Sermón 18 de octubre 2015: Cómo enmarcas los eventos de tu vida?

A propósito de Sermones
[Dr. Roberto Miranda]
  • Presenter: Dr. Roberto Miranda
  • Fecha: October 18, 2015
  • Ubicación: Congregación León de Judá, Boston MA

Continuar con nuestra meditación sobre cuáles son esos principios espirituales que encierra la palabra del Señor. Hemos estado hablando en esta serie acerca de cómo vivir vidas sanas, vivir vidas sanadoras, cómo transformarnos de nuestras heridas, sufrimientos, padecimientos, tragedias, limitaciones, pérdidas, qué principios encierra la palabra del Señor para que en este valle a veces de lágrimas que es la vida, podamos vivir vidas saludables, sonrientes, bendiciendo a otros, dando a los demás, sanándonos de nuestras propias heridas, para poder ser sanadores de otros y procesar cada día todas las luchas y los retos que vienen a nuestra vida.

Y hemos discutido diferentes principios. En estos últimos dos domingos estuvimos hablando acerca de la importancia de uno visualizar en la mente los escenarios positivos que Dios tiene para nosotros, cómo usar nuestra imaginación creativa, el poder para ver el futuro brillante de Dios, el poder para crear imágenes y visiones positivas, y escribirlas, registrarlas, saludarlas, profetizarlas, declararlas, alinear nuestra vida conforme a esas visiones especificas que tenemos de lo que creemos que Dios quiere que nosotros seamos y hagamos.

Hay que definir los escenarios hermosos de Dios. Hay que pensarlos, hay que enfocarlos y de hecho, discutiendo con los diáconos esta semana pasada yo regresé al sermón que prediqué en diciembre del año 2013 que fue ese sermón acerca de la consolidación. Y en el domingo siguiente de enero yo prediqué otro sermón continuando ese tema y delinee unas 7, 8 metas específicas dentro de ese tema de la consolidación, y leyéndoselo a los diáconos me di cuenta que por lo menos 6 ó 7, faltando uno quizás, que pensé que todavía no habíamos trabajado bien, pero la inmensa mayoría de las metas, dentro de la visión de consolidar, fortalecer, afianzar la iglesia en sus diferentes aspectos de vida, habíamos alcanzado casi todas metas o las habíamos avanzado muchísimo y pudimos celebrar eso.

Una de ellas era por ejemplo, aprender a usar los 3 edificios como una sola unidad y cómo movernos dentro de esa… y cómo consolidar el uso de los 3 edificios. Y en ese momento yo no tenía idea de lo del conector, pero miren ahora cómo el conector ha ayudado, usted pasa por allí y ya está en el otro edificio en un instante. Y hemos estado aprendiendo cómo usar nuestra planta física como una sola unidad, cómo distribuir qué, dónde tener qué, dónde hacer las cosas y todo esto. Ahora en noviembre 7 las hermanas, las mujeres, van a usar este santuario, van a usar el santuario original, van a usar el salón de arriba del 4 piso, van a usar el basement del santuario original, y hemos aprendido a usar más esas diferentes partes del edificio.

Si lo vamos a poner más adelante… aprender a funcionar de nuevo… ese no fue, entonces más adelante… embellecer y darle toques finales al santuario, sillas, el cielo del 4 piso, decoración, etc. Bueno, ahí ven ustedes algunas de esas cosas que hemos hecho y también más adelante… La idea era cómo usar los 3 edificios como una sola unidad, entre otros, porque ustedes pueden ver las metas allí. Número 10. Aprender a funcionar a la luz de dos santuarios y 3 edificios con dos servicios principales en inglés y español, y desarrollar la mecánica de cómo hacer esto.

Digo eso porque es la importancia de uno escribir las visiones, escribir las cosas, establecer las metas que llevan a la realización de la visión mayor y esto tu tienes que hacer en tu vida. Esa es una forma de tu vivir una vida creativa, una vida deliberada, una vida con propósito. Escribir tus visiones, escuchar dentro de ti, visualizar el escenario que tu quieres para tu matrimonio, para tus hijos, para tu vida personal, etc.

Y yo quiero ahora hablar de otro punto, otro principio fundamental para una vida positiva y creativa. Y es más bien, como que es una idea que tu debes siempre tener en tu mente, y es esto, de acuerdo o conforme o cómo tu enmarcas los eventos de tu vida esto determina el poder y efecto que esos eventos tendrán sobre ti.

De nuevo, según tu visualizas, o más bien, desde la perspectiva desde la que tu interpretas las cosas pasan en tu vida, si tu puedes interpretarlo a la luz del propósito de Dios, a la luz de una idea redentora positiva, eso va a determinar lo que pase en tu vida con respecto a ese evento.

