sermones de mujeres

Danzando en el horno de fuego

Transcripción

A ver qué voy a hablar al pueblo de Dios de parte de Dios. Y Dios me dio una palabra en Daniel, capítulo 3, yo quiero que tu lo busques conmigo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Este capítulo es muy lindo, muy específico, tiene varias facetas muy lindas, pero vamos a tomar del versículo 20 en adelante. Yo quiero que los que están atrás se desactiven de lo que están cuidando y vengan hacia aquí y tomen la Biblia porque Dios tiene un propósito con ustedes que sirven también. Olvídense de las mesas, nadie se va a llevar esas mesas. Yo quiero que tu recibas esta palabra. El Espíritu Santo me dijo esas mujeres que van a llegar allí tienen hambre y sed de Dios.

Todos los tienen? Si hay una amiga le damos la bienvenida, si hay una pródiga también le damos la bienvenida. Hoy va a haber fiesta en esta casa y hoy te enamorarás de este ser supremo que se llama Dios porque no es religión sino relación de amor para gloria del Señor.

Daniel capítulo 3, versículo 20. La palabra del Señor se lee en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo y dice así:

“… Y mandó a hombres muy vigorosos que tenía en su ejército que atasen a Sadrac, Mesac y Abed-nego para echarlos en el horno ardiendo.”

Diga conmigo, horno ardiendo. “Entonces estos varones fueron atados con sus manos, sus calzados, sus turbantes y sus vestidos y fueron echados dentro del horno de fuego ardiendo. Y como la orden del rey era apremiante y le habían causado mucho daño, la llama de fuego mató – diga conmigo mató – a aquellos que los estaban lanzando. Y estos 3 varones, Sadrac, Mesac y Abed-nego cayeron amarrados dentro del horno de fuego ardiendo.”

Tómale la mano a la que está a tu lado y di, Señor Jesús, yo declaro que este día no saldré la misma. No saldré el mismo de esta casa, en el nombre de Jesús. Yo declaro que esta palabra yo la haré y la llevaré a los míos en el nombre de Jesús. Amén. Denle un aplauso a Jesús. Siéntese a su lado. Dígale a la que está a su lado, no me hables por favor.

Más allá de lo que mis ojos, es el tema del congreso anual de esta congregación, y cuando la pastora Mercedes Miranda me llamó me dijo, “Mándame una cita bíblica que pueda ser un clic con este tema.” Inmediatamente el Espíritu Santo me mostró Efesios 3:20 y él hará cosas más abundantemente de las que tu y yo estábamos imaginando y entendiendo. La pastora misma dijo a algunas de ustedes, si pasan aquí a testificar hay cosas que ustedes van a decir, guau, yo no me esperaba esa. Y Dios es plus en nuestra vida, cuántas creen que Dios es plus en nuestra vida? Dios es más de lo que tu y yo estamos entendiendo e imaginando.

Hay un libro que se llama ‘Cuando lo que Dios hace no tiene sentido’, no tiene sentido para ti y para mí en lo humano, porque nuestras expectativas humanas están limitadas al pensamiento de Dios pero cuando tu lo alineas con la palabra y con la alianza del Espíritu Santo, oh, dile a la que está a tu lado, mira, no te equivoques, mírame bien porque tu te vas a salir equivocada de aquí quién soy yo. Cuando tu alineas la palabra es cuando la revelación a tu vida con esa relación, con ese Dios todopoderoso comienza a ser diferente y es a donde te desarrollas como mujer, te desarrollas quizás como madre, como amiga, como esposa, como hermana, como mujer profesional.

Nosotras las mujeres, de hecho, tenemos una diversidad de rol. Yo admiraba a esta sierva de Dios que es toda una poeta profética y cantando, adorando, ella tiene un manantial que ella quisiera callar pero no puede. Hay algo lindo dentro de ti que brota, que mana sabiduría cuando tu alineas lo tuyo con Dios.

Y aquí yo operaba en la palabra y decía, Señor, pero ubícame con esta palabra porque yo sé que fuego significa tribulación en alguna… si vamos a buscar en algún contexto, pero también fuego significa unción y bautismo de poder y de gloria. Pero Dios me ubicaba en esa vida, en esos sistemas, le vamos a llamar nabucos, ya que el personaje principal es Nabucodonosor. Hay sistemas en nuestra mente que nos quieren limitar, que lo que tu estás viendo en el momento – yo me imagino el pastor Roberto Miranda cuando Dios le reveló este templo y dijo, “hijo, me vas a hacer un templo más grande,” en la mente humana él rápido pensó y dijo, economía. Pero como Dios es plus y Dios es nuestro Jehová Jiré, Dios es nuestro proveedor, él hace cosas más abundantemente de las que tu y yo estamos imaginando y entendiendo.

Entonces, esos sistemas nabuco vienen emocionalmente, específicamente a nosotras las mujeres en algunas áreas de nuestra vida a querernos limitar, a querernos estancar, y no nos gozamos la vida a plenitud en Cristo. Muchas veces estamos… hoy estamos, mañana no estamos, hoy estoy triste, mañana estoy alegre, y es normal porque también el alma está compuesta de voluntad, intelecto y emociones, pero es que en Cristo tu tienes que someter todo tu ser, como dice la palabra del Señor, amándolo a él con tu mente, con tu fuerza, con tu corazón, con tu alma y con todo tu ser.

Cuando tu alineas tu vida de esa manera entonces tu vas a poder entender que él hará cosas más abundantes de las que tu y yo estábamos imaginando o creyendo o entendiendo. En Romanos 8 dice que él a los que le aman todas las cosas le ayudan a bien. Y si tu radicas esa palabra dentro de tu mente, dentro de tu espíritu, dentro de tu alma, tu vas a entender lo que estos jóvenes que yo he tomado de ejemplo, pudieron llevar a cabo ante este sistema llamado nabuco que quería obligarles a que se arrodillaran a una estatua.

Cuando tu estás pasando un momento de tribulación, un diagnóstico de una enfermedad incurable, un cáncer, un hijo quizás en la cárcel, un hijo en la droga, un esposo que no quiere recibir a Cristo, un negocio que lo estás viendo tambalear, una carrera universitaria que no encuentra si te van a dar beca o no te van a dar beca. Hoy con esto de las circunstancias de migración, que si voy a tener documentos o no voy a tener documentos, y ese sistema nabuco te atormenta, pero déjame decirte que está de ti y de mí doblegarnos ante la estatua del miedo, ante la estatua del desánimo, ante la estatua de la desconfianza, ante la estatua de la falta de fe, ante la estatua de la opresión. Está de ti y de mí, o nos atrevemos a ver más allá de lo que los otros están viendo porque nuestra confianza no es en un ser humano, es en un ser supremo que se llama Dios.

Y estos muchachos me impresionan que a medida… yo casi no he dormido, acá hay gente que ha demandado esta palabra. Yo tengo una circunstancia cuando me invitan a predicar que desde que me encuentran a la puerta me dicen, yo estaba orando por ti porque dejó una palabra. Y es Dios que las pone a demandar. Y el Espíritu Santo me tenía en la madrugada y me hacía escribir y escribir y borrar y escribir de nuevo y comenzaba, y me dio algo muy importante basado con esta palabra.

Número 1, los hombres vigoroso, oiga bien, que lanzaron estos tres jóvenes murieron en el mismo momento. Cuando se acercaron al horno de fuego ellos fueron quemados. Hay cosas en tu vida que hoy serán quemadas por el poder del Espíritu Santo. Hoy mismo en tu vida lo emocional, ese nabuco que tienes enfrente susurrándote, diciéndote, “no se va a dar la expectativa que tu tienes,” tu le vas a decir, “¿sabes qué? Más allá de lo que mis ojos me ven estoy viendo que Dios quemó a los que lanzaron al horno de fuego y lo equivocado en mi vida hoy se quema por el fuego del Espíritu Santo. Hoy se quema por el poder de la palabra. Yo voy a renunciar a ese miedo. Yo voy a renunciar a esa opresión. Yo voy a renuncia a esa noticia quizás mal que he recibido, o la mala noticia que todavía no la he recibido.” Vas a renunciar que no te siga atormentando.

Número 2, que me Dios me daba, era que la soga con lo que ellos habían sido amarrados para lanzarlos al fuego en el aire se quemó, en el aire los soltó. Yo quiero que te pongas de pie y digas, “la atadura que yo traje esta mañana, llámese como se llame, con el fuego de la palabra, con el fuego del Espíritu Santo, me desato. Me desato. Me desato. Me desato en el nombre de Jesús. Me desato por el poder de la palabra.”

Es así como tu tienes que contradecir los preceptos, los designios, los mares que el Espíritu Santo y la palabra de Dios en nuestras vidas. Siéntate si deseas.

Número 3. El cuarto hombre, ay, a mí me gustó esto, hermanos, yo me gozo la palabra. Hay algo en mí que Dios me pone como a navegar en la palabra a mí solita. Yo tengo una niña ahora que la estoy preparando, tiene 5 añitos y ella profetiza conmigo, pero cuando yo encontré esta palabra yo hasta la quería despertar a ella para que danzara conmigo porque dice, el cuarto hombre estaba danzando dentro del fuego esperándolos. Dile a la que está a tu lado, ‘tu te equivocaste si yo estaba sola en este asunto.’ El cuarto hombre, el hombre semejando al Padre, Hijo y Espíritu Santo esta danzando conmigo en esta batalla, en esta guerra, en esta prueba, en esta circunstancia, él está danzando conmigo.

Y no solo eso, lo estaba esperando. Por eso es que yo a veces me pongo un poquito… hoy que me está llamando mucha gente, porque el teléfono olvídese, no ha parado, tanta llamada, orando, orando por gente. Me siento sola. El Espíritu Santo está allí. No lo contristes. Él te está esperando en esa prueba de fuego. Él te está esperando en esta mala noticia para que dances con él.

Usted veía cuando decía, él está en su trono rodeado de luz y serán testigos mis enemigos – diga conmigo, mis enemigos – que Jesús es el Señor. Yo no voy a dejar que ningún espíritu nabuco venga a oprimirme, venga a darme depre. Dígale, depre, te vas. La depresión no es mi amiga, la opresión no es mi amiga, el desánimo no es mi amigo, el cansancio no es mi amigo, ni siquiera el tiempo es mi amigo. Porque hay veces, ay, está lloviendo, cómo me voy a peinar, ay no, me voy a poner cualquier cosa. No, es cuando más linda te vas a poner porque vas a lucir la gloria de Jehová, vas a danzar que el cuarto hombre se va a manifestar en esa prueba, en esa circunstancia. Que cuando la gente vea tu rostro diga, ‘pero qué es lo que tiene ella? Ella tiene algo. Ella tiene algo diferente, hay un brillo.’

Bueno, Vilma cuando me saludó me decía, ‘Iris, chica, pero tu estás más linda ahora.’ ‘Pasada de hermosa pero bella, elegante.’ Tu tienes que dejar que el brillo de la gloria de Dios se manifieste en ese horno de fuego, que tu lo veas danzando, que tu lo veas que la situación o las circunstancias que estás atravesando en tu casa no será para que dejes de congregarte, para que quizás dejes de escuchar palabra del Señor. Es cuando más tu vas a poner música, adoración, y te vas a dar tu danzadita.

Déjame decirte que los psicólogos le recomiendan a la gente que ponga música para que se relaje. La yoga te manda a hacer una [inaudible] trascendental que para que tu espíritu se vivifique. Tu y yo tenemos el fuego del Espíritu Santo, tenemos el poder del Espíritu Santo, y si sabemos que en ese horno está ahora mismo el cuarto hombre esperando, no importa lo que yo esté atravesando – diga conmigo, yo sé que yo sé, que yo sé que veré la gloria de Dios en la tierra de los vivientes. La veré. Diga conmigo, la veré, la veré porque él mira más allá y él me hace ver más allá de lo que yo me estoy imaginando y queriendo.

Me llama la atención el número 4. Nabucodonosor, el primero en darse cuenta que no son 3 los que están adentro del horno. Sabes una cosa? Hay enemigos ocultos que a lo mejor hasta se ponen a ver tu página de Facebook o ahora mismo que nos están mirando en YouTube porque Mercedes Miranda es específica para darme honra. Cuando yo le pido al Señor que no quiero en las redes sociales es cuando más Dios me saca y no entiendo a Dios, es como que me entregó al mundo de las comunicaciones. Y esos enemigos ocultos usados por el enemigo no te quieren dar likes para que no te des cuenta que tu estás predicando, que tu estás danzando, que tu estás cantando, que tu has venido al pre congreso más allá de lo que mis ojos ven.

Dile al que está a tu lado, ‘mira, aquí estoy porque voy a darle la gloria al Señor, porque serán los mismos enemigos para que sean testigos mis enemigos, digan conmigo, que Jesús es el Señor, es mi vida, es lo que yo estoy declarando, es lo que yo estoy decretando, que serán testigos, aún los que fueron usados quizás no son mis enemigos. Porque hay gente que habla… dile al que está a tu lado, ‘habla equivocadamente.’ Yo he aprendido como ministro del Señor a tomar las cosas de donde vienen y como yo soy madura para gloria del Señor, yo solamente le digo, okay, muchas gracias.

Le doy un abracito. Tu no tienes que venir a discutir porque el mismo, oye bien, Dios dice en el Salmo 23 que él adereza mesa enfrente de tus angustiadores y a mí me fascina esto tanto porque dice que unge tu cabeza con aceite fresco. Yo estaba pasando esta semana en un lugar un momento donde me estaban humillando, pero yo me quedé sentadita allí y de momento chequeo mi teléfono y mi hijo estaba aquí en León de Judá el domingo pasado, y me dice, “Mami, tu vas a predicar en León de Judá?” “Sí, el sábado que viene.” “Ay, mami pusieron tu foto en la pantalla grande de la iglesia.” Cuando Dios está permitiendo que te humillen es que ya te está exaltando. Él ya está diciendo, [inaudible] ya está diciendo hacia dónde te lleva, hacia dónde te pondrá, qué hará contigo. Ese el Dios que tu y yo tenemos, el Dios verdadero, el Dios que pasará como dice Isaías, por el fuego pero no te quemarás ni aún las llamas arderán en ti.

Eso dice Isaías. Es que depende cómo yo lo vea. Imagine que yo me hubiera frustrado en ese lugar. Pide a su hermano no me mande el texto mi hijo diciéndome que aquí me estaban poniendo en pantalla grande para gloria del Señor. Esos pequeños detalles que yo puedo ver este tema, más allá de lo que mis ojos me ven porque allá no me estaban mencionando y aquí me estaban poniendo en una pantalla grande. Tu no sabes ahora mismo lo que Dios está haciendo, tu sentada aquí por estar escuchando esta palabra ahora mismo.

Nabucodonosor está espantado, está sorprendido de que no son tres, son 4, porque Dios le revela a tus enemigos que tu no estás solo, que él es tu guardia y de hecho hay un salmo que dice, no dormirá el que te guarda. Aún dormidita siéntete segura que ahí te están cuidando. Ahí tienes quién te está cuidando. Por eso a veces tu te despiertas y dices, ay, como que sentí como si alguien me peinó. Como que sentí una brisita. Como que tuve un sueño. Es Dios que te está diciendo, ‘yo te estoy mirando. Tu estás aquí conmigo.’

Hay veces que tu ni siquiera lo sientes, a mí me ha pasado como ministra del Señor. Hay gente que cree que porque yo hablo lenguas y predico tanto y ando viajando para allá y para acá es que yo todo el tiempo ando en la dimensión que yo sé que Dios está ahí. Y no, hay veces que ni lo siento, pero ¿sabes qué? Él me dice, ‘No te preocupes que no me estás sintiendo porque te estoy cargando.’ Dios te carga. En estas circunstancias difíciles, dile a la que está a tu lado, ‘Dios me está cargando, yo siento a Dios cargándome. Yo siento que Dios me está llevando en estas circunstancias, él me está llevando y está siendo testigo de que Dios está conmigo.’

El número 5. Nabucodonosor se arrepintió. Tu sabes que hay cosas que te van a pasar que te van a venir a decir, ‘ay, yo no sé por qué, manita, pero perdóname. Yo he visto a Dios en ti.’ Yo tengo una amiga que me quiere mucho, ella me dijo, ‘Iris, a mí me llamaron de un sitio y me estaban hablando mal de ti,’ y dice que ella rápido les dijo, ‘A mí el Espíritu Santo no me dice eso de Iris, chica.’ Y yo le di un besito y me fui porque yo no pregunto quién fue, cómo se llama, dónde vive, porque no me interesa.

Yo sé que lo que dice aquí Nabucodonosor se arrepintió va a provocar arrepentimiento dependiendo de tu postura, de saber que el que pelea por ti es Jehová de los Ejércitos. Mía es la venganza, dice el Señor. Mío es tu pleito, mío, yo soy tu abogado, yo soy el juez, yo tengo a tus hijos en mis manos, yo tengo ese caso, yo tengo ese negocio, esa empresa, ese empleo, esa profesión, yo soy el que lo tengo. Ese ministerio, no te adelantes a lucirte, rápido a querer hacer… mira, que Dios lo haga contigo. Es él el que te va a llamar, es él el que te va a solicitar, tu agenda se llenará rápido que tu vas a quedar asustada.

Ellos mismos arrepentidos van a decir, mire, llame por favor a esta sierva que es una tremenda intercesora. Llámela porque a ella le gusta repartir comida como lazos de misericordia. Y va a ver la expansión del asunto en tu vida. No vas a tener que empujar la cosa. Tengo 20 años para gloria del Señor de ministerio y todos los pastores de Massachusetts pueden llamar aquí personalmente a esta casa de que si Iris chica llama un domingo, ‘mira hoy tengo libre, no me quieren invitar para una ofrenda.’ No, es Dios llenando la agenda, es Dios… no dejes que Nabucodonosor se adelante a los propósitos que Dios tiene en tu vida. Espera que Dios haga contigo en todas las áreas de tu vida, tal vez en tu vida emocional estás adelantándote a tomar….

Yo me quedaba impresionada porque a mí me llama mucha gente para oración y me decía, ‘pero por qué le pasan cosas malas a la gente buena?’ y Dios me dijo, ‘Porque toman decisiones equivocadas como las has tomado tu alguna vez, hija mía.’ Soy buena, diga conmigo, soy buena pero tomo decisiones equivocadas y tengo que vivir el proceso, pero como él mira más allá, el mismo que me metió y me lanzó al horno de fuego, se manifieste el cuarto hombre. Diga conmigo, se manifiesta. Entonces empiezan los enemigos a arrepentirse, a decir, no, verdaderamente Dios está con esa persona. Verdaderamente es un hijo de Dios, verdaderamente es cristiano, verdaderamente es cristiana. No tiene ni que discutir el asunto con nadie.

A los mejor hay vecinos que no los aceptan. Tu sabías que hay vecinos que uno como que no los quiere mucho, no, no me lo diga pero sea sincera. Pero ¿sabes qué? Ore a Dios que esos vecinos se van a convertir a través de su oración para gloria del Señor. Y entonces van a decir como Nabucodonosor, ‘arrepentido’.

El número 6 dice que los envió a salir del horno de fuego. Tu sabes lo que… yo me quedé impresionada porque a los primeros que los lanzaron los quemó, los mató ahí mismo el fuego. Pero a Nabucodonosor no lo mató y me dijo el Señor, ‘Hay enemigos que Dios muchas veces perseguidores que tu y yo queremos que se vayan y Dios los deja como testigos y los deja para que den ordenes a favor tuyo, para que digan, no, espérese un momento, no, no, yo también estaba equivocado pensando esto de ella. Puede ser quizás tu mismo esposo pero no se lo digas que te lo dije yo porque entonces no me va…. No, puede ser un familiar, pero si tu sometes esos espíritus de verdad bajo la planta de los pies porque no son ellos, tu lucha no es con carne ni sangre. El horno de fuego que pasaron estos jóvenes lo vencieron porque ellos no se dejaron. Fue aquí. No se dejaron rendir a esa estatua, a ese sistema.

Si tu no te dejas rendir emocionalmente a esos traumas, a esos miedos, a ese no puedo, no creo, ay, cuántos muchas veces decimos cosas negativas en vez de decir, sí, yo creo en el nombre de Jesús, sí, yo lo puedo en el nombre de Jesús y si no lo sé lo voy a aprender en el nombre de Jesús porque él es el Padre de la sabiduría.

Como madre, porque yo tengo un hijo de 27 años y comencé a ser mamá de nuevo, hoy me toca vivir una experiencia con mi niña de 5 años y mi niña a veces me dice, ‘Mami, yo no puedo,’ y yo le digo, ‘Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. Venga, vamos a enseñarle.’ Dios nos da estrategia hasta para decirle a nuestros hijos, “ah, no tu no puedes, ven, yo te lo voy a hacer.” No, no le digas así, tu tienes que enseñar a tus hijos como madre, como esposa, a tu relativo, enseñarles que tu lo puedes en Cristo, porque más él hará, cosas más abundantes de las que tu y yo nos estamos imaginando y creyendo. Entonces, él les dio la orden y los envió a salir del fuego.

El número 7 dice que reconoció que eran hijos del Dios Altísimo. Tu vivencia cristiana va a reconocer a este Dios Altísimo. Lo que tu vives ahora en Cristo va a ser ver que la gente diga, ‘estos no le sirven a un Dios muerto, ellos le sirven a un Dios vivo. Ellos de verdad le sirven a Dios.’

Los otros días se me acercó una persona y me dijo, ‘yo soy santera.’ ‘Oh, qué bueno,’ le dije, ‘contigo quería hablar.’ Sí, porque hay gente que cree que cuando tu le dices, ‘yo soy santero, yo soy brujo,’ le vas a tener miedo. Ahí mismo en Romanos 8, más abajito, dice que si Dios conmigo quién contra mí. Y mi meta es ayudar a ella a sacarla.

Sabe lo que hizo? Reconoció que el Hijo de Dios Altísimo está conmigo. Y me dijo, ‘yo te he hecho tantos trabajos, muchacha. He matado gallinas,’ y me dijo todo lo que hacía y yo después, ‘ven para acá, que ahora vamos a matar la gallina en el nombre de Jesús, vas a recibir a Cristo y de una gallina te levantas como un águila.’

Cuántas son mujeres águilas aquí? cuántas le creen a Dios? hay poder en la sangre de Cristo. Él es quien permite que tus enemigos exalten al Dios Altísimo. No es el santero, no es el agorero, no es el espiritista, es Dios que hará cosas más allá de lo que tu y yo estamos viendo y estamos entendiendo.

Número 8. A Nabucodonosor no le bastó y llamó a los sátrapas y a los gobernadores, a los mismos que le dijeron, ‘mi rey, estos jóvenes no se han querido adorarte a ti.’ ‘Ah,’ pues dijo Nabucodonosor, ‘ahora es mi tiempo de yo exhibir el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego. Vengan para acá los sátrapas y los gobernadores a ser testigos de que no son tres, que son 4.’

Ay, ay, ay, yo no sé si tu me estás entendiendo. Yo quiero que tu te pares un momento y tu digas, no son los 3 los que están, es Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahí danzando en esta circunstancia, en esta prueba, oye, date la danzadita, dátela, dátela porque música hay dentro de ti. Hay música dentro de ti, hay canción dentro de ti. Eso es lo que Dios quiere. Vas a Beniamar, dice que se levanta multitud de pensamiento para quererte atormentar. Hay domingos que tu te levantas y dices, ay, hoy no voy a la iglesia. No. date la danzadita y di, yo voy para la iglesia. Yo voy para la iglesia porque si Dios está llamando a los sátrapas, los gobernadores, junto con los espíritus del sistema de nabuco para que sea testigo, yo voy a exaltar a mi Rey. Puede sentarse si lo desea.

Dice que ellos, oye bien, fueron tan… porque hay gente que están más allá del asunto, le vinieron y le examinaron hasta los pelitos y vieron que estaban intactos, que el fuego no les había tocado la ropa ni los cabellos y ni siquiera olor a humo. Porque es que hay guerras espirituales que lo vas a oler tu es a gloria, es al poder de Dios, es al perfume del Espíritu Santo, es como le pasó a una hermana que estaba aquí, me dice, ‘cuando tu llegaste aquí la atmosfera se transformó.’ Yo sentí algo, la gloria es para el Señor, cancelamos toda vanagloria por el poder de la palabra, ella me dijo, ‘Yo sentí que la atmósfera se transformó y sentí algo cuando tu entraste en esa puerta.’

¿Sabes qué? Me gozo que ella sea cristiana y me lo dice, pero me gozo más cuando la gente no es cristiana y entro a los lugares y me dicen, ‘Tu cargas algo.’ Di conmigo, yo cargo, soy portadora de la gloria de Dios, cargo la presencia de Dios, cargo la fe, cargo la confianza. Ningún sistema de Nabucodonosor me va a poner en el horno de fuego porque aunque me ponga el cuarto hombre se manifiesta, el todopoderoso, Jehová el shaddai, Jehová [inaudible], él está conmigo en este diagnóstico, en esa mala noticia, en esa circunstancia relacional, en esta circunstancia relacional con tu matrimonio, con tus hijos, en esas circunstancias financiera, él hará más allá.

Yo estaba en Colombia predicando y una hermana me dijo, ‘Hermana, pero usted donde cae hay un favor y una gracia con usted.’ Y yo le digo, ‘Por qué?’ Porque esta señora no quiere que siga pagando hotel usted, se la quiere llevar para su mansión. Sabe lo que me dijo Dios? es que el Dios que está en Estados Unidos es el que está en Colombia para Iris Chica. Yo soy el proveedor de ella, yo soy el Jehová Jireh, él hará más allá.

Yo fui a pagar un hotel y Dios vino y me sacó y me puso en una mansión. Dale la gloria a Dios. Eso lo hace Dios. Eso lo hace Dios. Él hará cosas más abundantes, él proveerá. Es más, me dice que le diga que ya proveyó. Ya lo proveyó para ti. Yo no sé cuál es tu expectativa por la que tu viniste hoy, porque tu no viniste a ver a Iris Chica, y si tu viniste a verme a mí ya me viste, ya te puedes ir, o tu viniste a recibir una palabra, a creerle a Dios que Dios está contigo, que él es el que está hablando en mi boca, porque yo lo único que soy es su instrumento de gloria y alabanza.

Dice el 9, Nabucodonosor adora al Dios todopoderoso de ver la victoria de ellos. Eso es lo que tu vas a provocar. En estas circunstancias que estás atravesando dile a la que está a tu lado, ‘mírame bien, porque aquí se va aparecer la vecina que no me quiere, adorar a Dios aquí a León de Judá. Oh, sí aquí se va a aparecer mi esposo que no quería ser cristiano. Aquí se van a aparecer mis hijos, aquí viene mi suegra, esa suegra que casi no la quieren.’ Diga, aquí viene mi suegra a adorar a Dios en León de Judá. Oh, yo le creo a Dios. porque ellos van a ver tu victoria, que tu vas de poder en poder y de gloria en gloria. Qué se está oyendo de ti…

Yo usualmente no hago mucho Facebook de likes solamente cuando predico, pero hay que me solicita y me dice, ‘haga un videíto, por favor, y esto y lo otro.’ ¿Sabes qué? Yo quiero que me vean exaltando al Rey de Reyes y Señor de Señores, predicando el Evangelio. Yo no saco un plato de comida, yo no saco que si me veo sexy o no me veo sexy, yo pongo a Jesucristo porque yo quiero que le adoren los santeros, que le adoren los que no conocen a Cristo, que le adoren a ese Rey de Reyes y Señor de Señores. Y él ´se va a manifestar a través de ti de esa manera. Yo sé que Dios te está tocando. Yo recibo que alguien está demandando esta palabra fuertemente.

Y saben lo que más recibo? Que te la está llevando para multiplicarla. Oh, sí, copia, copia todo lo que quieras porque yo no vendo el Evangelio, la palabra se multiplica. Por eso cuando la pastora Meche me dice, ‘[Inaudible] por YouTube,’ que lance por YouTube para que lo vea todo el mundo. Hay que multiplicar la palabra. Diga conmigo, yo compro la verdad y no la vendo. Yo soy predicadora, yo vivo un Evangelio. Dígale. Yo lo quiero ver porque yo quiero que Nabucodonosor adore al Dios vivo, que los católicos, que los religiosos crean lo que hay en ti cuando te vean vivir diferente.

El número 10, hizo un decreto. Esto me gustó. Ay, pero qué decreto? Se parece al himno último que ella cantó de la victoria, que ella cantó, porque esto es lo que tu vas a hacer ahora. hizo un decreto que toda lengua, que toda nación… tu sabes lo que una mujer que permite que Dios vea más allá de lo que los ojos de ella vean provoque no solamente a los relativos cercanos de su casa, sino que va a los lejanos, va a la comunidad, va a la nación y va a todo el mundo.

Mi hijo, él es mentor financiero, para gloria del Señor, y me puso en unos seguros y me dijo, “Mami, yo quiero saber cómo te gustaría que te reconocieran si un día partes de este mundo.” “Ah, no no, mi hijito, de mí que se diga que yo predicaba, que yo gritaba, que yo adoraba al Rey. Eso es lo único que yo quiero que digan. Y la alabanza que yo quiero que canten es la Miel San Marco, Por Amor a su nombre no callaré.” Yo quiero que se diga eso, que brote eso cuando después los que dejen legado puedan decir, “Ella decía, por amor a su nombre no callaré.”

Diga conmigo que por amor al nombre de Dios no me hagan callar. Aunque caiga en el horno de fuego que comience a danzar, porque la soga ya se soltó, ya fui desatada, con esta palabra Dios me la está dando a mí espíritu. Él está haciendo que toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor para gloria del Padre, para gloria del Hijo, dondequiera que tu entres que conozcan que el Señor está contigo.

Yo recientemente acabo de suspender los programas de la radio y hay gente que yo creo que evalúa mi espiritualidad, si le podemos llamar así, o mi vida cristiana, por hablar en un micrófono en una radio. Y entonces yo me puse a pensar, porque me mandan correo electrónico, me mandan palabra profética, y que las almas, y que tu no estás predicando, y que Dios aquí y que Dios allá, yo digo, espérate un momento, a mí Dios no me van a matar, yo tengo 20 años de ministerio de radio para gloria del Señor y hoy en día si me estoy dando este break es lo mismo que decía la pastora Meche, que Dios me lo confirmó, que cuando yo pensaba es que él ya se había levantado a hacer cosas más allá de lo que yo me estoy imaginando.

En el área que yo vivo, yo vivo por el área de Lexington Concord, Burlington, donde están los millonetas, como les llaman, entonces yo me quedé y yo dije, espérate un momento, yo no estoy en la radio, qué yo puedo hacer? Y usted la palabra presentada al estilo caribeño, en salvadoreño es metida, pero una cosa es ser metida para lo malo o presentada para lo malo, a ser presentada para lo bueno.

Yo me fui a inscribir a una oficina de voluntarios y yo dije, bueno, aquí estoy yo, si ustedes me necesitan, yo no sé mucho inglés, pero me fluye cuando el Padre quiere que me fluya. Por él hace más allá de lo que tu y yo estamos entendiendo e imaginando. Mire, este tema es tan poderoso que yo no sé si Mercedes me va a querer tener en ese congreso pero ya yo me he metido una vez para gloria del Señor. Porque es que Dios es especial.

Entonces me comenzaron a llamar, y yo digo, ¡guau! pero qué digo yo? Qué hago yo? No, hay unas personas, me dijo, que lo que necesitan es que te rías con ellos. Otros lo que quieren es que converses un poquito y como yo ando sí, yo le pongo musiquita y me pongo a danzar con el pandero. Un señor me dijo, ‘Usted hace danzas privadas?’ “Sí, pero solo para mujeres,” le dije, “tenga cuidado.” Sí, porque hay que tener cuidado. Acuérdese que Nabucodonosor está allí y usted tiene que tener cuidado. Eso es para que se rían un rato.

Pero entonces comienzo a visitar y me encuentro una señora de 52 años, una ingeniera, caminando así, que perdió el balance. Mi corazón se compujo pero como yo he sido enseñada por pastores puertorriqueños y a mí me quitaron el llorisqueo los puertorriqueños, porque yo era bien lloroncita, yo iba a un hospital y yo no oraba, sino que me ponía a llorar con el enfermo. Y me agarró una pastora y me dio un entrenamiento cómo es que yo tengo que entrar al hospital en el nombre de Jesús, que se me quitó el llorisqueo y ahora digo, sé sano en el nombre de Jesús. Sé sano por el poder de la palabra.

Entonces yo ya iba a llorar con esta ingeniera, pero dije yo, no, espérate, le dije, “En qué te puedo ayudar?” y me dijo, “He perdido el balance y necesito que alguien me vaya a hacer un shopping, por favor. Me pudieras ir a comprar la comida?” “Oh, con mucho gusto.” Me voy a comprarle la comida, cuando regreso ella estaba en una cosa ancestral de yoga y yo dije, ay, Dios mío.

Le dije, “Tu me permites el baño?” y me dijo, “Sí,” y en el baño yo comienzo a orar, yo dije, yo pido asistencia de ángeles, yo pido ahora que nadie me va a impedir que le hable de Jesucristo a ella, que el Espíritu Santo me va a dar el permiso. Padre, dame el permiso, porque hay veces que el Espíritu Santo le dice que no, eso se lo enseñé en otra clase, pero en esta ocasión el amor de Dios en mi vida me dijo, “Suéltale la palabra.”

Cuando yo la encuentro sentadita que ya terminó lo ancestral que estaba haciendo, le digo, “Can I talk to you please?” Ella me dice, “Yes.” Yo le dije, “Dios no te ha llamado para que estés así. Dios no me envió hoy a comprarte la comida, Dios me envió a hablarte, que tu tienes… cuántos años tienes?” “52.” “Qué profesión?” “Ingeniera.” Un carrazo, una mansión, el banco de lado con dinero, Dios no te mandó a eso, levántate. Levántate porque me dice el Señor que te llamó a levantarte. Le vas a dar su vida a él y van a morir estos dioses.

Ay, porque Nabucodonosor cuando se levantó a hacer el decreto, escuchen bien lo que dice ahí en la palabra, yo no sé si usted lo quiere leer en su casa todo, pero él dice que todo mundo reconozca que el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego es el Dios verdadero, el Dios altísimo, el Dios real, el que todo lo puede, el que todo lo hace y por lo tanto, el que no adore ese Dios será descuartizado. Este fue agresivo, este tenía un crimen adentro de él, pero toda lengua tuvo que reconocer que Jesús es el Señor para gloria del Padre.

Cuando tu le crees a Dios, Dios está contigo en más allá de lo que tu estás imaginando y creyendo. Después de que le prediqué a ella, oré sobre ella, ella lloró, la abracé, la dejé allí y me fui. En el carro yo lloré. Y yo le dije, “Señor, qué es lo que tu me tienes haciendo ahora?” y me dijo, “Tu sabes lo que dice esto? Cómo van a creer si no hay alguien que les predique. Y aguanté la radio porque quiero que te ganes los millonarios, quiero que te ganes los abogados, quiero que te ganes los ingenieros, quiero que te ganes los judíos para Cristo, quiero que sepan que yo soy el Señor de Señores, el que les puede sanar, el que les puede libertar, el que les puede levantar para gloria del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Mi hijo me dijo, “Mami, pero te gusta lo que estás haciendo?” Y yo le dije, “Sí, porque Nabucodonosor se equivocó que creía que solo en un micrófono en una radio puedo declarar y decretar en el nombre de Jesús.” Sabe lo que está haciendo Dios? en mis manos ha depositado unción para sanar y libertar y salvar. Ahora voy en el nombre de Jesús para gloria del Padre y los enfermos son sanos y los enfermos son libres. Y le dije a mi hijo, “Me tiene desarrollando el don de sanidad y no me estaba dando cuenta porque él hace cosas más allá de la que tu y yo podemos ver, podemos entender, podemos imaginar.”

Hay cosas que tu crees que estás estancada, es más, dile a la que está a tu lado, mira, hazte para allá porque yo creía que estaba estancada pero hoy me voy a expandir, hoy me voy a extender, hoy yo le voy a creer a Dios que Dios me tiene haciendo algo, no es que estoy estancada, es que él está viendo por mí hacia dónde me está llevando y hacia dónde está haciendo.

Yo tengo alguien que me está… quiero que me haga seña con el tiempo. Dice que Nabucodonosor engrandeció y esto me gustó más, a Sadrac, Mesac y Abed-nego. Primero, adoró a Dios e hizo un decreto, y después los engrandeció a ellos.

Isaías, te puse el nombre nuevo. Mío eres tu. Cuando pases por las aguas no te anegarás. Cuando pases por el fuego ni la llama arderá en ti. Eso es lo que Dios hace y te engrandece. Quién era yo cuando vine a esta nación? Una pródiga. Una que se parecía a la samaritana y de una vida promiscua me levantó como una evangelista.

Yo te pudiera mencionar a ti pero mis testimonios son mis testimonios y prefiero hablar de mí y no de ti porque a lo mejor no te va a agradar si yo cuento tu testimonio. Me puso nombre nuevo, me engrandeció a saber que el grande tuvo privilegio yo de que él me viera, que me sacara del muladar, que me limpiara y que me levantara como su instrumento.

Mujer tu eres el vehículo de la gloria de Dios. Dios te dio un nombre nuevo. Dios no te ve como tu te ves. Inclusive cuando yo estaba apartada, yo no andaba ropa casi, y sabe una cosa, todo mundo cuando me encontraba en la calle me decía, “Tu eres cristiana?” y yo me miraba y yo iba a llorar al baño y decía, “Señor,” y cuando yo vine a Cristo Dios me dijo, “Yo nunca te vi desnuda porque yo siempre te cubrí con mi amor. Yo siempre te vi que te iba a levantar para predicar mi palabra.”

Yo sé que tu estás ahí como madre, como esposa, como mujer empresaria, como mujer amiga, como pastora, como líder, como profeta, como ministra del Señor, como hermana, como mejor amiga, como profesional, no sé cuál es el rol tuyo que tu más te destacas, pero Dios no está viendo lo que tu estás viendo. Hoy el Señor te dice, lo que hice con Nabucodonosor que exaltó mi nombre y engrandeció a Sadrac, Mesac y Abed-nego lo hago contigo. No te ves como te ves ahora, hoy saldrás de aquí victoriosa.

Esa mujer llamada Abigail, por el amor Dios le dio a ella la victoria por ser humilde. Fue honrada. Dios le restauró todo después de pasar violencia doméstica. Dios está contigo, mujer. Yo no sé lo que tu estás pasando. Yo quiero que salgas de tu asiento y vengas aquí al frente porque Dios quiere hacer algo con tu vida. Dios quiere administrar todo corazón, tu alma. Si hay una enfermedad, si hay una vida que quiera hoy recibir a Jesús, lo que tu quieras, salte de tu asiento, ven. Rompe con eso y ven a manifestarte aquí con el cuarto hombre en el horno de fuego.

Salgan todas, salgan todas. Él quiere que todas se lancen al altar. No me miren a mí, miren al Padre, Hijo y Espíritu Santo que les está invitando, que es él el que quiere hacerles una manifestación. Una mujer llamada Rispa, su nombre carbón encendido, mujer ardiente, dice que levantó una tela, vamos a pensar que esto es tela, de silicio y lo puso sobre los peñascos hasta que hizo llover agua del cielo y no dejaba que ni una ave de rapiña, ni de día ni de noche se acercara a sus hijos.

Y usted sabe lo que hizo David cuando oyó ese amor, dijo, “Voy a honrar la sepultura de los hijos.” Cada acto que tu estás haciendo aquí hoy en este congreso, en este pre congreso, Dios lo está honrando, Dios lo está viendo, cada acto independientemente de qué, Dios lo está viendo.

Yo quiero que te unas, como estábamos hablando de tres y del cuarto, te unas de cuatro en cuatro y vamos a hacer un clamor juntas todas. Vamos a clamar quizás por las circunstancias de tu vida, por los Nabucodonosor que estaban viéndote estancada, por los Nabucodonosor que creían que tu te paralizabas. Cierren el círculo de cuatro, ciérrelo. Ciérrelo y créale a Dios. Créale a Dios que Dios está con usted, que sus hijos están ahí danzando con usted, que su esposo que no es cristiano, está danzando con usted. Créele a Dios.

Mientras tanto la hermana va cantando, me voy preparando para que podamos hacer el clamor. Pero vaya orando ya, diga, el espíritu de Nabucodonosor de miedo, de opresión, renuncio ahora, los renuncio a través de este cántico. Vaya renunciando porque después lo que va a recibir es una declaración profética que Dios me permite darle en un segundo para su vida, para que podamos estar preparadas para el congreso del 4 de noviembre. En el nombre de Jesús, en el nombre de Jesús, en el nombre de Jesús escucha esta alabanza y siga orando, siga renunciando, no esté mirando a nadie.

Dígale, yo no voy a ver a nadie. Yo quiero que el cuarto hombre se me manifieste aquí y me traslade si es posible a mi casa, me traslade si es posible a mi empleo, me lleve allá donde está la circunstancia de Nabucodonosor molestando mi vida. Yo quiero que me lleve.

El valor de un hijo

Transcripción

En esta mañana cuando estaba en mi devocional con mi Señor el dueño de mi corazón, el dueño de mi vida, el Señor puso en mí unas palabras que seguían latiendo en mi pensamiento, en mi mente, y era el valor de un hijo pero en inglés: the value of a son, y yo dije: Señor ¿qué es lo que quieres que haga con estas palabras? y seguía. Como ya yo lo conozco y Él cuando quiere algo como dicen, como que puya, hace muchísimo ¿verdad? hablando aquí entre nosotras, yo dije: déjame buscar esto.

Entonces así mismo puse en google: the value of a son y salió algo muy interesante que yo sé que en pocas palabras, vamos a ver si lo puedo decir en tres o en cuatro minutos, y es una historia que tocó mi corazón, y yo sé que estas palabras son para algunos de ustedes, o para algunos de ustedes que están viéndome en la transmisión que está saliendo ahora mismo, es una historia de un señor que era un padre, se llamaba Greg, y Greg había perdido a un hijo, había perdido a un hijo por un asesinato, un hombre, un joven le quitó la vida a su amado hijo.

Llegó el día, un día muy esperado por Greg porque en el estado podían las víctimas que han sufrido pérdidas en uno de sus familiares entrevistarse con la persona que arrebató la vida de sus seres queridos, llegó el día. Era un día que Greg había estado esperando hace veinte años que sucediera.

Él se bajó de su carro, entró a la prisión y esperó en una habitación especial, y estaba parado con sus manos en sus bolsillos al lado de una mesa de metal. En ese momento mientras él esperaba sus manos le sudaban y llegó el momento en que él se vió cara a cara con aquél hombre que arrebató la vida de su hijo.

Sentaron a Greg y a este hombre, el asesino le vamos a poner ¿verdad? se sentaron frente a frente. Cuando él vió a este hombre por su mente corrían muchos pensamientos y eran: ¿qué voy a decirle a este hombre ahora? porque durante veinte años él había hasta escrito todos los insultos que él le iba a dar al asesino de su hijo, él tenía planificadas todas las palabras que lo iban a hacer un lisiado emocional, él tenía escritas todas las palabras que iban a destruir a este asesino que le quitó la vida de su hijo.

Pero cuando lo tuvo frente a frente aquél padre tenía un problema y era que no tenía nada que decir. No podía decir nada, las palabras, la boca se le cerró, la mente se le turbó y no tenía palabras para aquél hombre. Y yo les quiero decir a ustedes, y no sé si aquí hay personas que todavía no tienen a Jesús como Salvador que esta Palabra va en diferentes direcciones así que usted agarre la parte que le toca a usted ¿amén?

Cuando Greg, el padre, porque se llamaba Greg abrió su boca le habló suavemente al asesino de su hijo y se sorprendió porque en vez de asperezas, insultos y palabras hirientes le habló suave. Y aquél asesino le dijo: “¿tienes un problema, no tienes nada que decirme?” y él dijo: “no tengo nada que decirte.” Gracias Señor.

¿Qué es lo que está mal que no puedo decirte nada? Y al hombre le dijo el asesino: “has esperado mucho tiempo, y sí, si tienes palabras para herirme te doy toda la razón porque todas las víctimas que han perdido la vida por culpa de nosotros los asesinos nos insultan por los crímenes que hemos cometido en contra de sus vidas.”

Y el asesino le dijo: “usualmente las personas que pierden a sus familiares por asesinatos ellos también dentro de su corazón se convierten en asesinos porque se llenan de odio y se llenan de miedo, y cuando tú odias es como un asesinato.”

“¿Me estás llamando asesino a mí?” preguntó Greg y él le dijo: “no necesariamente porque veo que en usted ya no hay odio por la forma en que usted me está tratando, pero sí lo recuerdo veinte años atrás cuando usted me miraba en la corte con ojos de odio por haberle quitado la vida a su hijo, hace veinte años atrás.”

Le dijo el padre: “si pudiera en ese tiempo te hubiera quitado la vida. Pensaba tantas cosas horribles que cometer contra ti, claro que te odiaba y claro, en ese entonces yo también me convertí en un asesino.”

Y el asesino le dijo: “¿cómo tú estás con Dios?” qué barbaridad ¿verdad? como que está al revés aquí, el asesino le habla al padre de Dios, ¿cómo tú estás con Dios? “pero esto no tiene que ver nada con Dios” le dijo el padre y él le dijo: claro que sí, si no hubiera sido por Dios yo nunca estuviese aquí frente a ti, pero Dios obró conmigo. Si Dios no me hubiera humillado, si Dios no me hubiese roto, si Dios no me hubiese transformado del hombre tan horrible que yo era yo no estuviese aquí frente a ti, claro que tiene que ver con esto.

Y la ironía más grande es que el asesino le dijo al padre: “yo no estoy por mí sino por ti, porque como tú sabes yo voy a estar aquí el resto de mi vida pero tú tienes una vida que vivir, así que yo estoy aquí. ¿Tú crees?” le dijo el padre “¿que estamos aquí por mí? ¿qué puedo recibir yo de ti, asesino de mi hijo?”

Y el hombre le dijo: “hace algunos años atrás yo fui apuñalado aquí en la prisión, recibí una puñalada en el corazón y estuve al borde de la muerte, y aquél hombre horrible tuvo un encuentro con Dios porque me di cuenta de mi mortalidad, allí fue mi momento con Dios.”

Hay un momento de Dios contigo amada mujer. Creo que Dios permitió ese momento y permite los momentos para llamar la atención de nosotros porque muchas veces nos olvidamos de Dios y caminamos en arrogancia de espíritu, y se nos olvida Dios.

Le dijo el padre: “yo no sé de qué tú me estás hablando” y le dijo el asesino: “quizás este es tu momento. Y lo más grande” dijo “que hubo un rey que amaba a su pueblo, pero la gente de su pueblo estaba muriendo porque tenían una enfermedad en su sangre, y la única forma en que la gente de ese pueblo podía ser salva era con la sangre del rey porque era una sangre real, y el rey no sabía qué hacer, pero vino su hijo, su único hijo y le dijo: papá, como tú amas al pueblo y yo amo al pueblo los dos los amamos de la misma forma, yo voy a dar mi sangre, y ese hijo murió y salvó la vida de todos.”

El padre fue enfrentado por Dios en aquélla cita con aquél asesino, porque cuando Dios te habla te habla de quien menos tú pienses, porque los momentos de Dios para tu vida van a venir cuando tú menos lo imaginas.

Y le dijo aquél padre: “¿aquél hijo era Jesús?” y el asesino le dijo: “sí. Tú sabes el valor de un hijo.” Tú sabes el valor de un hijo, ¿cuántos hemos valorizado al Hijo de Dios? ¿cuántos han perdonado a quienes les han hecho daño?

Aquél hombre cuando fue enfrentado por Dios y Dios llamó su atención porque el hombre conocía a Dios pero no suficiente, el hombre necesitaba perdonar, el hombre necesitaba paz y aquélla reunión con el asesino fue la forma en que Dios comenzó a trabajar con él. El hombre se confundió tanto y tanto que todos sus pensamientos y toda su mente se convirtieron en un torbellino, empujó a los guardias y salió de aquélla prisión, entró rápidamente en su carro y comenzó a sollozar.

“¿Qué le voy a decir a mi familia, qué le voy a decir a mi esposa, qué le voy a decir mis amigos? porque todos estaban esperando que yo insultara a aquél hombre, pero Dios me enfrentó a través de ese hombre porque aquél hombre fue transformado por Dios.

Hay gente que te ha hecho daño. Quizás alguna de ustedes ha perdido un hijo, alguien le ha quitado la vida a sus hijos, no sé, yo no sé, o alguien que me está viendo por la transmisión, esas personas necesitan también el perdón de Dios y necesitan también el amor de Dios. Por la vida de ese hombre este hombre pudo conocer el amor de Dios.

La maternidad visionaria - levantar una generación de Samueles

Transcripción

Cuando nuestra hija menor tenía 8 años escribió para el día de las madres un poema para dedicármelo a mí y el poema dice:

“Querida mami, eres como una rosa, bella en todo sentido. Me encantan tus suaves pétalos y tu dulce perfume. Como todas las rosas también tienes espinas pero te amo a pesar de las espinas.”

Ahora ella tiene 3 hijos y sus hijos se están encargando de hacerle reconocer cuáles son sus espinas también y a la misma vez disfrutar de su dulce perfume en su maternidad. No hay una función en el mundo tan llena de gozos y memorias hermosas y a la misma vez de retos y dificultades que la de ser mamá o papá.

Y yo sé que estamos en el día de las madres. Voy a hablar quizás más acerca de la mamá pero papá, no te sientas excluido. Tu también estás involucrado en eso y todos los principios que yo voy a compartir se aplican igualmente a ti. Así que simplemente haces correcciones, modificas y también es para ti, papá.

Es una tarea tan importante y tan compleja que nosotras no podemos ejercerlas en nuestra propia fuerza. Tenemos que hacerlo con la colaboración de Dios. Nosotros en nuestra maternidad somos los colaboradores de Dios. y esta misión obviamente va mucho más allá que de criar hijos saludables, hijos que sean buenos ciudadanos. Nosotros como hijos de Dios no nos podemos conformar con eso. Queremos lograr mucho más.

Y la misión de nosotros es darles a nuestros hijos un ejemplo vivo en comportamiento y en palabra de lo que significa amar y obedecer a Dios. y qué nosotros queremos hacer a través de eso? nosotros queremos que nuestros hijos, nuestros nietos, todos aquellos a quien nosotros influenciamos con nuestra maternidad, todos ellos se aferren a esos principios, los vean modelados y a su vez deseen modelarlos en su propia vida, de manera que ellos a su vez los lleven, los transmitan a la nueva generación.

El amor de Dios, el trato de Dios es generacional. Lo vemos en la palabra de principio a fin. A Dios le importan las generaciones, le importa el individuo pero le importan las generaciones. Y ahí es donde nosotros entramos, en transmitir esa obra de Dios a la próxima generación para que ellos a su vez lo puedan hacer.

En los años ’90 se hablaba mucho acerca de visión. Visión en la empresa, visión en la profesión, visión en el liderazgo, dondequiera que uno se metía había un taller, una enseñanza, libros acerca de lo que es visión. Y lo que sería una persona visionaria, la podríamos describir como una persona que planifica el futuro con sabiduría y con una idea clara de dónde quiere llegar. Es la persona que se levanta cada día pensando, okay, o al final del día más bien, en el día de hoy, lo que yo he hecho hoy, lo que yo he dicho hoy, es algo que avanza, me avanza a mí hacia mi meta o me atrasa hacia mi meta? Eso es lo que una persona visionaria hace, examina continuamente su vida para saber si está llegando a dónde quiere llegar.

Y no hay otra aventura humana, así podríamos decirlo, donde necesitemos más el tener una perspectiva visionaria que en la maternidad o en la paternidad. El conocido Proverbios 29:18 nos recuerda que donde no hay visión el pueblo perece. Y vemos señales a todos nuestro alrededor acerca de eso, de familias donde no hay visión de Dios o donde se ha adoptado una visión contraria a Dios, donde las cosas no han funcionado.

Así que como hijos de Dios nuestro llamado como padres y madres es preservar y seguir buscando la visión de Dios para poder transmitirla a la generación, a los que están bajo nuestro cuidado. Porque el deseo de Dios es que nosotros captemos la visión suya para nuestros hijos y la inyectemos en nuestros hijos. Esa es nuestra misión principal.

Y en el día de hoy lo que yo quiero hacer es compartir algunas acciones que caracterizan a una maternidad o paternidad visionaria. Y vamos a hacer eso a través del modelo de Ana, la mamá de Samuel, en el Antiguo Testamento en el Primer Libro de Samuel, en el capítulo 1. Ahí en ese libro nos habla acerca del profeta Samuel, el gran profeta Samuel, hoy ya el pastor Isaías hizo referencia y también Vanessa hizo referencia a través de una oración. Ella leyó la oración en el capítulo 2 de Primero de Samuel.

Estos primeros dos capítulos contienen y aún más allá, una gran cantidad de detalles acerca de la vida temprana de Samuel. Quizás bíblicamente es el personaje donde más se habla acerca de su niñez. Es el trasfondo perfecto para pensar acerca de lo que es una maternidad y una paternidad visionaria.

La historia pasó 900 años antes de Cristo, estamos hablando de dos mil y pico de años atrás es esta historia. Y comienza relatando una situación familiar donde un hombre llamado Elcana que tenía dos esposas, llamadas Ana y Penina, subía a Silo, iba al centro religioso de su tiempo que más cerca le quedaba de su casa a ofrecer un sacrificio anual.

Y quiero leerles en Primera de Samuel en el capítulo 1 del 4 al 11 como un trasfondo acerca de lo que quiero hablar más adelante.

“Y cuando llegaba el día en que Elcana ofrecía sacrificio daba a Penina, su mujer, a todos sus hijos y a todas sus hijas, a cada uno su parte. Pero a Ana daba una parte escogida porque amaba a Ana aunque Jehová no le había concedido tener hijos. Y su rival la irritaba enojándola y entristeciéndola porque Jehová no le había concedido tener hijos. Y por lo cual Ana lloraba y no comía y Elcana, su marido, le dijo, “Ana, ¿por qué lloras? Por qué no comes? Y por qué está afligido tu corazón? No te soy yo mejor que 10 hijos?” – Un hombre con una saludable estima propia, ¿verdad? –

Y se levantó Ana después que hubo comido y bebido en Silo y mientras el sacerdote Elí estaba sentado en una silla junto al pilar del templo de Jehová, ella con amargura de alma oró a Jehová y lloró abundantemente e hizo voto diciendo, “Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordaras de mí y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida.”

El sacerdote Elí quien carecía de discernimiento espiritual, reprende a Ana creyendo que ella está ebria y ella le dice, “No, Señor mío, yo soy una mujer atribulada de espíritu. No he bebido vino ni sidra, sino que he derramado mi alma delante de Jehová.” Y Elí le respondió, “Ve en paz y el Dios de Israel te conceda la petición que le has hecho.”

Y continúa la narración diciendo que ella se fue por el camino de regreso, después de adorar nuevamente al Señor, ya con un semblante alegre. Al regresar ella y su esposo estuvieron de luna de miel y de ahí nació un niño. Dios escuchó su petición y vino Samuel a nacer en su familia, en su tiempo.

Así que ese es el trasfondo de la historia. Qué acciones caracterizan la maternidad visionaria de Ana? Primeramente comienza con un reconocimiento de que la maternidad proviene de Dios. Aún dentro de su profundo dolor, Ana hace un pacto con Dios y le dice, “Si dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida.”

Así que el hijo que pide no es de ella, sino es del Señor. Así que cada bebé que nace en el mundo es un acto de misericordia de Dios, es Dios diciéndole a la humanidad, todavía mis planes redentores siguen igual. Yo estoy aquí para dar misericordia. Y ella reconoció eso. Reconoció que el hijo que ella iba a tener en fe era del Señor. Y fíjense que ni siquiera sabía que estaba embarazada y ya lo estaba dedicando al Señor.

Así que nunca es muy temprano para ustedes, los jóvenes aquí o las personas que todavía no han tenido hijos y que están pensando en la maternidad en el futuro, nunca es muy temprano para dedicarle tus hijos a Dios y para aprender todo aquello que tienes que aprender para ser el mejor y la mejor madre posible.

Y qué es dedicar algo o alguien? Hoy, esta mañana, hace unos minutos, pasaron muchas preciosas familias aquí adelante para dedicar su hijo al Señor. Es precisamente lo que Ana hizo, es lo mismo. Es dedicarle. Qué quiere decir dedicar? Dedicar algo o a alguien al Señor significa apartarlo para un propósito sagrado. Eso es lo que nosotros hacemos como padres cuando dedicamos nuestros hijos. Los estamos apartando, estamos ofrendando a Dios porque él es el dador de los hijos, y estamos apartándolo para un propósito sagrado, para que la eternidad de Dios se haga real en ellos en este mundo.

A la misma vez que Ana dedicó a su hijo también se está dedicando a sí misma. Los padres nos dedicamos al Señor también. Estamos apartándonos nosotros mismos para una función sagrada que es el criar los hijos que Dios nos ha dado. Esa es la función de la maternidad. Es hacer un pacto de Dios para que sea él el que está a nuestro lado y nosotros colaborar con él en todo.

Eso es lo primero, la primera características de una maternidad visionaria. Es saber, como dice el salmo 127 en el versículo 23, que los hijos son tesoro del Señor. Es la posesión preciosa de Dios. Eso es lo primero. Para tener una maternidad visionaria nosotros tenemos que presentarlos al Señor, reconociendo que no son nuestros. Nosotros somos los sustentadores de esos hijos, humanamente hablando, pero los hijos son del Señor.

Segundamente, para tener una paternidad, una maternidad visionaria tenemos que fundamentarla en oración. Y no me refiero a esa oración así como rapidita, Señor, bendice estos alimentos y… No, no es eso. No nos referimos a eso aunque esas oraciones son buenas también. Yo me refiero a la oración que brota de nuestro espíritu con la que cubrimos a nuestros hijos y que están arraigadas en una relación íntima con el Señor. A esa es la oración que yo me estoy refiriendo.

Y sabes por qué tenemos que orar por nuestros hijos así? Porque nadie, nadie, puede orar por tu hijo, por tu hija como tu lo puedes hacer. Nadie. Nadie tiene la posición estratégica que tu tienes para influenciar a tus hijos sobrenaturalmente. Eres el único, es una posición de autoridad y de privilegio que Dios nos ha dado. Así que la oración es fundamental para eso.

El salmo 127 dice de esta manera, al comiendo, 1 y 2: “Si el Señor no edifica la casa en vano se esfuerzan los albañiles. Si el Señor no cuida la ciudad, en vano hacen guardia los vigilantes. En vano madrugan ustedes y se acuestan muy tarde para comer un pan de fatigas, porque Dios concede el sueño a sus amados.”

Es en oración que nosotros edificamos nuestra casa. Esa es nuestra función, edificar la vida de nuestro hijo y velar por ella y por él. Y como dice el salmo, por más esfuerzos humanos que hagas, si no estás haciendo al Señor el fundamento de eso, si no estás cubriendo tus hijos con esa oración viva, tus esfuerzos… puede ser que tengas logros, no estoy diciendo que no los vas a tener, pero no es lo mismo. No vas a poder llevar a tus hijos a un nuevo nivel más alto de profundidad en su relación con el Señor y de éxito en la vida en todo lo que ellos desempeñen.

Una oración de Ana en el versículo 15 es una definición de lo que es la oración de petición. Qué es lo que Ana dice? Cuando Elí la está acusando de que está ebria le dice que ella no está ebria sino que ha derramado su alma delante del Señor. En nuestra maternidad, en nuestra paternidad, eso es lo que estamos llamados a hacer por nuestros hijos, a derramar nuestra alma delante de Jehová. Y qué pasó en ese momento específico del pasaje? Al ella derramar su alma delante de Jehová ella recibió paz del Señor y se fue, ya su semblante cambió y se fue a recibir la promesa que ella sintió en su espíritu que iba a recibir.

Y qué pasó? Que al cumplirse el tiempo precisamente fue así. Ella tuvo un hijo y el nombre Samuel significa Dios ha escuchado. Dios escucha tus oraciones cuando tu oras con esa sinceridad creyendo que le hay, con fe, Dios va a escuchar tus oraciones con respecto a tus hijos.

Muchos de nosotros estamos entrando en el Evangelio por primera vez, o no hemos quizás tomado tan en serio la práctica de la oración y pensamos que no podemos orar así como dice que Ana oró. Pero no te desanimes, sigue aprendiendo, sigue hablando con Dios cada día y él te va a enseñar. Dios quiere escucharte. Dios quiere escuchar tus pensamientos, tus dolores, tus heridas, tus tristezas, tus esperanzas, tus sueños. Así que sigue practicando la oración.

Es como cuando no podemos correr un maratón a menos que practiquemos correr, hacer ejercicios. Pues lo mismo es con la oración, tenemos que dedicarnos a ella para poder seguir aprendiendo los misterios de Dios. Porque cuando nosotros oramos así, hay un aspecto de revelación que se abre, que no se abre cuando solamente son oraciones pasajeras, sin mucho pensamiento. Hay una gran diferencia.

Es posible que por tu orar por tu hijo Dios te revele algo acerca del carácter de tu hijo, acerca de tu propio carácter, acerca de la relación, acerca de cualquier cosa, preocupaciones, aún te puede advertir de cosas que pudieran pasar. Ese el Dios que nosotros servimos, un Dios que quiere hablarnos y yo no puedo pensar en una relación donde más intensamente debamos buscar ese tipo de interacción con Dios que la maternidad.

En otro momento Ana, que fue la oración que Vanessa leyó más temprano en el servicio, ella ora nuevamente y en esa oración otra vez Dios le revela, es una oración con elementos proféticos, eso es lo que Dios puede hacer con tu oración también, hablarte proféticamente acerca de ti, de tus hijos. Y esa es una oración preciosa porque no solamente le revela a Ana cosas que ella ha vivido y ha experimentado, sino también cómo Dios trabaja en el mundo y estaba trabajando en el pueblo de Israel.

