Sermón 10 de mayo 2015: Hijos saludables en tiempos difíciles

A propósito de Sermones
[Dr. Roberto Miranda]
  • Presenter: Dr. Roberto Miranda
  • Fecha: May 10, 2015
  • Ubicación: Congregación León de Judá, Boston MA

Quiero invitarles a ir a la Palabra del Señor en 1 Samuel capítulo 1, versículos 20 al 28. Hace unos días compartí una breve ilustración como a veces hago, un pensamiento así inspirador en el tiempo de las ofrendas y los diezmos, y hablé acerca de Ana que es uno de esos ejemplares de mujer nacida con un corazón de madre y que Dios literalmente le dió un hijo después de una lucha encarnada en oración por no poder tener hijos. Pero que después de haber tenido ese hijo que ella tanto había esperado, como Abraham, decidió devolverle ese hijo al Señor y dedicárselo a Él, y Él la bendijo.

Cuando nosotros dedicamos los dones que hemos recibido del Señor, cuando reconocemos que vienen de Él y que a Él le pertenecen algo especial sucede, y Dios bendijo a Ana, y Dios le abrió la matriz en una forma abundante, y Ana concibió más hijos después de eso.

Y en esta mañana quiero enfocar el ejemplo de Ana en una manera un poquito diferente a como lo he hecho quizás en años anteriores cuando he hablado acerca de ella una que otra vez en el contexto del Día de las Madres.

Pero ahí en Primera de Samuel capítulo 1 versículos 20 al 28 dice que: "Aconteció que al cumplirse el tiempo, después de haber concebido Ana dió a luz un hijo, y le puso por nombre Samuel, diciendo: "por cuanto lo pedí a Jehová." Después subió el varón Elcana" es decir ese era el esposo de Ana, "con toda su familia para ofrecer el sacrificio acostumbrado y su voto, pero Ana no subió, sino dijo a su marido: "yo no subiré hasta que el niño sea destetado para que lo lleve y sea presentado delante de Jehová, y se quede allá para siempre" y Elcana, su marido le respondió: "haz lo que bien te parezca. Quédate hasta que lo destetes. Solamente que cumpla Jehová su Palabra"; Y se quedó la mujer, y crió a su hijo hasta que lo destetó."

"Después que lo hubo destetado lo llevó consigo con tres becerros, una efa de harina, y una vasija de vino, y lo trajo a la Casa de Jehová en Silo, y el niño era pequeño; Y matando el becerro trajeron el niño a Elí, y ella dijo: "Oh Señor mío, vive tu alma Señor mío. Yo soy aquélla mujer que estuvo aquí junto a ti orando a Jehová, por este niño oraba, y Jehová me dió lo que le pedí. Yo pues, lo dedico también a Jehová; Todos los días que viva será de Jehová" y adoró allí a Jehová."

Permítame enfatizar ese versículo 27, "Por este niño oraba y Jehová me dió lo que le pedí. Yo pues lo dedico también a Jehová. Todos los días que viva será de Jehová."

Lo que quiero señalar para nuestra consideración en esta mañana es esa postura, esa actitud de reconocimiento y de entrega de Ana con respecto a la cosa más preciosa que ella tenía que era ese hijo por el cual ella había estado orando tanto tiempo, había anhelado tanto, y finalmente Dios le dió el anhelo de su corazón.

Ana ahora cumple con una promesa que le había hecho al Señor, que si Dios le daba un hijo ella se lo iba a dedicar al Señor todos los días de su vida, y entonces ahora Ana cumple con ese propósito: ya tiene su hijo, su hijo ha llegado ya a la edad de fruición, de ser una criatura viable, ya en un sentido está preparado para despegarse de ella, y Ana entonces con toda integridad lo trae al mismo templo donde ella clamó con lágrimas amargas por un hijo y se lo entrega al Señor, la cosa más preciosa de todas se la dedica, y ella sabe que se está separando de ese hijo y que se lo está soltando al Señor para Su propiedad; de ahí en adelante ese hijo iba a vivir como un nazareo.

Los nazareos eran como súper sacerdotes dedicados solamente al Señor: no se cortaban el pelo, no tomaban vino, no tenían propiedad, no vivían como ningún otro ser humano corriente porque eran como un sacrificio viviente totalmente consagrados al servicio del Señor, y Ana está haciendo esto.

Como digo: lo interesante es que Dios reconoció la integridad de esta mujer y su amor por Él, y entonces la recompensó y la bendijo con cinco hijos más después de eso. La verdad que Dios no es mezquino: cuando Él bendice y responde lo hace en gran cantidad, y uno ve también ¿no? que cuando uno es generoso con Dios, yo creo que eso es la clave del éxito en la vida cristiana y en la vida en general; cuando uno busca primero el Reino de Dios y su justicia todas las demás cosas le son añadidas.