En otras palabras, si algo que sucede en tu vida tu lo ves como que otro indicio de que tu no vales nada, de que el mundo es injusto, de que el mundo es malo, de que Dios no te ama, de la gente es mala y no hay posible solución a tu problema o que nada bueno puede salir de esto que te ha sucedido, que ya tu fracasaste, que ya todo está terminado, o quizás tu lo puedas mirar de una manera que digas, ¿sabes qué? Yo creo que en esto algún propósito tiene Dios. Si Dios lo ha permitido es por alguna razón y yo voy a pedirle a Dios que me de sabiduría para saber qué es lo que él tiene entre manos, y yo voy a esperar hasta ver qué es lo que Dios está haciendo en mi vida, por qué Dios ha permitido esto.

Si tu piensas, ¿sabes qué? Okay, estoy en prueba, sí, he tenido una pérdida, pero en nombre del Señor yo voy tornar esto en oro para seguir adelante. Dios me va a sacar de esta prueba, yo voy a ser fortalecido por medio de ella. Yo antes he pasado por cosas peores y Dios me ha sacado adelante, por qué no ahora. Si tu, cuando viene un momento difícil en tu vida, vas a los brazos, te echas a morir, dejas de orar, dejas de buscar del Señor, dejas de leer la palabra, dejas de venir a la iglesia, dejas de servir, ¿qué pasa? El diablo se salió con la suya. Y tu actitud se convierte en una profecía que se cumple a sí misma. Porque si tu dijiste, esto es para muerte, para muerte va a ser.

Ahora, si tu dices, no, en el nombre del Señor yo puedo salir victorioso. El Señor ha dicho que estará conmigo dondequiera que yo vaya. Y usted entonces se pone las pilas y se ciñe los lomos y comienza a orar y a ayunar y a aclamar y a buscar del Señor, Dios le va a dar la respuesta, y usted verá que lo que parecía una tragedia sin redención posible, resulta ser el momento de la visitación de Dios para su vida. Amén.

¿Cuántos de nosotros hemos visto que en momentos que pensábamos que eran la destrucción fueron el momento clave para seguir adelante en el Señor? A veces una crisis matrimonial puede ser lo que te traiga a los caminos del Señor y lo que parecía algo terrible y mortífero, un día tu miras hacia atrás y dices, guau, ese fue el comienzo de mi nacimiento espiritual. Una derrota financiera puede ser el comienzo de que un hombre deje de confiar tanto en sí mismo y comience a confiar en Dios y se humille delante de Dios, y eso cambia su vida totalmente. ¿A cuántos no le ha pasado así?

Entonces, lo que yo quiero decir, hermanos, es que nada que pase en tu vida tiene como un valor absoluto, es relativo depende de qué perspectiva tu adoptas, cómo tu lo ves, cómo tu lo vives. Si tu piensas que tu estás solo en el universo y que no hay nada alrededor de ti y que tu estás ahí para valértelas tu solo, pues vas a tener una vida miserable y tus luchas las vas a tener que pelear tu solito. Pero si tu crees que tu estás rodeado por una compañía de ángeles, que el Espíritu Santo está contigo, que tu tienes tu familia espiritual alrededor de ti que ora por ti, eso cambia eso tu perspectiva de cómo tu ves las cosas. Amén.

Entonces, es importante, yo lo que quiero decir es que una de las cosas que permite que la gente pueda ser saludable en el mundo es cuando adopta una perspectiva bíblica, cuando ve las cosas a la luz de la palabra de Dios, cuando echa a un lado los patrones de pensamiento negativos, destructivos, pesimistas, y adopta una narrativa – por usar esa palabra – optimista, acerca de la vida porque Dios está con nosotros.

Cuando vienen las tragedias y los problemas a tu vida y cuando t u miras las cosas que te entristecen, las metas no logradas en el pasado, las decepciones de la vida, las cosas que no lograste, todo depende de cómo tu mires eso. si tu lo ves como que guau, se me pasó el bus y ya no vuelve otro más, olvídate que eso te va a destruir, te va a pegar un tiro. Pero si ves, no, espérate, Dios tiene algo mejor para mí, algo bueno puede salir de esto. Entonces, usted lo ve de esa manera y todo cambia.

