Sermón 7 de diciembre 2014: Los procesos de sanidad que tienen que darse en nosotros

A propósito de Sermones
[Dr. Roberto Miranda]
  • Presenter: Dr. Roberto Miranda
  • Fecha: December 7, 2014
  • Ubicación: Congregación León de Judá, Boston MA

Vamos a la palabra del Señor, quiero compartir con ustedes esta mañana, continuando con nuestro tema sobre vidas abundantes, vidas felices, vidas sanas, vidas saludables, sobre todo los procesos de sanidad que tienen que darse en nosotros. Y en el futuro quiero ser más específico inclusive acerca de diferentes temas como la depresión, la ansiedad, las ataduras mentales, todo este tipo de cosas. Va a ser una larga serie, pero por medio de todos esos temas en realidad estamos tratando mucho con la escritura y estamos en el centro mismo, en el corazón mismo de la vida cristiana.

Pero de nuevo, siempre manteniéndose enfocado en ese llamado de Dios a ser gente saludable, gente sana, en medio de un mundo hostil y que muchas veces milita en contra de nuestra sanidad y que tenemos que bregar con las luchas, las dificultades, los problemas, los dolores de la vida, las enfermedades, los reversos económicos, pero a pesar de todo eso, como dice Pablo, “en todas estas cosas –no fuera de ellas, sino en ellas– somos más que vencedores.”

Y Pablo, de paso fue un hombre que conoció mucho la aflicción, la persecución, el dolor, las aflicciones internas, personales, la soledad, la crítica de los demás, azotes, persecuciones físicas inclusive, cárceles. Pero dentro de eso tenemos su maravillosa epístola a los filipenses que es una epístola que reboza de gozo y suficiencia en el Señor, y un llamado a vivir vidas… regocijaos, otra vez, os digo regocijaos, dice el Apóstol Pablo mientras está en la cárcel.

Así que, la Biblia nos llama a esa dualidad, a vivir en esa tensión entre el propósito benévolo de Dios de que seamos felices y que nos repongamos de toda pérdida, de toda aflicción, y también el hecho de que vamos a pasar por esos tiempos de prueba y de dificultades.

Yo les he dicho que estamos en este tiempo hablando acerca del dolor y el sufrimiento y la adversidad, que hay algo saludable en simplemente acostumbrarnos a la idea de que la vida es dura y es difícil y que van a venir tiempos de dificultad a nuestra vida, y que las diferencia entre el cristiano y el no cristiano no es que no pasemos por tribulación y dificultades, sino cómo pasamos a través de ellas, cómo las procesamos, cómo las usamos más bien para crecer y ser más como Cristo. Y al nosotros cambiar nuestra perspectiva de víctimas a victoriosos eso cambia la manera en que vivimos nuestras pruebas y el efecto que tienen sobre nosotros.

Y por eso es que yo creo mucho en lo que yo llamo normalizar el dolor y normalizar el sufrimiento. Entender que esto es parte de este mundo caído que nosotros habitamos y que Dios está en proceso de regenerar y transformar y que un día va a ser cambiado “por cielos nuevos y tierra nueva,” dice la palabra del Señor.

Pero mientras estamos en este mundo que ya ha sido traspasado por el pecado, este mundo aunque quiera no puede darnos total felicidad. Y en nosotros entender eso, comprenderlo, aceptarlo y creer que en medio de eso tenemos herramientas e instrumentos que Dios nos provee y su palabra, para salir victoriosos, en eso hay paz y hay confianza en el Señor, hay salud emocional. Inclusive he dicho que muchas veces el sufrimiento es un instrumento quirúrgico, por así decirlo, usado por Dios para llevarnos a la felicidad paradójicamente.

Muchas veces cuando pasamos por pruebas y tribulaciones si las manejamos correctamente, y salimos de ellas habiendo usado recursos y principios bíblicos, salimos más livianos y más como Cristo y más capaces de ser felices entonces. Alguna de la gente más feliz que yo conozco en la vida, son gente que han pasado por grandes tribulaciones, gente anciana sobre todo que usted los ve con esa paz, esa tranquilidad y es porque ahora cuando usted habla con ellos, guau! Usted ve que cuando eran jóvenes pasaron por muchas pruebas y tribulaciones, pero cuando comenzaron a ver el mundo a través de los lentes de Cristo, pueden tener paz, pueden tener felicidad.

El dolor es una de las cosas que más nos alivia. Recordarán que el domingo pasado hablamos, sobre todo en el sermón de las 12 que fue prácticamente diferente pero el mismo tema, si usted quiere complementar lo que escuchó por la mañana, yo me detuve en el pasaje de Hebreos, capítulo 12, donde habla de que nos despojemos de todo peso y del pecado que nos acedia, como nos rodea, y corramos ligeramente o corramos con ligereza la carrera de la fe.

Y yo mantengo que el dolor y la prueba pasados y mirados e interpretados a través de los lentes de la Escritura y usando herramientas bíblicas, nos aliviana y nos hace entonces más capaces de ser felices en el futuro. Pero tenemos que verlo de esa manera, tenemos que ver el dolor no como algo que nos ha sido impuesto y que es un indicio de la indiferencia de Dios o de la hostilidad de Dios o el castigo de Dios, o mi falta de fe o mi pecaminosidad. Cuando dejamos de verlo así, y lo comenzamos a ver como que Dios tiene un propósito en esto en permitirlo o en traerlo a mi vida, entonces eso transforma la experiencia y entonces me permite verlo como algo redentivo y quirúrgico y terapéutico inclusive, que me va a hacer mejor. Y ya entonces no tiene ese efecto dañino que muchas veces tiene, tóxico que tiene el dolor en nuestra vida.

A veces cuando podemos que nuestros hijos están pasando por problemas y dificultades y podemos discernir la mano de Dios obrando en ellos, y nos podemos animar a creer que Dios tiene un propósito en ese dolor que están pasando y orar con ellos, entonces podemos dejar de agonizar tanto por ellos y saber que en una carrera, Dios los tiene que llevar también como nos llevó a nosotros y que Dios va a cumplir su propósito en ellos también.

