La inmigración y la renovación de lo sagrado

A propósito de Iglesia del Siglo 21

Parte 16 - [22 de marzo 2009] Esta cultura anglosajona que se ha alejado de sus orígenes espirituales, buscando hacer de la ciencia, el arte y la ética su nueva religión, que se empecina en sumir sus fundamentos cristianos en un ansia de pluralismo y experimentación social, palidece y decae por comer diariamente ese pan racional estéril que en última instancia no alimenta el alma. Necesita desesperadamente de la vitalidad y calor que sólo pueden aportarle culturas más humildes como las nuestras. Estas culturas latinoamericanas todavía están conectadas con la tierra, el cielo y el infierno por medio de sus mitos y creencias religiosas. Irónicamente, son enriquecidas por la pobreza, el sufrimiento y el atraso intelectual. Su dolor de siglos produce gente noble y sacrificada, con un entendimiento instintivo de lo sagrado y lo misterioso. Llegan a este país cargando resignadamente con sus santos, sus vírgenes y sus rituales mientras cruzan las fronteras en busca de su propio destino.

Cada día se dan innumerables transacciones en este país entre los miembros de estos dos mundos: Se cruzan las sangres en matrimonio; se establecen nuevas amistades en las escuelas y universidades; vecindarios homogéneos se ven forzados a interactuar con gente de costumbres y lenguaje desconocido. Se visitan nuevos restaurantes y se adquieren nuevas comidas y nuevas especies: combinaciones y permutaciones de un proceso evolucionario que mezcla lo moderno con lo milenial, la razón con lo primitivo; ingeniería espiritual que renueva la sagrado y preserva el Misterio en una cultura.

La fe de una niñera humilde se traspasa a una familia rica. Una iglesia fría y formal en un suburbio de clase media alta se contagia con la espiritualidad sencilla de una congregación urbana de inmigrantes hispanos al compartir su edificio con esta. Un hermoso templo del siglo diecinueve, abandonado por una feligresía en declive, pasa a manos de un grupo ferviente de adoradores centroamericanos y se convierte en una vibrante comunidad que trae nueva energía a una denominación religiosa en decadencia. Un niño dominicano inquieta la fe adormecida de su maestra anglosajona con un sencillo ensayo sobre la importancia de Jesús en su vida. Miembros de una sofisticada iglesia anglosajona, materialmente prósperos pero espiritualmente estancados, miran con envidia disimulada la vitalidad y crecimiento de un humilde grupo de creyentes latinos carismáticos, y se preguntan cómo podrían ellos también tener acceso a esa misma energía: Decenas de miles de intervenciones similares van sutilmente impactando una cultura, matizando su sensibilidad, reorientando humilde y mansamente su derrotero, suavizándola como el agua a la piedra en el fondo de un río.

Millones de africanos, coreanos del sur, brasileños, colombianos son utilizados cada día en formas misteriosas y minúsculas para leudar toda una cultura e inseminarla con elementos de fe, humildad y realismo humano que de otra manera decaerían paulatinamente en esta sociedad, ahogados por la cizaña del secularismo y la razón. Esa influencia mansa y benévola revitaliza y renueva a una cultura, y le añade nutrientes espirituales que desesperadamente necesita, aun mientras los resiste intensamente. Se disemina orgánicamente como un germen vivificante que progresa a través de los conductos secretos de la vida cotidiana de esta sociedad.

EL ALEMÁN Y LA GUATEMALTECA

Algunos de los miembros de León de Judá reflejan la huella de ese fascinante proceso evolutivo. Un buen ejemplo es el caso de Ernst Diehl, un brillante alemán con un doctorado en administración del Instituto de Tecnología de Massachussets (MIT), quizás la más distinguida de las universidades tecnológicas de Estados Unidos. Ernst llegó a Boston en los años ochenta para hacer su doctorado en MIT, después de haber hecho estudios avanzados en economía en Alemania. Allí conoció a Esmeralda, una atractiva doctora guatemalteca poseída de una intensa fe cristiana. Esmeralda conoció a Jesús en su país nativo, y su fe refleja el intenso compromiso y la entrega total típicos de los evangélicos de su tierra natal. La fe sencilla y apasionada de Esmeralda resultó contagiosa para Ernst, muy diferente a la cerebral religión luterana que él había conocido toda su vida en Alemania, y que lo había llevado a vivir un cristianismo incidental y distante, totalmente divorciado de su vida profesional e intelectual.

Después de un breve noviazgo, el sobrio alemán y la apasionada creyente guatemalteca se casaron, y comenzaron a asistir a una humilde iglesita de centroamericanos que se reunía en un salón prestado del Centro Evangelístico Emanuel, en la sección del South End de Boston. Ernst aprendió con rapidez el español, y se compenetró profundamente con la cultura centroamericana. Para entonces, Dios había comenzado a obrar en su espíritu. Había observado el profundo impacto que tenía la fe de esos humildes creyentes latinos sobre su vida, la vitalidad que les impartía su profunda consciencia de un Dios presente y activamente involucrado en los aspectos más ínfimos de sus vidas. Podía observar cómo su firme creencia en que cada aspecto de su existencia estaba supervisado y vigilado por un Padre benévolo les impartía valor para enfrentar y superar una vida llena de pobreza y dificultades.