Yo les decía a los hermanos, no sé si fue en este servicio o en el otro, o si fue en una boda, hay tantos lugares en que uno habla, que no sabe a quién se lo dijo, pero yo le decía, algo tan sencillo de la vida cotidiana como hace un tiempecito yo iba a reunirme con un hermano que invitó a comer a un restaurant en Cambridge y era la hora del rush, como a las 6:00 de la tarde y yo fui ahí por un área del Galería Mall, e iba a buscar un estacionamiento, no había nada por ninguna parte, eso por ahí es un monstruo, y era demasiado lejos para estacionarme en Galería Mall en sí, pero de momento como hace uno a veces y vi un espacio de celaje que me pasó, o yo lo pasé, e hice así y di una vuelta de taxista de Nueva York, en u, óigame era como si el diablo estaba viendo ese espacio allí. Un hombre que iba delante precisamente coge el bendito espacio y me lo coge ahí mismito cuando ya yo estoy casi para doblar y meter la rueda dentro del espacio. Yo dije, qué cosa, este tipo parece que oró mejor que yo esta mañana.

El caso fue que dije, bueno, ya que estoy en esta dirección voy a seguir. Seguí un poquito más hacia el restaurant done iba y doblé a la izquierdo y había como 4 estacionamientos ahí pegados al bendito restaurant. Me puse allí como un general y caminé como 4 pasitos y entré al restaurant. El Señor tenía un mejor estacionamiento para mí. Si yo cojo ese tengo que caminar como una cuadra y media y estaba lloviendo de hecho, el Señor dijo, hijo mío, yo no quiero que te mojes, te voy a poner aquí cerquita el estacionamiento.

A veces así pasa en la vida, que a veces algo sucede, tu pierdes algo, se te cierra una opción que tu anhelabas, un trabajo que ese era el que tu querías y ese era el que iba a cambiar tu vida, pero Dios tenía otra cosa mejor para ti. Pero si tu te deprimes en el momento y comienzas a maldecir de Dios y decir, tu ves que esta vida no vale nada, Dios no me ama, Dios no se preocupa por mí, entonces al interpretar el evento de tu vida en una manera destructiva, negativa, muchas veces tu cierras la oportunidad para que Dios haga lo que quiere hacer en tu vida. Porque uno nunca sabe lo que Dios… este mundo es demasiado complejo y Dios está mirando 20 pasos más allá de ti y tu solamente a veces estás mirando 2 ó 3 pasos delante de ti y por eso es tan importante adoptar la perspectiva divina acerca de la vivencia de tu vida.

Yo pensaba en un pasaje que lo quería usar como punto de partida, pero ya me metí en el sermón de todas maneras. Está en Génesis capítulo 28, los versículos 10 al 17. Es un momento triste en la vida de Jacob, el gran hombre de Dios, este patriarca. Y Jacob ha tenido un fracaso bien grande en su vida, engañó a su hermano Esaú. Ustedes saben la historia, Esaú se puso furioso con él porque le robó la primogenitura, un truco que le jugó. Esaú lo quiere matar. Jacob sale huyendo con lo que puede y en la noche huyendo se tira a dormir en un espacio solitario, en un monte, y allí tiene un sueño. Dice en el versículo 11:

“…Y llegó a un cierto lugar… – un cierto lugar es cualquier sitio, llegó a un lugar, estaba cansado y dijo, ¿sabes qué? Aquí me voy a tirar. Pero ese cierto lugar que parecía no tener nada que lo recomendara o lo hiciera excepcional, no era cualquier lugar, y entonces él tuvo un sueño allí. Se acostó en aquel lugar y soñó y vio una escalera que estaba apoyada en tierra y su extremo tocaba el cielo y dice que había ángeles que descendían y subían por esa escalera y el Señor le dio una revelación a Jacob.

Este hombre fracasado, exiliado, huyendo de su hermano, huyendo de su familia, un futuro incierto delante de él. No tiene dinero, no tiene futuro, no sabe qué va a hacer de su vida. Dios se le aparece en ese lugar, que es un cierto lugar, que no parece tener nada sobrenatural. Y allí el Señor le dice, “Yo soy Jehová, el Dios de Abrahán tu padre y el Dios de Isaac, la tierra en que estás acostado te la daré a ti y a tu descendencia. Será tu descendencia como el polvo de la tierra. Te tenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur y todas las familias de la tierra serán benditas en ti y en tu cimiente.”

Guau! Dios le dice eso a un hombre fracasado, que lo ha perdido todo, que está sin familia, que está sin dinero, que cree que su futuro está totalmente cerrado, pero Dios tiene una perspectiva diferente de lo que él está viviendo. Dios sabe que él está apenas comenzando su carrera y que todo eso es parte de un plan que ya él tiene desde el comienzo de la fundación del mundo, y él está metido en esa vivencia, pero él no tiene la perspectiva divina. Él está ahí en esa piedra durmiendo ahí con la cabeza sobre esa tierra y Dios está en el cielo, porque está viendo todo delante de él, inclusive está viendo el futuro, siglos y siglos después.

