Sermón 31 de diciembre 2017: Nunca antes hemos pasado por aquí

A propósito de Sermones
[Dr. Roberto Miranda]
  • Presenter: Dr. Roberto Miranda
  • Fecha: December 31, 2017
  • Ubicación: Congregación León de Judá

Dice Josué 3:1: “Josué se levantó de mañana, y él y todos los hijos de Israel partieron de Sitim y vinieron hasta el Jordán, y reposaron allí antes de pasarlo. Y después de tres días, los oficiales recorrieron el campamento, y mandaron al pueblo, diciendo: Cuando veáis el arca del pacto de Jehová vuestro Dios, y los levitas sacerdotes que la llevan, vosotros saldréis de vuestro lugar y marcharéis en pos de ella, a fin de que sepáis el camino por donde habéis de ir; por cuanto vosotros no habéis pasado antes de ahora por este camino. Pero entre vosotros y ella haya distancia como de dos mil codos; no os acercaréis a ella. Y Josué dijo al pueblo: Santificaos, porque Jehová hará mañana maravillas entre vosotros. Y habló Josué a los sacerdotes, diciendo: Tomad el arca del pacto, y pasad delante del pueblo. Y ellos tomaron el arca del pacto y fueron delante del pueblo.”

Entonces Jehová dijo a Josué: Desde este día comenzaré a engrandecerte delante de los ojos de todo Israel, para que entiendan que como estuve con Moisés, así estaré contigo. Tú, pues, mandarás a los sacerdotes que llevan el arca del pacto, diciendo: Cuando hayáis entrado hasta el borde del agua del Jordán, pararéis en el Jordán. Y Josué dijo a los hijos de Israel: Acercaos, y escuchad las palabras de Jehová vuestro Dios. Y añadió Josué: En esto conoceréis que el Dios viviente está en medio de vosotros, y que él echará de delante de vosotros al cananeo, al heteo, al heveo, al ferezeo, al gergeseo, al amorreo y al jebuseo. He aquí, el arca del pacto del Señor de toda la tierra pasará delante de vosotros en medio del Jordán. Tomad, pues, ahora doce hombres de las tribus de Israel, uno de cada tribu. Y cuando las plantas de los pies de los sacerdotes que llevan el arca de Jehová, Señor de toda la tierra, se asienten en las aguas del Jordán, las aguas del Jordán se dividirán; porque las aguas que vienen de arriba se detendrán en un montón.”

Y aconteció cuando partió el pueblo de sus tiendas para pasar el Jordán, con los sacerdotes delante del pueblo llevando el arca del pacto, cuando los que llevaban el arca entraron en el Jordán, y los pies de los sacerdotes que llevaban el arca fueron mojados a la orilla del agua (porque el Jordán suele desbordarse por todas sus orillas todo el tiempo de la siega), las aguas que venían de arriba se detuvieron como en un montón bien lejos de la ciudad de Adam, que está al lado de Saretán, y las que descendían al mar del Arabá, al Mar Salado, se acabaron, y fueron divididas; y el pueblo pasó en dirección de Jericó.”

“Mas los sacerdotes que llevaban el arca del pacto de Jehová estuvieron en seco, firmes en medio del Jordán hasta que todo el pueblo hubo acabado de pasar el Jordán, y todo Israel pasó en seco.” Bendiga el Señor Su santa Palabra.

“Nunca antes hemos pasado por aquí.” Hace unos cuatro o cinco días comencé a meditar, a pedirle al Señor dirección acerca del sermón que iba a predicar en esta mañana, y de nuevo como me pasa a veces vino claramente a mi espíritu y a mi mente esas palabras de la Biblia “por cuanto nunca antes habéis pasado por aquí.” Yo no escuché exactamente palabra por palabra, pero sí por el contenido era un versículo de la Biblia que eso era lo que estaba recibiendo, y me puse a buscar la Escritura y encontré el pasaje, y desde entonces he estado rumiando y meditando sobre qué exactamente el Señor quería decirnos con estas palabras.

Como me pasa a veces con un pasaje así bien breve siempre me pregunto, bueno, cómo darle carne, cómo desarrollar ese mensaje, ¿vendrá del Señor verdaderamente como proféticamente o es algo simplemente que suena bien? porque yo nunca he predicado sobre este pasaje jamás, nunca he pasado por ese pasaje antes en mi vida.

