Sermón 28 de enero 2018: Cuando el maná cesa

A propósito de Sermones
[Dr. Roberto Miranda]
  • Presenter: Dr. Roberto Miranda
  • Fecha: January 28, 2018
  • Ubicación: Congregación León de Judá

Libro de Josué en el capítulo 5, versículos del 10 al 12. Toda esta serie de meditacones comenzó con un pensamiento que me vino a la mente, yo digo, como un meteorito hace varias semanas atrás, donde escuché la voz del Señor en mi mente, en mi espíritu, con ese mensaje “por cuanto no habéis pasado por este camino antes.”

Y vimos cómo lo que eso quería decir, en una manera más expandida, de que Dios nos ha llamado como iglesia a entrar en una zona, en una dimensión, en una época en la cual no hemos estado antes, cualitativamente diferente, con demandas diferentes, con una forma de operar diferente, con eventos y expectativas de parte de Dios diferentes. No hemos pasado por ese camino antes. No es algo familiar, es algo diferente.

Y después de eso me vino el pensamiento, la imagen del arca de que si uno va a caminar por ese camino, como dice ese texto, uno tiene que dejarse guiar por el arca porque ella es la única que sabe por dónde tenemos que ir. El arca va a ser nuestro GPS, entonces el arca nos va a deparar las instrucciones y las directrices que nosotros necesitamos para poder llegar a donde Dios nos quiere llevar dentro de ese camino que antes no hemos caminado.

Si uno va a vivir dependiendo de Dios será mejor que Dios hable para que podamos ir a donde él quiere que vayamos. Una cosa va con la otra. Entonces, hablamos de eso, de la necesidad de que Dios nos dirigiera. Y Dios nos dio una hermosísima ilustración de esto llevándonos al santuario original y dándonos instrucciones de que él quería que en ese lugar en particular se ofreciera adoración al Señor ese domingo. Y usó un evento técnico de aquí, de las calderas que fallaron en el día más frío yo creo que hemos tenido en todo el año, y el tiempo allí fue glorioso que tuvimos.

Porque es que el Señor da instrucciones específicas y eso es algo que yo creo que esa modalidad donde Dios se mueve, él habla a su pueblo. Y él da instrucciones. Dios es un -Dios que habla y que da instrucciones a un pueblo que está metido en guerra a favor Dios, con Dios a su favor y contra las huestes…

Hay un pasaje en la escritura, voy a fluir en el espíritu incluyendo a veces fuera de mis notas. Hay un pasaje en la escritura en que David en un momento en que va a pelear contra una tribu enemiga – no recuerdo ahora mismo cuál es – le dice al Señor, “Señor, qué hago? Cuándo ataco o me quedo tranquilo, cómo?” Y Dios le dice, “Cuando tu oigas el viento que se mueve por encima de las balsameras es el momento de atacar.” Y entonces Dios lo dirigió en una manera bien estratégica. Y así Dios hace a través de toda la escritura, cuando el pueblo tenía que atacar a Jericó, vimos en otros de esos sermones básicos, que Dios les dio la estrategia. Un día, cada día una vuelta alrededor, en el séptimo día 6 veces alrededor, después griten, los sacerdotes toquen los shofares y el muro se caerá y entonces cada uno vaya recto, no miren ni a diestra ni a siniestra y extirpen todo, destruyan todo.

Y vamos a ver el domingo que viene posiblemente, y le dijo, “No guarden nada de lo que ustedes vean en esa tierra. Todo es maldito y lo tienen que consagrar más bien.” Eso es una anatema, es consagrado para Dios en una manera y si no hay maldición. Es decir, instrucciones específicas Dios les dio.

Dios es Dios de estrategia, Dios es un Dios de detalles. Dios habla a los que él manda a actuar en su obra. Si Dios no habla yo creo más claramente a la iglesia, es porque la iglesia no está en su perfecta voluntad y entonces él no envía esas instrucciones que nosotros necesitamos, porque para qué si no estamos usándolas como es debido.

Entonces, esa arca era esa muestra. Vimos también que cuando el pueblo cruza al otro lado y se encuentra con Jericó, de nuevo, le dio una estrategia específica. La locura de Dios más sabia que la sabiduría de los hombres.

Y hoy yo quiero hablarles de otro momento, de nuevo, yo a cada rato he estado por dejar esto, okay, ya prediqué lo que tenía que predicar, pero Dios vuelve y me dice, no, todavía hay material en eso. Por qué? Porque en estos pasajes de la entrada del pueblo de Dios a la tierra prometida y de la terminación del dar vueltas en el desierto, hay… ustedes me oyeron hablar mucho de la palabra paradigmas. Un paradigma es como un prototipo, algunos dicen un tipo de… un paradigma es como un modelo bien importante, un punto de referencia que dicta las acciones específicas de las personas que operan bajo ese paradigma.

También está la palabra prototipo, es el mismo tipo de cosas. En estos pasajes de Josué están escritos no solamente para que nosotros digamos, oh, sí, eso pasó hace tres mil años, qué bueno, qué lindo. No, es para que nosotros saquemos de ellos principios para la vida cristiana, principios fundamentales que podemos aplicar a cualquier situación de la vida. Son principios para la vivencia cristiana. Eso es lo que es un paradigma espiritual y todos estos pasajes del pueblo de Dios en el desierto, de las dificultades que pasaron, su entrada a Canaán, las luchas, son todas formas simplemente de Dios establecer paradigmas y modelos para la vida del creyente.

Entonces lo que nosotros estamos haciendo es decodificando y sacando la estructura de estos pasajes y poniendo a un lado el follaje externo, incidental para encontrar la base, el fundamento de estas cosas, que entonces los podemos aplicar a muchas diferentes cosas. Y por eso el Señor me ha estado hablando acerca de, okay, hay algo más allí que tienes que mirar, pon tus ojos sobre eso y expónselo a la congregación.

Porque yo veo como que Dios está ensamblando un rompecabezas ante nuestros ojos de principios fundamentales que tenemos que usar en estos tiempos. Y uno de esos principios fundamentales se encuentra ahí en Josué 5, del 10 al 12 y por eso Dios me está diciendo, hasta que tu no declares esto, hasta que no lo pongas en su lugar no tienes permiso para soltar todavía esta temática.