Y Dios le dice, mira, esta es la perspectiva que yo tengo de lo que te está pasando a ti. Tu estás ahí por un propósito, este es un momento, te he detenido aquí un momentito para decirte lo que tu vas a ser. Tu fracaso no es fracaso. Tu pérdida no es pérdida. Tu exilio no es exilio. Tu miseria no es miseria. Tu callejón sin salida es una avenida de 17 carriles, sin fin que está delante de ti. Tu crees que estás estéril, tu tienes millones de vidas en tu vientre espiritual. Dios tenía una perspectiva diferente. Él no la podía ver en ese momento, él no sabía lo que tenía entre manos.

Dice, “Yo estoy contigo, te guardaré por dondequiera que fueres y volveré a traerte a esta tierra, porque no te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho…”

Guau! Cuando Dios tiene un propósito en nuestra vida nadie nos lo puede quitar. No te dejaré hasta que haya hecho lo que te he dicho. Pero a mí lo que me cautiva de todo esto, una de las cosas es la manera en que si Jacob pudiera ver los eventos de ese momento de su vida a la luz de lo que Dios tiene entre manos, todo cambiaría. Él estaría feliz, estaría riéndose mientras duerme. Pero él no sabe los planes, las complejidades de lo que está viviendo.

Entonces, dice en el versículo 16: “… y despertó Jacob de su sueño y dijo – aquí está la clave – Ciertamente Jehová está en este lugar y yo no lo sabía. Y tuvo miedo y dijo, cuán terrible es este lugar. No es otra cosa que casa de Dios y puerta del cielo.”

Enfoque esas dos ideas. Ciertamente Jehová está en este lugar y yo no lo sabía. Hermano, quizás tu estás pasando por una situación ahora mismo en tu vida, o has pasado por situaciones en tu vida, que Dios está ahí en esa situación y tu no lo sabes, tu simplemente piensas, este es otro lugar como cualquier otro, un cierto lugar de la vida humana, pero Dios está metido en ese momento de tu vida y Dios está contigo y está viviendo y tiene buenos propósito para ti. Te dice en 5 años tu no te vas a acordar de esto, al contrario, te vas a reír de cómo yo saqué una victoria de lo que parecía una derrota total. Y yo estoy contigo y te voy a ayudar, no te dejaré, no te desampararé, yo estaré contigo dondequiera que tu vayas. Vive ese momento con esperanza en tu corazón porque yo tengo buenos propósitos para ti. Amén.

Y él dice, “qué terrible es este lugar, no es otra cosa que casa de Dios y puerta del cielo.” Mira, a veces lo terrible de tu situación no es más que la puerta del cielo, por ahí es por donde Dios quiere que tu entres para llegar a la totalidad de lo que tiene para ti. A veces las puertas del cielo son muy difíciles, muy terribles, inspiran terror en nosotros. Dios tiene un sentido del humor muy grande y a veces yo creo que él depara situaciones muy irónicas para entrarnos en la bendición y nosotros lo que vemos simplemente algo horroroso delante de nosotros, pero la presencia de Dios está allí.

Y por eso es tan importante que nosotros cuando estemos viviendo cualquier situación de la vida nos detengamos, antes de arribar a una conclusión determinante negativa de lo que nos está pasando, di, pero espérate, ¿y qué si Dios lo está viendo en una manera diferente?

Ese es el origen de hecho de Habakkuk, capítulo 2, que yo usé el domingo pasado como punto de partida para la meditación sobre visión, porque Habakkuk había visto toda la destrucción de su pueblo y había visto cómo esas naciones enemigas habían matado a su gente había visto tanto horror en la tierra de Israel, y Habakkuk dijo, “Señor, yo no puedo explicar esto a la luz de tu propósito redentor con tu pueblo, ¿por qué tu me metes para ver tanto sufrimiento y tanta destrucción?” y ahí es donde dice en el capítulo 2, dice que entonces dijo, “Bueno, yo estaré sobre mi guarda para ver lo que se me dirá tocante a mi queja, y qué he de responder delante del Señor.” Y Dios le habló y le dijo, “Escribe la visión,” etc. Y Dios le explicó lo que estaba pasando.

Entonces muchas veces cuando nosotros estamos pasando por tribulaciones y dificultades, hermanos, lo primero que usted debe hacer, antes de ponerse a patalear y a protestar y a quejarse con Dios, primero párese, deténgase un momento y diga, “Señor, ¿cómo quieres tu que yo vea lo que me está pasando? ¿Qué propósito tu tienes metido en esto? ¿Qué tu estás haciendo en mi vida? ¿Cómo refleja esta situación principios de tu escritura? ¿Puedo yo interpretar esto a la luz de tu propósito soberano?

