Sermón 27 de julio 2014: Vencer a la crisis

A propósito de Sermones
[Mick Da Silva]
  • Presenter: Mick Da Silva
  • Fecha: July 27, 2014
  • Ubicación: Congregación León de Judá, Boston MA

Segunda de Reyes capítulo 7: "Dijo entonces Eliseo: oíd Palabra de Jehová, así dijo Jehová: Mañana a estas horas valdrá el seah de flor de harina un ciclo, y dos seahs de cebada un ciclo a la puerta de Samaria. Y un príncipe sobre cuyo brazo el rey se apoyaba, respondió el varón de Dios y dijo: ¿sería esto así? Y él dijo: he aquí tú lo verás con tus ojos, mas no comerás de ello."

"Había a la entrada de la puerta cuatro leprosos, hombres leprosos, los cuales dijeron uno al otro: ¿para qué nos estamos aquí hasta que muramos? si tratáramos de entrar en la ciudad, por el hambre que hay en la ciudad, moriremos en ella, y si nos quedamos aquí también moriremos. Vamos pues ahora y pasemos al campamento de los sirios. Si ellos nos dieren la vida viviremos, si nos dieren la muerte, moriremos."

"Se levantaron pues al anochecer para ir al campamento de los sirios, y llegando al campamento de los sirios no había allí nadie" diga conmigo: nadie, aleluya. ¿Por qué? "Porque Jehová había hecho que en el campamento de los sirios se oyese estruendos de carros, ruidos de caballos y estruendos de gran ejército, y se dijeron unos a otros: he aquí el rey de Israel ha tomado en sueldo contra nosotros a los reyes de los eteos, y a los reyes de los egipcios para que vengan contra nosotros, y así se levantaron, y huyeron al anochecer" diga conmigo: al anochecer. Después va a entender por qué estoy pidiendo que repita estas palabras.

"Y abandonaron sus tiendas, sus caballos, sus asnos y el campamento como estaba, y habían huido para salvar sus vidas." Cuando los leprosos llegaron a la entrada del campamento, entraron en la tienda, comieron, bebieron, tomaron de allí oro, plata, y vueltos a entrar en otra tienda, y allí también tomaron, y fueron, y lo escondieron.

"Se dijeron el uno al otro: hoy es día de buena nueva y nosotros callamos, y si esperamos hasta el anochecer nos alcanzará nuestra maldad, vamos pues ahora; entremos y demos la nueva en la casa del rey; Vinieron pues y gritaron a los guardias de la puerta de la ciudad, y declararon diciendo: nosotros fuimos al campamento de los sirios, he aquí que no había allí nadie." Ningún hombre, sino caballos atados, asnos también atados y el campamento intacto.

"Los porteros gritaron y lo anunciaron dentro en el palacio del rey, y se levantó el rey de noche, y dijo a sus siervos: yo os declararé lo que nos han hecho los sirios. Ellos saben que tenemos hambre y han salido de las tiendas, y se han escondido en el campo diciendo: cuando hayan salido de la ciudad los tomaremos vivos y entraremos a la ciudad. Entonces respondió uno de los siervos y dijo: tome ahora cinco de los caballos que han quedado en la ciudad, porque los que quedan acá también perecerán como toda la multitud de Israel que ha perecido; Enviemos y veamos qué hay."

"Tomaron pues dos caballos de un carro y envió el rey al campamento de los sirios diciendo: id y ved. Y ellos fueron, y los siguieron hasta el Jordán, y he aquí que todo el camino estaba lleno de vestidos y enseres que los sirios habían arrojado por la premura, y volvieron los mensajeros, y lo hicieron saber al rey." Palabra de Jehová ¿amén? gloria a Dios.

Corría aproximadamente el año 850 A.C cuando Samaria vivía un hambre tremenda, y además la ciudad estaba sitiada, había un sitio del gobierno sirio que estaba esperando alrededor para atacar. La otra situación era que el rey llamado Joram estaba alejado de los caminos del Señor, estaba alejado de los conceptos y los principios de la Palabra de Dios; la nación estaba destruida. Había terror, había hambre, había desnudez, había situaciones avasalladoras y no muy diferentes de las situaciones que vemos hoy en muchas naciones y en muchos países, en muchos barrios que conocemos en muchos países. En mi nación, en nuestras naciones, conocemos suburbios que viven situaciones avasalladoras muy parecidas con la situación que vivía Samaria en los días de Joram.