Por eso he dicho que me quiero detener un tiempo en ese aspecto del sufrimiento y voy a estar un par de sermones más en esa área. Hoy quiero precisamente continuar y quiero estudiar un caso, un case study, un caso de una persona específica en la Escritura que pasó por un momento de crisis terrible en su vida y casi podría decirse que fue como un fracaso ministerial en su vida y que hizo algo que no se esperaría de un hombre tan grande de Dios como era él.

Pero que Dios tenía un propósito en esa experiencia oscura y terrible por la cual este hombre pasó, este siervo de Dios. Y que esto nos ayuda a ver cómo Dios puede usar tiempos de prueba en nuestra vida y dificultad, aún en los mejores casos para cumplir un efecto, un propósito que él tiene a través de esa experiencia.

Y me refiero específicamente a un gran hombre de Dios en el Antiguo Testamento llamado Elías. Pocos hombres de más poder que Elías, y de una carrera más estelar en la Escritura que el profeta Elías, un hombre que hizo milagros portentosos usados por Dios en tiempos terribles en la historia de Israel. Sin embargo era un hombre con un sistema nervioso como el nuestro, con emociones como las nuestras, con desperfectos de temperamento y de carácter como los nuestros, que tenía su propia jornada espiritual y que tenía que seguir. No era un santo de yeso ni era un súper hombre, era un hombre como cualquiera de nosotros.

De paso, el escritor Santiago en Santiago 5:17 dice que Elías era un hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras. Pasiones quiere decir a emociones, hoy diríamos en lenguaje psicológico. Elías era un hombre sujeto a emociones semejantes a las nuestras. Por qué dice Santiago eso? porque él yo creo que está recordando cuando escribe eso, el pasaje que yo voy a leer, no voy a leer pero lo voy a discutir porque es largo, en Primero de Reyes, capítulo 19. Porque ahí vemos en ese pasaje registrado ese hombre de emociones muy parecidas a las nuestras.

Rara vez nosotros podemos entrar en la psicología de un siervo de Dios como entramos en ese pasaje de Elías en el desierto. Y sin embargo, Santiago dice que a pesar de ser un hombre con nosotros, oró fervientemente para que no lloviese y no llovió sobre la tierra por tres años y 6 meses. Sabe que Dios nos puede usar a pesar de que somos imperfectos y somos muy humanos? A veces endiosamos, queremos endiosar a los siervos y las siervas de Dios pero son gente como cualquier otro personaje, con todas las pasiones, atracciones, pecados, tentaciones, defectos, miedos y deformaciones que cualquier otro ser humano. Y Dios sin embargo los usa.

Tenemos este tesoro, dice, en vasos de barro para que la gloria sea de Dios y no de nosotros. Es decir, Dios lo usó. Santiago, de paso, está diciendo, miren, oren, créanle a Dios que Dios puede hacer grandes cosas a través de ustedes, a pesar de que ustedes se sientan como que tienen muchas cosas todavía que crecer, porque aquí está Elías que era un hombre como ustedes y sin embargo Dios oyó tanto su oración que obró la naturaleza misma y oró y dejó de llover por 3 años, y oró otra vez y el cielo dio lluvia y la tierra produjo su fruto. Hay esperanza allí para todos nosotros.

Ahora, recordemos el pasaje de Primero de Reyes, capítulo 19, quizás usted puede leerlo poco a poco mientras me escucha atentamente, o quizás muchos de ustedes lo recordarán. Elías tuvo una gran, gran victoria en su carrera ministerial cuando derrotó a cientos de profetas falsos de Baal, un dios terrible, que estaba siendo adorado por los israelitas, dirigidos por sus reyes, Jezabel y Acab, una gente endemoniada prácticamente.

Recordamos esa gran historia donde Elías tiene esa confrontación con los profetas y los pone a orar a ver si el dios Baal puede hacer que llueva en Israel. Fracasan después de horas de estar haciendo todas sus monerías y todas sus cosas, y entonces viene Elías y construye un altar de piedras y madera y le echa agua para mojar todas las piedras y toda la madera para que sea evidente que esto no es una obra de magia, un truco de mago barato. Y entonces ora una oración muy sencilla pidiéndole a Dios que haga bajar fuego del cielo y así pasa efectivamente.

Y tanto fuego cae que consume la leña, el agua, que corría hasta por unas zanjas y es claro y evidente a todo el pueblo de Israel, que era testigo de esto, que Dios es el Dios verdadera, Jehová es el Dios de Israel. Y cambia el destino por lo menos por un momento, por un tiempo, de Israel. Les muestra que Jehová es el Dios verdadero.

Imagínese después de una victoria tan grande como esa, uno pensaría que Elías no dudaría jamás del poder de Dios que está a su favor, no le temería absolutamente nadie. De paso, después de esa victoria dice la Biblia que Elías tomó a todos eso profetas falso, un misterio y los degolló a todos eso 500 profetas endemoniados. No vaya usted a tomar ejemplo de eso con sus hijos, por favor, o algo por el estilo. Eso es un caso muy sui generis. Elías ejecutó a esos cientos de profetas. Yo no sé si él lo hizo personalmente, como que se nos sugiere que él los degolló, pero yo sospecho que debe haber tenido ayuda porque se habrá cansado después de un rato.

El caso es que es terrible la imagen. Este hombre imagínense el carácter y el temple que se requiere para usted presenciar y participar en u ordenar o ayudar a degollar cientos de hombres. Qué temple, qué valor, qué fortaleza psicológica se requiere.