Porque recuerde que a Dios no le interesa tanto tu comodidad como tu santidad. A Dios no le interesa tanto que tu disfrutes de la vida y que todo te vaya bien, como que tu llegues a ser un hombre o una mujer poderosa en el Señor, que refleje la imagen de Cristo. Y va si usted tiene que pasar por tribulaciones para formarte, él lo va a hacer. Yo he aprendido eso, de que Dios no está formando un parásito, no, Dios está formando un hombre de guerra, una mujer de guerra, una profetiza, una maestra, un consejero, un poeta, y eso requiere a veces tratos fuertes en nosotros.

Nunca piense que solamente las cosas buenas son las que hablan de la presencia de Dios. A veces las cosas terribles son las que hablan de la presencia de Dios en tu vida. Dios está en la casa del luto muchas veces, no solamente en el lugar de la alegría. Y por eso es que tu no puedes decir, ah, esto es bueno, me da alegría, me conviene, me gusta, me halaga, por lo tanto Dios está aquí. no, a veces tu tienes que decir, ¿sabes qué? Esto es terrible, es lo peor que me ha pasado por esa razón yo creo que Dios está aquí y entonces ponte a buscar la presencia de Dios en eso y mira hacia el futuro redentor que Dios tiene para ti.

Entonces, ese principio de cómo tu enmarcas y la perspectiva con que tu interpretas los eventos de tu vida van a ayudar a cómo tu navegas las tormentas de la vida y si esas tormentas te dejan como un náufrago tirado ahí en la orilla destruido y agotado, o si te dejan fresquecito, mejor que nunca, habiendo perdido una cuantas libras y más fuerte que nunca para correr la carrera de la fe. Todo depende de cómo tu mires, cómo tu interpretas las cosas que pasan en tu vida.

José es un caso muy ilustrador de este sentido. De nuevo, José tiene un sueño, una visión, Dios le dice, “Mira, llegará el día en que tus hermanos y tus padres se van a inclinar delante de ti.” José tiene apenas 14, 17 años, el menor de todos los hermanos, los hermanos de él fuertes, y trabajadores y metidos en el campo. Él, un muchachito enclenque y soñador, y Dios le dice, “Ellos se van a inclinar, van a reverenciarte.” Y él comparte su sueño y ahí se desata. Por eso dice, declara la visión.

Cuando tu declaras la visión que Dios ha puesto en tu corazón muchas veces ahí comienza el desenlace de ella. Él declara a sus hermanos y yo quiero decir también, tenga cuidado a quién usted le declara sus visiones porque muchas veces la van a querer destruir. Los hermanos de él se ponen furiosos, “¿Cómo es eso de que nosotros nos vamos a inclinar delante de ti? Tu estás loco, muchacho.” Se llenan de ira y envidia, lo venden a Egipto y José piensa, ahí terminó mi vida. Pero ahí estaba comenzando su vida. Dios lo estaba llevando a Egipto para posicionarlo y entonces Dios se pone a trabajar en todo el contorno de José, porque Dios es un pensador estratégico. Había algo que tenía que madurarse en el corazón de faraón y otros eventos geopolíticos que tenían que darse en Egipto y pone a José a sazonarse primero, a fuego lento, con un poco de sofrito, se lo echa para que la carne se sazone bien y coja el jugo. – No es que tengo hambre, yo desayuné bien, por si acaso.

Pero lo mete a la casa de Potifar, allí por un rato prospera, y José dice, uy, Dios está conmigo. La mujer de Potifar lo calumnia, oh, Dios me dejó. Lo mete a la cárcel, oh Dios me dejó. En la cárcel lo ponen a trabajar y a supervisar, oh Dios está conmigo. Después se olvidan de él y finalmente Dios trabaja con el faraón y llega el momento, lo sacan de la cárcel.

Saben la historia, José llega a ser el vicepresidente de toda la nación encargado de un proyecto público inmenso y sus hermanos que lo vendieron ahora hay una hambruna en la región donde ellos viven. Se han olvidado de él, han pasado 15 años quizás, nadie sabe, José quizás tenía 30 y pico de años, fue mucho tiempo. Ahí parece que fueron unos días pero no. José estuvo muchos años en Egipto sazonando la visión original con mucha amargura.