Y yo les quiero hablar acerca del maná, cuando el maná cesa. En el capítulo 5, versículos del 10 al 12 dice:

“Y los hijos de Israel acamparon en Gilgal y celebraron la pascua a los 14 días del mes por la tarde en los llanos de Jericó. Al otro día de la pascua comieron del fruto de la tierra los panes sin levadura y en el mismo día espigas nuevas tostadas.”

Aquí hay algo bien importante – dice que, Dios los llamó a celebrar la pascua y aquí la próxima vez que yo predique, posiblemente va a ser el domingo, es precisamente alrededor de este tema de la pascua, la circuncisión. Era como que Dios les estaba diciendo, antes de que ustedes puedan entrar de lleno en lo que yo tengo para ustedes, hay ciertas cosas que ustedes tienen que hacer que son preparatorias.

Entonces los hebreos Dios los llamó a circuncidarse y a celebrar la pascua y dice que al otro día de celebrar la pascua, en otras palabras, circuncidarse, celebrar la pascua, guardar esos días de descanso y reposo, era un preludio, un requisito para entrar en algo. Y eso tenía que hacerse antes de comenzar el tiempo de la acción final que Dios quería que ellos tomaran, de entrar ya como pueblo a su identidad y a su madurez y a su estabilidad total.

Y es interesante que después que ellos celebran la pascua, comen del fruto de la tierra por primera vez y esto es como que es fácil pasarlo por encima, pero ahí fue donde el Señor me detuvo porque fíjese lo que pasa. Dice que comieron del fruto, en otras palabras, como que recibieron permiso en su espíritu para comer del fruto de la tierra. Usted tiene que recordar que ellos llevaban 40 años en el desierto comiendo maná, todos los días. Y no habían entrado a la tierra prometida. Ahora entran a la tierra prometida y por primera vez en 40 años…

Usted se imagina si usted está comiendo plátanos durante 40 años todos los días, y de momento le presentan un arroz con frijoles y una carnita bien guisada, una ensalada, 4 tostones y un flancito al final, cómo se siente usted? En la gloria, ¿verdad que sí? Esta gente había estado 40 años comiendo el mismo arroz blanco todos los días y ahora de momento entran a la tierra prometida y pueden comer diferentes cosas. El paladar se abrió de momento ante el ataque de toda esa comida diferente.

Comieron del fruto de la tierra, los panes sin levadura en el mismo día espigas nuevas tostadas. Hicieron un pancito bien, con un poquito de mantequilla y aceite de oliva. ¡Guau! Qué rico supo eso. Si han estado 40 años no pueden hartarse de una vez, hay que ir poco a poco.

Y entonces el versículo 12 es donde verdaderamente tenemos que entrar, dice, “y el maná cesó.” Diga conmigo, y el maná cesó. “Y el maná cesó el día siguiente desde que comenzaron a comer del fruto de la tierra. Y los hijos de Israel nunca más tuvieron maná sino que comieron de los frutos de la tierra de Canaán aquel año.”

Usted ve por qué es importante no omitir ese aparente detalle. No es un detalle, es algo esencial. Y yo creo que aquí hay un principio bien importante. Esa idea de que los israelitas comenzaron a comer del fruto de la tierra prometida y entonces el maná cesó. Ese alimento que Dios le había provisto durante 40 años dejó de caer sobre su tierra.

Como maná es algo tan importante. Déjenme leerles algo que saqué del internet acerca del significado del maná y qué era el maná, porque quizás algunos de ustedes no entienden la totalidad.

Dice, el maná parecía semilla de culantro, una semillita pequeña. Y sabía a galletas, obleas, hechas con miel. Era como un cereal, yo no sé cómo describirlos exactamente, pero me imagino que era como un cereal que se podía prestar para diferentes cosas. Usted podía hacer un panecito quizás con un poquito de dulce. Era algo bien sencillo y ellos lo recogían, era como unas escarchitas.

De paso, yo creo, y aquí me voy a adelantar un poquito, no estoy seguro de eso, pero la iglesia católica con lo de la ostia, que es como una cosita finita, yo creo que ellos tratan como de duplicar y hacer alusión y referencia a eso del maná. No sé si me equivoco. Ustedes los católico admítanlo. Pero hay una referencia de la iglesia católica acerca de eso, con esas cositas.

Entonces, era algo así bien sencillo. Y dice que cuando los israelitas lo vieron, la primera vez que cayó sobre la tierra, se preguntaron unos a otros qué es eso? Y de ahí vino el nombre, en hebreo era, manú, mangú, qué es eso? Es mangú. La expresión original era eso, manú, maná. De ahí vino la palabra manú, qué es eso? Una expresión de extrañeza lo que estaban viendo.

Eso llevó al nombre de maná. En otras palabras, qué es eso? Entonces ese maná descendías todas las mañanas excepto en el día de reposo. Se podía colectar todos los días solo para el día y solo lo que se podía comer en un día. Cuando el Señor Jesucristo dice, el pan nuestro de cada día dánoslo hoy, es porque la vida cristiana se supone que sea una vida de fe. Dios estaba tratando de instruir a su pueblo acerca de depender de él en todo. Entonces él dijo, esto no es que usted simplemente venga con una carretilla y llenarla de maná y meterla en su casa para toda la semana. Todos los días usted tiene que recoger solamente para un día y su lo dejaban para el otro día se podría.

Dios quería instruir, enseñar a este pueblo a caminar por fe. Yo le pido al Señor, Señor, ayúdanos a caminar por fe, ayúdanos a creer que tu eres nuestro proveedor y que como dice la Biblia, joven fui y he envejecido y no he visto justo desamparado ni su descendencia que mendigue pan.

Dice el Señor Jesucristo, por qué os afanáis por el día de mañana, qué comeréis o qué beberéis, porque los gentiles hacen lo mismo. Y muchos de los problemas que nosotros tenemos en la vida es que no hemos encontrado ese reposo en el Señor, de poder creer que Dios me va a dar mi provisión de cada día y que no me va a faltar. Eso es una promesa de parte de Dios y él quiso impresionarlos con esa dependencia de él cada día comiendo solamente y recogiendo lo que necesitaban para ese día.

Y en el séptimo día dice que no se podía recoger ese día, no se podía trabajar ese día. Si una persona intentaba recolectar ´más de lo necesario, estoy leyendo, o almacenar el maná para necesidades futuras se podría y olía malísimamente. De esa manera era imposible para los israelitas evadir la total dependencia de Dios o usar el maná con avidez para beneficio personal. Milagrosamente el maná se podía preservar en el sexto día y comerse al otro día, el sábado y no se podía encontrar el sábado por la mañana.