Pero uno pensaría que después de una victoria así tan grande, este hombre tan fuerte, tan recio como era Elías, no temería absolutamente nada. Pero qué pasa? Que después que Elías hace esto se nos dice aquí en Primera de Reyes, capítulo 19, que Jezabel, esta reina endemoniada, le envía una carta a Elías diciéndole que “así como tu le hiciste a mis profetas, así yo te voy a hacer contigo.” Deja que te agarre, en buen dominicano, le dijo.

Y dice la Biblia que Elías se metió en miedo, le sobrevino un pánico muy fuerte y se sintió solitario, se sintió desesperado, se sintió solo. Imagínese que la CIA y el servicio secreto y el FBI esté detrás de ti para quitarte la vida. Dónde tu te metes? Elías se sintió desamparado completamente.

Párese un momento, porque yo creo que a veces es importante… yo pienso a veces que Dios coopera inclusive y permite que nosotros caigamos en ciertos estados emocionales en nuestra vida porque él tiene un propósito en ello.

Yo pienso también en el pánico que le sobrevino a Pedro cuando esta humilde sirvienta, cuando estaban cuestionando a Jesús en el patio de Caifás le dijo, “Tu eres uno de los que camina con Jesús, tu también eres parte de su…” Y Pedro le sobrevino un temor. Pedro estaba tan seguro de sí mismo y era un hombre fuerte y valiente, y sin embargo como que le sobrevino un terror y negó que él era de Jesús, tres veces, la última vez maldiciendo para que le creyeran, “Yo no ando con ese…” o lo que sea.

Pero el Señor tenía un propósito en ese pánico, porque Jesús le había predicho, “Pedro, no solo me vas a negar una vez, sino me vas a negar tres veces.” Por el orgullo que había en Pedro creía, todos los demás te van a negar pero yo nunca me voy apartar de ti. Yo soy especial. Y el Señor quería golpear esa suficiencia que había en Pedro, ese orgullo, porque quería formar un hombre que fuera pastoral, un siervo que dirigiera su iglesia cuando él no estuviera en la tierra.

Porque eso es lo que pasa, que Dios permite que a veces vengan las pruebas y las dificultades a nuestra vida porque él tiene un propósito de formarnos. Cuando tu entras al Evangelio recuerda que tu no entras solamente para recibir, tu entras para dar. ¿Verdad que sí? Tu entras para ser de bendición, tu entras para ser tratado, para que Dios te pueda usar para otros. Y cómo va a llevarte Dios de tu estado deformado en que te encuentras a un estado donde tu tengas palabra de sabiduría y experiencia y conocimiento de la palabra y de cómo Dios obra, excepto poniéndote en procesos que te enseñen quién es Dios y que te desangren y te saque mucha de esa mala sangre que hay en ti y te haga un verdadero siervo, sierva de Dios.

El dolor es una de las cosas más instructivas en toda la experiencia humana. Y Dios lo usa para quebrantarnos, pero para prepararnos y bendecirnos al final.

Elías yo creo que cayó en este pánico pero yo creo que Dios estaba cooperando con ese estado emocional de temor como raro para un hombre como él. Porque yo creo que también… yo he tratado muchas veces de meterme en la psicología de Elías y entender a este hombre. Me fascina Elías por muchas diferentes razones y yo siempre he dicho que en el ministerio nuestras fortalezas son también nuestras debilidades. Las cosas que hacen a un hombre, a una mujer, fuerte, muchas veces también tienen un lado sombrío. Son como las dos caras de una moneda.

Entonces, Elías… Dios usó a Elías y lo escogió en parte porque su constitución emocional era apta para luchar en un tiempo terrible de persecución y donde el gobierno mismo de Israel estaba en contra de los valores del Reino de Dios y estaba jurado a socavar los valores del Reino de Dios. Y esta gente que estaba en el poder era violenta y criminal y se requería un hombre de igual fuerza y de igual valor físico para poder contrarrestar ese poder terrible que estaba en control del pueblo de Israel. Y Elías era ese hombre.

Si usted lee los pasajes donde se nos fotografía la personalidad de Elías, usted ve un hombre que era violento, con la violencia de una persona que no come cuentos, como decimos nosotros. Era un hombre agresivo en el espíritu, era un hombre con convicciones claras, era un hombre que podía reprender y atacar y confrontar a estos dioses poderosos, demonios que eran, y estos dos reyes. Se vestía con piel de animales, comía insectos y se alimentaba de comida silvestre, de insectos y de miel. Y este hombre vivía como solitario.

Era ese tipo de personas que llegaba a una aldea y todo el mundo temblaba porque no sabía qué iba a salir de él. Era uno de esos profetas estereotípicos del Antiguo Testamento. Su psicología Dios la necesitaba. Porque Dios obra a través de nuestras aptitudes naturales para usarnos en diferentes aspectos de la vida. Y él ubica sus siervos en diferentes situaciones de la vida, según lo que él ha ido formando en ellos o las aptitudes naturales que tienen.

Por eso escoge, por ejemplo, a Pablo para hacer lo que hizo, porque en Pablo había un sedimento de capacidades que Dios podía usar para avanzar el Evangelio en ese tiempo clave del mundo greco–romano y de ciudades y todo este tipo de cosas, es largo de explicar, pero Dios escoge a gente que él inclusive ha estado preparando ya de anterioridad, como con José, Moisés, otros así. Dios obra a través de muchos años de experiencias para usarnos y ponernos en posición.

Esa gente que usted ve que quieren… entran al Evangelio y ya al otro día quieren ya ser pastores, predicadores, evangelistas. Bueno, Dios los puede usar pero normalmente Dios se toma tiempo para preparar un santo, yo digo.

Entonces, Elías… esa constitución agresiva, militante, violenta, físicamente fuerte, valerosa físicamente, pero qué pasa con una persona así? Una persona así, que Dios lo puede usar para ciertos propósitos, también tiene su lado negativo. Puede ser una persona que si alguien viene con una necesidad, siento miedo, estoy teniendo pesadillas, “Qué? Muchacho, váyase, ore, ayune tres días y déjese de ñoñerías y siga para adelante, Dios está con usted. No puede estar triste un corazón que tiene a Cristo.”