Samaria estaba viviendo uno de los momentos más difíciles y críticos de su historia además que a su alrededor estaban sus enemigos. Y mientras desarrollamos este sermón quiero que pensemos en miles y miles de personas que sabemos que sufren, en personas que conocemos y personas que apenas sabemos por las noticias que están padeciendo algún tipo de sufrimiento. Tal vez aquí mismo, en esta casa, en esta tarde hayan personas sentadas, ahí cerquita a usted que padecen de sufrimiento. Tuve el placer hoy de conocer al hermano Euclides que está sentado aquí. Euclides es de Cabo Verde. Yo estuve en Cabo Verde muchas veces, una nación en la que paró de llover por muchos años, por muchos años, y en la que adolescentes de diecisiete, dieciocho años no sabían lo que era lluvia, por muchos años.

La situación avasalladora de Israel abarca por lo menos algunos factores que quiero destacar en esta introducción. Primero en el capítulo 6 si usted vuelca la página un poquito, en el capítulo 6 en el versículo 25, muestra la primera señal en el versículo 25. Dice: "Y hubo gran hambre en Samaria a consecuencia del sitio, tanto que la cabeza de un asno se vendía por ochenta piezas de plata, y la cuarta parte de estiércol de paloma por cinco piezas de plata." ¿Usted entiende qué pasa aquí? el estiércol de paloma era vendido a precio de caviar, a precio de sancocho. Todos conocemos ese lenguaje ¿verdad? a precio de arepas, a precio de pupusas. Ay mi Dios, ya nos dió hambre ¿verdad? aleluya, cómo esa gente sabe cocinar.

A precio de churrasco brasilero. Feijoada ¿verdad? Pastor, ahora conoce la cosa ¿verdad? estiércol de paloma vendido a precio de oro. Dice la Palabra de Dios que se vendía la cabeza de un asno por ochenta piezas de plata, o sea: no había más caballería, no habían más animales. Según el relato eran pocos los animales que quedaban porque ya se habían comido los caballos.

La segunda situación que pasaba en Samaria reflejada también en el capítulo 6 era la situación trágica de la miseria absoluta de la nación documentada por el episodio de dos madres en el versículo 26, "Y pasando el rey de Israel por el muro una mujer le gritó y dijo: salva oh rey mío, y él dijo: si no te salva Jehová ¿de dónde te puedo salvar yo, del granero o del lagar? Y le dijo el rey: ¿qué tienes, qué pasa? ella respondió: esta mujer me dijo: trae acá a tu hijo y comámoslo hoy, y mañana comeremos el tuyo. Cocimos pues a mi hijo y lo comimos. El día siguiente yo le dije: da acá a tu hijo y comámoslo, mas ella ha escondido a su hijo." ¿Usted entiende qué está pasando aquí? la situación era tan grave, tan avasalladora que dos mujeres se pusieron de acuerdo para comerse a sus propios hijos.

El tercer ítem de la tragedia, tercer ítem de la tragedia aparece en los versículos 27 al 30 que describe la derrota interior y la decadencia completa del líder de la nación: "Cuando el rey oyó las palabras de aquélla mujer, rasgó sus vestidos y pasó así por el muro, y el pueblo vió el cilicio que traía interiormente sobre su cuerpo. Y él dijo: así me haga Dios y aún me añada si la cabeza de Eliseo, hijo de Safat, queda hoy sobre él."

El rey pensaba que toda la situación era debido a Eliseo. El hombre estaba decadente, había una falencia completa en el gobierno. Amados y muchas veces cuando miramos crisis, cuando miramos calamidades la primera cosa que pensamos es que existe una falla en el gobierno y el sistema político de la nación. Acusamos primero al líder de la nación. Segundo, acusamos al sistema de gobierno. En tercer lugar empezamos a pensar de que no hay una agenda completa y que sea honesta para todas las generaciones, pero nunca pensamos que nosotros, como Iglesia de Jesús, tenemos responsabilidad de nosotros levantarnos con poder y con autoridad para hacer diferencia en este mundo.