En otras palabras, el viernes, yo podía recoger para los dos días. El sábado no iban a hacer nada y ese día el maná, por alguna razón, caía más maná y podían recogerlo para dos días y no se podría al otro día. El único que eso pasaba porque Dios también los estaba enseñando. Descansen en mí y crean que yo les voy a suplir. Eso es algo que es demasiado profundo, no quiero entrar demasiado en eso.

Dice, eventualmente los rebeldes israelitas se cansaron del maná, y eso es bien importante, porque uno diría, ¡Guau! Señor, si yo pudiera así comiendo maná de ti todos los días. Nos ponemos bien románticos, ¿verdad? Señor, gracias, yo prefiero mejor comer un arrocito con habichuelas.

El maná era una cosa provisional, era un ajuste, era algo que Dios les estaba dando para que no se murieran de hambre, pero no era lo verdadero que Dios tenía para ellos. Él tenía algo mejor, tenía la comida sabrosa de la tierra prometida y mientras tanto hizo un ajuste y les dio esa comida desabrida, monótona. Eso es importante que lo recordemos.

Los judíos, si usted busca en Números 11:6, llegaron a detestar el maná y llegaron a anhelar los ricos alimentos de Egipto. Un día comiendo ese maná en la casa se cansaron, estoy harto ya del maná este. Señor, envíanos algo diferente. Ojalá y volviéramos a Egipto donde teníamos ajos y cebollas y comíamos todo lo que queríamos y las carnes, las ollas llenas de carne en Egipto. No se recordaban de los azotes de los egipcios. No se recordaban de la noche que se tiraban a la cama agotados para levantarse a las 5 de la mañana y volver otra vez a hacer ladrillos de paja y todo eso para las pirámides. Solamente comenzaron a recordar las comidas sabrosas y ese maná que parecía desabrido. Hay mucho allí de enseñanza espiritual.

Vinieron a detestar el maná. Pero Dios continuó dando a los israelitas un suministro constante de maná durante sus 40 años de vagar por el desierto. No puedo reprimir un pensamiento acerca de eso. Sabe que cuando Dios toma un pueblo sensual y acostumbrado a los gustos picantes y a todas las cosas sabrosas y sensuales del mundo, sabe lo que hace? Te pone a ayunar, vegetariano aunque no quieras.

Yo creo que el maná era como una especie de ayuno también. A este pueblo sensual que le gustaba el picante, el chile, los jalapeños de Egipto, Dios le dijo, por 40 años te voy a poner a comer cereal Cornflake sin azúcar para destetarte de tu sensualidad. Yo le digo, hermanos, Dios nos ayude, Dios tiene que… muchos de nosotros necesitamos comer menos, ayunar más, destetarnos de la carne, hay muchos de nosotros que sin esas chuletas al mediodía no vivimos. Si en la noche no nos pegamos un viaje de arroz con habichuelas y carne guisada no sentimos que hemos comido. Y por la mañana otro viaje de lo que sea, tortillas con frijoles y bacon frito o lo que sea. Y eso nos está matando a muchos de nosotros, hermanos.

Dios quiere darnos salud como pueblo y yo tiro esto como una palabra a ustedes. Comencemos a independizarnos y a emanciparnos de la comida. Te va a tomar quizás dos o tres años, hermano, pero Dios quiere salud para su pueblo y yo tiro ese reto proféticamente a ustedes, mis hermanos, en el nombre del Señor. Quizás estoy siendo entrometido pero perdónenme. Yo le pido, Señor, ayúdame a ser honesto con mis hermanos, déjame hablar lo que tu pones en mi corazón.

Tenemos que aprender a emanciparnos de la dependencia de los ajos y de las carnes y pelee con ese gigante en el Señor. Diga, te voy a vencer. Apetito fuera, ahora, ahora. Y entre en el reposo del Señor. Independícese de la dependencia de los ajos y las carnes de Egipto.

Ahora no recuerdo dónde iba pero ustedes quizás me pueden recordar. Ellos vinieron a detestar el maná y lamentaron el día en que fueron librados de su esclavitud, en Números 11. “Ahora nuestra alma se seca, pues nada sino este maná ven nuestros ojos.”

Despreciaron la provisión de Dios y por eso pagaron un precio bien alto. Pero Dios continuó dándoles a los israelitas un suministro constante de maná durante sus 40 años de vagar por el desierto.

Cuando Josué y los hijos de Israel cruzaron el río Jordán y entraron en la tierra prometida en Gilgal, celebraron la pascua y comieron el producto de la tierra. En ese día el maná cesó nuevamente ilustrando su provisión milagrosa.

Hemos sido atraídos, hermanos, a una reflexión extendida sobre el libro de Josué. En Josué 5:12 dice que, “una vez que los israelitas comenzaron a comer del fruto de la tierra prometida, el maná que Dios les había provisto dejó de descender.”

El maná era una provisión temporal y humilde por la misericordia de Dios para sostener a los israelitas durante su tiempo en el desierto mientras esperaban la provisión verdadera y permanente de Dios que era el alimento de la tierra de Canaán. El maná tenía su utilidad pero era solamente mientras ellos estaban en el desierto. Cuando entraran ya finalmente a la verdadera tierra que habían de habitar, esos suministros provisionales de Dios cesarían y ellos entonces podrían consumir la verdadera comida que Dios tenía para ellos.

Dios les había prometido una tierra que fluía leche y miel donde no les faltaría ningún bien, todo lo que necesitaran Dios se los tenía en abundancia. Mientras tanto los mantuvo en una gracia provisional en el desierto.

Y Dios también proporcionó otros modos temporales de provisión y de guía en el desierto. Vimos la nube de humo y la columna de fuego que los guiaba, los alumbraba, era electricidad sin tener que pagar una mensualidad. En la noche esa columna de fuego brillaba sobre todo el campamento y alumbraba Israel y la columna los cubría en el desierto del sol y cuando eso se movía ellos tenían que seguir la dirección divina.

También Dios se aseguró de que los zapatos de los israelitas nunca se rompieran, pero desgraciadamente era el mismo zapato todo el tiempo. Y dice la Biblia que las mujeres comenzaron a protestar también porque tenían los mismos zapatos y no podían usar combinaciones diferentes en el desierto. Yo no sé, eso es verdad o yo me lo estoy inventando? Y los hombres también con su ropa nunca se le envejecía, y los jóvenes se quejaban de que los mismos jeans todos los días, Señor, ya… depárame un short, una Jordan [inaudible], una [inaudible] por ahí, Padre, aunque sea un oasis.

