Sermón 10 de noviembre 2013: Hay un gran hambre de Cristo hoy en día

A propósito de Sermones
[Susan Combs con Gregory Bishop]
  • Presenter: Susan Combs
  • Fecha: November 10, 2013
  • Ubicación: Congregación León de Judá, Boston MA

Por favor acompañenme esta mañana a una Escritura que espero que la tengas memorizada, Juan 3:16. Y vamos a leerlo todos juntos en voz alta en ambos lenguajes al mismo tiempo ¿están listos?: "Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a Su Hijo unigénito para que todo aquél que en Él cree no se pierda mas tenga vida eterna."

Y cuando nosotros miramos este versículo aquí podemos captar el corazón de Dios. Este es el corazón del Evangelio, el Señor anhela una relación estrecha y salvadora con todo ser humano sobre la faz de la Tierra. Él dió Su vida por nosotros, nosotros hemos nacido de nuevo, nosotros tenemos el gran privilegio de conocer a Jesucristo y nosotros podemos tener un concepto errado y pensar que todo el mundo tenga el mismo acceso al Evangelio como tú y yo tenemos.

Aquí en esta nación se puede prender el televisor y se puede escuchar el Evangelio, se puede prender el radio y se puede escuchar el Evangelio. Tú puedes ir a cualquier pueblo en los Estados Unidos y hay una Iglesia cristiana, es un país donde hasta hoy todavía hay libertad para predicar el Evangelio y podemos pensar que todos tengan el mismo acceso al Evangelio pero no es verdad.

En este momento más del 50% del mundo nunca ha escuchado quién es Jesucristo, no saben que Jesucristo es el Señor, no saben que Él los ama, no saben que murió en una cruz por ellos, no saben que el velo que separaba a Dios del hombre se separó; ellos no saben que hay salvación y la pregunta para nosotros en esta mañana es la siguiente: ¿qué sería de ti sin Jesús? ¿dónde estarías tú en esta mañana si algún día Jesucristo no te hubiera alcanzado?

Tú y yo tenemos al Señor y no nos damos cuenta muchas veces del hambre que hay del Señor en el mundo inconverso, nos acostumbramos a andar con cristianas y a ser cristianas y disfrutar nuestra vida en Cristo y no nos damos cuenta de los que están a nuestro alrededor. Hay un gran hambre de Cristo hoy en día.

Hace un tiempo Edna y yo pudimos hacer un viaje a Marruecos donde teníamos una misionera clandestina de nuestra Iglesia en Bogotá. Queríamos visitarla, queríamos animarla. En Marruecos te pueden matar por hablar de Jesús. Nosotros llegamos en avión a cierta ciudad y nuestra misionera salió a recibirnos cinco horas en tren de otra ciudad y cuando nosotros nos subimos en ese tren queríamos estar a solas con ella.

Están divididos en compartimentos donde caben seis pasajeros por compartimento, anhelábamos ese tiempo a solas con ella pero Dios tenía otros planes. Se metieron tres musulmanes, un hombre ya de edad y dos mujeres jóvenes, todos estaban viajando por aparte. Nuestra misionera ya hablaba bastante Árabe y una de las niñas estaba aprendiendo Español, eso nos ayudó y nosotros en el aeropuerto habíamos comprado comida y habíamos comprado qué tomar en el viaje, llevábamos buena provisión; el fiambre colombiano.

Entonces cuando empezó el tren y empezamos el viaje empezamos a compartir con ellos. Compartimos sobre nuestras familias, ellos de las suyas y preguntamos por el país, ellos preguntaron por Colombia; fue algo muy bonito. Como a la mitad del viaje a todos nos dió hambre y ellos no llevaban nada, pudimos compartir lo que nosotros llevábamos, comimos juntos.

Y terminando eso nuestra misionera cambió de idioma, ella venía hablando en Árabe pero cambió por Francés para que pudiéramos entender nosotras y lo que ella dijo fue lo siguiente: ahora yo quiero hablarles del Señor Jesucristo. Y cuando ella dijo eso yo ví que el hombre estaba delante de mí él reaccionó como para ir a llamar a las autoridades y yo empecé a orar por él y él se sentó. Los tres se quedaron escuchando y nosotras tres empezamos a compartir con ellos del Señor cada quien allí contribuyendo algo.