Ana dedicó su hijo al Señor. Ella no pensó en sí misma sino que pensó en añadir algo al Reino de Dios y entonces Dios le dió tres varones y dos hembras más para compensarle por su entrega.

Lo mismo pasó con Abraham, de paso, cuando Dios le dijo: Entrégame tu único hijo, sacrifícamelo, y Abraham con el dolor que usted se puede imaginar llevó a Isaac al lugar del sacrificio y él mismo lo iba a sacrificar, lo iba a matar, el Señor le dijo: Detén tu mano. Como tú no me negaste tu hijo Yo te voy a dar una descendencia que si se pueden contar las estrellas del firmamento, se podría contar tu descendencia, y tú vas a ser prosperado, bendecido, multiplicado, y yo creo que ahí está la clave del éxito en todo sentido: en nuestras familias, en nuestros hogares, en todo.

Cuando nosotros le dedicamos nuestro hogar como una fortaleza del Reino de Dios y decimos: Padre, todo lo que nosotros somos como familia: mi matrimonio, mi propiedad, mis bienes, mi profesión, mi trabajo, mis talentos, todo te lo vamos a dedicar a Ti. Cuando vivimos con esa vida al rojo vivo por el Señor Dios entonces bendice en todas las dimensiones del ser.

¿Cómo podemos tener familias bendecidas, familias prósperas? Bueno, olvidándonos un poco de nuestra propia conveniencia y dedicándonos a bendecir el Reino de Dios, a ser un recurso, a ser una estación del Reino de Dios en nuestra casa, y entonces el Señor abre las ventanas de los cielos y derrama bendición hasta que sobreabunde en nuestras vidas ¿no? yo creo que esa es la clave para tener familias prósperas y bendecidas en nuestro tiempo.

A veces a mí me da pena porque cuando las parejas se casan, a veces son miembros de la Iglesia solteros, se conocen en la Congregación, se casan y entonces muchas veces, no siempre pero a veces lo natural es que entonces la vida se pone más compleja, ya la vida matrimonial da energía pero también sorbe energía, vienen los compromisos ya de pareja, vienen las cargas del hogar, vienen los hijos y cuando están niños pues demandan muchos, y muchas veces la Iglesia pierde recursos.

Yo creo que lo ideal sería que cuando una pareja se une y ahora están más económicos en el sentido en que están más unidos, yo creo que la Iglesia debería ganar un recurso, no perder un recurso. Ahora, eso requiere que la pareja haga una resolución definitiva de que "nosotros vamos a ser una bendición para el Reino de Dios" y entonces uno tiene como que hacer una decisión proactiva porque si uno espera a simplemente tener oportunidades así que surjan, la vida nunca nos va a dar oportunidades así naturales para servir al Reino de Dios, es una cosa que tenemos que hacer una decisión programática y esa pareja debe venir delante de Dios en el inicio de su matrimonio, y decir: Padre, queremos servirte con la misma pasión con que te servíamos antes y queremos ser de bendición para Ti y para Tu Reino, y aquí estamos con todo lo que tenemos, nuestro futuro, y usa nuestro hogar, y que este espacio sea un espacio para que Tu Reino sea avanzado, y entonces servir al Señor de esa manera ahí sacrificial. Y entonces es increíble cómo Dios bendice una pareja así, porque una pareja que sirve junta permanece junta.

Usted ha oído la frase "una familia que ora juntos permanece junta", bueno, yo creo que una familia que ora juntos pero que también sirve juntos es bendecida y prosperada. Yo creo que debemos todos en este día, hacer un compromiso con Dios de que no vamos a servir a Dios simplemente porque es lo natural, es lo conveniente, es lo espontáneo, no. Lo vamos a servir por principio. Nuestro hogar va a ser un recurso para el Reino de Dios y entonces, usted ve cómo maravillosamente, misteriosamente las demás cosas vienen por añadidura literalmente: viene el trabajo, viene el dinero, viene la armonía, viene la intimidad en el matrimonio, viene la comunicación, la bendición de DIos, los hijos son prosperados, son bendecidos porque papá y mamá están sirviendo al Señor en una forma sacrificial, en una forma deliberada. Ana es ejemplo de eso: sirvió al Señor, le dedicó su primer hijo, su primogénito al Señor y Dios abrió su matriz en una forma que ella nunca se imaginó.

Una de las cosas interesantes sobre Ana es que vivió en uno de los tiempos más estériles y más difíciles espiritualmente en la historia de todo Israel. En el capítulo 2 versículo 17 nos habla de los hijos de Elí.