Era simplemente la misma ropa pero nunca se les secó, nunca se les desgastó, los zapatos siempre iguales, porque Dios tuvo una… sí, eran los mismos pero no se les podrían encima ni se les rompían. Una gracia provisional de Dios. No era la abundancia de ropa que ellos querían pero Dios les dijo, no hay más nada. Acostúmbrate a eso. Dale gracias a Dios, decía el Señor, que no se te rompan encima y tengas que andar con hoyos en el trasero o algo así. Tenían que usar la misma ropa aburrida todo el tiempo pero por lo menos la gracia de Dios se manifestaba en ellos.

Entonces vemos esta gracia provisional de Dios mientras venía lo verdadero, lo permanente, su identidad permanente. Cuando ese alimento verdadero y más permanente comenzó a estar disponible después de la pascua y de la circuncisión, lo temporal cesó, porque ya no era necesario porque solo estaba destinado a alimentar a los israelitas durante su tiempo en el desierto.

En otras palabras, y esto es lo que yo quiero meter en su sensibilidad, cuando lo verdadero y lo permanente entran en vigencia, lo temporal y lo imperfecto deja de ser necesario, deja de funcionar, despejando el camino para la manifestación más perfecta del poder y la presencia de Dios. Ese es el centro de este mensaje.

Dice aquí claramente que cuando ellos comenzaron a comer del fruto de la tierra, nunca más tuvieron maná sino que comieron de los frutos de la tierra. Es decir, Dios los entró en un nuevo tipo de existencia. Y como dice la Biblia, las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas.

Dios dijo, ahora ustedes entran en una nueva dispensación. Ahora ustedes ya dejan de ser niños con una comida provisional y entran en su madurez. Es interesante que el cese del maná parece ser un signo de promoción más bien, de ser promovido, de ser levantados, de finalidad. El final de una era y el comienzo de otra.

Los elementos característicos y humildes, por no decir humillantes, de la existencia en el desierto, la falta de circuncisión…. Sabe usted que esa generación nueva que nació en el desierto y los que salieran, que eran menores de edad de Egipto, esa generación no se circuncidó en el desierto, eran incircuncisos. Los que habían sido circuncidados eran los que salieron de Egipto porque el Señor los había mandado a circuncidarse. Pero esa generación que crece en el desierto y que ahora va a entrar a la tierra prometida, porque todos los de la primera generación han muerto, pero esa generación no ha celebrado ese pacto con Dios, la circuncisión era la marca del pacto. Eran incircuncisos, por eso en un sentido estaban fuera, hasta cierto punto, de la pertenencia total en la familia de Dios.

Cuando se circuncidan, cuando celebran la pascua, entonces entran a una madurez mayor y eso entonces es lo que dice que pueden comenzar a comer de ese pan más profundo y entonces es como una promoción del pueblo de Dios, el final de una era y el comienzo de otra. Esos elementos característicos, humildes, de la existencia en el desierto, la falta de circuncisión, la guía sobrenatural desde los pilares de nubes y fuego, la falta de celebración de la pascua, una vez que son corregidos todos esos, todas estas cosas se convierten en símbolo de finalidad y nuevo comienzo. Completar algo y comenzar algo nuevo. Es el comienzo del estado de madurez para los hebreos.

El tiempo en el desierto había sido como una adolescencia más bien, entre la adultez y la niñez. Dios trataba con ellos pero no eran ciudadanos completos del Reino de Dios. Y ese estado de comer de la tierra era la verdadero destino de ellos, no comer del maná. Ese momento de comenzar a comer del fruto de la tierra fue su momento de graduación. Ahora estaban entrando en la existencia real que se les había destinado cuando salieron de Egipto, y aún más, cuando Dios mismo llamó a Abrahán y le dijo, Sal de tu parentela. Ahí fue cuando Dios comenzó a prepararse ese pueblo y los próximos 400 años y pico de existencia que va Abrahán, Isaac, Jacob, entran a Egipto con José, están 300 y pico de años, salen de Egipto, 40 años en el desierto, toda esa trayectoria de cientos de años era Dios destinándolos a una sola cosa, a entrar y poseer la tierra.

Para eso existían y hasta que no llegaran a eso no iban a entrar en su verdadera identidad. Todo lo demás era un preludio solamente. Entonces, el cese del maná y el comenzar a comer de la comida de la tierra no fue como una degradación sino más bien una promoción hacia la madurez, hacia lo real y lo verdadero. No era que Dios dijera, Saben qué? Ya no puedes disfrutar de mi provisión milagrosa porque ahora debes entrar en la normalidad y acostumbrarte a la existencia más humilde de comer alimentos físicos de la tierra.

Sabe que mucha gente que no cree en los dones que son para nuestro tiempo, hay cristianos, hay analistas de la Biblia y teólogos que creen en lo que se llama el cesacionismo, que creen que los dones, las provisiones sobrenaturales de Dios cesaron como el maná una vez que la iglesia entró en el uso de la Biblia, una vez que el canon fue completado y se constituyó la Biblia, todos los documentos. Ahora ellos dicen, ahora Dios le dice al pueblo, dejen de buscar milagros, dejen de buscar de los dones porque ahora esto es lo que tienen. Y en un sentido es como la inversa. Es como decirnos que ahora vamos a comer maná mientras antes estábamos comiendo de las riquezas del libro de los Hechos.

Y esa es una forma de meter los conceptos de la Biblia dentro de un cajón teológico muy estrecho. En realidad, Dios les estaba diciendo, ahora, yo los voy a bendecir comiendo de la tierra. Mi maná fue algo temporal solamente y eso fue como una condena para ustedes. Verdaderamente ahora es cuando ustedes entran en la totalidad de su madurez.

Dios les estaba diciendo, ahora has entrado en plena madurez y ya no necesitas los humildes sustitutos de tu existencia inmadura en el desierto. Ahora podrás comer comida de verdad.

Un hermano de la iglesia el domingo pasado en el servicio en inglés, un bombero humilde, áspero, que el Señor creo que lo ha salvado en el ministerio en inglés. Él conoció al Señor acá? Michael es un tipo áspero, parece un mafioso, un enforzador de la mafia que va a tu casa a cobrarte una deuda. Y el Señor está haciendo una obra maravillosa en ese hombre áspero. Y yo le pido al Señor, Señor, danos 200 como él. Tizones sacados del fuego.