Nunca había predicado sobre esa expresión “nunca habéis pasado por aquí.” Y yo he oído esa expresión antes, generalmente son grupos cristianos como que son un poco más liberales que están hablando como que Dios está metiendo a la Iglesia en un tiempo de soltar algunas de las cosas del pasado, algunas de las ideas morales del pasado y entrar en una nueva época de ver la Biblia en una manera diferente, eso es lo único que yo jamás he escuchado aunque después entiendo que es un pasaje muy conocido.

Gracias por editar unas cositas allí (ríe), no, perfecto, lo dijiste mucho mejor que yo, por eso me encanta cuando Gregory me traduce (risas) es mi alter ego, siempre digo eso. Es el traductor de Obama pero de otra forma, a la inversa (risas).

En realidad, cuando me puse a meditar sobre ese pasaje, sentí claramente que el Señor nos estaba dando y me estaba dando una Palabra evidentemente profética para nosotros, y debo confesar que ha habido una lucha dentro de mí porque lo que Dios nos está diciendo sólo se puede expresar en términos proféticos. Yo tengo gran respeto a las declaraciones proféticas y esta en particular me aterroriza en términos de su aplicación posible a nuestra Iglesia.

Y es que los que respetamos tanto la Palabra profética tenemos que tener mucho cuidado cuando hacemos declaraciones y promesas de Año Nuevo y le decimos a la gente: todo está bien y Dios tiene cosas hermosas para ti, etcétera, y lo hacemos en tono profético pero yo creo que a veces tenemos un poquito de falta de responsabilidad en prometerle a la gente simplemente bendición sin ningún tipo de complejidades ¿me entiende lo que quiero decir? entonces mi temor en usar la Palabra profética no viene de no creer en la Palabra profética sino que creo tanto en ella que quiero usarla en una forma muy responsable. Siento que a veces presumimos mucho y declaramos cosas con demasiada sencillez sin tomar en cuenta la complejidad del Señor y Su manera a veces inesperada de bendecirnos. Y entonces ahora quiero decir es esto: que la razón por la que me atemoriza hablar en una tonalidad específicamente profética no es porque tenga miedo a lo que el contenido de esa profecía pueda expresar.

Este mensaje en particular dice que “nunca habéis pasado por este camino antes.” Yo no temo a lo desconocido, al contrario, me gusta la aventura, tirarme ahí por la cabeza las aguas nuevas del Señor, vivir las aventuras que Él tiene para nosotros, mucho más si estoy convencido que el Señor está en el asunto. A lo que sí temo es a reprimir lo que Dios quisiera hacer o decir entre nosotros y así contristar al Espíritu Santo, de esto sí tengo temor, así que les confieso que estoy en esa lucha ¿no? les abro mi corazón.

Pero voy a hablar con temor y temblor acerca de este texto, y específicamente voy a señalar lo que yo creo que Dios nos está como Congregación para este año que viene, estos próximos meses, o años que vienen. Si me equivoco acerca de la parte específica de este texto por lo menos hay buenos consejos espirituales en términos generales que nos van a ayudar mucho a mirar hacia el año que viene. Hay principios de vida que nos van a servir para mucha bendición en el año venidero. Aunque yo creo que es un mensaje en el que el Señor nos bendice en general y nos da revelación general, creo que es un mensaje khairos, un mensaje específico para nosotros hoy en este tiempo.

Nos conocemos bien la historia de este texto. Josué y el pueblo hebreo se encuentran al otro lado del Jordán listos para cruzarlo y entrar a poseer la tierra que Dios les ha prometido durante siglos antes aún en Egipto.

De paso, se me ocurre aquí pensando entre paréntesis, yo creo que la presencia de nuestros hermanos coreanos aquí como parte de la familia de León de Judá en este día en particular no es coincidencia y que Dios quiere que toda nuestra familia escuche estas palabras solemnes que yo quiero compartir con ustedes.