La persona así profética, violente, puede que no sea muy sensitiva en el área de la consejería, la misericordia, la compasión, el amor, la ternura, la capacidad para discipular a alguien. Todo es blanco y negro, porque ellos son así, blanco y negro. Su carácter violento también yo creo que los hace frágil. Nuestra masculinidad, varones, muchas veces no tratada por Dios si no tiene una dosis de femineidad en ella nos hace estériles a veces y quebradizos. Un hombre necesita la flexibilidad femenina dentro de él y ella necesita la firmeza masculina, porque somos complementarios en ese sentido, para poder ser flexibles.

Hay machos que son tan machos que no sirven para nada excepto para ser como los caballos padrotes, que simplemente son hechos para ser studs, para reproducirse. Pero se necesita flexibilidad, ternura, para poder ser usados por Dios en otras maneras. Y la persona así tan fuerte como Elías tiene su lado débil también. Psicológicamente también es frágil y se frustra fácilmente. No tiene las capacidades analíticas y la complejidad y el matiz psicológico para bregar con situaciones frustrantes y de impotencia, porque está acostumbrado a estar en control, y muchas más cosas que podríamos decir de la psicología de Elías.

Su lado fuerte, que lo capacitaba para hacer muchas cosas terribles en ese tiempo, también lo ponía a él en debilidad en otras áreas. Y yo creo que por eso en parte cuando se encuentra en esta situación como con camino cerrado, y esta mujer que quiere matarlo, tan poderosa, se desploma y dice que cuando él escucha lo que le dice Jezabel, se fue por el desierto, 19:4, primero deja ahí a su criado.

Una de las cosas que hace que usted nunca debe hacer cuando está en crisis y dificultades, es aislarse y normalmente eso es lo que uno va a querer hacer. No me hables, no me llames, meterse en el dormitorio, bajar la cortina, comprarse una extras oscuras, meterse en la cama, buscarse una frisa bien gruesa y taparse la cabeza y poner la música más tétrica que usted pueda conseguir en la radio y deprimirse y gozarse con su terrible situación.

Elías lo primero que hace es que deja a su criado. Como usted esté en tribulación, angustia, dificultad, busque gente que oren con usted, hable, desahóguese con gente que sea capaz de ayudarle. Busque compañía, por eso es que tenemos que ser compasivos unos con los otros y si usted ve a alguien que está triste, que se está aislando, haga todo lo posible con respeto de darle amor y compañía.

Entonces dice que dejó a su criado, se apartó de él y dice que se fue por el desierto, porque él era un hombre de desiertos. A él le gustaba la soledad, el campo silvestre, la selva, el silencio. Se metió al desierto solo y se metió bien hondo un día de camino y dice:

“… y vino y se sentó debajo de árbol, un enebro, y deseando morirse – esa es una de las palabras más trágicas de toda la Escritura para un hombre tan poderoso como este – deseando morirse…”

Por eso es que Santiago dice, era un hombre de pasiones similares a las nuestras, porque algunos de nosotros ha habido ocasiones en nuestra vida que hemos deseado morirnos, hemos pasado por tribulaciones y dificultades y quizás hemos deseado, “Señor, quítame la vida.”

“… deseando morirse, dijo, “Basta ya, oh Jehová, quítame la vida pues no soy yo mejor que mis padres.”

En otras palabras, yo no puedo soportar más, yo no soy súper hombre, mátame. Si él no hubiera sido temeroso de Dios quizás hubiera pensado, me voy a tomar dos pastillas o tres o cuatro y me voy a quitar la vida. Pero ciertamente tenía una depresión. No tengo tiempo para desarrollarlo pero Elías da todo los indicios y todas indicaciones clínicas de una depresión crónica, todas. Inclusive dicen muchos psicólogos y psiquiatras que después de un gran triunfo muchas veces espere una gran depresión porque así son los resortes de la psicología humana. Después de ese gran triunfo que él tuvo entra en esta etapa de terrible depresión.

Pero yo creo que Dios tenía un propósito en esa tragedia. Recuerde que lo que quiero enseñarle es cómo Dios usa los dolores y los sufrimientos, los padecimientos, los fracasos, las crisis de la vida y cómo él está obrando muchas veces en medio de esa situación para llevarnos a otro nivel de conocimiento de él y de salud emocional, y de una perspectiva diferente de la vida.

Entonces, Dios estaba obrando aquí. Parece que es el diablo y que es esta mujer maligna la que está en control pero Dios la está usando, porque Dios usa hasta al diablo y a los demonios para bendecirnos, hermanos. El diablo tiene que hacer lo que Dios le diga que haga, él no puede penetrar más allá de donde Dios le da libertad en nuestra vida.

Entonces Dios permitió que sucediera esto con un propósito que tiene con este hombre. Él quiere formar un hombre y llevar a Elías a otro nivel de capacidad espiritual y de sanidad personal. Porque es que Dios no quiere simplemente sacarnos provecho. Yo he aprendido eso, que Dios no está allí como que te coge con una cosa de caña, una vara de caña y te exprime y cuando ya no puede sacarte más te tira, y busca otra caña para exprimirla también. Sino que a Dios le gusta invertir en sus siervos y Dios no solamente nos quiere sacar provecho sino que Dios quiere también bendecirnos y fortalecernos y edificarnos y enseñarnos y capacitarnos para la próxima etapa. Y Dios quiere que seamos felices también, aún mientras lo servimos.

Esa idea de que los que servimos al Señor que tenemos que sacrificar nuestros hijos, nuestro matrimonio, nuestra esposa, y tenemos que estar continuamente sufriendo hasta que el Señor nos saque de este mundo cruel, porque sino no somos buenos siervos, eso es una mentira del diablo. Dios quiere que seamos felices aún mientras lo servimos, aunque muchas veces sí podemos pasar por tribulación.