Pero la victoria vino cuando Edna dijo lo siguiente. Ella dijo, miren: la vida con Dios es como este viaje en este tren, en este tren hubiéramos podido hacer este viaje cada quien sabiendo que la otra persona existe pero sin entrar en relación pero no lo hemos hecho, hemos entrado en relación con ustedes, hemos compartido ustedes y nosotros acerca de nuestras vidas, hemos compartido la comida con ustedes; nosotros sentimos que los tenemos ya como nuestros amigos.

Y ella dijo: y sentimos algo más, sentimos el amor de Dios por ustedes porque nuestro Dios Jesucristo es un Dios que los ama. Y cuando ella dijo: porque nuestro Dios es un Dios que los ama todos los tres musulmanes comenzaron a llorar. Nunca habían escuchado de un Dios de amor, no tenían ni idea y allí donde en ese país la mujer es la mula de carga por favor mujeres voltéense a decirle a alguien a su lado: gracias a Dios que yo no soy de ese país, en ese país donde sólo la mujer carga todo este hombre había sido tan tocado por el poder de Dios que él tomó nuestras maletas, él iba cargando todo y todos los demás le miraron como quien dice: se enloqueció pero no le importaba porque Dios le había tocado.

Una de las niñas se tuvo que bajar antes que los demás, dió la vuelta a todo el tren larguísimo para llegar ahí a nuestra ventana para golpear la ventana para decirnos que nos amaba y que muchas gracias por compartir del Señor. Y con la otra niña Dios hizo un milagro, hizo un arreglo para que pudiéramos almorzar a solas con ella en su casa, le pudimos regalar el video de Jesús en Árabe, regalarle el Nuevo Testamento en Árabe y ganarla para Cristo, amén gracias Señor.

El hambre de ellos nos tocó, nos sorprendió ver qué tan hambrientos estaban. Conocimos a la Iglesia marroquí subterránea. La Iglesia tenía cinco miembros porque cuando llegan a diez tienen que dividir la Iglesia porque es peligroso. Conocimos un hombre allí con tanta sed de Dios y en el mercado un día un extranjero le puso un libro en la mano acerca de Jesús, el libro estaba en inglés, él no hablaba inglés, él compró un diccionario y tradujo todo el libro y recibió al Señor y después de recibir al Señor pasaron trece años antes de que él conociera otro creyente.

Hay hambre de Dios, por favor dile a alguien: hay hambre de Dios, dile: y tú y yo lo tenemos, tú y yo tenemos las respuestas ¿qué estamos haciendo con lo que tenemos? no podemos ser egoístas con lo que tenemos tenemos que pensar en los demás.

Vamos a Romanos capítulo 10 verso 14 y 15, Romanos 10:14 y 15 y para ganar tiempo vamos a leer en Español e Inglés al mismo tiempo. Todos juntos por favor: "¿Cómo pues invocarán a aquél en el cual no han creído? ¿y cómo creerán en aquél de quien no han oído? ¿y cómo oirán sin haber quién les predique? ¿y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas."

Por favor levanta tus pies y di: estos pies son hermosos no importa los juanetes que tengan, no importan los callos ni los dedos torcidos estos pies son hermosos porque llevan buenas nuevas. Ahora diles: pies tienen que andar bien no pueden tomar ni un paso afuera del camino porque llevan buenas nuevas, llevan buenas nuevas.

Nosotros tenemos el privilegio de enviar misioneros, tenemos el privilegio de enviar mensajeros del Evangelio pero no solamente tenemos el privilegio de enviar tú y yo somos enviados, tú eres un enviado, tú eres una enviada y muchas veces cuando estamos en la calle no nos damos cuenta de la necesidad de la gente alrededor nuestro. Tal vez sean personas que parecieran tener todo lo que se puede necesitar, podrían tener fama, dinero, muchas cosas materiales, pueden parecer tener la familia perfecta pero sin Cristo no tienen a nada; Él es todo. Necesitan a Cristo, necesitan a Cristo.

El año antepasado en Bogotá una joven modelo de las más codiciadas de todo el país de 22 años y muy, muy rica tenía mucho dinero ya por su carrera se tiró de un sexto piso. Sin Cristo no hay nada, se puede tener todo lo demás y no vale nada y nosotros miramos a la gente y no sabemos y tampoco sabemos qué tanto tiempo les queda sobre esta Tierra.