Entonces entendemos bien, los hebreos han estado dando vueltas alrededor del desierto durante cuarenta años, y finalmente llega el momento que tanto han esperado, el momento que va a definir su identidad como nación. La Palabra profética le había llegado a Abraham cientos y cientos de años antes de que Dios le iba a dar la tierra y lo mandó a caminar por esa tierra proféticamente, la existencia del pueblo de Dios estaba como implicada en ellos entrar y poseer la tierra que Dios había destinado que sería exclusivamente para ellos por toda la eternidad. Existía una unión mística entre el pueblo de Dios y la tierra específica de Canaán, no fue una coincidencia, el pueblo del Medio Oriente entiende la conexión entre el pueblo y la tierra, y por esto hay controversia hasta el día de hoy, y la importancia que tiene que el pueblo de Israel entrara allí para habitarla, por eso las complejidades de las negociaciones políticas por la tierra, porque la tierra en un sentido real es legado de Dios, una herencia del Señor, no le pertenece a nadie sino al Señor y Él es quien la concede.

Ahora, el desierto ha sido el lugar de la prueba para los hebreos, el lugar del entrenamiento, el lugar de la humillación y de los ensayos. En cierto sentido nosotros también como Congregación León de Judá llevamos años vagando en un tiempo de desierto, el Señor moviendo, bregando con nosotros, entrenándonos y preparándonos para las promesas que Él nos ha hecho pero todavía no hemos entrado a las promesas completas que Él nos ha hecho.

Y no es es que yo no agradezca o aprecie todo lo que Dios nos ha permitido lograr en estos 35 años de ministerio pero en mi vida personal yo les confieso que yo no tomo en serio, y lo digo con cautela, nada de lo que hasta ahora hemos logrado hasta este momento porque mis ojos están puestos sobre otras cosas que yo creo que Dios tiene destinado para nosotros como familia y como Congregación.

Y este sermón es un poquito autobiográfico porque les confieso que en estos últimos meses también, voy a compartirlo con él también, han sido meses de una gran agonía interior en mi espíritu porque siento una inquietud terrible acerca de, es como una madre que está encinta por nueve meses y ya está harta del embarazo, y quiere dar a luz, y está experimentando la incomodidad más extrema.

A lo único que puedo compararlo es hace treinta y pico de años precisamente cuando yo estaba haciendo mis estudios para graduarme, el Señor estaba haciendo una obra en mi vida de avivamiento y me estaba consagrando, y me estaba llamando fuera de todas las cosas que yo viví antes fuera del Señor, y yo pasé por un período así de entrega y de lucha mientras el Señor hacía cosas en mi vida, y tuve que tomarme un año de los estudios graduados, y me fui al desierto, a Lawrence, y allí el Señor hizo ciertas cosas, y cuando regresé fue cuando el Señor comenzó a activar el trabajo pastoral que entonces comenzamos a hacer después de unos meses.

Y siempre ha sido así. Yo creo que cuando quiere entrarnos en algo siempre, por lo menos en mi vida siempre ha sido así, cuando Dios quiere entrarnos en algo nos pone incómodos y hace que el lugar que habitamos se torne como algo hostil y evidentemente incómodo.

Y esto es lo que yo creo, nosotros estamos al borde de algo, yo no puedo explicarlo exactamente pero yo sé que es algo que va mucho más allá de lo que nosotros hemos alcanzado hasta aquí como Congregación y como ministerio. Y de paso, siento hacer el sermón un poquito más largo, yo pienso que es algo tan importante que le pido que me den ese tiempo para desarrollarlo como es debido, no sólo importante sino fundamental así que tiene que tomar tiempo.

Yo diría que todo ese tiempo para el pueblo de Israel vagando en el desierto, preparándose antes en esclavitud y ahora están listos para entrar en la realidad. Antes lo que habían vivido era como profecía, algo para prepararles para la realidad que Dios les había preparado.

Fíjese por ejemplo en el maná en el desierto, el maná era una comida ultra sencilla, monótona, la comieron por cuarenta años porque en el desierto no había vegetación, no había comida. Ahora, cuando ellos entran en la tierra prometida comienzan a comer comida verdadera, la comida de esa tierra que el Señor había dicho que fluía leche y miel, y todo tipo de abundancia.

Pensemos en el tabernáculo que era un mueble que se ensamblaba según los hebreos transitaban por el desierto y era eminentemente portátil, sencillo, liviano, pero era un anticipo del templo permanente que Dios quería que ellos edificaran cuando estuvieran en la tierra prometida y que Salomón habría de edificar.