Situaciones como: costo de vida elevado, hambre, disoluciones, decadencia del liderazgo, revelan un el pesimismo absoluto, amargura, dolor, falta de posibles opciones, todo eso lleva al rey a decir: si no te salva Jehová ¿dónde te puedo salvar? si Dios no es contigo ¿qué deberé hacer? dijo el rey.

Otro aspecto era que la situación de Eliseo, el profeta, el hombre de Dios, no estaba tan buena ante los ojos del liderazgo y aquí entramos en el sermón. Porque Dios siempre, en toda la historia, Dios siempre buscó un hombre, una mujer, y los levantó con poder y autoridad. Este hombre hoy, esta mujer hoy puede ser usted, puedo ser yo, podemos ser nosotros para hacer lo que Dios tiene para que hagamos.

Yo quiero destacar algunas lecciones que pude sacar de este pasaje preciosísimo, podríamos predicar un sermón de cada versículo porque es un pasaje riquísimo, pero algunos puntos quiero destacar. En tiempo de crisis, de calamidades, de dificultades, de dolor, Dios necesita, requiere que seamos creyentes de determinación. Dios no necesita hombres y mujeres sentados esperando que algo acontezca, tenemos que ser determinados.

Eliseo creyó que Dios podría realizar lo que a los ojos humanos sería imposible, imposible, hambre absoluta, miseria absoluta, no había esperanza, ya no habían caballos para comer más. Y Eliseo profetiza y de ahí comienza la bendición. "Dijo entonces Eliseo" versículo 1 del capítulo 7: "Oíd Palabra de Jehová:" ¿Palabra de quién? no salga por ahí diciendo palabra que no es de Dios, no profetice lo que no viene del Señor, no diga lo que Dios no te dijo. No profese lo que no se te dió autoridad para profesar, si Dios da la Palabra hable la Palabra de Jehová.

"Y Eliseo dijo: Oíd Palabra de Jehová: Mañana a estas horas" no más tarde, no más temprano "mañana a estas horas valdrá el seah de flor de harina un ciclo y dos seahs de cebada un ciclo a la puerta de Samaria." Eliseo dijo: mañana vamos a vender harina, cebada aquí, a precio de banano ¿verdad? ¿puedo decir banano, plátano? a precio de banano en Brasil. Mañana valdrá casi que nada. Mañana la gente va a comprar harina, cebada a precio baratísimo a la puerta de Samaria. Y dice la Palabra que estaba un rey ahí, un príncipe que el rey tenía el brazo apoyado sobre él, los reyes muy cómodos. Y el príncipe se vuelve a Eliseo y dice: ¿es posible? ¿es posible que Dios haga algo tremendo así?

¿Usted es de estos que dice: es posible? ¿será posible que Dios sane a un enfermo? ¿es posible que Dios haga levantar a alguien que murió? ¿es posible que Dios sane a alguien de cáncer? sanó a mi esposa. ¿Es posible que Dios haga a un ciego ver? yo fui ciego. Usted me dice amén, yo fui ciego de verdad y Dios me sanó. Adora al que vive.

¿Es posible? es posible. Dijo Eliseo: "He aquí tú lo verás mas no vas a comer" no vas a comer. Si tú dudas del poder del Señor, de lo que Dios puede hacer en esta generación tú vas a ver la operación y el milagro de Dios en muchos, pero si tú dudas no vas a comer, vas a mirar.

Para vivir en abundancia basta ser solamente humanos ¿verdad? es fácil vivir en abundancia cuando tenemos un empleo, comida en la casa todos los días, usted se levanta, desayuno: listo ¿verdad? todos los días listo en la mesa, empleo, trabajo, su cheque todas las semanas llega a su cuenta, no tiene hambre. Si le da hambre usted va ahí a un lugar y come algo ¿verdad? y puede pagar, es fácil vivir así.

Pero para vivir en días de calamidades o enfrentar situaciones de crisis es necesario que seamos hombres y mujeres capaces de creer en el milagro, capaces de creer en lo sobrenatural y caminar en una dimensión diferente a la que el mundo nos presenta: la dimensión de Dios. Eliseo tenía esta visión. Él valoraba todo lo que no tenía valor, todo lo que no tenía valor.