¿Usted ha comido un pedazo ajo alguna vez crudo? Yo no sé, pero sabe a rayos. ¿Sí o no? El ajo hay que cocinarlo bien y la pimienta, absorba dos o tres granitos de pimienta en la nariz para que usted vea lo que le hace. Pero todas esas sazones juntas, por eso es que hay que sofreír las cosas, para que suelten su sabor. Si usted se lo come crudo eso es terrible, por eso que muchas veces los nutrientes de nuestra vida Dios los pone a sazonarse a fuego lento antes de usarlo. Apúnteme eso para que no se me olvide.

Sabe que cuando Dios te quiere dar algo él lo pone a fuego lento y a veces nosotros nos impacientamos. Se está tomando demasiado, ¿qué estará haciendo Dios? Se olvidó. Yo se lo digo por experiencia propia, pero a veces tiene que ir poco a poco. Los nutrientes de nuestra comida final, que somos nosotros, tiene que irse cociendo a fuego lento hasta que puedan dar todo lo que tienen por dentro. Al principio son amargos y son ofensivos al paladar, pero son necesarios para producir algo sabroso en nuestra vida.

Y entonces cuando por allá ahora hay hambre en la tierra de Canaán, por otra parte hay hambre en Egipto, hay eventos geopolíticos que Dios ha estado preparando, el corazón de faraón, una serie de cosas, y finalmente todo se reúne, vienen los hermanos de José y cuando José se revela a ellos, ellos tienen miedo de que José los va a matar porque se va a vengar de ellos. Ellos lo vendieron a unos mercaderes a Egipto.

Pero mire cómo José ahora, a la luz de lo que Dios ha hecho en esos 15 y pico de años, o lo que fuera, entendiendo la trayectoria por la cual él ha pasado, él sabe ahora que no, que ellos tenían que venderlo, que le hicieron un favor en venderlo, porque mire ahora su posición donde él está. No solamente está una posición muy excepcional.

De paso puse unas cositas nomás para que ustedes la vayan leyendo mientras tanto si pueden. Un día lo que queremos es un buen proyector que ustedes puedan leer eso ahí en alta definición, no el proyector raquítico que tenemos, que a veces uno dice, ¿qué es lo que está? ¿Es chino, es japonés, español o qué? Pero eso vendrá, no se apure, con la ayuda del Señor. Esas son unas imágenes inspiradoras, que yo dije, ponlas ahí mientras estamos hablando de estas cosas.

Entonces, José le dice a sus hermanos, capítulo 45, ver 4 al 8. Los hermanos piensan, José nos va a cortar la cabeza, pero dice no, José entiende ahora. No, miren, todo lo que a mí me pasó, el que ustedes me vendieran, el que me calumniaran, el que yo terminara en la cárcel, eso era el riel de Dios para llevarme a este momento de gloria y para poder salvarle la vida a ustedes y a mi familia, y ahora yo entiendo que lo que Dios hizo no fue porque ustedes… No, él los usó a ustedes para bendecirme a mí y bendecirlos a ustedes también y a mi familia.

Entonces, miren cómo José les contesta a ellos, 45:4 Génesis, dice:

“…Entonces, dijo José a sus hermanos, “Acercaos ahora a mí,” y ellos se acercaron, y él dijo, “Yo soy José, vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto. Ahora pues no os entristezcáis…”

Oiga, ¿le puedes tu decir eso a alguien que te ha hecho daño en tu vida? El novio que te dejó en el altar cuando te ibas a casar, el abogado que te traicionó cuando compraste la casa y te dijo, “No, métete en eso porque tu lo puedes pagar,” y después terminaste perdiendo la casa. Puedes perdonarlo y tu le puedes decir a él un día, cuando tu lo veas en la calle y él se meta en el carro lo más pronto posible, y le tocas, “No te preocupes, está bien, yo te perdono. No te entristezcas. No te avergüences. Tranquilo, Dios usó eso para bendecirme en otra manera.”

José los consuela y les dice, “… no os entristezcáis, ni os pese de haberme vendido acá, – y esto siempre me ha gustado – porque para preservación de vida me envió Dios delante de vosotros.”

No fue para muerte, no fue para tragedia, no fue para glorificar al diablo. No fue para el diablo. No, fue para preservación de vida.