Elí era el sumo sacerdote en Israel pero fue tristemente deficiente como padre, no disciplinó a sus hijos, no los educó en el temor del Señor. Dicen por allí que en casa de herrero cuchillo de palo. Bueno, Elí desgraciadamente era un ejemplo terrible de esto, porque siendo él lámpara de Israel, sumo sacerdote, guía espiritual de la nación, no educó a sus hijos en el temor del Señor, los descuidó, y sus hijos desgraciadamente mancillaron la imagen de Dios en la comunidad.

Dice pues que: "Era muy grande delante de Jehová el pecado de los jóvenes y los hijos de Elí, porque los hombres menospreciaban las ofrendas de Jehová." Estos hombres abusaban de su posición familiar como parte del sacerdocio y vivían una vida inmoral, y también las ofrendas de Israel las usaban para sus propios beneficios en una forma fea, muy, muy poco reverente, y la gente ya había perdido el respeto a los sacrificios y las ofrendas. Ellos las habían convertido en simplemente una forma de comer ellos lo que querían y hacer comercio con las ofrendas de animales que traían los hebreos a la Casa del Señor, y habían desprestigiado completamente el Reino de Dios.

Dios castigó severamente a Elí por esto y lo reconvino en varias ocasiones, incluyendo al joven Samuel, cuando era jovencito, para darle una advertencia terrible a este hombre que, debiendo ser ejemplo, descuidó su responsabilidad e hizo todo lo contrario, desprestigió el Reino de Dios y el Espíritu del Señor fue contristado en todo Israel.

Si las cabezas no ejemplifican el Nombre del Reino ¿qué va a pasar con los demás? Si la Iglesia, nosotros, los líderes espirituales, los Pastores, los líderes de una Congregación no somos los primeros en tener cuidado de los valores del Reino de Dios ¿qué será de la gente? Si la Iglesia de Jesucristo no es ejemplo en el mundo, entonces ¿cómo vamos a querer nosotros bendecir a la comunidad? es un llamado que Dios nos hace a todos nosotros también y yo extiendo gentilmente a cada uno.

Sintamos hermanos la responsabilidad tan grande que tenemos como sacerdotes que somos ante esta comunidad y pidámosle al Señor que nos ayude a vivir vidas que reflejen los valores del Reino de Dios. Vamos a comprometernos, vamos a tomar en serio el llamado del Reino de Dios a la Iglesia a reflejar ese amor por el Señor, una vida de compromiso, de santidad, de obediencia a los principios del Reino de Dios, y vamos a luchar con toda la fuerza de nuestro corazón y pedir que el Espíritu Santo nos ayude para ser ejemplo.

Porque parte del caos que hoy en día la sociedad refleja en la familia, en la sexualidad, en todas estas cosas la verdad que cae a los pies de la Iglesia. La gente en la Iglesia quiere vivir muchas veces como viven los hombres allá afuera, queremos vivir vidas entre comillas "normales" y no es posible. Nosotros tenemos que ejemplificar algo diferente.

Nuestro llamado es un llamado mucho más alto que el llamado de la persona común y corriente, y tenemos que hacer el esfuerzo, cada día tenemos que sentir ese llamado del Espíritu Santo. Hey: renueva tus votos delante del Señor hoy, comprométete a ser una familia cristiana con valores bien poderosos, valores diferentes, valores de obediencia a la Palabra de Dios, infórmate acerca de cuáles son esos valores de la Palabra y pídele al Espíritu Santo que te dé fortaleza para vivirlos.

El caso es que Elí no había educado a sus hijos, él mismo había perdido el discernimiento espiritual. Ya al final de su vida dice que era un hombre ya grotescamente grueso, no ejercía las disciplinas espirituales, cuando vió a Ana llorando amargamente y orando por su hijo pensó que estaba borracha y la criticó, y la corrigió no sabiendo que era una mujer devota completamente al Señor y que por eso estaba allí clamándole al Señor, había perdido la orientación espiritual, y todo eso había contristado el Espíritu del Señor.

En el capítulo 3 versículo 1 dice que: "La Palabra de Jehová escaseaba en esos días, no había visión con frecuencia." En otras palabras, el Espíritu Santo que estaba sobre Israel había sido contristado y no se manifestaban los dones del Espíritu; no había visión, no había instrucción directa del Espíritu Santo para la nación. ¿Le recuerda en algo eso a nuestros tiempos?

A veces nos quejamos de que el Espíritu de Dios no se está manifestando con más poder. Decimos: ¿dónde está el Dios de Elías, dónde están aquéllo milagros de los cuales dice la Palabra, de los cuales hemos oído en el pasado? tenemos que comenzar examinando ¿qué es lo que está pasando? ¿estamos nosotros quizá contribuyendo un poco a esa esterilidad?

El caso es que había una esterilidad bien grande en la Tierra y Ana se mueve en ese contexto, y en ese contexto nace Samuel, en un contexto de gran esterilidad y de gran escasez espiritual, como nosotros tenemos que educar a nuestros hijos en este tiempo.