Es importante que nosotros cubramos nuestros hogares con oración. Y un detalle significativo es que esa oración del capítulo 2, se le llama también el Cántico de Ana, ocurre precisamente en el momento en que ella y Elcana llevan a su hijo Samuel al templo para ya dedicarlo definitivamente al Señor. A pesar de que era un momento de dolor, de separación, por la separación con su hijo, ella pudo elevar un cántico de adoración al Señor.

Eso es muy significativo porque cuántos de nosotros no hemos llorado con separaciones mucho más pequeñitas, cuando llevamos al nene o a la nena al kindergarten y se nos salen las lágrimas porque ya nos estamos separando de él. O como me pasó a mí cuando llevé a nuestra hija menor a un estado lejano para su primer año de universidad que lloraba como una magdalena en el taxi de regreso al aeropuerto. Y muy amable el taxista me pasó un pañuelito para que me quitara la lágrimas y me dijo, “No se preocupe, señora, su hija va a estar bien, no se preocupe.”

Momentos así, qué dolor nos da separarnos de nuestros hijos. Sin embargo, Ana, su convicción era tan grande que dentro de ese momento de separación doloroso de su pequeño hijo, ella pudo elevar este cántico al Señor.

Repasando, tenemos primeramente para tener maternidad o paternidad visionaria, tenemos que reconocer que los hijos vienen de Dios, que son su precioso tesoro. Segundo, tenemos que cubrirlos con oración intencional del espíritu. Y tercero la maternidad visionaria tiene que reconocerse a sí misma como una herramienta poderosa en las manos de Dios.

Por eso es necesario que cada uno de nosotros haga el propósito diario de someternos al Señor en todas nuestras áreas para que él sane nuestras asperezas o las espinas, como Abby le llamó en su poema, para que las tendencias pecaminosas que tenemos también Dios las sane. Y por qué es importante esto? Porque sino, nosotros vamos a transmitir eso como legado a nuestros hijos. Es tan importante que Dios nos sane.

Nuestros hijos son como esponjas y cuando digo eso es porque aprenden mucho más por lo que ven que nosotros hacemos que por lo que oyen que nosotros decimos. ¿Verdad que es así? Es una realidad. Y por eso un carácter ya moldeado o que está sujeto al Señor para que él lo moldee día a día, porque esto es una obra larga, de tiempo. Nadie es sanado de todas sus imperfecciones, inseguridades, tendencias pecaminosas en un momento. Sabemos que no es así.

Pero nuestros hijos tienen que ver que nuestro carácter está siendo moldeado por el carácter de Dios para que ellos deseen imitar eso mismo y que no vayan a imitar cosas que no convienen.

Nosotros leímos en el versículo 2 del Primer Capítulo de Primero de Samuel, que Elcana tenía dos esposas, Ana y Penina. Es muy posible que Ana fuera la primera esposa de Elcana y que al ver que pasaba el tiempo y no había descendencia, como era muy importante tener descendencia en ese tiempo, como lo es hoy pero en aquel momento aún más, pues es posible que él buscara otra esposa con quien tener hijos. Así que por eso Elcana tenía estas dos esposas.

Pero qué pasa? Eso es una muy mala idea, tener dos esposas. Si con una es difícil imagínese tener dos. Demasiado. No sé cómo Elcana podía. Pero el asunto es que Penina se convirtió en la rival de Ana y la despreciaba, sintiéndose superior a ella porque ella sí tenía hijos y Ana no tenía hijos.

Dice la historia que ya leímos al principio que Penina la irritaba, enojándola y entristeciéndola. Y cómo lo hacía? dice que cada año ella aprovechaba esta ocasión familiar de ir al templo a presentar el sacrificio anual para entonces atacarla con mayor fuerza.

Y qué pasó? Esa es una gota impertinente, dando en la piedra vez tras vez, hasta que afectó, hirió al corazón de Ana. Y es bonito ver, por el pasaje uno puede deducir que Ana no usó su propia venganza para devolverle a Penina mal por mal. Y yo creo que eso es muy importante porque qué hubiera pasado si Ana se hubiera dado a la amargura, a perseguir también ella, a devolverle mal por mal a Penina. Posiblemente no se hubiera dado el milagro de Samuel, si ella hubiera asumido esa actitud. Porque Samuel necesitaba una mamá como Ana.

Por qué traigo todo esto a colación? Porque para nosotros ejercer nuestra maternidad y nuestra paternidad con mayor eficacia y ser verdaderamente un instrumento que Dios pueda usar poderosamente en la vida de nuestros hijos, cada uno de nosotros tiene que bregar con su Penina.

La historia de Ana era muy compleja pero quizás la historia de ustedes puede ser más compleja, más difícil aún que la de Ana. Pero qué vamos a hacer nosotros con Penina? Para poder ser otra vez las herramientas que Dios pueda usar, nosotros tenemos que confrontar a nuestra Penina. La Penina a veces sale de adentro, las Peninas a veces vienen de afuera. Y tu Penina puede tener diferentes nombres. Tu Penina puede llamarse divorcio, puede llamarse dificultades extremas económicas, puede llamarse adicción, póngale el nombre. Todos hemos bregado con Peninas.

Pero lo importante es que nosotros podamos reconocer cuál es esa Penina que nosotros tenemos y poder llevárselo al Señor y crecer en el carácter de Cristo de manera que nosotros podamos transmitirles eso igualmente a nuestros hijos, que esa sea la herencia.

Cuando ustedes piensan en herencia, muchos de ustedes no piensan en dinero, en cosas materiales, cuando piensan en la herencia de sus padres. Ustedes piensan en lo que mi padre me enseñó en lo que mi madre me enseñó. Eso es lo que es verdaderamente valioso. Las posesiones materiales van y vienen pero lo que un padre, una madre nos deja en términos de legado de carácter, eso no tiene precio.

Y verdad que tu y yo queremos hacer eso mismo. Nosotros queremos ser transmisores de eso a la próxima generación. Repasando nuevamente, para tener las características de una paternidad o una maternidad visionaria son primero, reconocer que los hijos vienen de Dios, son su posesión. Segundo, tenemos que fundamentar nuestra paternidad en oración, en intimidad con Dios. Tercero, tenemos que buscar la sanidad de nuestro carácter, de nuestro ser, de nuestra alma, de nuestro espíritu, para que Dios pueda usarlo como instrumento poderoso en la vida de nuestros hijos.

Y cuarto, la madre o padre visionarios todos los días obviamente se dan a la tarea de colaborar con Dios para que se cumpla la visión de Dios en cada uno de sus hijos. Y tenemos que usar los recursos, tenemos recursos en nuestras manos. Pero cómo tenemos que usarlos? Tenemos que usarlos en una manera intencional y dirigida por el Espíritu Santo para que sean efectivas.

Cuál es el recurso más importante y más escaso? Tiempo. Cuántos de ustedes han dicho recientemente, es que no me queda tiempo, no tengo tiempo. Yo creo que casi todos hasta los niños están diciendo eso, que no tenemos tiempo. Si nosotros por cada vez que nosotros decimos, no tengo tiempo para esto, no tengo tiempo para aquello, nos quejamos de eso, si nos dieran un dólar por cada vez que nosotros dijéramos eso, seríamos ricos todos. Yo sería millonaria.

Ese es un recurso que nosotros tenemos, el tiempo. Y no hay nadie en el mundo, yo creo que aquí mismo no hay nadie que pueda decir que no le falta el tiempo para algo. Y qué está pasando con nuestras maneras modernas? Es que empacamos tanto en nuestra agenda que no nos queda tiempo para hacer conexión familiar.

Cuántos de ustedes les ha pasado eso? a nosotros nos ha pasado. Tantas actividades, y vivimos en un mundo de tanto afán que los hijos participen en tres deportes, que toquen por lo menos dos instrumentos, que pertenezcan a aquel club y a aquel otro, que yo también en este, en el otro, en el más allá. y cuando venimos a ver se nos ha ido el tiempo y ese precioso tiempo que nosotros teníamos para instruir a nuestros hijos en el hogar en las cosas del Señor, se nos va. Porque se necesita tiempo para eso, para discipular a nuestros hijos en el hogar. Y eso no se puede posponer para mañana. Eso no es algo que tu puedes decir, bueno, en 10 años lo hago. No. es aquí y ahora. Así que aprovecha la oportunidad que tu tienes ahora para influenciar a tus hijos, a tus nietos, a tus sobrinos. Aprovéchala ahora porque este es el tiempo del Señor para influenciarlo usando el tiempo.

Una de las cosas que han pasado es que aún el tiempo de cena familiar, otra vez, si hiciéramos una encuesta aquí posiblemente muchos de ustedes han dejado pasar ese tiempo de cena familiar muchas veces porque hay otras cosas más importantes. Pero los estudios dicen que la familia que come unida, un número de veces, no tiene que ser todas las veces, por lo menos 5 veces o 6 creo que es, a la semana los índices de éxito de los hijos son mayores. Como por ejemplo, en ir a la universidad, en no usar drogas. Así que aún estudios seculares indican la importancia que tiene el compartir tiempo como ese en la mesa.

Porque qué pasa en una mesa? No es solamente comer, comer, comer. Se modelan modales, se ora por la cena, se comparten cosas, preocupaciones, alegrías, retos. Es un tiempo que es demasiado precioso para uno dejarlo pasar. Yo tengo memorias muy claras de mi propia crianza porque eso era ley, en mi casa era ley. No había compromiso posible que impidiera que uno no estuviera en la mesa.

Sabemos que por complejidades de nuestros tiempos, – no es que yo sea tan vieja, pero ahora es más difícil – a veces no es posible hacerlo con tanta frecuencia pero sí has un esfuerzo por mantener esos tiempos de familia como algo sagrado, para que los puedas usar para precisamente transmitir la palabra del Señor, ejemplos del Señor, para que el Señor te dirija en eso.

La palabra de Jehová a la familias de Israel que encontramos en Deuteronomio 6, del 5 al 9, son un modelo de la importancia que tiene que nosotros impartamos nuestra fe a través del compartir con nuestros hijos. Yo sé que es un pasaje que muchos de ustedes lo conocen muy bien. Ese pasaje dice así:

“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Grávate en el corazón estas palabras que hoy te mando, incúlcaselas continuamente a tus hijos, háblales de ella cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Átalas a tus manos como un signo, llévalas en tu frente como una marca.”

Esas son palabras de urgencia. Cuando uno las lee, son palabras de acción. No es cuando puedas. No, es hoy, en todo momento. Eso es lo que dice. En otras palabras, lo que Dios nos está diciendo es, aprovecha las oportunidades que tienes para transmitir con palabras y con tu ejemplo a tus hijos cómo se obedece y se adora al Señor. Porque es en el diario vivir, en esas experiencias cotidianas sencillitas de la vida donde nosotros podemos hacer una marca al Señor.

Y saben lo que pasa? Que cuando tu tienes esas interacciones con tu hijo en un día a día, en la normalidad de la vida, tu estás abriendo unos canales de comunicación con tu hijo para que en el futuro cuando haya problemas tu hijo va a venir a ti, porque ya esos canales están abiertos, porque ya hay tiempos de conversación y de conexión. Esas cosas no pasan así como de la noche a la mañana, tenemos que cultivarlas en nuestra vida familiar.

Otra vez, la mejor manera de transmitir las verdades del Señor a nuestros hijos es a través de aprovechar esos momentitos donde estamos conectando. Puede ser lavando los platos, en el carro, tantas maneras que Dios nos da en nuestras interacciones con nuestros hijos para hacer eso.

Y Dios bendice eso. Aunque a veces no nos es evidente que nuestros hijos están absorbiendo lo que nosotros le estamos enseñando, ¿verdad? Cuántos han estado ahí? Uno dice, bueno, como que le entró por aquí y le salió por acá. Pero no pienses así, tu función es obedecerle a Dios y enseñarle lo que tienes que enseñarle. Eso es todo, tu tienes que ser fiel.

Cuando tu traes a tus hijos a I Wanna, viernes tras viernes, sales corriendo de tu trabajo, casi ni comes y corriendo y en el tráfico y estás aquí para que ellos tengan su clase en I Wanna, cuando tu los traes a la iglesia fielmente los domingos, cuando tu los llevas contigo a hacerle un bien a alguien que necesita, cuando te ven a ti que en un conflicto familiar tu eres un pacificador y tu deseas que haya una resolución saludable y amorosa, en cada uno de esas ocasiones tu estás sembrando en tus hijos algo que es perdurable, que va a durar para siempre. Estás sembrando eternidad en tu hijo. Y tu le estás demostrando que todo eso que tu estás haciendo, tu lo haces porque tiene importancia para ti, porque es prioridad para ti.

Tus hijos van a imitar, van a querer hacer aquello que tu le estás modelando que es importante. Así que también tenemos que modelarle la importancia de servirle al Señor en maneras activas, que no es solamente como ponchar la tarjetita, voy el domingo porque hay que cumplir con el domingo. No es eso, sino que todo, todo lo que tu haces hay una conexión, es una totalidad, donde tu le estás entregando tu vida total al Señor, no solamente tu domingo. Y eso es algo muy importante.

Yo recuerdo cuando nuestras hijas eran pequeñas, niñas, que iban con nosotros a la iglesia, y nosotros las llevábamos todo el tiempo y a veces se cansaban tanto si el servicio era un poquito más largo, era hora de dormir, dormiditas en un banco bien duro, porque estamos hablando de cuando tenían nuestra iglesia en Cambridge y los bancos eran de madera. Y ahí ellas dormiditas en su banco duro. Eso no les hizo daño. Todo lo contrario. Y las llevábamos siempre que íbamos, ellas iban con nosotros y participaban con nosotros. Crecieron creyendo que la iglesia es un lugar agradable y bueno para ellas porque veían la sinceridad con que nosotros servíamos al Señor, veían que amábamos a los hermanos y así mismo se criaron ellas, ellas se pasaban de una persona a otro, a otro, a otro, y se sentían tan felices de estar en la casa del Señor.

Eso lo hacemos porque eso es importante. En esas cosas aparentemente pequeñas nosotros estamos transmitiendo la importancia que tiene el Evangelio. Otra vez, es un Evangelio que cubre todas las áreas de nuestra vida.

Ana y Elcana yo me imagino que tienen que haber aprovechado cada segundo con Samuel, porque Samuel entró a ser dedicado al Señor desde muy chiquitito. Ellos no tuvieron el privilegio que nosotros tenemos de tenerlos mucho más. De 3 a 4 años tenía Samuel cuando él fue dedicado o ya fue entregado oficialmente en el templo. Así que yo me imagino que cada día contaba, y asimismo debe contar para nosotros. Cada día debe contar en términos de lo que nosotros le transmitimos acerca del Señor.

Yo me imagino a Ana orando fervientemente por Samuel, por su futuro ministerio aunque ella no lo conocía, igual que nosotros no conocemos el de nuestros hijos. Y me la imagino hablándole de que para él nacer Dios intervino, que él era de Dios, y que Dios escuchó. Que su nombre Samuel era un testimonio de que Dios había escuchado su oración.

Asimismo nosotros tenemos que tener ese sentido de urgencia, de transmitir eso mismo a nuestros hijos, lo que Dios ha hecho en nuestras vidas, así como dijimos, con el pasaje de Deuteronomio 6, en todas las circunstancias, en todas las actividades de la vida.

Ya dijimos que un padre, una madre colabora usando intencionalmente su tiempo para transmitir los valores del reino. Hablamos hace un momento en el salmo 127 de que nosotros somos guardas sobre nuestros hijos. Y no es un guarda neurótico que está pendiente de todo lo que los hijos hacen y que no les permite tener sus propias dificultades para que ellos mismos las resuelvan. No, es algo diferente, es velar por nuestros hijos pensando en ellos como el tesoro que ellos son para Dios y para nuestra vida.

Cuando nosotros usamos el discernimiento que Dios nos ha dado como padres, somos vigías sobre nuestros hijos, porque otra vez, nadie como tu para ver y conocer dónde está el corazón de tu hijo y percibir qué peligro puede haber en la vida de nuestros hijos. Yo creo que muchas cosas que pasan en nuestras familias se podrían evitar si nosotros estuviéramos más atentos a ese rol de nosotros como padres y madres visionarias, de tomar medidas en el nombre del Señor, estrategias sabias que impidan que nuestros hijos lleguen a ciertas cosas.

Así que es una labor muy importante. El tiempo, el discernimiento que Dios nos ha dado es otro recurso para nosotros formarlos. Descubrir sus dones, ayudarlos a saber qué Dios quiere para tu vida, hijito o hijita. Qué dones tu tienes y que en cualquier don que tu tengas, sea un don vocacional, profesional, Dios te puede usar. Nosotros no tenemos que anhelas hijos o hijas famosas, o importantes, nosotros tenemos que anhelar que nuestros hijos o hijas hagan famoso a Jesucristo dondequiera que ellos estén, que es algo totalmente diferente.

A mi me preocupa que con frecuencia nosotros subestimamos la capacidad de nuestros hijos para entender verdades espirituales, como que los vemos jugando y haciendo esto, y distraídos y no pensamos en la gran capacidad espiritual que tiene un niño. Pero ¿Sabes qué? Tu hijo tiene un espíritu igual que el tuyo, un espíritu que necesita de Dios igual que el tuyo. Y tu hijo tiene un Espíritu Santo que es tan poderoso como el Espíritu Santo que te ministra a ti.

Y tu hijo no tiene un Espíritu Santo tamaño preescolar o tamaño juvenil, es el mismo Espíritu Santo y Dios puede hacer obras grandes en la vida de ellos. A veces no vemos más porque no creemos más. Esa es la realidad en nuestra maternidad. Y un padre o una madre visionaria busca lo que yo llamo momentos cargados de eternidad y los aprovecha. Todo el tiempo está pensando dónde está la sensibilidad de mi hijo, hija, para poder ministrar una verdad del Evangelio en ella o en él.

Yo tuve el privilegio de propiciar dos de esos momentos cargados de eternidad en la vida de nuestras hijas, cuando ellas aceptaron al Señor. Con Sonia ocurrió otra vez un momento Deuteronomio 6, en lo cotidiano de la vida. Yo estaba dándole la comidita –nuestra hija mayor Sonia tenía 6 años en ese momento, la bebé tenía 6 meses. Yo estaba dándole la comida, ella me estaba ayudando y Sonia amaba a su hermanita, era locura con su hermanita. Ella no podía con ella misma de la emoción de tener una hermanita. Y así que ella también la alimentaba y me estaba hablando de lo bella que era la chiquita y lo maravilloso que de mí barriga pudiera salir algo así.

Esa era la conversación. Y entonces yo discerní que Sonia estaba preparada para aceptar al Señor y llevé la conversación para eso y le pregunté si ella quería aceptar a Jesús como su Señor y salvador, inmediatamente me dijo que sí, cerró sus ojitos y repitió la oración que yo modelé para ella. Y el segundo momento Deuteronomio 6 con nuestra hija menor Abby, ocurrió así también. Íbamos de camino llevándolas a la escuela.

En ese tiempo ellas iba a una escuela lejos de nuestra casa así que era un gran tiempo para Roberto y yo tener conversaciones maravillosas con ellas de diferentes tópicos y en ese día era yo la que estaba manejando llevándolas, y Abby empieza a hablar acerca de algo que una maestra le enseñó acerca de Jesús, de la crucifixión y de la resurrección. Y Sonia, ella y yo conversamos un tiempito acerca de lo que ella estaba comentando y también yo dije, este es el tiempo y le pregunto, Abby, tu quieres recibir a Jesús como tu Señor y salvador? Me dijo sí y obviamente no lo hice manejando, porque eso no era dándole suficiente honor, me estacioné en la calle Washington [inaudible] debajo de un hermoso árbol muy grande que hay allí, y ahí yo la dirigí a ella en la oración de confesión de fe.

Así que hoy en día todavía tantos años han pasado ambas reconocen, se acuerdan de cuándo y cómo fue su conversión con el Señor, cómo ellas oficialmente entraron a ser hijas de Dios. así que nosotros tenemos que aprovechar esos momentos en todo momento, no dejar que uno pase.

Y otra cosa que quiero mencionar es la importancia del recurso del hogar. El feminismo ha intentado desvirtuar la labor doméstica, la labor de la maternidad y lo ha hecho con bastante efectividad. Pero no hay nada que ministre más el poder del Evangelio que un hogar que esté limpio, ordenado y donde haya armonía entre los que ahí viven. Eso es un testimonio contundente del poder de Dios. yo sé que el trabajo del hogar como que se hace repetitivo y es cargoso, yo lo sé. I’ve been there, done that. Yo sé lo que es. Pero en vez de quejarnos de él yo creo que haríamos bien en entregarle eso al Señor como una ofrenda grata, porque en el contexto de un hogar así Dios puede hacer maravillas y puede hacer milagros.

Yo les animo a seguir haciendo lo que han hecho hasta ahora. Quiero hablar de un detallito que se puede escapar muy fácilmente. Está en el capítulo 2, el versículo 18 al 19, un detalle doméstico. Dice ahí:

“Y el joven Samuel ministraba en la presencia de Jehová vestido de un efod de lino y le hacía su madre una túnica pequeña y se la traía cada año cuando subía con su marido para ofrecer el sacrificio acostumbrado.”

Tu te puedes imaginar la emoción que tiene que haber sentido Ana de que iba a ver su Samuelito? Yo me imagino que estaría tan distraída pensando en que iba a ver a su hijo, que lo iba a ver, que lo iba a abrazar, que iba a conversar con él que a lo mejor no podía ni hacer sus quehaceres en el hogar. Yo me la imagino buscando la mejor tela para hacerle una preciosa túnica a su hijo. Me la imagino preguntándose cuánto habrá crecido Samuelito desde el año pasado? porque tengo que hacerle la túnica lo suficientemente larga para que le dure por lo menos un año, hasta que yo vuelva el año que viene con otra túnica.

Ve qué importante son esos detallitos de nosotros como mamás y de papás porque yo sé que hay muchos papás que hacen muchas cosas en el hogar también. Ella tuvo mucho cuidado en la atención de las necesidades muy prácticas de hogar de Samuel. Como Ana nosotros no conocemos el futuro de nuestros hijos, pero qué pasó con Samuel? Samuel por la fe de una mujer que escogió creerle a Dios y hacer una oración desesperada al Señor, por eso nació un Samuel, que nació en un tiempo crucial de la vida de Israel. Israel era un desastre, se estaba desacrando el templo, el sacerdocio, había peligros de guerra, había inmoralidad crasa.

Nosotros pensamos en los tiempos de hoy, pero lea el Antiguo Testamento para que usted vea también todo lo que hay. Parece que no hay nada nuevo bajo el sol. Aunque lo que pasa es que lo de ahora nos está afectando a nosotros que estamos aquí ahora.

Nosotros no conocemos el futuro de nuestros hijos pero sí tenemos que reconocer nuestro ministerio, nuestra responsabilidad dentro de nuestra maternidad. Y quién sabe si Dios nos da un Samuel, ¿verdad? Eso es maravilloso. Ella no sabía que su hijo iba a ser profeta, que iba a ser sacerdote, que iba a ser el último juez en Israel, que iba a ser un formador de reyes. Ella no sabía nada de eso, pero sí sabía que Dios a quien ella le servía… ella conocía el carácter de Dios y sabía que Dios iba a honrar su ofrenda de amor a él entregándole su hijo.

Eso es lo que nos compete a nosotros. Ser fieles en lo que Dios nos ha dado hacer y dejándole el resto a Dios.

El cuarto verso del salmo 127 dice, “Como saetas en manos del valiente así son los hijos habidos en la juventud.” Como saetas en manos del valiente – tu eres el valiente, la valiente – así son los hijos habidos en la juventud.

El fin que nosotros esperamos de nuestra maternidad, de nuestra paternidad es que nuestros hijos den en el blanco perfecto de la voluntad de Dios. Esa es nuestro fin. Tu función como padre o como madre visionaria es tomar cada una de esas amadas saetas y entesar el arco. Y cómo tu vas a hacer eso? cómo vas a entesar el arco para que tu flecha vaya disparada al blanco? Tu lo vas a hacer reconociendo primero que esos hijos no son tuyos, que son del Señor, cubriéndoles en oración intencional cada día, permitiéndole a Dios que te moldee a ti como un instrumento poderoso en sus manos, y usando tus recursos, sea el tiempo, el discernimiento, tu atención a los detalles del hogar, todo eso usándolo intencionalmente y con una visión sobre natural. Esa es la manera en que tu entesas el arco.

Que Dios nos ayude a todos nosotros como individuos y como comunidad a levantar una generación de Samueles. Amén.

Vamos a orar. Padre, yo te doy gracias por el regalo de la maternidad. Gracias, Señor, porque no lo hacemos solos, no lo estamos haciendo con nuestras propias fuerzas, sino que contamos con todos los recursos del cielo para cumplir esa importante labor. Señor, tu conoces nuestro corazón, conoces dónde flaqueamos, nos presentamos delante de ti, Señor, primero nos dedicamos nosotros delante de ti para que tu hagas una obra de renovación dentro de nosotros. Todo aquello que no te agrada, Señor, te lo entregamos.

Te pedimos que abras nuestro entendimiento a cómo podemos sujetarnos a ti en todo, de manera que tu hagas una obra redentora total en nosotros, de manera que nosotros podamos ser los instrumento que tu quieres en la vida de nuestros hijos para formarlos a ellos, para que ellos deseen servirte a ti y ser guiados por ti, para que ellos quieran imitar tu carácter, Cristo.

Ayúdanos a nosotros en eso. Señor, ayúdanos a ser fieles en la oración, fieles e intencionales en cómo usamos todos nuestros recursos, Señor, para tu honra y tu gloria, para que tu los puedas hacer más efectivos en la vida de nuestros hijos y se cumpla el propósito individual que tu tienes para cada uno de ellos, Señor.

Padre, te presentamos a aquellos hijos, aquellas saetas que se han apartado de ti, que quizás sus hogares habían hecho todo lo que podían para guiarlos a ti, pero se han apartado. Señor, yo te pido en esta hora, oh Dios, que tu los traigas a ti, que sean los hijos pródigos, que vuelvan a tu casa, que vuelvan a ti, Señor.

Señor, para ti no hay nada imposible. Tu puedes traer ese hijo rebelde, Señor, tu puedes traer a esa hija que ha escogido otras cosas en vez de a ti, Señor. Tu los puedes y los quieres traer de nuevo a casa. Señor, aún ahí te pedimos que uses nuestra maternidad y nuestra paternidad de una manera sabia para ser usados por ti en ese proceso. Y Señor, te pedimos que en este tiempo de la historia tu levantes nuevamente una generación de hombres, mujeres, hijas e hijos, como Samuel, que amen tu casa, Señor, que amen tus cosas, que le digan no al pecado, que sean influencia poderosa donde tu los has puesto, que amen tu reino, que amen tu iglesia, que quieran dedicar todo sus recursos a ti donde tu los pongas, oh Dios. Por eso estamos orando en este día, Señor.

Señor, levanta, levanta esos hijos, Señor. Levanta esas hijas, Señor. Yo presento delante de ti aún los bebitos que están aquí, aún las bebitas, Señor, ve formándote dentro de ellos, ve ayudando a sus padres a ser vigías que no descansen, Señor, a ser leones que protejan la herencia que tu quieres darle a esos hijos en contra de cualquier embate que venga, Señor. Abre nuestros ojos, oh Dios, a ver tu obra en la vida de nuestros hijos, Señor. Señor, danos el privilegio de ver tu mano obrando en cada uno de ellos, Señor Jesús. Gracias Padre. Gracias. Amén.

Belén es una temporada necesaria porque allí Dios te prepara para que el sueño nazca

Transcripción

Nosotros sabemos que cuando Dios habla se cumple porque Dios es un Dios de verdad, tenemos la Palabra de Dios donde conocemos la Voluntad de Dios, conocemos los secretos de Dios escritos para cada uno de nosotros pero también nosotros recibimos Palabra de Dios de diversas maneras: a través de la Palabra profética, a través de visiones, de algún tipo de revelación o de visión, puedes estar dormido, puedes estar despierto, pero el Señor nos habla de diversas maneras porque el Reino del cielo tiene lenguaje propio, ¿amén?

Lucas capítulo número 2 versículos del 1 al 7, dice:

1: “Aconteció en aquéllos días que se promulgó un edicto de parte de Augusto César que todo el mundo fuese empadronado.

2: “Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria”

3: “e iban todos para ser empadronados cada uno a su ciudad.”

4: “Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David que se llama Belén, por cuanto era de la casa y de la familia de David;”

5: “Para ser empadronado con María, su mujer, desposada con él la cual estaba encinta”

6: “Y aconteció que estando allí se cumplieron los días de su alumbramiento”

7: “Y dió a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón.”

Y bajamos en ese mismo capítulo en el versículo número 25 po favor, y dice la Palabra:

25: “Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, y este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él.”

26: “Y le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes que viese al ungido del Señor.”

27: “Y movido por el Espíritu vino al templo, y cuando los padres de Jesús lo trajeron al templo para hacer con Él conforme al rito de la ley”

28: “él le tomó en sus brazos, y lo bendijo diciendo:”

29: “Ahora Señor, despides a tu siervo en paz, conforme a tu Palabra”

30: “Porque han visto mis ojos tu salvación”

31: “La cual has preparado en presencia de todos los pueblos;”

32: “Luz para revelación de los gentiles y gloria para tu pueblo Israel”

Gloria al Señor, vamos a leer solamente hasta aquí.

¿Cuántos están vivos aquí? todo lo que respira, gloria al Señor, y aquí ¿verdad? nos habla de un hombre llamado Simeón, pero antes de entrar a esto nosotros queremos recordar como cuando Dios le habló a Moisés (a Abraham en realidad) el Señor le dijo que sería Padre de multitudes, tu descendencia será como las estrellas del cielo y como la arena del mar, y hubo un tiempo de espera para la manifestación de esa Palabra que el Señor le dió ¿cierto?

El Señor entonces le habló a José a través de sueños y le reveló cuál iba a ser su destino profético y él lo comparte con sus padres y sus hermanos, pero antes de ver la manifestación de esa Palabra que el Señor le dió a través de sueños hubo un proceso que lo condujo a ello ¿cierto? se atravesó un período de tiempo también para ver la manifestación aquí en la Tierra de esa Voluntad del Señor, pero es para nosotros no tan fácil esperar ¿verdad?

La Palabra del Señor dice en el Salmo 40: “Pacientemente esperé yo a Jehová y se inclinó a mí, y oyó mi clamor, y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del pozo cenagoso, puso mis pies sobre peña, enderezó mis pasos y puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanzas a nuestro Dios” gloria al Señor, están preciosos esos versículos, “y me hizo sacar del pozo” pero comienza con la palabra pacientemente.

Le estaba compartiendo ayer a la doctora Wilda que me gusta mucho uno de los significados de paciencia que quiere decir: esperar con tranquilidad las cosas que se tardan, yo creo que la clave de entre tantas definiciones de paciencia es la palabra tranquilidad, esperar con tranquilidad. Hay un dicho que dice que el que espera desespera porque lo que se espera desespera, pero la Palabra de Dios nos dice que esperemos.

Cuando mi esposo y yo nos hicimos novios, o sea (...) (risas) las muchachas aquí saben a lo que yo me estoy refiriendo, por eso si los caballeros aquí están escuchando algunas risitas es por ciertos secretos que compartimos ayer en la actividad. Cuando él y yo nos hicimos novios que él me dijo que yo era su novia y yo me lo creí, ¿okay? Dios nos habló al poco tiempo y me dice a mí y a él con una hermana que los jóvenes de la Iglesia fuimos a orar por ella porque había tenido una caída y se había fracturado el tobillo, y los jóvenes de la Iglesia fuimos a orar por ella, y yo estaba medio nueva pero hacía el intento.

Y estaba yo con mi esposo empezando ese noviazgo tan extraño, y el noviazgo bien extraño, y de momento la hermana que tiene el tobillo fracturado que es una señora mayor se levanta en un pie, ella tenía el pie subido en una banquetita, y se levanta con el otro pie yo no sé cómo, ella se levanta nos toma de la mano a mi esposo y a mí, y dice: aquí escojo dos naciones para una obra grande y poderosa, y estábamos empezando un noviazgo, y yo dije, yo que estaba pensando si era su novia o no todavía: ya el Señor me estaba hablando de matrimonio (risas), ¿qué es esto? el Señor nos lleva aquí a la carrera, parece que me voy a tener que hasta que casar con él (risas).

Y el Señor nos habla de una obra grande; el mes que viene nos falta un mes para cumplir 46 años de casados, déjeme decirle ¿verdad? porque ese es el preámbulo pero él ha sido una de las bendiciones más preciosas de mi vida, gloria al Señor, lo que pasa es que yo no lo entendía porque yo era nuevecita.

Entonces el Señor nos habló, eso fue en el 1969, empezando el 1969. Entonces cuando viene a manifestarse esa Palabra que el Señor nos habló comenzamos a mediados del año 1986, pasó un período de tiempo de diversas situaciones y procesos que atravesamos todos en la vida de alguna y otra manera, y ya usted sabe cómo es que el Señor nos enseña a esperar, y tenemos que esperar para ver la manifestación del Señor, y nosotros vemos que aquí había llegado el tiempo de empadronar, y estaban María y José en Jerusalén, y tenían que viajar a Belén. María estaba próxima ya a dar a luz, el Señor le había traído a María una Palabra poderosa, había sido escogida entre muchas para ser la madre del Hijo de Dios.

Ella recibió esa Palabra para ella y ella sabía que lo que ella llevaba dentro era algo grande y poderoso, que ella llevaba al Emanuel, al Salvador, al Dios con nosotros, a la promesa de Dios para su pueblo, estaba dentro de ella, había una Palabra que ella llevaba dentro que se había hecho carne, que se había hecho una realidad; así como nosotros llevamos dentro también la Palabra que el Señor nos ha hablado, Palabras que hemos recibido de parte de Dios también las guardamos dentro, como también se citó ayer todo esto que le estoy diciendo, y en adición la Palabra dice que María guardaba muchas cosas en su corazón, es cierto, gloria al Señor.

Entonces fíjate que para una manifestación poderosa y grande el Señor no necesita que tú estés en un lugar grande, lo voy a repetir; no tengo ni agua pero, no la tengo aquí, lo voy a repetir. Para una manifestación grande Dios no necesita que tú estés en un lugar grande porque lo único que se necesita grande es tener a un Dios grande, aleluya. Inclusive la fe puede ser tan pequeña como un grano de mostaza pero si nuestro Dios es grande puede manifestar todo lo grande que Él te ha hablado aunque parezca imposible, gloria al Señor, y lo que Dios le había hablado a María lo iba a cumplir, y nadie puede detener el cumplimiento de la Palabra del Señor, gloria a Dios, amén.

Yo llevo dentro tantas cosas que el Señor me ha hablado. ¿Qué pensamiento tengo yo? que estoy esperando, yo estoy esperando ver todo lo que el Señor me ha prometido y ya estoy comenzando a ver en una manifestación mayor todo lo que el Señor me ha prometido. Y usted sabe que dice aquí la Palabra del Señor que Jerusalén es un lugar grande, pero donde se iba a manifestar el cumplimiento en el Belén es un lugar pequeño, Dios los saca de un lugar grande y los lleva a un lugar pequeño para manifestar allí Su Gloria y la Palabra que Él había hablado a través del ángel.

Entonces dice la Palabra del Señor que llega José buscando un lugar donde ellos pudieran pernoctar y tocaron puertas, y tocaron puertas, y tocaron puertas, y en ocasiones tenemos una Palabra de Dios dentro, tenemos una promesa de Dios, tenemos una esperanza en lo que Dios nos ha hablado, y tocamos puertas, y tocamos puertas, y tocamos puertas, y ninguna puerta se abre, no hay espacio para nuestro milagro, no hay espacio para nuestra respuesta. En ocasiones creemos que porque la puerta no se abra o no haya espacio para nuestra respuesta que Dios se olvidó de contestarnos, pero yo quiero decirte algo en esta mañana: tú puedes salir de aquí con la cabeza bien en alto y con la seguridad que lo que Dios te habló lo vas a ver tarde que temprano no importa el tiempo que haya pasado, alabado sea el Señor, aleluya.

Se cierran las puertas de ayuda, se cierran las puertas de apoyo, ¡no se mueve el tío rico! (risas) yo conozco personas hermanos que les dió como 10 infartos y no se mueren, ya tú estás esperando que se mueran porque tú estás en ese testamento bendito sea Dios, pero resulta que esa no va a ser la fuente de tu bendición, la fuente de tu bendición está sentada en el Trono y va a descender de allí del Trono de Dios, aleluya, gloria a Dios.

Se cierran las puertas, se cierra la ayuda, no recibes la herencia que quizás llevas esperando por tanto tiempo, ¿tienes la unción? pregunto, tienes la fuerza, tienes la valentía, tienes la perseverancia de llegar a Belén, a un lugar pequeño y esperar a ver lo que Dios va a hacer allí?

Como no había espacio para ellos en el mesón entonces ¿a dónde fueron? a un pesebre, y llegó el tiempo del alumbramiento. Y dice la Palabra que allí María dió a luz, y cuando nosotros podemos ver el Salvador del mundo naciendo en un pesebre donde a su alrededor quizás el olor no era el más agradable, donde quizás estaba rodeado de animales, quizás de vacas, de ovejas, de burros, estas cosas, de heno, de lo que comen los animales ¿cuántos están acá? Entonces tú estás esperando que la promesa tuya y la manifestación tuya sea algo tan espectacular y tan grande pero yo quiero decirte que nadie a su alrededor pudo ver ni pudo discernir que María llevaba dentro un hombre tan grande y un hombre que estaba marcado para ser el Salvador del mundo, el Hijo de Dios, nadie se pudo enterar de ello; lo que está dentro a lo mejor puede cambiar la historia y nadie lo sabe.

Esta Iglesia que es grande comenzó pequeña, Pabellón de la Victoria que es grande comenzó pequeño. El Pastor y la Pastora, mi esposo y yo teníamos dentro un sueño, teníamos un llamado, teníamos una Palabra profética y sabíamos que Dios tenía algo grande pero hemos tenido que atravesar años de proceso, años de lucha. Como estaba diciendo el Pastor los años de lucha en muchas ocasiones las construcciones como esta o como la que nosotros tenemos en el pueblo de hormiguero lo menos que han costado es dinero: han costado lágrimas, han costado desvelo, han costado luchas, han costado batallas, han costado que su sistema emocional se absorba por quizás tantas batallas y tantas luchas, porque estas cosas pasan ¿cierto? y a lo mejor quizás los que están cerca no se dan cuenta, pero cuando nosotros llevamos dentro algo tan grande hermanos nosotros sabemos las luchas, los desvelos y las lágrimas que se derraman.

Hoy día muchos ven esto como decía el Pastor: qué precioso está todo, qué bonita esta Iglesia pero como dice el dicho, muchos ven la gloria pero no conocen la historia ¿verdad que sí? y hay que conocer la historia. Y ahí estaban entonces María y José, y el bebé, pero yo quiero recordarte algo y eso late dentro de mi corazón muy fuerte: Dios no comienza algo hasta que no lo termina. Cuando Dios te habló a ti ya la obra estaba hecha, lo que pasa es que Dios no tiene problemas con el tiempo, el presente mío no es el presente de Dios. El presente de Dios es el futuro mío porque el Señor ve la obra completada, aleluya, y el Señor no deja nada a medias, y si Él nos habló es porque sabe que Él nos va a dar la capacidad, nos va a dar la fuerza.

¿Qué que pensaba María, una chica humilde del anonimato que ella iba a ser escogida para ser la madre del Salvador en esta Tierra, por lo menos para llevarlo en su vientre? ¿amén? ¿estamos hermanos?

¿Y qué les quiero decir? que muchas veces lo que tenemos cerca todas las ayudas se nos cierran, todas las puertas se nos cierran, todas las llaves se nos cierran, a pesar de que lo que llevemos dentro pueda cambiar el mundo, pueda cambiar la ciudad, que pueda cambiar miles y miles de vidas como lo hace este lugar seguramente, lo hace nuestra Iglesia, lo hacen muchos lugares donde se predica la Palabra del Señor donde muchas personas son libres, porque la obra que hace el Señor no hay dinero para pagarla, no hay obra social para pagarla hermanos, porque la obra que Dios da y hace es transformativa y es una transformación de adentro hacia afuera, lo que Dios ha hecho en mi vida y ha hecho en su vida es algo grande y poderoso, ¿cuántos están vivos y están acá? aleluya.

Así que para que tengas seguro que es Él el que te suple en muchas ocasiones vemos cómo el apoyo externo es cero, para que nosotros sepamos que es Él y solamente Él el que nos va a obrar, el que va a suplir y el que nos va a dar todo lo que nosotros necesitamos gloria a Dios se nos quita el apoyo externo, y entonces te trae a Belén donde no hay espacio para ti, aleluya. De un lugar grande como dije ahurita te lleva a un lugar pequeño, se cierran las puertas, se cierra el apoyo, pero tú eres ungido, pero tú hablas lenguas, pero tú tienes dones, pero tienes el coraje, pero no tienes la ayuda que has estado esperando y te pregunto: ¿tendremos la fuerza nosotros para soportar la temporada de Belén?

Porque nosotros vemos que Belén sólo fue una temporada, María no se quedó en Belén, José no se quedó en Belén, ellos regresaron a Jerusalén ¿cuántos estamos acá? pero y la temporada de Belén, pero el tiempo que José estuvo en el proceso, pero el tiempo que Abraham tuvo que esperar la promesa, aleluya ¿cuántos están acá?

¿Tendremos nosotros la unción, el poder, la paciencia que nosotros podamos esperar con tranquilidad la manifestación del Señor? ¿tendré la suficiente fuerza espiritual para soportar la temporada de Belén? Lo que te prometió Dios no te lo prometió el hombre y lo que te prometió Dios lo cumple Dios, por lo tanto no depende de lo externo para cumplirte, Dios no depende de recursos humanos para cumplirte porque el que te lo prometió es Él, aleluya, aleluya, aleluya, y en el momento que nace en Belén el niño en el oriente nace una estrella. En Belén nace Jesús y en el oriente nace una estrella, y unos sabios del oriente cuando vieron esa estrella vieron que no era una estrella más, y ellos entendieron que esa estrella era una guianza que los iba a llegar a un lugar importante, y sabían que no podían llegar con las manos vacías, y se apertrecharon antes de llegar, antes de salir debía haber dicho.

Entonces tomaron oro, incienso y mirra y cargaron los camellos. Mientras en Belén estaba el pesebre, las vacas, las ovejas, el heno, los burros, los camellos estaban cargados con oro, incienso y mirra dirigidos hacia ese lugar porque el Señor no te va a dejar desamparado, aleluya. Y quizás lo que no vieron las personas alrededor y no reconocieron alrededor otras personas de lejos vendrán y reconocerán, y sabrán, y serán guiados para suplir y para bendecir, y para hacer realidad lo que Dios te ha hablado, aleluya, porque a veces esperamos la ayuda de cerca pero la ayuda no está de cerca, la ayuda viene de lejos.

A veces esperamos ayuda de la familia pero de la familia es del que menos te esperas, porque a veces esperamos al Señor por la puerta y Él entra por la ventana, porque Él hace lo que Él quiere hermanos, Él obra como Él quiere. Si no entra, tú estás aquí esperando y Él te dice: ¿qué haces tú aquí esperando? por la puerta debías entrar Señor y Él dice: oooohh, por ahí no es, entró por la ventana y ¡ay! te tomó por sorpresa porque por la ventana tú no lo esperabas, aleluya ¿cuántos están conmigo?

Una estrella brilló en oriente, una estrella guió a los sabios de oriente, aleluya, como te digo, de los que más tú esperas nada de nada, pero de los de lejos oro, incienso y mirra, aleluya.

Nada para Dios representa un problema, nada de nada en absoluto, aleluya. Nosotros acabamos de estar en Hormigueros este mes de Junio que pasó, treinta años de haber comenzado solamente con cuatro niños pequeños y mi esposo que tocaba la guitarra, yo que tocaba la pandereta y cantaba, y nuestros hijos eran la Congregación, eran toda la Congregación que teníamos, y viajábamos al área oeste a Héctor predicarme a mí y a los cuatro nenes solamente en obediencia como Dios nos mandó, la Iglesia que nosotros levantamos no fue que nos disgustamos con el Pastor y la dividimos ¿verdad? nosotros no dividimos Iglesia porque eso no es de Dios; el Señor nos dijo que levantáramos una obra con gente no convertida, el Señor nos llevó allí a predicar y dijimos: pues nos prestaron una marquesina, nos regalaron las primeras diez sillas, ya los cuatro nenes y yo ocupábamos cinco, teníamos cinco sillas disponibles para personas no salvas pero no fuimos a tocar puertas de gente que nosotros conocíamos en el oeste: mira que estamos levantando una obra, que si quieres venir con nosotros; no te digo que te salgas de tu Iglesia, no, pero ya sabes a la hora de cualquier cosita estamos acá, y así el Señor hermanos fue llevando gente.

¿Cómo la Iglesia creció? nosotros comenzamos a orar y la gente, ay gracias Pastor, ay mira este Pastor está tremendo (risas) Héctor a hacerle la unción a este Pastor, órele, lo que le quiero decir es que a veces estoy bañada de sudor y ¿sabes? pero el Señor lo va a tocar (risas), ¡ja! lo sé, lo sé, ¿cuántos están conmigo hoy acá?

¿Cómo creció la Iglesia? Pastor, ese hombre que está ahí comenzó a orar y cuando nos mandaba a levantar las manos no permitía que levantáramos una sola mano, teníamos que levantar las dos manos, cuando él oraba decía: Señor mira esta multitud, eran las diez manos (aplausos) estábamos en un lugar pequeño pero no nos íbamos a quedar en un lugar pequeño, Dios nos iba a llevar a un lugar grande, la temporada de Belén hay que atravesarla, el momento difícil hay que procesarlo, tenemos que aprender a esperar en el Señor que de donde tú estás el Señor te va a llevar, el Señor te va a llevar a donde te tiene preparado, no nos desesperemos, aprendamos a esperar que si Dios nos habló.

El Señor nos habló en 1969 pensando que la obra era grande y solamente teníamos cinco miembros, y todos éramos de la misma familia. No continuamos siendo porque aquí estaremos hasta que Cristo venga, hermano, y el Señor así se glorificó, continuó añadiendo y mi esposo hacía llamados, él hacía llamados y los que estábamos todos éramos convertidos, como yo ví que los nenes no se convertían cada vez que él hacía el llamado yo me convertía (risas), volvía otro llamado yo levantaba la mano, volvía y me convertía, íbamos una vez a la semana, él oraba por mí, íbamos una vez a la semana, él hacía un llamado, él oraba por mí, ahora cuando él le da coraje conmigo por algo yo le digo: tranquilo amor que tú sabes que yo soy muchas veces convertida, yo soy más que salva, yo me convertí, me convertí, me convertí, eso es, yo tengo oraciones de salvación que mi hermano las tengo mire, en reserva, ¿cuántos están acá? (risas).

Tuvimos que atravesar la temporada de escasez pero Dios no nos habló de una obra grande, pero el sueño no era grande, pero el sueño que Dios nos habló no era algo poderoso, pero ¿cómo vamos a hacer una marquesina con nosotros mismos? no tenemos absolutamente nada, ¿quién va a saber de nosotros? fue una vida, mi esposo oró, se libertó, fue otra vida, mi esposo oró, se sanó, esa que se sanó fue a los días, la otra que se libertó llevó al esposo y así como Dios iba haciendo milagros continuaba llegando la gente y el Señor añadiendo los que iban a ser salvos añadiendo los recursos que teníamos en la mano que era el poder, la unción y el respaldo de Dios en el llamado que Dios nos había hecho porque si en lo poco tú eres fiel, en lo mucho Dios te pone, no esperes tener para dar, da para que tengas.

¿Qué vas a dar? lo que tienes, no tienes oro ni plata, lo que tengo te doy ¿cuántos están acá? pero lo que Dios se iba a cumplir, Dios ha usado a mi esposo de una manera poderosa, y yo me molestaba con él porque él convertía a la gente. Cada vez que venía una visita él iba allá y le decía: el Señor te está llamando; como éramos tan pocos hermano se sabían las visitas, después estábamos en mi marquesina, las visitas se sabían. Mi esposo mira donde las: el Señor te está llamando, no, no, yo no, cuando yo lo sienta lo recibiré, el Señor le decía: dame la mano, ¿tú crees que Jesucristo es el Señor? bueno sí, ¿tú crees que el Señor lo levantó de los muertos al tercer día? bueno yo creo que sí, que lo levantó, ¿ah sí? ah bueno si eso es lo que tú crees lo único que tienes que hacerlo es confesarlo con tu boca.

Repite después de mí: yo creo que Jesucristo es el Señor, yo creo que, yo creía que sentir no sé, como unción para pasar y mi esposo los pasaba, los convertía, les oraba, caían al piso tirados, se sanaban, se libertaban, los demonios salían en mi marquesina, los gritos haciendo alaridos hermanos, nosotros gritando y los vecinos no sabían lo que estaba pasando, tuvimos que pasar la temporada de Belén, allí estábamos.

Después estábamos en los centros comunales o debajo de un poste, sábado por la noche me llamaban los hermanos: Pastora ¿dónde nos reunimos mañana? ¿y esto dónde fue que tú conseguiste? ah hermana en el centro comunal, ah mira en el centro comunal de Ramírez de Arellano, ah mira pero para allá vamos; hermanos el otro domingo no sabíamos dónde nos íbamos a reunir, nos llegamos a reunir debajo de un poste de luz porque no teníamos donde pasando la temporada de Belén pero la Palabra era grande, el Señor dijo que la obra era grande, que era algo poderoso, que no podíamos ni imaginarnos lo que Dios tenía, aleluya pero estábamos reunidos debajo de un poste.

Y después mi esposo consiguió un terreno alquilado detrás de un mall y allí tuvimos una carpa y dentro de esa carpa hizo lo que pudo porque era usada, yo lo único que sé es que llovía dentro y llovía afuera (risas), ¿verdad? pero ese era el pesebre que nosotros teníamos, y allí habían ¿cuántos, como trescientos? eso fue tremendo estábamos allí en Belén, después hermanos Dios nos dió tres terrenos en la carretera numero dos, todo fue rápido, allí teníamos una carpa que cada vez que hacía un remolino de viento la carpa se iba por los aires como si fuera un volantín.

Una vez estábamos en la oficina todos que era de madera al lado y la carpa iba volando, y una señora dijo: pero Dios mío ¿qué es eso? la carpa iba como un volantín o chiringa directo a la número dos para encima de los carros (risas), una hermana dijo: ¡en el Nombre de Jesús! hermanos y cuando llegó al paseo, ella oró, y cuando la carpa llegó cayó en el paseo.

Yo no les voy a contar la historia pero el viejo incluso estuvo preso dos días (risas) ¿por qué ustedes se ríen? mira esto, en Guayama estuvo pero yo no les voy a contar la historia, mi esposo estuvo preso por la conducción porque Alpe nos mandó a salir de allí y nos mandó a quitar algo que mi esposo había hecho, pero estos pequeños, estos chiquitos mi hermano cuando usted los vea no los subestime ¿sabe? no los subestime (risas) imagínese yo que le dije que no aquí estoy 46 años con él, ¿estamos acá? mi hermano en la temporada de Belén mi esposo fue preso dos días, un hombre nacido en el Evangelio santo de Dios.

En la temporada de Belén la carpa se nos rompió, en la temporada de Belén estuvimos al aire libre, en la temporada de Belén teníamos 500 personas y estábamos solos bajo el sol, en la temporada de Belén teníamos que buscar una cantidad de dinero enorme pero ¿usted sabe? cuando todas las puertas en la Tierra se cerraron Dios abre las ventanas de los cielos como dice Su Palabra y derrama sobre nosotros bendición hasta que sobreabunda, y hoy día para la gloria de Dios hay un coliseo octogonal que acomoda cinco mil personas que su precio original fue ¿cuánto fue, doce o trece? okay eran doce y el banco lo cambió a trece, el banco le aumentó un milloncito más, trece millones de dólares en Hormiguero, eso es un testimonio que ahora no me va a dar tiempo de contarlo pero va paralelo con lo que yo les estoy hablando, con la temporada de Belén que puede ser larga o ser corta, por eso te pregunto ¿estás listo para soportar la temporada de Belén?

Pero si Dios te habló de algo grande espera en Belén y si tienes que ir a Jerusalén vuelve con lo que tengas pero el Señor te va a contestar y vas a ver todo lo que el Señor te ha hablado, aleluya, aleluya. Así que no te enamores del pesebre porque el pesebre solamente es una temporada, aleluya.

Belén es una temporada necesaria porque allí te prepara para algo grande solamente para que el sueño nazca, aleluya, y no solamente no te puedes enamorar de Belén, no te puedes quedar con la mentalidad de Belén porque para que haya un cambio afuera tiene que haber un cambio adentro y tenemos que cambiar el chip ¿amén? no podemos continuar con la mentalidad de Belén.

Cuando María salió de Belén la Palabra no registra que ella haya vuelto a Belén porque Dios te saca de una circunstancia no para que tú vuelvas a la misma, te saca para que tú dances y declares la victoria en el Nombre de Jesús de Nazaret y que no vas a volver atrás en el Nombre de Jesús porque Él te saca de ese lugar para llevarte a algo mayor, te va llevando de algo mayor a algo mayor para que el cumplimiento se haga una realidad porque eso tiene el Señor para Su pueblo, tiempo de promoción porque Dios no es un Dios de estancamientos ¿amén?

Y quiero terminar porque tengo aquí pero quiero terminar ya, solamente les voy a decir esto: llegaron entonces a la lectura que tuvimos, llegaron al templo porque llegó el tiempo de la circuncisión ¿cuántos están acá? y el Señor le había hablado a Simeón que sus ojos no iban a ver muerte hasta que no viera al Salvador del mundo.

Para muchos era el tiempo de la circuncisión y lo que fue el tiempo de la circuncisión para muchos para Simeón fue el tiempo del cumplimiento porque lo que Dios tiene para ti quizás para otros no es lo mismo.

Cuando llega entonces María y José con el niño al templo dice la Palabra que Simeón había sido llevado por el Espíritu al templo, él no era predicador, él no era famoso, él no tenía un programa de radio, él no tenía una Iglesia grande, él no tenía un programa de televisión, él tenía una promesa grande que Dios le había hecho, aleluya, porque para tú disfrutar de algo grande tú no tienes que ser famoso ni tener unos dones espectaculares que todo el mundo se entere, tú necesitas mantenerte fiel, tú necesitas mantenerte creyendo, porque el Señor había reconocido a Simeón y le dijo: tus ojos van a ver al Salvador, y da entonces la ventura que cuando María llega al templo y Simeón toma al niño en sus manos pudo reconocer inmediatamente que no era un niño más, que era Dios con nosotros, que era la promesa que Dios había hecho que Dios le había cumplido a ese anciano, y yo siempre digo que cuando la Palabra de Dios te dice que cuando alguien es viejo o anciano mire, es bien viejo.

Y a ese hombre viejo Dios no lo había olvidado, a ese hombre viejo no importando los años que hubiesen pasado el Señor lo tenía en su memoria, y sus brazos tomaron al Salvador, y cuando lo toma lo levanta, y dice: ya puedo partir en paz porque mis ojos han visto al Salvador del mundo, aleluya. Mi promesa se cumplió, mi promesa se manifestó en aquél templo aquél día, día de la circuncisión para muchos, tiempo de la circuncisión para muchos, para Simeón tiempo de cumplimiento.

Así que manténte a la espera, tienes que aprender a soportar la temporada de Belén pero no te enamores del pesebre ni te mantengas con la mentalidad de Belén, manténte a la expectativa que se mantuvo Simeón esperando que la promesa se cumpla porque lo que Dios te prometió se cumplirá, ponte de pie, aleluya, aleluya.

Quiero hacer una oración. Ahí donde usted está, antes que nada ¿hay alguna vida que no haya confesado a Jesús como Salvador y quiera que yo ore por ella? ¿hay una vida que en esta tarde quizás esta Palabra le ha hablado y nunca ha confesado a Cristo pero me diga: Pastora, quiero entregar? Mire hermano ¿sabe dónde yo me convertí? en un funeral. En ese tiempo a mucha gente se la velaba en la casa y en aquél tiempo mi hermana y yo fuimos a ese funeral que mi esposo me invitó porque los jóvenes no teníamos tantos momentos para salir, y cuando había funeral pues había fiesta hermano, no íbamos al cine Pastor ni a nada porque todo era malo, pecado, no pues cuando había funeral íbamos a comer un chocolate, un bizcochito, perdóneme que se lo diga porque esa es la verdad, estas muchachas tan tremendas.

Y ya mi esposo estaba enamorado de mí en ese tiempo y mira, me invitó ahí a compartir, y cuando el Pastor nos vió el licenciado Rafael Tórrez Ortega, cuando me vió a mí la caja del muertito ocupaba casi toda la sala, pobre muertecito allí no decía nada, nos arrodillaron frente a la caja del muerto y allí hice mi confesión, lo que pasó allí en aquél año, estaba empezando el año en Enero de 1969, y yo me enamoré del Señor, a mí no me interesa nada, nada que no sea Cristo, nunca nada de afuera me llamó la atención, me convertí jovencita, me casé con mi único novio, he vivido para Dios, para mi esposo, para mis cuatro hijos y mis seis nietos, y para cumplir la asignación que Dios me ha dado, aprendí ¿sabe cómo? raspándome las rodillas porque nunca tuve un mentor ni una mentora que orientara, y aprendí raspándome las rodillas pero gloria a Dios que aprendí porque en este caminar uno nunca se los sabe todo.

Y pregunto: si yo me convertí en un funeral ¿no habrá alguien que quiera convertirse? ¿aquí todos son salvos? si suena la trompeta ¿qué va a pasar? ¿te vas? vamos, estamos acá. Hay una vida, una mano, ¿no? Pastor yo levantando la mano con mi esposo, hay una mano, levante la mano ¿todos somos salvos? ¿todos, todos somos salvos? ¿Pastor, aquí están todos salvos? ¿allá arriba todos, todos están bien? bueno, bueno, arriba, okay, vamos a orar, vamos a orar.

Padre: en el Nombre de Jesús de Nazaret mira cada una de las personas que están en este lugar y mira Señor mío si hubiese todavía alguna persona que no te conoce, quizás no se atreve Padre mío, se siente tímido o tímida, yo te pido que Tú te reveles de forma sobrenatural como lo has hecho con nosotros Señor. Tú no eres religión, Tú eres mucho más que eso, Tú eres una experiencia de vida, un Dios real, extraordinario, maravilloso que vives y reinas en nuestro corazón.

Padre: gracias por haberte conocido, te pido que cada persona que esté en este lugar tenga la experiencia de salvación para la gloria de Tu Nombre, cancelamos todo lo contrario, todos los que quieran retener vidas para no soltarlas en el Nombre de Jesús hablamos liberación, bendición, victoria, revelación Padre eterno de Ti Padre eterno, de Jesucristo que dió Su vida por cada uno de nosotros, en el Nombre de Jesús bendice a esta Congregación, bendice a sus Pastores Padre mío de forma sobrenatural, la encomienda que tienen Señor es grande delante de Ti. Te pido que continúes dándoles la revelación, la ciencia, la inteligencia, la dirección la salud Padre mío, la fortaleza para continuar pastoreando Señor amado junto a este liderato y a esta Iglesia tan extraordinaria Padre mío de forma sobrenatural para que toda esta ciudad de Boston Señor amado, se entere Padre que Jesucristo es el Señor de aquí y de todos los Estados de Estados Unidos Padre, que Tú reinas Padre de la gloria, y sabemos Padre que veremos Padre el tiempo de la manifestación que Tú has hablado y que está esperando Tu pueblo para la honra Tuya Señor, en el Nombre de Jesús amén, amén, amén, Dios les bendiga.

En el centro de la voluntad de Dios

Transcripción

En el centro de su voluntad, Lucas 1:45, “…Y bienaventurada la que creyó porque se cumplirá lo que le fue dicho de parte del Señor.”

Este es nuestro texto clave y este texto nos habla, o el pasaje completo nos habla de 2 mujeres que estaban en el centro de la voluntad de Dios. Y esto tendría implicaciones para la raza humana. En términos de responsabilidad ante Dios aunque sabemos que tenemos nuestra responsabilidad y nuestro primer ministerio es nuestro hogar, pero no existimos solo para esto, no existimos solo para cumplir con nuestros roles como mujeres, existimos para obedecer a Dios y para procurar estar en el centro de su voluntad, en cuanto a nuestro rol de servicio a Dios y en el plan divino, en nuestro llamado individual y en nuestro llamado cada parte de la iglesia del Señor.

Y qué es estar en el centro de la voluntad de Dios? El diccionario Oxford define centro como punto o lugar que está en el medio, más o menos equidistante de los límites o extremos, punto o lugar que está en el medio, más o menos equidistante de los límites o extremos.

Cuando hay un centro todo en derredor se mide en base a ese punto central. Cuando hay un centro todo lo que le rodea se mide en base a ese punto central. Cuando en nuestra vida tenemos un centro todo lo que rodea nuestra vida y todo lo que hacemos se debe medir en base a ese punto central.

Voluntad de Dios. Millard Erickson, en su libro de Teología sistemática, define la voluntad de Dios en general como el deseo de Dios y es la intención general de Dios, lo que Dios desea. Pero también se define la voluntad de Dios como voluntad–voluntad, refiriéndose a la intención específica de Dios en una situación concreta, en una situación particular. En otras palabras, lo que Dios decide que tiene que suceder en una situación en particular.

Así que la voluntad de Dios no está determinada por otros factores aparte de Dios mismo, es su deseo, lo que sale del corazón de Dios. Y si definimos entonces qué es la voluntad de Dios podemos decir que estar en el centro de la voluntad de Dios es vivir vidas en mente, en corazón y en acción conforme a lo que Dios deseo, conforme al deseo de Dios y a lo que él ha determinado para cada uno de nosotros. Tenemos que apuntar a dónde? Tenemos que apuntar hacia el centro.