Y dice la Palabra de Dios que Eliseo no temió decirle al príncipe: tú no vas a comer, porque al final del pasaje ¿sabe qué pasa? cuando el pueblo experimenta la prosperidad, cuando el pueblo trae los despojos de la guerra, dice la Biblia que este príncipe estaba en la puerta, la gente vino con toda fuerza y lo atropelló en la puerta, y él murió, no comió, conforme a la Palabra de Jehová no comió.

Número dos: en tiempos de crisis la acción se convierte en la manifestación visible de nuestra fe. No solamente estamos sentados hermanos, ¿están cómodos sentados verdad? escuchar la Palabra, venir los domingos, sentarse ahí, alabanza. Usted no sabe cuánto cuesta para tener un grupo de alabanza, usted no sabe. Usted no sabe los dolores de cabeza que tiene un Pastor, el director de alabanza y los músicos, todos ¿verdad? (ríe). Pero sentarse aquí y gozarse de todo es maravilloso.

Cuando yo leo este pasaje y veo a esos leprosos levantándose, y dice la Biblia que había a la entrada de la puerta, versículo 3, cuatro hombres leprosos, y en esta época la lepra era una enfermedad tremenda, y había un lugar llamado leprosario a donde ponían a los leprosos, ahí separados de la sociedad, y estaban en la entrada de la puerta; la gente no se aproximaba, no se arrimaba a un leproso porque daba miedo quedar enfermo. Los leprosos se miraron uno al otro y dijeron: las cosas aquí están tenebrosas. Ya no hay ni palomas, no hay nada. Si nos quedamos aquí vamos a morir. Si entramos al campamento de los sirios y nos dejan vivir, viviremos, si nos matan, moriremos.

Hermanos: cuando yo leo ese pasaje yo veo que Dios ha llamado hombres y mujeres sin temor, que no tienen miedo a la muerte, que no tienen su propia vida como algo especial más que morir en Cristo Jesús, ya están muertos; no pertenecen más a esta mundo, a esta vida, usted está muerto, no le ofende más. Las ofensas no le deprimen. "Ay estoy deprimido Pastor hablaron mal de mí" que no hablen, porque si hablan mal de mí no me deprime ¿verdad? si hablan mal de mí no me hace nada. Depresión, no me hace nada ¿amén?

Pero algunos factores en la vida de los leprosos que quiero traer en esta tarde, los héroes de ese pasaje, no son hombres capacitados, no son hombres letrados, no son hombres con una buena teología, no son hombres con una buena capacidad de hablar en público, de disertar una materia en una universidad; están hablando de cuatro leprosos, hombres enfermos, hombres que mal podían caminar porque la lepra había comido su carne. Pero en este caso está hablando de cuatro hombres enfermos, cuatro hombres en una situación difícil.

Pero dice la Biblia mis hermanos que ellos se levantaron, versículo 5, "Se levantaron pues al anochecer" ¿a qué horas? "para ir al campamento de los sirios. Y llegando a la entrada del campamento de los sirios no había allí nadie." Ahora mire conmigo lo que pasó aquí en el versículo 7: "Y así se levantaron, y huyeron" ¿a qué horas? ¿qué pasó aquí? Los cuatro leprosos caminando al campamento y uno miraba al otro y decía: ¿sabes si vamos a vivir? no sé ¿verdad? pero están muriendo. Yo no aguanto pero me levanto, ya no tengo poder humano pero me levanto en el Poder de Dios. Cantamos hoy esta mañana: "levanto mis manos aunque no tenga fuerzas" esos leprosos dijeron: yo levanto mi cuerpo porque yo voy a vencer, levanto y camino, yo voy, nada me impide, yo tengo un propósito, yo tengo un propósito en mi vida.

Si usted no tiene un propósito usted va a quedar parado todo el tiempo, pero si hay un propósito en su vida usted va a caminar sobre el propósito de Dios y sobre la Palabra que Dios tiene para su vida. Y hubo una acción simultánea maravillosa en ese pasaje: los leprosos se levantan; a la misma hora, los sirios se levantan. "Y así se levantaron, y huyeron al anochecer abandonando sus tiendas, y sus caballos, y había huido para salvar sus vidas."