Entonces, Dios quería llevar a este hombre a otro nivel y permite que entre en esta crisis porque es una especie de terapia que él quiere darle a Elías. Yo llamo a este pasaje la psicoterapia de Dios, cómo Dios usa experiencias dolorosas para tratarnos y trabajar con nuestras debilidades.

Elías llega a un punto de total insuficiencia. Este hombre tan fuerte, tan seguro de sí mismo, tan suficiente, tan valeroso físicamente se encuentra que todo eso ahora mismo lo ha abandonado y se siente impotente, se siente perseguido, se siente solo, necesitado, deprimido, triste.

Y hermanos, muchas veces yo les digo, para muchos de nosotros ese punto bajo es uno de los mejores puntos del toda nuestra vida, porque allí sudamos muchas de las impurezas que hay en nosotros. Allí nos confrontamos con nuestra propia mortalidad y con nuestra propia insuficiencia y eso es muy saludable, saber de qué pie usted cojea y cuánto usted necesita de Dios y de sus seres queridos alrededor de usted.

Este hombre necesitaba todo eso para poder ser verdaderamente un siervo usado por Dios. Y Dios quería enriquecerlo, Dios quería que él tuviera paz, que tuviera gozo, que descansara también porque todo para Elías era ministerio, lucha, pelea, conflicto con gente que no amaba al Reino de Dios y él se había creado esta imagen de que si yo no hago las cosas, nadie las va a hacer. Si yo no estoy aquí para representar el Reino de Dios ya todo el mundo, todos estos sinvergüenzas se han ido a Baal y yo soy el único que está sirviendo al Señor y si yo no doy la batalla, esto se va a ir al infierno, todo.

Él tenía esta idea de su también… porque venía de su compromiso y de su sentido de integridad, cuando lo daba, lo daba todo y si todos los demás no daban todo como él, entonces no estaban dando nada. Y Dios quería formar y Dios quería trabajar en este hombre, yo creo, bendecirlo y mostrarle un aspecto de Dios que yo creo que Elías no conocía, porque el Dios que él había conocido era siempre un tipo de Dios que vamos a ver dentro de un momento.

Entonces, esto es lo que se llama también en la psicología y en la enseñanza, una lección objetiva, an object lesson, donde Dios a veces nos mete como en psicodramas, que vivamos una experiencia donde nosotros somos los actores y otras personas son actores, en un drama que estamos viviendo para interpretarlo y para aprender cosas en la vivencia misma. De vivirlo, estamos aprendiendo lecciones y se nos están inscribiendo como con un cuchillo y se nos están grabando y esculpiendo en nuestra psiquis misma por la estamos viviendo con el fuego de la prueba, soldándola a nuestra psiquis.

Yo creo que Dios está como elaborando todo un drama del cual Elías es el actor principal y Dios es también el lector y el productor y el compositor de ese drama. Y uno de los personajes es Jezabel y uno de los personajes es Elías, y otro de los personajes también que es el pueblo de Israel y todo esto. Dice que:

“… echándose debajo del árbol se quedó dormido…”

Elías estaba cansado, agotado psicológicamente. Imagínese usted después de pasar por la experiencia que pasó este hombre, de esos baales y todos estos personajes horribles y terribles, haber matado 500 hombres y quizás toda la carga del ministerio, él necesitaba un sabático desesperadamente, necesitaba unas vacaciones. Y yo creo que si no hubiera pasado por esta prueba, no entra en vacaciones, porque hay tanto que hacer, tanto trabajo. Sabe que a veces Dios nos mete en vacaciones forzadas. Si usted no se cuida y no se atiende, usted va a caer en un desplome emocional o físico y entonces va a tener que hacerlo en una cama de hospital, las vacaciones las va a pasar ahí con jeringuillas metidas por donde quiera, va a tener un colapso nervioso o se va a ir con la secretaria o lo que sea.

Si usted no se cuida emocional, espiritualmente, físicamente, su sistema se va a vengar y va a tener problemas. Cuídese por amor a sus hijos, madres, que a veces queremos que tienen que estarse matando y todo y no pueden tener… no, cójase tiempo, quítese los zapatos y cuando el esposo llegue que la vea viendo televisión u oyendo su música. ”Y dónde está la comida?” “Oh, está en la despensa, hay una lata de sopa, sírvetela. Hoy la cocina está cerrada. Ve allá y vas a ver un sign, ‘kitchen closed’ dice.”

Hay que tomarse tiempo, hermanos, no todo es trabajar y sufrir. Dios a veces quiere que tomemos unas vacaciones y Dios a veces quiere servirnos inclusive, mis hermanos, Dios a veces quiere servirnos. Y eso es lo que pasó acá porque Dios le infundió un sueño… Este hombre estaba agotado emocionalmente, se quedó dormido y mire qué bella historia, cuando Elías se despierta hay un ángel ahí a su lado que le tocó y le dijo, “Levántate, come.”

Yo creo que esa palabra que dijo ese ángel fueron palabras muy tiernas. No fue un, “Levántate, come!” No, fue “levántate, come.” Era como unas palabras de afirmación para este hombre y el Señor mismo le había cocido una torta sobre las ascuas. Dice:

“…entonces él miró y aquí a su cabecera, una torta cocida sobre las ascuas y una vasija de agua…”

De paso, no era un pernil lleno de grasa, sino era torta. Yo creo que Dios es vegetariano. Elías hubiera dicho, “Señor, gracias, pero me hubiera gustado un muslito de pollo también.”

No, pero lo que le dio fue una torta y una vasija de agua, pan y agua. Pero yo estoy seguro que ese pan sabía a gloria. Y tenía unas vitaminas y unos nutrientes, porque Dios es económico, él no necesita la carne, si la tostada tenía todo lo que necesitaba de nutrientes.