Así que, lo primero que yo creo que Dios nos está diciendo es que Él está a punto de desencadenar y derramar sobre nosotros esa verdadera identidad de la cual nosotros hemos estado simplemente haciendo ensayos y esfuerzos simbólicos hasta que Dios llegue a darnos lo que verdaderamente Él nos ha destinado a ser y a tener. Lo que yo creo es que lo que Dios tiene para nosotros en el futuro y no voy a decir meses o cuánto tiempo, pero sí lo que Dios tiene para nosotros en el futuro es algo que nunca antes hemos visto ni experimentado. Yo declaro esta Palabra profética con temor y temblor pero lo hago por fe en obediencia sabiendo que la declaración en sí tiene poder.

Yo sentí que lo que compartió la hermana Anita antes era la confirmación de que ninguna Palabra de Dios va a fallar como hablamos la semana pasada, que todo lo que sale de la boca del Señor no volverá a Él vacío, tendrá su poder, tendrá su efecto.

Lo que quiero primeramente es que tengamos en nuestra mente esta idea clara de ensayos, anticipos, premoniciones que ahora el Señor está preparando para convertir en algo real y verdadero, una realización de lo que Dios ha tenido para nosotros.

“Y vinieron hasta el Jordán, y reposaron allí tres días antes de pasarlo, y después de tres días los oficiales recogieron el campamento y mandaron al pueblo a que hicieran lo que tenían que hacer.” La idea de tres días de descanso antes de entrar en algo de mucha envergadura era como que el Señor les dió un tiempo de descanso, un tiempo preñado de anticipación para que ellos descansasen y para que meditasen en todo lo que habían hecho hasta ese punto para prepararles para todo lo que vendría. El Señor les estaba diciendo: Fortalézcanse, les espera algo bien fuerte ahora, una caminata extremadamente larga, les esperan guerras ante ustedes, les esperan pruebas, grandes confrontaciones con naciones mucho más poderosas que ustedes, grandes pruebas espirituales, y ustedes necesitan tomar tiempo para meditar, para pensar en todo lo que les ha pasado estos años, y para prepararse para lo que viene más adelante.

Déjenme decirles algo muy personal aquí también en este momento, por eso les digo que esto: este tiempo de haber terminado veinte años de construcción de estos edificios, yo llevo treinta y tres años, llevamos treinta y tres años mi esposa y yo pastoreando a esta Congregación. Yo ni siquiera hablé con Meche ni le dije que lo iba a decir esta mañana, yo quisiera compartir algo que vino de una conversación muy profética con la hermana Anita en esta semana y que yo les he estado hablando porque, en realidad todos estos años, tres décadas y pico de pastorear y nunca me he tomado un sabático, nunca me he tomado un tiempo extendido de descanso.

En esos treinta y cinco años nosotros hemos pasado por pruebas, dificultades, sobresaltos, terrores, cantidad de ansiedad financiera por todas las construcciones y una cantidad de cosas y nunca en realidad yo me he tomado un tiempo de descanso verdadero para que mi sistema absorba descanso como debiera. Hemos pasado por muchos momentos traumáticos y difíciles, y no estoy buscando lástima en absoluto sino sólo compartiendo cosas que han pasado en estos años, muchas luchas, cosas que han pasado en la familia, en la Iglesia y he seguido adelante sin tomar tiempo para refrescar la mente y el espíritu en Su Presencia.

Dios ha puesto una inquietud en esta hermana Anita, ella me ha estado insistiendo: Pastor Dios me está diciendo claramente que usted tiene que tomar tiempo para descansar y para sanar su sistema, usted necesita tiempo de, no sé qué palabra usó. Entonces yo creo que Dios me está hablando hermano de que yo tengo que confiar en el Señor porque nunca me he tomado, por temor a uno como salirse y quitar las manos de las cosas pero eso es lo que es un sábado, un sábado es cuando uno cree que Dios es lo suficientemente poderoso para atender las cosas y uno lo honra a Él y confía en Su capacidad.

Y antes de entrar en ese tiempo que Dios tiene para nosotros, este tiempo que está ahí esperándonos tengo, como los hebreos, que tomar un tiempo para meditar sobre este camino por donde Dios nos ha traído y por donde me ha traído antes de entrar en ese momento y esto requiere un tiempo, y lo que yo le estoy pidiendo al Señor es que, yo creo que lo que yo me conformaría y estaría bien sería tomarme unos tres meses, tengo que hablar eso con los diáconos y con el staff, y todo eso, de un retiro parcial; yo estaré todavía involucrado, estaré presente todavía en algunas cosas, pero sí de tener la libertad de escoger el tiempo que yo quiera sin sentirme culpable ni que tengo que probarle nada a nadie sino que simplemente la gente sabe, este es un tiempo sagrado y necesito tomarme mi tiempo, porque yo soy mi peor crítico.