Ahora quiero que usted mire el versículo 6: "Porque Jehová había hecho que en el campamento de los sirios se oyese estruendos de carros" ¿imagina? cuatro leprosos caminando y ellos escuchan que son carros y caballos, ¡no son caballos! son cuatro leprosos llenos de expectativa! ¡son cuatro hombres que la lepra comió su carne pero no comió sus sueños!

Y dice la Palabra de Dios que los sirios dijeron unos a otros: He aquí que el rey Joram está armando una emboscada contra nosotros. El rey Joram. Mira qué hicieron. Este pasaje nos enseña también que para vencer las crisis, los problemas, Dios busca hombres y mujeres, personas que crean que la acción es la manera más digna de enfrentar la vida. Los leprosos dijeron uno al otro: vamos a salir de aquí, vamos, actuamos. No vamos a acomodarnos más.¿Cuántas personas conoce usted, yo conozco, que no conocen a Jesús? son muchas ¿verdad?

Hubo una acción simultánea. Los débiles se levantaron en fe y esperanza en el Nombre del Señor, en nombre de Dios y de la vida, se levantaron al anochecer, Dios se levantó delante de ellos. Se cumple la Palabra de Dios en Primera de Corintios capítulo 12 versículo 9 que dice: "Basta mi gracia porque mi poder se perfecciona en la debilidad." Dios usa a los débiles y los flacos. Primera de Corintios capítulo 1 a partir del versículo 28 dice la Palabra de Dios: "Y lo vil de este mundo, y lo menospreciado escogió Dios, y lo que no es para deshacer lo que es, a fin de que nadie se jacte en su presencia. Por Él estáis vosotros en Cristo Jesús el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación y redención para que, como está escrito, el que se glorie, gloríese en el Señor." Alaba al que vive, aleluya.

La acción simultánea ocurrió en tres aspectos: los leprosos se levantan, los sirios se levantan para huir ¿por qué? porque Dios se levantó a su favor. Cuando usted se levanta; ¡ay Pastor, no puedo! usted puede. Conocí una hermana en Brasil que fui a visitarla una cierta época y estaba enferma, estaba en la cama y decía: no puedo, ¡levántate en el Nombre de Jesús! no puedo. Y le hice un desafío y dije: mire hermana, cuando usted va al médico, va al doctor, le da una receta con medicina y tú lo que tienes que hacer es claro, tomarla. Yo puedo darte una receta pastoral ¿ok?

Ah está bien Pastor. Y escribí en un papel: ahora que iba a levantarse por la mañana, hacer desayuno en la casa, limpiar la casa ¿verdad? Pero en la receta tenía que salir todos los días y a sus vecinos tenía que compartirles por treinta minutos. Me dijo: Pastor es demasiado. La llamé durante el día, el día siguiente para saber cómo estaba el procedimiento ¿verdad? me dijo: estoy intentando, estoy haciendo. Ya leí la Biblia hoy, ya limpié la casa y todo, y más tarde me llama a la noche para contarme cómo fue su experiencia con sus vecinos de compartir de Jesús.

Al siguiente día me dijo: Pastor yo no aguanto quedarme en la casa, quiero compartir eso, quiero hablar de Jesús. ¿Sabe qué pasó? estaba sanada. Tenía la enfermedad del comodismo, estar esperando. Ay yo quiero que el Pastor Roberto ore por mí; gloria a Dios, busque al Señor. Ayune, tenga tiempos con Dios, tiempos a solas con el Señor, tiempos preciosos, solito usted y Dios. Permite que Dios te hable, permite que Dios ministre tu corazón cuando no estás aquí en la comunidad.

Dios se levanta y me recuerda al cántico de María en San Lucas capítulo 1, a partir del versículo 46 dice: "Entonces María dijo: engrandece mi alma el Señor. Mi espíritu se regocija en Dios, mi Salvador, porque ha mirado la bajeza de su sierva. Pues he aquí que de ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones, porque Él ha hecho grandes cosas, el poderoso santo es su nombre, y su misericordia es de generación en generación a los que le temen. Y sus proezas, con su brazo esparció a los soberbios, en el pensamiento de sus corazones, quitó de los tronos a los poderosos y exaltó a los humildes. A los hambrientos colmó de bienes y a los ricos envió vacíos, socorrió a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia."