Yo creo que en ese acto, es un acto de ternura de Dios. Yo me imagino este hombre se levantó agotado y todavía sentía el sopor de ese sueño profundo de su cansancio, que por primera vez estaba permitiéndose experimentar, y ahí está el Señor con una comidita, come, aliméntate. Y qué pasó? Dice que volvió a dormirse. Este hombre estaba agotado, estaba quemado y Dios le estaba permitiendo que durmiera y se…

Es que es un Dios muy natural en un sentido y muy sabio. Este hombre necesitaba comida y sueño y ternura y sentir el cuidado de Dios porque él no se permitía ni siquiera sentir la ternura de su Padre. Yo creo que él era un hombre muy autosuficiente, si necesitaba algo iba y mataba un conejo en la selva y se lo comía. Y no estaba acostumbrado a que lo sirvieran y muchos de nosotros somos así. Yo digo la verdad, a veces para mí me resulta difícil aceptar cosas y que me hagan favores.

Uno se acostumbra a ser suficiente y Dios quería que este hombre… muchas veces nosotros necesitamos que alguien nos atienda, nos bendiga, ore por nosotros, nos ministre también. Y este hombre no estaba acostumbrado a eso y tampoco para él Dios era el Dios de juicio y de poder y de castigo y de resistencia, y de violencia si era necesario, pero ese otro Dios tierno y amoroso y maternal, femenino… Elías tenía testosterona que le salía hasta por las orejas, era un varón, un hombre macho en todo sentido y Dios lo usaba por eso.

Pero de nuevo, necesitaba el otro lado, el lado femenino. Fíjese, para mí yo creo que este es un drama donde Dios quiere mostrarle a Elías el lado femenino de Dios, entre comillas, no es que Dios sea hombre y mujer, pero hay un lado que nosotros… la mujer ejemplifica en su constitución y el hombre… y estas dos energías que llamamos masculino y femenino, es porque están en Dios, porque Dios es legislador y es justo y es verdad y es estructura, pero también Dios es misericordia, compasión, amor, el lado masculino y femenino complementados en un solo ser.

Y cuando el hombre y la mujer en matrimonio y se unen físicamente están como ejemplificando la complejidad y el balance de Dios mismo. Su lado masculino fuerte y su lado femenino fuerte pero en el sentido compasivo y tierno, las dos cosas allí unidas. Y nosotros tenemos que ejemplificar en nuestra propia psiquis, en nuestro propio temperamento esos dos lados, el lado tierno y el lado legislador, el lado de verdad y justicia y el lado compasión, misericordia y paciencia. Tiene que estar dentro de nosotros, tenemos que buscar ese lado en nosotros, los dos. La mujer tiene que ser fuerte y segura, firme y clara, y el hombre tiene que ser compasivo, tierno, amoroso y paciente y tiene que tener el otro lado también.

Elías yo creo que solamente había conocido ese lado de Dios de juicio, y de verdad, y Dios quería mostrarle el otro lado. Ya sé que nos hemos pasado de tiempo pero es tanto lo hay acá. Nos hemos tomado mucho tiempo para muchas cosas pero… denme un par de minutos más.

Yo creo que en todo esto de que duerma y se le sirva y que él sienta el objeto del cuidado de Dios, hay un trato que Dios está teniendo con este hombre, porque es como que Dios lo metió en un tiempo de entrenamiento para sacarle más provecho. Dios quería bendecir a este hombre y no solo sacarle provecho. Ya había sido de mucho provecho en una manera muy grande, ahora quería bendecirlo y quería ministrarle como Jesús que cuando mandó a los 70 a ministrar, después les dijo, “Ahora vengan a un lugar aparte y vamos a tener unas vacaciones.” Porque al Señor le gusta, cuando después del trabajo que haya tiempo de descanso y también de él como retroalimentarnos, and to debrief us, y que hablemos de las experiencias que hemos tenido y que compartamos con él los momentos de la vida y que tengamos tiempo también de compañerismo con Dios. No es solamente servicio y trabajo, hermanos. Hay que buscar tiempo en que conozcamos a Dios.

Dios quiere a Marta pero también quiere a María. La Biblia está llena de estos seres, son muy definidos. Marta, todo producción, integridad, servicio, tesón; María tierna, suave, sentada a los pies de Jesús bebiendo cada palabra con una mirada de adoración en sus ojos. Pero sin las Martas la iglesia no va para ningún lado, pero sin las Marías tampoco. Se necesita Marta y María dentro de cada uno de nosotros.

Y Dios quería una sanidad psicológica para Elías. Yo creo que este texto para mí es extremadamente profundo en ese sentido. Para mí lo más instructivo de este texto es ese aspecto, es la enseñanza, insight, la intuición psicológica, emocional, espiritual que nos da acerca de la vida cristiana, del servicio de cualquiera que sea nuestra condición, madres, esposos, esposas, trabajadores, siervos. Dios quiere cavar dentro de nosotros cisternas más hondas para que más de su agua y de su profundidad y su sabiduría pueda caber dentro de nosotros y seamos más capaces de bendecir a otros y de bendecirnos a nosotros mismos y ser felices entonces.

Dice que comió, bebió y volvió a dormirse y volviendo el ángel de Jehová lo tocó, “Levántate y come, porque largo camino te resta.” Y Elías vuelve a comer, se fortalece y entonces Dios lo envía a un viaje.

Yo creo que toda esta experiencia es un viaje físico en el desierto, pero es un viaje psicológico hacia dentro de sí, es un viaje eminentemente profundo del hombre entrando en su propia psiquis y conociéndose mejor a sí mismo, porque los viajes de Dios son viajes tanto físicos como viajes internos. La Biblia está llena de viajes: Abraham, el pueblo en el desierto de Israel, este viaje de Elías, muchos viajes, Jesús fue continuamente viajando. Y esos viajes enseñan muchas cosas, Dios tratando con nosotros, entrándonos en viajes psicológicos, existenciales a la misma vez que son viajes físicos.