La voluntad de Dios nunca se va a ver frustrada. Pueden ocurrir inconvenientes, puede parecer que las cosas no están saliendo como esperamos o como creemos que Dios quiere salgan, pero la voluntad de Dios nunca se ve frustrada. Dios tiene un plan, Dios tiene un propósito, Dios tiene un plan conforme a su voluntad.

Ahora bien, esto no elimina que aunque Dios establece su deseo, su voluntad, lo que él quiere hacer, esto no elimina nuestra responsabilidad de actuar. Porque el plan de Dios incluye los medios por los cuales Dios va a llegar a ese fin, incluye los medios por los cuales Dios va a cumplir su propósito, su voluntad.

Observemos entonces principios importantes para estar en el centro de la voluntad de Dios. Y el primero que voy a mencionar y no lo voy a explicar mucho porque se sobreentiende, es la voluntad de Dios la encontramos en primer lugar en su palabra. La gente que busca y ora y revelación, necesito una revelación de tu voluntad, busca primero en su palabra. Obviamente hay cosas particulares que en la palabra no dice si mañana tengo que ir a cierto lugar o no tengo que ir a cierto lugar, pero en la palabra sí habla de que yo camine en santidad así que lo que yo haga mañana lo tengo que hacer caminando en santidad.

Y cuando hay cosas en nuestra vida y asuntos y situaciones que tenemos que tomar determinaciones, y queremos estar en la voluntad de Dios, y no encontramos algo, un versículo bíblico que lo diga en específico, qué tenemos que hacer? Procura entender los principios bíblicos detrás de cada pasaje. Aprópiate de ellos y aplícalos a tu situación particular. Así que la voluntad de Dios la encontramos en primer lugar en su palabra.

El segundo punto, debemos disponer nuestro corazón a creer a Dios. La fe es una acción nuestra en el sentido que comienza cuando tornamos el corazón hacia Dios. En ese sentido es una fe nuestra, es acción de Dios, porque esa fe Dios la pone en nosotros, pero nosotros tenemos que tornar el corazón hacia Dios. Qué hizo María? María tornó el corazón hacia Dios toda su vida y cuando Dios le habla y se revela de los propósitos que tiene con ella, qué hizo ella? Siguió tornando su corazón ante Dios. Es importante tener fe en respuesta a las promesas divinas.

Dios te puede decir, yo voy a hacer esto, o lo otro contigo, o voy a hacer esto en tu familia, en tu casa, con tu esposo, pero tenemos que tener la respuesta de parte nuestra ante lo que Dios está comunicando, ante lo que es el deseo de Dios debemos responder en fe, debemos responder creyendo a lo que Dios está diciendo. Dios te revela lo que va a hacer de la forma que él decida hacerlo y es ahí donde comienza nuestro punto de acción en el creer a lo que Dios nos ha dicho. Tener fe en respuesta a las promesas divinas.

A María se le dice, bienaventurada la que creyó. Pero veamos un poquito el contexto, primero hay un anuncio dentro del contexto de este pasaje bíblico que se le da a María, se le dice, “salve, muy favorecida, el Señor es contigo, le dice el ángel, bendita tu entre las mujeres,” en el versículo 28 de ese capítulo.

Así que el saludo de por sí tiene ya un sentido de regocijo, algo lindo de gozo se le va a comunicar a esta mujer. Y es interesante que el tiempo del verbo que se traduce como ‘muy favorecida’ denota que María fue escogida desde mucho tiempo atrás. El tiempo del verbo que se utiliza ahí denota que Dios la había escogido desde mucho tiempo atrás. Muchas veces aunque nosotros no sepamos Dios nos ha escogido desde mucho tiempo atrás para su propósito, para algo en particular, para con tu familia, para con la iglesia, para con las vidas que no conocen al Señor, aunque no lo sepamos ya Dios nos ha escogido.

El Señor es contigo. Y esta expresión es una expresión que en el Antiguo Testamento indica que la persona indicada ha sido escogida para un oficio especial. El Señor es contigo, créetelo. Dios te ha escogido, créetelo. Tu eres la persona indicada, créetelo. Nosotros somos las Marías de Dios de estos tiempos. El Señor nos ha escogido. Y por qué el Señor escogió a María? En ese pasaje bíblico no se nos dan detalles, pero cuando nosotros vemos la vida de María uno de los detalles que – solamente voy a mencionar uno – vemos en la narración bíblica acerca de María es que por ejemplo, ella era una mujer que guardaba las cosas en su corazón. Y el Mesías no iba a exponerse públicamente hasta cierta edad. Y esa mujer tenía que saber guardar en su corazón que ella era la madre del Mesías y que su Hijo, el que ella veía jugar cada día, el que ella vio crecer, era el Mesías prometido.

Y las escrituras nos hablan de que ella guardaba en su corazón. Y ese es uno de los aspectos que las escrituras nos dejan ver claro por qué Dios escogió a esta mujer. Tenemos que aprender a guardar en el corazón las cosas que Dios nos muestra y en su tiempo se darán, pero tenemos que ser responsables ante Dios.

Ahora bien, cuando el ángel le está hablando a María en el contexto, María pensaba, qué salutación sería esta de este saludo que me está dando el ángel? Y el término griego para pensaba implica una intensa reflexión. María no estaba pensando, qué será? No entiendo. No, estaba poniendo su pensamiento con interés en lo que está ocurriendo cuando tiene este encuentro cuando el ángel se le aparece y comienza a hablarle de la voluntad de Dios, y comienza a hablarle del deseo de Dios. Y esa reflexión que María está teniendo, una reflexión profunda, va a continuar hasta en el momento que después vamos a ver, que ella dice, “hágase tu voluntad, hágase tu propósito, Señor.”

Así que lo que María va a hacer será de tanta importancia, casi sin paralelo en los planes divino, aparte de lo que es la venida del Mesías mismo. “No temas, porque has hallado gracia delante de Dios, le dice el ángel.” Esa gracia tenía que ver con el propósito y la voluntad de Dios.

No temamos cuando Dios muestra su propósito, pues somos bienaventuradas y su gracia, su favor está con nosotros para llevar a cabo lo que Dios quiere. Si Dios te ha hablado y te ha dicho algo que te suena como muy grande, como ¿yo seré capaz de esto? No temas. Si Dios te ha dicho, él lo hará. La gracia de Dios estará contigo como estuvo con María. No temas porque has hallado gracia delante de Dios.

“Cómo será esto, pues no conozco varón, dijo María.” María no está pidiendo una señal para creer, está pidiendo una explicación de cómo ocurriría lo que se le está anunciando. No está pidiendo una señal para creer porque luego cuando se le dice, ‘bienaventurada la que creyó,’ la escritura nos demuestra que creyó. Así que ella simplemente está preguntando pero cómo será esto? Claro, era virgen. Cómo va a tener un hijo su vientre si era virgen?

Así que eso da por sentado que María, no como en nuestros tiempos tan modernos que hay tanta libertad sexual, María está muy clara en que José no tiene nada que ver en este asunto que se le está revelando. José no está en el plan de esta concepción. Lo que Dios está diciendo es algo que viene del cielo. Cómo será esto, sino conozco varón. Lo que se le está anunciando es contrario a la naturaleza misma.

Pero el ángel le responde, ‘el Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra por lo cual el santo ser que nacerá será llamado Hijo de Dios.’ Ahí está la respuesta, cuando tu no puedes, Dios sí puede. El poder del Altísimo está sobre ti. Y Dios es el que hace en nosotros conforme a su voluntad. A nosotros nos corresponde disponer nuestro corazón a tener fe.

Pero el ángel le sigue hablando, y el ángel le da el ejemplo de Elizabeth que ya ha concebido, en el versículo 36. En otras palabras, si Dios lo hizo con Elizabeth, lo puede hacer contigo María. Si Dios lo hizo con la hermana fulana, lo puede hacer contigo. Si Dios lo hizo con aquella persona que te contaron el testimonio, lo puede hacer contigo. Dios tenía propósito con María y estaba mostrando su voluntad para su vida.

La respuesta de María entonces, “He aquí al sierva del Señor, hágase conmigo conforme a tu palabra.” Se atrevió a creer. Y tenía que creer en algo que no eran fácil. Tenía que creer en algo difícil, pero lo difícil, lo imposible, Dios lo hace posible. Ante el anuncia, ante la revelación, se determinó a creer. Aquí vemos un acto de fe grande pero también vemos un acto de humildad. ‘He aquí la sierva del Señor.’

Y luego de todo este evento y de esta revelación y de ella creer y aceptar la voluntad de Dios para suy vida, va a visitar a Elizabeth y viajó unos 150 ó 180km que en ese tiempo tomaba varios días y se atrevió a tomar acción ante lo que se le había revelado. Iba a ver a aquella mujer en quien Dios había hecho lo imposible. Tenemos que ir y ver y observar aquello que Dios ha hecho en otras vidas para sostener nuestra fe y seguir creyendo lo que Dios nos ha mostrado.

María quería gozarse con Elizabeth por lo que estaba sucediendo en ambas. En Elizabeth y en María vemos que ambas eran mujeres de promesa. Elizabeth cargaba en su vientre también por milagro, por concepción humana pero por milagro porque su esposo ya a la edad que tenía no podían tener hijos, era una mujer estéril, pero Dios intervino soberanamente porque ella cargaría en su vientre a Juan el Bautista quien anunciaría y prepararía el camino al Mesías.

Así que ambas eran mujeres de promesa. Ambas tenían las promesas dentro de ellas. La promesa de Dios para ellas y la promesa de Dios para la raza humana, para el mundo. Ambas estaban en el centro del plan divino para hacer la voluntad de Dios. Una llevaba a Juan quien prepararía el camino y la otra llevaba al Mesías mismo. Y ambas creyeron al anuncio de Dios. Ambas estaban preparadas para ese embarazo. Ambas estaban preparadas para cargar la voluntad de Dios dentro de ellas. Una lo deseó por años y no se le había concedido, más Dios terminó concediéndoselo. La otra le llegó como de sorpresa, pero también estaba preparada. Una tenía la experiencia de la vida, mujer madura de edad avanzada; la otra era una mujer joven sin experiencia pero obediente a Dios.

Así que para estar en el centro de la voluntad de Dios no tenemos excusa, no hay edad, no hay condiciones de vida, es creer y obedecer. Ambas creyeron. Hay que creer a lo que sale de la boca de Dios. Si creemos se cumple.

Y el mensaje del ángel es confirmado cuando estas mujeres se encuentran y el niño Juan, el niño que está en el vientre de Elizabeth saltó en el vientre. Y ya Elizabeth tenía unos 6 meses de embarazo para este tiempo. El niño salta en el vientre y esto sirve de confirmación a todo lo que Dios ha estado mostrando. María no estaba buscando confirmación porque creyó fue donde Elizabeth, más Dios vuelve a confirmar lo que ha estado hablando.

A veces nosotros luego de Dios hablarnos seguimos pidiendo confirmación. Confírmame, Señor. Y yo creo que hay tiempo para pedir confirmación, yo no me muevo a la ligera. Tenemos que ser responsables para estar claro en que estamos entendiendo la voluntad de Dios y hay tiempo de pedir confirmación. Pero hay veces que pedimos confirmación y ya Dios nos confirmó 1, 2 veces y 3 veces, y seguimos pidiendo confirmación. Confírmame, confírmame, Señor. Y el Señor está ya con sus brazos cruzados sentado diciendo, pero si ya te confirmé por qué no acabas de caminar en lo que ya tu sabes que tienes que hacer.

Cuando ya sabemos lo que Dios quiere con nosotros, lo que resta es hacer la voluntad de Dios apuntando hacia el centro y creyendo. Vemos entonces en el pasaje bíblico que Elizabeth profetiza a María y declara bendición sobre ella. Declara que ella es la madre de su Señor. Revelación divina.

Aquí todo es obra del Espíritu Santo, la concepción de María, intervención milagrosa para que Elizabeth pudiera concebir con su esposo, intervención milagrosa en cómo el niño de Elizabeth se mueve en su vientre para confirmar los planes y el propósito de la voluntad de Dios. Dios se está moviendo aquí milagrosamente porque Dios es un Dios de milagros, porque Dios es un Dios sobrenatural. Así mismo Dios se mueve en nuestras vidas. No nos extraña que Dios haga cosas sobrenaturales.

Y Elizabeth declara, bajo la unción del Espíritu Santo y por revelación divina, ‘bienaventurada la que creyó.’ En la narración bíblica María no le había dicho nada a Elizabeth, pero cuando se encuentran la revelación del Espíritu Santo viene y Elizabeth declara que ella es la madre de su Señor y que es bienaventurada por haber creído. Dios se está moviendo en todos aspectos y en todos los detalles dentro del plan perfecto de su voluntad.

María creyó y aceptó ser partícipe del plan y propósito de Dios. Dios nos llama a creer y a aceptar a ser partícipes de su plan, de su propósito. Y vemos también en el contexto lo que se ha llamado el magnífico del cántico de María, y ese cántico aunque no voy a entrar a hablar en detalle, solo quiero mencionar algunas cositas.

María alaba a Dios y se goza por lo que Dios ha hecho con ella y dice, porque me ha hecho grandes cosas el Todopoderoso. Ella sabe que está en el centro de la voluntad de Dios y que Dios está haciendo cosas grandes con ella y en ella. Y ella sabe que Dios ha mirado la bajeza de su sierva, que ella es sierva, tiene una actitud humilde, independientemente de las revelaciones que Dios nos de, independientemente de lo grande, mediano, pequeño de la voluntad de Dios y el plan de Dios para nuestras vidas, independientemente de la exposición que Dios te de, especialmente a aquellas que predicamos, que vamos a un lugar y a otro, y que Dios nos ha dado ciertas herramientas o preparación, independientemente de todo lo que Dios haga, guarda tu corazón en humildad. Guardemos nuestro corazón en humildad porque servimos que un Dios grande que hace cosas grandes, pero todo depende de él y todo es para su gloria. Nosotros somos instrumentos de Dios.

Hace muchos años cuando yo tenía como 3 ó 4 años de convertida ayudaba mucho en la iglesia, en todo lo que podía, era parte de los líderes, Dios me usaba en dones de conocimiento de profecía, y era como si Dios me estuviera desarrollando en esa área mucho, mucho, mucho. Pero yo no enseñaba en ese tiempo ni siquiera escuela bíblica, y yo recuerdo que en un culto de oración una hermana que está visitando llega donde mí y me dice, ‘tu eres maestra del Señor.’ O sea, no es que yo lo quería creer, es que Dios estaba declarando algo que en ese momento yo no era. Entonces, yo simplemente sabía que Dios usaba esta mujer, yo sé que Dios me habló porque identifiqué que Dios estaba hablando pero no entendía… empecé a hacer como María en el sentido de analizar esto profundamente porque cómo Dios lo hará? Yo no lo sé.

Y saben que eso fue en los primeros años de convertida y miren todas las cosas que Dios ha hecho. A veces Dios nos llama de una forma… Dios llama lo que no es como si fuera porque él lo ve conforme al propósito de su voluntad.

Así que la fe es una acción nuestra en el sentido que comienza cuando tornamos el corazón hacia Dios pero después de hacer nuestra parte tenemos que entender que hay que creer, hacer nuestra parte pero ulteriormente todo depende de Dios. Él es el que hará que se cumple lo que digo.

María era humana, con sentimientos, razonamientos, incertidumbre y todo lo que implica estar en esta tierra y mujer, que ustedes saben cómo somos nosotras de emocionales. María era una mujer que tenía todo, y pasaba y atravesaba por todas las emociones internas que nosotras procesamos, pero se atrevió a creer. Así que si Dios lo hizo con María lo puede hacer contigo. Atrévete a creer.

El próximo punto. Mencioné que tenemos que ver la palabra de Dios donde encontramos su voluntad y que tenemos que disponer nuestro corazón a creer. El próximo punto es escuchar la voz de Dios y obedecer con atrevimiento, con denuedo. María escuchó y obedeció.

La respuesta de María fue una de completo sometimiento a la voluntad de Dios. Ella tenía que tener tremendo atrevimiento y tremendo denuedo porque lo que le fue anunciado iba a tener consecuencias sociales. En las costumbres judías ella estaba desposada y el estar desposada implicaba el mismo tipo de compromiso como lo tenía el matrimonio, pero no había intimidad sexual. Así que el desposar era un acto jurídico y duraba un año y solo podía ser disuelto a través del divorcio, pero no había intimidad sexual.

Pero esta mujer que estaba en tiempo de desposario, no en el tiempo de noviazgo como en nuestros tiempos, sino conforme a las costumbres judías, creyó a Dios que ella concebiría pero de quién? Del Espíritu Santo. Pero a la misma vez tenía que tener atrevimiento y denuedo porque se estaba exponiendo al hacer la voluntad de Dios al malentendido de José, que ciertamente lo hubo. La razón bíblica y lo usamos mucho en navidad, es muy lindo como Dios se le reveló a José, pero lo hubo el malentendido. Pensó dejarla secretamente pero Dios trabajó conforme a su voluntad e hizo lo que tenía que hacer.

Así que ella se estaba exponiendo al malentendido de José que cuando supo que estaba embarazada quiso dejarla secretamente para no difamarla. Por lo menos tenía un buen corazón. Se estaba exponiendo a la pérdida de su reputación, se estaba exponiendo a la maldición de ser considerada una mujer pecadora y por ende a la gran posibilidad de ser apedreada hasta morir conforme a la ley establecida.

Así que María creyó pero María al creer tuvo atrevimiento y tuvo denuedo. Nosotras somos llamadas a creer pero no solamente a creer sino a escuchar la voz de Dios y obedecer con atrevimiento, con denuedo. Ella arriesgó todo lo que tenía en obediencia. Se atrevió a arriesgarse.

Y nosotras, nos arriesgamos? Acepto solo lo que es fácil y sin riesgos o acepto aquello que es la voluntad de Dios independientemente de las consecuencias o los riesgos que tengamos que asumir? Qué estamos arriesgando nosotras, hermanas? Qué estoy arriesgando yo ahora? Qué estamos arriesgando? Preguntémonos a nosotras mismas, estamos teniendo denuedo para avanzar hacia la voluntad de Dios o estamos viviendo vidas un poco acomodadas, recostadas y tratando de obedecer pero como que sí y como que no, y como que no arrancamos.

Necesitamos el denuedo del Espíritu Santo, necesitamos la determinación, necesitamos creer pero necesitamos obedecer y tomar acción. El tener el favor de Dios como lo tuvo María no implica que las cosas son fáciles y placenteras. El caminar hacia la voluntad de Dios, que suena, ay, sí Señor, yo voy a hacer tu voluntad, qué lindo, qué hermoso, qué poético! Eso no implica que las cosas sean fáciles, que todo va a salir color de rosas. La voluntad de Dios no es solamente disfrutar las bendiciones de Dios y el favor de Dios, es obedecerle y tener determinación. Es una obediencia radical aunque haya riesgos.

Le decía a las líderes el jueves pasado que aunque hay momentos en que sentimos temor para hacer algo y ahora aplicándolo a procurarse la voluntad de Dios, debemos hacer lo que Joyce Mayer menciona, cuando viene el temor a fracasar o a que las cosas no salgan bien, hágalo con miedo pero hágalo. Atrévase. Temblándole las piernas, Señor, yo voy a caminar, estoy temblando, voy con temor pero hágalo. Camine y avance hacia el propósito de Dios. Hay que ser ovejas y escuchar la voz de Dios. Por qué? Porque Dios también escucha a quienes lo obedecen.

Si alguien es temeroso de Dios y hace su voluntad, dice Juan 9:31, a ese oye Dios. Atrévete a hacer la voluntad de Dios y verás cómo Dios te escucha y te sigue encaminando conforme a su propósito.

Ahora bien, sabemos que al hacer la voluntad de Dios para procurarse la voluntad de Dios, tenemos que no ser ligeras pero tampoco quedarnos recostadas esperando a que las cosas vengan. Hay que trabajar, hay que obedecer, hay que atreverse. Pero hay ocasiones en que estamos en espera – voy a tratar eso un poquito más adelante – pero en ese tiempo de espera hay un tiempo también de preparación porque a veces pensamos que Dios nos revela hoy y mañana tiene que ocurrir lo que Dios nos dijo.

A veces hay tiempos de espera, hay tiempos de preparación pero hay ocasiones en que a veces entramos en una preparación eterna y no acabamos de obedecer. Y estamos en preparación para lo que Dios tiene y llega el Señor y nosotros todavía estamos preparándonos. Hay que hacer la voluntad de Dios hoy, para lo que Dios tiene para nosotros hoy.

También tenemos que entender al hablar de la voluntad de Dios que a veces Dios muestra su voluntad o propósito condicionado a nuestra obediencia. Y a veces algunas cosas vemos que no se están cumpliendo, no porque Dios haya fallado sino porque Dios dijo, voy a hacer A y B contigo pero recuerda que esto es condicionado a que tu hagas C y D. Tu tienes que hacer esto y yo voy a hacer esto. Y hay veces que Dios muestra su voluntad de esta manera, con unas condiciones y cuando nosotros no cumplimos nuestra parte y vemos que el tiempo pasa y no se cumple lo que Dios dijo, entonces entra la frustración porque no entendemos. Pero analicemos, hemos hecho lo que Dios nos ha dicho que teníamos que hacer para que se cumpliese su propósito?

Les cuento una experiencia de un pastor que mencionó cómo Dios lo movió de un lugar para otro porque iba a extender su ministerio. Y luego que llega a ese lugar, como que nada pasaba, pero miren, no estaba haciendo la voluntad de Dios. La palabra de Dios no se cumplió. Pues no se cumplió porque tu no hiciste tu parte. Era condicionado. Pues entonces Dios no va a hacer su parte.

Y hay ocasiones en que Dios muestra su voluntad de esa manera, condicionada a ciertas cosas que nosotros tenemos que hacer. Así que por lo tanto, somos llamados a escuchar la voz de Dios y somos llamadas a obedecer con atrevimiento.

Antes de pasar al próximo principio quiero mencionar algo. Un punto bien importante, el principal factor que nos aguanta o detiene de estar en el centro de la voluntad de Dios, yo pienso que somos nosotras mismas con nuestras emociones, cómo nos sentimos, nosotras mismas también con nuestra fuerza de voluntad.

A veces nos dejamos guiar por las emociones, que las emociones dirijan nuestra vida y Dios está mirándonos, esperándonos que accionemos conforme a su plan y nosotras envueltas en nuestras emociones. Y nosotras mismas impedimos o interferimos en el propósito de Dios con nuestras vidas. Lo que pensamos de nosotras mismas, las frustraciones, el no creernos que somos capaces de que Dios nos use en equis o ye ministerio o tarea o labor. No nos la creemos por circunstancias vividas en el pasado. Es tiempo de dejar el pasado atrás y es tiempo de caminar hacia adelante. Valórate como Dios te valora. Si Dios te llama tu eres su María. Nosotros somos las Marías de Dios para estos tiempos y tenemos que atrevernos dejando a un lado el pasado, experiencias negativas, cosas emocionales que nos aguantan y avanzando hacia el propósito de Dios.

Y también mencioné en relación a nosotras mismas como el principal factor que nos aguanta o detiene de estar en el centro de la voluntad de Dios, nuestra fuerza de voluntad. A veces tenemos una fuerza de voluntad tan fuerte que queremos avanzar a nuestro antojo y como a nosotros se nos parece que deben ser las cosas. Tenemos que tener corazones dóciles pero en nuestros tiempos y especialmente las mujeres – esto no es como el siglo pasado o décadas atrás – las mujeres estamos metidas en diferentes posiciones en nuestra sociedad y en posiciones de trabajo y especialmente mujeres que están en posiciones de trabajo somos tan efectivas en nuestras carreras en la empresa, también en asuntos del hogar somos tan efectivas que hacemos las cosas y nuestro hogar va caminando como debe caminar.

Tenemos autoridad en nuestras posiciones de trabajo para tomar decisiones y trasladamos todo eso inconscientemente a nuestra relación con Dios. Yo sé hacerlo y lo hago a mí manera porque yo sé, yo soy capaz, yo estoy capacitada. Claro que sí, toda esa gracia que Dios nos ha dado a través de lo que hemos estudiado, a través de la experiencia en el trabajo, a través de la experiencia de cómo guiar un hogar y llevar nuestra familia hacia adelante, de cómo administrar el hogar, a través de todo eso, todo eso nos sirve pero ¿sabes qué? Todo eso sujeto a la voluntad de Dios, no a mi fuerza de voluntad, sino a la voluntad de Dios en nuestras vidas.

Nosotras mismas a veces somos quienes aguantamos o detenemos ese plan perfecto de Dios para nosotros. Alguien dijo que el Titanic no se hundió por el agua que estaba en derredor sino por el agua que estaba dentro. Qué hay dentro de nosotros que nos aguanta de poder caminar hacia la voluntad de Dios? Qué aspecto de nosotras mismas aguanta o nos ha detenido y Dios desea que desechemos eso, lo dejemos a un lado y avancemos hacia su propósito prestando atención al centro, prestando atención a lo que Dios desea hacer.

El próximo punto que quiero mencionar, tenemos que renovar continuamente nuestro entendimiento. Si nosotras mismas podemos ser el impedimento tenemos que trabajar internamente y por eso este próximo punto. Tenemos que renovar continuamente nuestro entendimiento.

Somos transformadas y siendo transformadas al renovar nuestro entendimiento podemos hacer la voluntad de Dios. Esto es un proceso continuo. Efesios 4:22 al 24 dice:

“Y renovaos en el espíritu de vuestra mente,” pero en el contexto esa renovación de vuestra mente tendría su fruto en la conducta moral y en la conducta con las demás personas. En otras palabras, en el diario vivir.

Romanos 12:1 al 2. Quiero observar brevemente esos versículos. El Apóstol Pablo dice, “Así que, hermanos, os ruego por la misericordia de Dios que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios que es vuestro culto racional.”

Cuando dice ‘así que’ me implica que lo que ha dicho antes, por causa de lo que ha dicho antes debemos hacer lo que está diciendo ahora. Y qué es lo que ha dicho antes, el Apóstol Pablo en Romanos estaba hablando de las grandes misericordias de Dios, de la salvación por gracia, de la justificación por gracia, de la presencia del Espíritu Santo en nosotros, de la gloria venidera, de que somos hijos/hijas de Dios, de que somos coherederos con Cristo y en vista de todas estas misericordias, Pablo ruega y pide y exhorta a que hagamos una renovación y consagración continua ante nuestro Dios, que presentemos nuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios. Todo nuestro ser, porque este es nuestro culto racional.

Y la palabra que se utiliza ahí para culto significa servicio, y en sus orígenes era no esclavitud sino aceptación voluntaria del trabajo. Este culto racional que le damos a Dios tiene que ser voluntario, tiene que ser de corazón, tiene que ser de entrega genuina y este tipo de adoración que tenemos que dar a Dios o servicio que tenemos que dar a Dios es un servicio lógico, de acuerdo con la razón, es un servicio que es genuino del corazón pero con entendimiento. No hacemos las cosas a lo loco, no hacemos las cosas… sale de esta forma, pues como salga. No. es una entrega total de todo nuestro ser, de toda nuestra mente, de nuestro corazón, es una adoración lógica.

Y adoración lógica implica el servicio que es digno y apropiado de una criatura racional. Es un servicio inteligente. Es un servicio con consciencia, es un servicio con conocimiento así que lo que Pablo está diciendo es en reconocimiento de lo que Dios ha hecho por nosotros yo les exhorto a que hagan consagración a Dios completa de sus cuerpos, todo su ser, como sacrificio vivo, santo y agradable.

Una consagración de mente, de corazón y con entendimiento. En la vida práctica podríamos decir, toma toda tu vida, en el trabajo, hogar, escuela, y todo lo que debes hacer cada día y ofrécelo como un acto de adoración.

“No os conforméis a este siglo – versículo 2 – sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.”

Si queremos saber cuál es la voluntad de Dios para nuestra vida tenemos que transformarnos, tenemos que renovarnos y no podemos conformarnos a este siglo. Y la palabra conformar significa dar la misma figura o apariencia de, y está en la voz pasiva y esto significa que no podemos conformarse uno mismo.

Tu misma, yo misma, no me puedo conformar o acomodarme a este siglo. Y a este siglo se refiere a la manera de vivir de este mundo. No podemos tomar la forma en mente y corazón de este mundo. No podemos tomar un patrón diferente al patrón que tenemos en el reino de los cielos, a lo que somos en Dios, hijas de Dios, hijas del Dios todopoderoso. No podemos asimilar las cosas de este mundo y tomar la forma de este mundo como el camaleón.

El camaleón se confunde sus tonalidades y usted ve un camaleón cerca de un tronco de un árbol y se confunde, usted no sabe porque cambia de color conforme a lo que está cerca de él. No podemos cambiar de color conforme a lo que nos rodea. Nuestro color son los colores del reino de los cielos. Tenemos que ser transformada nuestra mente y nuestro corazón cada día para poder comprobar cuál es la voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Y dice ‘transformaos’ y el término transformaos es metamorfos, meta implica cambio y morfos implica forma. Y del tiempo del verbo lo que significa, tiene la fuerza de seguid siendo transformada. Así que no nos acomodemos nosotras mismas a este mundo que nos rodea. Y luego se nos dice, seguid siendo transformadas. Es un proceso continuo, transformando nuestra mente y nuestro corazón no acomodándola a los patrones y principio de este mundo.

Nuestra sociedad en estos tiempos aprueba lo que no se aprobaba antes. Y en la iglesia – no en este – pero en la iglesia se están colando los patrones del mundo. No podemos tomar la forma de este mundo sino que tenemos que seguir siendo transformadas continuamente. Y es una acción nuestra, disponiendo nuestro corazón y nuestra acción.

Y cómo ocurre esa transformación? Por medio de la renovación del entendimiento de la mente, por medio de la renovación y la renovación implica hacer por primera vez de nuevo algo. Cuando usted y yo nos convertimos al Señor nacimos de nuevo. Ese mismo término es el que se utiliza aquí. Renovar, cada día renovarnos en el Señor. Cada día renovar nuestra mente nuevamente. Cada día procurando hacer la voluntad de Dios.

Y cuando hacemos eso, cuando nos renovamos continuamente podemos ver que estamos ajustando la visión moral y espiritual de nuestro pensamiento a la mente de Dios. La visión moral y espiritual conforme al reino de los cielos y va a tener su propósito para llevar a cabo un efecto transformador en nosotras, ajustando nuestro pensamiento, ajustando nuestra visión, ajustando lo que permitimos que entre a nuestra mente y a nuestro corazón y somos transformadas día a día para poder entender cuál es la voluntad de Dios para nosotras.

Y si todas estas palabritas griegas suenan un poquito difíciles, yo se los voy a poner más sencillo. A veces nos acostumbramos a vestir de cierta manera, especialmente a ciertas edades – yo estoy en los 50. Las jóvenes quizás esto no les cae mucho. Pero nos acostumbramos a vestir y a peinarnos de cierta manera y color de pelo de cierta manera y pasan los años y seguimos con el mismo color y con el mismo estilo. La moda cambia – yo trato de estar al día con la moda, pero un poco conservadora, pero me gusta el asunto de la moda. Pero a veces las modas cambian y uno con lo mismo, con el mismo estilo, otro color pero el mismo estilo y trata de cambiar y la hija o la amiga más joven te sugieren, tu sigues con lo mismo y lo mismo.

Había el caso de una mujer que tomó la determinación de hacer unos cambios y comenzó a comprar piezas para su atuendo, piezas importantes. Hizo su inversión fuerte – yo no lo voy a hacer – con una diseñadora y primero compró una pieza particular que era esencial y que tendría bastante uso para su atuendo. Compró esa pieza y cuando le llega porque era lo que la diseñadora determinara, imagínese. Invierte dinero, compra la pieza, le llega la pieza y cuando le llega no le gustó. Y ella no era que tuviese mucho dinero, hay quien puede, yo no puedo, pero hay quien puede, pero hizo un tremendo esfuerzo y no le gustó y estaba defraudada, frustrada. Después de pagar a una diseñadora – pero sabe por qué estaba frustrada? Porque no quería transformar su manera de pensar en cómo vestirse. Así que no importa la pieza que la diseñadora le enviase hubiese pasado lo mismo.

Pero llega un momento en que se decide ponerse la pieza y sabe qué hizo? She made a statement con lo que se puso, impresionó cuando llegó a su trabajo. Y de ahí en adelante comenzó a gustarle, le comenzó a gustar el cambio porque su mente comenzó a ser transformada. A veces estamos muy acomodadas a este mundo y es necesario transformarnos. Tener que permitir que el diseñador por excelencia nos transforme día a día. Tenemos que ponernos en la mano del diseñador. Solo así vamos a comprobar cuál es la voluntad de Dios agradable y perfecta.

El próximo punto que quiere mencionar es que tenemos que estar enfocadas y que nada nos distraiga. Enfocadas en el centro, en el punto central, no en la circunferencia. La circunferencia tiene relación con el centro pero nosotros vamos a estar enfocadas en el punto central, enfocadas mirando hacia arriba, poniendo la mirada, dice el Apóstol Pablo, en las cosas de arriba.

Y cuando el Apóstol Pablo en Colosenses 3:1 menciona esto el término que utiliza implica poner la mente, pensar de cierta forma en cuanto a algo. Y esto tiene que ver otra vez con entendimiento, tenemos el raciocinio que Dios nos ha dado y Dios desea que lo pongamos en práctica para poder hacer su voluntad. Enfocadas y poniendo la mirada, nuestra mente, nuestro corazón en las cosas de arriba, mirando el panorama general, mirando la circunferencia de lo que nos rodea pero enfocadas en el punto central.

Cuando usted está manejando y usted tiene que estar enfocada porque sino no llega al lugar. Pero cuando usted está manejando usted está mirando hacia el frente. Si usted mira hacia el lado va a chocar y va a tener un accidente y aunque tiene los espejos retrovisores usted tiene que estar procurando tener balance en cuándo mira hacia atrás por el espejo. Pero si usted baja su mirada usted va a chocar. Tenemos que estar enfocadas en el propósito de su voluntad, enfocando hacia el punto central.

A veces estamos queriendo estar enfocadas y estamos orando, sí, Señor, lo que tu quieras para mí y estamos orando por el propósito de su voluntad y de momento, ay, las habichuelas y el arroz! Que la nena llega a cierta hora, sí, Señor, okay. Y nos desviamos nuestra mente, nuestra oración para el otro lado. Y nuestro enfoque se va y tenemos que someter nuestra mente y nuestro corazón, mirando hacia arriba. Nuestras antenas espirituales enfocadas, alertas para detectar por dónde Dios va y por dónde también el enemigo quiere venir para impedir e interrumpir el paso de lo que Dios tiene para con nosotros.

Enfocadas también no solamente mirando hacia arriba sino también a mí me gusta, mirando desde arriba, tomando una posición en las alturas, mirando como Dios ve, mirando como las águilas. Desde las alturas las cosas se aprecian mejor. Cuando viene una situación en tu vida en vez de desesperarte, y qué hago, Señor, ayúdame a ver como tu lo ves. Guíame, Señor, para entender tu voluntad en medio de esto que no entiendo. Las águilas tienen una visión aguda que les permite visualizar potenciales presas a distancia, en particular el águila real posee dos puntos focales, uno para mirar de frente y otro para localizar la mirada hacia los costados escudriñando a la distancia. Nosotros tenemos que ser como las águilas en el sentido espiritual.

Ojos espirituales, mirando desde arriba y mirando a la distancia. El águila real puede ver 8 veces más lejos que lo que ven los seres humanos. Por ejemplo, puede ver un conejo a 2 millas de distancia. Cuando nuestra mente es transformada, cuando somos transformadas constantemente vemos a la distancia lo que tengamos que ver porque estamos mirando con los ojos espirituales.

Nos podemos proyectar hacia el futuro, podemos planificar el futuro, nos visualizamos en el futuro y en el centro de la voluntad de Dios, hasta donde alcance tu visión hasta ahí vas a llegar. Así que para tener una visión extendida, larga, hacia la voluntad de Dios transformémonos constantemente. Mirando desde las alturas, bajo la unción y la gracia del Espíritu Santo las águilas levantan su vuelo cuando viene el aire caliente, cuando el aire caliente del Espíritu Santo viene a tu vida, levanta vuelo para que puedas mirar desde las alturas.

Enfocadas aunque vengan obstáculos, no mirando los obstáculos sino que lo que va está más allá de ese obstáculo. Todos tenemos obstáculos en nuestra vida, todos tenemos situaciones que se presentan cuando menos uno se la espera, pero tenemos que mirar más allá del obstáculo y si hay que darle una patadita al obstáculo se lo damos, y si hay que saltar saltamos, y si hay que tomar por el lado del obstáculo, si no puedo saltar porque tengo mi pierna un poquito afectada, okay, me voy por el lado, paso y rodeo pero sigo caminando hacia la voluntad de Dios.

Recuerda que a veces tu puedes ser tu propio obstáculo. Enfocadas y rodeándonos de personas enfocadas. María estuvo 4 meses en la escuela de Elizabeth. Cuando Dios se le revela la voluntad de Dios para su vida, no se fue a descansar, no se fue a considerar cosas, se fue donde estaba la bendición de Dios, se fue donde había ocurrido lo imposible porque con ella también ocurriría lo imposible. Y se quedó 4 meses en casa de Elizabeth, 4 meses contemplando el propósito de Dios, 4 meses enfocada en el propósito de Dios, entra a la escuela de Elizabeth.

Pégate a personas que estén enfocadas, no en personas que te quiten tu visión sino a personas que estén en el centro de la voluntad de Dios y te ayuden a caminar a tu también estar enfocada en el centro de la voluntad de Dios.

Tenemos que tener visión enfocada cada día y hacia el futuro, porque a veces pensamos centro, apuntando y estaba hablando de cosas futuras, el plan de Dios futuro, pero Dios tiene su voluntad para cada día de nuestras vidas. Procuremos hacer lo que es la voluntad de Dios para el día de hoy. Hay tiempos de espera para otras cosas pero cada día Dios tiene su voluntad para nosotros. Hay ocasiones que a veces estamos haciendo la voluntad de Dios y no lo sabemos.

No siempre las cosas vienen por revelación, Dios se puede revelar, tener una revelación sobrenatural cada día, pero en nuestro diario vivir Dios se está moviendo y estamos haciendo su voluntad y a veces no nos damos cuenta pero lo estamos haciendo. A veces estamos haciendo la voluntad de Dios y no lo sabemos.

Vemos un niño jugando en el círculo. Está ahí jugando bien cerca del centro pero él no lo sabe. Asimismo debemos vivir la vida cristiana cada día, creyéndole a Dios cada día, haciendo lo que tenemos que hacer cada día en el centro de su voluntad.

El último punto a mencionar. En la espera hay que mantener un sentido de expectativa y seguir creyendo. Tenemos que ejercitar nuestra fe y someternos a Dios pero también tenemos que entender que Dios tiene un tiempo específico para lo que va a hacer. En ese proceso y en ese tiempo de espera hay que estar en expectativa y continuar creyendo.

Estamos embarazadas de la voluntad de Dios. Una mujer embarazada está en expectativa de la llegada de este bebé. Así que solteras o no todas estamos embarazadas hoy, solteras o casadas, estamos embarazadas del propósito y la voluntad de Dios para nuestra vida. Y una mujer embarazada disfruta y observa los cambios que se van dando en su cuerpo. La mujer embarazada tiene gozo, alegría por ese niño, esa niña, esa criatura que ha de venir y nosotros espiritualmente hablando tenemos que gozarnos con lo que Dios tiene para nosotros mientras estamos en espera, mientras estamos en la expectativa.

Vamos a experimentar cambios que no son cómodos, porque en un embarazo hay cambios que no son cómodos, pero nos gozamos por lo que ha de venir. Experimentamos cambios en nuestra trayectoria espiritual y ministerial, cambios que son cómodos a veces por hacer la voluntad de Dios pero enfoquémonos hacia la voluntad de Dios porque al final nos vamos a gozar al alcanzar lo que Dios tiene para nosotros. Tenemos que ajustarnos a los cambios que nos llevan a la voluntad de Dios, hacer los ajustes necesarios y seguir caminando.

Tengamos cuidado, por otro lado, de no tener un embarazo ectópico o un embarazo utópico. El embarazo ectópico o extra uterino es cuando el óvulo es fecundado y se implanta fuera del útero, casi siempre en las trompas de Falopio, y qué pasa con ese embarazo? Se pierde porque no está en el centro, no está en el útero donde tiene que estar. Cuidado que no tengamos este tipo de embarazo, que no estemos en el centro y se pierda todo lo que hagamos porque no estamos en el centro de la voluntad de Dios.

O cuidado de tener un embarazo utópico o psicológico donde la mujer cree estar embarazada pero en realidad no lo está. Pero el cuerpo responde como si estuviera embarazada y hay cambios en el cuerpo como si estuviera embarazada, pero no lo está. Y ¿sabes qué? Hoy en día hay tantos y tantos – y yo menciono esto no para criticar sino para ayudarnos a abrir nuestros ojos – mensajes motivacional y yo tengo que predicar también mensaje motivacional, hoy mismo lo estoy haciendo aunque tiene base bíblica sólida, pero hoy en día hay tanto mensaje motivacional que predomina tanto, domina tanto el mensaje lo motivacional que hoy en día todo el mundo tiene que tener un sueño grande, hoy en día todo el mundo tiene un llamado para un ministerio grande y todo es en grande.

Y si Dios te ha dicho que va a ser algo grande camina hacia lo grande que Dios tiene contigo, pero Dios tiene diferentes llamados, diferentes ministerios, diferentes dones y lo que Dios tiene contigo es contigo y es de la forma que él determina hacerlo, así que cuidado que no tengamos un embarazo utópico y estemos deseando la voluntad de Dios por algo que escuchamos y nos tratemos de apropiar de eso pero no sea eso lo que Dios quiere para nosotros.

María no tenía un embarazo ectópico ni tenía un embarazo utópico, María estaba en el centro de la voluntad de Dios. Así que en el tiempo de espera mantengámonos en el centro de la voluntad de Dios, en el tiempo de espera mantengamos la expectativa y sigamos creyendo. Siempre vamos a tener que trabajar con el elemento de no conocer cuándo lo que Dios nos ha dicho se va a cumplir. Eso es algo que siempre lo vamos a tener que trabajar con ello, pero mientras trabajamos en la espera, mantengamos nuestra fe. Sigamos creyendo.

Cuando se asoma la duda en medio de la espera, no temas, sigue creyendo, se le dijo a Jairo. Cuando se asoma la duda son pensamientos que vienen, renueva tu mente. Alguien dijo, si usted va a dudar de algo, dude de sus dudas, no dude de la palabra de Dios, no dude de su fe, duda de tus dudas y cree tus creencias.

Y ya casi termino sin dejar de decirles esto, cuando hablo de la voluntad de Dios tengo que mencionar el punto de que la voluntad de Dios a veces es un misterio. Charles [Inaudible] dijo, su soberanía aunque es inescrutable tiene dominio sobre todos los impedimentos, todas las aflicciones, todos los momentos de impotencia. Su soberanía está en actividad a través de todas las decepciones porque tenemos decepciones, de todos los sueños rotos porque hay sueños rotos, y de todas las dificultades que persistan, y aún si no podemos comprender totalmente el por qué de las cosas, Dios lo sabe.

Aún cuando no podemos explicar las razones, él entiende y cuando no podemos ver el final, porque a veces apuntamos al centro pero no vemos el final, él está ahí dándonos su aprobación: Sí, ese es mi plan. Tu sueño no se ha desvanecido en las manos de Dios. Dios lo está perfeccionando, Dios lo está delineando. A veces yo no veo claramente por dónde Dios va, pero yo sé que estoy apuntando hacia el centro de su voluntad.

Tenemos que creer a Dios, tenemos que escuchar su voz, tenemos que obedecer con atrevimiento, tenemos que renovar continuamente nuestra mente, tenemos que mantenernos enfocadas y a la expectativa manteniendo la fe, entonces somos bienaventuradas y podemos decir que estamos en el centro de su voluntad.

Debemos tener una visión amplia, no limitada a nuestro propio punto. Mantente observando el panorama del plan divino para con tu vida y la iglesia en medio de una sociedad que continuamente cambia sus parámetros sociales y morales. Mantente en expectativa y presta atención a por dónde Dios va contigo y cómo en el rompecabezas del plan de Dios para su pueblo, tu eres una pieza importante. Y tenemos que ubicarnos y estar en el lugar preciso, en el centro de su voluntad.

María tenía en su corazón la revelación divina, en su vientre llevaría al Mesías. Qué tienes en tu corazón? Qué tienes en tu vientre? María esperaba la primera venida del Mesías. Nosotros esperamos su segunda venida. Hay un sentido de urgencia de Dios para su pueblo, sacudámonos del letargo y la comodidad. Cristo viene pronto. Atrévete a vivir en el centro de su voluntad.

Puestos de pie, por favor. Te adoramos, Dios. Te adoramos, Señor. Quiero hacer un llamado para si hay alguna persona que no conoce al Señor en su corazón, que no ha recibido al Señor en su corazón, el primer paso para entrar en el centro de la voluntad de Dios es venir a él. Si lo que hemos compartido en este día ha tocado tu corazón, Dios está trabajando contigo, necesitas al Señor, ahí donde estás levanta tu mano. Yo quiero orar por ti. Alguien quiere recibir al Señor? Las demás hermanas, por favor sus manos bajadas, solo quiero ver si hay alguna mano de alguna mujer, alguien que quiera recibir al Señor hoy. Queremos darle la oportunidad de comenzar a entrar en el centro de su voluntad. Hay alguna mano levantada? Sino vamos a orar.

Padre, te damos gracias por tu palabra, te damos gracias, Espíritu Santo. Padre en esta hora, Señor, disponemos nuestro corazón para decirte que queremos ser transformadas día a día en ti, para poder caminar conforme a tu propósito, para poder entender cuál es la voluntad tuya para con nuestras vidas. Te decimos que queremos obedecerte, queremos someter nuestra mente y nuestro corazón a ti, Señor, y queremos ser como María, las Marías de este tiempo, las Marías que tu tienes, Señor, para estos tiempos, para proclamar tu palabra, Señor, para alcanzar al que no te ha conocido, para bendecir al que esté en necesidad, para llevar a cabo, Señor, tu propósito en esta tierra y en esta sociedad.

Padre, sostennos, ayúdanos y aquí estamos, Señor, corazones abiertos a ti para que tu nos uses, Señor. Corazones abiertos a ti para que tu nos uses y dispuestas a escuchar tu voz y a obedecerte con denuedo y con atrevimiento. Gracias, Señor. Gracias, Señor, te damos en esta hora. Amén.

Somos los mentores de nuestros hijos

Transcripción

Yo llevo casi 40 años trabajando con niños pequeños en el margen de edad de 0 a 3 años, mi especialidad es desarrollo motor más que nada y he trabajado con niños con incapacidades en su desarrollo y con niños que se están desarrollando normalmente también, y a pesar de que llevo tantos años en ese campo me apasionan los niños, pienso que los niños son los recursos más grandes que tenemos entre nosotros y debemos invertir en ellos así que yo doy gracias a Dios por recursos como ese que están dándole la capacidad a los padres, las herramientas para hacer un trabajo excelente en la crianza de sus niños específicamente en esa edad de los 0 a los 3 años, así que por favor aprovechen esos recursos ¿no? no pierdan esa oportunidad.

Y a través de mi carrera he visto cómo el factor principal para que un niño logre su mayor potencial son los padres a cargo de ese niño, no hay secretos, si un niño está progresando, aprendiendo bien es porque hay alguien que está invirtiendo sus recursos en cuidar ese niño, en darle lo que necesita para que llegue a un nuevo nivel y pueda en el futuro aceptar otras oportunidades y retos. Así que les animo a que esa sea la actitud de todos nosotros, a invertir en los niños no importa en qué sea; muchos de nosotros no tenemos niños pero tenemos sobrinos, otros en el trabajo, hagamos todo lo que podamos por invertir en la vida de esos niños.

Así que profesionalmente pues cuando yo tuve a nuestra primera hija hace 32 años yo sabía bastante acerca del desarrollo pero cuando uno tiene un hijo uno se da cuenta, aún como profesional me di cuenta que sabía muy poco y que en realidad el aprendizaje real estaba comenzando con tener a nuestra primera hija. Y bueno yo me percaté de que yo sabía muy poco y me di cuenta que ese niño tenía la capacidad de volcar nuestra vida patas arriba, un cambio dramático y todos los que han sido padres, que están empezando esa carrera saben a qué me refiero, uno cambia sus prioridades. Cosas que uno jamás pensaba que iba a hacer comienza a hacerlas, sentimientos que uno jamás había tenido florecen en el corazón, es una experiencia maravillosa.

Es una criaturita, un ser tan pequeño que te cambia la vida pero que a la misma vez tú tienes la responsabilidad de cambiar en la vida de esa persona, de ayudarlo a crecer, a desarrollarse, pero en ese proceso las personas más cambiadas y más requetecambiadas somos nosotros los padres y yo doy gracias a Dios por eso, por esa bendición de la maternidad.

Como padres se nos confía un pequeño ser que está hecho a la imagen y semejanza de Dios, es un ser que lleva nuestro ADN biológico, de sus padres pero nunca olviden que también tiene el ADN de su padre celestial, esa criaturita, y nuestra mayor encomienda en la vida como padres es nutrir a ese niño para que llegue a ser, para que se llegue a cumplir el destino y el propósito de Dios en esa vida plenamente, que no se desperdicie nada, ningún don que un niño pueda tener, porque los estamos ayudando a seguir adelante.

Como cada papá y cada mamá, yo sé que ustedes son como nosotros también, como padre y madre, desean que sus hijos tengan éxito en todos. A uno se le rompe el corazón cuando el chiquito de uno no puede lograr algo, así somos nosotros los padres, y una de las peticiones más importantes que nosotros podemos presentarle al Señor es que Él nos dé toda la sabiduría que necesitamos para guiar a nuestros hijos en todas las áreas, no solamente en lo educativo sino en lo espiritual, en lo emocional, en todas las áreas. Nosotros somos los mayordomos de los recursos que ese niño tiene y tenemos que sacarle el mayor recurso, el mayor provecho para que florezca en todo el esplendor que Dios tiene intención que ese niño crezca.

En el hogar como padres nosotros somos los primeros evangelistas de esa criaturita, el hogar es donde nuestros hijos ven a las Escrituras y los principios bíblicos hacerse una realidad, y es en el hogar donde nosotros tenemos que tener tanto cuidado de que no haya una desconexión entre lo que nosotros aparentemente creemos en lo espiritual de la Palabra de Dios y cómo vivimos nuestra vida, no debe haber desconexión, debe haber una fluidez absoluta. Ese niño debe crecer en un hogar donde a cada momento salga de la boca de sus padres principios bíblicos que lo guíen y que lo mismo sea domingo en la Iglesia que lunes o martes y que el resto de la semana, esa es nuestra encomienda, que cada niño que esté en nuestros hogares los niños crezcan amando al Señor desde pequeños.

Yo creo que es nuestra responsabilidad ser mayordomos de todos los recursos que ese niño trae consigo en todas las áreas pero especialmente en lo espiritual, nunca lo olvidemos. Cuando nosotros criamos no podemos estar improvisando estrategias según nos sintamos o según vengan las circunstancias, los criamos de esta manera si nos sentimos así o dependiendo de tal o cual circunstancia, no debe ser así, nosotros en nuestra paternidad no podemos estar improvisando.

El tiempo va a volar y se lo digo por experiencia, ya yo tengo la perspectiva de ser abuela, así que nuestro nido como dicen por ahí popularmente está vacío, no se ha vaciado, mas bien se ha llenado de más gracias a Dios pero no están con nosotros en la casa, y nuestra responsabilidad es aprovechar cada momento porque el tiempo es tan corto y vuela tan rápido, y muchas veces en nuestra cultura norteamericana ya los niños a los 18 años van a la universidad, ya no están en casa así que nosotros tenemos que aprovechar cada minuto que ese niño está bajo nuestro techo, esa niña está bajo nuestro techo para inculcarle el amor al Señor, para enseñarle en todas las áreas de la vida.

Cuando nosotros comenzamos un gran proyecto o una gran obra como es la paternidad nosotros tenemos que definir desde el principio qué queremos lograr. Cada papá, cada persona que trabaja con niños se debe preguntar ¿cuál es mi meta, cuál es mi visión del futuro de ese niño o de esa niña? esa es una pregunta que debemos estar repasando en nuestra mente y contestándola con acciones concretas no solamente con buenos deseos y sueños, sino poniendo todo de nuestra parte para que ese sueño que nosotros tenemos acerca de la vida de ese niño que debe ser el mismo sueño que Dios tiene, se haga una realidad, esa debe ser nuestra encomienda para cada niño.

Y me temo que como padres nosotros tenemos la tendencia a subestimar la capacidad de nuestros niños pequeños para entender conceptos bíblicos. Cuando es un tiempo tan fructífero, la tierra está fértil tenemos que enseñarles a nuestros niños conceptos bíblicos, guiarlos, mostrárselos, el Evangelio tiene que hacerse real en nuestro hogar, en el ámbito del hogar primero y luego en otras áreas por lo mismo.

Y un ejemplo de cómo un niño pequeño puede entender conceptos bíblicos profundos llegó por cortesía de mi yerno. Desde que nuestro nieto Caleb tenía un año de edad Miguel, así se llama su papá, comenzó a entrenarlo en los conceptos de sabiduría, prudencia y dominio propio y usted dirá: ¿qué, un niño chiquito aprendiendo acerca de sabiduría, prudencia y dominio propio? y pues así mismo es, yo misma me sorprendí de esa enseñanza que él estaba dando.

Y lo que pasaba es que cada vez que el comportamiento de Caleb era menos que deseable Miguel lo convocaba a que lo acompañara a otra habitación y cerraba la puerta ¿para qué? para darle privacidad a él, para poder corregirlo él solo con el niño para que no se avergonzara, y a cada conversación cuando Caleb violaba una regla o algo comenzaba con esta pregunta: Caleb ¿qué tú eres? esa pregunta era así a lo que Caleb invariablemente respondía: soy un niño sabio, prudente y con dominio propio, y entonces su padre fácilmente lo dirigía en una conversación apropiada para su edad y su conocimiento, claro, donde le hacía entender cuáles eran las expectativas en términos de su comportamiento, qué regla había él violado, y lo llevaba a examinarse a sí mismo para ver cuál era su responsabilidad en cuanto a eso que él había violado.

Un proceso muy interesante que todavía sigue funcionando, y claro, les aclaro, su comportamiento no es perfecto como todo niño, es un niño después de todo, sin embargo lo que yo he visto que ha quedado de ese proceso que comenzó tan temprano es que Caleb tiene una transparencia con sus padres, él va a donde ellos, cuando le preguntan algo él dice: sí yo hice eso y asume su responsabilidad, y está poniendo todo de su parte para aprender y discernir lo que es bueno y lo que es malo, lo que honra a Dios y lo que deshonra a Dios, y eso es un proceso maravilloso, y yo doy gracias a Dios porque a Miguel se le ocurrió tal estrategia que él ha sacado lo mejor que había en la mente y en el espíritu de Caleb para ponerlo por obra y es algo que todavía sigue dando fruto.

Aunque nosotros como padres muchas veces no admitimos esto porque es difícil de admitir, muchas veces nosotros actuamos como si los niños fueran una interrupción, pero los niños no son una interrupción que tenemos que resolver para entonces hacer las cosas que verdaderamente son importantes en la vida, los niños nunca son una interrupción, podemos estar ocupados o haciendo otras cosas pero los niños nunca son una interrupción y ellos son el ministerio más importante del momento.

Yo te pido que ores para que Dios te dé la sabiduría y el entendimiento para ver la sabiduría en eso, cuando lo tedioso de la vida, cuando las ocupaciones, cuando el cansancio, cuando la misma acción repetida que ya dices: pero yo ya estoy cansado, en el cuidado de tus hijos, especialmente si tienes más de uno que se hace más complicado todavía, en ese momento reconoce la belleza de ese momento y disfrútala porque muy pronto no va a estar, muy pronto vas a decir: ay ojalá fueran chiquitos otra vez, pero los niños crecen, así que pídele a Dios eso activamente, que Dios te dé los ojos para reconocer la belleza de esos momentos y sacarles el máximo provecho.

Todos sabemos que criar hijos no es fácil ¿no? requiere paciencia, requiere determinación, intencionalidad continua en medio de un mar de miles de responsabilidades porque todos tenemos muchas cosas que hacer, y en medio de eso nosotros tenemos que renovarnos en paciencia, en enfoque para seguir haciendo la tarea que Dios nos ha dado.

Yo recuerdo lo difícil que era para mí sacar tiempo para leerle a nuestras hijas, a veces ellas tenían un libro favorito y ellas en vez de leerlo una sola vez querían leerlo dos y tres veces, o sea una vez tras otra. Les confieso que eso mi enojaba y a veces me salía la tentación de demostrar mi enojo y pensar: ¡qué injusto, cómo se les ocurre después que una mujer ha trabajado todo el día, que ha hecho esto y esto, y ahora tú quieres que yo te lea ese libro otra vez! y a pesar que tenía la tentación de que me saliera el monstruito que todos llevamos adentro supe, porque sabía lo importante que era eso, podía entonces complacerlas ¿y saben lo que ha pasado? pues uno que ellas son amantes de los libros y otra, son memorias que nosotras hemos podido atesorar hasta el día de hoy así que vale la pena, porque esos momentos nos ayudan a establecer bases para muchas cosas en el futuro incluyendo el vínculo del amor que se hace más fuerte.

Nunca es demasiado temprano para empezar a leerles a nuestros hijos. Si usted todavía no tiene o está esperando bebé o está pensando en encargar bebé empiece hasta a comprar libros, rompecabezas, cositas que ellos más adelante, que usted las va a tener ahí ya listas, nunca es suficientemente temprano, de hecho hay programas ahora, especialmente en los cuidados intensivos donde ya se les insta a las mamás a leerles a sus hijos desde que están adentro o en otros casos cuando han nacido prematuros, así que nunca es muy temprano para buscar los materiales apropiados y leerles a nuestros niños.

Y aquí solamente un pequeño aparte que pude expandirlo en la mañana pero no hay tiempo ahora, tengamos cuidado con los aparatitos móviles que están en donde quiera, los jueguitos, todo lo que está en esos aparatitos no es apropiado para los niños pequeños y a la larga puede hacerles daño, eso simplemente como cautela, ya hay muchos estudios acerca de eso y está comprobado que es dañino para ellos así que si usted puede ser portavoz de ese mensaje se lo agradezco infinitamente.

Como padres Dios nos ha confiado la tarea de ser los mayordomos y los promotores de todo el potencial en nuestros hijos, y como sus mentores principales nosotros tenemos que darnos a la tarea de varias cosas y la primera es conocerlos personalmente. Nuestros niños no son una extensión de nosotros, son individuos: cuando nacen ya tienen características únicas, intereses únicos, son individuos así que es bien importante que nosotros nos demos a la tarea de descubrir qué les gusta, qué les disgusta, qué intereses tienen y ayudarlos a construir sobre esos intereses que ya ellos tienen, porque nosotros que cada, si nosotros tenemos más de un hijo veremos que cada uno es diferente totalmente uno del otro, cada uno tiene sus propias cualidades y su propio temperamento y es importante que nosotros nos tomemos el tiempo de conocerlos así personalmente.

Otra tarea que nos corresponde como los mentores de nuestros hijos es ser intencionales en proporcionarles el ambiente que los atraiga a explorar y a aprender más, esa es nuestra responsabilidad, y recuerden que cada uno de ustedes es el factor más importante en ese ambiente y usted va a ser el que le va a modelar en diferentes áreas, cómo comunicarse, cómo resolver problemas, cómo correr, todo, nosotros vamos a ser los que les vamos a modelar todo eso y a que se les cree el ambiente que ellos deseen imitar lo que nosotros les estamos enseñando.

También nosotros tenemos que compartir con nuestros hijos la alegría de la exploración y el descubrimiento. Todos nosotros si estamos aprendiendo algo nuevo, explorando algo nuevo ¿verdad que no es lo mismo hacerlo solo que acompañado? cuando estamos acompañados tiene un sabor diferente, hay una alegría diferente y como padres nosotros tenemos que estar ahí, en inglés es la palabra cheerleader, animadores, el que está ahí aplaudiendo y motivando al niño, animándolo a que siga explorando más.

Una vez, un ejemplo rápido, mi hija una vez vió un pajarito en el patio que se estaba muriendo bien pequeñito que se cayó del nido y ella me buscó para que yo la ayudara a sanar el pajarito, y eso, ella aprendió tanto con ese proceso, de hecho no creo que fue por eso necesariamente pero años después escogió la enfermería así que era algo que ya estaba dentro de ella, y ella me enlistó para montar una sala de emergencias para el pajarito. El pajarito murió unas horas después pero eso nos ayudó a ella y a mí a que ella supiera que yo la apoyaba en sus intereses y tuvimos unas conversaciones maravillosas acerca de filosofía y de las cosas espirituales porque yo me tomé el tiempo de acompañarla en ese descubrimiento y en esa exploración, y esas oportunidades se dan diariamente, el asunto es no pensar que estamos tan ocupados que no podemos aprovechar esas oportunidades.

Y el último, otro recurso que nosotros debemos aprovechar de estar ahí para nuestros hijos en la mentoría para ellos es compartir el gozo de dominar una destreza, en inglés se llama mastery, compartir el gozo de dominar una destreza. Los niños pequeños cuando se les mete algo en la cabeza, por ejemplo que quiero dominar el caminar eso practican, practican, practican, qué maravilloso que nosotros estemos ahí acompañándolos en ese proceso y aplaudiéndoles también porque otra vez eso va a motivarles a ellos aún más a querer dominar cosas aún más complejas.