Leyendo el canto de María pienso en el tercer punto de este mensaje. Pienso que el tercer punto del mensaje, la tercer manera de nosotros vencer a la crisis es a través del ejercicio de la generosidad. Dios te dió para compartir.

Vamos a imaginar tú y yo, deme su nombre hermana, Evelicia. Vamos a imaginar que yo le doy a Evelicia un regalo, y yo le doy 500 dólares, ¿qué le parece? ¿está bueno no? 500 dólares, maravilloso ¿verdad? Evelicia va a ir y le va a decir a algunos hermanos: miren que el Pastor me dió 500 dólares, y va a contar a unos dos o tres porque 500 dólares son 500 dólares. Pero imaginemos que yo le regale a Evelicia $10.000. Uh, santo ¿verdad? Evelicia no va a contar sólo a tres o cuatro, ella va a llamar a la Florida (risas) y va a llamar a Santo Domingo y va a decir: miren un Pastor rico aquí me dió $10.000.

Pero imaginemos que yo sea un hombre de plata, aleluya, y yo decida regalarle a Evelicia un millón de dólares, wow. ¿Cuántas personas usted cree que se pueden enterar? ¿Usted cree que Evelicia va a contar a más personas el regalo de $500, de $10.000 o de $1.000.000? Bueno, el de $1.000.000 mucha gente se va a enterar porque ella va a comprar un carrazo. ¿Usted entiende la diferencia cuando el regalo es importante? de acuerdo al valor del presente, del regalo compartimos a las personas.

Y a veces me da la impresión de que muchos cristianos reciben un regalo y no tiene ningún valor para ellos. Reciben la sanidad, reciben la salvación y se callan, y se convierten en agentes secretos del Evangelio, nadie sabe, nadie sabe, secretamente, escondidos. ¿Cuál es la actitud correcta para aquéllos que se benefician del favor del Señor?

¿Qué hicieron los leprosos? vamos a aprender con los leprosos. Dijeron, versículo 9: "Luego se dijeron uno al otro: no estamos haciendo bien, hoy es día de buena nueva." Aleluya. El día en que el Señor se mostró a usted, el día en que el favor vino a su vida es el día de buena nueva. El día de sanidad es el día de buena nueva. El día de salvación es el día de buena nueva.

¿Y qué dijeron los leprosos? "Si esperamos al amanecer, si esperamos hasta mañana para compartir esta bendición que tenemos aquí, nuestra maldad nos alcanzará." Dios tenga misericordia. Yo no quiero que mi maldad me alcance porque no comparto del Evangelio de Jesucristo con otros.

Versículo 8 dice que debemos poseer lo que Dios nos da. Los leprosos entraron en la tienda y comenzaron a tomar posesión: mira la ropa aquí chévere, mira el oro y la plata, me imagino que no tenían nada, ahora tienen todo. No tenían comida, ahora tienen comida, y dejaron todo porque huyeron por la premura, dice la Palabra del Señor. Yo poseo hoy mismo lo que Dios tiene disponible para mi vida. Hoy mismo, no espere a mañana, hoy mismo, la promesa es para hoy. Rechace vivir en una zona de comfort espiritual. No quiero, no es para mí Señor, yo sé que Tú tienes más para mí y yo voy a vivir la vida que Tú quieres. Levántate hoy mismo y comienza a marchar rumbo al campamento de los sirios porque Dios tiene lo mejor para tu vida.

Usted mira al campamento de los sirios y dice: Señor yo no puedo. Yo dije a un hermano que está aquí hoy, no voy a decir su nombre por cuestiones de ética, yo le dije esta semana y le dije dos veces: usted hermano está viviendo una situación de crisis, una situación difícil. Usted ve una muralla, está muy alta ¿verdad? ay sí Pastor está muy alta; usted va a pasar. Alabe al que vive. Después vas a mirar atrás y te vas a dar cuenta que había un ladrillo, no era una muralla. Era un ladrillo.

La actitud de compartir la prosperidad evalúa nuestra responsabilidad, o sea, luz es igual a responsabilidad. Cuanto más luz, yo soy más responsable. Si no hay luz no tengo ninguna responsabilidad. ¿Hay luz en su vida? ¿amén? ¿hay luz en su vida? aleluya. Somos responsables, no espere hasta el amanecer. Levántate hoy mismo en el Poder de Dios, levántate hoy.