Él compartió un testimonio de una visión que tuvo. Un áspero obrero compartiendo visiones tremendamente exóticas y artísticas del Señor. Dice que él vio un león joven caminando frente a él con un pedazo de carne sangrante en la boca. Y eso es chocante porque uno pensaría que es algo negativo. Pero qué comen los leones? Los leones no comen cereal. Ellos comen carne con sangre. Ellos arrancan carne y la mastican. Para eso es que está destinado un león. Y él dice que vio a ese león con un pedazo de carne, un trozo de carne en la boca sangrante, y vio entonces una inscripción encima que decía ‘no más leche’.

Óigame, no le parece extremadamente maravilloso? Un humilde bombero concibiendo una imagen tan elocuente como esa. Por eso es que yo sé que eso es real porque no se lo podría inventar. Si fuera un graduado de Harvard, un doctorado en literatura, yo podría decir, eso se lo inventó. Pero este es un hombre que Dios tiene que haberle hablado para ver eso. Y hay mucho en esa visión.

Pero es la idea de que Dios nos está llamando, nos está diciendo como congregación, no más leche. Y vino una señora al final del servicio bien atribulada, nueva a la iglesia, amante de Dios, preciosa mujer de Dios pero joven en la fe y me dijo… ella estaba como preocupada por esa imagen tan cruda, de un león con un pedazo de carne sangrante en la boca. Me dijo, “Estoy confusa, qué es lo que quiere decir eso?” le dijo, “Busque en Primera de Corintios, donde Dios le dice a los corintios, os quise dar a comer carne y no pude, porque solamente podían digerir leche. Y debiendo ser ya adultos ustedes son como niños y no les pude compartir las cosas más profundas del Evangelio sino que les di a beber leche solamente.”

Esa imagen que vio este hermano, yo creo que buena parte, es tanto para él porque Dios lo está llamando a él, y ese hombre quizás dentro de 20 años, sea, si Cristo no ha venido, va a ser un anciano de la iglesia, pero yo creo también es para todos nosotros, donde Dios le está diciendo a la congregación León de Judá, no más leche. Diga conmigo, no más leche. Otra vez, no más leche.

Yo le estoy pidiendo, Señor, por favor, queremos que nuestro estómago pueda digerir las cosas más profundas de tu misterios. Cuando Israel entra a la tierra prometida, a su destino, a aquello para lo cual Dios los ha estado preparando, les dice, no más maná. Ahora a comer, a usar ese sistema digestivo para comer de la carne de la tierra, para comer comida sólida, para ustedes ahora entran en su verdadero llamado. Van a pelear batallas ahora, van a poseer la tierra, van a pelear con gigantes, van a conquistar esto que yo he puesto en sus manos.

Y sepa que cuando uno entra a conquistar cosas para Dios es un tiempo muy difícil. Yo me imagino cuántos israelitas murieron en ese esfuerzo por conquistar la tierra. Satanás no va a entregar fácilmente el territorio que él ahora tiene ocupado. Si una iglesia, yo digo esto con temor y temblor, se dedica a hacer la voluntad de Dios en una manera más poderosa, prepárese porque es para hacer guerra. Y por eso es que tenemos que tener un cuidado terrible al entrar en esto.

Ya uno ve diferentes… ni siquiera lo iba a decir pero lo voy a lanzar así para que se atemoricen ustedes. Pero, una de las cosas que quiere como amenazar es con los estacionamientos que son tan importantes para nosotros, y yo he visto como unos pequeños destellos de complicación allí. Ore por eso para que el Señor cancele cualquier estratagema del diablo. Porque cuando un pueblo comienza a emanciparse de las ataduras de Egipto, faraón comienza a apretar las tuercas. Eso es otro paradigma del Reino de Dios.

Cuando va a nacer el nuevo niño faraón trata de atacar. Qué hizo con los hebreos? Como estaban prosperando y las judías eran bien vigorosas y parían hijos como conejos, y estaban casi abrumando a los egipcios, faraón dijo, lo voy a cargar con trabajo y los puso a trabajar más duro y a hacer ladrillos y todo eso. Quería agotarlos, quería destruirlos. Trató de matar a los niños y no pudo, y entonces dijo, ahora vamos a agraviarlos con preocupaciones.

Muchas veces cuando estamos más buscando el Señor, vienen más complicaciones a la vida. Y tenemos que pedirle al Señor si vamos a entrar en esto, yo también entiendo claramente que hay una demanda mayor de nuestra parte de más entrega al Señor, más limpieza, más búsqueda de la voluntad de Dios. Una cosa va con la otra y por eso es que este tiempo es un tiempo tan peligroso también para mí y para esta congregación.

Tenemos que pedirle al Señor que nos guarde y tenga misericordia de nosotros porque si usted va a entrar a poseer la tierra hay poderes enemigos que no van a entregar la tierra fácilmente, sino que va a haber un forcejeo y entonces tenemos que ser más pulcros y más claros delante de Dios, delante del Señor. Oren, y les digo en un momento de honestidad, por mí para que el Señor me guarde, me preserve, me purifique, me santifique, me limpie.

Es muy importante y que Dios limpie a su congregación también y que quite todo lo que no convenga de nosotros para que entonces el enemigo no pueda tener entrada en nuestra vida como iglesia. Porque vamos a entrar en esa batalla, el Señor ahora los destinaba a poseer esta tierra y no era una entrega gratis de las cosas, tenían que pelear por ella.

Dios nos dice, para la congregación León de Judá y para toda mi iglesia de Jesucristo en toda la tierra el tiempo para la leche ya ha pasado. Y el tiempo para comer alimento real y sustancioso y verdadero está a la mano. El entrar en nuestra identidad verdadera para la cual Dios nos ha destinado… nosotros llevamos 35 años existiendo como iglesia en esta ciudad y en Cambridge, y Dios nos ha llevado a través de diferentes etapas. Cruzamos el río hace 20 años, vinimos a Boston como parte de ese… y cruzamos un río literal, el Charles River, desde Cambridge hasta Boston.