Yo conozco jóvenes que dicen: yo no quiero tener hijos, no vamos a tener hijos, o vamos a tener uno por eso de cumplir con la Escritura pero no más porque son tiempos muy difíciles para tener hijos y yo no quiero, y la verdad que uno se desespera cuando uno ve la educación, cuando uno ve los valores hacia los cuales va la cultura en este tiempo, uno dice: wow ¿quiero realmente que un niño crezca?

A veces a los padres no se les permite educar a los hijos como es debido y donde el Estado quiere arrebatar muchas veces a los hijos e impedirles a los padres que les enseñen ciertas cosas, y el Estado se arroga a sí mismo y toma para sí mismo el derecho bajo una concepción civil, de la paternidad y de la maternidad, y de la familia, y usando argumentos que parecen muy legítimos ¿no? porque un niño es un ciudadano y entonces al ciudadano hay que supuestamente educarlo sobre cómo convivir en la sociedad, pero también eso tiene implicaciones morales y espirituales, nada es neutral, entonces el Estado trata de convertirlo en algo simplemente civil, político, legal, pero nada es así de sencillo. El mundo es una red de relaciones y entonces también están afectando la educación de nuestros hijos y están contradiciendo, y minando, la educación espiritual que nosotros se supone que demos a nuestros hijos.

Entonces en ese contexto negativo y hostil a los valores del Reino de Dios es que nosotros educamos a nuestros hijos como Ana también tuvo que educar a sus hijos y tuvo que educar a Samuel.

Ahora, yo creo que de nuevo, hay otras cosas que nos ayudan en el ejemplo de Ana y una de las cosas que yo quiero destacar es que Ana sabía que su hijo era un regalo directo de parte de Dios. Ella estaba muy consciente porque su proceso había sido un proceso muy doloroso, ya había tenido que guerrear por ese hijo y ella tuvo el privilegio de no tener duda de que ese hijo venía activa y directamente del Señor para ella.

Nosotros muchas veces tenemos nuestros hijos en una forma natural y pues los tenemos porque son saludables, y está todo en orden y pues, nacen nuestros hijos, pero no hay nada diferente entre la situación de Ana y la nuestra. Los hijos son don de Dios, los hijos son una bendición activa de parte del Señor, los hijos vienen de Dios.

Cuando nosotros recibimos nuestros hijos siempre primero tenemos que consagrárselos al Señor. Por eso es que lo hacemos así, presentamos nuestros hijos al Señor. Es decir, es un reconocimiento público: "esta criatura pertenece a Jehová y yo se la presento al Señor, y yo le doy gracias a Él" y uno dice: "Padre, yo sé que este hijo te pertenece a Ti" y así tenemos que entender que nuestros hijos no son de nuestra propiedad sino que nosotros somos ¿qué? simples mayordomos.

Siempre que usted mire a esa criatura tan especial, que usted ama tanto, dígase a sí mismo: "tú no eres mío en última instancia, tú perteneces a Dios. Yo simplemente soy un cuidador, un mayordomo de tu vida. Dios me ha puesto en mis manos para que yo se lo cuide a Él." Esa criatura no es mi hijo, es hijo de Diso y yo soy su nodriza, la persona que lo cuida, y yo creo que repetirnos eso nos va a ayudar a mantener la perspectiva correcta. Entréguele su hijo al Señor o su hija al Señor continuamente para recordarse a sí mismo.

Yo creo que eso es muy diferente a la perspectiva moderna. ¿Cuál es la perspectiva moderna, secular? Es de que, mientras el hijo está en la matriz de la mujer, ese real estate donde él está viviendo es de la mujer, esa matriz es de ella, eso es el entendimiento legal hermanos, y social cultural de este tiempo, y sobre eso está basada mucha doctrina sobre el aborto y todo lo demás.

Yo he leído declaraciones de parte de pensadoras muy avanzadas que dicen que, hasta el último día de gestación, hasta que esa criatura sale del vientre de la madre a los nueve meses, esa criatura pertenece a la mujer y que ella debiera tener el derecho de abortarlo hasta el noveno mes si fuera necesario porque está dentro de su vientre, y el vientre de ella es su propiedad, y por lo tanto lo que está dentro de su vientre es de ella.

Mire: eso no es verdad ni siquiera en el mundo de afuera. Yo tengo una casa, usted tiene una casa, un apartamento y en última instancia usted no puede hacer lo que quiere con ese apartamento. Usted no puede coger y quemar la casa así porque simplemente le dió la gana o pintarla de colores raros respecto al vecindario, hay vecindarios donde usted no puede poner ciertos tipos de maderas o construir hasta la última pulgada de su propiedad porque tiene que considerar las leyes de propiedad alrededor y de apariencia, y todo lo demás, sin embargo queremos hacer eso con los hijos como que el hijo es absoluta propiedad.