Lo pongo allí simplemente, en algún momento estaremos hablando más acerca de eso, pero yo siento que esto es de Dios, entonces esa es una segunda cosa que yo quería. Y les remito de hecho después a Deuteronomio capítulo 8 donde el Señor les habla a los hebreos de pensar en el camino por donde Dios les ha traído antes de entrar en la tierra prometida.

Hemos viajado mucho como Congregación ¿no? hemos viajado de ser una Congregación tradicional a ser una Congregación pentecostal, carismática, hemos viajado de ser una Iglesia en Cambridge a ser una Iglesia aquí en esta parte de la ciudad, hemos viajado de ser una Iglesia más para adentro, más cerrada a ser una Iglesia más para afuera con todos los ministerios sociales evangelísticos, hemos viajado de ser una Iglesia latina solamente a ser una Iglesia multiétnica bilingüe y diversa, hemos viajado mucho y tenemos que tomar tiempo para meditar sobre eso, para pensar en eso, el significado de eso, ¿y por qué es que Dios nos ha puesto en un lugar estratégico de una ciudad estratégico en un país estratégico en un momento estratégico de la historia? Dios tiene un propósito para nosotros, tenemos que meditar sobre eso.

Y entonces el Señor les da una directrices bien claras, dice: “Cuando veáis el arca del pacto de Jehová vuestro Dios y los sacerdotes que la llevan, vosotros saldréis de vuestro lugar, y marcharéis en pos de ella.” El Señor les dice claramente: miren, ahora ustedes se van a comenzar a mover y aquí el arca comienza a jugar un papel extremadamente importante.

Y Él les dice: Cuando el arca, los sacerdotes y los levitas van a estar cargando esta arca, y cuando ustedes, las diferentes tribus que están en sus posiciones geográficas a lo largo del camino, cuando esa arca comience a moverse ustedes saldrán de su descanso, y cada vez que el arca pase por delante de una de las tribus, por delante de algún grupo, ustedes se ponen de pie con sus cosas y se incorporan a la procesión siguiendo esa arca que va a media milla de distancia de ustedes.

El arca juega un papel importante y simbólico en este proceso, era el símbolo de la Presencia viva de Jehová entre Su pueblo, el arca es un instrumento de poder y de energía espiritual. El arca significaba la Presencia activa de Dios a cada momento dándoles direcciones y activando el Poder de Dios para la batalla que el pueblo tenía que pelear. El arca contenía las tablas que Moisés había recibido, contenía maná que ellos habían estado comiendo en el desierto, contenía la vara de Josué que había florecido, muestras todas de actos del Poder de Dios y de la intervención divina que ellos tenían que memorizar y recordar.

Al seguirla fielmente el pueblo de Dios indicaba que se dejaría llevar y guiar por la Voluntad divina, que dependerían del Poder de Dios y no de sus propios razonamientos para determinar las cosas que ellos habían de hacer y los lugares que debían visitar.

Y si vamos a emprender grandes cosas como Iglesia tenemos que ser un pueblo que busque desesperadamente el Poder y la dirección divina. No podemos hacer ninguna de las grandes cosas que Dios quiere que hagamos si el Poder y la instrucción de Dios no va con nosotros.

Moisés tuvo un momento de crisis cuando le dijo al Señor: Señor, si Tú no vas con nosotros no nos saques de aquí, y Moisés le pidió: Señor, dame una muestra de Tu Poder, muéstrame que Tú estás con nosotros verdaderamente, da manifestaciones de Tu afirmación, y él le pidió: déjame tener un encuentro con Tu rostro, déjame tener un encuentro con Tu Poder. Y Dios le dijo a Moisés en Éxodo capítulo 33, le dijo: “Y mi presencia irá contigo, y te daré descanso.”

El Señor nos está guiando y yo siento la importancia de comprometernos a buscar la Presencia de Dios, a dejarnos ser guiados por Él, de confiar en Él y no en nuestra planificación, que sea la Voluntad de Dios aunque sea espontáneo, lo que Dios diga nosotros haremos.