Así que estas cuatro áreas, primero que son las que nosotros como padres o cualquier persona que tiene niños a su cuidado, especialmente niños pequeños, son conocerlos como seres únicos, como los individuos que son, proveerles un ambiente espiritual emocional que les facilite que ellos imiten la comunicación y el modelaje que nosotros estamos ofreciéndoles, acompañarlos activamente en su gozo de explorar y descubrir y en su gozo de dominar, esas cuatro. Si nosotros hacemos esas cuatro cosas con los niños que están a nuestro alrededor vamos a producir gran fruto.

Lo primero es que esas experiencias van a ser escritas en el libro de memorias de nuestros hijos, van a estar ahí por siempre, segundo, te van a posicionar a ti como un recurso importante en la vida de ese niño y más adelante te van a volver a buscar para que tú estés acompañándolos en ese proceso, tercer fruto es que van a solidificar el lazo de amor, el amor inquebrantable, lo van a hacer todavía más real, y cuarto, cuando nosotros hacemos todas esas cosas que he dicho les vamos a proporcionar un fundamento sólido que los va a llevar a ellos a intentar cosas nuevas y a facilitarles el éxito en oportunidades y retos en el futuro. Qué maravilloso que nosotros podamos simplemente con tomar el tiempo y hacer las cosas que yo he dicho, podamos obtener ese gran fruto por nuestra inversión en la vida de nuestros hijos.

Jonathan Edwards, si pueden pasar ya los músicos, gracias, ya están aquí, Jonathan Edwards fue un famoso predicador de los 1800s y él oraba lo siguiente, escuchen esta oración, es una frase muy sencilla, dice: “Señor, estampa la eternidad en mis ojos” o sea que tú como padre, como persona que eres influencia sobre niños, niños pequeños, niños de cualquier edad, que tú veas la eternidad y el propósito que Dios ha puesto en cada niño que está a tu alrededor y que todos seamos hallados fieles de haber invertido todo lo que tenemos, poner todo lo que podemos en la vida de ese niño para que llegue a cumplirse el potencial de Dios en ese niño para la gloria de Dios, esa debe ser nuestra oración. Así que si quieren me acompañan en una oración final para darle cierre a nuestro servicio.

Gracias Padre, te doy gracias por la vida de los niños, por el tesoro que son, te doy gracias por la maternidad, te doy gracias por la oportunidad de influenciar a niños en los diferentes ambientes en los que nosotros nos movemos. Padre, así como decía Jonathan Edwards, enséñanos a nosotros a ver la eternidad en cada niño, dános la sabiduría, el entendimiento, la fuerza para ministrar a sus vidas Señor con todo el ánimo, con toda la pasión sabiendo Señor que eso no va a ser en vano, que va a haber gran fruto, que la eternidad y el propósito, el destino que Tú has puesto en cada niño bajo nuestro cuidado va a florecer, se va a cumplir Tu propósito para su vida y que todo va a ser para que Tus propósitos sean cumplidos y para que sea todo para Tu gloria Señor.

Ayúdanos Señor, enséñanos, enséñanos a ministrar a los niños en todas las áreas, Señor bendice su intelecto, bendice su conocimiento, sus emociones, su espíritu, Señor que nosotros nunca subestimemos a un niño sino que todo lo contrario Señor, invirtamos, hagamos una parte, un alto e invirtamos en la vida de ese niño Señor, ayúdanos a ministrar con poder y sabiduría en sus vidas Señor, gracias Padre en el Nombre de Jesús hemos orado Padre, amén, gracias Padre.

Sermón 27 de agosto 2016: Despierta y ve

Transcripción

El tema de esta mañana es “Despierta y ve” y hay cuatro cosas que quisiera compartir con ustedes que necesitamos despertar y ver, lo primero que quisiera hablar en esta mañana es que tenemos que despertar y ver que somos la Iglesia. En este día quiero hablarle un poco sobre una historia que es bastante conocida y por causa del tiempo no voy a leer todo el capítulo pero voy a estar hablando sobre el Libro de Jonás capítulo 1.

Muchos de nosotros conocemos la historia de Jonás, Jonás era un profeta, un profeta es alguien que escucha y obedece la Voz de Dios. El trabajo del profeta es conocer el corazón de Dios y ayudar a otros a entenderlo, el profeta vive y depende de los deseos de Dios. Cuando encontramos a Jonás en el capítulo 1 es importante conocer que Jonás no era un creyente nuevo, él no estaba tratando de ver qué era él en el Cuerpo de Cristo, en ese tiempo no conocían a Cristo, sino en la Iglesia, él conocía el propósito de su vida, él conocía su identidad, ya él había estado activo un tiempo, él venía y funcionaba con su relación con Dios como profeta.

Así como Jonás la Iglesia no es una institución nueva, nosotros conocemos nuestra identidad, somos la novia de Cristo, nos sometemos y obedecemos a nuestro esposo, somos el Cuerpo que físicamente realiza y demuestra los pensamientos de la Cabeza que es Cristo, nosotras también tenemos que conocer el corazón de Dios. La Iglesia vive y funciona, y depende de cada palabra que sale de la boca de Dios, Jesús es nuestra fundación. Cuando saben que Jesús es nuestra fundación estamos fundadas sobre la roca, y Jesús es el que nos dió Su sacrificio para que podamos vivir como Iglesia dependiendo de la Gracia de Dios, esa es la Iglesia, vivimos de la Palabra de Dios y dependemos de Su Gracia, y con mucho gozo aceptamos los cambios que la Gracia trae a nuestra vida.

La Gracia de Dios nos permite ser como Cristo, transforma nuestra imagen así como cuando Jesús transformó Su imagen para estar con nosotros, vivimos de acuerdo a la Voluntad de Dios por Su Gracia así como Jesús vivió de acuerdo a la Voluntad de Dios cuando estuvo aquí en la Tierra y después la Gracia nos torna en instrumentos para la transformación de otros así como cuando Cristo se apareció para decirle a los discípulos: Vayan y transformen a otros.

Pero en algún lugar de nuestra vida cristiana, y no estoy hablando en particular a las mujeres de León de Judá, hablo con ustedes de ustedes pero no solamente de ustedes porque nosotras somos partes del Cuerpo de Cristo y hay una gran preocupación por el Cuerpo de Cristo, porque en el Cuerpo de Cristo hay personas que se han enamorado tanto de la gracia, de lo lindo que hace la gracia para nosotras, nos da una nueva imagen y nos pone tan bonitas que nos quedamos en el espejo mirando y diciendo: wow, mira lo que hizo en mí, y nos hemos enamorado tanto de lo que la gracia hace por nosotras que el yo comienza a distraernos y comenzamos a tornarnos en personas que no están dispuestas a salir y a decirle a otros de la gracia que hemos recibido.

Cuando creemos en el poder de la gracia y comenzamos a pensar que la gracia es aplicada a nuestra vida selectivamente comenzamos a perder el poder activo y efectivo que hay en ser la Iglesia porque hemos sido llamadas a ser una Iglesia activa y efectiva llena de poder y yendo a través del mundo, y diciéndole a todos que Cristo vive, que Cristo cambia y que Cristo viene otra vez, ese es el poder que se encuentra en la Iglesia de Cristo.

Pero así como la obsesión de America con la cirugía plástica y con mantenernos todas súper jóvenes nos hacemos adictas de la gracia para que nos mantenga frescas y no queremos meternos en nada que nos vaya a desgastar o algo que cueste algún esfuerzo porque no queremos sudar para nada, pero la gracia no vino para que no sudaras, así como Jonás la Iglesia de hoy ha decidido correr de la seguridad de las cosas que conocemos.

La Biblia dice en Romanos 8:28 que esto es lo que conocemos, nos concentramos tanto en decir que oh, todo obra para bien para los que aman a Dios y han sido llamados de acuerdo a Su propósito, siempre decimos esa parte pero el verso comienza diciendo que: esto es lo que conocemos. Tenemos que estar fundados en lo que conocemos que somos pero mucha gente ha decidido correr hacia la incertidumbre de un mundo desconocido, aún la Iglesia ha comenzado a tornarse a una jornada donde la salvación está cerca pero las demandas están lejos.

Eso es lo que Jonás estaba tratando de hacer, él no quería correr de Dios, él quería mantener a su Dios pero quería alejarse de lo que Dios le pedía porque lo que Dios demandaba de él era algo que lo iba a hacer sudar, era algo que él no quería hacer, era algo que él no esperaba. ¿Sabías tú que había un tiempo en la historia donde la gente sabía que la Iglesia era el lugar donde si tenían dificultades y problemas podían venir? Si tú te encontrabas enfermo la gente no pensaba en los hospitales, pensaba en la Iglesia.

La Iglesia era un lugar de refugio, la Iglesia era el lugar que Cristo dijo que íbamos a ser, era la casa de oración y en la Iglesia habían guerreros que activaban efectivamente el Poder de Dios, allí existía la gente que sabía cómo comenzar conversaciones con Dios que terminaban con la manifestación del increíble Poder que hay en nuestro Jesús, la misericordia y la Gracia de Dios era como una fuente que se abría con las oraciones de los santos pero ¿qué ha sucedido? que hoy en día la Iglesia si tú miras está siendo criticada, está siendo atacada, no es un lugar presentado como un lugar donde podemos ir para hacerla nuestro refugio.

Yo creo que podemos echarle la culpa a muchas diferentes cosas pero es importante que entendamos que nosotras como el Cuerpo de Cristo hemos permitido que muchos de nuestros propios deseos entren a lo que es la Iglesia, hemos permitido que nuestro yo se ponga entre lo que es la Iglesia de verdad y lo que el mundo está viendo, y lo que sucede cuando la Tierra se pone entre medio del sol que es Jesús y la luna que es la Iglesia que se supone que tiene que dar luz en medio de las tinieblas. Cuando el yo que es la Tierra y mis deseos carnales se pone entre medio del sol y la luna, ahí es donde se causa un eclipse lunar donde hay obscuridad en todo lugar, por eso nosotras tenemos que asegurarnos que estamos fundadas sobre lo que en verdad somos, somos la luna y no reflejamos nuestra propia luz.

La luna refleja la luz de Cristo, la luz del sol es lo que vemos en la luna y no podemos permitir que el yo se meta en medio de ello. Jonás estaba reflejando la luz hasta que llegó algo que no parecía ya gustarle más, y lo segundo que creo que tenemos que despertar y ver es que tenemos que despertar y ver que nuestras prioridades tienen que cambiar, primero tenemos que despertar y ver que somos la Iglesia.

Lo lindo es ver que aunque haya un eclipse lunar el sol todavía es el sol, la luna todavía es la luna, la tierra todavía es la tierra, nuestro propósito todavía está, simplemente tenemos que ubicarnos donde tenemos que estar y podemos comenzar a hacer eso si despertamos y vemos que nuestras prioridades tienen que cambiar.

Fue el Dios de la tormenta que vino a demostrarle a Jonás que su fe estaba inestable y que sus prioridades estaban desordenadas. En algún momento en la vida de Jonás el profeta que vivía al servicio de Dios a lo mejor sin darse cuenta, Jonás terminó poniéndose a sí mismo como prioridad, los deseos de él comenzaron a ser más importantes que los deseos de Dios, pero desde el principio de la fundación del mundo Dios creó una separación entre el cielo y la tierra.

Hay un debate teológico muy grande sobre lo que sucedió en el verso 1 y el verso 2 del Génesis porque la Biblia dice que Dios creó todo en orden y de repente todo estaba desmoronado como decimos los puertorriqueños, estaba vacío, estaba sin forma, y no sé exactamente la respuesta, yo no vine a decirte que tengo la respuesta porque no la tengo y a lo mejor no lo vamos a saber hasta que lleguemos al cielo, y la verdad que eso no me importa tanto, lo que me importa es que suena a que hubo una tormenta que intercambió las cosas, vino y sacó las cosas de su lugar, las desordenó y cuando las cosas están desornenadas o pasa una tormenta después tú las ves y están como que casi no se pueden reconocer.

En el Génesis dice que la oscuridad que se suponía que habitara en la profundidad de la mar ahora está en la superficie de la mar, en otras palabras esas cosas estaban al revés. Dios había creado algo perfecto y bello pero ahora está al revés así como estaba Jonás, así como estamos algunas de nosotras que estamos al revés que casi ni nos reconocemos a nosotras mismas, no podemos ni siquiera señalar exactamente el punto donde las cosas comenzaron a cambiar, pero sabemos que no estamos alineadas ¿y cómo lo sabemos? porque no estamos siendo la luna que refleja la luz del sol, no estamos en un lugar donde la gente me puede mirar como miraban a Ana y decir: esa luz me está dejando saber que yo puedo brillar también.

Los sentimientos personales de Jonás hacia Nínive tuvieron mas prioridad que los deseos de Dios para esa ciudad pero eso es fácil, si no te gusta lo que quiere Dios pues vete para otro lugar y eso es lo que dijo Jonás, en ese tiempo ese era el fin del mundo, él quería irse ya para donde Dios no me pueda ni tocar decía él, pero si tú eres como yo, a mí me encanta viajar, y yo he ido a cruceros anteriormente, y cuando uno tiene que ir a un crucero tú comienzas a empacar tu maleta ¿verdad? y yo por lo menos necesito 15 pares de zapatos cuando voy a un crucero, y yo empiezo a empacar, pero cuando tú empacas, estás guardando toda tu ropa y haciendo tú no te puedes llevar el clóset completo, tú no te puedes llevar todos tus productos de belleza porque hoy en día necesitas 20 para hacer una cara normal (risas), y no te puedes llevar todos los lujos que tú tienes en casa, todas tus cosas preferidas no te las puedes llevar contigo.

Entonces tú comienzas a guardar tus cosas y cuando terminas ves: yo no puedo cerrar esta maleta y no me puedo llevar siete maletas, so yo empiezo a comparar las cosas y mirar a ver qué es lo más importante, y tú dices: mira yo pensé que podía llevarme esto y yo puedo vivir sin esto una semana así que yo la cambio y pongo otra cosa, así que cuando la maleta llega a la barca ya ha pasado por un proceso de escoger por prioridades y decir que lo que tú te estás llevando eso es lo más importante para el viaje que tú tienes.

Me imagino que todos los marineros en la barca que estaban con Jonás hicieron ese mismo proceso y dijeron: esto es lo más importante que va en la barca conmigo; pero cuando se levanta la tormenta y los vientos comienzan a soplar, y tú estás en medio de la barca los vientos comienzan a cambiar tus prioridades, porque la verdad es que la única manera de ayudar a la barca a sobrevivir es comenzar a echar las cosas que tú pusistes en la barca que dijistes que eran tan importantes, de repente te das cuenta que no necesitas tacos para nadar, que esa camisetita tan linda que tú tenías tú la intercambias rápido por ese bálsamo anaranjado que ni te pega con el pelo ni con nada tú rápido lo cambias, porque en el momento donde llega la tormenta uno comienza a evaluar y la cosa es que nosotras tenemos que saber que hemos estado cargando con pesos que no son tan importantes, hemos dado prioridades a cosas que no nos ayudan a actuar como lo que somos, la Iglesia de Cristo.

Por un momento en el tiempo Jonás creía que había encontrado su descanso en esa barca pero yo quiero que tú sepas en esta mañana que aún si te sientes calmadita con todas tus posesiones Dios siempre tiene un plan para que nosotras podamos llegar a las prioridades que nosotras tenemos para nuestras vidas y muy a menudo eso incluye una tormenta. Algunas de nosotras tenemos que evaluar y echar a la mar cosas que no debemos estar cargando.

Algunas nos hemos estado quejando de las tormentas en nuestras vidas pero Dios las envió para que tú te hagas una pregunta, la pregunta es: ¿cuánto en verdad yo necesito esto? ¿necesito esto para cumplir mi propósito o el valor de esto me va a hacer que si me aferro me hundo? Nuestras prioridades tienen que cambiar Iglesia, tenemos que concentrarnos en los valores que la Palabra dice que nos define como la Iglesia, tenemos que despertar y ver: somos la Iglesia de Cristo, tenemos que estar orgullosas de saber que somos la Iglesia de Cristo, tenemos que despertar y ver que nuestras prioridades tienen que cambiar.

Y por tercero despertar y ver que nuestro Dios es el Dios de la tormenta. Muy a menudo la Biblia nos enseña que el enemigo viene a robar, matar y destruir, y la tormenta cuando viene lo que hace es un desorden y trae desorden, trae muerte y destruye, y nosotras rápido le echamos la culpa al enemigo, le echamos la culpa al diablo por todo, el pobre diablo a veces me da pena (risas), porque él dice: yo ni pasé por allí y todo el mundo echándole la culpa al diablo.

Hoy tú necesitas saber que ese Dios lindo al que tú le estabas cantando que estaba entronado Él no solamente habla autoridad a tu vida pero los vientos y la mar también lo tienen que escuchar y Él es el Dios de la tormenta, y Él usa la tormenta para mostrar Su Poder y control sobre todas las cosas, las cosas a nuestra vista parecen estar fuera de control, pero Dios siempre está en control, Él es el que muestra Su Poder y autoridad.

En Génesis cuando se habla de que la Tierra estaba desordenada lo que me impactó a mí sobre el versículo 2 es que aunque no conocemos qué fue lo que causó el desorden y puede ser que mucha gente, mucha gente dice que puede ser el demonio y eso pero yo creo que Dios es el que tiene el control sobre todas las cosas, porque dice que aunque la oscuridad estaba sobre la faz de la mar, aún cuando las cosas estaban al revés el Espíritu de Dios se movía sobre las aguas porque los vientos pueden venir, las olas pueden atacarte y pueden mover todas las cosas pero tu Dios es un Dios inmovible, a tu Dios nada lo puede mover si Él no se quiere mover.

La verdad es que Dios es el Dios de la tormenta, por eso en las buenas yo le doy gloria y cuando vienen las malas yo le doy gloria porque Él es el Dios de la tormenta, así como es el Dios de los días soleados, en medio de esa tormenta Él las permite para mostrarnos verdades sobre nosotros mismos. Si la tormenta no llegara no conoceríamos cuáles son las cosas inmovibles y cuáles son las cosas que rápidamente se mueve, no sabemos cuáles son las cosas que pueden ser manipuladas por una tormenta y cuáles son las cosas eternas en nosotros, sin una tormenta no vas a saber si estás sobre la arena o sobre una roca, pero gracias a Dios por esas tormentas que no vienen para ahogarnos, vienen para dejarnos saber que hay un Dios misericordioso que está pendiente de cada una de nosotras y Él está dispuesto a rescatarnos y a hacernos darnos cuenta de la condición en la que estamos de verdad.

Dios en las Escrituras ha establecido que hay propósitos en la tormenta, con Noé Él reveló que Él puede usar una tormenta para separar la justicia del pecado. En Pedro Él pudo revelar que la realidad de la fe de Pedro, porque Pedro creía que ya había madurado todo lo que tenía que madurar en la fe, pero Dios le quiso enseñar a Pedro que sólo se necesita un poco de fe para que Dios sea glorificado. Jesús usó una tormenta para revelar la paz que trasciende todo entendimiento y con Pablo Él causó una tormenta para revelar su fidelidad, porque Pablo era un creyente en medio de muchos incrédulos y cuando él hablaba la Palabra de Dios nadie estaba escuchando pero cuando Dios envió una tormenta, todo el mundo quería saber de Pablo y todos salieron de ese lugar salvos.

Con Jonás Dios envió la tormenta para mostrarnos y revelar que Dios puede retornar la fe a aquéllos que la han perdido. Esta historia no es para que critiquemos a Jonás, esta historia es para que veamos el buen pastor, que cuando queramos irnos del redil Dios usa hasta a las tormentas para retornarnos al lugar donde tenemos que estar, donde Él nos cuida, donde Él nos sana, donde Él nos llena de gozo, Él nos llena de Su paz porque Él es el buen pastor, tenemos que despertar y ver que Dios es el Dios de la tormenta. ¿Cuántos pueden darle gloria a Dios por la tormenta presente que está en tu vida?

Y por último tenemos que despertar y ver que este mundo está desesperadamente pidiendo oración. Yo sé que dices: oh, no, no eso no es aquí en América porque la gente ya no quiere orar, están sacando la oración de todos los lugares, ¿sabías tú que tus buenas y malas decisiones afectan a otros?

Somos llamados a ser salvavidas, pescadores de hombres, entonces cuando nosotras caminamos fuera de la Voluntad de Dios y del llamado de Dios no solamente estamos poniendo nuestra vida en riesgo, estamos poniendo la vida de otros en riesgo porque somos llamados para ir y salvar a otros.

Jonás cuando se paró en esa barca puso sus pies sobre la barca, en ese momento fue cuando él puso en acción esa tormenta, pero esa tormenta no lo iba a afectar a él solamente, iba a afectar a todos los que estaban con él en esa barca, por eso tenemos que tener cuidado cuando tomamos decisiones basadas en nuestras emociones.

Los marineros en ese lugar tenían temor de esa tormenta, ellos no eran marineros nuevos, ellos sabían lo que era ser un marinero en medio de una tormenta y tenían experiencia de qué hacer en medio de una tormenta, pero aún en medio de esa tormenta ellos pudieron discernir que esa tormenta no era una tormenta normal, hay algo diferente en esa tormenta, hay algo como que la matemática no está resultando bien, por eso ellos comenzaron a clamar a sus dioses y a orar, y cuando nadie respondía ellos dicen: esto no es normal y la culpa es de alguien aquí.

Ellos sabían que eso no tenía nada que ver con lo que estaba pasando afuera, tenía que ver con todo lo que estaba pasando dentro de la barca y comenzaron a decir: ¿quién tiene la culpa? Y cuando encontraron a Jonás estaba dormido no con el mismo sueño que tuvo Jesús porque Jesús dormía con la paz de que todo estaba bien, Jonás estaba dormido porque se tomó una pastillita para no saber qué es lo que estaba pasando con el mundo alrededor, y yo entiendo que necesitamos nuestros doctores y medicaciones pero hoy yo vengo a hablar en contra del espíritu de la depresión y de médicos que siguen haciendo a personas adictos para que se duerman a través de la vida, y Dios no te llamó a dormir a través de esta vida, Él quiere que estés despierta porque tiene vida y vida en abundancia para ti mujer.

Jonás quería olvidarse de su mundo y cuando los marineros lo encontraron, oh wow lo que dijeron debiera chocar a cada uno de nuestros corazones. Las preguntas que le hicieron las escucho el día de hoy, suenan diferente, es más, suenan como acusaciones; por eso nos miran y nos critican como Iglesia, pero nosotros tenemos que entender que la razón por la que están mirándonos y echándonos críticas es porque saben que tenemos las respuestas y no hay nada más frustrante que ver a algo que ha sido llamado a ser luz escondiéndose debajo de la mesa, tenemos un templo precioso pero no es para esconder la luz aquí, y ya ustedes vagan por todas estas luces bellas para que alumbren, pero hay un mundo de oscuridad que necesita que tú vayas y lo alumbres.

Y cuando el capitán le dice: ¿cómo es que tú puedes dormir? ¿cómo es que tú no te das cuenta lo que está sucediendo alrededor? Todo este terrorismo, toda esta violencia, todas esas cosas que están sucediendo ¿qué puedes hacer tú, qué puedo hacer yo? La Biblia dice que el amor es la respuesta, el amor de Dios nunca falla contra el terrorismo, el terrorismo no es más grande que el amor de Dios, la violencia no es más grande que el amor de Dios, tenemos la respuesta.

Y el capitán dice: ¿cómo es que tú puedes dormir? y el inconverso le da la respuesta a la Iglesia de cómo nosotros podemos sobrellevar esto, le dice: levántate y clama a tu Dios, despierta y clama a tu Dios, despierta mujer y clama a tu Dios. Yo ví un anuncio que decía que las mujeres iban a orar, es tiempo de despertar y clamar a nuestro Dios, los políticos no encuentran la respuesta, el mundo no encuentra la respuesta porque la respuesta está en que nosotras clamemos a nuestro Dios.

Dice: puede ser que si tú clamas Dios toma nota de nosotros y no perecemos. Toda esa violencia es un mundo tratando de llorar y decir: si tú clamas puede ser que Dios me rescate a mí también, porque nadie quiere morir, todos queremos vivir, pero si tú clamas puede ser que tu Dios tenga misericordia de otros.

La Iglesia es la mejor institución que hay en la faz de la Tierra, nosotros vivimos en contra del pecado, nosotros servimos al Dios que es el único que puede deshacerse del pecado pero no nos podemos volver un gigante durmiente, tenemos que levantarnos, ¿cómo podemos dormir en este tiempo? Es tiempo de despertar y ver que tenemos que clamar a Dios que tiene todas las respuestas para los tiempos en los que vivimos.

Después le dice: ¿quién es responsable por hacer todo este problema para nosotros? Y le preguntas a la Iglesia y la Iglesia te señala a tantos diferentes puntos en la historia y la gente, y que si esto, que si lo otro pero yo creo que es tiempo que la Iglesia tome ese dedo y se lo torne así (apuntándose a sí misma), ¿en qué hemos sido responsables, qué es lo que hemos hecho para dejar de hacerlo? Tenemos que dejar de hacer ciertas cosas para que el sol sea sol y nosotras seamos la luna.

Le preguntaron ¿de qué parentela tú eres? ¿saben por qué? porque a veces nos tenemos que enfrentar con una pregunta ¿de dónde tú eres? para que nos recordemos quiénes somos. Yo sé que Dios escogió que el capitán le haga esas preguntas a Jonás para que nosotras en este día podamos tener la iluminación de que Él es el que estaba preguntando a través del capitán estas cosas y las preguntas no las hizo porque las respuesta no las sabían, las preguntas nacieron porque Jonás se olvidó y decidió dormirse en un tiempo donde Dios quería salvar.

Hazte la pregunta: tu Dios ¿todavía está buscando restaurar y salvar? Tu Dios ¿quiere usarte a ti para restaurar y salvar? Tenemos que despertar y ver que somos la Iglesia de Cristo, pedirle a Dios que nos ayude a cambiar nuestras prioridades, entender que Dios es el Dios de mi tormenta y despertar, y ver que el mundo desesperadamente está pidiendo la oración.

Hay gente que dice que el avivamiento que ha sido prometido por muchos años a Nueva Inglaterra que nunca va a suceder aquí, porque la gente especialmente la gente de Boston son muy intelectuales, ustedes son demasiado intelectuales, ustedes tratan de entender a Dios con tanto detalle que se lo pierden, las escuelas I believes comenzaron con la fundación de Dios pero al tratar de entenderlo al final dijeron: parece que no hay Dios y ya la gente ha comenzado a decir que en Su avivamiento no va a pasar por aquí, porque ustedes no parecen gente que van a causar un avivamiento.

Y mientras alguien muy inteligente en su inteligencia y en su astucia me estaba tratando de explicar por qué Dios no va a traer un avivamiento a Nueva Inglaterra mientras él hablaba yo me empecé a emocionar, y él me estaba mirando y yo decía: oh my God, oh my God, y él me decía: es que como, tú sabes, tengo tanta mucha más inteligencia que tú, déjame ponerlo en palabras que tú puedas entender, entre más él decía yo: ay, no podía yo enojarme con su ignorancia, porque él no conocía lo que estaba pasando en mí, mientras él decía esas palabras yo recordaba que Él siempre se aparece en los lugares que menos esperamos, y yo decía: wow Él está confirmando que Dios en verdad va a cumplir Sus promesas, y yo lo espero; pero para que el avivamiento llegue tenemos que despertar, tenemos que despertar y ver, el avivamiento no sucede con sonámbulos.

Dios en esta mañana Dios me envió simplemente para ser tu alarma, y aquéllas que no les gusta la alarma (sonido de golpear la alarma) pero Dios quiere despertarnos y ver, nos hemos metido tanto en lo que no queremos hacer y en lo que las tormentas nos han causado que nos hemos perdido el enfoque real, y yo sé que vine en un día en que el corazón está un poco pesado, pero creo que esta Palabra es muy apropiada porque el dolor no puede quitarte el enfoque de lo que Dios ha querido hacer, de lo que la hermana Ana fue fiel en hacer.

Nosotras somos llamadas para ser la luz y tenemos que despertar a esa luz para que alumbremos donde quiera, para que Dios pueda lograr en cada una de nosotras que nos convirtamos en esa luz que salva a otras, porque la gracia no es sola para mí, la gracia llega a mí para que yo dé gratuitamente lo que yo he recibido. ¿Cuántas en esta mañana están listas para abrir sus ojos?

Ahí donde tú estás cierra tus ojos. Si en esta mañana, yo voy a orar por estos cuatro grupos y tú puedes, si tú no te has sentido como la Iglesia de Cristo, si tú nunca has conocido y has aceptado a Cristo como tu Señor y Salvador yo te voy a invitar a que vengas adelante en esta mañana, yo voy a orar contigo. Si mientras estaba hablando más temprano tú te diste cuenta que tus prioridades no están en su lugar, que hay ciertas maletas que tú tienes que echar del barco, no es fácil hacerlo, no es fácil decirle adiós a las cosas que tú pensabas que eran importantes, pero si esa eres tú queremos orar por tu vida en esta mañana, si tú eres aquélla que has estado echándole la culpa al diablo por la tormenta que Dios ha traído para traer tu atención a cosas importantes yo quiero orar contigo.

Y si tú eres esa persona que se ha dado de cuenta que el mundo sí quiere escuchar de Cristo, porque la mentira más grande que el enemigo tiene ahora es que la gente no quiere escuchar de Dios, por eso cuando llega la tormenta lo primero que hacen es: claman, claman, claman, en verdad ese vacío nunca se va, existe en cada creación, las huellas digitales de Dios están en cada una de nosotras, pero también están a través del mundo y esas huellas dejan un vacío si tú no tienes a Dios, que Dios nos dé la gracia para alcanzar a aquéllos que niegan querer conocer a Dios, esas son las oraciones que haremos en esta mañana, si esa eres tú, ven rápido al altar a orar.

Yo no sé si hay, quiénes son las ministras de la casa que nos ayuden a ministrar a las mujeres mientras vienen pero, mi oración es que entre todas las cosas que hemos aprendido hoy, este es el primer capítulo de una serie que estoy escribiendo sobre: la oración camina (prayer walks) porque creo que la gente que cree en Dios debe hablar con Él, y en la Iglesia uno de los errores ha sido que la gente se ha creído que la oración es opcional, pero nosotras dependemos de nuestras conversaciones con Dios, y esas oraciones nos van a ayudar a activar el poder efectivo de la oración, y por eso la oración es muy importante, no la tomemos en poco.

Si habrá alguien en esta mañana vamos a orar, si no hacemos una oración general. Levanta tus manos donde estás: Señor yo te doy gracias por estas mujeres, Señor Tú nos conoces y así como Jonás Tú nos persigues. Señor desde aquí hasta el asiento donde están o hasta donde se han ido sus mentes, la distancia Tú la puedes medir y tú las puedes alcanzar en cada lugar donde ellas están, Tú conoces sus necesidades, Tú conoces el destino que Tú tienes para cada una de estas mujeres.

Señor te damos gracias por no rendirte de cada una de nosotras, te damos gracias porque nuestros caprichos nos pueden desviar pero no nos pueden robar el destino que Tú tienes para cada una de nosotras porque Tú nos retornas a Tu Voluntad, Tú nos persigues Señor con Tus propósitos.

Yo te pido que en esta mañana estas mujeres puedan despertar y ver que Tú has querido llamar su atención, Tú las estás llamando a clamar a Tu Nombre porque hay un mundo que está recibiendo tormentas a causa de las decisiones que hemos tomado. Señor no podemos olvidarnos del Dios de la tormenta en estos tiempos, Señor que podamos despertar y clamar, y no solamente clamar por nuestra salvación pero Señor, que todos aquéllos que están atemorizados por lo que está sucediendo a nuestro alrededor puedan encontrar la salvación a través de estos pasos en este lugar, úsalas Señor para Tu gloria, Señor úsalas para que este lugar esté repleto de almas nuevas, Señor que dos cultos no sean suficientes, Señor que vengan como multitudes a Tu Casa conociendo que esta es la casa de oración, aquí hay poder, aquí hay respuestas, aquí hay sanidad, aquí hay libertad, está aquí y está en ellas mientras ellas caminan este mundo, ayúdalas a resistir la tentación de huír y mantenerse firmes Señor en Tu Palabra, gracias Padre, te bendecimos en el Nombre de Jesús, te bendecimos por estas mujeres Señor y te damos gracias.

Necesitamos desesperadamente sabiduría

Transcripción

Muchos de nosotros tenemos la costumbre al principio del año de hacer resoluciones, lo que llamamos las resoluciones del comienzo del año. Y de hecho una vez un niño le preguntó a otro, había oído mucho hablar de la resolución, la resolución de parte de sus padres al principio de un año y le preguntó a su amiguito, “¿Qué es una resolución?” y el amiguito muy sabiamente le contestó, “Es algo que nuestros padres hablan mucho acerca de eso por las dos primeras semanas del año,” y después muchas veces pasa eso, hacemos una resolución pero muy prontamente la dejamos a un lado porque se hace difícil, porque estamos haciendo otras cosas y las abandonamos.

Muchas personas tienen resoluciones y las firmemente, tienen unos pasos a seguir y las logran. Otros de nosotros, simplemente como que tiramos deseos al aire, ah, me gustaría en este año aquello, me gustaría lo otro, pero en realidad no nos hacemos una estrategia de cómo lograr esas resoluciones. Lo decimos como de paso. Y otros ni siquiera se ocupamos, nos ocupamos de hacer resoluciones porque hemos tenido malas experiencias en el pasado. Nos propusimos una vez rebajar y en vez engordamos. Nos propusimos canalizar nuestro enojo apropiadamente y no lo hicimos. Nos propusimos usar mejor nuestro tiempo y en vez de ver una hora diaria de televisión terminamos viendo tres por día. O nos propusimos no voy a estar tanto en Facebook pero lo que hicimos fue avanzar en el uso del Facebook.

Y entonces por eso mucha gente pues simplemente ni siquiera se establecen una visión y una meta para el año. Así qué te parece si este año en vez de simplemente hacer resoluciones superficiales de cambiar un hábito o aquel otro hábito, en vez de eso qué te parece si en vez de eso hacernos una resolución nos proponemos que haya una revolución. Y usted preguntará pero una revolución ¿en qué? Y la respuesta es, una revolución en el área de la sabiduría, de la búsqueda de la sabiduría.

Hay un versículo muy conocido en el salmo 90:12 que posiblemente muchos de ustedes se lo sepan de memoria, dice, “enséñanos de tal modo a contar nuestros días que traigamos al corazón sabiduría.” Mi deseo es que en este año ese sea el clamor de nuestro corazón, estar tan conectados al Señor que podamos tener la seguridad que él nos va a enseñar cada día. Porque la vida se compone de cada día. Muchas veces pensamos a largo alcance, y eso es bueno, pero tenemos que ver cada día, qué yo voy a hacer con el tiempo que Dios me está dando ahora, porque el de mañana no lo tengo por seguro pero qué experiencias, qué me está enseñando él hoy que me va a traer al corazón sabiduría. Porque mi hermano y mi hermana, nosotros cada uno de nosotros necesita desesperadamente sabiduría. Nadie lo duda aquí ¿verdad?

Necesitamos desesperadamente sabiduría. Nosotros nunca sabemos lo que la vida nos va a traer. Nosotros tenemos muchas veces unos planes, unos diseños de dónde queremos ir, qué queremos hacer pero muchas veces las cosas que nos pasan son totalmente inesperadas. A veces nos dan con tanta fuerza que nos sacan el aire y de momento estamos en una situación y decimos, ¿y ahora qué hago? Esos son los momentos que si nosotros hemos pedido al Señor que nos enseñe a contar nuestros días de manera que traigamos al corazón sabiduría, vamos a saber, a lo mejor aún con temor y temblor, pero vamos a saber qué hacer, porque vamos a ser dirigidos por la sabiduría de Dios.

Cuántas conversaciones si se trataran con sabiduría podrían llevar a bien a bendición, y por el contrario cuando no hay sabiduría pueden degenerarse y traer algo peor. Cuántos conflictos que se nos presentan, situaciones difíciles que a menos que no las tratemos con sabiduría puede explotarnos en la cara. Todos nosotros hemos tenido esas situaciones y por eso necesitamos desesperadamente adquirir sabiduría. Nuestro corazón tiene que estar rebozando de sabiduría.

Porque imagínate qué pasaría si cada uno de nosotros de verdad creyera que Dios es un Dios sabio, si de verdad lo creyéramos, que en él está la sabiduría. ¿Qué pasaría? ¿Qué pasaría si tu y yo nos apropiáramos como para nosotros el caudal de sabiduría que Dios generosamente quiere darte a ti y a mí? ¿Qué pasaría si nos propusiéramos usar la sabiduría para tomar todas las decisiones de la vida? No solamente esas grandotas, sino aún las pequeñas que nos van enseñando a lo largo del camino. ¿Qué pasaría si nosotros usáramos la sabiduría de Dios para tomar esas decisiones, para expandir el Reino de Dios, para todo lo que tenemos que hacer? Es que la necesitamos para todo, para escoger un compañero en un negocio, para escoger esposo o esposa, para saber qué date aceptamos o no, para saber cómo usar nuestro dinero, todo, en todo absolutamente necesitamos sabiduría.

Ese debe ser el clamor de cada día de nosotros. Para mí lo es, así que yo hago todos los días sin falla, yo le pido, Señor, sabiduría. Aún cuando entro a una cita en mi trabajo, Señor, sabiduría, porque no sé lo que me voy a encontrar y si ya sé que va a ser una situación difícil, con más razón.

Antes de entrar a aconsejar siempre mi clamor es, Señor, sabiduría, tu presencia, sabiduría. ¿Saben por qué? Porque yo sé que en mí no hay sabiduría. La sabiduría que yo tengo proviene de lo alto, por lo tanto tengo que estar conectada todo el tiempo con esa sabiduría. Y lo importante es que vamos creciendo en sabiduría según nos acogemos a la sabiduría de Dios, pero necesitamos renovarla día a día.

Si piensan el Rey Salomón, ¿qué se decía de él? Que era el hombre más sabio de la tierra, ¿pero cómo terminó el Rey Salomón? Nada de sabiduría, tomó muchas malas decisiones, entre ellas tener 800 concubinas en vez de tener una sola esposa. Esa es la más grandecita. Así que si él que tanto habló acerca de la sabiduría, que era consultado por su gran sabiduría, si él también se apartó de ella, nos puede pasar a nosotros también. Tenemos que seguir siempre renovándonos en sabiduría.

¿Qué pasaría si nosotros renováramos nuestro entendimiento de tal manera que aprendiéramos a ver la vida a través de los lentes de Cristo y no a través de los lentes de nuestra propia carne? Porque el corazón humano, dice la palabra, es engañoso. A veces creemos que estamos haciendo lo correcto pero nos estamos engañando, por eso necesitamos renovarnos en la sabiduría continuamente.

Imagínate qué pasaría si cada palabra que saliera de tu boca y la mía fuera pasada por el colador de la sabiduría de Dios, eso sería maravilloso. Cuánta bendición habría en el mundo si todas las palabras corruptas, no con eso quiero decir malas palabras, sino palabra corruptas, dichas fuera de tiempo, donde la intención no es una intención pura del corazón, si todas esas palabras no se dieran y en vez de ellas hubiera el silencio cuando tiene que haber silencio, o hubiera una palabra sabia, qué diferente sería el mundo.

Nosotros lo vemos. Mire solamente en la carretera, todos los problemas que están habiendo en la carretera de lo que le llaman el rage, ira automovilística, ¿por qué? Porque alguien actuó sin sabiduría u otro respondió sin sabiduría y al final hubo un desastre. Dios nos quiere salvar a nosotros, nos quiere proteger de todo eso con su sabiduría. Así qué pasaría si todas esas cosas las hiciéramos de acuerdo a la sabiduría. Lo que pasaría sería que tendría una revolución, dentro de nosotros habría una revolución, nuestra vida se revolucionaría. Dios podría usarte con mayor poder, Dios podría ayudarte a que el llamado que él ha puesto en tu vida se materialice en todo su esplendor.

Muchos de nosotros tenemos llamados y sin embargo la falta de sabiduría nos deja cojos y enanos en vez de ayudarnos a seguir creciendo, porque necesitamos la sabiduría en todo el mundo, necesita desesperadamente hombres y mujeres, jóvenes, niños sabios y digo niños porque aún un niño bien criado en la sabiduría de Dios es sabio. A veces yo he escuchado cosas maravillosas de las palabras en el actuar de un niño, así que aún desde la niñez ya nosotros podemos estar manifestando la sabiduría de Dios.

Si comparáramos los resultados de la sabiduría del mundo o terrenal con la sabiduría de Dios, la sabiduría de Dios es perdurable, perdura, trae gozo y paz perdurables, mientras que la sabiduría terrenal o del mundo por un tiempo te da gozo, aparentemente te da paz pero a la largo no trae eso, es pasajero, se va y muchas veces deja frutos que nos hacen daño. Así que por eso es que tenemos que buscar la sabiduría que viene de lo alto.

Quiero que consideres estas preguntas. Estamos en el 2016, hace un año, al comienzo ahora en el 2016, ¿eres más sabio que al comienzo del 2015? Porque de eso se trata, ¿verdad? No nos queremos quedar en el mismo lugar, queremos seguir avanzando en la gracia, en el poder, en la sabiduría de Dios. ¿Tu te consideras hoy más sabio que hace un año? Si tuviste una situación difícil recientemente, hace meses, ¿puedes decir que la resolviste con sabiduría? ¿Usaste los elementos de sabiduría de la palabra, del espíritu de Dios para resolverla?

Y los que te conocen más de cera, si alguien les preguntara, ¿tu mamá es sabia? ¿tu esposo es sabio, tu esposa es sabia, tus hijos son sabios, tu tío es sabio? ¿Podrían contestar afirmativamente, sí, es sabio? ¿Va gente a donde ti a buscar consejo, a buscar dirección en diferentes áreas de la vida porque consideran que eres una persona sabia?

Sabe que todos nosotros somos ministros competentes, todos tenemos que dar la palabra a su tiempo, todos tenemos que aconsejar a su tiempo, todos somos llamados a eso. Eso no es solamente para los pastores, para los líderes. No, cada uno de nosotros tiene esa responsabilidad porque los líderes no van a dar abasto, los pastores no van a dar abasto, sin embargo alguien puede ir a donde ti y recibir el agua fresca que su alma necesita, y recibir un consejo sabio en el momento apropiado.

¿Y qué es sabiduría? ¿Cómo podríamos definir sabiduría? Pues mucho más que conocimiento, es mucho más que sentido común que dicen que es el menos común de los sentidos. Es mucho más que eso. La sabiduría es mirar la vida y mirar los retos de la vida a través de la perspectiva de Cristo, no a través de nuestro propio entendimiento humano que puede fallar sino a través de los ojos de Cristo. Eso es sabiduría, es saber discernir entre lo bueno y lo malo. Esa sería quizás la mejor definición, una persona sabia sabe discernir entre lo bueno y lo malo, sabe discernir aún entre lo bueno y lo mejor, sabe discernir entre los deseos de la carne y lo que verdaderamente quiere y agrada a Dios.

Podríamos decir también que sabiduría es hacer lo que le agrada a Dios en el momento correcto y en la forma correcta. Y Dios es el origen de la sabiduría, su esencia es amor, sabemos que Dios es amor, pero Dios es sabiduría. No hay nada más alto que la sabiduría de Dios y su sabiduría está plasmada en todo lo que nosotros vemos. Uno es la creación, qué maravilloso, como dice el salmo 19, versículo 1, dice, “los cielos cuentan la gloria de Dios y el firmamento anuncia la obra de sus manos.” Todo a nuestro alrededor, todo lo que nosotros vemos en la naturaleza anuncia la obra de las manos de Dios, la sabiduría de Dios aún en la creación.

Quién de nosotros no se ha quedado pasmado con el paisaje de un atardecer con todos esos colores preciosos. Quién de nosotros nos e quedado pasmado ante la imponencia del mar, de las montañas, de la vegetación, de algo que a mí me encanta es escuchar el cántico de un riachuelo chocando contra las piedras, eso es tan precioso. Y esa es la creación de nuestro Dios. Quién no se ha maravillado con una nueva vida, con un bebé, pensar que estuvo en el vientre de su madre por 9 meses formándose cada cosa a su tiempo y después ver ese resultado tan precioso y verlo desarrollarse en una manera tan específica y siguiendo un diseño específico.

Quién no se ha maravillado con tantas otras cosas. El cuerpo humano mismo, a mí siempre me ha fascinado el ojo. El ojo es una pequeña esfera de menos de una pulgada y sin embargo dentro de esa pequeña esfera pasan cosas maravillosas. Y hay por lo menos 40 estructuras diferentes dentro de eso tan pequeñito que es el ojo y a través del cual nosotros recibimos estímulos sensoriales que van a nuestro cerebro y nos permiten disfrutar de toda la belleza de la creación.

Así que todo, dondequiera que nosotros pongamos nuestros ojos vamos a ver la mano sabia de Dios en su creación. Ahí vemos la sabiduría de Dios. Otro lugar donde la vemos es en lo que nosotros llamaríamos la providencia divina. Cuántos de nosotros no hemos tenido situaciones que después al tiempo nos dimos cuenta que Dios estaba trabajando tras bastidores. Nosotros veíamos una cosa pero después nos dimos cuenta que era otra.

Les voy a dar un ejemplo de nuestra propia congregación. Nosotros compramos el edificio original en 1993 y estábamos ubicados en Cambridge antes, pensábamos que en máximo dos años eso iba a ser resuelto y nos íbamos a mudar. ¿Sabe cuánto tiempo se tomó? Fueron 4 años de larga espera, y Mario Ulloa que estuvo en ese proceso desde el comienzo sabe lo largo que fueron esos 4 años. Y uno piensa pues qué desperdicio de tiempo, uno se molestaba, se ponía ansioso. Yo recuerdo días que no dormíamos por la provisión económica que no estaba para hacer este trabajo, que había que compra aquello, que la ciudad exigía tal otra cosa. Fue un proceso bien arduo y fue un proceso de 4 años. Y otra vez nos inquietábamos por la largura de ese proceso, pero después nos dimos cuenta que el Señor tenía un propósito con eso, en ese tiempo el pueblo, nuestra iglesia, se fue fortaleciendo más su identidad y Dios lo estaba preparando para la etapa siguiente. Así que no fue pérdida de tiempo, muchas cosas buenas pasaron en ese tiempo que solidificaron la congregación para entonces movernos acá.

Después, al poco tiempo nuestro deseo era comprar el edificio que está al lado, el que está en la esquina, y ese edificio por muchos años estuvo en litigio legal y los dueños querían venderlo, estaban desesperados por venderlo pero no podían porque había unas demandas legales que no lo permitían. Pero los ojos de la congregación estaban en ese edificio. Y cuando nuestra congregación estuvo ya en fe, preparada para poder comprar el edificio ahí se resolvió el litigio legal y el mismo día que se puso en el mercado, de hecho, no el mismo día, a las horas de que se puso en el mercado Roberto lo supo, alguien le avisó providencialmente, no sabemos por qué, alguien le avisó, “Mira, está disponible.” En ese mismo momento él fue enseguida, ni con mucho dinero, puso el depósito en fe y de hecho a los minutos vinieron otras ofertas, después que ellos lo aceptaron, vinieron otras ofertas mucho más grandes, pero ya nosotros lo teníamos.

Así que ¿qué hizo Dios? Nos puso el edificio en [inaudible], en el momento en que ya estaba listo, ahí estaba la congregación lista, ahí estaba. Y asimismo Dios obra en nuestras vidas, pensamos que estamos perdiendo tiempo, nos frustramos pero ahí es donde entra la sabiduría de Dios en nosotros, y la confianza en Dios. Señor, yo confío en ti. Esta espera es larga pero yo confío que tu tienes un propósito al final.

¿Se acuerdan de Romanos 8:28? Dice, “y sabemos que los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” No es para todos, es muy bonito decir la primera parte, pero es a los que conforme a su propósito son llamados, implica alinearnos con la sabiduría y con el propósito de Dios.

Así que ya vimos que se manifiesta la sabiduría en la naturaleza, se manifiesta en la providencia de él y también se manifiesta en el maravilloso plan de salvación. ¿A quién se le hubiera ocurrido un plan de salvación así? Donde envió a su Hijo por amor a nacer de una virgen, a nacer en un pesebre, a predicar entre su pueblo, y después a morir en una cruz. Solamente a Dios se le puede haber ocurrido eso. y el asunto es que fue un sacrificio completo y ningún ser humano puede añadirle nada al sacrificio de Cristo. Está completo. La muerte y la resurrección de Cristo es una obra completa que abrió el camino para que cada uno de nosotros tenga acceso al Padre. Solamente Dios puede haber pensado en un plan así.

Así que nuestro Dios es definitivamente sabio, no hay duda de eso. Creó toda la naturaleza, actúa providencialmente, y mantiene su plan de salvación hasta el fin de los tiempos. Y si sabemos que él hace todo eso, nosotros tenemos que tener confianza, él me va a dar también sabiduría.

Romanos 8:32 dice “el que no escatimó ni a su propio Hijo sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?” Eso incluye la sabiduría. La sabiduría sobrenatural es un regalo y no se puede dejar escondida. Tiene que manifestarse en fruto, tiene que verse. Si alguien dice, yo soy sabio, pero no actúa sabiamente, por más que diga no es sabio, se ve en las obras. El hecho de que una persona se memorice la Biblia, de Génesis a Apocalipsis, que esté en todos los ministerios de la iglesia, que tenga dones espirituales, eso no asegura sabiduría. Esto es mucho más que eso, implica una búsqueda sincera del corazón en crecer en el área de la sabiduría.

Y les voy a compartir un ejemplo. Un hombre de nuestra congregación de hace muchos años siempre tenía… él era una Biblia andante, no había que uno le dijera que no pudiera de memoria decirte el versículo y dónde está en la Biblia. Eso era continuo, era como un máquina casi. Él tenía grandes ambiciones en cuanto a ministerio dentro de la iglesia, sin embargo, él usaba esa misma palabra que él usaba que tan fácilmente citaba, la usaba para hacer daño y abusar verbalmente de su familia, de su esposa y de sus hijos, hasta hoy en día todavía no se ha podido sanar eso. Era un abuso y un control continuo. Así que su vida familiar era caótica e infeliz y a pesar de su fracaso como esposo y como padre, él se quejaba aquí en la iglesia de que la iglesia no le permitía a él ejercer sus dones. Él, un hombre tan sabio, y tan entendido en la palabra. Y por eso se fue de nuestra congregación.

Así que una persona así, obviamente aunque sepa muchas cosas, aunque te pueda recitar la palabra y a veces usarla correctamente eso no asegura que hay sabiduría. Tenemos que juzgar quién es sabio y quién no. porque la sabiduría de Dios y la sabiduría del mundo están en conflicto. Nosotros lo vemos desde la creación del ser humano.

En Génesis ¿qué nosotros vemos? Vemos a Dios que pone un límite sabio. ¿Cuál fue el límite? Fue prohibir de comer del árbol de la ciencia del bien y del mal. Fue un límite que Dios le puso, pero le había dicho, “Ustedes son mayordomos de toda la creación. Póngale nombre a los animales, esto es para que ustedes sean los mayordomos.” Pero les puso ese límite, un límite sabio, igual que nosotros hacemos con nuestros hijos. Hijo, puedes tal cosa pero le ponemos un límite porque sabemos que es para su beneficios, para su protección. Pero ¿qué pasó? Satanás en forma de serpiente, se le acercó a Eva y retó el límite que Dios había puesto en su sabiduría, cuestionó los límites establecidos por Dios.

Porque una de las estrategias de Satanás es crear duda en nosotros acerca del carácter de Dios. Si nosotros nos analizamos podemos muchas veces que cuando nosotros tomamos una decisión errónea, una decisión no sabía, muchas veces lo que está detrás de eso, si no siempre, es incredulidad. No hemos confiado en Dios plenamente, no le hemos creído a Dios plenamente. Y entonces se le acercó Satanás a Eva, implantó una semilla de duda acerca del carácter de Dios y no solamente hizo eso, sino que también implantó una semilla de avaricia.

Le dijo, quizás tienes todo pero Dios está reteniendo algo todavía mejor. tu puedes tener más. Que muchas veces nos mete en grave problemas también. Cuando tenemos lo que Dios nos ha dado y queremos más o no estamos satisfechos, no hay contentamiento en nuestro corazón y a veces eso nos mete en problemas.

Así que eso está pasando desde el principio, desde Génesis nosotros vemos que esa es la estrategia que Satanás había establecido. Y hoy el mundo, la sociedad, nos invade con todo tipo de mentiras o medias verdades que a la larga, una media verdad es una mentira, no es la verdad absoluta. Y más que nunca nosotros estamos bombardeados con la sabiduría del mundo por todos los medios. Continuamente tenemos que estar discerniendo, ¿esto es de Dios o no es de Dios? Esto parece que es bueno pero ¿cuál es la motivación que está detrás?

Esa es la manera que nosotros tenemos que estar obrando todos los días porque sino perdemos la protección de la sabiduría de Dios y no podemos hacer eso. porque lo que el mundo nos enseña es a nutrir la carne, a nutrir los placeres carnales, no nos motiva a buscar de Dios, a buscar la sabiduría y a mirar arriba, nos enfoca nuestros ojos en el aquí y en el ahora, y si no la aprovechamos tenemos miedo a perder algo que podemos valorar.

Eso es lo que trata de hacer la sabiduría del mundo. Y muchas veces es difícil discernir entre una cosa y la otra si no tenemos cuidado. Por todos sitios qué nos dice la sociedad. Nos dice sigue tu corazón, ese es un slogan muy… sigue tu corazón, cree en ti, todo es en ti, en ti, haz lo que te venga en ganas, nadie tiene que decirte a ti lo que tu tienes que hacer, nadie tiene que ponerte límites. Eso es lo que estamos bombardeados, lo que nuestros hijos reciben continuamente, lo que nuestros jóvenes están tomando de esa agua de tu todo lo puedes, no hay consecuencia. Pero nosotros sabemos que cuando enfatizamos la carne, cuando alimentamos la carne a expensas del espíritu eso tiene siempre graves consecuencias y si no a la corta, a la larga las va a tener.

Y nosotros sabemos, si nosotros somos sinceros sabemos cuán fácil es distraernos de la búsqueda de la verdad y de la sabiduría. Vuelvo al ejemplo de Salomón, un hombre tan sabio y sin embargo permitió distracciones en su vida que lo apartaron de manifestar frutos de sabiduría en su vida. La palabra de Dios nos anima en muchísimos versículos a buscar de la sabiduría.

Y el hecho de que tu hayas obrado sin sabiduría en el pasado, lejano o reciente, eso no te impide que te renueves y que cambies el curso de tu vida y empieces a actuar y a dar frutos de sabiduría de lo alto. Eso es lo grande de nuestro Dios. En Dios hay perdón, en Dios hay todos los recursos que nosotros necesitamos para enmendar nuestros caminos y caminar por donde Dios quiere que caminemos, porque no podemos vivir sin ella. Y no podemos tampoco acogernos a una sabiduría y a otra, o sea, no podemos bailar al son de la sabiduría terrenal y esperar los frutos de la sabiduría de lo alto. Eso es imposible.

No podemos mantenernos neutrales tampoco. Lo que tenemos que hacer es buscar con ahínco la sabiduría de Dios. En esto no existe el happy medium, buscar el medio, aquí combino sabiduría del mundo con sabiduría de Dios. Eso no existe. Nos estamos engañando a nosotros mismos si tratamos de hacer eso.

Y yo debo aclarar que Dios es tan sabio, él conoce nuestro corazón. A veces hay personas que después de aceptar al Señor, y aún años después, están pasando tiempos difíciles y a veces no toman las mejores decisiones. Pero Dios conoce cuánto a veces nos enredan las cuerdas del mundo, unos más que otros. Hay otros que están tan enredados que necesita que venga Dios con una tijera gigante y les suelte las cuerdas y lo haga libre como pasó con Lázaro en la tumba. Dios conoce tu corazón.

Si tu estás dando algunos tumbones, porque siempre me gusta decir no solo que Dios dice, sino entender la misericordia y el corazón de Dios. Si no estás actuando sabiamente pero Dios conoce que tu corazón está deseoso de obedecerle, pues él te va a mirar con gracias y te va a dar lo que tu necesitas en esta etapa de tu vida. Así que si estás dando tumbones de algún tipo o los has dado recientemente, no te quedes ahí. Pídele a Dios sabiduría para salir de ahí, aunque te tome mucho tiempo, eso no importa, lo importante es que tu sigas avanzando, que no te quedes donde estás y que obviamente no vayas atrás, sino que sigas avanzando con un deseo sincero de ser transformado por Dios.

Es maravilloso lo que uno ve cuando una persona verdaderamente inclina su ser ante el Señor y se somete a su gracia, a su juicio, a su disciplina. Es maravilloso lo que Dios puede hacer. Muchos de ustedes son ejemplo claro de eso, que están en un lugar totalmente diferente, en un lugar de paz y de gracia porque un día invitaron la sabiduría de Dios a entrar a sus vidas y han podido salir de donde estaban.

Vamos a un pasaje que contrasta la sabiduría de Dios, se encuentra en Santiago 3:13 al 18, y la sabiduría terrenal o del mundo.

“Quién es sabio y entendido entre vosotros? Muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis ni mintáis contra la verdad porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica, porque donde hay celos y contención allí hay perturbación y toda obra perversa, pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz…”

Así que ahí vemos contrastados dos tipos de sabiduría. El pasaje comienza con una pregunta, ¿quién es sabio y entendido entre vosotros? Contestar esa pregunta puede ser difícil, cómo podemos saber si una persona es sabia o no. yo creo que lo contesta al siguiente dice, muestre por la buena conducta sus obras en sabia mansedumbre. Así que siempre vamos a saber si alguien es sabio o no por sus obras, por los frutos que den su comportamiento.

Nosotros necesitamos sabiduría para discernir entre quién es sabio y quién no lo es también. Hay dos tipos de sabiduría trabajando en nuestras vidas, no nos engañemos, no solamente una, hay dos tipos de sabiduría. Una es la sabiduría de lo alto, como dice el pasaje, y la sabiduría terrenal. Y lo que quiere decir esto es que dentro de cada uno de nosotros hay una batalla, hay una guerra por ganar nuestro corazón y nuestra mente. Dentro de cada uno de nosotros hay guerra, hay conflicto, porque hay dos lados opuestos y cada uno de ellos se llama a sí mismo sabiduría.

Sin embargo, no puede haber dos tipos de sabiduría. Sabemos que puede haber una solamente. Así que dentro de nosotros hay una lucha por seguir la sabiduría de lo alto y por protegernos y no caer en la sabiduría terrenal. Esa es una lucha que cada creyente tiene, mismo Pablo habla de eso, en un versículo él dice que hace aquello que no quiere hacer y lo contrario. O sea, eso está en nuestro ser carnal está la sabiduría terrenal.

Pero la buena noticia es que mientras más nosotros caminamos en sabiduría el camino se va haciendo más fácil. A veces nos vienen sorpresas que nos sacan el aire, pero es más fácil. Eso es como un ánimo a nosotros. Sigue buscando la sabiduría y con el paso del tiempo será más fácil para ti. ¿Y qué caracteriza estos dos tipos de sabiduría? Si empezamos por la sabiduría terrenal, dice el versículo 14, “Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis ni mintáis contra la verdad porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino terrenal, animal, diabólica.”

Auch, pensar que esa descripción está dentro de cada uno de nosotros. Alguna sabiduría que es terrenal, animal y diabólica. Y eso está marcado por la idolatría del yo, es una sabiduría egoísta y es una sabiduría que a la larga nos lleva a la competencia, a la envidia, a la amargura. Todo aquello que nosotros no queremos tener. Y es la sabiduría que la sociedad nos anima a seguir. Están los ídolos, los celebrities, muchos de ellos viven vidas así, donde ellos son el centro y buscan su propio placer, lo que su corazón desea, eso es lo que buscan. Esa es la sabiduría del mundo, que es dañina totalmente a nuestra fe.

Y nosotros debemos apartarnos de ella completamente. Nosotros quisiéramos creer que no la practicamos pero dondequiera que haya falta de perdón, dondequiera que haya chisme, dondequiera que haya calumnia, relaciones rotas, malas actitudes, todo tipo de desordenes, dondequiera que haya eso, quiere decir que hay una sabiduría que no es de lo alto, es la sabiduría terrenal, animal y diabólica.

Y muchos de nosotros tenemos la sabiduría por fuera, la cristiandad por fuera, pero por dentro todavía hay… la carne está demasiado viva y tenemos que buscar la sabiduría de manera que Dios nos lleve a vivir una vida que traiga más gozo a él.

Y Santiago en ese pasaje contrasta la sabiduría falsa terrenal con la sabiduría que viene de lo alto. En el versículo 17 dice; “pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía.”

¿No les gustaría a ustedes, no me gustaría a mí tener esa sabiduría? Que eso sea lo que impere en mi vida, lo que guíe mi vida, una sabiduría así. Y se fijan que en este pasaje la sabiduría terrenal estaba enfocada en el yo, en lo que yo quiero, en mis deseos, en cumplir mis ambiciones, mientras que la sabiduría de lo alto tiene los ojos puestos en Dios. Como les decía antes, es lo que nos da una perspectiva diferente. Ya no estamos mirando a través de los ojos de la carne, ya nuestra carne está sujeta al señorío de Cristo. Esa es la sabiduría de lo alto.

Versículo 18: “Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz.” Ese es el fruto, si nosotros buscamos y vivimos en la sabiduría de lo alto entonces tenemos frutos de paz y dondequiera que tu estés aunque te dé trabajo se va a imponer la paz del Señor. Esa es la sabiduría que tu y yo queremos.

La palabra de Dios valora grandemente la sabiduría y les voy a compartir un solo versículo acerca de eso, un pasaje en Proverbios 3:13 al 15. Miren lo que dice la paz acerca de la sabiduría:

“Bienaventurado el hombre o la mujer que haya la sabiduría y que obtiene la inteligencia porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata y sus frutos más que oro fino, más preciosa es que las piedras preciosas y todo lo que puedes desear no se puede comparar a ella.”