Y ahora yo siento que Dios nos está llamando a cruzar otro Jordán, un Jordán simbólico, un Jordán espiritual, un Jordán virtual, un Jordán de cierto grado sí de ser pueblo de Dios en una manera muy fuerte, pero no lo suficiente como eran los judíos. Ese estado intermedio de adolescencia espiritual Dios nos está llamando a una madurez mayor ahora, a una madurez definitiva, a comer pan genuino, verdadero, maduro. es un tiempo de gran promesa y también de gran peligro, de gran potencial y también de gran prueba, pero es un tiempo glorioso, y no queremos quedarnos en la adolescencia. Dios nos libre.

No queremos ser como los corintios que Dios nos dé a beber leche y no carne porque no somos capaces. Nos es un momento, nos dice el Señor, para expresiones genéricas, humildes, provisionales del poder de Dios, mediado por nuestra dependencia de un texto, de programas, de protocolos humanos, sino un tiempo de gran poder y gloria en el cual el favor y la autoridad y el poder de Dios estén en extraordinaria manifestación y la iglesia de Jesucristo se mueva con gran autoridad y prestigio.

Es bueno hacer lo que nosotros hacemos, hermanos, pero y qué si Dios nos llama a otra forma de hacer la iglesia? Por eso es que quizás Dios me ha estado hablando en esta lucha de… tenemos que abrirnos, tenemos que aprender a fluir en el espíritu, que cuando nosotros nos reunamos si Dios nos dice, miren, yo quiero que pasen los próximos 20 minutos en guerra espiritual, no haya un 40% de la congregación alelada por ahí mirando a los otros haciendo cosas y ellos tranquilitos mirando. No, Dios quiere que todos estemos y que todos aceptemos y adoptemos y abracemos el llamado porque todos sepamos cómo hacer guerra, cómo adorar, cómo entrar en el espíritu del Señor, y que haya un pueblo que pueda venir como vinimos el viernes, vamos a ver qué Dios hace y qué es lo que él quiere, y que no falte la provisión de Dios. Yo sé que es amenazante, pero eso es lo que Dios quiere.

Hay un tiempo para sí, para hacer las cosas en cierta manera, pero la vida en el espíritu es una vida tremendamente impredecible, donde nos hacemos frágiles para ver qué Dios tiene entre manos, donde esperamos qué es lo que el Señor quiere decirnos y hacer en un momento dado. Y eso yo creo que es comer la comida más madura del pueblo de Dios donde el espíritu está presente y Dios entonces hace cosas, hay sanidad, liberación, se siente la presencia del Señor porque la alabanza ha traído esa presencia, la ha suscitado y hay un pueblo que está dispuesto a interactuar con la adoración que el pueblo de Dios le ofrece, donde la oración y la intercesión preparan el ambiente y entonces Dios hace milagros, liberaciones, sanidades, imparticiones, cambios en el corazón de la gente, pero tiene que haber una plataforma espiritual que haga posible esto. La nube del Señor entre y cubra el ambiente y entonces esa nube de Dios, shekinah, facilita las obras que Dios quiere hacer.

Yo no creo que Dios va a dar su gloria y entonces vamos a dejar de hacer cosas. Yo creo que es de la otra manera, vamos a dejar de hacer cosas y Dios entonces enviará su gloria. El verdadero destino de la iglesia no es el camino parcial y desprovisto de poder sobrenatural de Dios como Dios lo ha hecho hasta ahora en la iglesia, y gracias al Señor por los programas y los protocolos y las formas que ha provisto durante todos estos años de la iglesia en el desierto, gloria a Dios por eso, porque es una muletilla bastante conveniente.

Pero cuando el maná cese Dios entonces exige otro, y va a darnos otro tipo de comida y otro tipo de tareas. No es ese estado ahora humilde en que nosotros nos encontramos y la iglesia en general, sino un estado en que la iglesia pueda encontrar su verdadera dignidad como pueblo y moverse en todo el poder y la gloria que Dios le tiene destinados. Hay una madurez a la cual Dios nos está llamando a entrar. Ese es nuestro verdadero destino como para el pueblo de Israel la tierra prometida era su verdadero destino. Nuestra tierra prometida, la cual Dios nos llama, es nuestra verdadera entrada a la tierra que fluye leche y miel donde el maná ya no es necesario porque finalmente estamos comiendo la comida gloriosa, madura y sana que Dios pone frente a nosotros en nuestra mesa.

Porque ese es el verdadero esto que Dios tiene destinado para su iglesia en toda la tierra en estos últimos tiempos que estamos viviendo. El Señor ha dicho que el vino tardío será mejor que el primero, la lluvia tardía será mejor que la temprana, Dios derramará de su espíritu sobre su iglesia. Los jóvenes verán mis sueños, los ancianos soñarán sueños, las doncellas profetizarán y él derramará su espíritu sobre toda carne.

Hermanos, el mundo está maduro para una visitación del poder de Dios como nunca antes en toda la historia, poder de juicio y poder de gracia. En el mundo como en Egipto habrá oscuridad, en las tiendas del pueblo de Dios habrá luz como en Gosén, en Egipto estarán las ranas y el río ensangrentado y los mosquitos por dondequiera y donde viva el pueblo de Dios habrá paz y tranquilidad y protección.

Y yo creo que ese es el tiempo al cual Dios está llamando a su iglesia y lo declaramos en el nombre de Jesús. Es el tiempo de la comida fuerte, es el tiempo de la tierra prometida, es el tiempo de la gloria de Dios antes de que venga el deseado de todas las naciones. Y dice la Biblia que Dios primero va a remover todo lo que pueda ser removido. Si algo no está atornillado a la eternidad y a los principios eternos de la palabra de Dios va a ser removido, porque el temblor va a ser tan grande y el viento va a ser tan grande que se va a llevar todo lo que no esté bien apretado, todo lo que pueda ser removido será removido, dice la Biblia, antes de que venga el Señor Jesucristo.

Yo creo que tiene que venir un tiempo de visitación, consumación, maduración, en que la iglesia de Cristo funcione como Dios la diseñó. Dios no viene a buscar un pueblo enclenque, viene a buscar un pueblo sin mancha y sin arruga que funcione como Cristo lo diseñó, un pueblo con autoridad, un pueblo que se mueva en la profecía, un pueblo que los gobiernos teman cuando entran los profetas y los Apóstoles de Dios en un ambiente, un pueblo donde la iglesia hable sabiduría, conocimiento, revelación a las naciones y a los gobernantes.