Por eso yo les digo a los hermanos del grupo de adoración: nosotros tenemos que aprender a fluir en el Espíritu. Especialmente la adoración ¿no? la Presencia de Dios y la adoración, el equipo de adoración aprendiendo a fluir en el Espíritu Santo, a ser guiado por Él para que sea Él el que determine lo que va a pasar en nuestros cultos, que nosotros fluyamos en el Espíritu libres para ser guiados por Él siempre.

Estos sacerdotes, estos levitas dirigen la adoración al Señor, son el centro, ellos encabezan, ellos van delante de la Congregación y esos levitas, esos sacerdotes tienen que ser ejemplo de los mejores valores de ese pueblo dirigido por el Señor. Y por eso es que necesitamos guerreros, necesitamos gente aguerrida, gente llena del Espíritu, gente sacrificial, gente entregada, gente que dé lo mejor de sí mismos, gente que no midan el tiempo del Señor y separen el tiempo del Señor de su tiempo personal, esto tiene que ser algo completamente; si vamos a ser dirigidos y encabezados ese pueblo que dirige y encabeza tiene que ser como estos sacerdotes y estos levitas: dirigidos por el Espíritu Santo y totalmente consagrados a la Voluntad del Señor.

El Señor me dice claramente que si nosotros vamos a ser esa Congregación que Él quiere que seamos muchas de las cosas como nosotros guiamos nuestra Iglesia tienen que cambiar porque la forma tiene que adecuarse a la esencia, la forma no define la esencia, la esencia define la forma ¿entiende?

Ese es un principio de cualquier institución en general, que la visión, el corazón, el destino, el propósito de cualquier institución tiene que marcarlo la esencia y la forma, y estructuras tiene que ajustarse a la esencia de la visión y el espíritu en la organización, y no viceversa.

El Señor les dice: Sigan al arca, abandonen su lugar ¿ve? porque hay un momento para descansar, hay un momento para lo familiar, pero hay un momento para lanzarse entonces y dejar la comodidad, dejar el lugar de descanso, dejar el lugar de lo familiar y lanzarse detrás del destino que Dios nos ha enseñado que hay delante de nosotros. Si quieres de verdad ser usado por el Señor en este año que viene tienes que entrar en cosas que te van a asustar, que te van a aterrorizar porque son cosas nuevas que nunca habías hecho antes.

Como se da el paradigma de Abraham que tienes que dejar tu tierra y tu parentela, todo lo conocido e ir a la tierra que Yo te enseñaré, tienes que confiar que el Señor te guiará aunque no sabes el camino. Y de paso yo les digo, yo tengo una idea de dónde Dios nos quiere llevar, la he tenido durante muchas, muchas décadas pero quizá para otro momento, ustedes me han oído un poquito aquí y allí, pero es claro que Dios tiene algo ahí, una tierra bien compleja delante de nosotros y es algo que nosotros ni siquiera hemos concebido ni nos hemos imaginado que está delante de nosotros.

Y por eso es que el Señor les dice: Mira, sigan el arca, sigan detrás de ella, marchen por donde el arca va para que puedan saber el camino por donde han de ir porque ustedes nunca antes han pasado por este camino, y esto es lo importante, que el Espíritu Santo es nuestro GPS, eso es lo que nos tiene que guiar por todo este camino.

Entonces el último ya, el último principio que quiero señalar de todo esto, tiene que haber una distancia entre el arca y el pueblo que la sigue, pareciera una contradicción pero es algo bien importante, y esa distancia es más de media milla. Estamos hablando de una distancia de aquí a esa ventana de atrás, eso multiplicado treinta veces, es larga la distancia. Entonces imagínese, Dios está diciendo: Síganla con cuidado, síganla fielmente pero mantengan una distancia de ella.

Algunos han dicho que lo que el Señor quería era que la gente pudiera verla desde bien lejos porque una multitud de casi dos millones de personas siguiendo un grupito de personas en la distancia si estaban demasiado pegados se iban a seguir unos a otros y que la idea era: mantengan el arca bien lejos para que toda la gente la pueda ver y la pueda seguir. Yo creo que esa distancia tenía otro propósito importante que era mantener una distancia de reverencia porque la Presencia de Jehová es peligrosa, el pueblo pecaminoso ante la Presencia de Dios tiene que reconocer que Él es santo, hay que temerle, como la Presencia en el Monte Sinaí que no se acerca, ahí en el santuario no se acerca sin sacrificio, que Él es santo y hay que siempre reverenciar la santidad de Jehová.