Imagínate, no hay nada en este mundo, no hay un billón de dólares, no hay ningún gozo, no hay nada en este mundo que se pueda comparar a tener la sabiduría, por eso es que tenemos que buscarla con todo nuestro ser. ¿Y cómo nosotros podemos obtener sabiduría divina? Primeramente cultivando la comunión con la fuente de sabiduría que dijimos que es Dios y solo Dios a través de la oración, de la adoración, de congregarnos con otros, de interceder, de tener amistad con Dios. Esa es la mejor manera que nosotros podemos obtener sabiduría.

Proverbios 2:6 dice, “El temor de Jehová es el principio de la sabiduría.” No hay otro lugar donde nosotros encontremos sabiduría sino en el temor a Jehová. ¿Cómo más podemos? Nutriéndonos con la palabra de Dios. Yo digo si Dios se ocupó de dejar un manual de vida para nosotros que es la Biblia, asume uno que debe ser esencial leerla y estudiarla porque él se ocupó de dejarla. Hay una razón para ello.

El salmo 119 dice, “Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino.” Eso es lo que es la palabra. Recuerdo hace muchos años cuando teníamos una cabañita y de la cabaña a donde estaban los baños, que estaban separados, había un trecho significativo y a veces en la noche tenía que salir de la casa y llevar a las nenas, y recuerdo una vez que empecé el camino de la casa a los baños y yo tenía una linternita, de esas chiquititas que uno pone dentro del carro, que usaba quizás una batería nada más y yo iba agarrando con las nenas y la linternita y dando pacitos bien lentos y trabajosos porque no se veía nada con la linternita. Y mi esposo que siempre tiene buena ideas enseguida entró a la casa, buscó una linterna que era gigante, con una de esas baterías bien pesadas y me la dio y me dijo, “Toma para que puedas llegar mejor,” y con esa linterna poderosa veíamos muchos pies por delante y en vez de ir con pasos temerosos, íbamos con paso seguro y no había tropiezo.

Nos pasó como dice proverbios 3:23 “entonces andarás por tu camino confiadamente y tu pie no tropezará.” Porque eso es lo que la sabiduría te da, te permite andar confiadamente por el camino de manera que tu pie no tropiece. Así que vimos que a través de la comunión con él, a través de nutrirnos de su palabra y también simplemente podemos obtener sabiduría por pedirla, solamente pedirla.

Santiago 1:5 dice, “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría pídala a Dios el cual da a todos abundantemente y sin reproche y le será dada.” Cuando tu y yo le pides a Dios sabiduría y él ve en ti un corazón sincero y dispuesto a obrar conforme a la sabiduría de él, a su respuesta, tu provocas la generosidad de Dios. A Dios no le queda otro remedio que dártela.

Yo he experimentado eso en mi vida continuamente. Cuando no veo soluciones y lo pongo delante del Señor y espero en él confío que él me va a dar la respuesta, y ahí está. No es por magia, no es porque yo lo merezca más que nadie más, es porque eso es lo que hace, tu provocas a Dios. Al ir delante de él pidiéndole sabiduría él dice, “sí, claro que sí, cómo no te lo voy a dar, si di mi Hijo, cómo no te voy a dar también en él todas las cosas, la sabiduría.”

Esas son 3 maneras que nosotros podemos recibir sabiduría de Dios. Y una persona sabia continuamente recarga sus baterías espirituales. Como hoy les dije, eso no es ayer nada más y cogerse unas vacaciones, es todos los días tenemos que hacer esas cosas para recargar nuestra batería espiritual, reconociendo que la sabiduría solamente puede venir de él, no hay otra fuente de la sabiduría.

Hay un versículo en Isaías 50:4 que es uno de mis favoritos, dice así: “Jehová, el Señor, me dio lengua de sabios para saber hablar palabras al cansado, despertará mañana tras mañana, despertará mi oído para que oiga como los sabios.”

Qué maravilloso que todos los días tu puedas levantarte con la confianza de que al pedir sabiduría el Señor va hablar sabiduría a tu oído y porque has escuchado la sabiduría de Dios entonces puedes hablar y actuar con sabiduría. Una persona sabia también cultiva un corazón, un espíritu enseñable.

La palabra nos anima a eso, a escuchar el consejo, a buscar consejeros sabios. Si pensamos yo lo sé todo, yo no necesito corrección, nadie tiene que venir a decirme cómo yo debo obrar, entonces nos vamos a quedar enanos, no vamos a crecer en el Señor. Tenemos que tener un espíritu enseñable. Tenemos que practicar el conocernos y examinarnos a nosotros mismos aunque nos duela. Tenemos que reconocer, tengo estas debilidades de carácter, tengo estas tentaciones y pedirle a Dios que él entre aún en esos lugares oscuros de nuestro ser. Porque sino otra vez no vamos a crecer y nosotros queremos crecer, queremos ser instrumentos exquisitos en las manos de Dios.

Otra cosa que hacen los sabios es que consultan a Dios en todo tiempo. Cuando vienen situaciones difíciles en vez de actuar con impulsividad, en vez de reaccionar vamos a consultar a Dios, vamos a hacer una tregua, si es una situación difícil familiar, por ejemplo, vamos a hacer una tregua y vamos a consultar a Dios. ¿Qué Dios quiere? En vez de añadirle más sal a la herida, en vez de empeorar las cosas, vamos a detenernos y vamos a consultar a Dios.

Cuántas veces yo en mi vida he practicado eso y al otro día me he dado cuenta el error tan grave que hubiera sido hacer lo que yo pensaba que era lo sabio hacer. ¿Por qué? Porque me tomé el tiempo de consultar a Dios y pedirle su consejo. Y eso lo podemos aplicar en todas las áreas de nuestra vida.

Así que yo no creo que aquí haya nadie que dude en cuanto la necesidad que tenemos nosotros de discernir entre lo que es la falsa sabiduría y lo que es la sabiduría que viene de lo alto. Y tenemos que comprometernos activamente a buscarlo. Si lo hacemos nuestros hogares van a ser transformados. Imagínate, un hogar donde hay sabiduría y eso se le transfiere a los hijos, se les enseña a pensar sabiamente, a discernir sabiamente, eso es el mejor regalo que usted le pueda dar. Es una herencia bendita que tu le estás pasando a tus hijos. No es solamente Biblia, es también sabiduría.

Mi yerno y mi hija tienen una práctica con Caleb, nuestro nieto mayor, que tiene 7 añitos, pero desde que era muy chiquitito casi aprendiendo a hablar, ellos le enseñaron a decir… le preguntaban, “¿Caleb, qué tu eres?” y él contestaba, “Yo soy un niño sabio, prudente y con dominio propio.” Eso me encanta. Y lo que pasa entonces cuando él hace algo muy sabio, muy bueno, lo felicitan, le dicen, “Guau, Caleb, verdaderamente tu eres un niño sabio, prudente y con dominio propio.” Y cuando se desvía del camino y hace algo que no debe, lo corrigen y le dicen, “Pero, papito, ¿qué tu eres?” “Yo soy un niño sabio, prudente y con dominio propio.” “Pues, entonces ¿qué tienes que hacer?” y entonces él mismo da la respuesta de qué es lo que tiene que hacer y reconoce su error.

Esa es parte de nuestra identidad. Nosotros debemos considerarnos que somos personas sabias. Tu sabiduría puede ser la herramienta que Dios use para transformar la vida de otro, aún para salvar una vida, para dar un consejo que llegue en el momento exacto que haga que una persona tome una buena decisión o que evite un desastre. Es una gran cosa tener sabiduría.

La sabiduría te va a traer orden y estabilidad a tu vida, aun cuando haya circunstancias difíciles te vas a sentir que estás en paz en medio de la tormenta porque eso es lo que la sabiduría de Dios trae. Te va a permitir también la sabiduría estar continuamente en una actitud de vigilancia en términos de tus propios defectos, de lo que tienes que hacer para mejorar y de discernir las maquinaciones sutiles del enemigo de nuestras almas que quiere desviarnos del camino correcto.

El enemigo nos susurra muchas cosas al oído que si las escuchamos vamos a ir en contra de la sabiduría de Dios y nos estamos alineando con la sabiduría terrenal. Pero la sabiduría verdadera te ayuda a discernir, te ayuda a verlo desde lejos. No tiene que llegar el mal a tu puerta, no tiene que tocarte, desde lejos tu puedes discernir el pecado, discernir la tentación y tomar medidas que te ayudan a vencer en el nombre del Señor.

Queridos hermanos, tu no puedes vivir sin sabiduría. Yo no puedo vivir sin sabiduría. Hay que buscarla como el tesoro más grande que hay. Permite que camines de manera que tu no tropieces. Permítele a la sabiduría alumbrar tu camino de manera que tu paso sea como Dios lo quiere y que no tropieces en el camino y búscala de manera que haya paz y gozo verdadero en tu vida, no el pasajero que el mundo da sino el verdadero gozo y paz que Dios solamente puede dar.

Al comienzo de mi mensaje yo les decía que quería extenderles un reto. ¿Aceptan el reto de no más resoluciones superficiales de principio de año sino una revolución en tu vida y en la mía en la búsqueda de la sabiduría y en la manifestación de los frutos de la sabiduría? Aceptan el reto?

Nos ponemos de pie. Quiero bendecirlos con una palabra que está en Efesios 1:17 al 19. Esta es una oración que Pablo habló sobre los efesios y quiero en este momento extenderla a mi propia vida y a ustedes.

“Pido que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre glorioso les de el espíritu de sabiduría y de revelación para que lo conozcan mejor. Pido también que le sean iluminados los ojos del corazón para que sepan a qué esperanza él los ha llamado, cuál es la riqueza de su gloriosa herencia entre los santos y cuán incomparable es la grandeza de su poder a favor de los que creemos. Ese poder es la fuerza grandiosa y eficaz que Dios ejerció en Cristo cuando lo resucitó de entre los muertos y lo sentó a su derecha en las regiones celestiales.”

Así que hermano, hoy tu te puedes ir de aquí con toda seguridad que si tu buscas la sabiduría de Dios y la invocas en todas las áreas de tu vida, él te la va a dar. Padre, sellamos esta palabra, sellamos tu propósito de este día, Señor, gracias porque tu no eres un Dios mezquino y egoísta, tu compartes todo lo tuyo con nosotros, con tus hijos. Señor, compartes tu sabiduría. Señor, que esa sea la luz que alumbre nuestra mente, nuestro corazón, nuestro espíritu, Señor, de manera que podamos dar pasos seguros, estables en la vida y que nada nos aparte de los propósitos que tu tienes para nosotros.

Señor, dale sabiduría a cada uno de mis hermanos, aquellos que están en tiempo de paz y donde no hay grandes problemas en su vida, y también a aquellos, Señor, que en este momento están en angustia y necesitan una palabra tuya, necesitan tu sabiduría. Señor, que cada uno de nosotros sepa dónde buscar, que ninguno de nosotros se contamine con la sabiduría del mundo, sino que vayamos siempre a ti. Que nuestro agrado, nuestro placer, nuestra pasión sea buscar de ti, buscar de tu sabiduría, de conectarnos contigo cada día, Señor.

Gracias, Padre. Gracias por tu misericordia, por tu perdón, por tus propósitos aún en medio de nuestra fragilidad humana. Gracias oh Dios. Amén.

Salir de la cueva

Transcripción

Por favor, acompáñenme en esta mañana a Primera de Reyes 18. En esta historia Elías retó a los profetas de Baal. Seguramente se acuerdan de la historia. Israel andaba, el pueblo de Dios andaba muy lejos de los caminos del Señor, se habían ido tras los baales, estaban siguiendo los dioses del Rey Acab y de Jesabel. Y él entonces hace una competencia, él lanza un reto a los profetas de Baal y él dice ahora vamos a ver quién es el verdadero Dios. Él dice, ustedes hacer un altar para Baal y clamar a Baal y pedirle mandar fuego sobre su altar, y yo haré un altar para Jehová y clamaré a Jehová y le pediré mandar fuego. Y entonces así se hace y los profetas de Baal hacen su altar y pasan, dice la palabra, toda la mañana y hasta la tarde clamando a Baal para que mande fuego. Y Elías empieza como a fregarlos, como a decirles, “Griten más duro, tal vez está dormido.”

Entonces él dice, “Ya es mi turno.” Y entonces él manda a construir el altar, construye el altar de Jehová y entonces él clama al Señor. Y vamos a leer ahora de Primera Reyes 18, del 36 al 40.

“…Cuando llegó la hora de ofrecerse el holocausto, se acercó el profeta Elías y dijo, “Jehová, Dios de Abrahán, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tu eres Dios en Israel y que yo soy tu siervo y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas. Respóndeme, Jehová, respóndeme para que conozca este pueblo que tu, oh Jehová, eres el Dios y que tu vuelves a ti el corazón de ellos.” Entonces, cayó fuego de Jehová y consumió el holocausto, la leña, las piedra y el polvo y aún lamió el agua que estaba en la zanja. Viéndolo todo el pueblo se postraron y dijeron, “Jehová es el Dios, Jehová es el Dios.” Entonces, Elías les dijo, “Prended a los profetas de Baal para que no escape ninguno,” y ellos los prendieron y los llevó Elías al arroyo de Cisón y allí los degolló.”

En este pasaje vemos el anhelo de Elías y el propósito con el cual el había hecho esto. Él está clamando por un avivamiento nacional. ¿Cuántos aquí quieren ver un avivamiento nacional? Como el pastor Roberto estaba diciendo en esta mañana. Queremos ver un avivamiento nacional.

Entonces él dice esto, “que sea hoy manifiesto que tu eres Dios en Israel y que yo soy tu siervo y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas para que conozca este pueblo que tu, oh Jehová, eres el Dios y que tu vuelves a ti el corazón de ellos.” Para que la nación sepa quién es Dios, para que la nación vea quién es Dios.

Y el Señor respondió y no de cualquier manera. Él mandó un fuego tan fuerte que consumió el buey, la leña, hasta el agua en la zanja estaba ardiendo con el fuego que él mandó. Él hizo exactamente lo que Elías le había pedido. Y ahora la escena está puesta para un avivamiento nacional. Y ahora Dios hace otro milagro:

“…Entonces Elías dijo a Acab; sube, come y bebe, porque una lluvia grande se oye. Acab subió a comer y a beber y Elías subió a la cumbre del Carmelo y postrándose en tierra, puso su rostro entre las rodillas y dijo a su criado, “Sube ahora y mira hacia el mar.” Y él subió y miró y dijo: “No hay nada.” Y él le volvió a decir, “Vuelve 7 veces.” A la séptima vez dijo, “Yo veo una pequeña nube como la palma de la mano de un hombre que sube del mar.” Y él dijo, “Ve, y di a Acab, “Unce tu carro y desciende para que la lluvia no te ataje.” Y aconteció, estando en esto, que los cielos se oscurecieron con nubes y viento y hubo una gran lluvia. Y subiendo Acab, vino a Jezreel.”

Aquí vemos el gran hombre de Dios, un hombre de fe, un hombre que no se movía sin consultarle al Señor, un hombre íntegro, un hombre que amaba al Señor con todo el corazón. Y él allí ora dos veces y el Señor hace dos milagros grandes. Primero el fuego y después ya la lluvia, después de 3 años y medio que no había llovido.

Pero ahora vamos a ver su lado humano. Ahora en el versículo 46, si podemos leer esto en voz alta, al mismo en español e inglés.

“…Y la mano de Jehová estuvo sobre Elías, el cual ciñó sus lomos y corrió delante de Acab hasta llegar a Jezreel.”

¿Qué hacía un profeta santo corriendo con un rey pagano y perverso? ¿Por qué se unió con Acab? Cuando nosotros miramos las vidas de los profetas yo no sé por qué en este tiempo todo el mundo quiere ser o Apóstol o profeta. Porque cuando miramos a las vidas de los verdaderos Apóstoles y verdaderos profetas, les costó, no les fue muy fácil. Elías vivía largos tiempos totalmente aislado. Vemos a Elías vez tras vez en el desierto, allí totalmente solo, alimentado por los cuervos. Y él tenía una relación preciosa con Dios pero yo creo que le hacía falta la relación humana también. Y tal vez le hacía falta también la aprobación de seres humanos.

Y aquí él no consultó con el Señor antes de correr. Cuando tu miras la vida de Elías él siempre preguntaba, él siempre esperaba dirección de parte del cielo, y cuando el Señor le hablaba entonces él actuaba. Pero aquí no. y yo pienso conociendo la naturaleza humana que tal vez él pensaba que ahora sí lo iban a aprobar. Había caído fuego impresionante. Había caído agua después de 3 años y medio. Impresionante. Y tal vez él pensaba, ahora sí van a tener que aceptarme. Entonces, él va corriendo con Acab hasta llegar a la ciudad, pero la recepción no es nada buena allí.

Vamos a leer el 19, versículos 1 y 2.

“Acab dio a Jezabel la nueva de todo lo que Elías había hecho y de cómo había matado a espada a todos los profetas. Entonces, envió Jezabel a Elías un mensajero diciendo, “Así me hagan los dioses, y aún me añadan, si mañana a estas horas yo no he puesto tu persona como la de uno de ellos.”

Ahora él está en una posición difícil pero no imposible. Acaba de ver caer fuego del cielo, acaba de ver caer lluvia del cielo, Jezabel lo amenaza, ¿cómo reaccionará nuestro héroe de la fe? Versículo 3 todos juntos en español y en inglés también.

“…Viendo, pues, el peligro, se levantó y se fue para salvar su vida, y vino a Beerseba, que está en Judá, y dejó allí a su criado.”

¿Y el avivamiento? ¿Y qué del sitio que Dios había hecho para él? ¿El puesto que Dios le había asignado? Si nos podemos poner en los zapatos del pueblo de Israel en ese momento, mirando la escena y este héroe de la fe clama y cae fuego y después clama y cae lluvia, y el pueblo está gritando, “Es el verdadero Dios.” Dice allí que es el verdadero Dios.

Y de repente el gran héroe de la fe se levanta y sale corriendo. El Señor nos ha asignado entornos en esta vida, él nos ha dado posiciones, nos ha puesto en ciertos lugares. Y el propósito de tu presencia en ese lugar es dar luz, pero no siempre son fáciles esos lugares y muchas veces quisiéramos ser como Elías y salir corriendo.

¿Cuántos están en un trabajo difícil? ¿Cuántos están trabajando en el mundo secular, rodeados de oscuridad? ¿Cuántos están estudiando en lugares donde hay mucha oscuridad espiritual? ¿Cuántos están en familias donde honestamente de vez en cuando tu quisieras salir corriendo? Nos puede pasar. ¿Cómo vamos a reaccionar? ¿Para cuántos el Señor ha hecho grandes milagros? Para él también, pero él se olvidó del fuego y del agua. Con las palabras de Jezabel se le fue toda la victoria. Frente al reto grande él no tenía temor pero frente al reto pequeño se derrumba.

¿Cuántos aquí dirían honestamente, fuera todo espíritu de religiosidad, cuántos dirían, eso me pasa a mí también? Y él sale corriendo. Entonces versículo 4.

“…Y él se fue por el desierto un día de camino y vino y se sentó debajo de un enebro, y deseando morirse dijo, “Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres.”

Él realmente no quería morir porque de haber querido morir se queda allí y Jezabel le hace el favor con mucho gusto. Él estaba descontrolado emocionalmente. Pero yo creo que aquí él ya había caído en cuenta de la gravedad de su error, porque él había abandonado una posición que Dios quería usar para traer avivamiento nacional. Y por eso él dice, “Basta, Señor, yo no soy mejor que mis padres. Quiero morir, Señor.”

Estaba quebrantado. Estar quebrantado es una buena posición porque cuando estamos quebrantados el Señor viene y nos levanta y nos ministra. Entonces él allí está y él dice esto al Señor, entonces versículos 5 al 7.

“…Y echándose debajo del enebro, se quedó dormido; y he aquí luego un ángel le tocó y le dijo, “Levántate, come.” Entonces él miro y he aquí a su cabecera una torta cocida sobre las ascuas y una vasija de agua, y comió y bebió y volvió a dormirse. Y volviendo el ángel de Jehová la segunda vez, lo tocó diciéndole: “Levántate y come, porque largo camino te resta.”

Ahora aquí está Elías, le ha fallado en grande al Señor. Y el Señor viene y no lo regaña, el trato de Dios con Elías en este pasaje a mí me quebranta el corazón, viendo su ternura. Una falla grande de abandonar su puesto y ahora el Señor lo pone por versículos a dormir y a comer y manda un ángel para alimentarlo. Y él allí cuida de él físicamente, él estaba agotado. Había corrido a través del desierto en su propia fuerza, estaba agotado emocionalmente y físicamente.

A veces cuando nosotros estamos agotados empezamos a reprender demonios de cansancio. O yo soy la única aquí, alguien más ha cometido ese error? Que no les vaya a pasar lo que me pasó a mí. En mi apartamento hace unos años teníamos un piano muy antiguo y yo estaba sentada en la mesa del comedor, más o menos a 2 metros del piano y yo estaba sola en casa, y el piano empezó a sonar y yo mirando el piano y el piano sonando. Entonces yo pensé, ese es un demonio que me quiere asustar pero yo no me voy a dejar asustar, lo voy a ignorar. Seguí estudiando, seguí preparando y entonces el piano siguió sonando y me cansé y me paré ya para reprender ese demonio toca piano, pero antes de reprenderlo se me ocurrió abrir la tapa del piano, había un ratoncito de este tamaño. Estaba comiendo la felpa y jalaba y sonaba la tecla. Yo estaba por reprender un demonio y era un ratón en avivamiento alabando a Dios con el piano. Dile a alguien a tu lado, Ojo, hay demonios pero no todo es demonio.

Entonces, el Señor aquí de manera muy linda le ministra físicamente. Dile a alguien a tu lado, tenemos que cuidar de este templo. Ahora versículo 8:

“…Se levantó pues y comió y bebió, y fortalecido con aquella comida caminó 40 días y 40 noches hasta Horeb, el monte de Dios.”

Esa sí era una comida que nutría. 40 días y 40 noches y allí dice el versículo 9:

“…Y allí se metió en una cueva donde pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo, “¿Qué haces aquí, Elías?”

Y cuando él responde, pareciera que hubiera pasado los 40 días y 40 noches caminando, memorizando una respuesta religiosa. Debajo del enebro él estaba quebrantado, reconocía su error, pero ahora ha preparado una defensa ante Dios. El versículo 10 demuestra esto.

“…Él respondió, “He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas y solo yo he quedado y me buscan para quitarme la vida.”

El Señor le dice, ¿qué haces aquí, Elías? Y él dice, “Es culpa de ellos, Señor. Yo no he fallado, todos los demás han fallado.” ¿Cuántos aquí tienen un tendencia y pueden reconocer lo de echar la culpa a otras personas? Estoy con mi mano levantada, ¿hay alguien más aquí? honestidad en esta mañana.

Entonces, él le echa la culpa a los demás, está metido en la cueva con una mentalidad de víctima. Yo soy la víctima de los demás. Si nosotros seguimos con mentalidad de víctima nunca nos vamos a levantar a salir adelante. El Señor le pregunta ¿qué haces aquí, Elías? Y él dice, “No es mi culpa, es culpa de los demás.” Si él tan solo hubiera dicho, “Señor, he fallado. Señor, soy culpable. Señor, corrí por miedo, me asusté aún después de verte mandar fuego y lluvia, me asusté y abandoné el puesto que me había asignado.” Y yo creo que el Señor hubiera movido el cielo y la tierra para volver a ponerlo en este puesto y la historia de Israel hubiera sido diferente. Pero él no hizo eso, él dijo, culpa de ellos y yo soy inocente.

Cuidado. Hay una tendencia en nosotros de meternos en la cueva, de meternos en el desánimo, de meternos en la depresión pensando que somos víctimas de los demás. Pero la palabra dice que somos más que vencedores en Cristo Jesús. Necesitamos romper esa mentalidad de la cueva. Necesitamos ser honestos delante de Dios y delante de los demás, poder bajar la máscara, poder quitar la máscara de religiosidad, de que soy perfecto y tengo todas las respuestas. Dile a alguien a tu lado, yo a veces fallo. Dice, yo a veces cometo errores. Dile a alguien a tu lado, yo no soy perfecto. Y si estás con algún familiar aún mejor. Es más, dile a veces yo no soy fácil. Y ahora dile, es más, a veces yo soy difícil. ¿Para cuántos eso es verdad? Bienvenidos a mi club. El Señor nos está cambiando.

El Señor le pregunta ¿qué haces aquí? y él responde con esta, que pareciera una respuesta memorizada, porque de hecho, la repite otra vez más adelante. Y entonces el versículo 11.

“…Él le dijo, “Sal fuera y ponto en el monte delante de Jehová.” Y he aquí Jehová que pasaba y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová, pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento, un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto. Y tras el terremoto un fuego, pero Jehová no estaba en el fuego.”

Tres manifestaciones muy fuertes: un poderoso viento, un terremoto y un fuego., pero Jehová no estaba en ninguna de esas manifestaciones. En otras partes de la palabra el sí se manifiesta con exactamente esas 3 manifestaciones. Poderoso viento, Hechos 2. Terremoto, Ezequiel 37 y Hechos 4. Y un fuego en el capítulo anterior. Pero en esta ocasión cuando Elías estaba tan mal emocionalmente, el Señor no le habló en voz fuerte. Dice la palabra:

“… Y tras el fuego un silbo apacible y delicado.”

Elías fue llamado por Dios de esa manera. Él no habló en voz fuerte, él hizo lo siguiente: Elías! (silbando) él lo llamó con ternura. Lo llamó con voz suave porque él amaba Elías, porque él quería restaurar a Elías. Era una situación para que él pudiera estar muy bravo con Elías pero no.

Y si tu le has fallado al Señor y has tenido temor de acercarte a él, él te llama en esta mañana. Sal de la cueva. Te llama con ternura. Te llama con ternura. Y puede que le hallas fallado bastante pero él quiere restaurarte, quiere levantarte.

“…Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz diciendo, “¿Qué haces aquí, Elías?” Él respondió, “He sentido un vivo celo…” – la misma respuesta religiosa.

Él no se quebrantó con la ternura del Señor. ¿Cómo respondemos tu y yo a la ternura de nuestro Dios? ¿Cómo es tu relación con el Señor? La relación con el Señor debería ser algo maravilloso en la vida de cada quien, que nos despertamos cada mañana anhelando ese día con él, que nos quedemos dormidos sintiendo la presencia de su amor sobre nosotros.

Él quiere una relación tan estrecha, tan cercana contigo. Eso es el anhelo de Dios para ti. Y tantas veces nosotros colocamos allí barreras religiosas, en lugar de bajar las barreras que hemos puesto en el corazón para decirle, “Sí, Señor, así soy yo. He fallado. Ten misericordia. Perdóname.”

Dios tiene propósitos grandes para cada quien en este lugar. Él anhela tenerte en ese lugar que él te puede ministrar directamente sin ninguna barrera, porque su amor por ti no se puede expresar en palabras ni con español e inglés combinado. No se puede. Es demasiado grande su amor.

Y en esta mañana quiero orar por varias cosas. Primero, si tu le has fallado al Señor, te metiste en la cueva y has estado echando culpa sobre otros, y tal vez lo que pasó, pasó hace tiempo, pero tu recuerdas lo que pasó y otra vez das la vuelta de quién tenía la culpa. Te has hecho la víctima, te sientes víctima. Y si hoy tu quieres salir de ese lugar, por favor ponte de pie allí donde estás porque Dios quiere hacer algo en tu vida.

Y si tiendes a echar la culpa a los demás y quieres decirle, “Señor, yo quiero reconocer mis errores delante de ti y delante de los demás. Quiero ser valiente para enfrentar mis errores. Ponte de pie, por favor, y levante sus manos. Esta es una decisión tuya, solo tu puedes hacer esto. Este cambio no puede venir por la oración de alguien más, es una decisión tuya. No voy a seguir así.

Levanta tus manos y reconoce delante de Dios en tus propias palabras, hable con él suavemente, cuéntale, mira honestamente tu culpa y pídele perdón. Y pídele perdón por haber echado la culpa a otras personas. Y ahora dile, Señor, quiero cambiar hoy. dilo en voz alta, por favor. Dile, yo renuncio a la tendencia de echar la culpa a los demás. Ayúdame a ser transparente, a ser honesto, a tomar responsabilidad de mis propias decisiones y mis propias acciones. Perdóname, Dios. Cámbiame, Dios. Yo soy más que vencedora en Cristo Jesús y todo lo puedo en Cristo Jesús quien me fortalece. Yo no soy víctima de nadie. Yo soy miembro del Reino de Dios, yo soy hijo o hija de Dios. Oh, gracias Señor. Gracias Señor.

Gente Dios. Y quiero orar por una cosa más. El llamado de Dios no se cumple automáticamente, requiere de nuestra participación, requiere de nuestro sí rotundo. Elías dejó el llamado de Dios para ese avivamiento y salió corriendo. Y si tu estás en una posición difícil, sea un matrimonio, sea un trabajo, sea estudio, y Dios no te ha dicho salir de allí pero vez tras vez hay un deseo en tu corazón de dejar todo tirado, y en esta mañana tu quieres decirle, Señor, yo quiero ser valiente, quiero permanecer hasta que tu me digas que salga.

Quiero que puedas cumplir tus propósitos en ese lugar a través de mi vida, y si en esta mañana tu quieres decirle, sí Señor, úsame allí hasta cuando tu sepas. Levanta tus manos, por favor, y dile al Señor, Señor, yo tomo la decisión en esta mañana de ser valiente, de permanecer en un lugar difícil. No quiero salir corriendo, ayúdame, Dios. Fortaléceme, Dios. Señor, dame de tu espíritu, dame de tu palabra, Señor, por favor minístrame en ese lugar. Prepárame para conquistar ese terreno en tu nombre, en el nombre de Jesús. Amén.

¿Qué dice el cielo de tu vida?

Transcripción

Me encanta porque hay tanto colombiano. Gloria a Dios. Eso hace que nos sintamos mucho más en casa. Vamos al Evangelio de Mateo, capítulo 16, versículos 13 en adelante.

“…Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos diciendo, “¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre?” Ellos dijeron, “Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros Jeremías, o alguno de los profetas.” Él les dijo, “¿Y vosotros quién decís que soy yo?” Respondiendo Simón Pedro dijo, “Tu eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.” Entonces, le respondió Jesús, “Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.”

Y aquí tenemos una escena muy hermosa. Jesús está con sus discípulos y él hace dos pregunta a sus discípulos, la primera es, ¿qué dicen los hombres afuera, en la calle, por donde ustedes caminan, quién soy yo? Y fue tan fácil responder esta pregunta, ellos dijeron, “Unos dicen que tu eres Elías, otros dicen que tu eres Jeremías, otros que eres alguno de los profetas.” Pero luego el Señor les miró a ellos y les dijo, “¿Y ustedes quién dicen que soy yo?” era otro concepto, porque ellos habían caminado con el Señor 3 años, habían comido con él, habían vivido con él, habían recibido sus enseñanza. Lo conocían no como lo conocían las multitudes, lo conocían de cerca.

Y hubo un silencio y al poco tiempo solo una voz, la de Pedro, se levantó e hizo la declaración más hermosa que podemos encontrar, “Señor, tu eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.” Y Jesús le dijo, “Eres bienaventurado porque lo que tu acabas de decir, no te lo reveló ni tu carne ni tu sangre, fue una revelación de mi Padre que está en los cielos.”

Él estaba pidiendo la opinión de afuera y él estaba pidiendo la opinión de adentro. Y ese es el título de mi mensaje para esta tarde, ¿Qué dice el cielo de tu vida? Jesús no estaba preguntando una opinión porque tuviera una crisis de identidad. Cuando vivimos en una crisis de identidad vivimos una vida de mucho estrés, porque queremos mostrar a otros lo que realmente no somos.

No había crisis de identidad en él, no había crisis de propósito, él sabía quién era y sabía a lo que había venido y en esto cuando tu y yo llegamos al punto en nuestra vida cristiana de saber quiénes somos, no lo que hacemos, sino quiénes somos, y qué es lo que Dios nos ha encomendado para hacer, es lo que llamamos una vida de éxito. Saber para qué existo, quién soy y para qué estoy en la tierra.

Y es tan hermoso porque no había crisis de identidad en él. Él sabía quién era, sabía a lo que había venido, pero vivimos en un mundo donde realmente las opiniones de otros nos esclavizan. Hay gente que vive esclava del qué dirán, entonces se vive una vida para querer agradar a otros. Usted ve las campañas políticas, se habla de un experto de imagen para poder proyectar una imagen en la campaña de alguien que la verdad no es. Y esto se ha permeado en la vida cristiana. Yo entiendo las luces, yo vi iglesias donde antes de yo salir acá me tienen que maquillar. Y digo, pero si yo lo hago bien, me conozco, sé qué usar, sé qué me queda bien.

Y se ha permeado de tal forma que vivimos en la vida cristiana en una dimensión de apariencia, proyectando una personalidad y personalidad es lo que yo quiero que otros crean que yo soy, pero la realidad es el carácter lo que yo soy. Por eso alguien dijo, si quieres conocer a Inés camina con ella un mes. Por eso creo que se los dije a las mujeres, novio viene de dos palabras, uno de novio no ve nada. Es el hombre perfecto, la mujer increíble, esa es la mujer maravilla, ese es el hombre y la mujer de mi vida, nos casamos y alguien dijo que el matrimonio era milagroso porque devuelve la vista. ¿Alguien está de acuerdo conmigo?

Causar una primera buena impresión a otros es fácil, mantenerla si esa buena impresión no es verdadera, es bien complicado. La opinión es el concepto que otros tienen de usted y de mí y ese concepto puede ser acertado o no acertado, puede ser bueno o puede ser malo, puede estar basado en hechos reales o en suposiciones. Ese concepto le puede a usted favorecer o le puede desfavorecer.

Pero se ha preguntado alguna vez, ¿cuál es la opinión que Dios tiene de su vida? Siempre estamos pensando y dando y proyectando y haciendo para que otros tengan buena opinión de nosotros, y a veces caemos en un orgullo religioso, y por eso tomamos posturas religiosas.

Hay un video en Cristianos al Horno sensacional, de un niñito que entra a pedirle a su papá algo. Su papá está sentado en un sofá y el niño tiene como 5 años, y el niño llega y se para frente al papá y empieza a temblar y dice, “Oh, amantísimo padre, vengo ante tu divina presencia para apelar a tu corazón misericordioso porque yo sé que tu sabes lo que yo necesito pero hoy vengo delante de ti, oh…” y así sucesivamente. Y él sigue diciendo, “Y tu que me amas, tu que todo lo puedes, tu que no hay nada que se te esconda que yo necesito,” y el papá lo mira y todo raro, y él sigue diciendo, “Vengo ante ti para que tu me des unas monedas para ir a comprar un helado.” Dice, “Basta, basta ya. ¿Y por qué no dice, ‘Papi, dame para comprar un helado,’ y se acabó tanto aspaviento?” “Ah, como yo te veo pedirle así a Dios yo creo que esa es la forma.”

Y, amados, queremos impresionar a la gente, queremos que la gente sienta que somos tan espirituales. Conceptos, opiniones que otros tienen de nosotros. Pero, nos preguntamos ¿qué dice el cielo acerca de tu vida o de mi vida? ¿Qué opinión tiene Dios de ti? Te has detenido a preguntar ¿qué opinas tu, Dios, de mí? Porque eso realmente es lo que nos debe importar, porque esa opinión que Dios pueda tener de mi vida, determinara cómo voy a vivir mi vida, determinará cómo voy a vivirla, si voy a vivirla agradando a la gente o voy a vivir agradando a Dios.

Pero si yo camino agradando a Dios voy a terminar agradando a mucha gente y desagradando a algunos, pero no importa. Lo que importa es la opinión que Dios tiene de mí.

Y he tomado algunos personajes, son muchos, pero solo voy a hablar de algunos personajes de los cuales Dios opinó, dio su opinión. Y vamos a ir al primero del cual Dios opinó, dijo algo, el cielo habló de esa persona, y voy a comenzar con Abrahán. ¿Qué dijo el cielo de Abrahán? ¿Qué dijo Dios de Abrahán? Cuando usted va a Génesis capítulo 18, usted encuentra que Dios va a la tienda de Abrahán, Dios va a visitar a Abrahán, primeros versículo, 1 en adelante, dice:

“Después se apareció Jehová a Abrahán en el encimar de Mamré, estando él sentado a la puerta de su tienda en el calor del día. Y alzó sus ojos y miró y he aquí 3 varones que estaban junto a él, y cuando los vio salió corriendo a la puerta de su tienda a recibirlos y se postró en tierra y dijo, “Señor, – esto es una teofanía, aquí estaba la Trinidad – si ahora he hallado gracia en tus ojos, te ruego que no pases de tu siervo, que se traiga ahora un poco de agua, lavad vuestros pies, recostaos debajo de un árbol, traed un bocado de pan, sustentad vuestro corazón y después pasaréis, pues por eso habéis pasado cerca de vuestro siervo.” Y ellos dijeron, “Has así como has dicho.” Entonces, Abrahán se fue de prisa a la tienda y le dijo a Sara, “Toma pronto la medida de flor de harina, amasa y haz panes cocidos debajo del rescoldo.” Y corrió Abrahán a las vacas y tomó un becerro tierno y bueno…” y usted ya sabe el resto.

¿Qué opinión tenía Dios de Abrahán? Era que Abrahán era su amigo. Un amigo llega así a la casa de otro amigo. Un amigo no está llamando, aunque sean culturas diferentes, yo no llamo a Susan y le digo, “Amiga, ¿será que puedo ir a visitarte en este momento?” yo llego y timbro y si está abre la ventana y dice, “Ay, qué bueno que llegaste.”

La noche que llegamos de viaje fue tan hermoso, para nosotros fue algo muy especial. Siempre que viajamos a ministrar en iglesias comemos en restaurantes. Me encantan los restaurantes, pero yo soy una mujer muy de hogar. Si tu sabes que eres muy cercano a mi corazón y que tengo confianza contigo, no te vamos a invitar a un restaurante en Bogotá, te invitaremos a mi casa. Y esa noche Meche y su pastor nos invitaron a comer a casa. Esto fue increíble. Su pastor preparó la comida. Eso fue mejor. Disfrutamos mucho porque para mí tiene mucho significado, tiene un significado de cercanía, no que me disgusten los restaurantes, no, no se van a limitar por eso, pero esa noche fue muy especial. Fue como la tarde que llegó Dios a la tienda de Abrahán y es increíble que llegó en el calor del día. Habla de un tiempo difícil para Abrahán. Había esperado mucho tiempo, habían pasado casi 25 años de la promesa y Dios llegó.

Un amigo llega en el momento que más tu lo necesitas. Un amigo entra a tu casa como Pedro por su casa. Un amigo puede abrir tu nevera. Un amigo es aquel a quién tu le confías todo, le abres tuy corazón, sabes que jamás te traicionará, sabes que es leal. Puedes compartir con él. Y la opinión que Dios tenía de Abrahán era que Abrahán era su amigo, por eso Dios llegó a cualquier hora. Dios no le puso un What’s App, no le mandó un email, Dios no lo puso un mensaje de texto, Dios llegó.

Y cuando llegó, este capítulo 18 es tremendo, no solamente comió con él, no solamente compartió con él, le traía dos noticias, una buena, el año que viene Sara concebirá y dará a luz a un hijo y nacerá el hijo de la promesa. Pero la segunda, la encuentras en el verso 16. Terminan de comer, salen de la tienda y dice:

“… Y los varones se levantaron de allí y miraron hacia Sodoma, y Abrahán iba con ellos acompañándolos. Y Jehová dijo, “¿Encubriré yo a Abrahán lo que voy a hacer?”

¿Le podré ocultar a Abrahán lo que voy a hacer con Sodoma? Si es mi amigo. Yo quiero que Dios diga que yo soy su amiga. Eso es lo que yo quiero, que me vea como su amiga. Sabe, Josafat lo declaró en su oración cuando vino todo un ejército alrededor de él, cuando tuvo temor, cuando se arrodilló, cuando clamó, en Segunda de Crónicas 20:7, en su oración intercesora él dijo:

“Dios nuestro, ¿no echaste tu los moradores de esta tierra delante de tu pueblo Israel, y la diste a la descendencia de Abrahán tu amigo para siempre?”

Josafat, cientos de años después está clamando y dice, esta tierra tu se la diste a Abrahán tu amigo para siempre. Guau! en el Nuevo Testamento Santiago lo menciona en el capítulo 2, versículo 23 lo dejó registrado y Santiago dice:

“…Y se cumplió la escritura que dice, Abrahán creyó a Dios y le fue contado por justicia y fue llamado amigo de Dios…”

Pocos en el Antiguo Testamento fueron amigos de Dios, muy pocos. En el Nuevo Testamento el Señor dice, ya no les llamaré siervos sino que les llamaré amigos. En sus 12 discípulos él tenía 12, de 12 tenía 3, y de 3 tenía uno, y Dios quiere que tu quieras ser su amiga y su amigo, que el cielo pueda decir, Roberto es mi amigo. Manuel es mi amigo, es lo que yo quiero. Yo quiero tener cada día una relación tan maravillosa. A veces me río sola porque hace unas bromas increíbles, una relación cercana, de amistad con Dios.

Yo tengo una gran amiga, tengo muy buenos amigos, en cada nación Dios me ha dado el regalo de la amistad. De hecho es una herencia en mi casa. La mejor amiga de mi mamá, tuvieron 75 años de amistad, de hecho, mi segundo nombre es Leonor en honor a su mejor amiga. La mejor amiga de mi hermana mayor tiene 50 años de amistad, y la mejor amiga de mi hermana segunda tiene 53 años de amistad. Sus hijos son mejores amigos y sus nietos son mejores amigos.

Pero yo les gano a todos mis hermanos porque yo tengo el mejor amigo que es Dios. ¿Qué dice el cielo de ti? ¿Qué opina el cielo de ti? ¿Qué dijo Dios de Abrahán? Dijo, él es mi amigo, pero dijo algo más, en el mismo capítulo 18 él declaró otra cosa importantísima de Abrahán, él dijo, tengo en Abrahán una confianza generacional. Versículo 17;

“… Y Jehová dijo, ¿Encubriré yo a Abrahán lo que voy a hacer, habiendo de ser Abrahán una nación grande y fuerte, y habiendo de ser benditas en él todas las naciones de la tierra? Porque yo sé – quédese ahí, diga, porque yo sé…

¿Quién estaba hablando esto? Dios. Dios dijo, yo sé. Qué contundencia.

“…yo sé que mandará a sus hijos y a su casa después de sí, que guarden el camino de Jehová, haciendo justicia y juicio para que haga venir Jehová sobre Abrahán todo lo que ha hablado…”

Dios estaba convencido. Yo sé. Yo sé. Yo sé en quién he puesto mis promesas. Yo sé. Y no había tenido todavía a Isaac. Sara era estéril. No había descendencia, pero él dijo yo sé que el día que nazcan sus hijos, él les enseñará mi camino, él los llevará a tener temor de Dios, él les enseñará mis estatutos, él les enseñará, él marcará sus generaciones.

Amados, estamos en un tiempo tan peligroso. La iglesia necesita despertar. Usted y yo necesitamos despertar. Este es un tiempo generacional, el infierno ha desatado contra las generaciones todo su armamento. El mundo lo ha desatado. Este país, nuestros países están luchando por las generaciones, las están realmente tratando de exterminar.

¿Sabe una cosa? Si usted estudia la palabra de Dios usted sabe que una generación judía consta de 40 años. Los cambios venían cada 40 años. ¿Sabe lo que los expertos dicen hoy? no la iglesia, los expertos dicen hoy que una generación está cambiando cada 7 años. ¿Qué tiempo le invierte usted a sus hijos? Oh, ellos van a la escuela dominical. Solo una hora, 45 minutos, ni siquiera estudian en colegios cristianos, están en escuelas públicas. Es el tiempo de marcar nuestras generaciones. Es el tiempo de hacer un trabajo de poner los principios y los valores de esta palabra para que el cielo diga, yo sé, yo sé. Y el día que nuestros hijos tengan que estar en las universidades del mundo, en el río de este mundo, hay una convicción plena en su corazón. Podrán vivir alrededor del humanismo, del materialismo, de hedonismo, de todos los ismos pero ellos sabrán quién es su Dios y sabrán en quién han creído y lo que nosotros no podemos hacer lo hará él. Él pide que haga lo que tengo que hacer y Dios hará lo que yo no puedo hacer.

Cuando nació nuestro primer nieto, los que son abuelos saben de qué hablo. Mi pastor dice, “Si yo hubiera sabido lo hermoso que eran los nietos, los tengo primero, antes que los hijos.” Los nietos, como dice una canción colombiana preciosísima, son la prolongación de nuestra existencia. Los nietos son nuestras coronas, como lo dice la Biblia, los nietos son tu trascendencia generacional y cuando nacieron los nietos, bueno, uno aprendió a ser padre con los hijos, por eso es tan buen abuelo con los nietos.

Cuando nació Jonathan yo tuve el privilegio de recibirlo. El Señor sabe cómo hace sus cosas. Porque estábamos mi esposo, mi yerno y yo esperando ya que nos salieran y en eso tuvieron que mi yerno y mi esposo ir a firmar unos papeles, se demoraron como 10 minutos y en esos 10 minutos sacaron a Jonathan. Y entonces dicen, “El papá de Jonathan Frigerisi.” Y yo dije, “No está, pero está abuela, pásemelo.” Había muchos esperando niños y yo nunca olvido, yo tomé mi nieto, yo no pensé, yo lo levanté antes de besarlo y yo dije, “Dios te entrego esta tercera generación. Lo consagro desde hoy a ti para que te ame todos los días de tu vida y te sirva todos los días de tu vida.” No sé qué más dije, lloré, lo tenía levantado y hablé de su nombre, del significado, lo marqué.

Cuando bajé mi nieto, los que estaban ahí estaban llorando, inconversos. Y una me dijo, “Será que usted se puede esperar hasta que me pasen. ¿Qué significa el nombre que le vamos a poner?”

Un día gozándome, pensando en ese primer nieto, tuve temor, pensando en lo que viene sobre el mundo, en la oscuridad de este mundo, en toda la degradación moral, en todo lo que hoy estamos viendo, y tuve miedo. El Señor qué va a hacer. Y Dios habló a mi vida, me dijo, “Yo cuidé tus hijos, el mismo Dios que cuidó tus hijos cuidará tus nietos.” Han pasado 20 años, hoy ese Jonathan predica con su abuela.

Yo sé que Abrahán mandará. ¿Puede decir Dios de ti, yo sé, yo sé que Ana Sofía está marcándolos, yo sé? Los ángeles te dicen, mira, el mundo… no, no importa. Yo sé, yo sé. Dios dice, yo sé. ¿Puede Dios decir eso de tu vida y de mi vida? ¿Podemos ser coherentes en casa? ¿Nuestros hijos pueden ver a papá y a mamá en la iglesia o a mamá en la iglesia y ser coherentes con lo que ministramos en la iglesia, con lo que hablamos de Dios en la casa? Pero la vivencia que tenemos, ¿hay respaldo en mis palabras con mi vida?

En el derrumbe de matrimonios hoy, ¿podemos nosotros ser realmente el reto para ellos? Hoy que nadie quiere casarse, hoy que todo está distorsionado, ¿será que nuestros hijos y nuestros nietos pueden decir, queremos matrimonio como el tuyo? Queremos ser como tu. Queremos vivir la clase de vida que usted vivió, porque han visto coherencia entre lo que hablamos, predicamos y lo que vivimos.

Te estoy hablando a ti, papá, mamá. ¿Qué dijo Dios de Abrahán? Que era su amigo. ¿Qué dijo Dios de Abrahán? Que tenía una seguridad, confianza generacional, pero dijo algo más. Cuando usted va al capítulo 22 de Génesis, ya había nacido Isaac, ya había crecido Isaac. Los expertos dicen, los comentaristas dicen que para este capítulo 22 Isaac ya debería haber tenido unos 17 años. Mac Arthur dice que debía haber tenido unos 20 años. Bueno, ya era un muchacho. Y Dios viene y en los primeros versículos dice:

“… que Dios probó a Abrahán, y le dijo, “Abrahán, heme aquí. Toma tu hijo, tu único, Isaac, a quien amas, y vete a tierra de Moriah y ofrécelo allí en holocausto…”

Se aseguró, le dijo, “Isaac, a quien tu amas.” Porque si él le dice, “Dame tu hijo,” Abrahán habría sacrificado a Ismael y se había quitado el problema y nos había quitado el problema. Pero Dios sabía y se aseguró y Dios dijo, “Dame tu hijo, tu único, Isaac, a quien tu amas tanto.” Porque no me volviste a hacer ningún sacrificio, desde que nació Isaac, sembró un árbol tamarisco pero no levantó altar. Y Dios le dijo, “Quiero que me lo des.” Y luego le dice algo durísimo:

“…Ofrécemelo en holocausto,” no le dijo sacrificio, porque si hubiera sido sacrificio por lo menos le corta una pata, le corta un brazo, y dice, “Esto te lo ofrezco.” Parcial. Holocausto era total, era todo, … a la tierra que yo te mostraré, y usted conoce la historia. Abrahán sube la cuesta con su hijo, su hijo lleva la leña, llevan el fuego, llevan el cuchillo, llegan arriba e Isaac dice, “Papá, llevamos la leña, llevamos el fuego, ¿dónde está el cordero, papá?” Dice, “No te preocupes, Dios se proveerá.”

Está esa canción tan linda que cantaron, Jehová Jireh, tu eres mi proveedor. Dios te lo proveerá. Llegaron arriba, consiguieron la madera, hicieron el altar e Isaac seguro volvió a preguntar, “Papá, ¿y el cordero?” “Dios se proveerá.” Pero dónde está, hijo. Tu eres el cordero. Tuvo que haber no una lucha de correr, no corrió, no era un niño, pero tuvo que haber una explicación. “Papá, tu has dicho que Dios no quiere vidas humanas.” “Yo sé, hijo.” “Tu has dicho que en mí sería llamada descendencia, ¿cómo Dios va a pedir?” “No sé, no lo entiendo, pero te pidió y lo único que tengo que hacer es entregarlo. Hijo, no te preocupes, Dios va a cumplir su promesa, o él lo impedirá o te resucitará, pero yo sé que sé.”

Porque entonces cómo te explicas que un muchacho de 17 años con un hombre que ya tenía casi 120 años, ese muchacho no se fue corriendo. Isaac subió al altar, después de que lo entendió. Isaac se acostó sobre el altar. Isaac extendió sus brazos. Isaac le dijo a su papá, “Amárrame,” porque Isaac era un tipo de Cristo, usted lo sabe. Cargó la leña, Cristo cargó su cruz. Se fue voluntariamente a la cruz, Isaac fue voluntariamente al altar. Y allí Isaac conoció y oyó la voz de Dios y oyó el carnero, cuando ya lo iban a degollar, oyó el meee, y la voz de Dios, “Detente.”

Pero oyó la voz de Dios y Abrahán oyó el tercer concepto que el cielo tenía realmente de Abrahán. En el capítulo 22, versículo 12:

“…En aquel momento dijo Dios, “No extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada, porque ya conozco, sé, estoy convencido de que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste tu hijo…”

Yo hablé ayer a las mujeres acerca de lo que Dios pide. En el libro de Deuteronomio capítulo 10 y lo primero que pide, que dice Moisés que pide Jehová de ti, que le temas al Señor, que tengas temor de Dios y Abrahán sabía que sabía que si Dios se lo pedía a su hijo, él se lo iba a dar, pero Dios sabía que sabía, que Abrahán tenía temor de Dios.

Déjenme preguntarle algo, ¿puede Dios decir lo mismo de tu vida y de mi vida? ¿Puede decir ese hombre y esa mujer camina en el temor a mí? No el miedo, en la reverencia, en la determinación de no hacer lo que a Dios le desagrada. Una vida de temor de Dios es una vida victoriosa, es una vida de olor fragante a Dios. ¿Qué dijo el cielo de Abrahán? Guau. ¿Puede decir lo mismo el cielo de nosotros?

Permítanme ir a otro personaje. ¿Qué dijo el cielo de Job? Capítulo 1 del Libro de Job. Usted sabe que el capítulo 1, versículo 1 se abre hablando de Job y dice:

“…Hubo en la tierra de Uz un varón llamado Job, recto, perfecto, temeroso de Dios y apartado del mal…”

Cuando usted va al versículo 6 al 8 dice:

“…Un día vinieron a presentarse delante de Jehová los hijos de Dios entre los cuales vino también Satanás. Y dijo Jehová a Satanás, “¿De dónde vienes?” Respondió Satanás a Jehová y dijo, “De rodear la tierra y de andar por ella.” Y Jehová dijo a Satanás, “No has considerado a mi siervo Job – miren lo que dijo Dios, y ¿sabe a quién se lo dijo? A Satanás. – ¿No has considerado a mi siervo Job que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto, recto, temeroso de Dios y apartado del mal?”

Se lo dijo a Satanás. No se lo dijo a los ángeles, se lo dijo a Satanás. ¿Lo has visto cómo es? No hay otro como él en la tierra. Él le estaba mostrando su trofeo. Qué hermoso! Y Satanás le responde, “¿Cómo no va a vivir así Job si tu le has dado todo, si aun lo que tiene se lo has rodeado? Mis demonios han ido contra sus propiedades, han ido contra sus negocios y han regresado con los dientes rotos porque hay un cerco que lo protege, pero quita ese cerco y verás si no reniega de ti.”

Y yo te voy a decir mientras tu vivas en esta dimensión, habrá un cerco alrededor de tu vida, y solamente se puede romper el cerco cuando Dios lo permita, pero cuando Dios lo permite Dios estará allí y Dios te sacará de la aflicción y de la prueba y te sacará en victoria al otro lado.

Y el cerco fue abierto. Usted conoce la historia, pero Dios sabía que sabía lo que Job iba a responder. Dios dice en su palabra que él no te dejará ser probado más de lo que tu puedes resistir, sino que juntamente con la prueba él mandará la salida. Él sabe a quién le entrega ciertas dimensiones de tribulación y de prueba, él sabe que sabe en quién ha creído, como lo supo Job acerca de él. Qué tremendo es cuando pierde todo en un día, cuando pierde sus hijos, cuando pierde sus hijas, cuando pierde su ganado, cuando pierde sus obreros, cuando recibe la noticia y vienen a decirle, entonces versículo 20:

“…Entonces Job se levantó y rasgó su manto, rasuró su cabeza, se postró en tierra, con todo el dolor, y adoró, y luego habló y dijo, “Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré allá. Jehová dio, Jehová quitó, sea en nombre de Jehová bendito. Alabado sea el Señor,” y con todo eso no pecó Job, ni le atribuyó a Dios despropósito alguno.”

No fue un hijo, fueron 10 hijos. Se quedó sin nada. Adoró. ¿Puede usted adorar en medio de la prueba? Dios puede decir desde el cielo, “Yo sé, yo sé que adorará.” Los ángeles dirán, “No es muy duro.” “Ella y él adorarán. Yo lo sé, yo sé, yo lo conozco, yo la conozco, aunque pierda todo me adorarán, aunque pierda todo.”

Hay una canción, un himno que es glorioso que es de los himnos antiguos, se llama “Todo está bien con mi alma, todo está bien.” Y lo escribió Horacio Stafford. Ese hombre realmente vivió pruebas tras pruebas, perdió su único hijo varón cuando le dio una fiebre escarlatina, vivía en Chicago. Después de que muere su hijo viene un derrumbe económico y él pierde todos sus negocios y luego vino el incendio de Chicago y acabó con todo. Y cuando quedó sin nada, solo con su esposa, y sus 4 hijitas mujeres, él envió a su esposa y a sus hijas a Inglaterra. Él acabaría de organizar algunas cosas y partiría en 15 días para encontrarse con ellas.

El barco que llevaba a su esposa y a sus 4 niñas llegando a las costas de Inglaterra, chocó con otro barco a las 12 de la noche y el barco se hundió en 10 minutos. Sus 4 niñas se las llevó el mar, sobrevivió su esposa. Cuando él recibió la noticia él salió para Inglaterra para encontrarse con su esposa. En el barco que él iba haciendo su luto como lo hizo Job, ya llegando, recordó la porción de Segunda de Reyes con la mujer de Sonen cuando su hijo muere, cuando va a buscar al profeta, cuando su esposo le dice, ¿”Lo vas a buscar? Está bien, todo está bien.”

Y cuando llegó al profeta, “¿A qué vienes?” “Todo está bien.” Y ahí Dios le inspira ese himno y lo canta. El barco para en el lugar donde sucumbieron sus hijas y allí nace ese himno que hasta el día de hoy no ha perdido su unción. Dice, “cuando el mar tempestuoso y cuando las olas vengan y se lleven lo que más aman, solo podrás decir, todo está bien con mi alma, todo está bien.”

“Desnudo salí del vientre, desnudo volveré, Jehová dio, Jehová quitó, bendito sea su nombre y no le atribuyó a Dios despropósito alguno.”

No dijo, ¿por qué? Dijo, Señor, tu sabes. Una declaración hecha realidad, una declaración que continuó cuando él perdió su salud también. Capítulo 2, versículo 9 y 10, una mujer que tenía su esposa le dice:

“… ¿Aún retienes tu integridad? Maldice a Dios y muérete, estás sarnoso.” Y él le dijo, “Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. ¿Qué, mujer? ¿Recibiremos de Dios el bien y el mal no lo recibiremos? En todo esto no pecó Job con sus labios.”

Dios conocía la lucha y el dolor de Job. Dios conoció la lucha de su corazón pero Dios se maravilló con las respuestas de este hombre. Más adelante en el capítulo 13, versículo 15 y 16 él dice:

“… He aquí, aunque él me matare, en él esperaré, no obstante defenderé delante de él mis caminos, y él mismo será mi salvación…”

Y en el capítulo 19, versículo 25 al 27 él se paró y él dijo:

“… Yo sé que mi Redentor vive, y que al final triunfará sobre la muerte, y cuando mi piel haya sido destruida todavía veré a Dios con mis propios ojos, yo mismo espero verlo, espero ser yo quien lo vea y no otro, este anhelo me consume las entrañas…”

Ese era un hombre que había perdido todo en la vida, pero que podía estar en pie. ¿Qué dice el cielo de ti cuando pasas por las pruebas, cuando pasas por el fuego, cuando te toca una enfermedad, cuando hay una pérdida, cuando no hay trabajo, cuando la economía se te acaba, cuando los conflictos familiares fluyen, qué dice el cielo de ti? Porque el cielo conoce tu corazón y conoce tus quejas y conoce todo.

Déjenme ir rapidito a otro personaje. Lo encontramos en Juan capítulo 1, versículo 43 en adelante, y es la vida de Natanael, dice:

“… Al día siguiente quiso Jesús ir a Galilea, y halló a Felipe y le dijo, “Sígueme.” Y Felipe era de Betsaida, la ciudad de Andrés y Pedro. Felipe halló a Natanael y le dijo, “Hemos hallado a aquél de quien escribió Moisés en la ley, así como los profetas: a Jesús, el hijo de José, de Nazaret.” Natanael responde; “¿De Nazaret puede salir algo bueno?” Le dijo Felipe, “Ven y ven.” Cuando Jesús vio a Natanael que se le acercaba dijo de él, “He aquí un verdadero israeliita, en quien no hay engaño.”

Jesús dijo de él. He aquí un hombre con integridad, es un verdadero israelita, en su espíritu no hay engaño, no hay falsedad, no hay hipocresía. Voy a ponérselo en nuestros términos de hoy. he aquí un verdadero cristiano, ese es un verdadero cristiano. Ese es coherente entre lo que vive y lo que habla, entre lo que vive y lo que ministra en la iglesia, entre lo que vive y habla en la iglesia y habla en la casa. Es íntegro.

Natanael significa regalo de Dios. Y el concepto que Dios tenía de Natanael era un concepto increíble. Ahora, no solamente Jesús tenía el concepto de Natanael, porque mire usted que cuando Jesús le dice, “He aquí un verdadero israelita, en cuyo espíritu no hay engaño,” Natanael dice, “¿Cómo lo sabes?” me asombra eso. No tenía un espíritu religioso. Ay, no, es por la gracia de Dios. Por supuesto que es por la gracia, pero tu decidiste vivir para él, esa es la diferencia. Y Natanael dijo, “¿Cómo lo sabes? ¿Cómo me conoces? ¿Cómo sabes que soy verdadero israelita? ¿Cómo sabes que odio la mentira? ¿Cómo sabes que no vivo una vida hipócrita? ¿Cómo lo conoces? ¿Cómo sabes que me he determinado a vivir correctamente de tal manera que agrade a Dios?”

¿Puede Dios decir lo mismo de tu vida y de mi vida? He aquí un verdadero cristiano. He aquí una verdadera cristiana. ¿Qué significa ser cristiano? Es uno que vive como Cristo. La primera vez que llamaron a los discípulos cristianos fue en Antioquía. Estaban tan familiarizados, se hablaba de los cesareanos, se hablaba de los herodeanos, ¿quiénes eran? Los que vivían como César, los que seguían a César, los que obedecían a César, los que obedecían a Herodes, pero cuando vieron a los discípulos dijeron, “Esos son cristianos, uno que vive como Cristo, habla como Cristo, camina como Cristo, mira como Cristo, ama como Cristo, perdona como Cristo.”

Hoy en día hay tanto cristino pero no cristiano. Nosotros venimos de un país de mega iglesias, le voy a decir iglesia de 30 mil, 40 mil. Hace 3 semanas yo estaba predicando en una de las que amo, que es una iglesia lindísima, 8 cultos. A veces nos dicen, “Pero mañana les tocan dos cultos.” Le digo, “Ay, Meche, a nosotros nos tocan 7 el domingo, 8 el domingo.” Son miles de personas y la pregunta que yo me hago… Iglesias de 70 mil, y la pregunta que yo me hago, ¿seremos de verdad cristianos?

En un momento de prueba, de persecución, podremos pararnos, como los 21 coptos en el mes de enero, los mártires que decapitaron frente a las aguas y les dieron la oportunidad, niegan y les conservaremos la vida. Los 21 levantaron sus manos y dijeron mirando al cielo, “Nuestro Señor Jesucristo, él es nuestro salvador.”