Yo nunca olvidaré en los tiempos más difíciles de Colombia en Itagüí en Antioquia y estaba predicando en una Iglesia donde el horario era mañana, tarde y noche y yo era la única conferencista y a medio día me llevaron a una casa para almorzar. Y allí estábamos ya terminando el almuerzo, era la hora para volver para el servicio de la tarde y en eso entró un joven allí a la casa, él era amigo del hijo de la casa y él me dijo: Pastora ¿puedo hablar con usted? y yo le dije: yo lo siento pero es que ya me toca estar en la Iglesia en pocos minutos y estamos lejos pero mañana yo puedo guardar la hora del almuerzo para ti y mañana almorzamos y él dijo que estaba bien pero se veía muy triste.

Me subí al carro llegamos a dos cuadras y yo le dije al hermano: hermano tenemos que devolvernos, yo le dije: yo no sé qué va a pasar en la Iglesia pero no podemos dejar a este joven así. Y ahí me senté con él y él abrió su corazón. Él había estado involucrado en un grupo muy violento. Él había matado, él había hecho de todo y él lloraba y lloraba y me decía: es que tengo que arreglar mi vida con Dios, yo no puedo seguir viviendo así tengo que arreglar mi vida con Dios y le pude dar las buenas nuevas, que hay un lugar de perdón, hay un lugar de esperanza y fue algo tan hermoso ver cuando él recibió a Cristo.

Muchos aquí conocemos la cara de un matón (risas) y ver en ese momento cómo esa cara tan dura se transformó y sus ojos se pusieron transparentes y volvió a llorar diciendo: gracias Dios, gracias Dios, gracias Dios. Se botó a abrazarme y me decía: oh gracias yo sé que algo ha pasado en mi corazón, yo me siento diferente y se veía diferente. Me fui a la Iglesia y esa noche lo mataron, esa noche.

Y cada vez que yo recuerdo eso yo le digo: Dios gracias por insistir conmigo, gracias por hacerme volver, gracias por hacerme soltar el horario. Cuando llegamos al cielo te lo voy a presentar porque yo sé que él está esperándonos ahí. ¿Cuánta gente están en estas calles alrededor que mañana no estarán? y tú y yo tenemos la verdad para compartir ¿y cómo creerán en aquél de quien no han oído? ¿y cómo oirán sin haber quién les predique? ¿cómo? a través de ti y a través de mí.

Ahora cuando miramos el siguiente versículo quiero preguntar: ¿a cuántos aquí les ha pasado que has compartido la Palabra y la Palabra fue rechazada? yo debería levantar ambas manos, sí ¿y cuántos cuando la Palabra fue rechazada se desanimaron? estamos bajo unción de honestidad aquí en este momento ¿cuántos se desanimaron? ¿y cuántos empezaron a creer que era mejor llevarlos a donde el Pastor para que los evangelice?

Dile a alguien a tu lado: mentiras, dile: tú y yo lo podemos hacer, amén y nosotros no somos los únicos con ese problema porque miremos el siguiente versículo el 16: "Mas no todos obedecieron al Evangelio pues Isaías dice: Señor ¿quién ha creído a nuestro anuncio?" el enemigo viene y nos dice: la Palabra fue rechazada porque no la compartiste bien pero aún a Jesús le rechazaron la Palabra. El predicador perfecto, el escritor de la Palabra, el Rey de reyes, Señor de señores, el que conoce cada corazón y sabe cómo llegar a cada corazón y la Palabra fue rechazada, fue rechazada.

Dile a alguien a tu lado: estamos en buena compañía. Ahora: hay dos elementos en compartir la Palabra y si tú puedes entender esto yo creo que te va a traer mucha libertad para compartir. El primer elemento es la Palabra que yo doy, yo soy responsable de la Palabra y si tú compartes la Palabra con amor no imponiendo, no obligando sino ofreciendo casi te puedo prometer que lo estás haciendo bien.

