El servicio mutuo como prueba de amor

A propósito de Devocional de Mujeres
[]

Por Carmen Ray-Calvo

Luego puso agua en un lebrillo; y comenzó a lavar los pies a los
discípulos. Y a enjugarlos con la toalla con que estaba ceñido.
Juan 13:5

En este versículo vemos en nuestro Señor Jesucristo un ejemplo máximo de servicio; pues el tomó el
lugar que le correspondía al esclavo y lavó los pies a sus discípulos; en esos días las personas
caminaban varias millas en caminos polvoriento (en sandalias) para llegar a sus lugares de destino. Por esa razón era imprescindible lavarse los pies al llegar a la casa, esta era una función del siervo; he aquí nuestro Señor tomando esta noble posición para darle una
enseñanza a sus discípulos y a nosotros hoy día.

El servicio mutuo habla de amor. Al servir al hermano en necesidad nos identificamos
con nuestro Señor quien viendo al hombre en sus dificultades y necesidades es movido a
misericordia y tener misericordia no es ver a tu hermano tendido en el suelo y pasar de
largo con una expresión de lástima en tu mente o labios, es hacer algo a favor de ese hermano.
Pueda que hoy no tengas que lavarle los pies físicos a un hermano pero hay
muchas formas de lavar los pies hoy en el mundo en que vivimos. Ojalá tú y yo podamos
decirle al señor ayúdame a entender tu ejemplo de servicio y ponerlo en práctica en
nuestro diario vivir.

“Recuerdas que cuando sirve a tu hermano estás demostrando tu amor
Y el amor es la credencial que nos distingue como hijos de Dios”

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