“… y no me enviaron ustedes, me envió Dios delante de ustedes…”

Él me envió como un heraldo, como un mensajero de vida y de bendición, me envió como una misionera para que preparara el camino. Y ustedes sabe que Egipto fue la matriz que Dios usó durante 300 años para que allí, en Egipto, el pueblo de Dios llegara a ser una nación. Es que Dios es un pensador increíble. Preparó a Abrahán cientos de años antes para que corriera la tierra y la marcara, después prepara un drama personal con José y después prepara a Egipto para que durante 300 años esta nación pasara de ser una familia, Jacob y sus hijos y sus esposas y llegara a ser un pueblo de un millón o más de almas. Y cuando ya el pueblo estaba listo entonces Dios envía a Moisés y prepara a Moisés que también fue otro drama muy interesante. Y cuando todo está listo también dice a Moisés, “Ahora sácame a mi pueblo de Egipto porque ya han crecido lo suficiente y ahora envíalos a la tierra que yo le tengo preparada para ellos.”

Óigame, es que Dios está haciendo cosas y nadie sabe qué Dios está cocinando ahora mismo en este momento, por ejemplo, de la historia humana. Por eso yo les decía hace un tiempo atrás, no nos preocupemos por lo que vemos, hay gente que está temblando, deprimida, no queriendo tener hijos porque este mundo cruel y malo. Mira, si te metes a entristecerte y a apocarte el diablo te va a comer. Vive una vida poderosa.

La iglesia de Cristo no se va de este mundo hasta que Cristo venga. La iglesia de Cristo no va a desaparecer de este mundo. Dios tiene propósitos y Dios está haciendo cosas en el mundo y parece que en este momento como que el mundo se está cayendo pero este mundo ha estado aquí durante miles y miles de años y seguirá hasta que Dios diga. Usted tiene que vivir la vida a la luz de Dios, los movimientos de Dios.

Entonces, Dios hace todas estas cosas y José les dice, “No se preocupen, Dios me ha enviado aquí, pues ya ha habido dos años de hambre en medio de la tierra y aún quedan 5, en los cuales no habrá ni arada ni siega. Dios me envió delante de vosotros – versículo 7 – para preservaros posteridad sobre la tierra, y para daros vida por medio de gran liberación. Así pues, no me enviasteis acá vosotros, sino Dios que me ha puesto por padre de faraón y por señor de toda su casa y por gobernador en toda la tierra de Egipto.” Gloria al Señor.

Este hombre que parecía que todo… metido en un hoyo, en un pozo, temblando de frío y de terror, un jovencito, y no sabía que él estaba viviendo un drama que milenios después una congregación de latinos iba a estar en Roxbury, Massachusetts hablando de él. Aleluya!

¿Quién sabe si el próximo José está ahí entre ustedes? Y Dios está haciendo algo para prepararlo para algo grande que Dios tiene para su vida. Puedes ser tu, un jovencito que está ahí, soñador, alguien que está ahora mismo viviendo un drama, comiéndose un cable, como decimos nosotros en el país, sufriendo algo, una traición, una enfermedad, quizás el viernes te dijo el médico que tienes cáncer o que tienes diabetes y que vas a tener que tomar medicina toda vida. Yo no sé lo que está pasando en tu vida, pero cómo vas a ver tu eso a la luz del plan redentor de Dios.

Tu tienes la opción de decir, ¿sabes qué? Esto del Evangelio esto es una patraña, me convierto y me dicen entonces que tengo diabetes. Me convierto y la novia me deja. Me convierto y el motor del carro se me quema y ahora tengo que pagar mil dólares para comprarme otro carro o comprar otro motor, o lo que sea.

Esa es una manera de ver las cosas, echar una rabieta y ponerte a protestar de Dios. O tu puedes decir, déjame detener un momentito esto aquí. Señor, háblame, dime qué tu quieres que yo haga. ¿Cómo tu quieres que yo interprete lo que me ha sucedido? ¿Qué tienes tu entre manos? Yo sé que tu eres mi proveedor, yo sé que tu no puedes hacer nada malo por definición, porque todo lo que tu haces es bueno. Tu no pecas, tu no mientes, tu no explotas, tu no oprimes, tu no entristeces al hombre voluntariamente. Entonces, ¿qué estás haciendo en mi vida? Enséñame a ver a través de tus ojos.

Mi hermano, hay muchas más cosas que podríamos… quizás yo continúe el domingo que viene, pero hay mucho aquí que podemos sacarle a esta idea. Tu perspectiva determinará tu vida, los lentes interpretativos con que tu ves los eventos de tu vida, determinarán el efecto que tengan. Si tu los ves en una manera redentora, positiva, esperanzada, a la luz del amor de Dios y su constante presencia en tu vida, aún cuando no la ves o no la sientes, eso te permitirá un hombre, una mujer feliz, vendrán las pruebas, las dificultades, y sí, estarás caminando un poquito cojito porque te duele la pierna o la cadera o lo que sea, pero habrá una sonrisa en tu corazón y en tu boca y podrás alabar al Señor y podrás mirar hacia el futuro con esperanza y tendrás quizás hasta reservas para consolar a otro.