Pero el problema viene con el otro elemento. Vamos a Mateo 13 versículo 3: "Y les habló muchas cosas por parábolas diciendo: He aquí el sembrador salió a sembrar. Y mientras sembraba parte de la semilla cayó junto al camino y vinieron las aves y la comieron, parte cayó en pedregales donde no había mucha tierra y brotó pronto porque no tenía profundidad en tierra, pero salido el sol se quemó y porque no tenía raíz se secó y parte cayó entre espinos y los espinos crecieron y la ahogaron. Pero parte cayó en buena tierra" digan conmigo: buena tierra "y dió fruto cual a ciento, cual a sesenta y cual a treinta por uno. El que tiene oídos para oír oiga."

El otro elemento es el corazón que tengo al frente, es la tierra de ese corazón. Yo soy responsable por mi palabra pero yo no soy responsable de ese corazón, ese dueño de ese corazón es responsable. Tú y yo llevamos la buena semilla y la ponemos pero ese corazón decide aceptarla o rechazarla. Hay corazones donde hay que seguir sembrando y con el paso del tiempo ese corazón se va ablandando y la semilla va penetrando.

Ahora ¿cuál es nuestro miedo? nosotros tenemos temor a veces de compartir unción de honestidad ¿cuántos a veces sienten que Dios quiere que realmente tú hables? porque tampoco se trata de hablar a la loca pero a veces tú sientes que Dios quiere que hables y te da temor. Hay cierto riesgo en compartir la Palabra.

Aquí no se arriesga la vida como en algunos otros países ¿cuál es nuestro riesgo entonces? ¿qué tememos? nos pueden rechazar, se pueden burlar de nosotros, nos pueden criticar, nos pueden ridiculizar esos son realmente nuestros temores ¿para cuántos eso es verdad? pero alguien se arriesgó por ti. Alguien te amó lo suficiente para vencer Su propio temor de ser burlado y compartir el Evangelio contigo.

Y puedo preguntar ¿cuántos aquí resistieron a la Palabra? unción de honestidad levante bien la mano, bien, bien bien. Si puedes pensar en este momento en las personas que te amaron lo suficiente para perseverar contigo, si puedes recordar las personas que te compartieron acerca de Cristo y darle gracias a Dios por esas personas ahora la pregunta es: ¿estamos dispuestos a arriesgarnos por otros? ¿estamos dispuestos a vencer el temor y amarlos compartiendo el Evangelio con ellos?

Dice la Palabra que el amor perfecto echa fuera el temor. Esta mañana vamos a orar por un amor sobrenatural en nuestros corazones por las almas perdidas porque con ese amor hay un cambio de enfoque, ya con ese amor en el corazón no estoy pensando en cómo voy a quedar, voy a estar pensando en la persona que tengo al frente.

Anteayer con Edna en el mall casi ganamos el alma de un judío para el Señor se abrió ese corazón grandemente y yo sé que el Señor va a mandar alguien más que hará allí la obra, llegamos hasta donde pudimos llegar y ahora la Pastora va a ir a comprar esas cremas y a ganarlo para Cristo (ríe) pero fue un momento tan precioso, a él se le aguaron los ojos. Él dijo: cualquier Dios puede servir, yo le dije: no, escucha Israel Jehová tu Dios es un solo Dios amarás a Dios con todo tu corazón, con toda tu mente, todas tus fuerzas y a él se le aguaron los ojos y yo le dije es verdad y si le pides a Él Él te revelará quién es, quién es el Mesías.

Yo sé que ese proceso va a seguir. Tú pones la semilla, tú rompes con el temor porque hay un alma al frente y ¿cuánto vale un alma? vale todo, vale todo. Vale arriesgarnos. ¿Cuánto vale un alma? "Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a Su Hijo unigénito para que todo aquél que en Él cree no se pierda, mas tenga vida eterna." Si tú anhelas ser un ganador de almas por favor ponte de pie aquí, ponte de pie.

Padre: gracias y levanta tus manos delante de Él y dile: Señor perdóname por las tantas veces cuando he pasado derecho y había alguien quien te necesitaba. Perdóname las veces que yo no he hablado por temor, dile Señor: ayúdame, derrama Tu amor en mi corazón, ese amor que vence todo, ese amor que saca volando el temor. Por favor Señor quiero un cambio de enfoque, quiero ver las personas que tengo al frente, preocuparme por su corazón, por su alma porque el alma vale todo ayúdame a hacerlo con amor nunca condenando sino llevando esperanza. Ayúdame Dios, ayúdame Dios, ayúdame Dios en el Nombre de Jesús.

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