¿Puede el cielo decir y determinar que de verdad somos cristianos? ¿Nuestros negocios son limpios? ¿Nuestras respuestas son sinceras adentro porque aquí afuera yo puedo decir algo, pero lo que siento es otra cosa? Por eso David dijo en el Salmo 51, versículo 6: “Él ama la verdad.”

En lo íntimo, si queremos ver el cambio en esta ciudad, si queremos verdaderamente una transformación tendremos que convertirnos como lo dice la palabra, usted y yo en medio de la oscuridad, una luz en la universidad, una luz en su oficina, una luz donde usted trabaja, en la casa donde usted trabaja, en el bus, en la tienda, en el caminar diario. ¿Podemos responder de la manera correcta, podemos hacer la diferencia entre el mundo y nosotros?

Y cierro mi mensaje con el último, el más grande, acompáñeme a Mateo capítulo 3 y el versículo 17 y con esto cierro mi mensaje. ¿Qué opinión tenía Dios de Abrahán? ¿Qué opinión tenía Dios de Job? ¿Qué opinión tenía Dios de Natanael? Pero déjenme terminar, ¿qué opinión tenía Dios de su Hijo? Este fue el día de su bautismo, voy a leer desde el 13:

“…Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para ser bautizado por él. Más Juan se le oponía diciendo, “Yo necesito ser bautiza por ti y ¿tu vienes a mí?” pero Jesús le respondió, “Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia.” Entonces le dejó. Y Jesús después que fue bautizado, subió luego del agua, y he aquí que los cielos le fueron abiertos y vio al Espíritu que descendía como paloma y venía sobre él. Y hubo una voz de los cielos, que decía, “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.”

Si solo te puedo dar este mensaje que determinará la clase de vida que tu y yo debemos vivir. ¿Qué dijo el Padre del Hijo? Este es mi Hijo amado. Otra versión dice, Mi alma se complace en él, él agrada mi corazón, él camina una vida de obediencia, él camina para darme a conocer. Su pasión es dar a conocer a su Padre. Esto es lo que yo quiero. Esto es lo que anhela mi corazón, que Dios pueda decir de mi vida, ella es mi hija amada, mi alma y mi corazón se complace con ella.

Cada mañana cuando despertamos solo quiero mirar hacia arriba y poder ver a Dios en cada mañana y en cada noche cuando tenemos la cara hacia arriba, “Vas bien.” ¿Sabe cómo animamos los niños cuando hacen algo bueno? Lo has hecho súper. Lo estás haciendo bien. Estás agradando mi corazón. Estás agradando mi corazón. Caminas como yo he querido que camines. Me honras por dondequiera que vayas. Lo que haces para mí lo haces con una pasión extrema.

Eso me lleva a recordar y con esto termino, cuando Dios hace 36 años comenzó a levantar mi vida al ministerio en aquel tiempo empezábamos ya a ver los brotes de violencia en nuestra nación, y comenzó un despertar de orar por la nación, como ustedes van a orar el 22, no el 29. Y uno de los jóvenes que dirigía a nivel de la nación, un mover de jóvenes muy lindo, él lideró un movimiento que se llamó SOS por Colombia, era el clamor por una nación diferente. Hoy ese joven es uno de los buenos concejales de la ciudad de Bogotá y un abanderado en la defensa de todos los valores y los principios y le ha costado mucho. Y él en aquel tiempo estudiaba periodismo, y él era quien grababa los programas de la única emisora cristiano que se llamaba La Nuevo Continente, y mi pastora y yo teníamos un programa los domingos. en aquel tiempo yo solo presentaba el programa y mi pastora daba todo y luego yo cerraba el programa y eso para mí era el deleite más grande.

Pues allí me empezaron a conocer y Marco Fidel me invita para esa vigilia de oración, SOS por Colombia, y en una de las iglesias más grandes que había en la ciudad que tendría una capacidad de alrededor de 1500 personas y entonces era toda la noche. A mí me tocaba a las 2 de la mañana. No saben lo que yo oré, lo que sudé, momentos de gozo donde decías, ay, qué privilegio; otros momentos que yo decía, ¿pero para qué me metí en esto? Y nunca olvido, esa noche yo llegué al lugar desde temprano, iba con una de las discípulas que comenzaban pero no me la dejaron sentar adelante, me la pusieron atrás. Y todo estaba hermosos, oración, alabanza, pero antes que yo predicara iba un pastor, el pastor Eduardo Cañas, un hombre a quien yo respeto muchísimo y honro mucho. Es un hombre de Dios, un Apóstol de verdad, trabajamos hoy día juntos con la Coalición Apostólica de Colombia, pero en aquellos pilinos, y yo estaba allí y el pastor Eduardo iba a predicar antes que yo, trágame tierra, en qué me metí, Dios mío, un veterano. Yo decía, Dios del cielo, todas mis noticas que había llevado yo las veía horrorosas. No saben lo que yo sufrí.

Él predicó un mensaje preciosísimo, un maestro de la palabra, y yo era hundida en esa silla. Él termino, ora y todo lo están transmitiendo por la Nuevo Continente y pasan 2 canciones y me pasan a mí. Y yo no imaginas el temor y el temblor, sola, por allá veía a mi discípula que en lugar de estar orando estaba… y yo comencé temblando el mensaje, pero eran las 2.30 de la mañana cuando veo entrar por esa puerta al hermano Lizi Kristi, Director del periódico Desafío, y de Club 700, con su esposa, los sentaron aquí adelante, un hombre muy respetado, pero Lizi Kristi era mi padre espiritual y cuando él se sentó y miró hacia arriba y pasaron 10 minutos y desde ahí abajo comenzó a hacerme… se me fue el miedo, se me fue el susto, el poder de Dios vino sobre mi vida por una aprobación de un padre espiritual.

Créanme que esa noche yo ni supe lo que pasó. Dios tocó por la radio. Dios tocó por todas partes. Y fue el inicio de una apertura puertas abiertas para este ministerio en la nación. Un dedo de aprobación, un padre espiritual cuánto más, cuando el padre te puede decir, eres mi hijo amado. En ti mi alma tiene complacencia.

Póngase de pie, por favor. Gracias Señor, no hable con nadie. Quiero que por un momento cierre sus ojos y por un momento usted mire su corazón adentro. No es una rutina religiosa, es que cerramos los ojos para no entretenernos, es cada uno de nosotros con Dios. Y mi pregunta es ¿cómo está tu vida con Dios? Mi pregunta es, ¿Qué dice el cielo de tu vida? ¿Qué es la opinión que Dios tiene de ti? ¿Cómo has caminado, cómo es tu conducta, cómo es tu comportamiento?¿Como caminan en esta tierra? ¿Caminamos sabiendo que la misma presencia de Dios está en nuestro corazón?

¿Que el espíritu de Dios habita dentro de nosotros? Que el templo no es este lugar, esto es un lugar físico, que la presencia la traemos nosotros. Pero que yo necesito caminar, como dijo Elías y como dijo Eliseo, el Dios en cuya presencia yo vivo. ¿Puede decir Dios de nosotros él es mi amigo? Tengo con él y ella una relación de intimidad tan profunda, me ama y yo le amo. ¿Puede decir que tiene una confianza generacional de que nosotros podremos instruir los hijos que él nos ha dado, las generaciones que él nos ha dado estableciéndolas en esta verdad?

Tomaremos tiempo para ellos. ¿Podemos tener la seguridad de caminar en el temor de Dios? De que en medio de las pruebas y de las luchas Dios tenga la seguridad de que no importa por el fuego o el agua que tu pases, él sabe que sabe que tu le serás fiel. ¿Podemos creer que en caminar diario podamos agradar de tal forma el corazón de Dios que él pueda decir como le dijo a Natanael, ‘he aquí un verdadero cristiano’?

Y por sobre todo, que la voz de Dios la puedas oír diciéndote hoy ‘este es mi hijo muy amado, mi vida, mi alma, se complace contigo.’ Señor, ayúdanos a vivir una vida de tal manera que solo te podamos agradar a ti. Señor, ayúdanos a entender que no es causar una buena impresión en otros sino en vivir de tal manera que nuestra vida te impresione a ti.

Perdónanos, Señor, las tantas veces que no hemos sabido vivir como tu lo mereces. Perdónanos las veces que te hemos negado con nuestras conductas, nuestros comportamientos, nuestras acciones, nuestras respuestas. Perdónanos las tantas veces que hemos sido un tropiezo para otros, que nos han mirado diciendo, ¿y esto es ser cristiano? Perdónanos cuando hemos traído vergüenza a tu nombre Señor.

Hoy, Señor, queremos levantar nuestras manos delante de ti, rendirnos delante de ti. Señor, entendemos los tiempos que estamos viviendo, donde tu estás demandando a tu iglesia una verdadera vida de consagración. Esto no es un juego, esto es una vida y vida para ti. Ayúdanos Señor a vivir de tal manera que tu puedas expresarlo, que complace nuestra vida tu corazón. Gracias te damos, Señor. Muchas gracias en el en el nombre de Jesús. Amén. Amén.

Salir de la cueva

Transcripción

Por favor, acompáñenme en esta mañana a Primera de Reyes 18. En esta historia Elías retó a los profetas de Baal. Seguramente se acuerdan de la historia. Israel andaba, el pueblo de Dios andaba muy lejos de los caminos del Señor, se habían ido tras los baales, estaban siguiendo los dioses del Rey Acab y de Jesabel. Y él entonces hace una competencia, él lanza un reto a los profetas de Baal y él dice ahora vamos a ver quién es el verdadero Dios. Él dice, ustedes hacer un altar para Baal y clamar a Baal y pedirle mandar fuego sobre su altar, y yo haré un altar para Jehová y clamaré a Jehová y le pediré mandar fuego. Y entonces así se hace y los profetas de Baal hacen su altar y pasan, dice la palabra, toda la mañana y hasta la tarde clamando a Baal para que mande fuego. Y Elías empieza como a fregarlos, como a decirles, “Griten más duro, tal vez está dormido.”

Entonces él dice, “Ya es mi turno.” Y entonces él manda a construir el altar, construye el altar de Jehová y entonces él clama al Señor. Y vamos a leer ahora de Primera Reyes 18, del 36 al 40.

“…Cuando llegó la hora de ofrecerse el holocausto, se acercó el profeta Elías y dijo, “Jehová, Dios de Abrahán, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tu eres Dios en Israel y que yo soy tu siervo y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas. Respóndeme, Jehová, respóndeme para que conozca este pueblo que tu, oh Jehová, eres el Dios y que tu vuelves a ti el corazón de ellos.” Entonces, cayó fuego de Jehová y consumió el holocausto, la leña, las piedra y el polvo y aún lamió el agua que estaba en la zanja. Viéndolo todo el pueblo se postraron y dijeron, “Jehová es el Dios, Jehová es el Dios.” Entonces, Elías les dijo, “Prended a los profetas de Baal para que no escape ninguno,” y ellos los prendieron y los llevó Elías al arroyo de Cisón y allí los degolló.”

En este pasaje vemos el anhelo de Elías y el propósito con el cual el había hecho esto. Él está clamando por un avivamiento nacional. ¿Cuántos aquí quieren ver un avivamiento nacional? Como el pastor Roberto estaba diciendo en esta mañana. Queremos ver un avivamiento nacional.

Entonces él dice esto, “que sea hoy manifiesto que tu eres Dios en Israel y que yo soy tu siervo y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas para que conozca este pueblo que tu, oh Jehová, eres el Dios y que tu vuelves a ti el corazón de ellos.” Para que la nación sepa quién es Dios, para que la nación vea quién es Dios.

Y el Señor respondió y no de cualquier manera. Él mandó un fuego tan fuerte que consumió el buey, la leña, hasta el agua en la zanja estaba ardiendo con el fuego que él mandó. Él hizo exactamente lo que Elías le había pedido. Y ahora la escena está puesta para un avivamiento nacional. Y ahora Dios hace otro milagro:

“…Entonces Elías dijo a Acab; sube, come y bebe, porque una lluvia grande se oye. Acab subió a comer y a beber y Elías subió a la cumbre del Carmelo y postrándose en tierra, puso su rostro entre las rodillas y dijo a su criado, “Sube ahora y mira hacia el mar.” Y él subió y miró y dijo: “No hay nada.” Y él le volvió a decir, “Vuelve 7 veces.” A la séptima vez dijo, “Yo veo una pequeña nube como la palma de la mano de un hombre que sube del mar.” Y él dijo, “Ve, y di a Acab, “Unce tu carro y desciende para que la lluvia no te ataje.” Y aconteció, estando en esto, que los cielos se oscurecieron con nubes y viento y hubo una gran lluvia. Y subiendo Acab, vino a Jezreel.”

Aquí vemos el gran hombre de Dios, un hombre de fe, un hombre que no se movía sin consultarle al Señor, un hombre íntegro, un hombre que amaba al Señor con todo el corazón. Y él allí ora dos veces y el Señor hace dos milagros grandes. Primero el fuego y después ya la lluvia, después de 3 años y medio que no había llovido.

Pero ahora vamos a ver su lado humano. Ahora en el versículo 46, si podemos leer esto en voz alta, al mismo en español e inglés.

“…Y la mano de Jehová estuvo sobre Elías, el cual ciñó sus lomos y corrió delante de Acab hasta llegar a Jezreel.”

¿Qué hacía un profeta santo corriendo con un rey pagano y perverso? ¿Por qué se unió con Acab? Cuando nosotros miramos las vidas de los profetas yo no sé por qué en este tiempo todo el mundo quiere ser o Apóstol o profeta. Porque cuando miramos a las vidas de los verdaderos Apóstoles y verdaderos profetas, les costó, no les fue muy fácil. Elías vivía largos tiempos totalmente aislado. Vemos a Elías vez tras vez en el desierto, allí totalmente solo, alimentado por los cuervos. Y él tenía una relación preciosa con Dios pero yo creo que le hacía falta la relación humana también. Y tal vez le hacía falta también la aprobación de seres humanos.

Y aquí él no consultó con el Señor antes de correr. Cuando tu miras la vida de Elías él siempre preguntaba, él siempre esperaba dirección de parte del cielo, y cuando el Señor le hablaba entonces él actuaba. Pero aquí no. y yo pienso conociendo la naturaleza humana que tal vez él pensaba que ahora sí lo iban a aprobar. Había caído fuego impresionante. Había caído agua después de 3 años y medio. Impresionante. Y tal vez él pensaba, ahora sí van a tener que aceptarme. Entonces, él va corriendo con Acab hasta llegar a la ciudad, pero la recepción no es nada buena allí.

Vamos a leer el 19, versículos 1 y 2.

“Acab dio a Jezabel la nueva de todo lo que Elías había hecho y de cómo había matado a espada a todos los profetas. Entonces, envió Jezabel a Elías un mensajero diciendo, “Así me hagan los dioses, y aún me añadan, si mañana a estas horas yo no he puesto tu persona como la de uno de ellos.”

Ahora él está en una posición difícil pero no imposible. Acaba de ver caer fuego del cielo, acaba de ver caer lluvia del cielo, Jezabel lo amenaza, ¿cómo reaccionará nuestro héroe de la fe? Versículo 3 todos juntos en español y en inglés también.

“…Viendo, pues, el peligro, se levantó y se fue para salvar su vida, y vino a Beerseba, que está en Judá, y dejó allí a su criado.”

¿Y el avivamiento? ¿Y qué del sitio que Dios había hecho para él? ¿El puesto que Dios le había asignado? Si nos podemos poner en los zapatos del pueblo de Israel en ese momento, mirando la escena y este héroe de la fe clama y cae fuego y después clama y cae lluvia, y el pueblo está gritando, “Es el verdadero Dios.” Dice allí que es el verdadero Dios.

Y de repente el gran héroe de la fe se levanta y sale corriendo. El Señor nos ha asignado entornos en esta vida, él nos ha dado posiciones, nos ha puesto en ciertos lugares. Y el propósito de tu presencia en ese lugar es dar luz, pero no siempre son fáciles esos lugares y muchas veces quisiéramos ser como Elías y salir corriendo.

¿Cuántos están en un trabajo difícil? ¿Cuántos están trabajando en el mundo secular, rodeados de oscuridad? ¿Cuántos están estudiando en lugares donde hay mucha oscuridad espiritual? ¿Cuántos están en familias donde honestamente de vez en cuando tu quisieras salir corriendo? Nos puede pasar. ¿Cómo vamos a reaccionar? ¿Para cuántos el Señor ha hecho grandes milagros? Para él también, pero él se olvidó del fuego y del agua. Con las palabras de Jezabel se le fue toda la victoria. Frente al reto grande él no tenía temor pero frente al reto pequeño se derrumba.

¿Cuántos aquí dirían honestamente, fuera todo espíritu de religiosidad, cuántos dirían, eso me pasa a mí también? Y él sale corriendo. Entonces versículo 4.

“…Y él se fue por el desierto un día de camino y vino y se sentó debajo de un enebro, y deseando morirse dijo, “Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres.”

Él realmente no quería morir porque de haber querido morir se queda allí y Jezabel le hace el favor con mucho gusto. Él estaba descontrolado emocionalmente. Pero yo creo que aquí él ya había caído en cuenta de la gravedad de su error, porque él había abandonado una posición que Dios quería usar para traer avivamiento nacional. Y por eso él dice, “Basta, Señor, yo no soy mejor que mis padres. Quiero morir, Señor.”

Estaba quebrantado. Estar quebrantado es una buena posición porque cuando estamos quebrantados el Señor viene y nos levanta y nos ministra. Entonces él allí está y él dice esto al Señor, entonces versículos 5 al 7.

“…Y echándose debajo del enebro, se quedó dormido; y he aquí luego un ángel le tocó y le dijo, “Levántate, come.” Entonces él miro y he aquí a su cabecera una torta cocida sobre las ascuas y una vasija de agua, y comió y bebió y volvió a dormirse. Y volviendo el ángel de Jehová la segunda vez, lo tocó diciéndole: “Levántate y come, porque largo camino te resta.”

Ahora aquí está Elías, le ha fallado en grande al Señor. Y el Señor viene y no lo regaña, el trato de Dios con Elías en este pasaje a mí me quebranta el corazón, viendo su ternura. Una falla grande de abandonar su puesto y ahora el Señor lo pone por versículos a dormir y a comer y manda un ángel para alimentarlo. Y él allí cuida de él físicamente, él estaba agotado. Había corrido a través del desierto en su propia fuerza, estaba agotado emocionalmente y físicamente.

A veces cuando nosotros estamos agotados empezamos a reprender demonios de cansancio. O yo soy la única aquí, alguien más ha cometido ese error? Que no les vaya a pasar lo que me pasó a mí. En mi apartamento hace unos años teníamos un piano muy antiguo y yo estaba sentada en la mesa del comedor, más o menos a 2 metros del piano y yo estaba sola en casa, y el piano empezó a sonar y yo mirando el piano y el piano sonando. Entonces yo pensé, ese es un demonio que me quiere asustar pero yo no me voy a dejar asustar, lo voy a ignorar. Seguí estudiando, seguí preparando y entonces el piano siguió sonando y me cansé y me paré ya para reprender ese demonio toca piano, pero antes de reprenderlo se me ocurrió abrir la tapa del piano, había un ratoncito de este tamaño. Estaba comiendo la felpa y jalaba y sonaba la tecla. Yo estaba por reprender un demonio y era un ratón en avivamiento alabando a Dios con el piano. Dile a alguien a tu lado, Ojo, hay demonios pero no todo es demonio.

Entonces, el Señor aquí de manera muy linda le ministra físicamente. Dile a alguien a tu lado, tenemos que cuidar de este templo. Ahora versículo 8:

“…Se levantó pues y comió y bebió, y fortalecido con aquella comida caminó 40 días y 40 noches hasta Horeb, el monte de Dios.”

Esa sí era una comida que nutría. 40 días y 40 noches y allí dice el versículo 9:

“…Y allí se metió en una cueva donde pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo, “¿Qué haces aquí, Elías?”

Y cuando él responde, pareciera que hubiera pasado los 40 días y 40 noches caminando, memorizando una respuesta religiosa. Debajo del enebro él estaba quebrantado, reconocía su error, pero ahora ha preparado una defensa ante Dios. El versículo 10 demuestra esto.

“…Él respondió, “He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas y solo yo he quedado y me buscan para quitarme la vida.”

El Señor le dice, ¿qué haces aquí, Elías? Y él dice, “Es culpa de ellos, Señor. Yo no he fallado, todos los demás han fallado.” ¿Cuántos aquí tienen un tendencia y pueden reconocer lo de echar la culpa a otras personas? Estoy con mi mano levantada, ¿hay alguien más aquí? honestidad en esta mañana.

Entonces, él le echa la culpa a los demás, está metido en la cueva con una mentalidad de víctima. Yo soy la víctima de los demás. Si nosotros seguimos con mentalidad de víctima nunca nos vamos a levantar a salir adelante. El Señor le pregunta ¿qué haces aquí, Elías? Y él dice, “No es mi culpa, es culpa de los demás.” Si él tan solo hubiera dicho, “Señor, he fallado. Señor, soy culpable. Señor, corrí por miedo, me asusté aún después de verte mandar fuego y lluvia, me asusté y abandoné el puesto que me había asignado.” Y yo creo que el Señor hubiera movido el cielo y la tierra para volver a ponerlo en este puesto y la historia de Israel hubiera sido diferente. Pero él no hizo eso, él dijo, culpa de ellos y yo soy inocente.

Cuidado. Hay una tendencia en nosotros de meternos en la cueva, de meternos en el desánimo, de meternos en la depresión pensando que somos víctimas de los demás. Pero la palabra dice que somos más que vencedores en Cristo Jesús. Necesitamos romper esa mentalidad de la cueva. Necesitamos ser honestos delante de Dios y delante de los demás, poder bajar la máscara, poder quitar la máscara de religiosidad, de que soy perfecto y tengo todas las respuestas. Dile a alguien a tu lado, yo a veces fallo. Dice, yo a veces cometo errores. Dile a alguien a tu lado, yo no soy perfecto. Y si estás con algún familiar aún mejor. Es más, dile a veces yo no soy fácil. Y ahora dile, es más, a veces yo soy difícil. ¿Para cuántos eso es verdad? Bienvenidos a mi club. El Señor nos está cambiando.

El Señor le pregunta ¿qué haces aquí? y él responde con esta, que pareciera una respuesta memorizada, porque de hecho, la repite otra vez más adelante. Y entonces el versículo 11.

“…Él le dijo, “Sal fuera y ponto en el monte delante de Jehová.” Y he aquí Jehová que pasaba y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová, pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento, un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto. Y tras el terremoto un fuego, pero Jehová no estaba en el fuego.”

Tres manifestaciones muy fuertes: un poderoso viento, un terremoto y un fuego., pero Jehová no estaba en ninguna de esas manifestaciones. En otras partes de la palabra el sí se manifiesta con exactamente esas 3 manifestaciones. Poderoso viento, Hechos 2. Terremoto, Ezequiel 37 y Hechos 4. Y un fuego en el capítulo anterior. Pero en esta ocasión cuando Elías estaba tan mal emocionalmente, el Señor no le habló en voz fuerte. Dice la palabra:

“… Y tras el fuego un silbo apacible y delicado.”

Elías fue llamado por Dios de esa manera. Él no habló en voz fuerte, él hizo lo siguiente: Elías! (silbando) él lo llamó con ternura. Lo llamó con voz suave porque él amaba Elías, porque él quería restaurar a Elías. Era una situación para que él pudiera estar muy bravo con Elías pero no.

Y si tu le has fallado al Señor y has tenido temor de acercarte a él, él te llama en esta mañana. Sal de la cueva. Te llama con ternura. Te llama con ternura. Y puede que le hallas fallado bastante pero él quiere restaurarte, quiere levantarte.

“…Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz diciendo, “¿Qué haces aquí, Elías?” Él respondió, “He sentido un vivo celo…” – la misma respuesta religiosa.

Él no se quebrantó con la ternura del Señor. ¿Cómo respondemos tu y yo a la ternura de nuestro Dios? ¿Cómo es tu relación con el Señor? La relación con el Señor debería ser algo maravilloso en la vida de cada quien, que nos despertamos cada mañana anhelando ese día con él, que nos quedemos dormidos sintiendo la presencia de su amor sobre nosotros.

Él quiere una relación tan estrecha, tan cercana contigo. Eso es el anhelo de Dios para ti. Y tantas veces nosotros colocamos allí barreras religiosas, en lugar de bajar las barreras que hemos puesto en el corazón para decirle, “Sí, Señor, así soy yo. He fallado. Ten misericordia. Perdóname.”

Dios tiene propósitos grandes para cada quien en este lugar. Él anhela tenerte en ese lugar que él te puede ministrar directamente sin ninguna barrera, porque su amor por ti no se puede expresar en palabras ni con español e inglés combinado. No se puede. Es demasiado grande su amor.

Y en esta mañana quiero orar por varias cosas. Primero, si tu le has fallado al Señor, te metiste en la cueva y has estado echando culpa sobre otros, y tal vez lo que pasó, pasó hace tiempo, pero tu recuerdas lo que pasó y otra vez das la vuelta de quién tenía la culpa. Te has hecho la víctima, te sientes víctima. Y si hoy tu quieres salir de ese lugar, por favor ponte de pie allí donde estás porque Dios quiere hacer algo en tu vida.

Y si tiendes a echar la culpa a los demás y quieres decirle, “Señor, yo quiero reconocer mis errores delante de ti y delante de los demás. Quiero ser valiente para enfrentar mis errores. Ponte de pie, por favor, y levante sus manos. Esta es una decisión tuya, solo tu puedes hacer esto. Este cambio no puede venir por la oración de alguien más, es una decisión tuya. No voy a seguir así.

Levanta tus manos y reconoce delante de Dios en tus propias palabras, hable con él suavemente, cuéntale, mira honestamente tu culpa y pídele perdón. Y pídele perdón por haber echado la culpa a otras personas. Y ahora dile, Señor, quiero cambiar hoy. dilo en voz alta, por favor. Dile, yo renuncio a la tendencia de echar la culpa a los demás. Ayúdame a ser transparente, a ser honesto, a tomar responsabilidad de mis propias decisiones y mis propias acciones. Perdóname, Dios. Cámbiame, Dios. Yo soy más que vencedora en Cristo Jesús y todo lo puedo en Cristo Jesús quien me fortalece. Yo no soy víctima de nadie. Yo soy miembro del Reino de Dios, yo soy hijo o hija de Dios. Oh, gracias Señor. Gracias Señor.

Gente Dios. Y quiero orar por una cosa más. El llamado de Dios no se cumple automáticamente, requiere de nuestra participación, requiere de nuestro sí rotundo. Elías dejó el llamado de Dios para ese avivamiento y salió corriendo. Y si tu estás en una posición difícil, sea un matrimonio, sea un trabajo, sea estudio, y Dios no te ha dicho salir de allí pero vez tras vez hay un deseo en tu corazón de dejar todo tirado, y en esta mañana tu quieres decirle, Señor, yo quiero ser valiente, quiero permanecer hasta que tu me digas que salga.

Quiero que puedas cumplir tus propósitos en ese lugar a través de mi vida, y si en esta mañana tu quieres decirle, sí Señor, úsame allí hasta cuando tu sepas. Levanta tus manos, por favor, y dile al Señor, Señor, yo tomo la decisión en esta mañana de ser valiente, de permanecer en un lugar difícil. No quiero salir corriendo, ayúdame, Dios. Fortaléceme, Dios. Señor, dame de tu espíritu, dame de tu palabra, Señor, por favor minístrame en ese lugar. Prepárame para conquistar ese terreno en tu nombre, en el nombre de Jesús. Amén.

La práctica del perdón

Transcripción

Roberto ha estado hablando acerca de principios y prácticas que nos ayudan a mantener y a crecer en nuestra salud emocional. Y hoy yo quiero seguir más o menos en esa línea añadiendo una práctica más y es la práctica del perdón. Antes de ser azotados por la palabra yo quiero reconocer que en esta iglesia hay miles, cientos, de testimonios de personas que han practicado precisamente lo que yo voy a comportar en este día, el perdonar.

Yo he sido ministrada por el perdón que yo he visto a ustedes ejercer y dar tan generosamente en sus vidas. Entre nosotros hay personas que han sido traicionados por un esposo, por una esposa, que han sido traicionados por un hijo, personas que han sufrido hijos que han muerto por asesinato de otra persona. Y yo quiero honrarlos a ustedes dejándoles saber que su testimonio es poderoso dentro de este pueblo y que no es pasado por alto. Y si no lo paso por alto yo, una humana, menos lo hace el Señor. El Señor se agrada de ustedes cuando ustedes han ejercido ese privilegio que ustedes tienen, ese mandato de perdonar en sus vidas. Así que les doy las gracias por el testimonio vivo que dan en medio de su pueblo de esos actos de perdón.

Quién no necesita ser perdonado? Alguno de ustedes nunca ha cometido una ofensa que necesite ser perdonada? Nadie se atrevería a levantar la mano, ¿verdad? Quién de ustedes no ha sido ofendido, que usted haya tenido que perdonar? Todos caemos en esa categoría, nadie se escapa. Mientras estemos en este mundo mortal vamos a ser ofendidos y vamos a ofender, a veces no intencionalmente pero es parte de la naturaleza humana.

Y yo reconozco que una de las prácticas que tenemos nosotros que tomar en cuenta y crecer en ella es la práctica de perdonar a los demás. Cuando no perdonamos a los demás nos estamos nos estancamos, dejamos de crecer. Y yo creo que no hay un matrimonio, una relación de esposo, una relación de padres a hijos, una relación de hermanos, de familiares, de creyente con creyente, que en algún momento no tenga que perdonar. Es imposible. Estamos de acuerdo en eso, es imposible vivir esta vida y no tener que pasar esa experiencia de perdonar.

Para que puedan sobrevivir todas esas relaciones tenemos que perdonar, porque todos somos pecadores. Desde nuestra niñez empezamos a demostrar esos comportamientos de que somos pecadores. Un cuento que mi esposo y su familia me ha hecho, lo he escuchado varias veces, es con respecto a esto que aún de niños ya estamos demostrando que somos pecadores. Roberto, mi esposo, y su hermano Virgilio, ellos se llevan solamente 10 meses de diferencia y por eso tenían un pelea continuamente, me quitaste aquello, mira lo que hizo, mira qué me dijo, un golpetazo porque tu me diste primero, yo tengo el derecho de darte.

Todo ese tipo de situaciones vemos en nuestros hogares continuamente, y ya Toñita, mi suegra, esta hastiada del asunto, era continuamente la misma cosa, hasta aquí llegó. Intentó tener una conversación con… Tu, Roberto perdona a tu hermano, perdona a Roberto, pero nada, seguían peleando. Ella dijo, okay, ustedes no quieren perdonar y quieren seguir, van a ver ahora lo que yo voy a hacer. Y lo que hizo fue que los puso a ambos en una cama cubierta con un mosquitero y los dejó ahí horas y horas y horas. En principio no pasó mucho, cada uno molesto con el otro, después empezaron a jugaron y cuando ya se acabó el castigo, eran los mejores amigos del mundo. Oh, manito, toma mi carrito, úsalo tu primero. Y era una amistad y un amor… esa es la terapia del mosquitero, por si la quieren repetir en su casa.

Hasta el día de hoy son buenos amigos. Hay terapias que recibimos en la niñez, la sabiduría de nuestros padres que nos ayudan precisamente a crecer en lo que es perdón y a desarrollar destrezas en esa área. Son cosas aprendidas, no nos salen natural. Todo el que sabe que alguien lo ha ofendido, lo primero a uno le quiere salir el monstruito que todos tenemos adentro. Tenemos que sujetarlo y decir, no, vieja mujer, viejo hombre, ya tu moriste, ahora yo sé que yo puedo perdonar porque Cristo nos perdonó a nosotros.

Y nosotros sabemos que el perdón es entrar en las escrituras. No solamente en el Nuevo Testamento sino desde el Antiguo Testamento hay muchas menciones acerca más bien del perdón de Dios pero también de ejercer justicia perdonándonos unos a otros. Así que es un concepto central, no hay manera que nosotros estudiemos la palabra y que no veamos muy claro el concepto del perdón.

Y cuál es el fundamento de nosotros perdonar? Obviamente, el fundamento es para nosotros poder perdonar tenemos que reconocer que primero fuimos perdonados. Por qué fuimos perdonados? Cristo en la cruz pagó el precio para que nosotros tengamos salvación eterna que con nuestro arrepentimiento y recibir el perdón de Dios. Es maravilloso. En el primer instante que tu le dices, “Sí, Señor, entra a mí vida, sé dueño de mi corazón,” vamos en arrepentimiento delante de Dios, en ese mismo instante nuestros pecados son perdonados. Eso es maravilloso. Es maravilloso después de uno tener esa experiencia cómo uno ve al mundo diferente. Todavía hay luchas, hay retos en cantidad, muchas cosas que arreglar, y seguirán hasta el Señor nos lleve de este mundo, pero es diferente porque hemos experimentado lo delicioso que es el perdón de Dios.

Y cuando él ofreció su vida en la cruz, qué nosotros recibimos? Recibimos perdón de nuestros pecados, él nos liberó de la esclavitud del pecado. En un sentido él pagó el precio con su propio cuerpo, derramando su sangre para que nosotros seamos libres. Y por ese acto de nosotros decir, “Sí, Señor, sé dueño de mí vida,” entonces somos llamados también hijos del Padre. Somos parte de la familia de Dios.

Así que ocurren muchos milagros solamente por el hecho de nosotros recibir aquello que ya Cristo pagó en la cruz por nosotros. Entonces, si nosotros hemos recibido eso, pues obviamente tenemos que hacerlo nosotros también hacia los demás. En Primera de Juan 1:19 es bien clara la oferta que Dios da acerca de lo disponible que es su perdón. Dice:

“…Si confesamos nuestros pecados – fíjense lo que dice – él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados…”

Claro, ¿verdad? Confesamos, él perdona.

“… y limpiarnos de toda maldad…”

El Señor quiere hacer un trabajo completo en cada uno de nosotros. Nuestra función es invitarlo a él y darle el permiso, porque es nos respeta tanto que si nosotros decimos, “No, Señor, yo no quiero que tu me limpies de mí pecado,” él no lo va a hacer. Nosotros no somos títeres en las manos de Dios. Él nos respeta y por eso es esa invitación. Si tu confiesas tus pecados yo soy fiel para perdonar tus pecados y limpiarte de toda maldad.

Y nosotros somos perdonados no porque nosotros lo merezcamos, porque no lo merecemos. Somos todos pecadores y lo que nos tocaría por nuestro pecado es la muerte, la muerte espiritual, pero sin embargo, porque no lo merecemos o porque hagamos buenas obras, pero somos perdonados, por qué? Por la gracia y la misericordia que Dios nos da a cada uno de nosotros. Yo creo que no hay nada en el mundo, ningún bien recibido que nosotros podamos mencionar, que sea más grande y más importante y más influyente en nuestra vida que el ser perdonados por Dios.

Saber que el Dios del universo que conoce todo acerca de nosotros, nos conoce por dentro y por fuera, conoce nuestra palabra, aún antes de que nosotros la digamos, conoce de dónde salimos, conoce hacia dónde vamos, que él nos dé su perdón. Yo pienso que una de las cosas claves en nuestra vida cristiana es meditar siempre en eso, reconocer de dónde nos sacó el Señor, porque a veces cuando caminamos en el Señor muchos años se nos olvida de dónde nos sacó el Señor y entonces tratamos a otros como con cierto desprecio, ah, mira ahí donde tu estás, cuando nosotros quizás estábamos en una condición aún peor. Nunca se nos olvide de dónde Dios nos sacó y de la gracia que él derramó por su misericordia.

Él no quiere que ninguno de nosotros se pierda. El profeta Miqueas una vez dijo que “Dios como tu, que perdona la maldad y olvida el pecado del remanente de su heredad, no retuvo para siempre su enojo porque se deleita en misericordia. Él volverá a tener misericordia de nosotros, sepultará nuestra iniquidades y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados.”

Qué hermosa imagen. Uno pensar que esos pecados no se quedan por ahí flotando sino que el Señor una vez nosotros nos arrepentimos, vamos delante de su presencia, él da un perdón en ese mismo instante y los echa en lo profundo del mar. Una vez alguien dijo que el Señor tira nuestros pecados al fondo del mar y después pone un letrero sobre ellos que dice, “Prohibido pescar.” Una vez que nosotros somos perdonados dejemos eso ahí, no volvamos a coquetear con ese pecado, ni a volver a tomar la carga, porque muchos de nosotros pasa eso. El Señor nos da su perdón tan liberalmente y volvemos otra vez y recogemos la carga como si el Señor no hubiera hecho su obra en nosotros.

Eso es el concepto que la gente habla acerca de perdonarnos a nosotros mismos. A veces el sentido de culpa es tan grande que los soltamos y los volvemos a agarrar, cuando ya el Señor lo tiró al fondo del mar y colocó ese letrero que dice, “Prohibido pescar.”

Ahora, eso no quiere decir que a veces tenemos que resolver ciertas cosas, hacer restauración de ciertas faltas que hemos cometido. O sea, no quiere decir que se perdonó y ya todo volvió a la normalidad. No es así. En la realidad eso no es así. Pero sí quiere decir que yo puedo con total confianza, gozarme en el perdón que Dios me ha dado y no volver a pecar más, como tantas veces dijo Jesús cuando habló en su ministerio terrenal.

El salmo 32 habla acerca del gozo del perdón y dice así:

“…Dichosos aquellos a quienes se les perdonan las transgresiones y se les cubren los pecados. Dicho aquel cuyo pecado el Señor no tomará en cuenta.”

El perdón de pecados trae dicha. Somos más que dichosos de poder saborear el perdón de Dios. El perdón de de transforma la mente, transforma el corazón, el cuerpo, el espíritu, todo, lo cubre todo. Es algo maravilloso. Es algo sobrenatural el perdón de Dios. Y es definitivo, como yo decía, el Señor un día no se levanta, “Ah, yo te perdoné ayer pero hoy cambié de idea, hoy te vuelvo a poner la carga.” Él no es así. Una vez que nosotros confesamos con sinceridad nuestro pecados el Señor da su perdón en ese mismo instante y ya, es para siempre, es definitivo.

En el ministerio de Cristo nosotros vemos que él no solamente sanaba las enfermedades, sino que acompañaba la sanidad del cuerpo con la sanidad del alma. Y obviamente empezaba con el perdón de los pecados. Un ejemplo de esto es, si recuerdan cuando estos amigos llevan a su amigo paralítico, quieren entrar a donde está Jesús predicando al pueblo, estaba dentro de una casa, y había una muchedumbre, no podían llegar al Señor, entonces se les ocurrió, vamos a quitar el techo, hacemos un agujero y bajamos a nuestro amigo por ahí que se acerque a Jesús. Y uno pensaría que lo primero que Jesús va a hacer es sanar su cuerpo, pero fíjense que las primeras palabras que Jesús le da a este hombre, le dice, “Hijo, tus pecados te son perdonados.”

Porque de qué te vale recibir sanidad del cuerpo si también no recibes el perdón de tus pecados. Es mucho más importante, es esencial, es para la eternidad. Este cuerpo se queda aquí, el perdón de nuestros pecados nos lleva por toda la eternidad con el Señor.

Y al final de su ministerio terrenal nosotros vemos a Jesús en un momento en que él estaba siendo azotado, vituperado, burlado, las palabras de Jesús son, “Padre, perdónalos porque no saben lo que hacen.” Ese es nuestro Dios, un Dios perdonador, solamente tenemos que tener un corazón sinceramente arrepentido y el Señor enseguida está presto a darnos el perdón.

Y nosotros sabemos que todo privilegio, tenemos el privilegio de ser perdonados por el Señor, pero todo privilegio conlleva responsabilidad. Y cuál es la responsabilidad que tenemos por haber sido y por continuar siendo perdonados hasta el último día de nuestra vidas? Es perdonar a los que nos han ofendido ya y seguir perdonando en el futuro a aquellos que nos ofendan en el futuro. En otras palabras, nosotros somos perdonados para perdonar. Una cosa va con la otra.

El famoso escritor C.S. Lewis escribió lo siguiente, “Ser cristiano quiere decir que perdonas lo inexcusable en los demás porque Dios ha perdonado lo inexcusable en ti.” Perdonados para perdonar.

Dios nos ordena en su palabra perdonar, no es una sugerencia, es un mandato. Perdonar a los que nos han ofendido. Si ustedes se recuerdan la oración del Padre Nuestro, la oración modelo del Padre Nuestro, dice en uno de sus versículos, en Mateo 6:12,

“…Perdónanos nuestras deudas como también nosotros perdonamos a nuestros deudores…”

Y no se queda ahí con respecto al perdón, unos versículos más adelante él dice unas palabras que eliminan toda duda acerca de que perdonar es un mandato, dice en Mateo 6:14,

“…Porque si perdonan a otros sus ofensas también los perdonará a ustedes su Padre Celestial…”

Fíjense un ‘pero’, es un ‘pero’ de esos gigantes de las escrituras, pero… si no perdonan a otros sus ofensas tampoco su Padre les perdonará a ustedes las suyas. No puede ser más claro. Tenemos que perdonar. Hemos recibido un regalo inmerecido de parte de Dios y nuestra obligación en obediencia al Señor es que nosotros también perdonemos a los demás.

Pero ay, ay, ay, qué difícil es perdonar. Soy yo sola o ustedes también a veces tienen dificultad para perdonar. Hace poco estaba hablando con un hermano dominicano acerca de esto del perdón y me dice, “Ah, pero es fácil.” “No.” Verdaderamente no es fácil, no es fácil perdonar, especialmente cuando se tratan de ofensas serias. Hay cosas pequeñitas que las ignoramos y no las tomamos muy en cuenta pero hay ofensas que ay, ay, ay, qué difícil es aceptar este mandato a perdonar.

Pero no es porque sea fácil, lo hacemos porque Dios lo ordena y tenemos que hacerlo. Sencillamente a Dios le agrada nuestra obediencia. Y queramos o no nuestras ideas acerca de perdonar van a estar influenciadas por nuestra propia humanidad, por quiénes somos, porque somos pecadores, y también por nuestras experiencias de vida. Eso también influye en cuán fácil o cuán difícil o cuál dispuestos estemos a obedecer. Muchas veces decimos frases con un tono bien prepotente, como hay cosas que no se pueden perdonar. Yo perdono pero no olvido. Gran perdón, ¿verdad? O, la peor, el que me la hace, me la paga.

Muchas veces decimos eso aún conociendo al Señor, aun habiendo experimentado el gozo de su perdón, así es que hacemos. Y por qué es tan difícil? Por qué es tan difícil perdonar a otros cuando nos ofenden? Y eso yo se los digo no como alguien que ha llegado a un grado de perfección en eso. Hace poco tuve una experiencia que me dejó ver, guau! Hay mucho que crecer todavía, Meche. Y la clave es repasar esos conceptos para saber. Hice lo correcto en esa situación pero qué difícil se me hizo. Se me levantó el orgullo, y qué se cree esta persona después que yo hice ta, ta, por ella y ahora me hace esto y ese tipo de cosas que todos hacemos y sentimos. Es nuestra humanidad, nuestro egoísmo, pero entonces a nosotros enseguida tiene que venir el espíritu de Dios que nos diga, “Aja, okay! Pero… vas a obedecer o no vas a obedecer?” No tenemos otra cosa que obedecer al Señor en humildad, en humillarnos a él y obedecer.

Así que primero tenemos que reconocer que se nos hace difícil perdonar porque somos pecadores, porque hay orgullo y hay egoísmo dentro de nosotros y a veces decidimos no dar de gracia lo que nosotros hemos recibido de gracia. Y retenemos entonces el perdón que podemos dar en obediencia al Señor, decimos, “No, no lo voy a hacer.” Muchos de nosotros decimos, “No, yo no siento perdonar, y por eso no voy a perdonar,” como si esto fuera un asunto de emociones. El perdón no es un asunto de emociones, en última instancia es un asunto espiritual con consecuencias espirituales. Esa es la realidad, no es solamente… las emociones están involucradas pero no es un asunto meramente emocional.

Hay quienes no perdonan porque piensan que la hacerlo se están haciendo vulnerables a ser ofendidos nuevamente o que la otra persona considera que son débiles. Ahí, otra vez nuestro orgullo presente. Hay otros que tienen el mito que creen que para perdonar tiene que el ofensor venir a ponérsele de rodillas y pedirles, “Por favor, perdóname.” No es así, muchas veces el que nos ha ofendido no nos va a venir a pedir perdón. La verdad es que para perdonar, sabe cuánta gente se necesita? Es uno nada más. Bueno son dos, se necesitas tu y el Señor, la ayuda del Señor, pero en realidad es uno.

Ahora, nosotros confundimos el perdón con la reconciliación muchas veces. Para perdonar se necesita uno, para que haya reconciliación se necesitan dos personas. Y lo ideal es que en la mayor parte de situaciones haya reconciliación, pero muchas veces no es posible por muchas razones. A veces ni siquiera es recomendable que haya reconciliación por asuntos de que a la persona puede ponerse en peligro, puede ser peligro de muerte por asesinato, peligro porque ha habido abuso sexual o lo que sea, pero no siempre es posible y a veces es recomendable ni siquiera buscar la reconciliación, pero eso cancela el hecho de que como persona yo tengo que perdonar al otro. Hay situaciones que no convienen pero cuando se pueda, que es la mayor parte de las situaciones, debemos buscar reconciliación.

Hace muchos años una joven adulta vino a buscar consejo conmigo acerca de la dificultad de perdonar a un familiar y me confesó que ella estaba estancada, sentía que no podía crecer espiritualmente y estaba en lucha porque cuando ella era niña un familiar aprovechando la confianza que se le había dado dentro de la familia, la tocó a ella inapropiadamente, sexualmente en repetidas ocasiones. Así que todos estos años, estamos hablando de que habían pasada como 25 años de que esto había pasado, pero todavía el no poder perdonar a este hombre la torturaba. Ella me decía que el solo hecho de pensar que cuando ella lo perdonara iba a tener que reanudar una relación personal normal con él, que solamente de pensar eso la enfermaba. Definitivamente había tortura emocional por este hecho en ella.

Y entonces lo que hizo fue escogió endurecer su corazón pero eso la afectó en muchas áreas, no estaba libre en el Señor. La libertad que Dios quería que ella tuviera no la estaba teniendo por este deseo de ella de no perdonar a esta persona. Cuando yo le expliqué la diferencia entre perdonar y la reconciliación fue como si un peso se le cayera de los hombros porque reconoció que su deber, su responsabilidad delante de Dios era solamente perdonar a este hombre. Tan pronto ella entendió esa diferencia, yo creo que es bien importante que nosotros entendamos eso, no siempre podemos lograr reconciliación, a veces la persona hasta se ha muerte, cómo vamos a tener reconciliación con alguien que ya no está. Hay situaciones en que no se puede. Pero en todo lo posible lo vamos a buscar.

El asunto es que esta joven dio el primer paso, perdonó, allí mismo ella hizo su oración conmigo apoyándola en oración y pudo perdonar a este hombre. Y se le cayó esa carga de encima y fue libre en ese aspecto específico de su relación con Dios. Años después Dios le dio la oportunidad de ver a este hombre en una reunión familiar y pudo muy normalmente saludarlo brevemente y ya. Pero qué diferencia hace el perdón. Ella escogió perdonar y el Señor honró su perdón y le quitó la carga que ella estaba cargando por tanto tiempo.

Cuando nosotros retenemos el perdón, cuando decidimos firmemente no darlo, nosotros nos abrimos a la amargura, a un resentimiento y a veces ese resentimiento es como una bola de nieve que va bajando por una montaña, va adquiriendo más y más nieve hasta que se convierte en algo muy grande. Muchas veces eso nos pasa, por eso es tan importante… esto es cuestión de higiene diaria, perdonar a los que nos han ofendido y buscar reconciliación siempre que sea posible para no estar cargando amargura.

Miren, la amargura te hace más arrugas. Quién quiere más arrugas? Nadie. No haga eso, deje su carga, déjesela al Señor, no cargue la amargura cuando ya el Señor pagó ese precio en la cruz.

Yo he conocido personas que han asumido la amargura como casi parte de su identidad, de manera que esto de no perdonar es tan parte de ellos que impacta todas las áreas de su vida. Yo he visto personas enfermas porque no han perdonado. Quién quiere algo así? Quién quiere se tronche todo tu crecimiento emocional, tu crecimiento espiritual, sufrir, tener pesadillas, no dormir, arrugarse antes de tiempo, todas esas cosas, quién quiere eso? vamos a hacer higiene todos los días en ese sentido, vamos a dejar todas esas cosas y verdaderamente usar el perdón que nosotros tenemos que darle a otros en obediencia.

Alguien dijo que no perdonar es como tomarse un veneno y esperar que sea otro el que se muera. Por qué? Porque eso es lo que es no perdonar. Te envenena por dentro. No se tome ni quiera que alguien se muera por el veneno ni se lo tome usted tampoco. Es ridículo.

Yo he visto personas que todavía se reúsan perdonar a aquellos que han muerto y que les han hecho daño, y están reviviendo… yo conocí una vez una persona que 30 años después todavía reviviendo cada día el mal que una persona que ya había muerto hace 30 años le estaba haciendo. Qué terrible! Qué pérdida de energía! Qué pérdida de crecimiento uno hacer algo así! Que el Señor nos libre de eso. Tenemos que recordar por qué perdonamos, porque queremos ser obedientes. Por qué lo podemos hacer? Porque ya Cristo pagó el precio en la cruz para que lo podamos hacer.

Otra vez, no es fácil, yo no estoy diciendo que es fácil, pero una vez que lo hacemos es maravilloso lo que nosotros podemos ver. Muchos de nosotros, yo reconozco, que hemos recibido heridas y carencias en nuestra niñez que han creado en nosotros un complejo de rechazo y qué es lo que pasa cuando tenemos un complejo de rechazo? Es que para nosotros protegernos hemos creado unos muros alrededor de nosotros y entonces empezamos a ser bien sensibles. Puede ser que alguien haga un comentario, tenga un comportamiento que nosotros pensamos… a lo mejor es inocente, pero la persona que tiene el complejo de rechazo tiene la idea de que es porque se le quiere hacer daño.

Esa es un área de sanidad bien importante y es muy fácil reconocer a las personas que tienen complejo de rechazo porque cosas muy pequeñitas escalan muy rápidamente y andan con resentimiento, es muy triste y son el tipo de personas que cuando están en un grupo a veces tienen problema con todo el mundo. Es un área de sanidad, hay que en el nombre de Cristo aún esas experiencias que nos formaron así, en el nombre de Cristo sanar y seguir adelante para que no nos hagan daño.

Y hay gente que sencillamente han tenido experiencias terribles, lo reconocemos, pero a veces son experiencias que nosotros le abrimos una puerta muy grande a Satanás para que él haga más y más destrucción. Usted cree que Satanás quiere que usted perdone a los que lo han ofendido? Eso le agrada a él? No, todo lo contrario. Qué es lo que él hace? Susurra en nuestra mente, ah, pero tu lo perdonaste pero no se lo merecía. Y es verdad, a lo mejor no se lo merecía pero no lo hacemos porque la persona se lo merezca, lo hacemos porque estamos siendo obedientes al Señor, lo hacemos porque hemos recibido esa gracia de parte de Dios y nos toca a nosotros también perdonar a otros. No es asunto de que nadie se lo merezca o no.

Hace mucho tiempo, a través de mi trabajo yo conocí a una joven que había tenido unas experiencias horribles en la vida. Venía del Salvador y había pasado por la guerra civil que hubo en el Salvador, la de las guerrillas, y entre una sola de las experiencias terrible que esta joven presenció fue ver a sus pies a alguien matar a su propio padre, torturarlo primero y matarlo. Estamos hablando de una niña jovencita. Además en su hogar su mamá abusaba físicamente de ella con golpes, palabras, así que venía de un trasfondo trágico y muy sensible al rechazo.

Emigró a Boston, aquí se casó, tuvo 4 hijos, cuando yo la conocí eran pequeños, y cuando yo la conocí ella y su esposo se gritaban y se insultaban a diario. No era cuestión de un día sí y otro no, era diariamente. Ese era el pan de esa casa. Ella me confesó que no podía perdonarlo por cosas que él había hecho anteriormente en su matrimonio y que su manera de vengarse, porque no todas nos vengamos matando a alguien o dándole golpes, nos vengamos a veces en maneras muy sutiles que usted misma se engaña pensando que no está haciendo venganza, pero usted sabe de qué estoy hablando ¿verdad?

El asunto es que me dijo que su manera de vengarse era llamarlo ‘loco’ entre otras muchas cosas que yo no puedo decir aquí, pero eran insultos, lo ignoraba. Él le hablaba y ella volteaba los ojos y… lo ignoraba. Le gritaba diariamente y no cocinaba para él, varias cosas. O sea, ella le cortó el agua y la luz a este hombre. Una vez que tuvimos una visita yo sentí que era el momento para abordar el tema de lo que ya ella me había dicho que hacía y le hablé del poder restaurador del perdón de Dios hacia ella y del poder restaurador del perdón de unos a otros.

Y yo recuerdo su mirada de incredulidad, que qué? Yo le di una sugerencia de las cosas que ella podía para sanar su matrimonio. Yo le hablé del perdón y vi su mirada de incredulidad cuando yo le dije lo siguiente, “Mira, tu has estas 3 cosas y yo te aseguro que tu vida va a cambiar, la vida en tu hogar va a cambiar.” Yo comencé pidiéndole, lo primero que tu tienes que hacer es pídele al Señor la gracia para tu perdonar a tu esposo. Después le dije, muérdete la lengua y supera la tentación de devolver los gritos y los insultos de tu esposo. Y tercero, cocina todos los días y coman juntos como familia. Recuerdo su mirada de… uh-huh, ya. “Tu crees que yo puedo hacer eso?” Yo le aseguré, “Sí, tu puedes hacer eso. yo sé que tu eres una mujer espiritual, yo sé que Dios tiene el poder para ayudarte a hacer esas cosas.”

El asunto es que ella obedeció. Siguió la receta al pie de la letra. Y en ese proceso, aún cuando ella todavía no había visto frutos, comenzó a crecer su fe en Dios como Dios perdonador y comenzó a crecer la esperanza de que su hogar podía cambiar. Y con solo dos semanas de ella seguir esta receta, comenzó a ver cambios. Unos meses después logró que su esposo le permitiera ir a la iglesia una vez por semana, porque él tenía control de todo en la casa. Le dijo, “Puedes ir a la iglesia una vez por semana si cocinas antes.” Pero ella, su desea de crecer en el Señor era tan grande que dijo, bueno, esto es un precio pequeño a pagar, yo lo puedo pagar, porque ella había visto que el Señor había empezado a cambiar su hogar.

Un año después su esposo se convirtió en un discípulo de Cristo también y ya no solamente iba ella a la iglesia con los nenes sino él también. Y hasta este día siguen comprometidos en una iglesia en Boston, y no solamente eso sino que… cuando Dios entra en una familia y empieza a hacer cosas, él no se limita muchas veces a la cosa que nosotros pedimos inicialmente, esta era una familia extremadamente pobre. Me consta que muchas veces no había nada en la nevera, no había dinero para comprar nada, apenas para pagar el alquiler que aún así era bajo. Y a los 4 años pudieron comprar su propia casa. Una cosa maravillosa, es uno de los ejemplos más claros que yo he visto en mi vida de cómo Dios se mueve en una familia cuando una persona en esa familia toma el reto de perdonar. Es algo maravilloso.

Así mismo como pasó en la vida de esta mujer, yo sé que puede pasar en la vida de muchos más. Uno de los ejemplos más claros en la escritura acerca del perdón es la vida de José, que encontramos en Génesis. No podemos verlo directamente de la escritura mucho porque su historia cubre del capítulo 37 al 48, es bien grande, así que lo que quiero hacer en este momento es darle un resumen muy rápido de su historia para entonces entrar al aspecto del perdón.

Nosotros sabemos que José fue uno de los dos hijos menores de Jacob, del patriarca Jacob. Su madre, Raquel, que era la favorita de su papá había muerto dando a luz a Benjamín, a su hijo menor que era el único hermano menor que tenía José. Sabemos que tenía 10 hermanos mayores y que Jacob mostró preferencia siempre por José.

Y obviamente cuando pasa en una familia, cuando una madre, un padre, muestra preferencia para un hijo, está creando ya una situación tóxica en la familia y obviamente qué pasó? Los hermanos mayores empezaron a despreciar por celos y envidia a José. En una ocasión le regaló a su hijo como para mostrar más su preferencia, una túnica muy hermosa que él se encargaba de usar con frecuencia y que obviamente les sacaba el monstruito a sus hermanos cada vez que la veían.

El asunto es que un día Jacob envía a José a visitar para saber noticias de los hermanos mayores que estaban muy lejos pastoreando, lo envía, “Ve a ver cómo están tus hermanos.” Y cuando ellos lo vieron venir de lejos, lo reconocieron por la túnica que él llevó – uno dice, para qué una persona se va a poner una túnica tan hermosa para un viaje largo, que se le va a ensuciar. José tenía quizás su problema de orgullo, eso no lo dudamos. El asunto es que sus hermanos empiezan a hablar entre sí y deciden matarlo. Pero en el momento de la verdad uno de ellos interviene y dice, “No lo matemos, de todas maneras es nuestra propia sangre, es nuestro hermano, no lo matemos.” Y pasó por allí una caravana de mercaderes entonces vendieron a José como esclavo a esos mercaderes.

Y nosotros sabemos por la historia que Dios protegió a José, él no murió en el anonimato como esclavo en Egipto, sino más bien a los 30 años la providencia divina lo llevó a la presencia del faraón donde él le interpretó dos sueños y desde ese momento fue nombrado segundo en comando en Egipto. Una historia fascinante y entre sus funciones estaba almacenar por 7 años de abundancia la comida en Egipto y luego saber cómo distribuirlas los 7 años siguientes donde iba a haber escasez.

Y la historia se pone muy interesante cuando un día, igual que otro, José está cumpliendo con sus funciones como segundo en comando y ve entrar a sus hermanos, a todos excepto a su hermano menor Benjamín. Obviamente qué pasa cuando enseguida tus recuerdos son que la última vez que tu viste a esas personas que están en tu presencia fueron momentos de traición donde tus propios hermanos te declararon palabras de muerte e intentaron matarte y te vendieron como esclavo? Qué escena tan terrible, ¿verdad? Tu pensar que ya eso era parte de tu pasado y de momento te encuentras otra vez con las personas que te han traicionado de una manera tan terrible.

Era un día común y corriente y lo que pasó es que José no se identificó inmediatamente ante ellos, pero más adelante sí lo hizo, a las 3 visitas de sus hermanos él lo hizo. Y ustedes se imaginan el terror que estos hombres tienen que haber sentido cuando se dieron cuenta que este hombre de gran poder en Egipto que estaba delante de ellos, era el mismo a quien ellos habían torturado e intentado matar muchos años antes. Y pensaron… obviamente qué tu piensas si tu le has hecho un mal a alguien? Tu piensas que la venganza viene. Pero sabemos por la historia que esa historia no terminó en venganza y en muerte sino en perdón y en reconciliación.

Y nosotros podemos inferir que la jornada de perdón de José no empezó cuando sus hermanos llegaron a dónde él. Yo creo que muchos años antes él había empezado a tomar decisiones que le habían permitido vivir una vida saludable emocional y espiritualmente. Algo que me hace pensar que es así es el nombre que él les dio a sus dos hijos. A su primogénito le dio el nombre de Manasés, que significa Dios me hizo olvidar todo mi trabajo o todas mis pruebas, todas mis penas y toda la casa de mi padre. Y a su segundo hijo le llamó Efraín, que quiere decir Dios me hizo fructificar en la tierra de mi aflicción.

Ya él había procesado parte de eso. Hay mucha sabiduría resumida en esos nombres. Expresan que José no le permitió, se determinó a impedir que su pasado determinara su futuro. Él dijo, yo he pasado muchas pruebas, he sido traicionado por mi propia familia, tuve que irme de mi casa y mi parentela. Aún en Egipto él sufrió mucho, fue traicionado también en Egipto, pero no voy a permitir que eso impide el futuro de bendición que Dios tiene para mí, que es algo que todos tenemos que hacer. No podemos permitir que el pasada que hemos vivido, las experiencias que hemos vivido marquen la pauta de lo que nosotros vamos a hacer hoy.

Y otra cosa que él hizo fue que decidió restaurar su vida y decidió dar fruto donde Dios lo tenía en ese momento. No permitir que el pasado determinara cuál era su comportamiento en ese momento. Y una cosa que vemos a través del relato una vez tras otra, es a él dándole gracias a Dios, reconociendo que los dones que él tenía, por ejemplo, ese don de interpretar los sueños, no venía de él, no era un don propio, Dios se lo había dado. Y en el pasaje se repite varias veces ese reconocimiento en humildad de que Dios le había dado lo que él tenía.

Y el hecho de que tenía un corazón agradecido con Dios lo ayudó a combatir la amargura, que muy entendiblemente él pudo haber tenido por la situación que había vivido. Él actuó justamente dentro de los marcos de su humanidad, él actuó con justicia. Y él fue capaz de perdonar, no porque fuera un gigante espiritual, como ninguno de nosotros aquí es un gigante espiritual, pero él conocía de Dios y pudo dentro de esa situación decir, yo voy a perdonar porque reconoció los peligros de no perdonar.

Un ejemplo que a veces se da en las familias es el ejemplo del adulterio. Y pongo este ejemplo porque muchas veces el perdón es un proceso. El perdón no es lineal, como que okay, ahora hago esto y pasa esto y pasa esto. Muchas veces no. a veces las heridas que hemos sufrido, las traiciones que hemos sufrido son tan fuertes que es un proceso que se toma tiempo, aun cuando hayamos perdonado sinceramente.