Entonces dice, “Come, bebe, porque largo camino te resta.” Dice, “… caminó 40 días y 40 noches…” ese 40 es como un suficiencia, fue algo pleno, tuvo 40 días ayunando y comiendo comida sencilla en soledad, en silencio, caminando por el desierto y yo creo que Dios estaba hablándole y preparándolo para una experiencia cúspide para que él fuera capaz de entender todo y de recibir todo el provecho que Dios quería darle de esa experiencia.

Entonces Dios lo somete a otra lección muy simbólica donde dice que se metió en una cueva. De nuevo, la idea de cueva es el lugar que donde nosotros mismos, nuestra propia psiquis, nuestra propia alma, es un lugar oscuro como un cocoon, una crisálida donde nos metemos para que la vida de Dios pueda manifestarse con más claridad. Y allí en esa cueva Dios lo está preparando y entonces vino palabra de Jehová, le dijo:

“… ¿Qué haces aquí, Elías? – las preguntas de Dios son preguntas diseñadas como las de un psiquiatra para elucidar de nosotros respuestas instructivas. ¿Qué tu estás haciendo acá, Elías? Porque esa pregunta quería sacar algo que había escondido en Elías y él le respondió, “He sentido vivo celo por Jehová, Dios de los Ejércitos, porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares y han matado a espada a tu profetas y solo yo he quedado.”

Usted ve esa idea de sentirse solo contra todo el mundo y todo el mundo son sinvergüenzas y yo soy el único que tengo integridad de mantenerme en el lugar. Él no sabe que hay 7 mil personas que no han doblado sus rodillas ante Baal. Pero él cree, yo soy el único que ha quedado, han matado a todo el mundo. Ese sentido de ‘yo soy el único’, yo veo muchas veces muchos cristianos en esta iglesia y en otras iglesias que se sienten como que nadie los ama, nadie los quiere, nadie los aprecia y son una profecía cumpliéndose cada día. Porque asimismo si tu crees que no te aman y no te aprecian, no te van a amar y no te van a apreciar.

Mientras una persona si se cree valiosa y positiva y cree que tiene cosas que contribuir y es liviana, la gente la bendice y entonces va a tener más paz, es largo de explicar pero eso es una cosita extra para ustedes.

Dios le pregunta ¿qué haces acá? Porque él quiere como cavar en esa parte de esa herida que está en Elías, que él se cree que es el único que no hay nadie más como él y que está solo, está abandonado, ni Dios siquiera está consciente totalmente de sus necesidades, por eso quiere morirse, que Dios lo mate.

Entonces le dice, uh-huh, eso es lo que tu crees, sal fuera. Y ustedes saben la historia, de que Elías está allí en frente de la cueva y hay como un teatro del desierto delante de él y lo primero que ve es un grande poderoso viento que viene moviendo y es tan fuerte que rompe montes y derriba piedras, es un viento totalmente poderoso. Y él dice, bueno, aquí tiene que estar Dios. Pero pasó eso y Dios no se le aparece, no se manifiesta.

Y después viene dice, un terremoto poderosísimo pero tampoco Jehová esta en el terremoto. Y después de eso viene un fuego grandísimo pero tampoco Jehová estaba en el fuego. Cuando la Biblia tiene esa forma ritualista de hacer las cosas, uno tras otro lo mismo, es porque quiere darnos una lección.

Por qué viento, terremoto, fuego? Por qué esas 3 manifestaciones? Y Dios no estaba en ninguna de ellas, porque Elías era un hombre de terremoto, de viento y de fuego y él estaba acostumbrado a ver a Dios en esas manifestaciones poderosas y violentas como él era. Y él pensó, cada vez que vio una de estas cosas, ahí está el espíritu del Señor que me quiere decir algo. Y Dios no estaba en ninguna de ellas.

Dios le estaba diciendo a Elías, “Mira, yo soy más que viento, terremoto y fuego, yo tengo otra manifestación muy diferente, la que tu has visto en esa torta cocida y en esa agua y ese servicio que tu has recibido.”

Yo creo que, de nuevo, Dios quería mostrarle a Elías un aspecto de sí mismo que él no estaba acostumbrado a ver, el Dios misericordioso, compasivo, tierno, bondadoso, paciente, siervo. Y entonces dice que tras esas tres manifestaciones poderosas, dice, un silbido suave y apacible, delicado y apacible.

Por qué se toma la Escritura el trabajo de describir ese silbido como algo apacible y delicado? Porque yo creo que había una lección en ello. Y dice, cuando Elías lo oyó, sabía discernir la presencia de Dios, cubrió su rostro con su manto y se puso a la puerta de la cueva y ahí el Señor le habló otra vez. Dios estaba en el silbido apacible.

Hermanos, a veces nos acostumbramos en el ruido y la bulla y el salto y el grito y el que se la cae el moño a las hermanas y creemos, ahí está Dios. Mire, muchas veces Dios está en el silencio, en la quietud, en una canción suave y apacible, ahí es donde está el Señor, en los momentos suaves. A veces una persona que no dice mucho puede tener más de la presencia de Dios que un gritón que hace y deshace.

Acostúmbrese a discernir la presencia de Dios. No deje que lo engañen con todo tipo de artimañas, de discursos y otras cosas humanas y artificios humanos. No, discierna, ¿dónde está la presencia? Después del ruido y todo el lío, qué me llevo yo a mi casa? Qué aprendí? Qué me dijo Dios? Qué habló Dios? Qué hay en ese ministerio? Qué hay en esa vida? Qué hay en ese estilo? Eso es lo que importa.

La gente hoy en día está buscando por todas partes la próxima manifestación del espíritu de Dios, dondequiera que alguien anuncia, “Venga acá que aquí le vamos a sacar todos los demonios,” y ahí va todo el mundo para allá. y por eso es que no crecen porque no se quedan en un lugar para ser tratados. Discierna la presencia de Dios porque Dios no es tan superficial como nosotros a veces lo queremos hacer.