Y Dios no va a sacar la iglesia de este mundo hasta que su iglesia no haya funcionado de esa manera. Dios nos llama no a unas vacaciones sino a un trabajo en el Señor, pero con gozo y alegría. Nadie se aburrirá de ese trabajo porque será tan excitante, tan glorioso que querremos estar ahí todo el día. No habrá ansiedad, este es el verdadero estado de la iglesia de Dios, uno en que los dones del espíritu están en plena manifestación, en el la cual la comunión y la intimidad con Dios es la materia de la vida diaria, en la que se le otorga autoridad al pueblo de Dios, en el cual el oprobio de Egipto, la vergüenza de la circuncisión y la esclavitud es quitada de la iglesia y es restaurada la iglesia a su gloria deseada, como fue Israel restaurado. El oprobio de Egipto ya lo quitó, dijo, ya no más, ahora son mis hijos verdaderamente, eres mi nación.

Hermanos, pero quiero declarar esto en el nombre del Señor. Yo creo que todas las manifestaciones y bendiciones sobrenaturales de Dios que la iglesia ha experimentado y expresado en el mundo hasta ahora no han sido más que maná, la provisión misericordiosa pero humilde de Dios mientras vienen las manifestaciones verdaderas y más reales de su gloria y su favor para con su iglesia aquí en la tierra.

Todo lo que nosotros hemos visto en términos que cosas que Dios ha hecho en estos 2000 años de la iglesia aquí en la tierra, yo creo que es simplemente algo muy parcial y muy temporal y que antes que Cristo venga en estos últimos tiempos que quedan, va a haber una apertura para que esta creación reciba una visitación del poder de Dios mediado por su iglesia. Y la iglesia decretará y declarará, la iglesia hablará juicio y hablará restauración, hablará bendición y hablará maldición, llamará a naciones y a gobiernos a sujetarse a la palabra y a las reglas de Cristo o los maldecirá para que cosechen las consecuencias de su rebeldía.

Y es un tiempo en que los hombres y las mujeres de Dios hablarán con gran autoridad y con gran poder en las naciones y vendrá una última cosecha antes que venga el Señor Jesucristo. Si mi discernimiento profético resulta correcto llegará un momento en que los milagros que hemos experimentado hasta ahora nos parecerán maná humilde en comparación con las manifestaciones más poderosas e innegables del poder de Dios que comenzarán a manifestarse.

Dios tiene un descanso para su iglesia y eso es lo que yo le he estado pidiendo al Señor todos estos años de mi vida, Señor, ya yo quiero descansar de esta expectativa de algo, de esta agonía interior de saber dentro de mí que hay algo más que tu tienes para nosotros, de pensar, de sentir como que sí, estamos en el desierto, Padre, sí, ahí está esa columna de humo, yo la he estado viendo durante 40 años. Ahí está esa columna de fuego que en la noche nos alumbra. Y es milagroso que mi ropa no se ha deshecho durante estos 40 años, mis zapatos se mantienen. Como del maná y cada día voy con mi latita y recojo una nueva porción y me la llevo a la casa y comen mis hijos y yo.

Pero Señor, tiene que haber algo más. Tu nos has llamado a estar en el desierto, tu nos llamaste a una tierra prometida. Entonces, muchas veces el espíritu de uno, yo creo que dentro de uno gime, con gemidos indecibles. Y uno dice, Señor, quítame esto de encima, por qué este sentido de que hay algo más, hay algo más, que tu tienes para nosotros. No me interesa lo temporal, lo parcial.

Hermanos, no quiere simplemente que uno vaya a pastorear una iglesia, a dirigir lo que sea… la vida cristiana no es de ir de una cosita a otra, a otra. Eso no es. Uno quiere algo nuevo, cualitativamente, totalmente diferente. Es una promoción en la raíz misma de tu espíritu. Es una nueva identidad. Es un descansar.

Yo sé que cuando entremos en esa identidad verdadera que Dios tiene para nosotros vamos a descansar. Mi espíritu, yo espero, que pueda descansar. Yo le he dicho al Señor, si me muero sin ver lo que siento que tu me has dicho que viene, está bien, Dios me ha permitido hacer muchas cosas, pero en mi espíritu estaré triste porque yo creo que no, que Dios tiene algo mayor, algo cualitativamente diferente.

Los milagros de Dios no son tan pobres y tan rechazables. Cuando Dios se mueve y hace milagros los incrédulos les ponen un zipper en la boca, gimen y mueven la cola como demonios airados, pero no pueden decir, porque son tan claros los milagros de Dios. Y eso es lo que Dios quiere para su iglesia, hermanos. Y ese aceite final es que requiere algo muy grande de nosotros pero va a ser un descanso. Y esa es la última imagen que quiero poner en su espíritu, el descanso de Dios. Hay un descanso que el Señor quiere para nuestras vidas.

Estoy buscando un versículo acerca de eso. Hebreos 4:9, dice, “Por tanto queda un reposo para el pueblo de Dios porque el que ha entrado en su reposo también ha reposado de sus obras como Dios de las suyas, procuremos pues entrar en aquel reposo para que ninguna caiga en semejante ejemplo de desobediencia.”

Vamos a pedirle al Señor un reposo porque cuando reposamos en la presencia de Dios y descansamos en nuestra verdadera identidad, sabe que entonces el trabajo no nos desgasta. Podemos correr en el desierto 40 días y 40 noches y nos desgastamos porque estamos comiendo de una comida sobrenatural y sabemos que hemos llegado a nuestra identidad.

Yo le pido al Señor el privilegio de caminar los caminos de la tierra como un peregrino verdaderamente y morir en el camino haciendo su voluntad. No tendré mayor gozo que ese. Y eso es lo que nosotros tenemos que estarle pidiendo al Señor, Padre, ayúdanos a vivir en el centro de tu voluntad. Porque cuando tu estás en el centro de la voluntad de Dios tu no te cansas, lo que nos cansa es la ansiedad, lo que nos cansa es el trabajo de faraón en la tierra. Lo que te cansa a ti es de 9 a 5 y a veces 6 días a la semana trabajando en la firma de negocios o de leyes porque estás trabajando con un trabajo árido y estéril, no es tu verdadera identidad.

Cuando tu fluyas en la identidad de Dios el trabajo no te desgastará. Tu evangelizarás, tu estarás en ayuno y oración, tu vendrás a la iglesia a vigilar y a orar y eso no te va a desgastar. No estarás mirando el reloj porque ya pasaron una hora y media y tienes que irte para casa para ver la novela o el juego de fútbol. Va a ser en el espíritu de Dios.