A un filósofo americano de Nueva York, su nombre es William James, él dijo que la más grande utilidad en nuestra vida es emplearla en algo que dure más que ella ¿usted entiende? en la vida de otros, en la eternidad, lo que es eterno. Para el cristiano eso que tú crees que es más fácil: si me quedo sentado aquí tranquilo, el Pastor predica, yo soy bendecido, pone las manos sobre mí, soy sanado, ¿verdad? pero a través de esos leprosos yo aprendo hermanos, que solamente hombres y mujeres que han muerto a sí mismos son capaces de levantarse en una actitud de fe y decir: yo voy. No tengo mi vida como más preciosa pero yo voy, yo me levanto en el Poder de Dios.

Contesta mañana, una experiencia que tuve con un amigo mío, el Pastor Tom de Jesús, fuimos misioneros juntos en el norte de Brasil durante algunos años. Él vino aquí a visitarme y salimos juntos, comimos, nuestro ministerio es impactar la Iglesia con esta visión de que usted es responsable por la persona que está al lado suyo. Es su responsabilidad.

El mensaje de él es este: Dios no te puso en esta universidad para estudiar, es para predicar; de paso: estudie. Dios no te puso en esta fábrica, en esta compañía para ganar plata, comprar carros nuevos, casas nuevas, enriquecerse, Dios te puso para ser luz, y de paso ganas plata, haga su mercado. Y fui a comer a una cafetería con el Pastor Tom y mi esposa, y estaba su esposa y su hijo. Y estábamos ahí en la fila para ordenar la comida, y el muchacho que estaba en la caja, el cajero que estaba recibiendo las órdenes aún no era conocido nuestro, y el Pastor Tom estaba aquí detrás de mí y se volvió el muchacho, y miró su nombre, tenía un nombre aquí y dijo: hey fulano. El muchacho miró como que: ¿de dónde me conoció, verdad?

I wanna tell you something. You are God's idea. Yeah, tú eres una idea de Dios. El muchacho dijo: thank you, thank you. Pon en tu corazón ese mensaje: Dios pensó en ti, tú eres una idea de Dios, y la gente miraba en la fila ahí ¿verdad? wow, ¿qué es ese hombre ahí gritando en esa fila? y yo misionero ahí, parado. Y fuimos a sentarnos ahí a comer algo, y el Pastor Tom me dijo algo impactante, él me dijo: Nick, esas pocas palabras son como un balde de agua fría en el corazón de ese muchacho, y hoy mismo él va a convertirse.

No habíamos terminado de comer, el muchacho vino con una cajita de regalo con bizcochos, y el Pastor me miró a mí y dijo: ¡woohoo! y él se paró y dijo: thank you so much, se paró al lado del muchacho y dijo: yo te dije que tú eres una idea de Dios, que Dios pensó en ti cuando estaba en la cruz muriendo. Y todos nos quedamos así: wow. Él dice: yo te quiero Jesús, y ese muchacho ahí en medio de la tienda ahí parado entregó su vida a Jesús. Oramos por él y el Pastor me miró y dijo: Nick, siempre es así. Siempre es así, así de sencillo. El mundo necesita, el mundo está hambriento y tú y yo tenemos el pan que el mundo necesita (aplausos).

Así de sencillo. ¿Cuántos de nosotros vamos a levantarnos hoy? en el Poder del Señor, con todas sus debilidades, con todas las enfermedades que usted piensa que no puede vencerlas, usted puede, usted puede. Déjeme decirle: ese cáncer que le atormenta no es mayor que Jesús. Y usted que me oye ahora en su casa por el internet, sentado en su casa déjeme decirle: esa enfermedad que le atormenta es más pequeña que mi Señor que murió en la cruz. Alabe al que vive para siempre.

Comentarios

Enviar un comentario nuevo

El contenido de este campo se mantiene como privado y no se muestra públicamente.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Allowed HTML tags: <a> <em> <strong> <cite> <code> <ul> <ol> <li> <dl> <dt> <dd>
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.

Más información sobre opciones de formato