El hijo de Dios, los creyentes entendemos que eso no es así, sino que nuestros hijos son propiedad del Señor. Tenemos que educárselos a Él, levantarlos en el temor del Señor y conforme a los valores del Reino de Dios, y que lo que tenemos que levantar es un recurso para el Reino de Dios. Ese hijo, esa hija le pertenece al Señor y nosotros tenemos que educárselos al Señor de manera que este niño crezca para ser un hombre, una mujer que Dios pueda usar grandemente para Su Obra y para Su avance en la Tierra.

Y Ana quería preparar un recurso para el Reino de Dios y por eso entregó a Samuel para que fuera educado dentro del templo para que fuera un siervo, un profeta de Dios, para que trajera la Palabra de Dios, para que trajera avivamiento a Israel en ese tiempo de tanta necesidad.

Y yo les animo a ver a sus hijos, nuestros hijos, como recursos futuros para el Reino de Dios y educarlos con ese fin en vista. Antes de querer formar profesionales exitosos y prósperos nuestro primer deseo debe ser que amen al Señor y que guíen sus vidas por los valores de la Palabra de Dios ¿amén? Antes que mi hijo sea un gran ingeniero, un médico, un maestro, yo quiero que sea un hombre temeroso de Dios, una sierva del Señor. Y dentro de ese contexto amén, que sea una profesional si Dios quiere, y que haga dinero, y viva una vida exitosa, pero que todo eso se dé en el contexto de un amor y una lealtad especial para el Reino de Dios.

Tenemos que educar a nuestros hijos con esa misma intencionalidad y consistencia en todo lo que hacemos para educarlos. La educación de nuestros hijos tiene que ser con propósito, no al azar o dejándosela a la escuela, a la cultura o aún a la Iglesia. Yo soy responsable de presentarle al Señor un recurso para Su Reino, no podemos abdicar en ningún momento de nuestro compromiso.

La Iglesia no es responsable por nuestros hijos ¿sabe eso? es usted y yo, su esposo, su hogar. Nosotros los traemos a la Iglesia para que los eduquen hasta cierto punto, es verdad eso, pero en última instancia es en la casa donde se comienzan esos valores importantes. Entonces es muy importante ¿no? nuestros hijos no son nuestros, tenemos que levantar a nuestros hijos como un recurso para el Reino de Dios.

Otro valor importante que yo creo que tenemos que tener en cuenta en estos tiempos difíciles es que ambos padres, ambos padres en todo lo posible, yo sé que muchas veces no es posible porque hay hogares donde el padre no está presente o la madre, pero en todo lo posible ambos padres tienen que participar igualmente en la formación del niño pues tanto la sensibilidad masculina como femenina son componentes esenciales para una personalidad balanceada.

Padres: no abdiquemos de la responsabilidad de educar a nuestros hijos, hagamos todo lo posible. El varón siempre tiende a ser como un poco más despegado ¿no? hagamos una decisión proactiva de ser una influencia muy presente en la vida de nuestros hijos.

Los niños necesitan tanto al papá como a la mamá, necesitan el olor del padre. Las hijas necesitan el calor de un papá, necesitan su presencia, necesitan oír su voz, necesitan aprender lo que es un varón misericordioso, lo que es un varón que funciona bien, que obra como Cristo obró, una personalidad balanceada, amorosa, tierna, y necesitan esa influencia. Así que padre, no importa la edad que tenga tu hija o tu hijo, participa. Madre, seamos un equipo y trabajemos juntos para educar a nuestros hijos, ambos padres son importantes, en este tiempo sobre todo.

En tercer lugar, se supone que eduquemos a nuestros hijos por un modelaje, que nosotros seamos modelo de lo que nosotros estamos enseñándole a nuestros hijos modelando una entrega total, siendo nosotros una encarnación del amor a Dios y la consagración a los intereses de Su Reino. Necesitamos hermanos primero nosotros llenarnos del calor del Espíritu Santo, entregar nuestras vidas al Señor, vivir al rojo vivo por el Reino de Dios, que nuestros hijos nos vean viniendo temprano a la Iglesia, leyendo la Palabra, amando la intimidad con Dios, siendo adoradores proactivos, sirviendo al Señor en todo lo posible, dando nuestros diezmos y nuestras ofrendas al Señor, siendo leales y fervientes para todo lo que tiene que ver con el Reino de Dios.