En ese silbido suave y apacible Dios le habla y le pregunta otra vez, “Qué haces aquí, Elías?” y Elías le responde la misma manera, y entonces el versículo 15 Dios le dice, “Ve, vuélvete por tu camino, por el desierto de Damasco y llegarás y ungirás a Hazael por Rey de Siria, a Jehú hijo de Nimsi, ungirás por rey sobre Israel y Eliseo, hizo de Safat y Abel-mehola, ungirás para que sea profeta en tu lugar.”

Qué le está mostrando Dios en esto? Elías, yo estoy en control. Yo estoy en control de Siria, esa nación enemiga que está persiguiendo a Israel, yo estoy en control inclusive del mundo que no me conoce allá afuera, tanto así que yo unjo y des-unjo a sus reyes. Y estoy en control de Israel también. El próximo rey yo lo voy a escoger y tu lo vas a ungir y también a ti, quiero que descanses y que tomes un retiro, ya es tiempo de que tu también pases a otra etapa de tu vida.

Pero Dios no quería que Elías se fuera de este mundo, sin conocer esa parte, porque a Dios le interesa eminentemente que nosotros lo conozcamos. Hay un pasaje que a mí me persigue en Jeremías, creo que es capítulo 4 que dice que no se ufane el sabio de su sabiduría o el valiente de su valentía o el fuerte de su fortaleza sino que alábese si tiene que alabarse en conocerme y entenderme, dice Jehová, que soy un Dios de misericordia y justicia y juicio porque estas cosas quiero.

Lo que a Dios más le interesa es que lo conozcamos tal y como él es, con toda su complejidad y eso es lo que él quería´, que Elías lo conociera en sus dos dimensiones y por eso lo pasa por esta experiencia, y que Elías se conociera mejor a sí mismo.

Yo me imagino que cuando Elías sale de esta experiencia sale purificado, más liviano, mejor siervo, más conocedor de sus propias insuficiencias y su propia debilidad como hombre. Y esas son lecciones muy poderosas y muy necesarias. Dios quiere revelarse a tu vida y Dios quiere enseñarte aspectos de sí mismo y de ti mismo que no vas a conocer excepto en el desierto y no temas entrar en esas experiencias. Sácales todo el provecho que tu puedas y acostúmbrate a que te traten y que tu trates a ese Dios maravillosamente minucioso y detallista que quiere revelarse a ti en toda su dimensión porque después de todo eso es lo que más importa.

Él si le da la gana puede evangelizar el mundo entero con un solo angelito que envíe por allí, pero a él lo que más le gusta es tener intimidad con sus hijos, que lo amen y que lo conozcan y eso es lo que él quiere a través de las pruebas, las dificultades. Como usted puede ver acá, a través de su prueba, su tragedia, su fracaso ministerial, Elías llegó a conocer a Dios de una manera muy bella, y a sí mismo también mejor.

Si está pasando por tribulaciones, pruebas, te animo a preguntarte a ti mismo, Dios, qué estás tu cumpliendo a través de todo esto? Qué quieres tu hacer en mí? Y entre más hondo en el desierto, métase en esa cueva por un tiempo y deje que Dios le hable. Amén.

Baje su cabeza y vamos a darle gracias al Señor y pedir que Dios nos ayude a ser una iglesia tanto del fuego como del silbido delicado y apacible. Padre, que tu palabra continúe hablándonos en este día, Señor, y que salgamos de aquí fortalecidos y enriquecidos, Señor, para ser mejores siervos tuyos. Gracias por no dejarnos yermos y estériles. Gracias por tratar con nosotros. Gracias por amarnos lo suficiente como para tomarte tiempo para trabajar.

Y gracias por no darnos todo lo que queremos, Señor, y darnos a veces lo que no queremos. Te amamos y recibimos todo lo que venga de tu mano, Señor. Te adoramos y te bendecimos, Padre. Gracias, Señor Jesús.

Hermanos, así un momentito más, yo sé que el tiempo pasa, si alguien quiere recibir oración y quiere ponerse de pie allí donde está, en torno a esto que hemos hablado, o si quiere recibir a Cristo como Señor y salvador, abrimos este momento también. Si Dios le ha hablado en alguna forma y usted quiere dar ese paso de fe en esta mañana le invito a ponerse de pie, desde allí donde usted está, podemos orar por usted también. Alguien?

Dios te bendiga, hermana. Si hay alguien más. Dios te bendiga. Te amamos. Dios te bendiga. Dios te ama mucho. Amén. Alguien más?

Yo sé que Dios se va a mover. Aquí detrás, este hermano también, en estas vidas. Dios está tocándote en torno a esta palabra que ha sido predicada. Gracias Señor. Gracias Padre.

Señor, yo bendigo a mis hermanos y hermanas en esta mañana a quienes tu conoces como conociste y conoces a Elías y los bendigo en el en el nombre de Jesús. Y te pido que esta palabra, Señor, se haga real y viva y poderosa en sus vidas. Acércalos a ti más, Padre santo. Y si están pasando por tribulaciones y necesidades, nosotros declaramos tu poder, Señor, moviéndose, regenerando, trabajando, restaurando, fortaleciendo, transformando estas vidas, Padre. Los bendigo en tu nombre.

Acércalos a ti, Señor, acércalos a ti. Si usted se ha puesto de pie para recibir a Cristo como Señor y salvador, confiéselo en su corazón activamente, diga, “Señor, yo te recibo como mi Señor y salvador y te confieso como mi Dios. Entra a mi vida y transfórmame. Lléname con tu espíritu. Me consagro a tu servicio, Señor.”

Padre, bendice a tus hijos, bendice a esta iglesia, Señor, bendice a este pueblo, a esta palabra en nosotros, Señor, la recibimos y la hacemos nuestra en esta mañana. Gracias, Padre, en el en el nombre de Jesús. Les bendigo mis amados hermanos. Amén.

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