Y el ejemplo del adulterio viene a mi mente porque una vez una persona me dijo, “Yo creo que mi esposa no me ha perdonado porque no se comporta igual que antes.” A mí me constaba que esta mujer sí había perdonado sinceramente pero qué pasa muchas veces? Que ocurre el perdón pero entonces hay que ganarse la confianza. Tenemos que ir poquito a poco volviendo a edificar la relación. Y yo se los digo porque yo sé que hay muchas personas que piensan, okay, ya perdoné y las cosas tienen que volver como antes. O ya me perdonar y ya todo sigue igual. No, a veces hay ofensas tan serias que las cosas no pueden seguir igual. Espiritualmente sí son iguales porque ya hemos dado un paso de fe al perdonar, pero en el sentido de la humanidad hay que empezar otra vez a construir, a reconstruir, a sanar, a restaurar.

Es bueno entender que eso es un proceso y es bueno que ambos lo entiendan, tanto el que ofende como el que es ofendido. Parte de eso pasó con José. Yo creo que él no se identificó con ellos de primera intención, primero porque quería probarlos, quería saber si ellos habían cambiado y también porque las emociones que él sentía eran tan fuertes, había tanta angustia en su alma al volver a enfrentarse a las memorias de lo que esos hombres había hecho contra él y de toda la pérdida que vino a consecuencia. Lo hizo para probarlos y para darse tiempo para él poder procesar sus emociones.

Sin embargo, uno ve en uno de los comentarios de los hermanos, habían pasado ya 22 años y todavía ellos tenían claro en su mente una consciencia culpable. Una vez ellos dijeron, “verdaderamente hemos pecado contra nuestro hermano.” Y ellos no sabían que José entendía lo que ellos estaban diciendo entre sí, porque José no se había identificado todavía, y estaba hablando a través de un intérprete. “Verdaderamente hemos pecado contra nuestro hermano pues vimos la angustia de su alma cuando nos rogaba y no le escuchamos. Por eso ha venido sobre nosotros esta angustia.”

Y José tuvo misericordia de ellos. No solamente en obediencia a Dios sino porque él podía entender la necesidad que ellos tenían y él deseaba reconciliación. Una vez más adelante él dice, “Mira, yo soy José, yo soy su hermano José,” y ahí es donde obviamente entra el terror en ellos. Pero él no ignora lo que sus hermanos le han hecho, pero sin embargo les da palabra de consuelo. Miren lo que dice a sus hermanos en Génesis 45:

“….Pero ahora por favor no aflijan más ni se reprochen el haberme vendido, pues en realidad fue Dios quien me mandó delante de ustedes para salvar vidas. Desde hace 2 años la región está sufriendo hambre y todavía faltan 5 años más en que no habrá siembras ni cosechas, por eso Dios me envió delante de ustedes para salvarles la vida de manera extraordinaria y de ese modo asegurarles descendencia sobre la tierra…”

José era un hombre de fe. Al hablarle así a sus hermanos los consuela. Eso trae consuelo. Y les hace ver que Dios redimió el sufrimiento y Dios lo puede hacer con todas nuestras situaciones de vida. Eso nos apunta a Romanos 8:28, palabras muy conocidas donde dice,

“… Y sabemos que los que aman a Dios todas las cosas les ayudan a bien, esto es a los que conforme a su propósito son llamados…”

Esas palabras nos llenan de esperanza porque nos recuerda que cuando nuestro caminar con Dios es sincero él obra en medio de todas las circunstancias. Para Dios no hay desperdicios en nuestra vida, no importa qué hayamos pasado. Así que él tomó esa decisión, él tomó la decisión de no retener el perdón.

Ustedes se imaginan lo que hubiera pasado si José no hubiera perdonado? El cuadro hubiera sido totalmente diferente. Si él hubiera usado venganza y hubiera hecho el famoso ojo por ojo, diente por diente, de tu me hiciste tal cosa, yo te hago lo mismo. Pero José no escogió eso, escogió perdonar y reconciliar. Él escogió perdonar y dar fruto dentro de su aflicción, rechazar la tentación de caer en amargura, porque todos tenemos esa tentación. Renunciar a la venganza y como les dije antes, no toda venganza es muerte, hay venganzas que son muy sutiles. Ejercer la gracia y la misericordia, él entendió la necesidad de sus hermanos y por eso porque él pudo hacer todo esto, él recogió muchos frutos.

Y uno de los frutos fue reconciliarse con sus hermanos, poder compartir con su amado padre, a quien hacía 22 años que no veía, y los últimos 17 años de la vida de Jacob, él pudo compartir con él, pudo tener el privilegio de que su padre conociera y bendijera a sus propios hijos. Eso no se hubiera podido dar si él no hubiera perdonado a sus hermanos. Fue instrumento de salvación para toda su casa. Fue canal de bendición para futuras generaciones.

Uno no sabe… el perdón que tu das hoy puede ser la clave para el futuro de tu familia. Puede ser la clave para que se salve un matrimonio, puede ser la clave para que tus hijos tengan vidas fructíferas en el futuro, puede ser la clave para que haya unidad en tu familia. A veces se necesita una sola persona en una familia que sea obediente, perdonando, para que Dios sane a toda una multitud como lo vemos en la vida de José.

Otra vez, esto es un mandato, tenemos que hacerlo porque Dios nos lo manda, es necesario. Al José perdonar él pudo continuar el cumplimiento de las promesas que Dios le había hecho a los patriarcas anteriores, a Abraham, a Isaac y a Jacob. Él puso seguir la bendición que Dios ya había… estaba caminando en promesa, él por su sí al perdón de sus hermanos, por buscar esa reconciliación pudo ver ese fruto.

Tu te imaginas lo que tu perdón sincero puede hacer en las manos de Dios? Muchas cosas maravillosas. Quizás alguno de ustedes está aquí hoy y alguien le ha ofendido y no ha podido perdonarlo o perdonarla. Yo te digo en este día que Dios conoce tu corazón, él conoce que es difícil, él entiende, él conoce tu condición, él no es ajeno a eso, él conoce las luchas que hay dentro de tu corazón, él conoce la ofensa que te han hecho, pero precisamente porque conoce también ha dado en su palabra todo lo que tu necesitas para que tu puedas perdonar. Si tu has nacido de nuevo tu sabes que tus pecados han sido perdonados. Se acuerdan que al principio dije que somos perdonados para perdonar. Y tu sabes que en todo momento tu tienes acceso al Padre Celestial.

Hebreos 4:16 lo dice así: “…Acerquémonos pues confiadamente al trono de la gracia para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro…”

Te digo a ti, acércate pues confiadamente al trono de la gracia para alcances misericordia y halles gracia para el oportuno socorro. El oportuno socorro es… Dios sabe ya lo que tu necesitas y ya en el trono de la gracia él tiene preparado un paquetito que tiene tu nombre para que tu simplemente lo reclames y lo recibas. Muchos de nosotros vamos a tener a donde el Señor a pedir perdón por nuestros pecados, pero no hagamos eso solamente, hagamos también ir al trono del Señor, entrar confiadamente a su presencia para pedirle la gracia que necesitamos para nosotros perdonar a otros.

La gracia está ahí, está lista, está el paquetito ya con tu nombre, el Señor sabe todas las cosas, él sabe lo que tu necesitas hoy, él sabe lo que vas a necesitar mañana, pero ya eso está ahí esperando por ti. Lo único que tu tienes que hacer es apropiarte de esa gracia del Señor. Ya él ha dado la palabra, ya Cristo dio su vida en la cruz para que todas nuestras dolencias sean sanadas.

Así que yo te invito en este día a que tu tomes la decisión de perdonar, y no esperes… a veces se habla de… como que perdonar es algo lineal, automático, ya se resolvió todo. No. muchas veces lo primero es tomar la decisión de perdonar y lo demás muchas veces se lo dejamos al Señor. A veces las emociones no están alineadas con el perdón que nosotros queremos dar y necesitamos dar. Nos pasa muchas veces, pero por fe nosotros perdonamos y en fe esperamos a que Dios nos dé ese oportuno socorro extra, que nuestras emociones vayan cambiando y poniéndose a tono con ese perdón de manera que pueda haber reconciliación en todas las relaciones en que nosotros estamos.

Dios es maravilloso. Dios no se queda corto nunca. Todo lo que tu le pides al Señor sinceramente él te lo da. Lo sé por experiencia propia. En mi vida me han pasado cosas que yo pensé que nunca me pasarían y que me han confrontado con la realidad de perdono o no perdono. Pero cuando estamos en el Señor no hay otra opción, mi querida hermana y mi querido hermano, no importa qué haya pasado, la única opción que nosotros tenemos que hacer es en humildad, obedecer al Señor e ir a su trono de gracia, coger la gracia para perdonar y seguir adelante en nuestro camino.

Dios te va a bendecir por eso. El Señor una vez me lo dijo claramente, porque actuaste con justicia, porque perdoné en una situación, te bendeciré. Y así mismo ha sido, me ha bendecido grandemente. Y así mismo a ti te va a bendecir si tu haces eso.

Señor, gracias por tu palabra, Dios. Gracias por el perdón de nuestros pecados oh Dios. Señor en humildad nos ponemos delante de su presencia, Señor, yo represento a mis hermanos aquí, Señor, a pedirte la gracia que necesitamos para este día para perdonar a todo aquel que nos ha ofendido, Señor. Señor, queremos ser humildes delante de ti, queremos ser obedientes. Ayúdanos Señor, llévanos de la mano, a veces en ese difícil camino y danos la gracia para hacer aquello que tu nos has mandado hacer, Señor. Gracias, Padre. Amén.

Sermón 1 de junio 2014 bilingual: ¿Lo sabe Dios?

Transcripción

La temática para el día de hoy se titula: ¿Lo sabe Dios? Quiero invitarles a que nos ubiquemos, el Libro del profeta Oseas en el Antiguo Testamento, capítulo 8 versículos del 1 al 4 vamos a leer. Pero antes oremos: Padre, te damos gracias por Tu Presencia en este lugar. Hemos venido a adorarte y a bendecir Tu Nombre, pero también hemos venido a escuchar Tu Palabra, y abrimos nuestro corazón, llevando todo pensamiento cautivo a la obediencia a Cristo Jesús, de tal manera que Tu Palabra haga en nosotros aquéllo por lo cual Tú la envías, amén.

Oseas 8, versículos del 1 al 4 leen de la siguiente forma: "Pon a tu boca trompeta. Como águila viene contra la casa de Jehová, porque traspasaron mi pacto, y se rebelaron contra mi ley. A mí clamará Israel: Dios mío, te hemos conocido. Israel desechó el bien; enemigo lo perseguirá. Ellos establecieron reyes, pero no escogidos por mí; constituyeron príncipes, mas yo no lo supe."

Al leer este versículo bíblico, especialmente el versículo 4, cuando Dios declara esto de que yo no supe que ustedes constituyeron reyes, que ustedes constituyeron príncipes nos podríamos preguntar: ¿pero Dios realmente no sabía? Claro que no, Dios sí lo sabía. Y podríamos preguntarnos a nosotros mismos: ¿será posible que, en algún momento en nuestra vida cristiana, Dios diga de nosotros: Pero yo no lo supe?

Cuando el profeta Oseas le habla a Israel de esta forma, Dios a través del profeta Oseas, utiliza la ironía con la intención de captar la intención de Israel. O sea, Dios lo que les está diciendo realmente es: Yo sí realmente sabía lo que estaban haciendo pero también le da fuerza al hecho de que Israel no le consultó.

Pero lo interesante de todo el contexto y del momento de la vida de Israel en que esto ocurre es que Israel se había apartado de servir a Jehová y estaba adorando a otros dioses, pero a la misma vez quería intentar seguir adorando a Dios, así que toman determinaciones de instituir sus propios reyes, sus propios príncipes, pero no lo consultan con su Dios. Y haciendo cosas contrarias a la Voluntad de Dios todavía piensan que Jehová está de su parte y en su favor.

Ahora bien, si analizamos bien brevemente el trasfondo histórico del establecimiento de reyes en Israel, vamos a entender un poquito más lo que está ocurriendo aquí. Dios había establecido una teocracia donde Él gobernaba sobre Su pueblo. El pueblo ve que otras naciones, Israel ve que otras naciones son gobernadas por reyes y pide que un rey sea quien les gobierne, pero Dios responde a esa petición, pero consideró Dios que su primer rey, el primer rey que se establece en Israel, Dios lo consideró como elegido por el pueblo, no por Él, e inclusive les advierte de las cosas negativas que ocurrirían por causa de esa elección, y también les indica que haciendo esto estaban menospreciándole a Él, el Dios y Señor, y el Rey Todopoderoso.

Así que cuando Dios está diciendo: Y Yo no lo supe, realmente lo que está diciendo es: Me han menospreciado a Mí en sus elecciones, en sus decisiones. La frase: "Yo no lo supe" significa no asesorarse con Dios, desechar el gobierno divino y menospreciar al Señor.

Ahora bien, aplicando esto a nuestra vida podríamos decir, o hablar un poco acerca de lo que Dios "no sabía" de nosotros. Aunque no estemos necesariamente en una condición como en la que estaba Israel, en ocasiones siendo cristianos y teniendo una vida de oración búsqueda de Dios, podemos en algún momento en nuestras vidas querer no decirle o consultar con Dios algún asunto en particular. Como si el no decirle a Dios hiciera que Dios no lo supiese.

Y más que nada el que Dios sepa, porque Dios lo conoce todo obviamente, implica el hecho de una relación de intimidad con Dios donde no le ocultamos nada. Quiero ilustrar esto con un ejemplo de la vida cotidiana en cuanto a por ejemplo, la relación entre padres e hijos.

Cuando mi hijo menor Jonathan estaba hecho un adolescente, salió a correr bicicleta y decidió correr en el área donde no se le había permitido hacerlo y nosotros no lo sabíamos. Cuando toca mi puerta un policía yo quedo sorprendida y asustada pensando que algo terrible le había pasado a mi hijo, gracias a Dios no le pasó nada negativo, pero yo no lo sabía. De la misma forma, cuando no consultamos con Dios algún aspecto o asunto en particular podemos poner en riesgo nuestra vida cristiana, nuestra relación con Dios, relaciones de familia, relaciones sociales, ministerio, diferentes áreas y roles en nuestra vida.

Podemos decir que en nuestra relación con Dios es fundamental mantener en estima quién es el Señor, cuando no consultamos con Él debidamente estamos despreciando el Señorío de Dios en nuestras vidas. Ahora, quiero aclarar: no implica que Dios está vigilándonos como un policía a ver hacia dónde nos movemos y qué hacemos, y cada detalle de nuestras vidas tenemos que estar desesperadamente corriendo ante la Presencia de Dios porque Él lo conoce todo, pero Él sí espera que vayamos a Él diariamente, constantemente en una relación de amor, en una relación de intimidad y de cercanía con Dios.

¿Estaba Israel jugando a las escondidas con Dios? podríamos preguntarnos. Pareciera que sí. En las Escrituras vemos también muchos casos donde personas trataron de jugar a las escondidas con Dios, como Adán y Eva en la creación, como David cuando pecó con Betsabé que trató de ocultar a Dios, pero Dios lo sabía todo.

A veces hay algún asunto en particular que no queremos llevarlo a Dios por la razón que sea, por las razones que sean y lo guardamos en nuestro interior y no lo sacamos ante la Presencia de Dios, y eso precisamente es lo que puede afectar nuestras vidas.

Les cuento cuando mi hijo estaba en sexto grado, pasé a recogerlo a la escuela y estaba sentado en el asiento de atrás cuando íbamos para la casa. De momento mi hermana estaba conmigo, mira al asiento de atrás y no ve a nadie, y se asusta, y yo me asusto, detengo mi carro y no entiendo qué es lo que pasa porque mi hijo estaba en el asiento de atrás. Silencio, no pasa nada y de momento, el asiento de atrás se baja y era que estaba escondido en la cajuela, o el baúl. ¡Tremendo susto!

A veces queremos jugar a las escondidas con Dios pero no podemos ocultar nada ante la Presencia de Dios, nada está oculto, Dios lo conoce todo, pero Él espera que vayamos ante Su Presencia, Él espera que le consultemos todos los asuntos de nuestras vidas.

Ahora, retornando a Israel Dios no lo supo pero los ídolos sí. Estaban adorando a Baal, un dios pagano, el dios de la lluvia, estaban tratando de seguir adorando a Dios pero ¿adorando qué? falsas religiones. ¿Y qué llevó a Israel a esta condición? voy a mencionar unos puntos brevemente.

Primero: traspasar y rebelarse. Oseas 8:1 decía: "Porque traspasaron Mi pacto y se rebelaron ante Mi ley." El pacto era un pacto de amor, un pacto donde había que cumplir con la ley establecida pero detrás de esa ley estaba el amor de Dios. Detrás del aspecto del principio de consultar con Dios está el amor para con nuestra vida que desea cuidarnos, protegernos, guardarnos en medio de cualquier circunstancia que pueda venir a nosotros. Pienso que a veces, como Israel, faltamos en comprender la magnitud del amor de Dios para con nosotros.

Te cuento la experiencia de una mujer que conocí, que se casó y tuvo un hogar muy tranquilo pero en el aspecto económico era muy limitado, aunque todas las necesidades eran cubiertas, todas las necesidades. Un día un hombre la enamora, un hombre de posición económica que le ofrece bienestar y muchas cosas materiales, y decide dejar su hogar. Ella menospreció el cuidado y el amor de su esposo y se fue a otros brazos con tal de buscar otras áreas, y que esas áreas fuesen suplidas.

Un día la encontré en un restaurante y con lágrimas en los ojos me dijo: "perdí lo mejor que tenía." A veces podemos perder, en algún sentido el grado de intensidad de relación con nuestro Dios ¿por causa de qué? por causa de no estimar el Dios al cual servimos.

Otro aspecto que quiero mencionar en cuanto a Israel para aplicarlo a nosotros es: la falta de congruencia entre lo que se dice y lo que se hace. El versículo 2 decía: "A mí clamará Israel: Dios mío, te hemos conocido." Pero es interesante que esto Israel lo va a clamar ¿cuándo? cuando venga el tiempo de juicio por causa de la condición en que el pueblo está. "Te hemos conocido" ¿pero qué? pero no te estamos sirviendo Señor, no hay congruencia entre lo que declaran y lo que hacen.

Y conocer a Dios no es simplemente conocer a Dios, es tener intimidad con Dios. De hecho relación de Israel con Dios en el Libro de Oseas está descrita con el ejemplo, la imagen del matrimonio, y el amor de Dios para con Israel se describe de esa manera en este Libro, pero también la infidelidad se describe con la misma imagen.

En Oseas 11:7 Dios le declara: "Mi pueblo está aferrado a la rebelión contra Mí. Aunque me llaman El Altísimo, ninguno absolutamente me quiere enaltecer." Una cosa es lo que dicen y otra cosa es lo que hacen. Debemos tener armonía entre lo que decimos y lo que hacemos. Jesús declaró: "¿Por qué me llamais: Señor, Señor, y no hacéis lo que Yo os digo?

Otras posibles razones por las cuales, aplicándola ahora a nosotros, nosotros podemos tratar de evitar hablar con Dios algún asunto en particular, y les voy a mencionar brevemente: el temor a la respuesta. Deseamos algo tanto y tanto, y pensamos que Dios nos va a decir que no, y como nos va a decir que lo vamos aguantando un poquito, un poquito y no lo consultamos con Dios.

Quiero dar un ejemplo: en una ocasión quería pedirle algo a Dios y oraba sobre el asunto pero no directamente, pero entonces en un momento dado le estoy diciendo: Señor yo necesito colocar esto delante de Tu Presencia y que Tú me hables, me digas sí o me digas no, y nadie sabía esto. Recibo una llamada de una mujer de Dios que Dios usa en la profecía y en el don de conocimiento, y aunque no debemos estar buscando este tipo de cosas, pero Dios tiene estos dones en medio de su pueblo. Y Dios me habló y me dijo: Si te digo A vas a estar contenta; no estoy contando lo que era, solamente asignándolo como A. Si te digo B, Yo sé que me vas a obedecer.

Osea, si Dios me contestaba de una forma yo iba a estar contenta, eso era lo que yo quería, pero si Dios me decía la otra forma que no era lo que yo hubiese deseado Él sabía que yo le iba a obedecer.Y en esa manera de Dios hablarme en ese momento en particular me dejó ver el amor, el cuidado de Dios y que Él entiende mis luchas internas, y que entiende mi corazón. Hay ocasiones, para mencionar algunas otras posibles razones, en que las experiencias que hemos vivido en nuestra vida, y emociones, nuestras emociones afectadas, son las que quieren impedir que nos acerquemos a Dios.

Te cuento la experiencia de un hombre que cuando yo oraba en público, me refería a Dios como "Papito." Y entonces resulta ser que este hombre, este hermano está escuchando y al terminar la oración se acerca a mí y me dice: "yo no puedo llamar a Dios papito." Dialogando con él descubro que su padre, su padre terrenal no lo trataba con amor, no lo trataba con cariño sino que le hablaba fuerte. Así que él no tuvo la experiencia, la figura de un padre amoroso, por lo tanto esa experiencia afectiva en la infancia la trasladó a su relación con Dios.

Podrían haber muchas otras razones que podríamos mencionar, como el dejarnos engañar por el enemigo, como el descuido y la falta de la disciplina espiritual de oración, búsqueda de Dios, lectura de la Palabra y muchas otras razones, pero quiero mencionar unos puntos principales en cuanto a qué hacer si es que Dios no lo supo.

Y lo primero que Dios le dice a Israel es que se vuelva a Él, "Tú pues vuélvete a tu Dios." Y este volverse a Dios implica un cambio de dirección, y un cambio en el corazón, y un cambio en la acción. Así que podemos preguntarnos: ¿lo sabe Dios? y si Dios no lo sabe, tornemos nuestro corazón a Él.

Otro punto rapidito que quiero mencionar: permitir que Dios ocupe el primer lugar y adorarle sólo a Él. Israel se tornó a la idolatría pero hay personas, no nosotros, ninguno de nosotros, que se pueden tornar a la idolatría por el trabajo, por la carrera, por la posición social. Las amistades, la casa, el automóvil, las posesiones que tengamos. En las diferentes etapas y experiencias en nuestra vida podemos correr el riesgo de caer en algún sentido de idolatría y dejar a Dios en segundo lugar.

Por ejemplo: en las conferencias de mujeres me he dado cuenta que muchas mujeres, mientras están casadas, tienen una relación con Dios muy animosa, muy cercana con Dios, tienen una experiencia negativa en su matrimonio y ya esa relación se enfría, la relación con Dios se enfría por causa de los eventos ocurridos. O personas que han estado solas y cuando se casan, y ya tienen una pareja entonces la relación con Dios se enfría. O por ejemplo una persona anciana que tiene una desmedida preocupación por la salud y se la pasa visitando médicos, visitando médicos, y la preocupación por la salud ocupa prioridad en su vida.

No estoy diciendo con esto que estamos ajenos o que estoy ajena a las necesidades que atravesamos en la vida, necesidades y carencias emocionales por las cuales atravesamos y experimentamos. Cuando les digo esto se los estoy diciendo con toda honestidad y diciéndoles que lo que digo y lo que predico lo he vivido. Estando acompañada, o estando sola, yo serviré a mi Dios. Y el que tenga oídos para oír, oiga.

Cuando tenemos esa relación con Dios de cercanía podemos entonces confiar en Dios y no en nuestros caminos, y es precisamente el otro punto que quería mencionar en cuanto a qué tenemos que hacer: confía en tu Dios que Él te sostendrá en medio de tus circunstancias. Dios no se ha bajado de Su Trono, Dios sigue reinando.

El otro punto que quiero mencionar es que debemos conocer y obedecer la Palabra de Dios. Precisamente en Oseas Dios le dice al pueblo: "Mi pueblo fue destruido porque le faltó conocimiento" y luego de tener el conocimiento de la Palabra de Dios, llevarla a la acción.

El otro punto que quiero mencionar brevemente es que debemos amparar el principio de contarle o decirle todo a Dios. A veces queremos esconderle algo a Dios y eso es lo que nos puede precisamente causar daño. Les sugiero que cuando por alguna circunstancia en particular quisiéramos guardarle nuestro corazón le digamos: Señor, no sé cómo te voy a contar, o dígale: tengo algo que debo decirte pero me cuesta sacarlo hacia afuera, pero aquí estoy Señor. El Señor conoce tus luchas, tus tentaciones, tus problemas y Él está dispuesto a ayudarte.

Recuerda que nuestra relación con Dios se basa en amor. Dios no está esperando que tú vayas a Su Trono y desde antes de tu llegada está señalándote con el dedo, al contrario, está con los brazos abiertos para recibirte, no importa lo que tú vengas a contarle o a decirle.

El otro punto que quiero mencionar es: apelar a la misericordia de Dios. Oseas declara: "Llevad con vosotros palabras de súplica, volved a Jehová y decidle: quita toda iniquidad, acepta lo bueno, te ofreceremos la ofrenda de nuestros labios" y luego dice: "Porque en Ti el huérfano alcanzará misericordia." Así que esa imagen metafórica de un huérfano alcanzando misericordia me habla a mí que nosotros en el nuevo pacto no somos huérfanos, somos hijos, hijas de Dios y en Él tenemos misericordia.

Quiero contar brevemente la experiencia de una joven en Costa Rica que tuvo que apelar a la misericordia de Dios porque se enferma con una condición en el estómago, los médicos no encuentra qué tiene, era cristiana y dada esta situación se aleja de Dios y se enoja con Dios. Los médicos determinan que tiene una bacteria en el estómago y ella sigue con una condición espiritual alejada de Dios. Su cuerpo se deteriora, enflaquece gravemente.

Y un día decide regresar al Señor. Se reconcilia con el Señor y va a un campamento de mujeres que yo iba a estar ministrando. Cuando hice el llamado ella quedó en el lugar arrodillada, esperando pues a que la fila estuviera más bajita y le dijo al Señor: yo necesito que Tú me sanes, yo necesita sanidad del alma, cuerpo y espíritu. Cuando ella pasa al frente y yo voy a orar por ella, lo primero que Dios me muestra y lo declaro: Señor sánala de espíritu, alma y cuerpo. Y antes de declarar esa Palabra Dios me llevó a colocar mi mano sobre su estómago. Yo no lo sabía pero Dios sí lo sabía.

Así que la misericordia de Dios está disponible para nosotros. Cuando Dios lo sabe, Su Gracia está sobre nuestras vidas, y agradecemos esa gracia que se nos concede. Cuando Dios sabe nosotros sabemos que Dios es nuestra ayuda. Cuando Dios sabe tenemos el cuidado de Dios. Somos personas productivas, llenas de ánimo en Dios. Y cuando Dios lo sabe podemos tener paz en medio de las circunstancias y aceptar la soberanía de Dios.

Cuidémonos de consultar todo con el Señor. Antes de enviar tu mensaje de texto o postear en Facebook cualquier cosa, consulta primero con tu Dios. Pregúntate a ti mismo, a ti misma: ¿lo sabe Dios? en toda decisión a tomar pregúntate: ¿lo sabe Dios? puestos de pie por favor.

Te adoramos Dios. Te damos gracias Señor, por Tu Palabra. Gracias porque el ejemplo de Israel nos sirve a nosotros para concientizarnos de que tenemos que estar en contacto Contigo. Venimos ante Tu Presencia reconociendo que si en algún momento hemos fallado, no importan las veces que así haya ocurrido, Tus brazos están extendidos para abrazarnos. Y en esta hora yo te pido Espíritu Santo que Tú ministres a cada vida. Espíritu de Dios, yo te pido que ocupes cada corazón que se abre a Ti Señor, que está reconociendo la necesidad en su vida de acercarse más a Ti consultando todo Contigo Señor.

Y en esta hora Señor ministro Tu paz, ministro Tu Gracia, ministro Señor Tu Presencia de amor sobre cada corazón, y declaro que de aquí en adelante vamos a caminar en más cercanía Contigo, consultando todo Señor, porque en Ti encontraremos ayuda. Gracias Señor, amén, amén.

El clamor de Agar

Transcripción

Vamos a celebrar a las mujeres, las abuelas, las tías, las hijas, todas esas personas que influyen la vida de nuestros chiquitos por doquier.

Y alguna frase famosa que compartía con la Congregación en inglés la semana pasada era que detrás de cada gran hombre hay siempre una gran mujer, esas son cosas que uno escucha y yo creo que muchos estamos de acuerdo con eso. Otra que yo encontré fue que no pueden haber grandes hombres o grandes mujeres sin grandes madres, y yo le añadí sin grandes padres también, porque yo pienso que los papás también juegan un papel muy importante en el desarrollo de los chiquitos. Y por último algo que Abraham Lincoln dijo: que todo lo que es y espera ser se lo debe a su madre angelical. Yo creo que muchos de nosotros quizás nos identificamos con esa frase en cuanto a nuestros padres.

La semana pasada hablamos de varias mujeres de la Biblia como Ruth, Débora, Ester, Ana, Rebeca, todas estas mujeres que hicieron cosas diferentes que fueron de gran significado para el mundo, yo creo que el Pastor también mencionó algunas de estas mujeres, incluyendo la mujer cananea que era la cirofenicia, que le pidió a Dios que la bendijera, que orara por su hija que estaba endemoniada, el Señor le dijo que no porque ella no era judía y que Él no había venido para ese tipo de personas, y ella dijo: pero Señor, pero aún los perros comen de lo que cae de la mesa de los maestros.

Entonces con su fe ella luchó, luchó y luchó y el Señor la bendijo, y yo pienso que eso es más o menos lo que quiero compartir el día de hoy, pero no vamos a hablar acerca de ninguna de estas mujeres. Hoy yo quiero hablar acerca de otra mujer en la Biblia que quizás no es tan famosa pero yo pienso que su vida tiene algo muy importante que enseñarnos a todos nosotros, no solamente a las madres sino a los padres, a todos y cada uno de nosotros. Yo quiero hablar acerca de Agar.

Agar, y yo pienso que Agar tiene una historia de una mujer fuerte y una mujer luchadora, yo pienso que hay varios principios que nosotros podemos aprender acerca de ella. Vayan conmigo a Génesis capítulo 16, versículos del 7 al 13. Y dice la Biblia: "Y halló el ángel de Jehová junto a una fuente de agua en el desierto, junto a la fuente que está en el camino de Shur, y le dijo a Agar, sierva de Sarai: ¿de dónde vienes tú y a dónde vas? y ella respondió: huyo de delante de Sarai, mi señora; Y le dijo el ángel de Jehová: vuélvete a tu señora y ponte sumisa bajo su mano." Algunas traducciones dicen: "Sométete a su autoridad."

"Y le dijo también el ángelo de Jehová: multiplicaré tanto tu descendencia que no podrá ser contada a causa de la multitud; Y además le dijo el ángel de Jehová: he aquí que has concebido, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque Jehová ha oído tu aflicción. Y él será hombre fiero, su mano será contra todos y la mano de todos contra él, y de delante de todos sus hermanos habitará."

"Entonces llamó el nombre de Jehová que con ella hablaba: "Tú eres el Dios que ve, porque dijo: he visto aquí al Dios que me ve. Por lo cual llamó al pozo: Pozo del viviente que me ve, y he aquí está entre Cadesh y Berel. Y Agar dió a luz un hijo de Abram y llamó Abram el nombre del hijo que le dió Agar: Ismael, y era Agar de 86 años cuando Agar dió a luz a Ismael."

Una historia un poco interesante. Y antes de seguir adelante quiero hablarle un poquito acerca del trasfondo histórico de todo esto. Hay una leyenda que cuenta que Agar era la hija de uno de los reyes de Egipto que conoció a Sarai y Abram cuando ellos vivían en Egipto, y se acercó mucho con ellos. Y cuando Sarai y Abram decidieron partir de Egipto ella le dijo a su papá, que era el rey que ella quería irse con ellos, y el papá le dijo: pero ¿te estás volviendo loca? tú te vas a ir con esa gente y para ellos te vas a convertir en simplemente una sierva mientras que aquí tú eres mi hija, tú eres una princesa, tienes todas las comodidades.

Y dice la leyenda que ella le dijo a su papá: Yo prefiero ser una sierva en la casa de Abram y Sarai donde habita el Dios viviente que quedarme aquí en Egipto adorando los ídolos que todos nosotros hemos tenido por tantos años, y que ella decidió irse, y se fue con ellos. Pero simplemente eso es una leyenda.

Cuando yo estaba leyendo sobre eso dije: wow mira, qué interesante de ver cómo la tenacidad de Agar y decidir esto en caso que fuera así. Pero lo que nosotros sí sabemos de ella es que ella sí era egipcia, se unió a la familia de Abram mientras él y Sara estaban en Egipto, y le dió a luz un hijo a Abram que lo llamó Ismael, y así se convirtió en la fundadora de todos los ismaelitas y las naciones árabes.

Como egipcia es muy probable que ella haya venido de un trasfondo bien idólatra porque los egipcios adoraban todo tipo de dioses, y el hecho de que ella llegó a ser una esclava, una sierva en la casa de Abram y Sarai quizás la expuso a ella a los conocimientos del Dios de Irrael, el Dios de Abram, el Dios de Sara, el Dios verdadero; entonces me imagino que quizás devocionales familiares que tenía Abram con toda su familia, con toda su gente, a través de esto quizás ella escuchó la Palabra y pudo conocer a lo mejor acerca de Dios. Entonces eso es un poquito del trasfondo. Pero todavía hay más.

Si uno hace un zoom out y abrimos un poco el lente vamos a comenzar desde Génesis 16 capítulo 1 para ver todo este trasfondo de lo que está pasando con la relación de Agar y esta situación que el ángel de Dios la encontró en el desierto.

Génesis 16:1 dice que Sarai, mujer de Abram no le daba hijos y ella tenía una sierva egipcia que se llamaba Agar: "Dijo entonces Sarai a Abram: ya ves que Jehová me ha hecho estéril. Te ruego pues que te llegues a mi sierva, quizás tendré hijos de ella. Y atendió Abram al ruego de Sarai; Y Sarai, mujer de Abram tomó a su sierva egipcia al cabo de diez años que había habitado Abram en la tierra de Canaán, y la dió por mujer a su marido."

Qué interesante esto ¿verdad? Una esposa que no puede tener hijos tiene una sierva, vamos a decir una ama de casa en nuestro tiempo, la sirvienta, la niñera, lo que sea ¿verdad? y le dice: bueno como yo no puedo tener hijos yo quiero que tú te llegues a mi sierva y que tengamos un hijo a través de ella. Algo un poco escandaloso para algunas personas. Sin embargo, en aquella cultura era algo como común entre las personas de aquél entonces, las personas que no podían tener hijos eran consideradas como maldecidas por Dios y era algo así como bien grande, como que ¿tú no puedes tener hijos? entonces lo que acostumbraba la persona era tener hijos a través de los esclavos, entonces cuando los esclavos daban a luz ese niño era adoptado en la familia como si fuera hijo de los líderes de esa familia, entonces era algo como común.

Sin embargo, aunque era algo común en aquel entonces no es algo que Dios necesariamente animaba. Si uno mira en la Biblia cada vez que habían situaciones donde había un hombre de Dios que tenía más de una esposa las cosas nunca terminaban bien, siempre habían complicaciones, y uno de los ejemplos famosos fue Jacob con Raquel y Lea ¿verdad? todos los problemas que tuvieron con las doce tribus y todas esas cosas. Así que era algo como que permisible pero no era algo que Dios como que animaba a Su pueblo a hacer.

Y esto simplemente, cuando yo estaba leyendo esto decía: esto es como una telenovela de la vida real, a ustedes que les gustan las novelas, mire que hay una novela en la Biblia. Y yo dije: porque aquí tenemos un triángulo amoroso ¿verdad? entre una esposa, Abram que era el galán, siempre hay un galán en la telenovela, y entonces aquí está la sirvienta o la criada. Yo creo que todas esas telenovelas mexicanas, venezolanas, colombianas ya uno ha visto esto, a lo mejor fue de la Biblia que adquirieron estas ideas ¿verdad? pero estas son cosas que entretienen a la gente. Y yo dije: pero esto es una novela, aquí hay un triángulo amoroso entre tres personas.

¿Y qué pasó con esto? bueno, una de las cosas fue que Abram terminó teniendo relaciones con una esposa sustituta, una persona que no era su esposa, era una práctica común de esos tiempos; fue una solución humana ante el problema que Sarai y Abram tenían que era no poder tener hijos. Dios les había prometido a ellos que ellos iban a tener un hijo de ellos dos, pero ellos se desesperaron y dijeron: ¿tú sabes qué? quizás Dios quiere tú sabes, ayúdate que Yo te ayudaré, yo tengo que poner de mi parte y entonces vamos a hacer como yo pienso.

Entonces hicieron una solución humana, dudaron de la Promesa de Dios y aquí se ve esta lucha entre la fe de Dios, contra las costumbres de aquel tiempo. Muchas veces cuando Dios nos promete cosas a nosotros y nosotros vemos que todo el mundo a nuestro alrededor se conduce de una manera diferente nosotros tratamos de acomodarnos a lo que dice la gente porque es lo que se ve normal, es lo que se ve como que tiene sentido, y a veces tomamos soluciones por nuestra propia cuenta y ponemos las promesas de Dios a un lado en nuestras vidas, y esto fue lo que pasó en esta telenovela de la vida real de Sarai, Abram y Agar.

Entonces yo me puse a estudiar los diferentes personajes en esta telenovela y tenemos a Sara la busca-pareja ¿verdad? ella está en su casa pero ella necesita hacer algo y le buscó una pareja a su esposo Abram. Fíjese que en todo este timpo Abram nunca se mostró como hesitant, como titubeante o resistente a esta idea ¿verdad? él escuchó, la Biblia dice que él escuchó lo que le dijo su esposa. Algo interesante aquí: esta idea tan loca como parece, fue su propia esposa quien la pensó.

A veces las personas más cercanas a nosotros, las personas en quienes más confiamos y con quienes tenemos más intimidad pueden darnos ideas descabelladas que a nosotros quizá nos parezcan aceptables simplemente por la confianza que le tenemos a esa persona; y bueno, si está viniendo de esa persona pues puede que esté bien.

Hay una frase que dice que: en la confianza está el peligro, y muchas veces es con nuestros amigos más íntimos que nosotros hacemos las travesuras que nosotros hacemos por ahí, porque tenemos confianza, eso se va a quedar entre nosotros, pero tenemos que tener cuidado escuchamos consejo y escuchamos la voz de las personas que están mas cercanas a nosotros.

Yo estoy seguro de que si ese consejo llega a oídos de Abram por boca de cualquier otra persona en su casa, lo que sea, quizás él no hubiera prestado tanta atención porque: ¿y este loco qué es lo que me está diciendo? pero fue su propia esposa, entonces él dijo: bueno, tiene sentido.

Agar era la víctima en este triángulo ¿verdad? ella era una esclava aparentemente con las manos atadas. ¿Cuáles eran las opciones de Agar? ella podía echarse a la fuga, que mandaran soldados a buscarla, quizás matarla o maltratarla, entonces ella no tenía como que no tenía, tú sabes, salida. Yo me puse a pensar: pero Agar quizás pudo haber dicho que no, que por qué no buscan otra sierva o algo así, y yo dije: bueno, quizás Agar le atraía a Abram ¿verdad? y había una oportunidad como que wow, este galán ahora me toca a mí; como en las novelas, las criadas siempre se enamoran del amor imposible, del dueño de la casa (risas). Esto es bíblico, así que cuando usted vea Univisión esta semana usted dice: eso fue de la Biblia que lo sacaron.

Entonces, pero ella era una víctima porque ella no tenía mucho que escoger y simplemente se abstuvo a sus consecuencias. Pero tenemos que ver los consejos de nuestros amigos en contra de la Voz de Dios. En ningún momento aquí se ve que Abram consultó con Dios. Él simplemente escuchó lo que dijo su esposa, como Agar quizás se mostró dispuesta también dijo: bueno, no hay problema ni con mi esposa ni con Agar así que, vamos pa' allá. Entonces hay que tener cuidado porque a veces nosotros malinterpretamos las circunstancias de nuestra vida y cuando todo parece alinearse uno dice: bueno, esto es de Dios, y hay que tener cuidado con las cosas así, porque a veces Dios permite que pasen cosas así simplemente para probar nuestra fe y para probar nuestra confianza en lo que Él ha prometido para con cada uno de nosotros.

Pero miren lo que dice en el versículo entonces 4, siguiendo dice: "Y él se llegó a Agar la cual concibió, y cuando vió que había concebido miraba con desprecio a su señora. Entonces Sarai dijo a Abram: mi afrenta sea sobre ti, yo te di mi sierva por mujer y viéndose encinta me mira con desprecio; juzgue Jehová entre tú y yo. Y respondió Abram a Sarai: he aquí tu sierva está en tu mano, haz con ella lo que bien te parezca. Y como Sarai la afligía, ella huyó de su presencia." Entonces aquí está Abram, ya asintió, hizo todo. Entonces miren lo que pasó con Agar.

Agar de repente pasó de ser una sierva a una esposa. Ya ella no era como todas las otras siervas de la casa, en su mente ella era una esposa porque ya yo tenía un hijo, y cuidado. Ahora quizás yo estoy más elevada que Sara porque yo le di un hijo y Sara no le dió un hijo.

Entonces su actitud cambió ¿verdad? eso fue como una promoción que le dieron. Y la Biblia dice que entonces ella después que dió a luz miraba a Sara con desprecio, o sea la menospreciaba, como que se enorgulleció. Y esto me pone a pensar a mí a veces en nuestros trabajos cuando alguien recibe alguna promoción de algún tipo. Nuestra actitud cambia y de repente uno se cree como que ya uno es la gran cosa.

Lo que pasó con Agar aquí fue que ella perdió su identidad, ella perdió su humildad. Como sierva ella era una persona bien humilde: sí señor, sí señora, pero desde que pasó esta situación ella perdió su esencia. Ya no era la sierva esclava humilde, tranquila, consentida, ahora quizás se llenó de orgullo y quizás ella pensaba que era una mejor mujer, quizás pensaba que estaba más favorecida por el mismo Dios porque ya había podido tener hijos y Sara no, estaba quizás en línea a ser mejor amada por Abram porque ahora tenemos una familia de nosotros dos, independientemente de que Sara está aquí; ya no soy esclava, ya no me voy a someter más y ya yo tengo derechos.

¿Qué pasa con nosotros cuando nosotros comenzamos a aprender sobre los diferentes derechos que nosotros tenemos en nuestros lugares de trabajo? nos entra como que no, es que no, las cosas no son así porque esto y lo otro, y yo siempre pienso en las personas que comienzan a escalar de una posición a otra en diferentes compañías. Cuando uno entra, uno es amable con todo el mundo, bien servicial con todo el mundo, pero después que uno llega a ser una persona importante ya entonces es con cita que hay que hablar conmigo, que tal cosa, que no sé qué.

Hermanos: yo pienso que nosotros no debemos perder nunca nuestra esencia independientemente de nuestra situación en nuestros trabajos o en nuestras escuelas, o donde quiera que estemos. Cuando Dios nos bendice más, más humildes tenemos que ser y reconocer que las bendiciones vienen de parte de Dios.

Esto no fue lo que pasó con Agar y esto trajo también consecuencias. Miren lo que dice en el versículo 5, la actitud de Sarai. "Sarai entonces se enojó y le dijo a Abram: mi afrenta sea sobre ti, yo te di mi sierva por mujer y viéndose encinta me mira con desprecio, juzgue Jehová entre tú y yo" entonces Sarai dijo: ah ¿tú eres mala? pero yo soy más mala que tú, espérate. Y ahí comenzó entonces la pelea.

Sin embargo pasó algo que yo le he llamado como el síndrome de Adán y Eva. Sarai comenzó a buscar un culpable ¿y a quién le echó la culpa? a Abram. Ella dijo: "Mi afrenta sea sobre ti" le echó la culpa, habiendo sido ella la que causó, la que vino con la idea, todo, todo. ¿No pasa eso a veces en nuestras vidas? nosotros fallamos en reconocer nuestros propios errores y queremos buscar otra persona a quien echarle la culpa. Eso pasa en nuestros trabajos, eso pasa en nuestros hogares, siempre hay como que buscar a alguien para nosotros evadir la responsabilidad. Y eso es lo que estamos viendo desde el principio.

Adán y Eva. Cuando metieron la pata ¿qué dijo Adán? bueno espérate, fue Eva, y Eva dijo: bueno espérate, fue la serpiente, y el Señor les dijo: Ok, es verdad pero los tres van a llevar. A cada uno de ustedes le voy a dar lo suyo. ¿Me entiende? entonces eso fue lo que hizo Sarai.

Ella entonces comenzó a culpar a Abram a raíz de que ella fue la que se impacientó ¿verdad? porque Dios le había hecho la promesa y ella no pudo esperar en Dios, dudó de la promesa de Dios y trató de hacer las cosas por su mano. Su solución humana le creó problemas.

Muchas veces cuando nosotros tratamos de resolver las cosas por nuestra propia cuenta, fuera de los parámetros que Dios ha establecido para nuestras vidas, las cosas puede que funcionen o que aparentemente funcionen pero nunca terminan bien porque no fue así que Dios diseñó las cosas. Entonces tenemos que tener cuidado con las decisiones que nosotros tomamos, siempre tratar de hacer las cosas a la luz de la Palabra de Dios para que podamos contar con la bendición de Dios que es la que enriquece como dice Su Palabra.

Después de esto Sara se convirtió en una mujer amargada y dice la Biblia que ella comenzó a abusar de su poder, y dice que ella afligía a Agar. Tenemos que tener cuidado cuando pasen situaciones en nuestras vidas que nos amarguen a nosotros, tenemos que tener cuidado de no querer descargar nuestra ira, nuestra infelicidad con las personas a nuestro alrededor. A veces son las personas más cercanas a nosotros que pagan los platos rotos por las cosas que pasan o en hogares o en nuestros trabajos.

Entonces tenemos que mantener en mente siempre a qué es que Dios nos ha llamado y cómo es que Dios nos ha llamado a reaccionar ante los problemas de la vida, y aún cuando metemos la pata. Sara no debió de tratar de buscar un culpable a su situación. Si ella hubiera reconocido su problema y aceptado la corrección de Dios para su vida, y quizás manejado la situación de una manera diferente las cosas no se hubieran tornado como se tornaron.

Ahora, vamos a ver qué fue lo que hizo Abram frente a esta situación, porque él también tenía cartas en el asunto. A Abram desde el principio le hacía sentido: mi esposa, está bien, vamos, no hay problema. No consultó con Dios nunca, nunca habló con Dios en cuanto a ninguna de esas cosas; es bueno ser Pastor ustedes ven. Abram no consultó con Dios, se vió en unas encrucijadas que bueno, decía: bueno, no sé qué voy a hacer y simplemente siguió. Sin embargo cuando Sara lo confrontó él simplemente le dijo: "He aquí tu sierva está en tus manos, haz con ella lo que bien te parezca."

Hay dos cosas importantes en esto que le dijo Abram. Lo primero que yo noto en esto es que él no tomó responsabilidad tampoco, él dijo: no, pero, haz con ella lo que tú quieras, ella es tu sierva, quizás para mantener la paz con Sara. Porque yo me imagino que Sara habrá de haber estado bien enojada y gritándole así como se ponen algunas de ustedes a veces con sus esposos, yo creo que así mismo estaba ella. Y sin embargo, dos cosas, pues él como que se lavó las manos, le echó toda la responsabilidad a Sara, quizás como para ver como que: no, mi amor yo te amo, haz lo que tú quieras.

Y el lado bueno de esto es que quizás su respuesta fue apacible ¿verdad? que en un conflicto de pareja cuando las personas comienzan a gritarse y a pelearse él mantuvo la calma, y respondió calmadamente. Algunas veces cuando nosotros, la Biblia dice que: "La blanda respuesta quita la ira." Cuando nosotros nos encontremos en situaciones donde uno quiere estar peleando, uno de los dos tiene que tratar de calmarse y mantener la paz aunque usted tenga la razón, porque Abram tenía la razón. Sara no tenía la razón para nada y era la que estaba instigando y peleando.

Abram pudo haberle dicho bien a ella: espérate un momento, espérate, espérate, espérate. Fuiste tú la que viniste con la idea, yo ni siquiera te lo propuse, fuiste tú. Él no dijo nada, él en ningún momento se defendió. Él simplemente dijo: es tu sierva, está en tus manos, haz con ella como te parezca. Entonces a veces cuando las situaciones se tornen tensas en nuestros trabajos o en nuestros hogares, o en nuestras escuelas alguien tiene que ceder aunque uno tenga la razón y dejar que Dios se encargue del resto, y con el tiempo todo saldrá a la luz.

Esperar en Dios pacientemente y buscar Su consejo es la mejor respuesta ante los problemas y las incertidumbres de nuestra vida. Cuando uno se desespera porque ve como que Dios no responde y nada pasa, que el tiempo pasa y nada pasa, esperar pacientemente y seguir consultando con Dios: Señor ¿Señor Tú estás seguro, esto es lo que Tú prometiste para mí? esa es la mejor respuesta para nuestras vidas, permaneciendo en la Palabra y orando en la Palabra de Dios.

Ahora vamos al verso 7. Después de esto Agar tuvo que darse a la fuga porque ya ella no encontraba solución en su casa, Sara la estaba oprimiendo, Abram no se metía en nada, entonces ella dijo: bueno, me voy por aquí que es más derecho. Y se fue, y dice: "Y la halló el ángel de Jehová junto a una fuente de agua en el desierto, junto a la fuente que está en el camino de Shur." El camino de Shur era camino hacia Egipto. Ella dijo: yo me voy para mi casa otra vez, yo no tengo por qué estar en esta situación, yo me voy. Se fue.

Pero me llama la atención que Dios la encontró en el desierto y el desierto en la Biblia a veces es como un lugar vulnerable donde uno no tiene ayuda, donde uno generalmente se encuentra solo y qué bueno es saber que Dios la encontró allí, en ese desierto donde ella se encontraba.

Y mire lo que le dijo el ángel de Dios. Le dijo: "Agar sierva de Sarai, ¿de dónde vienes tú y a dónde vas?" Esas preguntas son muy importantes. A veces cuando nosotros estamos en desesperación y comenzamos a correr y a huir de nuestros problemas no tenemos claro lo que vamos a hacer, simplemente estamos corriendo como por inercia para salir de la situación. Pero el ángel quería que ella pensara y dijera: ¿de dónde vienes y a dónde vas? Y le dijo ¿dónde está? verso 7, le dijo: "Y ella respondió: huí de delante de Sara, mi señora. Y le dijo el ángel de Jehová: vuelve a tu señora y ponte bajo su mano; y también le dijo el ángel de Jehová: multiplicaré tanto tu descendencia que no podrá ser contada a causa de la multitud."

Y luego en el verso 11 le dijo: "He aquí que tú has concebido y darás a luz un hijo." El ángel del Señor le recordó que: estás embarazada, tú no puedes andar así en el desierto por más fuerte que tú creas que seas, regrésate a tu casa. Él le dijo dos cosas: vuélvete a tu señora y sométete ante ella.

Lo primero que yo me puse a pensar cuando yo ví que el ángel le dijo: vuélve a tu señora, yo dije: pero si yo fuera Agar yo le digo: pero ¿cómo es la cosa? ¿tú no estás viendo cómo a mí me están tratando en esa casa, que yo ahí soy una víctima, que ahí me tienen marginada, que desde el principio? ¿tú me estás que vuelva para allá? no, no, no, pero tú te estás volviendo loco.

Quizás para ella no tenía sentido, pero quizás lo que Dios quería era trabajar su humildad y volverla a ese lugar de sencillez donde ella estaba antes de convertirse en una mujer arrogante y buscapleitos por así decirlo. Y mira lo que dijo, el ángel le dijo en el verso 8: "Agar, sierva de Sarai." Él le recordó que ella todavía era una sierva de Sarai independientemente de que ella tuviera un bebé en su vientre, y al él enviarla a que volviera de regreso él estaba diciendo que: correr a tus problemas nunca soluciona los problemas. Nosotros tenemos que regresar y enfrentar nuestros problemas. Y él quería que ella regresara y enfrentara su problema, y tomara responsabilidad por lo que ella también había hecho porque ella también era parte de todo esto.

Ahora, ella no iba a estar sola, ella iba a estar con Dios porque Dios iba a estar con ella y la iba a acompañar. El ángel de Dios no se le apareció simplemente por aparecerse. El ángel de Dios se le apareció a ella para que ella supiera que Dios no estaba ajeno a los problemas que ella estaba enfrentando, que Dios la veía y estaba con ella. Y el hecho de que ella pudo tener esta conversación con el ángel ahí en el desierto muestra que ella creía en el Dios verdadero, en el Dios de Abram, en el Dios de Sarai, y por eso fue que Dios se acordó de ella y apareció. Y le dijo: regresa y sométete a tu señora.

Agar estaba totalmente justificada en su acción de correr y darse a la fuga porque cualquiera de nosotros quizás hubiera hecho lo mismo. Sin embargo, al ángel decirle que regresara quizás le estaba diciendo: yo necesito que, quizás tú vas a salir de este problema en algún momento pero ahora no es el tiempo. Ahora yo necesito que tú vuelvas, confrontes tus problemas, arregles tu relación con Sara para que cuando tú salgas, tú salgas en bien, de buena manera.

Más adelante vamos a ver que ella se fue otra vez. Pero a veces me pone a pensar que evadir los problemas no es la mejor solución, y antes de evadir los problemas nosotros debemos de confrontarlos, tratar de buscar una solución y si no aparece una solución entonces evitarlos pero amigablemente, salir y no tener como cola que le pisen como dicen por ahí ¿verdad?

En una situación del trabajo cuando uno tiene conflicto con su supervisor o cualquier otra persona lo más fácil es decir: mira yo renuncio, me voy de aquí, no soporto, no sé qué. Está bien, quizás va a haber un tiempo para que tú renuncies pero ¿cuál es la manera en que tú vas a renunciar? ¿vas simplemente a dejar todo así tirado patas para arriba y te vas a ir para hacerle un daño a la compañía, a pesar de que quizás están haciendo mal contigo, no te están tratando justamente? No, confróntalos, habla la verdad en amor y vamos a salir bien porque no hay necesidad de por qué salir mal de las situaciones.

Entonces eso era lo que el ángel le estaba diciendo: sométete a su autoridad. Y luego le dijo: "Multiplicaré tanto tu descendencia que no podrá ser contada a causa de la multitud" le estaba prometiendo que a medida que ella regresara él iba a estar con ella y que su historia no terminaba ahí, que él la iba a bendecir a pesar de que ella pasara por el fuego. Y qué bueno es saber que uno puede contar con Dios cuando uno está en el desierto de la vida, absolutamente sin nadie. Resultados de situaciones que están fuera del control de uno, que han sido impuestas en uno por fuerzas exteriores o mayores, qué bueno es saber que Dios se encuentra a uno en el desierto. Pero Dios quiere que cuando nos encontremos en el desierto nos auto-examinemos y evaluemos nuestro interior para corregir nuestras actitudes, y para hacer las cosas bien a pesar de todo.

En Primera de Pedro capítulo 2 versos 18 al 23, vamos a ir a la Biblia en Primera de Pedro capítulo 2 a ver lo que Pedro dice en cuanto al sometimiento con los demás, Pedro 2 del 18 al 23. Mira lo que dice la Biblia, aquí dice: "Criados: estad sujetos con todo respeto a vuestros amos, no solamente a los buenos y afables sino también a los difíciles de soportar." A veces es muy bonito sonreír cuando el jefe a uno le cae bien, pero ¿qué tal cuando a uno le cae mal, cuando se convierte en esa piedra en el zapato?

Mira lo que Pedro le está diciendo a los esclavos de aquél entonces, les dice: "Tienen que someterse a los difíciles de soportar porque esto merece aprobación, y si alguno a causa de la consciencia delante de Dios sufre molestias padeciendo injustamente, pues ¿qué gloria es si pecando sois abofeteados y lo soportais? Mas si haciendo lo bueno sufris y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de Dios, pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros dejándonos ejemplo para que sigáis sus pisadas."

"El cual no hizo pecado ni se halló engaño en Su boca, que cuando le maldecían no respondía con maldición, cuando padecía no amenazaba, sino comendaba la causa al que juzga justamente." Cuando nosotros nos encontramos en situaciones en nuestra vida que sean injustas, que sean opresivas, nosotros tenemos que someternos y pelear la batalla de rodillas con Dios diciéndole a Dios que pelee por nosotros, que nos ponga en gracia y que haga justicia.

Dios obra de maneras misteriosas en nuestras vidas y tiene maneras a veces un poco fuera de lo común para bendecirnos. Pero cuando uno se encuentra en una prueba quizás Dios lo que está es fortaleciendo nuestro carácter, fortaleciendo nuestra actitud y preparándonos para otro escenario más adelante que quizás va a ser similar o peor. Entonces uno tiene que manejar las cosas a la luz de la Palabra de Dios y tratar de someterse confiando de que con Dios uno va a poder soportar la prueba y va a poder salir adelante. No es por sí solo, es acercándonos a Dios.

A veces cuando nosotros dejamos de orar, de leer como que nos enfriamos y nos convertimos simplemente en cristianos de los domingos, Dios entonces envía pruebas a nuestras vidas para que nosotros nos acerquemos a Él. Muchas personas vienen a Dios cuando están afligidos, cuando están vulnerables, porque es que se recuerdan de que no pueden por sí mismos y que necesitan a Dios.

Entonces la Biblia dice en un lugar: "Bienaventurado el varón que soporta la tentación." Dios quiere que seamos fieles a Su llamado, que soportemos, que nos mantengamos humildes y que cuando sea momento de salir de la situación opresora en la que nosotros estamos salgamos con la frente en alto y salgamos dejando las cosas bien, y dejando las cosas en paz, cuidando nuestro testimonio.

Ahora, en el versículo 11 otra vez de Génesis 16, vamos a regresar a nuestro pasaje de Génesis, vamos a ver la conversación que el ángel tuvo con Agar cuando la encontró allí. Dice la Biblia: "Además le dijo el ángel de Jehová: he aquí que has concebido y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Ismael, porque Jehová ha oído tu aflicción. Y él será hombre fiero, su mano será contra todos y la mano de todos contra él, y delante de todos sus hermanos habitará. Entonces llamó el Nombre de Jehová que con ella hablaba: Tú eres el Dios que ve, porque dijo: he visto aquí al Dios que me ve."

"Por lo cual llamó al pozo: el pozo del viviente que me ve, y he aquí que queda entre Cadesh y Berel. Y Agar dió a luz un hijo de Abram, y llamó el nombre del hijo que dió a Abram: Ismael, y era Abram de edad de 87 años cuando dió Agar a luz a Ismael." Fíjese una frase clave aquí: Dios ha oído tu aflicción. Ella estaba en el desierto, y en el desierto ella clamó a Dios, y Dios escuchó su aflicción.

Muchos de nosotros a veces vamos por situaciones en nuestras vidas donde nos sentimos solos a pesar de que estemos rodeados de gente, a pesar de que tengamos el apoyo de nuestra familia o de nuestros amigos, pero hay momentos en la vida en que nosotros nos sentimos solos en un desierto, sin esperanza y sin ayuda. En esos momentos la Biblia quiere que nosotros le clamemos a Dios porque dice que Dios va a escuchar nuestra aflicción, y lo bueno de Dios es que Dios cuando Él escucha nuestra aflicción es que Él responde. Y Dios le respondió a Agar y le hizo una promesa de que Él iba a estar con ella, y Agar dijo: Tú eres el Dios que ve. Ella reconoció que Dios en medio de esa aflicción la vió, se acordó de ella y trató con ella.

Ahora, vamos a ver la parte donde está la telenovela. Si uno avanza al capítulo 21 en el Libro de Génesis uno ve lo que pasó después de eso. Agar regresó a la casa de Abram y Sarai, y ella se reintegró a la familia, tuvo su bebé y yo creo que fueron algunos catorce años que pasaron desde que nació Ismael y antes de que Abram y Sara pudieran tener a Isaac, pero mire lo que pasó una vez que ellos pudieron concebir el hijo de la promesa, el hijo de la promesa que Dios había hecho.

En Génesis 21, comenzando con el versículo 9 dice: "Y vió Sara que el hijo de Agar la egipcia, el cual ésta había dado a luz a Abram, se burlaba de su hijo Isaac. Por lo tanto dijo a Abram: echa a esta sierva y a su hijo, porque el hijo de esta sierva no ha de heredar con Isaac, mi hijo. Este dicho pareció grave en manera a Abram a causa de su hijo. Entonces dijo Dios a Abram."

¿Ustedes ven la diferencia de este conflicto y el conflicto exterior? en este conflicto ya Abram está buscando la Voluntad de Dios. Cuando Sara le dijo otra vez: echa a esta mujer imagínense ustedes, Ismael tenía unos catorce años. Durante esos catorce años de su vida, mientras Isaac no había nacido quizás Ismael tenía una idea en su mente de que él era el hijo de la promesa, de que él era el hijo que Dios había prometido a Abram y que a través de él era que Dios iba a hacer todas esas cosas que Él le había prometido, entonces en su mente él está operando bajo esto.

Pero inmediatamente nace Isaac y es el hijo directamente de Sara y de Abram, entonces Ismael dice: espérate, entonces no soy yo. No pero ese muchachito representa un problema para mí. Y comenzó a tratarlo mal ¿verdad? comenzó a burlarse de él, la Biblia dice que se burlaba de él, que lo denigraba, porque se puso celoso. A veces los hermanitos cuando nace un hermanito pequeño se ponen celosos y quieren tener toda la atención para ellos, y todo eso. Y esto entonces agravó las cosas otra vez entre Sara, Abram y Agar hasta el punto de que Sara decidió echarla ya definitivamente.

Y Abram entonces afligido se puso a hablar con Dios, y mira lo que le dijo Dios a Abram: "No te parezca grave a causa del muchacho y de tu sierva. En todo lo que te dijere Sara oye su voz, porque Isaac te será llamado descendencia." Ahora Dios le está diciendo a Abram: Está bien, no te preocupes por el niño y por Agar, escucha la voz de Sara. Y también le dijo: De la sierva haré una nación porque es tu descendiente. Agar tenía una bendición particular de parte de Dios también porque ella era parte de la familia de Abram.