Cuando su hijo se cría viendo ese modelaje continuamente va a aspirar esa energía. Los hijos reciben mucho más por impartición que por enseñanza verbal. Lo que ellos ven diariamente es lo que ellos van a ingerir en su sensibilidad interna en lo más profundo. Así que sepa que usted tiene dos o cuatro, o seis, u ocho ojitos por allí mirándolo 24 horas al día, y que usted siempre está enseñando algo, siempre está demostrando algo, siempre está exhibiendo, siempre está impartiendo algo. Nunca se descuide en saber que sus hijos son esponjitas y ellos van a absorber el amor de Dios, van a absorber su lealtad a la Iglesia y al Reino del Señor, las palabras que salen de su boca, los programas de televisión que usted ve, cuántos libros hay en la casa. A veces queremos que nuestros hijos sean lectores asiduos pero ¿cuándo nos ven ellos leyendo un libro? entonces tenemos que.

Yo creo que una de as cosas que se pierden con los iPads y las computadoras es que es difícil identificar cuándo una persona está leyendo un libro o algo ¿no? porque puede ser que esté viendo un programa de video o lo que sea. Qué bueno es cuando un hijo ve a papá o a mamá leyendo un libro y sabe: ah, está leyendo, específicamente. Yo creo que hay algo bello en los libros y debemos en todo lo posible comprarles libros a nuestros hijos y nosotros también ser lectores, que nos vean sentados. Cómprese algo y aunque usted no esté leyendo hágase como que está leyendo por media hora para que por lo menos lo vean.

Si usted le dice "muchacho: lee, lee, lee" pero usted nunca lee (risas). Tenemos que modelar, modelar el amor a Dios y la constancia con el Señor. Quiero invitar a mi hermano Omar a que pase por acá, y estos son valores; en tiempos difíciles como los de Ana estas con cosas que son claves en la vida de nuestros hijos.

Y lo último que yo quiero apuntar que ya está como sombreado por todo lo que dije es que, en tiempos difíciles se requiere más energía, más intencionalidad, más claridad, y más énfasis en los valores que les inculcamos a nuestros hijos.

Mis hermanos, si hace veinte años era difícil educar a nuestros hijos en los valores de Dios y se requería mucho esfuerzo y mucha intencionalidad de nuestra parte, en este tiempo como nunca, es más importante. Lo que antes hubiera sido excusable, ciertos descuidos, cierta casualidad en la forma en que educamos a nuestros hijos, ahora es casi un pecado practicar ese nivel de dejadez en la educación de los niños. Ahora hay que prácticamente gritar para ser escuchados en medio de todos los ruidos y los sonidos discordantes de la cultura en la cual vivimos.

Yo creo que ese es uno de los errores, de paso, de la Iglesia en estos tiempos, yo creo que en muchas Congregaciones por el temor de ofender a las visitas y de escandalizar a quienes piensan diferente de lo que dice la Palabra del Señor, muchas Congregaciones y muchos Pastores nos sentimos tentados a omitir desde el púlpito ciertas enseñanzas que resultan ofensivas para los visitantes y la gente que no está educada en los valores del Reino de Dios.

Entonces en este deseo de ser atractivos y de no sonar odiosos y conflictivos, lo que las iglesias y los pastores estamos haciendo es opacando y acallando toda voz que resulte escandalosa a la cultura porque de esa manera supuestamente no vamos a enajenar a la gente que viene a nuestros servicios, pero si usted piensa ese es el error más terrible que una Iglesia, que un Pastor podría cometer, es más, yo diría que es un pecado y es un acto de cobardía, porque en estos tiempos de confusión y donde el mundo sí se siente con todo el derecho de gritar sus valores y de propagarlos a través de todos los medios inclusive legales, injustos posibles, ¿cómo va la Iglesia entonces a bajar su nivel y su insistencia de proclamar los valores del Reino de Dios? es una locura.

Todo lo contrario. Debemos ser más insistentes que nunca en educar a nuestro pueblo para que puedan tener las herramientas que necesitan para mantenerse firmes en la Palabra del Señor ¿sí o no? me parece lógico esto ¿no? Y nuestros jovencitos, nuestros jóvenes necesitan también el consejo de la Palabra del Señor, ¿y de dónde va a venir ese consejo si no es de la Iglesia? cuando vienen aquí a recibir enseñanza, instrucción, donde el magisterio de la Iglesia se supone que ejerza de la forma más clara a través de la enseñanza de la escuela dominical.

Si la Iglesia abdica de su responsabilidad de enseñar al pueblo en tiempos de confusión y de esterilidad no hay esperanza para este mundo hermanos, y yo tengo el compromiso, nosotros debemos tener el compromiso como Iglesia, de ser una voz profética en este mundo y en este tiempo, y de declarar la Palabra del Señor con humildad, con mansedumbre pero sin pedir disculpas tampoco.

Nosotros debemos hacer eso mismo en nuestros hogares porque cuando vaya a la escuela su sexualidad va a ser cuestionada. El mandamiento de la sexualidad humana que la Palabra del Señor ha proclamado y que las grandes religiones de la historia proclaman a través de los siglos y los siglos está siendo cuestionado por un grupo de personas élite en este tiempo que representan una afloración muy reciente y muy momentánea de la sensibilidad humana a través de los siglos y los siglos.