Admiraba, sobre todo, su capacidad para perderse totalmente en el acto de la adoración. Envidiaba su soltura, la libertad que sentían para levantar sus manos en alabanza, para dejarse tomar por el Espíritu y sollozar y reír con libertad durante tiempos de ministración, para danzar torpemente pero con toda su alma delante de un Dios totalmente real y presente durante el acto de la adoración. Esto representaba un contraste total con la fría espiritualidad de su religión luterana, metida en la camisa de fuerza de una teología centenaria, generalmente divorciada de las demandas del cuerpo y las emociones. Sabía que necesitaba mucho más de lo que su religión tradicional y sus considerables conocimientos intelectuales le podían proveer.

El día que se encontró danzando en el culto como un antropólogo intoxicado perdido en una tribu amazónica, no se sorprendió. Ya para entonces su alma se había ido reconfigurando conforme a patrones mileniales de espiritualidad. Entendía perfectamente y se identificaba con el apasionado lenguaje del salmista:

Cantad a Jehová cántico nuevo;

Su alabanza sea en la congregación de los santos.

Alégrese Israel en su Hacedor;

Los hijos de Sión se gocen en su Rey.

Alaben su Nombre con danza;

Con pandero y harpa a él canten.

Porque Jehová tiene contentamiento en su pueblo;

Hermoseará a los humildes con la salvación.

Regocíjense los santos por su gloria,

Y canten aun sobre sus camas.

(Salmos 149:1-5)

No mucho tiempo después de su conversión, Ernst vendió su próspera firma de consultoría. Desde entonces dedica sus considerables conocimientos sobre planificación estratégica al cultivo de las comunicaciones cristianas. Los sermones de nuestra página electrónica, establecida y mantenida por Ernst, son leídos y vistos diariamente por miles de personas en casi cien países, y fortalecen la espiritualidad de incontables exploradores de la fe cristiana en muchas partes del mundo.

LA INMIGRACIÓN COMO EVANGELISMO

La inmigración documentada e indocumentada de los pueblos del sur a países del norte, como Estados Unidos, es un regalo espiritual indeseado pero urgentemente necesario, una rara muestra de la disciplina y misericordia de Dios para con esta nación. Comenzando en el siglo diecinueve, misioneros evangélicos llenos de fe y fervor cristianos cruzaron los mares desde Norteamérica hacia diversos países del Tercer Mundo, llevando un cristianismo que no difería en mucho en términos de su actitud y contenido de aquel que impulsó a los primeros peregrinos a arriesgarlo todo para cruzar el Atlántico en el siglo diecisiete. Desde entonces, esa fe sencilla y apasionada, convencida de los beneficios materiales y espirituales de abrazar a Jesucristo como Señor y Salvador, ha ido decayendo y diluyéndose en este país, amalgamándose con elementos extraídos de una cosmovisión predominantemente secular y racional.

Esas semillas de fe depositadas sacrificialmente por misioneros norteamericanos en esas tierras del Sur y el Este hace tanto tiempo ahora han dado fruto, y, como hemos visto, un cristianismo vital y pentecostal, que cree en milagros y demonios, en un Dios intensamente involucrado en los procesos humanos, que dota a sus criaturas con poder y aliento sobrenatural, arropa actualmente los países visitados antiguamente por esos misioneros.

En este tiempo, misteriosamente, mucha de esa gente evangelizada ahora regresa a esta nación como evangelizadores, como misioneros involuntarios e inconscientes, trayendo consigo la posibilidad de renovar la llama de la fe prendida hace siglos por los antiguos puritanos. Cada día, en formas mínimas pero cumulativamente poderosas, se depositan en esta cultura pequeñas semillas de fe y renovación espiritual por medio de esos humildes misioneros. Comunidades espirituales como Congregación León de Judá representan sutiles estaciones misioneras, establecidas a veces en medio de vecindarios profundamente seculares, leudando con sus oraciones, su alabanza y su gente una masa cultural paradójicamente empobrecida por su prosperidad y potencia intelectual.

Comentarios

 
 

es hermoso contemplar las cosas de dios. A traves de la palabra me gusto el tema y pienso que lo asombroso es que hombres y mujeres dediquen tiempo, en cosas tan importante como son las cosas de dios nuestro creador. Bendiciones para todos.

 
 

soy nueva pero un poco apartada y eso duele en el alma se siente vacio la falta de volver a horrarlo nuevamente saludos y q Dios los bendige

 
 

Felicito al hermano Ernst porque esta haciendo lo que realmente
tiene un valor eterno.
Con sus conocimientos y el deseo de agradar a Dios, muchos llegaran a conocer el plan Redentor de Cristo, por medio de sus
notas.
Bendiciones

 
 

gracias por q a EL le debemos la honra ,la gloria por q EL es bueno y su misericordia es para siempre.en estos ultimos tiempos en q vivimos hay q testificarle al mundo las grandezas del señor.gracias hermano .Q el DIOS todopoderoso le siga bendiciendo.

 
 

Este tema me resulta fascinante y admiro mucho a hombres y mujeres de ciencias que dedican buena parte de su vida a dar testimonio sobre lo autentico que es la existencia y preeminencia de nuestro padre celestial, ahora con un alcance casi universal, donde tantos paises podemos participar de estas vivencias, entonces nos viene a la memoria cuando nos dijo el Seños:"Cosas mayores haran ustedes en mi nombre", a El sea la gloria y la honrra, gracias a ustedes por tan bella labor que nos llenan de gozo, paz y alegria, verdaderamente somos de una familia especial y nuestra verdadera ciudadania es celestial, en Cristo Jesus, Señor nuestro.

 
 

Excelente tema estimado hermano. Qué desafiante para estos tiempos. Dios les siga bendiciendo en lo que emprenden y en particular en estos tiempos de leyes injustas contra la viuda, el huérfano y el extranjero.

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