Y esto es algo que tenemos que reconocer hermanos, y este es el último punto, nuestra Iglesia, nosotros tenemos que prepararnos, santificarnos, tomar en cuenta muy en serio porque si Dios se va a mover entre nosotros la Presencia terrible de Dios va a estar moviéndose entre nosotros, y tenemos que como nunca ser claros en que esto es serio y tenemos que tener mucho cuidado.

Santificarnos también significa una concentración. Se separa de las otras cosas, se enfoca en el Señor y dice: Señor yo vivo para Ti y para Ti solo. Hay que consagrarnos al Señor, ser un pueblo de verdad separado del mundo en el sentido de que sabemos que todas las partes de mi vida le pertenecen a Él. Mi tiempo, mi dinero, mi vida, mi matrimonio, mis hijos, mi trabajo, todo es de Él.

Yo les dejo, ya termino, el versículo 5 del capítulo 3 dice así: “Josué dijo al pueblo: “Santificaos, porque Jehová hará mañana maravillas entre vosotros.”” Y el Señor también en el versículo 7 le dice a Josué: “Desde este día comenzaré a engrandecerte delante de todo Israel para que entiendan que como estuve con Moisés así estaré contigo.”

El Señor dijo a Josué que tenía que dignificarlo con un poder especial para que sea respetado por el pueblo para poder cumplir el llamado. Nosotros como pueblo tenemos que ser ungidos con el poder de señales y prodigios para que el mundo vea que lo que está pasando aquí no es del hombre sino es del Espíritu Santo, así que yo estoy perseguido, el Pastor dice, por esta seguridad de que para cumplir lo que tenemos que hacer no puede ser en lo humano, tienen que haber señales sobrenaturales entre nosotros, algo sagrado para Él para que se sepa que Dios está en el asunto.

Veo mucha fabricación de milagros y mucha mentira dentro del pueblo de Dios. Si somos honestos, muchos de los milagros dentro del pueblo de Dios son milagros amigables para un pueblo que ya cree ¿no? pero cuando los de afuera analizan ellos ven que, bueno, tal vez no era milagro, no, no, no, Dios no necesita nuestra ayuda. Queremos un mover genuino que pueda aguantar el escrutinio de un mundo crítico y que pueda ver que este es un mover del Señor.

Yo sé que hay muchas personas que creen que yo soy un poco frío en esa área de los milagros, es todo lo contrario, es que yo creo tanto en ellos, los respeto tanto que lo único que me fascina y me interesa son las manifestaciones auténticas del Señor, no me conformo con menos que eso.

No nos conformará dice, nada ordinario, hay un coro que dice eso, y yo creo que debemos cantar ese coro hablando de cosas impredecibles, yo no sé si tú lo conoces Saúl, no nos agradará nada ordinario y vamos a cantar ese coro como una expresión de lo que nosotros queremos.

En el Nombre de Jesús declaramos esta Palabra: con temor y temblor, y un poquito de vergüenza declaro esta Palabra. Tú conoces mi corazón Señor, honra Tu Palabra Señor. Honra Tu Palabra, bendícenos Señor con el destino que Tú tienes para nosotros. Nos abrimos Señor a tu inseminación, nos abrimos Señor, imprégnanos como impregnaste a María con esa vida santa del Hijo de Dios posándote sobre ella, así Señor pósate sobre esta Congregación ahora, pósate sobre nosotros Espíritu Santo.

Requerimos una concepción inmaculada, requerimos una concepción que venga directamente de Tu Espíritu impregnando a María que no puede dar a luz, pero Tú Señor eres el que coge a los estériles y los pone a habitar en famiia. Recibe ahora mismo el embarazo de Dios en tu vida, la semilla de vida que recibió María, el mover sobrenatural de Dios junto con el mover humano que Dios no va a obviar porque Él necesita la parte humana, nuestros talentos, nuestros dones, nuestro dinero, nuestro tiempo, todo eso lo necesita el Señor.

Declaramos Tu Palabra Señor sobre este pueblo. Aleluya, gracias Señor.

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