Su sexualidad va a ser cuestionada, y nosotros tenemos que decirle: no, Dios creó al hombre, varón y hembra los creó, hombre | mujer para reflejar una unidad, para reflejar la riqueza de Su personalidad. Dios es sin género y es los dos géneros, es varón y es mujer, es otra cosa mas bien, el hombre y la mujer reflejan a Dios mas bien en sus energías diferentes. Lo masculino y lo femenino son reflejos de energías que están en Dios, y Dios quiso crearse y reflejarse en un hombre y una mujer en su relación complementaria. La Iglesia tiene que proclamar eso sin ambigüedades y sin pedir permiso ni perdón por ello (aplausos).

Y hum, nosotros en nuestro hogar, déjenme decirles hermanos: si queremos varones, voy a hablar un momentito de los varones pero también de las muchachas porque hoy en día el lesbianismo está creciendo a pasos agigantados. Si usted quiere criar un varoncito masculino usted tiene que trabajar en eso ¿sabe? no dependa ahora sí de que las hormonas lo van a ayudar y se van a encargar de eso. Hoy en día hay una ingeniería social, ya no se respeta la dotación biológica, ya eso no tiene tanta vigencia como antes y la confusión hoy en día está por donde quiera, nuestros hijos pueden confundirse aún en la misma gestación.

Por eso es tan importante que los varones sean parte de la educación de sus hijos varones y que usted le enseñe a su hijo varón a ser varón, hay una parte en la que se aprende a ser viril hermanos, dedique tiempo a eso, yo creo que es importante educar a nuestros hijos en lo que es ser un varón. Y yo creo que también un varón saludable, no un varón ahí todo rígido como una vara seca que se rompe fácilmente de lo masculino que es, no. Hay que enseñarle también a ser gentil, servicial, amoroso, tierno. Yo creo que un varón puede y debe llorar, puede y debe acariciar, puede y debe pedir perdón, puede y debe reflejar temor y expresar temor, y confusión, y debilidad, y deficiencia, pero también hay algo en el varón que es agresivo, es duro, es angular y eso tenemos que enseñárselo a nuestros hijos también. Tenemos que ser muy proactivos en criar varones masculinos en nuestro tiempo.

Y las señoritas por igual, que nuestras hijas sean femeninas hermanos. No hay nada de malo en que nuestras hijas aprendan también a ser femeninas. Que jueguen con sus muñecas, que desarrollen sus instintos de madre, que se vistan con vestiditos bonitos y delicados, que hablen en cierta manera, que se comporten, no hay nada de malo en eso. Yo no pido disculpas. Por eso, yo no sé usted pero yo creo que eso es lindo, y que tenemos que educar a nuestras niñas también para ser femeninas (aplausos). Dedíquele tiempo.

Sobre todo ustedes jóvenes. Muchas de ustedes parejas jóvenes han bebido del agua y la leche de esta cultura, y se ha metido todo este tipo de que todas estas son cuestiones puramente culturales que, mire. La mujer tiene inscrita la femineidad en su cuerpo y cada mes ella tiene que recordar que es mujer y no hombre, y el varón por igual. Hay cosas que por más sofisticados que nos pongamos no van a cambiar, eso está inscrito en el código genético de la humanidad, y pelear contra eso es dar coces contra el aguijón, es tú querer rebelarte contra lo que tú eres, es inescapable, es inevitable.

Entonces tenemos que ser muy intencionales hermanos, podríamos estar mucho tiempo solamente en ese punto porque es un punto muy importante pero vamos a ser intencionales en educar a nuestros hijos en la Palabra de Dios, educar a nuestros hijos en su sentido de sexualidad, en lo que son como género. Vamos a educarlos también en su complementariedad, hombre, mujer, qué cosa más bella esa unidad, esa unión que no tiene igual en toda la creación. El hombre sin la mujer es un disparate, la mujer sin el hombre no sirve tampoco, se necesita un hombre y una mujer, sea en amistad, sea en el matrimonio, sea como una unidad de trabajo. Dios nos hizo (aplausos).

A cualquier nivel, al nivel de la sociedad, al nivel de una corporación, al nivel de una Iglesia, al nivel de una comunidad, al nivel de una escuela, al nivel de lo que sea se necesita al hombre y la mujer unidos trabajando y cada uno dando sus dones, y sus virtudes en un forcejeo amoroso allí de dos esencias complementándose en lo que cada uno carece, y tenemos que educar a nuestros hijos en eso también. El varoncito que aprecie a la hembrita, la hembrita al varón, que comiencen a crear ese aprecio mutuo por la belleza que son de la creación.