Un verdadero guerrero que se goce más que estar en la guerra. Para eso fue hecho. Es un ave de presa y eso es… Señor, ayúdanos a entrar en tu… es un reposo activo. Es un reposo que permite que trabajemos pero que no nos cansemos porque estamos en tu perfecta voluntad.

Pónganse de pie, hermanos. Yo declaro esa palabra con temor y temblor diciendo, Padre, no soy digno de declararla pero es tu palabra que es autóctona y autónoma y ella vive por sí misma. Yo la declaro sobre este pueblo, Señor. Oh, Dios, queremos entrar en nuestro llamado, queremos entrar en nuestra identidad, oh Señor. La mujer no puede dar a luz porque quiere, tiene que ser en el momento preciso, Padre. Y ella es simplemente un conducto de la vida de Dios.

Y eso es lo que nosotros somos, Padre, somos una matriz como María, sobre la cual tu puedes posar tu poder creativo y dar vida a través de nosotros. en nosotros no está el dar vida pero tu puedes preñar a esta congregación, a estar María con tu visitación y tu poder y hacer algo de nosotros, Padre.

Oh, Señor. Mira nuestra humillación. Mira nuestra pobreza. Mira nuestra esterilidad, mira nuestros pecados, mira nuestra infertilidad, Señor, y envía tu espíritu y que esta mujer estéril pueda dar a luz y entrar en familia, Señor, y que sus hijos sean mayores que los de la fértil y la casada. Pero Padre, reconocemos nuestra pobreza. Reconocemos que no somos dignos, pero te pedimos visítanos, Señor. Visítanos en este día.

Conociendo quiénes somos te daremos a ti exclusivamente toda la gloria y todo la honra, porque no hay posibilidad de que tu puedas usarnos y tendremos que decir, Dios lo hizo, no nosotros. Señor, líbranos de presunción y líbranos de desear más de lo que tenemos derecho a desear, pero no nos conformaremos con menos que nuestra herencia total y lo que tu has destinado para nosotros. Préñanos con tu vida, Padre.

Pedimos que pase el tiempo de la adolescencia, el tiempo de la leche, Padre. Sácalo de nosotros, Señor, y éntranos en el tiempo de la madurez, de las cosas sólidas, el alimento sólido, los misterios sólidos de tu espíritu. Padre, nuestros hogares, nuestros matrimonios, nuestro trabajo, nuestra vida íntima, nuestras relaciones humanas y sociales, nuestras finanzas, nuestra paternidad, maternidad, nuestros tiempos de descanso y de diversión, nuestros tiempos de soledad y de meditación, te los entregamos todos Señor. Todo a tus pies.

Oh, hermanos, no se apresure a salir de este momento. Yo sé que ya llevamos 24 minutos más de lo que se supone que el reloj diga, pero no nos vayamos tan fácilmente. Quédese un momentito ahí. Pelee, por esta iglesia, pelee por nuestros destinos, hermanos. Peleemos por el llamado de Dios. No nos salgamos de este momento de clamor hasta que Dios no haya hecho una obra en nosotros.

Háblele a Dios, pídale por esta congregación para que ella pueda cumplir su destino. Haga un compromiso serio con el Señor. Yo le estoy pidiendo al Señor, mátame, mátame, mátame, sinceramente y haz algo nuevo, algo diferente, recréame, reconfigúrame, cambia mi sistema nervioso, reprográmame, que haya una visitación tal de tu espíritu que ceda a algo nuevo y diferente.

Necesitamos ser cambiados, hermanos, para poder hacer lo que Dios quiere que hagamos. Oh, yo te llamo a ti que eres nuevo en la fe, a ti que eres todavía básico en tu caminar con Dios y a ti que llevas muchos años en la iglesia pero no has arrancado todavía, no has entrado donde Dios te quiere, a ti que has estado como 40 años en el desierto dando vueltas pero no has entrado en lo que Dios te quiere. Hay muchos así. Si soy yo, aquí estoy, Padre, ten misericordia de mí y ayúdame porque hay muchos que creemos que salimos del desierto pero no, estamos en el desierto todavía.

Y decimos amén cuando dicen estas cosas pero Dios dice, no, tu también estás en el desierto. Y decimos, Señor, sácanos ya, sácanos de dar vueltas en la misma cosa todo el tiempo, lo mismo. Y no hemos entrado a la madurez. Pídele al Señor que te visite, pídele al Señor que te quite la torpeza mental, espiritual, pídele que quite las escarchas de tus ojos. Pídele que quite esa pesadez que hay en tu espíritu que no te deja entrar en la totalidad. Debiera salir un clamor del pueblo de Dios ahora mismo. Ten misericordia de nosotros. Clamamos a ti, Padre.

Perdóname, porque cuando yo salga de aquí voy a tener que luchar con esta visión que Dios me da ahora para no volver a lo mismo de siempre, no volver a lo cotidiano, y decir, sí, eso fue un sermón que tu predicaste pero… no. Padre, ayúdanos, ayúdanos, ayúdanos, ayúdanos a vivir como un pueblo verdadero. Señor, ten misericordia de nosotros, Padre. Oh, Jehová, clamamos a ti, perdónanos Señor. Perdónanos por no ser más útiles a tu reino. Cambia y Padre, que esta palabra no caiga a tierra, no regrese vacía, no regrese al gavetero, Padre, no sea simplemente unos 5 ó 6 papeles metidos en un folder y guardados.

Oh, Señor, arranca eso de nosotros. Yo espero que tu estés clamando conmigo, que tu sientas el dolor y la desesperación ahora mismo que hay dentro de mí. Reprendemos a faraón que nos está aguantando en Egipto. A ese pueblo que Dios está llamando a salir a adorarlo en búsqueda de su destino, camino a su destino. Faraón, te ordenamos, deja al pueblo de Dios salir. Let my people go. Deja que el pueblo vaya y adore a Jehová fuera de Egipto, en el nombre de Jesús.

Oh, Señor, declaramos esto sobre tu iglesia en toda la tierra. Que tu iglesia salga de Egipto, Señor y entre en su gloria para lo cual tu la tienes destinada, Señor. Ayúdanos, sácanos de Egipto, Padre, sácanos del desierto y reprendemos las ataduras de faraón. Reprende las ataduras de faraón, reprende ese gigante que quiere mantener el pueblo de Dios humillado, empobrecido, comiendo maná. Padre, libértanos, rompe las ataduras, rompe las ataduras, Señor. Queremos algo más de ti. Queremos más, Señor, de ti.

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