Porque yo he visto gente que está pasando por grandes tribulaciones y cuando uno va a consolarlo uno sale consolado. ¿Por qué? Porque están viendo las cosas en una manera diferente. Y eso no nace de la noche a la mañana, eso no es algo que tu aprendes, es una destreza, una virtud que se toma años para cultivar y adoptar, hasta que se convierte en parte de tu armazón y tus recursos y tu arsenal de armamento que tu usas para pelear con todo lo que te tire le vida.

Pero tenemos que pedirle al Señor, Señor, ayúdame a adoptar la perspectiva divina siempre y a decirte, Padre, háblame, ¿qué estás haciendo en este momento? Quiero ver a la luz de tu promesa y de tu control del universo. Hay tantos pasajes que nos recuerdan de esa verdad, a los que a Dios aman todas las cosas ayudan a bien, dice. Esto es a los que son llamados conforme a su propósito.

Para mí ese es un marco de referencia para todas las cosas que pasan en mi vida. Dios ha dicho que a los que lo aman todo ayuda a bien. Esto me ha pasado, no parece bueno pero a la larga tiene que obrar para bien, así que me voy a poner a buscar cuál es la matemática y cómo yo saco la respuesta que necesito de esto.

Tu tienes que asumir que todo lo que pasa en tu vida por definición es bueno. No hay callejones sin salida en la vida de un hijo de Dios. No hay tragedias sin redención en la vida de un hombre, una mujer, que ha creído en Cristo Jesús y que tiene los recursos del cielo a su favor. Siempre hay algo bueno que va a salir de cualquier situación que estés pasando en tu vida. Ponte a buscar el oro escondido, lo vas a encontrar y entonces podrás swer una persona feliz, aún en medio de las pruebas.

Podrás estar triste pero estarás gozoso porque el gozo del cristiano no es un gozo superficial, no es el gozo de la discoteca, es el gozo del mártir que le van a cortar la cabeza pero sabe que en el momento en que se la corten entrará en la presencia de su Dios. Es la presencia del que sabe que esta leve tribulación momentánea produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria. Que las leves tribulaciones son el camino al pesado gozo del hijo de Dios. Puedes tu aceptar esa verdad en esta mañana, recíbela en el nombre del Señor ahora.

Pongámonos de pie un momento. Dale la bienvenida a las obras misteriosas de Dios en tu vida y prométete que nunca vas a tirar la toalla, nunca vas a colgar los guantes, nunca le vas a voltear la espalda al diablo, nunca vas a lamentar lo que no se dio, lo que no recibiste, lo que no te dijeron, lo que no te amaron, las cosas que no te llegaron, deja de lamentar el pasado. Mira hacia el futuro glorioso que Dios tiene. Ve tu pasado a la luz del futuro glorioso de Dios. Ve tu presente a la luz de lo que Dios está haciendo y lo que hará. Amén, porque Dios es un Dios fiel y cuando él se compromete con uno de sus hijos, él no lo deja en ningún momento.

El diablo está rugiendo alrededor de ti y tu sabes que tienes 20 mil ángeles que no permitirán que te toque uno solo de esos demonios porque Dios está contigo, como poderoso gigante.

Padre, ayúdame a mí a creer lo que estoy diciendo, Señor. Ayúdanos a cada uno de nosotros a absorber esta verdad y a convertirla en sangre de nuestra sangre, hueso de nuestro hueso, sustancia de nuestro ser. Ayúdanos a creer en estas cosas con todo nuestro corazón y a vivir vidas esperanzadas. Que la esperanza sea el distintivo de nuestra vida porque tu eres real, y tu estás en medio, Señor, de nuestra vida.

Padre, yo pido que si alguien ha venido en esta mañana descorazonado, desesperanzado, con alguna carga en su vida, con algo que piensa que ha pasado demasiado tiempo y todavía no ha recibido la respuesta, que esta mañana tu hagas retoñar la esperanza en ellos. Sácanos de aquí con nuevo gozo en nuestros corazones, con nueva esperanza, Padre.

Gracias porque todo lo que ha pasado en mí vida y en la vida de mis hermanos ha sido para bien y hasta el día en que tu vengas a buscarnos estamos seguros en tus hermosas y poderosas manos. Te alabamos. Gracias por tu presencia, gracias por tu palabra, gracias porque tu le has quitado el filo a la muerte, ya no hay tumba que pueda retenernos en este mundo, Padre.

Gracias por Cristo Jesús que pagó el precio en la cruz. Te adoramos, Señor. Gracias, en el en el nombre de Jesús. Amén.

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