A todas estas cosas vamos a dedicarles tiempo hermanos. Son tiempos difíciles pero podemos criar hijos bendecidos, hijos que adornen y que sean un beneficio para el Reino de Dios. Les dejo con las palabras de Deuteronomio 6 del 4 al 9, Deuteronomio del 4 al 9. Póngase de pie un momentito, reciba la palabra del Señor en esta mañana. Hijos saludables en tiempos difíciles.

"Oye Israel" oye Congregación León de Judá, "Jehová nuestro Dios, Jehová uno es, y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas; Y estas palabras que Yo te mando hoy estarán en tu corazón y las repetirás a tus hijos" y las repetirás a tus hijos "y hablarás de ellas estando en tu casa" hablarás de ellas estando en tu casa, "y andando por el camino con ellos les repetirás las mismas palabras; Y al acostarte, y cuando te levantes" es nuestra parte, en nuestra propia vida ejemplificamos entonces ante nuestros hijos, "y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales sobre tus ojos, y las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas." Amén, que el Señor nos ayude a vivir con ese nivel de compromiso con la Palabra de Dios.

Hagamos un compromiso ahí como familia. Si usted quiere tome de su mano a su esposa o a su esposo, a sus hijos, sus nietos, un amigo allí a su lado, alguien a su lado, y en tiempos difíciles y estériles, en tiempos que escasea la Palabra del Señor y que el Espíritu de Jehová parece haberse alejado de la sociedad vamos nosotros como Iglesia a invitar al Espíritu del Señor a que venga en medio de nosotros, y vamos a comprometernos a vivir en esa Palabra de Dios y hacer una fuente de instrucción para nuestros hijos, para nuestros vecinos, encarnar, modelar ese amor nuestro primeramente.

Comprometámonos a amar a nuestra pareja, nuestro esposo, nuestra esposa, a ser un matrimonio unido y bendecido, y si tú eres una madre sola no te preocupes; el Señor te va a suplir todos los nutrientes que te faltan en términos de un marido físicamente hablando. Dios va a ser tu marido, Dios va a ser papá, no le va a faltar los nutrientes porque el Señor se especializa en cubrir deficiencias.

En todo lo posible nosotros sin embargo, si tú tienes la bendición de tener tu pareja contigo hagamos, yo lo hago con mi esposa que está en Puerto Rico hoy con su familia, y nos unimos en fe para ser hogares donde la Palabra del Señor abunde, donde estén inscritas las Palabras de Dios en los umbrales de nuestras puertas, sobre la frente misma de nuestra cabeza, donde carguemos la Palabra del Señor inscrita en nuestros corazones, y donde leamos esas Palabras y las compartamos con nuestros hijos a diestra y a siniestra, y seamos un recurso para la sociedad.

Padre: Te entregamos nuestros hijos, te entregamos nuestra paternidad, nuestra maternidad, te entregamos los niños de esta Congregación, y te pedimos que nos ayudes a ser una Iglesia bendecida, próspera en la Palabra de Dios primeramente y en una lealtad feroz para los valores del Reino de Dios.

Bendigo nuestros descendientes Señor amado, la descendencia de esta Congregación. Que el favor Tuyo siga a Congregación León de Judá Padre, que el favor Tuyo bendiga ahora mismo a niños que están creciendo en esta ciudad misma sin el beneficio de un padre que están siendo distorsionados por la presencia de demasiados hombres que entran y salen de los apartamentos donde viven Señor, quizás están padeciendo de abuso sexual, quizás están viendo a sus madres siendo abusadas físicamente Señor, quizás sus madres no están siendo el ejemplo que debieran ser para ellos, ciertamente sus padres posiblemente estén en una cárcel ahora mismo, los bendecimos donde quiera que estén Padre.

Declaramos Tu Misericordia sobre apartamentos y caseríos en toda esta ciudad Señor donde hay hispanos, donde hay afroamericanos, donde hay blancos en South Boston y aún en otras partes Señor, aquí en South End con ingresos de cientos de miles de dólares pero carecen de ejemplos de buena paternidad, maternidad, familia.

Pedimos Señor misericordia para esta sociedad alrededor de nosotros. Haznos un refugio aquí Padre y con humildad enséñanos a encarnar los valores de Tu Reino, y ayúdanos a ser mejores cada día Padre, y a hacer todo lo que esté de parte de esta Congregación para producir familias sanas que reflejen los valores del Reino de Dios. Comienza con el liderazgo principal de esta Iglesia Padre y que de ahí baje hasta la persona más recóndita de esta Congregación, bendecimos a Tu pueblo en este día.

Gracias por nuestras madres, que salgan de aquí fortalecidas y afirmadas en su labor ejemplar. Gracias Señor, en el Nombre de Jesús el pueblo de Dios dice: amén. Les bendigo mis hermanos, la Gracia del Señor sea con todos ustedes, amén.

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