Muchas veces nuestros familiares independientemente de la situación en la que ellos se encuentren, son bendecidos por la gracia que nosotros tenemos delante de Dios. No importa la situación en la que se encuentren tus familiares, Dios tiene misericordia de ellos también por el amor que te tiene a ti. Y Dios no va a retardar Su promesa, Él la va a cumplir en su tiempo de acuerdo a Su plan.

Muchas veces yo sé que nosotros venimos con cargas por nuestros familiares. Todos tenemos historias, todos tenemos dramas en nuestras vidas, pero debemos dejar nuestras cargas en las Manos de Dios para que Dios trate con ellas y vea con ellas, y esto es lo que Dios le está diciendo a él.

"Entonces Abram se levantó muy de mañana, tomó su pan y un odre de agua, y lo dió a Agar, y poniendo sobre su hombro le entregó el muchacho, y la despidió. Y ella salió, y anduvo errante por el desierto de Beerseba. Y le faltó agua en el odre, y echó al muchacho debajo de un arbusto, y se fue, y se sentó enfrente a la distancia de un tiro de arco porque decía: no veré cuando el muchacho muera."

Aquí está Agar de nuevo huyendo a sus problemas, ese era su mecanismo de defensa, ella quería huír a los problemas. En vez de quizás quedarse con su hijo hasta el último aliento ella dijo: no, yo lo voy a dejar aquí, yo no puedo ver eso, yo me voy, yo me voy. Se fue y lo dejó al tiro de un arco, me imagino que un tiro de un arco, no sé qué tan lejos llega una flecha pero me imagino vamos a decir dos bloques, tres bloques, ella no quería estar ahí para presenciar eso. "Y cuando ella se sentó enfrente, cuando ella se fue, el muchacho alzó su voz y lloró. Y oyó Dios la voz del muchacho."

Esto me pone a pensar a mí que Ismael, a pesar de las circunstancias a través de las cuales él llegó al mundo llegó a conocer a Dios, y él llegó a conocer a Dios quizás porque pues, como hijo de Abram, Abram le instruyó a que conociera el Dios real, pero también Agar, Agar conocía de Dios, quizás ella le habló de Dios. Y quizás durante su tiempo en el desierto mientras ellos vagaban, ella seguro decía: no te preocupes, Dios va a proveer, Dios nos va a ayudar como lo haría cualquier madre en un momento de desesperación.

Entonces en ese momento que Ismael se vió solo, porque ya estaba muriendo, su mamá se fue, Ismael lloró y clamó a Dios, y Dios lo escuchó. No importa lo pequeñas de las cosas que nosotros hagamos para con nuestros hijos cuando les hablemos de la Palabra de Dios, eso se les queda a ellos.

A veces si usted simplemente se sienta a orar con ellos de noche en su cama o a decirles unos versículos, eso se les queda. Cuando yo era pequeño mi mamá todas las noches se sentaba conmigo y decíamos un Salmo que dice: "En paz me acostaré y así mismo dormiré, porque sólo Tú me haces vivir confiado. Yo me acosté y dormí, y desperté porque Jehová me sustentaba. El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen y los defiende."

Hermanos: todas las noches nosotros recitábamos ese verso antes de acostarnos y hasta hoy, yo me recuerdo de esos momentos. Y a veces en momentos de soledad yo recuerdo esas promesas de Dios, esa Palabra de Dios que fueron instruídas por mi mamá. Quizás esta fue la situación de Ismael.

Él se acordó de las promesas de Dios que quizás su mamá le decía cuando lo ponía a dormir. Quizás ellos vivían en una tienda de campaña separada a la de Abram y ella la que lo acostaba a él. Él clamó a Dios porque él conoció a Dios a través de sus padres, entonces Dios escuchó la voz del niño.

Entonces oye lo que dijo: "Y el ángel de Dios llamó a Agar desde el cielo, y le dijo: ¿qué tienes Agar? no temas porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está. Levántate, alza al muchacho y sostenlo en tu mano porque yo haré de él una gran nación. Entonces Dios le abrió los ojos y vió una fuente de agua, y fue lleno el odre de agua, y dió de beber al muchacho. Y Dios estaba con el muchacho, y creció, y habitó en el desierto, y fue tirador de arco, y habitó en el desierto de Parán, y su madre le tomó mujer de la tierra de Egipto."

Aquí vemos que Dios estuvo con Agar y con Ismael durante toda su trayectoria en el desierto. Y una de las cosas por las que yo admiro tanto a Agar es porque ella representa a las madres solteras que luchan por sus hijos en el desierto en el que se encuentran. Y no solamente madres solteras, padres solteros también que luchan con sus hijos en el desierto donde se encuentran. A las abuelitas que luchan por sus nietos en el desierto donde se encuentran. Nuestra Iglesia está llena de madres, señores de personas que son padres solteros, madres solteras, muchas abuelitas que son las que arrastran a los nietos para acá para la Iglesia, y esas personas Dios las ve en el desierto en el que se encuentran.

Muchos de nosotros tenemos responsabilidades y cargas que Dios ve en el desierto en el que nosotros nos encontramos, y la promesa de Dios es que Él va a escuchar nuestra voz cuando nosotros clamemos. No importa la situación en tu vida por la que tú estés atravesando que quizás es simplemente íntima para ti y para Dios, tú no le has contado ese problema a nadie porque nadie te va a entender, sigue depositándolo delante de Dios y Dios te va a escuchar, y va a venir a tu rescate en Su tiempo.

Y aquí esto es lo que vemos. Dios estuvo con Agar y con Ismael durante el desierto, y dice la Biblia que él creció, y se convirtió en un tirado de arco, y habitó en el desierto, se casó, todo. Dios proveyó para Agar y para Ismael durante todo su trayecto en el desierto.

No sabemos cuántos años duraron ellos en el desierto, yo no sé cuántos años tú y yo vamos a durar en los desiertos que estamos atravesando, pero el principio que la Biblia tiene para nosotros en este día es que clamemos a Dios y busquemos la bendición de Dios.

Ismael significa: Dios escucha y él llegó a ser un hombre independiente que quizás no contó con el apoyo de su padre pero tuvo su Padre celestial que era Dios y que estuvo con él. Agar y Dios mantuvieron una relación aún cuando ella se alejó de la casa de Abram, de la casa donde fluía la leche y la miel, y todo eso, ella se mantuvo aferrada a su Dios y no puso su esperanza en los hombres, y en la protección que quizás su familia le pudo dar. Agar le dijo: Tú eres el Dios que me ve. Hay muchas madres solteras que experimentan la provisión de Dios.

Yo voy a leer con ustedes un ensayo que escribió una amiga mía, ella es miembro de esta Iglesia, Shirley, quizás algunos de ustedes la conocen, ella escribió esto cuando se graduó de la universidad de Harvard con una maestría en Administración de Negocios. Ella le tituló: "Me preocupo por los pequeños detalles." Ella dijo: "Mi madre quien emigró de Colombia balanceaba varios salarios de varios trabajos para proveer para nosotras. Cuando niña, la mayoría de las horas del día las pasaba entre la escuela y la casa de alguna niñera. Cada dos semanas durante el día libre de mi madre, nos poníamos al día en cuanto a nuestras vidas y hacíamos los quehaceres de la casa juntas."

"Me fascinaba ir con ella a la lavandería, no se imaginan el orgullo que sentía mi madre al lavar la ropa. Ella estableció un estándar de oro muy alto; al colocar downie en la lavadora me recordaba que los productos de buena calidad siempre logran los mejores resultados. En otras áreas gastábamos modestamente pero mi madre nunca comprometía nuestra lavandería."

Ella agregaba un toque especial a cada prenda de vestir. Sus manos agotadas por el arduo trabajo, rojas del calor de la secadora, meticulosamente planchaban cada arruga y cuidadosamente doblaban cada prenda. El olor de downie en mi uniforme escolar me recordaba que mi madre me amaba, me valoraba y que yo debería siempre luchar por la excelencia. Todos los días lucía mi uniforme como una armadura de guerra y marchaba valientemente con la confianza de que esos pequeños detalles me proveían."

"Aunque nuestras carreras se tornaron muy diferentes, me doy cuenta que me parezco de lo que pensé posible. Mi determinación, tenacidad y creatividad son un reflejo de la ética de trabajo demostrada a través del minucioso cuidado que daba a nuestra ropa. Como ella, yo elevo cada una de mis tareas a los más altos estándares, para que aún en mi ausencia, mi trabajo emane una fragancia duradera que hable por sí misma."

"En la vida nos enseñan a enfocarnos en las grandes metas, pero para mí, son los pequeños detalles los que hacen que nuestro diario vivir tenga más dulce aroma."

La primera vez que yo leí eso me tocó mucho porque es simplemente una historia más de muchas madres solteras o padres solteros que luchan solos por sus hijos. Yo quiero animarles a que nos enfoquemos en los pequeños detalles de la vida que marcan la diferencia. Que por más insignificantes que usted crea que son sus palabras o hechos, sus hijos la están absorbiendo. Las personas a su alrededor si usted no tiene hijos la están absorbiendo, y en usted ellos van a ver un ejemplo de una persona que se aferra a Dios y que busca a Dios, y una persona que cuenta con la bendición de Dios.

Dios a veces permite pruebas en nuestras vidas para Él poder glorificarse. Cuando las personas a nuestro alrededor ven nuestras luchas y luego ven la Mano de Dios bendiciéndonos no tienen otra opción que decir: wow, bendito sea el Nombre de Dios, porque yo sé por lo que ha pasado fulano, por lo que ha pasado fulana y sin embargo ahí está Dios para ellos.

Hermanos: Dios atendió el clamor de Agar e Ismael durante su tiempo en el desierto, y Dios demostró Su Poder en hacer que todas las cosas funcionaran para bien. Este triángulo amoroso que experimentaron Sara, Abram y Agar era un desastre por donde quiera que uno lo mirara, pero sin embargo Dios usó eso para glorificarse en la vida de Sara, en la vida de Abram y en la vida de Agar a pesar de las metidas de pata de cada uno de ellos. No importa qué tan profundo tú hayas metido la pata o yo haya metido la pata, Dios puede usar eso para glorificarse y para bendecirnos.

Ningún problema es muy complicado para Dios si le permitimos a Él que nos ayude. Cuando nosotros tratamos de solucionar las cosas por nuestra fuerza no terminan bien. No importa qué tan grande se ve el problema, vamos a someterlo a la Presencia de Dios y a esperar que Dios nos guíe y nos bendiga.

Agar fue una mujer fuerte y una mujer luchadora, y esta foto que yo encontré ahí como que se me grabó y me hizo pensar en eso, una foto de una mujer en el desierto que en su soledad, en su aflicción, donde nadie la escucha, donde nadie la entendía, ella miraba a Dios y clamaba a Dios. Entonces mi exhortación para nosotros este día es que traigamos nuestros problemas tal y como son ante la Presencia de Dios, y que clamemos en Él, y que esperemos en Él, que no nos impacientemos porque a Su tiempo Dios ha de obrar.

Vamos a orar. Señor: te damos gracias Padre por Tu bondad y por Tu misericordia en nuestras vidas Padre, y porque Tú eres el Dios que nos ve Padre. Tú estás atento a nuestro clamor Señor y Tú conoces el desierto de cada una de nuestras vidas Padre. Yo te pido en esta mañana para que, a medida que se nos agotan las fuerzas Padre, a medida que se nos agotan los recursos Señor, que podamos escuchar Tu Voz diciéndonos que Tú nos miras, que Tú nos amas y que Tú estás en control Padre. Te pido para que Tú nos bendigas Señor y que nos dirijas Padre, y que en esta semana podamos meditar en esta Palabra que hemos escuchado el día de hoy Señor, y acercarnos a Ti Padre, y confiar en Ti Señor de que Tú estás en control y que nos has de bendecir Padre, en el Nombre de Jesús, amén y amén. Que el Señor les bendiga hermanos.

Una mujer decidida

Transcripción

Josué capítulo 2, es un texto bastante largo y por lo tanto no lo voy a leer todo, pero quiero hablar acerca de una mujer, en honor a las madres; Raab, una mujer decidida. Una mujer podemos decir de arrojo, atrevida, de decisión, no una mujer pusilánime como a veces las queremos pintar. La Escritura nos pinta mujeres robustas, mujeres llenas del Poder del Espíritu Santo y Raab es una de ellas.

Y ustedes saben la historia que se da cuando los hebreos están a punto de entrar en la Tierra Prometida, Canaaán, después de cuarenta años en el desierto Dios finalmente les ha dicho: Ahora pueden entrar a Canaán y poseer la tierra. Pero Dios no simplemente les dió la tierra así por así, Dios le dijo de hecho a Josué: "Yo te he entregado toda la tierra que pise la planta de tus pies" pero también le dijo "Pero mira que te mando que te esfuerces y seas valiente" ¿amén?

Dios tiene bendiciones para Su pueblo, Dios tiene bendiciones para nosotros, Dios nos ha entregado la tierra, Dios nos ha entregado los anhelos de nuestro corazón, Dios nos ha dicho: vas a vivir una vida exitosa, vas a tener una maternidad bendecida, tus hijos van a restaurar las ciudades arruinadas, tú vas a ser padre y madre de naciones; de ti y de tus lomos van a salir descendientes espirituales poderosos, pero ¿qué pasa? tú tienes que esforzarte y ser valiente.

Dios le ha dicho a esta Iglesia: Ustedes tienen una herencia especial, tienen un llamado especial. Yo los he llamado para ser cabeza y no cola, Yo los he llamado para influir sobre esta ciudad. Y yo creo que ya nosotros estamos preñados por así decirlo con la bendición de Dios en nuestras vidas, ya nosotros estamos cargando el embrión de la bendición de Dios en esta Iglesia; lo hemos visto a través de los años, pero Dios nos dice: Pero mira que les mando que se esfuercen y sean valientes.

El pueblo de Israel al entrar a la Tierra Prometida, con toda esa promesa de bendición que tenían iban a tener que pelear, batallar, planificar, estrategiar, sangrar, matar inclusive. Dios les había dado el título del éxito pero el trabajo lo tenían que hacer ellos con la bendición de Dios sobre ellos ¿usted entiende? Y yo veo que así es que Dios trabaja en la vida. Dios no simplemente te da las cosas allí como sin; a veces sí puede ser, a veces Él te abre la puerta y tú simplemente pasas por ella como un rey. Pero a veces Dios te dice: No, Yo quiero que te esfuerces y seas valiente. Quiero que desarrolles carácter, quiero que desarrolles fe, quiero que me glorifiques con tus esfuerzos, quiero que en el sudor, y en la lucha, y la agonía, como Ushi que, en su lucha, fíjese que Dios no simplemente tocó mágicamente al bebé y salió todo bien, etc. ¿no? a veces Dios nos prueba para que desarrollemos músculos.

Si un bebé no tiene que esforzarse y si la mamá lo carga todo el tiempo, y le da la comida inmediatamente que grita no se desarrolla ni psicológicamente ni físicamente. Tienen que haber tiempos de espera en que la mamá espera un rato antes de darle la comida, lo entrena, y el bebé aprende a través de esa lucha que ya no es como cuando estaba dentro del vientre de la mamá que se alimentaba directamente a través del cordón umbilical.

Y Dios quiere que desarrollemos fe, paciencia, oración, que podamos consolar a otros con nuestra propia experiencia porque fuimos bendecidos por el testimonio de ella, pero si no hubiera tenido esa experiencia no podría testificar. Así que Dios siempre quiere bendecirnos.

Y por eso este pueblo judío que tuvo que entrar a la Tierra Prometida, una de las cosas que tuvieron que hacer fue espiar la tierra. Tuvieron que mandar espías para que entraran a la tierra de Canaán y observaran lo que estaba pasando. Dios les había dicho que la primera ciudad por la cual tenían que pasar era una ciudad que estaba sumamente fortificada, una ciudad grandísima, mucho mayor en su capacidad para resistir que la fuerza que tenían estos hombres judíos que no estaban probados en la guerra ni siquiera.

Así que ellos enviaron gente que espiara la tierra. Enviaron dos hombres dice la Biblia aquí en el capítulo 2: "Dos espías secretamente envió Josué y les dijo: Andad y reconoced la tierra." Versículo 1, y a Jericó "Y ellos fueron, y entraron en casa de una ramera que se llamaba Raab y posaron allí." Josué los envió cuando ellos entraron ahí a la ciudad encubiertamente, lo que encontraron fue un lugar que parece, los estudiosos de la Biblia piensan que era un pequeño hotelito, como algo parecido a un hotel, un inn, como una casa que servía de hospedaje, porque si eran espías, no conocían la tierra, entraron secretamente, no iban a entrar a cualquier casa. Este lugar como que tenía visos de ser como un alojo, una casa de albergue.

Lo único allí, el problema allí es que también había una ramera, ¿usted sabe lo que es una ramera verdad? es una forma elegante o antigua de decir una prostituta, una mujer de mala fama, una mujer inmoral, vivía de la venta de su cuerpo por así decirlo. No era una mujer de la cual se esperarían muchas cosas nobles y buenas. Definitivamente no es una mujer que uno esperaría en la Biblia ¿no?

Una de las cosas que me gustan de la Biblia es que es un libro realista, no pinta santos de yeso, pinta hombres y mujeres de carne y hueso; wow, eso hasta parece un poema, hasta rima. Y es así, eso es lo que a mí me convence de que la Biblia es la Palabra de Dios porque no está allí como creando una historia de gente maquillada y con mucho desodorante primero, no. Ahí usted los tiene exactamente como son, como usted y como yo ¿verdad? que no somos un dechado de virtudes necesariamente, todos tenemos ahí nuestras historietas y por la gracia y la misericordia de Dios somos hijos del altísimo, y por la sangre de Cristo que nos ha redimido.

Y a la Biblia le interesa presentar gente con todas sus luchas, sus pruebas, dificultades, caídas, tensiones, defectos, pecados, pero gente que en las manos de Dios son levantados y su destino es cambiado completamente. Gloria a Dios que Raab pasó de ser una mujer de dudosa reputación a ser una mujer poderosa en el Espíritu y mírenos a nosotros aquí, tres mil años después hablando de esta mujer y celebrándola en un Día de las Madres. Qué bendición tan grande.

Algo interesante es que la Biblia está llena así de mujeres decididas, mujeres robustas como yo digo. Piense en Débora, piense en Ruth y Noemí, piense en la mujer sunamita. Los que no conocen esta historia les animo a leer su Biblia para llenarse de la inspiración que encierran estos ejemplos de mujeres poderosas en el Espíritu y poderosas en obras también en la vida, mujeres de arrojo. Pienso en la mujer ciro-fenicia que argumentó con Jesús allí y le dijo: Sí Señor, Tú dices que la comida es sólo para los hijos de la casa y no para los perrillos, pero aún los perrillos merecen comer algo de lo que cae de la mesa, y por eso yo te pido que sanes a mi hija y el Señor dijo: Wow, mujer, grande es tu fe. Véte que tu hija está sanada de ese demonio que la está atormentando. Argumentó, no se fue ahí como una florcita toda ya mareada porque el Señor la insultó un poquito para probar su fe, no. Ella se metió otra vez y argumentó con el Señor ¿no?

Yo pienso en Ana que no podía tener hijos y clamó ante el Señor, y le presentó al Señor su causa, y Dios la bendijo con un hijo: el gran Samuel, profeta de Dios y después de eso tuvo cinco hijos más, gloria al Señor porque clamó a Dios y le creyó al Señor, y se metió al templo y ahí peleó con Dios, y derramó su alma delante del Señor. Le dijo: Padre dame un hijo, y Dios no le dió cualquier hijo. Yo creo que Dios tenía a Ana reservada.

Y a veces mientras más grande va a ser la bendición más grande es la espera también ¿sabe? A veces mientras más grande el bebé y más fuerte, a veces más lucha hay para que nazca, pero gloria a Dios, Dios quería proveer como un trasfondo glorioso para Ana y Samuel. Los grandes hombres y mujeres de Dios a veces hay que proveerles un trasfondo que los haga brillar más todavía; Samuel salió así como salió Jesús de una mujer que no estaba casada, como salió Isaac de Abraham y Sara cuando ellos estaban viejos, como salió Juan el profeta de una pareja que no había podido tener hijos y ya estaban avanzados en edad. A Dios les encanta dar vida a las cosas estériles y Ana fue ese tipo de mujer.

Pienso en la mujer con el flujo de sangre que se metió entre la multitud y tocó el manto de Jesús, y le agarró. Yo iba a decir: le robó poder, porque el Señor se sorprendió de la descarga que hubo cuando esta mujer de fe le tocó el borde de Su manto y dijo: ¿Quién me ha tocado? porque poder salió de Mí. El Señor no dijo: Salga poder porque esta mujer tiene fe, no. La mujer le sacó poder porque la fe de un hombre, de una mujer extrae gracia del Señor. Dios respeta a la gente de fe ¿sabe?

Y pienso también en María, la hermana de Lázaro, mejor dicho Marta, Marta sobre todo. Marta era una mujer decidida, diligente, trabajadora, siempre la vemos allí adelante, siempre metiéndose en las cosas y trabajando para el Señor. Cuando su hermano muere ella sale de la ciudad a encontrar a Jesús y le echa en cara en un sentido: Señor, si hubieras estado aquí a tiempo mi hermano no habría muerto, pero el Señor dijo: No te preocupes Marta, tu hermano va a vivir, porque el Señor dialoga con nosotros.

Yo lo que veo aquí es que la Biblia valora a la mujer extremadamente. Mujeres: siéntanse valoradas y validadas por el Dios que las ha creado. Sin ustedes esto sería un desastre. Imagínese un mundo administrado solamente por hombres, óigame, Dios mío. Las calles estarían llenas de basura, las casas, las medias colgando de las lámparas de la casa, óigame. Gracias a Dios por las mujeres que nos bendicen con su espíritu y su orden, y su mente misericordiosa, y su mirada que ve como a 360 grados; nosotros los hombres vemos como nada más a 20 grados delante de nosotros. El mundo sin la visión femenina, el corazón femenino óigame, sería un caos verdaderamente y la Biblia valora a las mujeres extremadamente, por eso a mí me encantan estos.

El primer sermón que yo prediqué en mi vida formalmente en Iglesia Bautista Central en aquél tiempo, en el año 1900, no sé, qué se yo fue sobre la mujer sunamita, y todavía lo tengo por ahí; fue en el año 1983-84, tenía como 3 años yo entonces, un prodigio en ese tiempo (risas). Y esa mujer sunamita se quedó grabada en mi corazón, no fue coincidencia porque es que las mujeres de Dios son tan especiales, tan llenas del Espíritu, tan poderosas y la Biblia retrata mujeres así. Yo siempre he vuelto, esa mujer sunamita ha sido un ejemplo para mi vida como lo fue mi madre también.

Vemos que las primeras personas en presenciar la resurrección y recibir el anuncio de la resurrección fueron mujeres. Mientras los hombres por allá metidos en una cuevita allí todos temerosos porque les habían matado a su líder las mujeres estaban allí buscando quién les abría la tumba para sumar y adornar el cuerpo de su maestro, estaban a los pies de la cruz también. Jesús vino a través de una mujer, los hombres no tuvimos nada que ver con eso. Dios jugó el papel en un sentido varonil, impregnando el vientre de María y de esa combinación de divino y humano que encarnaba la mujer nació. Y ya eso estaba predicho, desde el comienzo mismo del Libro de Génesis el Señor ya había dicho: El que va a arreglar esto es una mujer, la caída, ella va a golpear a la serpiente en la cabeza a través de Cristo Jesús, le asestó un golpe mortal al diablo y a todo el mal por medio del fruto de una mujer.

Jesús se acordó de Su madre, mientras padecía las agonías de la cruz Él se preocupó: Que a mi mamá no le falte, y le dijo a Juan, el discípulo amado: encárgate de ella. Desde hoy ella va a ser tu mamá y tú vas a ser su hijo. El Señor se preocupó por Su madre en el último momento de Su vida ¿no?

Y Raab es una de esas mujeres, uno de esos tipos de mujeres decididas, robustas, ejemplares que son un ejemplo para cualquier hombre, que nos muestra la Biblia. Pero es interesante también que es un poco ambigüo, complejo, matizado, contradictorio como todos los grandes personajes de la Escritura, es un ser bien complejo, no fácil de ubicar; tiene sombras y luz dentro de ella. Se trata de una ramera, una prostituta, una mujer de dudosa conducta, de dudosa reputación, mala reputación por así decirlo, pero es también una mujer de negocios porque claro que sí, tenía un negocio muy interesante.

Pero es una mujer de negocios también porque probablemente ese lugar donde ella estaba era una casa de alojamiento, una posada como llamaríamos. Era un inn, un lugar donde los extranjeros venían y se quedaban, y en ese sentido era una mujer de negocios. Yo creo también, no sé si lo leí hace años atrás estudiando, pero es interesante que ella esconde a estos dos espías. Cuando los gobernantes y los soldados de la ciudad de Jericó se dan cuenta que han entrado dos espías, de alguna manera supieron que entraron dos hombres extraños en la ciudad, comienzan a buscarlos porque saben que son espías israelitas y alguien parece que les dice: yo los ví entrar en la casa de Raab.

Y cuando ellos entran allá y ella se percata que los están buscando porque llegan a la puerta y dicen: saca a los hombres que entraron a tu casa, sácalos, porque son espías, ella los esconde y los esconde ¿dónde? dice que en un manojo de lino que tenía. En otras palabras quizás eran unas telas y para tú esconder a dos hombres en unos manojos, en unos rollos de lino tenían que ser bastantes, así que yo sospecho que: o ella tenía una obsesión por comprar como algunas hermanas (risas) y tenía lino allí demás, o también tranzaba y comerciaba con lino y con telas, y las vendía, y por eso tenía tanta tela allí que los pudo esconder a estos hombres por si acaso venían a buscarlos.

Es decir que era una mujer diligente, era una mujer, y no solamente una ramera sino también un ser complejo, y vemos ese carácter de negociante en su astucia y la manera que trata con estos hombres. A pesar de su profesión muy dudosa Raab es una mujer de discernimiento espiritual, acuérdese de eso, discernimiento espiritual. Es decidida, es fiel a su familia, vamos a ver dentro de un momento, tiene temor de Dios, es inteligente y astuta. Por eso es que nosotros no podemos hermanos despreciar a la gente simplemente porque tengan una conducta problemática. Yo he aprendido a través de la experiencia y a través de la lectura, y a través de mi trato con mis hermanos, mis hermanas, y a través de mi propia vida, nosotros no podemos rechazar a la gente a primera vista simplemente porque sean alcohólicos, porque sean homosexuales, porque tengan un pasado criminal o porque estén atados con alcoholismo, o drogas, lo que sea.

Cuidado con rechazar a la gente a primera vista mis hermanos ¿sabe? Nosotros tenemos que ser gente de misericordia y ojos para ver más allá de lo que la gente está en el momento. Usted puede ver lo que esa persona puede llegar a ser en Cristo Jesús. Usted tiene que ser una persona, tenemos que ser una Iglesia de misericordia porque a veces Dios saca tesoros de carbón ¿sabe? de carbón saca diamantes, y al Señor le encanta coger gente que no parece prometer mucho y hacer a través de ellos grandes cosas. Mírese a usted y míreme a mí, a través de Cristo Jesús.

Y Raab es así, es una mujer. Sí, quién sabe qué la llevó a ser una prostituta. Quizá un hombre que la traicionó, se decepcionó y terminó de esa manera. Quizás por necesidad. ¿Cuántas mujeres en nuestros países muchas veces terminan, pero cuando usted las trata son mujeres tiernas, que quieren ser madres, quieren ser esposas y que si un hombre las cubriera con su amor serían mujeres ejemplares ¿sí o no? Yo creo que muchas veces la gente que ha sufrido y que ha estado en pasados difíciles, muchas veces son la gente más amante de Dios y más agradecida porque al que mucho se le perdona mucho ama dice la Biblia.

Y Raab era ese tipo de mujer, compleja y a mí me encantan esos personajes así, no de una dimensión. Son personajes que nos invitan a entrar en ellos y a extraerles el jugo, y toda su enseñanza. Por su profesión y porque en ningún momento habla de sus hijos o su esposo, al inicio por lo menos, nosotros asumimos que no estaba casada en ese momento y que no tenía hijos porque ella menciona sus padres, sus hermanos pero no menciona mis hijos, mi esposo; además era una prostituta ¿no? en ese momento Raab no era madre.

Y yo como que en esa idea, Dios me ha dicho: No te vayas muy rápido de esa idea, deténte ahí un momentito. Porque sabe, Dios nos usa en cualquier estado en que nosotros estemos, y después, cuando nos preocupamos por el Reino de Dios todas las demás cosas vienen por añadidura. Porque Raab en algún momento después aparece en las páginas de la Biblia como que tuvo esposo y dió a luz un hombre de excelencia. ¿Sabe usted que Raab es antepasado de Jesucristo? Wow, ¿una prostituta en el linaje del Hijo de Dios? eso le vuela la tapa de los sesos a cualquiera ¿sabe? pero es cierto.

Vaya a Mateo capítulo 1 versículo 5 y usted verá allí algo muy interesante, y es que la Biblia es fascinante porque, lo dice así rápido y como que pasa de largo como que no ha dicho nada, pero los que conocemos la historia de esta mujer, cómo protegió a esos espías, para nosotros nos detiene, nos saca el aliento casi.

Mateo 1:5 hablando del linaje de Jesucristo ¿no? de Su descendencia, dice aquí, vamos al versículo 4: "Aaram engendró a Abinadab, Abinadab a Naasón y Naasón a Salmón" a nadie se le ocurra ponerle a su hijo Salmón, por favor (risas) aunque es un nombre bíblico pero no se lo aconsejo. "Salmón engendró de Raab" digan "de Raab", de Raab engendró a Booz. ¿Alguien recuerda a estos estudiosos de la Biblia? Booz, Booz, Booz, los cerebritos están trabajando allí, las rueditas las veo. Booz, el que se casó con Rut y que fue un hombre tan excelente, tan bella persona, Booz, un hombre ejemplar también.

Y entonces dice que: "Booz engendró de Rut a Obed, y Obed a Isaí, Isaí engendró al Rey David" imagínese, esta mujer de dudosa reputación y vida vino a ser antepasado del rey David, y ustedes saben que el rey David, no vamos a decir toda la historia, terminó siendo antepasado ¿de quién? de Jesucristo, porque Jesucristo vino del linaje de David, del linaje de la tribu de Judá. Wow, qué interesante.

Esta mujer que comienza tan malamente su biografía en la Biblia termina ahora siendo bendecida, porque en el momento oportuno hizo lo que tenía que hacer, se preocupó por estos dos hombres que eran siervos del Dios altísimo, los protegió, protegió sus vidas y Dios dijo: Por esa obra Yo te voy a bendecir y te voy a cambiar tu destino.

Yo asumo, porque más adelante vamos a ver que cuando entra el ejército israelita a poseer la ciudad y destruir todo lo que hay en ella como Dios les ha mandado, Josué da órdenes: saquen a Raab y a toda su familia, y toda su dependencia. Toda su propiedad sáquenla antes porque cuando entremos allí va a ser con un lanzallamas a quemar y a destruir todo lo que hay porque eso fue lo que el Señor nos dijo que hiciéramos, pero a Raab la vamos a preservar.

Y dice, mire qué interesante me adelanto a mi texto, pero en el capítulo 6 del mismo Josué dice, versículo 6:24: "Consumieron con fuego la ciudad y todo lo que en ella había, solamente pusieron en el tesoro de la Casa de Jehová la plata y el oro, y los utensilios de bronce y de hierro, mas Josué salvó la vida a Raab la ramera, y la casa de su padre, y todo lo que ella tenía" y aquí está lo interesante "y habitó ella entre los israelitas hasta hoy por cuanto escondió a los mensajeros que Josué había enviado a reconocer a Jericó" gloria al nombre del Señor, qué bello.

Yo puedo imaginarme a esta mujer, la sacan del sitio de destrucción, la incluyen ahora en el pueblo escogido de Dios. Ahora esta mujer en un sentido pasa a ser hija adoptada del pueblo de Dios. Y yo me imagino que el hecho de que ella tuvo una intervención tan gloriosa, tan estratégica la convirtió en un celebrity ahora, ¡ah! ahí va Raab, esa fue la que salvó y escondió a los espías; ah no, sí, de veras, y Dios la guardó de ser destruída y es la única que quedó de todo Jericó. Raab se convirtió, yo creo que adquirió fama.

Yo me imagino que es lo que pasa ¿no? al ella ver su importancia, su familia de momento ya la trataba diferente, ¿no? su reputación. Porque ¿qué pasa? cuando usted valora a la gente muchas veces cambia la gente. Cuando usted los desprecia son más despreciables, cuando usted más los descuida son más descuidables, mientras usted más los critica son más criticables. Cuando usted los valora, los ama, los reconoce la gente se siente entonces importante y dice: wow, yo no puedo estar portándome como un cualquiera por allí.

Yo me imagino que la psicología de Raab cambió porque ahora era una mujer de peso, era una mujer de bendición. Y yo me imagino que algún hombre entonces, impactado por el cambio en la vida de ella y seguramente era una mujer que era atractiva, como fuera, pero el caso es que ese hombre dijo: ¿sabes qué? me voy a quedar con ésta aquí, la voy a redimir, la voy a bendecir, me voy a casar con ella. Ya su vida había cambiado pero todo comenzó con una bendición y un acto de fe. Y entonces Dios le dió hijos y la hizo progenitora del Hijo de Dios porque a Dios le encanta meter en código esas señales de Su gracia y Su misericordia.

En el linaje de Su Hijo había una señal de que es por gracia y no por obras, es por amor, es por un Dios generoso que tenemos que si lo reconocemos Él cubre todas nuestras deudas y todos nuestros pecados, y es como si nunca los hubiéramos cometido, porque ahí en Mateo 1:5 no se señala que ella era quien era sino Raab, madre de fulanito y abuela de Booz. Es decir, eso es lo que cuenta y como digo hermanos, Raab hace esas cosas antes de ser mamá. Si tú no eres madre yo te aconsejo mi hermana: no te veas como algo incompleto, algo que está deficiente, Dios te puede usar exactamente donde tú estás, escúchame bien ¿eh? porque a Dios lo que le importa es un corazón y una vida.

Hay mujeres que no tienen hijos pero son más madres que otras que son madres y no tienen hijos en su corazón y en su mente, y en su espíritu. Y si tú te preocupas por las cosas de Dios, Dios se preocupará por las cosas tuyas más adelante, cuando sea; mientras tanto vive la vida más plena que tú puedas. Disfruta de las cosas que Dios pone en tus manos, gózate en lo que tú tienes y se madre en muchas diferentes maneras, de muchas. Este mundo está necesitado de padres y madres, óigame. Se un líder, vive la vida mejor que tú puedas, vive una vida plena.

Si estás casado o casada gózate en el Señor y si no, vive una vida llena de fruto también y de bendición. Aprovecha tu libertad, viaja, lee, estudia, entra a la casa a la hora que te dé la gana, goza de tu libertad, se bendecida como sea. Dios te puede usar, despreocúpate. Buscad primeramente el Reino de Dios y las demás cosas vendrán por añadidura. No podemos vivir demasiado preocupados con lo que no tenemos. Mira todo lo que tienes y vive la vida más fructífera y poderosa que tú puedas, y deja lo demás al Señor, y en su momento Dios hará lo que tiene que hacer. Haz el bien que tú puedas en el momento, haz lo que te venga a la mano y déjale lo demás al Señor por favor. Dios se encargará entonces de bendecir tu linaje y si a Él le place, te va a fecundar, te va a bendecir, te va a dar los anhelos de tu corazón.

Porque todos tenemos sueños. Yo tengo sueños de cosas que quiero que Dios haga en mi vida, pero si yo me pongo a obsesionarme con lo que Dios no ha hecho entonces pierdo la oportunidad de disfrutar de lo que ha hecho y de lo que Él me ha dado. Así que mientras tengo un ojo en el futuro tengo el otro en lo que tengo y celebro, y le doy gracias a Dios por lo que tengo.

Todos tenemos fallas, todos tenemos vacíos, todos tenemos deficiencias, hay muchas madres que tienen hijos pero wow, a veces desearían ni siquiera tenerlos porque son difíciles. Nadie es feliz completamente hermano, cada estado tiene su bendición y tiene también sus retos, así que disfruta de lo que tienes en la mano, Dios siempre nos pregunta ¿qué tienes a la mano? Dios le dió una oportunidad a Raab de ser de bendición en ese momento, allí y luego la bendijo en otras maneras.

Pero ya cerrando un poco todo esto, déjeme porque he mezclado aquí las cosas. Entonces Raab sirve de protectora de estos dos espías que están haciendo su labor mientras el pueblo se prepara para entrar en la ciudad, y cuando vienen a buscar a estos dos hombres ella decide esconderlos. Me gusta esa imagen que está allá, gracias por ponerla, espero que se pueda ver bien, es una cuerda, un cordón, una soga roja, muy importante, la Biblia habla de un cordón de grana, quiere decir que es un color rojo, y es interesante que el detalle lo da dos veces, era un cordón rojo, cordón de grana, y uno se pregunta por qué el escritor, de todas las cosas que podía decir se empeña en señalar que era un cordón rojo el que ella le tendió a los hombres para que se descolgaran de su casa que de hecho estaba en el muro de la ciudad muy estratégicamente ubicado, porque todas las puertas de la ciudad estaban cerradas.

Mejor dicho había una sola puerta de entrada y de salida para controlar, como los hoteles que tienen una sola entrada y cuando usted entra lo que tienen ahí enseguida es el escritorio ¿por qué? para impedir que la gente entre y salga sin autorización del hotel. Entonces había una sola puerta grande de la ciudad y ya esa puerta estaba controlada, esos hombres no iban a poder salir de la ciudad sin que se alertaran los soldados. Pero por las cosas de Dios, la casa de ella estaba pegada en el mismo muro, porque los muros eran gruesos en esos tiempos y habían casas a veces pegadas a los muros o cerca de los muros, y ella tenía la bendición de que su casa estaba estratégicamente ubicada en el mismo borde de la ciudad, y por esa ventana ellos podían escaparse y eso fue lo que hicieron.

Ella les dijo: ok, vamos a hacer un trato, mientras escuchaban ahí la puerta tocándose y los hombres esperando allá, y ellos estaban me imagino llenos de temor, ok, vamos a hacer un trato, ¿qué les parece? Yo sé que Dios está con ustedes, ustedes van a destruir mi ciudad, si ustedes me prometen salvar a mi familia, mi casa, todo lo que yo tengo, yo los voy a proteger y los voy a sacar de la ciudad. Era una negociante ¿sabe? ella sabía el momento preciso de hacer la venta, mientras estaba la espada al cuello ellos no tenían otra alternativa, y ellos entraron en el trato, hicieron un pacto.

¿Se acuerda que yo hablé sobre gente de pacto hace dos semanas atrás? gente de pacto, gente de palabra. Ellos le dijeron: danos tu palabra. Si tú nos proteges, nos guardas, nos sacas de aquí con vida, cuando nosotros regresemos vamos a perdonar a tu familia y a todas tus cosas, vamos a destruir todo pero a ti y a los tuyos los vamos a perdonar. Y ese cordón, esa cuerda que ella usó.

Es decir, lo que quiere decir número uno es eso, que aprovechemos las posiciones donde estamos. Ella tenía una posición estratégica, tenía una casa de negocios, era una mujer que conocía lo que estaba pasando en la ciudad porque, imagínese, ahí entraba todo tipo de gente y ganaba inteligencia. A través de los años las prostitutas han sido usadas por los ejércitos para obtener inteligencia de sus clientes que a veces son soldados, gente de gobierno porque todos son hipócritas muchas veces ¿no? y han aprovechado esos contactos para que las mujeres saquen inteligencia.

Raab conocía lo que estaba pasando. Por su posición, interesantemente, tenía acceso a mucha información y además su casa, por la posición donde estaba, servía como punto de escape. Dios usa las posiciones donde estamos. La gente piensa que solamente Pastor se sirve a Dios, eso es una mentira del diablo, tú puedes servir al Señor exactamente donde tú estás. Mucha gente: oh, yo quiero ser Pastor, yo quiero ser evangelista, yo les digo: mira, quédate donde tú estás trabajando, tú eres más útil allí que detrás de un púlpito, porque es que tenemos la mirada corta. Hemos visto personas que están en posiciones estratégicas en la ciudad que cuando es el momento nos bendicen en muchas maneras en nuestra vida como Iglesia. Yo les digo: yo te necesito allí, no te atrevas a salir de ese lugar ¿sabe? usa la posición que tú tienes, usa el trabajo que tú tienes, usa la profesión, lo que Dios te ha dado y dile al Señor: Señor ¿cómo te puedo ser útil en la posición donde estoy, cómo puedo dar fruto donde yo estoy? porque Raab tenía esa oportunidad.

¿Qué fue lo que le permitió a Raab salir vencedora de todas esas luchas, todos esos obstáculos que ella tenía? mire, hay dos cosas que no podemos perder. Váyase a Hebreos 11:31 que la Biblia la menciona a ella, y ya voy, voy a cerrar esto, Hebreos 11:31, en el panteón de héroes de la fe el escritor de Hebreos habla de Raab y dice: "Por la fe, Raab la ramera, no pereció juntamente con los desobedientes, habiendo recibido a los espías en paz." ¿Qué salvó a Raab? su fe.

Pero mire qué interesante que Santiago también habla y yo no sé si él está dialogando con ese texto porque no sé si Santiago lo había leído, no creo pero de todas maneras, usted sabe que Santiago enfatiza mucho las obras, mientras que muchos aspectos de la Biblia enfatizan la fe pero no porque haya contradicción sino porque las dos cosas son importantes. Entonces Santiago nos añade otro matiz más a la vida de Raab. En Santiago 2:25, Santiago dice: "Así mismo también Raab, la ramera, ¿no fue justificada por obras cuando recibió a los mensajeros y los envió por otro camino?"

A Santiago le interesa analizar no solamente el corazón de esta mujer y su fe en Dios, sino también el hecho de que ella aprovechó la oportunidad que eso le daba y tomó acción. Porque ¿qué hubiera pasado si Raab simplemente dice: bueno sí, es cierto, van a matar a esta nación, y esta ciudad, y nos van a matar a todos, y a estos pobres hombres los van a coger aquí; sí señores, entren, cójanlos y llévenselos a la cárcel, y mátenlos? no, ella tornó su entendimiento de lo que estaba pasando en el mundo espiritual y lo tornó en acción, y dijo: esta es mi oportunidad para yo salvar a mi familia, y voy a tomar la iniciativa, y voy a poner a estos hombres a que hagamos un trato, y entonces los voy a esconder, y los voy a sacar por la ventana de mi casa, y voy a esperar a que ellos van a honrar su palabra, y voy a ejercer fe, ¿usted entiende? la fe y las obras juntas hicieron la obra total, y esas obras la ayudan a sobrepasar las desventajas de su vida y cambian su destino.

Una cosa que me impresiona de Raab es que ella ejerce discernimiento espiritual, discernimiento espiritual. Ella le dice a los espías que ella sabe que Dios ha cambiado la situación del país. Dice, versículo 8: "Antes que ellos se durmiesen ella subió al terrado y les dijo: sé que Jehová os ha dado esta tierra" yo he discernido en mi espíritu, dice ella, que Dios les ha dado esta tierra, "porque el temor de ustedes ha caído sobre nosotros y todos los moradores del país ya han desmayado por causa de vosotros, porque hemos oído que Jehová hizo secar las aguas del Mar Rojo delante de vosotros cuando salisteis de Egipto. Oyendo esto ha desmayado nuestro corazón, no ha quedado más aliento en hombre alguno por causa de vosotros" dice aquí "porque Jehová, vuestro Dios es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra" gloria al Nombre del Señor.

Ella discernió el verdadero estado de las cosas antes que sucedieran. Ella dijo: Dios ha cambiado la situación. Ya nosotros no somos la nación más fuerte. Dios está con ustedes y Él es el Dios Todopoderoso, y por lo tanto hay que tomar ciertas consecuencias y ciertas conclusiones de ese hecho. Ella discernió algo.

Hermanos: pidámosle al Señor discernimiento en nuestra vida. Yo siempre le pido al Señor: dame discernimiento, dame sabiduría para yo saber cómo dividir las cosas, cómo hacer decisiones sabias en un momento dado, porque Dios da discernimiento hermanos. Dios es el dador de sabiduría y de discernir entre dos cosas, discernir el corazón de la gente, discernir la naturaleza de una situación, discernir un momento en que Dios te está poniendo algo en frente, discernir el cambio de los tiempos, discernir dónde está la verdad en un tiempo en que a veces no sabemos a veces dónde está la verdad, porque gente que nosotros estimamos están yéndose detrás de la herejía y de la falsedad, porque el diablo ha enviado, y Dios ha permitido un espíritu de error que cunda hoy en día en esta nación, y aún en la Iglesia; se necesita gente con discernimiento espiritual.

Yo creo en la profecía. Yo creo que es bonito cuando Dios viene y te dice: Hijo mío, haz esto, y esto, y esto, y usted siente la Palabra de Dios en su vida, o Dios te dice esto, Dios te dice lo otro, yo creo en ese sentido. Pero la profecía no puede ser un sustituto para el discernimiento espiritual que tú tienes en tu corazón, discernir el mover de Dios, la sabiduría que Dios da. La profecía no puede convertirse en una muletilla; cada vez que tú quieres hacer algo vas a donde el profeta para que te diga lo que tienes que hacer. Pastor: yo quiero que usted me diga con cual de estos dos novios me tengo que casar. Tengo dos ofertas de trabajo, dígame cual debo escoger. Me aceptaron en tres universidades, dígame una palabra, tire una palabra profética.

Yo creo en la profecía hermanos, pero yo creo sobre todo en el radar secreto que Dios pone dentro de cada uno de nosotros que es Su Espíritu, que nos permite discernir. Cuando uno tiene ese radar espiritual muchas veces, fíjate, a mí me encantaría que Dios cada rato me estuviera hablando en voz audible, pero Dios me ha dicho: No, Yo he puesto en ti Mi radar, Yo he puesto en ti Mi discernimiento. Usa eso, eso es confiable, es un GPS, eso te lleva a donde Yo necesito. Es más, el Espíritu Santo se incorpora a las venas, a las células y a las fibras de nuestro ser, la profecía entonces fluye a través de cada parte de nuestro espíritu. Somos una fuente de profecía viviente. Dios te habla en sueños, Dios te habla a tu corazón, Dios te habla a través de algo que tú ves en un momento. Dios te habla a través de una palabra que tú escuchas aislada, Dios te habla a través de la Palabra que tú lees cada día, Dios te habla a través de un programa de noticias, Dios te habla a través de una palabra aislada en una conversación que tú dices: wow, ¡boom! ahí está lo que Dios quiere que yo haga.

Hay muchas maneras que Dios habla y hay que crear discernimiento de Dios. ¿Cómo se crea discernimiento? se crea discernimiento leyendo la Palabra continuamente. Se crea discernimiento orando y escuchando esa Voz de Dios que a veces se mete sutilmente en tu oración y te dice: esto es mío. El discernimiento se desarrolla escuchando buenos sermones, escuchando buena música, ejercitando los sentidos dice la Palabra. Dice que la revelación dice que es para aquéllos que por el uso tienen el discernimiento desarrollado. Si Su Espíritu está dentro de ti Él te da sabiduría, ejercita la sabiduría. Quizá la sabiduría comenzará como una chispita pequeña, úsa eso que tienes y llévala a más, más, más hasta que sea algo poderoso y vibrante.

Una de las cosas que también la sabiduría se desarrolla y el discernimiento es obedeciendo al Señor cuando nos habla, porque si Dios te dice algo y tú no lo haces estás contristando el Espíritu Santo, y Dios dice: Bueno, te hablé, no me escuchaste, así que voy a aguantar hasta que tú aprendas. Si somos fieles en lo poco entonces en lo mucho seremos puestos.

Yo he aprendido que el discernimiento se desarrolla en el uso. Por eso yo les digo hermanos, mire yo les digo: esto de ese conector es una oportunidad. Y otra cosa, déjeme decirle algo porque voy a mezclar aquí dos puntos. Una de las cosas que hizo Raab fue que estuvo dispuesta a cambiar su mentalidad cuando Dios le habló, cambiar de mente porque cuando Dios te habla, no importa cuáles sean tus pre-concepciones y lo que tú pensabas antes, si Dios te habló cambia y ponte en la posición donde Dios te está diciendo que vayas ¿sabes? No te quedes atrincherado como un burro con las pezuñas metidas en la tierra mientras Dios te está halando hasta otro lugar. Fluye con el mover de la sombra de Dios y el fuego de Dios aunque sea contrario a tu posición original.

Hay muchas denominaciones, a mucha gente Dios les está diciendo: cambia, y ellos: ah no, yo soy católico porque mi abuelo era católico, porque mi abuela era católica, mis antepasados eran católicos y yo me voy a morir católico. Te vas a morir católico y está bien, y si eres buen católico pues gloria a Dios, pero muchos son católicos simplemente porque son obstinados no porque Dios los está llamando a quedarse allí ¿sabe? es simplemente porque no quieren dar su brazo a torcer, porque la religión no salva a nadie; eso quizá es para alguien que está aquí, respeto nuestros hermanos católicos, entiéndanme bien.

Pero lo que quiero decir: cuando la gente es obstinada, orgullosa y Dios le está diciendo: Muévete a otro lugar donde Yo te estoy llevando y usted se queda en el mismo sitio, está perdido ¿sabe? Cuando la nube de Dios se movió será mejor que usted coja sus corotos y los lleve, y se vaya con ellos también, no se quede en un lugar simplemente porque está acostumbrado allí.

Raab vió el mover de Dios, vió que las condiciones climatológicas habían cambiado, que ahora Dios estaba con ese pueblo y ahora dijo: hey, me voy a alinear con ellos. Lo que decía, ok del conector de nuevo. Usted sabe que yo me paré aquí hace unos meses atrás feliz de que ya yo terminaba de construir, y eso yo estaba convencido de que así era, y yo le estaba dando gracias al Señor. Ese conductor ya era para mí un objeto de luto; ya yo lo había llorado, le había guardado luto y ya yo estaba contento en un sentido de que ahora podía dejar de construir, que lo había estado haciendo por veinte años de mi vida con dolores de parto cada vez, porque estos tres, productos iba a decir, estos tres bebés han sido problemáticos cada uno de ellos, porque los hemos tenido que construir bajo estrés, falta de dinero, condiciones difíciles.

Y yo francamente digo: estoy harto de construir. Y yo estaba seguro de que ya esto era, yo lo que estaba era triste mas bien porque no íbamos a poder tener eso que era tan importante, y cada vez que yo he visto a nuestros niños saliendo en la intemperie y la dificultad de todo eso, ese hoyo que está en mi mente, esa parte, como un diente que se zafó y se salió, está ahí, una muela que no tiene un hueco ahí en la boca. Pero yo estaba ya resignado a la idea.

Pero mire cómo es Dios que Él me puso a poner la fundación que va a sostener esos conectores, está metida ahí en la tierra, porque yo dije: si algún día Dios resucita esto en algún año, yo no sé cómo ni parece posible pero voy a meter ahí la fundación, porque así es la fe. Y si esa fundación no estuviera allí yo les aseguro que sería imposible a estas alturas construir, pero mientras tenemos la tierra abierta dijimos: vamos a meterlo. Costó unos 20.000 dólares; no estaba en los planos, no estaba en los gastos, no estaba en el presupuesto, de todas maneras lo pusimos allí porque yo sé en quién hemos creído. Yo creo en un Dios raro, yo creo en un Dios impredecible, yo creo en un Dios que hace brotar de la piedra agua, y yo dije: por si acaso yo voy a poner una señal allí de fe, si Dios quiere eso se va a hacer.

Pero ya yo estaba tranquilo y me había resignado, porque ¿para qué llorar sobre leche derramada? si no se podía, no se podía, yo estaba convencido y claro de que eso ya era un hecho. Y sin embargo Dios cambió las cosas, ustedes saben la historia, no la voy a elaborar demasiado. Dios cambió la historia y me dijo: es posible, y Dios proveyó las circunstancias. Y yo tuve que venir delante de ustedes entonces y decir: hermanos ¿saben qué? Congregación que está tan contenta y tan cómoda de que ya no tiene que dar más ni hacer más nada, hay que ponerse otra vez los breteles, hay que ceñirse los lomos otra vez porque Dios dice: Todavía falta.

Yo les aseguro que esto ha contaminado de nuevo mi vida, yo soy honesto y soy transparente delante de ustedes: hay caído de nuevo sobre mí la sombra que yo tenía antes de la construcción. La siento, mi ser emocional se ha contaminado otra vez, quiero ser franco con ustedes porque soy un hombre que creo en el Señor pero también soy de carne y hueso, y se me ha vuelto a complicar mi panorama psicológico-emocional, estoy luchando con eso y les pido que oren. Porque cuando uno baja la guardia, difícil volver a subir todas las defensas otra vez (llora).

Pero yo he creído; si Dios dice: Esta es la dirección uno tiene que decir: amén Señor ¿qué más quieres que yo haga? Tú das la fuerza. Y yo sé que la fuerza está en ustedes también para dar a luz, para hacer lo que hay que hacer. Yo les animo a ser como Raab y a creerle al Señor porque para eso es que leemos la Biblia, no es para un adorno allí para sentir escalofríos, que se nos engranuje la piel y después nos olvidamos cuando vamos por allá afuera. Dios está buscando gente decidida y gente de pacto, gente que diga: yo le hice una promesa al Señor y la voy a cumplir. Y si Dios dice: Cambia tu posición, cambia de mente, cambia tus planes será mejor que tú te alinees con lo que Dios dice ¿sabes? será mejor que tú le digas al Señor: sí Señor, lo que Tú digas. Hay que discernir el momento del Señor.

Todavía no estoy, hay cosas que hay que hacer, estoy haciendo todo lo que puedo y confío en el Señor que así va a ser. Hay dinero, hay finanzas, hay todavía cosas de diseño que tenemos que resolver. Yo estoy haciendo mi pacto porque estoy caminando en fe, porque creo en Dios. Pero será mejor, no sé si Dios está hablando a alguien aquí en este día. Si Dios te dice: Fluye con Mi Espíritu, cambia tu mentalidad, cambia tu comportamiento, cambia tu vida, mándate detrás de la Palabra de Dios, no digas: oh yo soy así y así nací, y así seré hasta que me muera. Cambia de posición.

Yo sé que Dios les está hablando a muchos de ustedes esta mañana. Cambia de posición y fluye con el Espíritu de Dios, y atrévete a entrar. Esa es la gente que Dios bendice, es la gente atrevida, la gente como Raab, lea la historia de ella, métase dentro de la psicología de esa mujer porque ese es el hombre, la mujer que Dios honra, son gente atrevida. Gente que dice: si muero que muera, si perezco que perezca, yo voy a ir por donde Dios me dice y entonces Dios abre el mar delante de ti, Dios te bendice. Dios honra a la gente decidida.

La gente de doble ánimo no espere recibir nada de Dios. Al que mucho se le da mucho se espera de él o de ella. Si Dios quiere gloria para tu vida será mejor que te pongas a hacer ejercicio para tener unos hombros grandes porque la gloria pesa, la gloria es trabajo y ningún soldado que tenga sus medallas se las ganó jugando golf ¿sabe? Si tú quieres que Dios haga cosas en tu vida y tú quieres dejarle un legado a tus hijos será mejor que tú seas un hombre, una mujer de pactos. Una mujer que sepa cuándo decir: Dios me está llamando y que se quede lo que se quede, que se pierda lo que se pierda, yo voy por ahí porque por donde Dios va hay bendición, hay vida, hay protección, hay salud, hay gloria, hay éxito. Eso es el hombre, la mujer que Dios quiere bendecir.

Este es un tiempo de Raab. No tengo tiempo para desarrollar todo este pasaje pero en ese drama está la historia de la salvación. Ese cordón de rojo es símbolo de Cristo Jesús. Muchos comentaristas de ese pasaje entienden, yo enseguida que lo ví la primera vez que leí ese pasaje: claro, cordón rojo, la sangre. Es como que usted se remonta al cordero de pascua, la sangre pintada, porque viene destrucción a la tierra. Dios está advirtiendo, viene destrucción.

El que se alinee Conmigo Yo lo bendeciré, lo libraré de la muerte venidera. El que no se alinea Conmigo perece con todo lo que tiene y aquéllos que tienen la sabiduría para discernir el mover de Dios son librados de la muerte por medio del cordón de grana que es Cristo Jesús, y por un pacto, el pacto que Dios ha hecho con nosotros de salvarnos si creemos, si apostamos a Él.

Dios va a destruir esta tierra. Estamos en un tiempo donde el Señor se prepara para hacer Sus juicios sobre el mundo o por lo menos para hacer sentir. Dios va a golpear la Tierra con Su cetro y los fundamentos de la Tierra se van a conmover. Dice la Biblia que: "En ese tiempo, todo lo que pueda ser removido será removido." Los cimientos de la sociedad económicos, políticos, sociológicos, tecnológicos van a ser removidos por el Señor, y los que van a poder sobrepasar esa prueba son los que disciernan el mover de Dios y se mantengan firmes y fieles, y estén invirtiendo en el futuro, en lo que Dios va a hacer, y esos son los que van a experimentar la Gloria de Dios en sus vidas. Todo eso está implicado en esto.

Dios está buscando gente de discernimiento espiritual, gente decidida. Aunque se muera todo el mundo alrededor asegúrate de que lo que tú tienes tú lo protejas con la sangre de Cristo y la visión bíblica que es la que te va a proteger y te va a salvar del mal venidero. Cuando Dios se prepara para destruir será mejor que tú te cubras con la sangre del cordero y que la pongas en el dintel de tu casa, tus hijos. Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo tú y tu casa.

La familia de Raab fue bendecida por su fe y fueron salvos, ellos estaban por allá quitados de bulla pero había una mujer clamando por ellos, intercediendo por ellos y Dios los bendijo a ellos también por la fe de su hermana, madre, tia, hija, prima, sobrina, lo que fuera. Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo tú y tu casa.

Hago esa invitación, si alguien en esta mañana siente el llamado de Dios en su vida, si tú quieres pasar al frente, entregar tu vida al Señor como Raab, Dios te ha hablado, puedes hacerlo. Si algo Dios ha dicho a tu vida también, otras cosas, un cambio, algo que Dios quiere que tú hagas, algún cambio, lo que sea. Yo creo que hagas un movimiento ahí adentro de tu ser, levantes la mano, pases al frente, te arrodilles, sientas lo que tú quieras pero haz eco de lo que tú estás recibiendo esta mañana y haz un pacto con el Señor. Pon sello, pon firma sobre tu vida en esta mañana y apresúrate; Dios se mueve, Dios está moviéndose, Dios quiere hacer cosas en la vida de hombres y mujeres y será mejor que nos decidamos.

Mira, mándate a correr y deja de estar entre dos aguas dice el Señor, eso es lo claro que Dios me ha dicho esta mañana. Deja de estar entre dos aguas, decídete. Véte por donde Dios va, deja de estar allí. No, tú tienes que decidir a qué campo perteneces, a qué equipo. Al que va a ser destruido o al que va a sobrevivir y prosperar como Raab y su familia. Déjate de estar jugando, déjate de estar atrincherado en tu obstinación de lo que tú eres y se humilde, y cambia de equipo dice el Señor, cambia de mentalidad, cambia de lugar y ve a donde Dios te está llamando, y no mires atrás porque ya no es tiempo de juegos.

Iglesia: vamos a cobrar consciencia y madurez. Los tiempos de jugar a evangélico ya se acabaron hace tiempo. Dios está buscando hombres y mujeres que hayan muerto ya y que vivan ahora para el Reino y para lo que viene, y para su Dios ¿ok? Esa es la gente que van a poseer la tierra y van a salvar a sus hijos, y su linaje; gente clara, decidida, vertical, de una sola dirección y de mirada obsesiva-compulsiva. Ahí yo veo un punto pequeño pero sólido completamente y ese es mi blanco, y por ahí yo voy. Los que quieran perderse eso es asunto de ellos, los que quieran ser indecisos y de doble ánimo, y pusilánimes en su fe, asunto de ellos. Yo quiero tener una fe robusta en mi Dios y voy a hacer lo que tenga que hace para hacer lo que Dios quiere que yo sea y que yo haga.

Recibe esa Palabra de Dios en esta mañana, seas mujer, hombre, madre, no madre, joven, aspirante, lo que sea Dios te dice: Recibe Mi Palabra en esta mañana. Póngase todo el mundo de pie ahora, vamos a darle gracias a Dios. Señor: yo mismo necesito comerme una porción de esa Palabra. Ayuda a esta Iglesia a entrar al nivel donde necesita entrar, oh Espíritu Santo, ayúdanos a obtener el espíritu de Raab en esta mañana Padre. Nuestros hogares sean hogares entregados a Ti exclusivamente Señor.

Nos unimos a Tu propósito Padre, nos unimos a Tu llamado, nos unimos a Tu Espíritu Padre, a Tus planes. Ayúdanos a no mancar, no errar el blanco Dios. Ayúdanos a no errar el blanco menos que ardiente. Nos entregamos a Ti Señor, ayúdanos a ser como una Presencia de Raab en la ciudad, en esta ciudad Señor, ayúdanos a ser como Raab en esta ciudad. Aleluya, gracias Señor, gracias. Te adoramos Señor, te bendecimos, gracias, gracias por Tu bendición y Tu Palabra.

No hay vuelta atrás. Diga usted en su corazón: no hay vuelta atrás. Lo que yo decidí en el Señor lo mantendré hasta la muerte. Estoy decidido totalmente a honrar a mi Dios hasta mi último respiro. El que quiera se vaya por donde quiera pero yo, sea joven, sea niño, sea adulto, sea anciano, mujer, hombre, madre, no madre, soltero, yo voy a servir a mi Dios y voy a ser un instrumento para Sus propósitos en la Tierra. Gracias Señor, te adoramos, te bendecimos. Gracias Padre, amén, gracias.