Una iglesia con visión definida

A propósito de Iglesia del Siglo 21

Parte 8 - [25 de enero 2009] La clave para la realización del gran potencial que encarna la comunidad latina en este país estriba en que la Iglesia hispana sea capaz de proveer la instrucción y la orientación espiritual necesarias para guiar a nuestra comunidad en la formación futura de su sensibilidad. A menos que la Iglesia hispana logre asumir un papel de claro liderazgo moral y penetrar en todas las áreas de la vida de la comunidad latina, probablemente la influencia de esta cultura secularista terminará erosionando muchos de los valores originales que traen los hispanos a este continente, perpetuándose así la influencia dañina que tiene el desarraigo cultural sobre nuestra juventud y nuestras familias en este país. Sólo por medio de una intervención lúcida y sostenida de parte de una Iglesia nacional, unificada en todo lo posible, y siguiendo un plan y una visión claramente definidos, podrá nuestra comunidad entrar en su madurez colectiva y alcanzar plenamente su llamado a bendecir esta nación a la cual Dios la ha llamado.

A continuación daremos un ejemplo específico de cómo una comunidad de creyentes hispanos, dirigida por un liderazgo cristiano que entiende el llamado de Dios a involucrarse en todos los aspectos de la vida comunitaria, puede llegar a jugar un papel clave más allá del ámbito meramente hispano e impactar a los demás sectores de la sociedad. El siguiente relato tiene que ver con la lucha por la santidad del matrimonio que se libró en el estado de Massachusetts entre los años 2004 y 2007.

La contribución hispana en este caso se dio, lamentablemente, en medio del contexto de un proceso social y político altamente conflictivo, que polarizó a diversos sectores del Estado. Lo ideal sería que en el futuro la influencia de los hispanos se manifestara en una forma más orgánica y menos polémica, distribuyéndose naturalmente a través de la vida cotidiana de una comunidad saludable, integrada plenamente al cuerpo mayor de la sociedad en que se encuentra insertada.

EL PELIGROSO AVANCE DE LA HOMOSEXUALIDAD

Pocos casos ilustran el creciente rechazo de la visión judeo-cristiana como la nueva postura hacia la sexualidad humana que cada día gana más terreno en esta región. En mayo 17, 2004 el estado de Massachusetts comenzó a emitir licencias de matrimonio a parejas homosexuales bajo la orden de la Corte Suprema Estatal. Esa acción radical representaba tan sólo la culminación de un largo proceso al nivel nacional por medio del cual la sexualidad humana se ha ido interpretando cada vez más como algo muy flexible e indefinido, en vez de algo cuyos parámetros y naturaleza han sido fijados permanentemente por Dios. Más y más, a la luz de supuestos descubrimientos de la ciencia y la psicología, la identidad sexual en esta nación se ve como algo que tiene que ver más con preferencia personal que con obediencia a un patrón establecido por Dios para todo individuo.

En 1973, la Asociación Psiquiátrica Americana eliminó la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales, y la declaró una forma legítima de expresión sexual. Esa determinación se dio, no como resultado de un cuidadoso proceso de exploración científica y ética, sino como resultado de una intensa campaña de intimidación y presión política interna de parte de activistas homosexuales tanto dentro como fuera de la organización. Esa acción de parte de una institución profesional tan influyente ha servido para introducir un elemento de indecisión y ambivalencia en la mente de muchos norteamericanos con respecto a la legitimidad moral de la homosexualidad.

UNA ESTRATEGIA EFECTIVA

La poderosa estrategia del campo homosexual activista en Estados Unidos ha abierto la brecha más y más hasta el punto de ir haciendo del comportamiento homosexual algo cada vez más aceptable dentro de la sociedad norteamericana. Hoy en día en muchos círculos sociales de este país, incluyendo cristianos, la causa de los derechos homosexuales se considera como parte de la lucha por los derechos civiles de las minorías en general. En algunos sectores de esta nación, el desarrollo de este tipo de mentalidad ha llegado hasta el punto que la oposición al comportamiento homosexual se ve como algo inmoral y cruel, supuestamente contrario a la ética de gracia y compasión que debe gobernar al cristianismo.

Ese proceso de creciente aceptación de la homosexualidad en este país ha llevado a una serie de decisiones legislativas que le han provisto cada vez más agarre legal e influencia social al sector homosexual activista. El 26 de abril del 2000 la legislatura del estado de Vermont, en la parte norte de Nueva Inglaterra, estableció que las parejas homosexuales podrían legitimar su relación por medio de uniones civiles que les conferían todos los derechos al nivel del estado de cualquier otra pareja legalmente casada. Esas uniones civiles, sin embargo, diferían del matrimonio tradicional y todavía respetaban el matrimonio en sí como algo reservado exclusivamente para parejas heterosexuales.

A Massachussets le estaba reservado el anular esa débil distinción y abrir las puertas de par en par al matrimonio homosexual, como sucedió en el 2004. Más recientemente, el 15 de mayo de 2008 la Corte Suprema de California derribó las estipulaciones de la Proposición 22, apoyada por casi el 63 por ciento de los ciudadanos del estado en el año 2000, la cual declaraba que sólo la unión entre un hombre y una mujer podía calificar como un matrimonio legítimo. Como en el caso de Massachussets, una Corte Suprema muy dividida (cuatro a tres) se impuso sobre los derechos de los ciudadanos para expresar su preferencia en algo tan esencial como el matrimonio. Más recientemente aun, el 10 de octubre de 2008, la Corte Suprema de Connecticut, por otra votación muy dividida de 4 a 3, anuló la ley existente para imponer una vez más el matrimonio homosexual sobre la población del estado.

Ese proceso de cuestionamiento de los valores tradicionales con respecto a la sexualidad y el matrimonio se ha dejado sentir fuertemente aun dentro del seno mismo de la Iglesia norteamericana, sobre todo en el ala liberal. En abril del año 2003 la Iglesia Episcopal de New Hampshire, otro estado de Nueva Inglaterra, ordenó como obispo a Gene Robinson, un homosexual practicante. Esto ha desatado una intensa pugna interna dentro de esta importante denominación, la cual ha adquirido proporciones mundiales, y que actualmente amenaza con dividir este influyente sector del cristianismo mundial.

Actualmente, otras importantes denominaciones tales como la Iglesia Unida de Cristo, las iglesias presbiterianas, metodistas, luteranas y bautistas americanas, están experimentando serias divisiones internas y separación de muchas de sus congregaciones a causa de este tema. Esa lucha, sin embargo, tiene un alcance mucho más amplio que el meramente religioso, y en realidad se está dando dentro de la psiquis colectiva de esta sociedad en todos los niveles.

OPOSICIÓN LEGÍTIMA, NO HOMOFOBIA

Antes de continuar, es preciso aclarar que mi análisis sobre el avance de la homosexualidad en Estados Unidos no obedece a una actitud de animosidad o rechazo hostil hacia individuos o sectores que experimentan la atracción hacia personas del mismo sexo. Como pastor y como cristiano, siento el más profundo respeto y empatía hacia personas que luchan con esas tendencias homosexuales, muchas veces por razones sobre las cuales originalmente ellos no tuvieron ningún control.

En la iglesia que pastoreo hay varias personas que batallan con esa fuerte tentación, a pesar de su profundo amor por el Señor y su deseo de adherirse fielmente a los principios morales y espirituales del Evangelio. Siempre he admirado su heroica resistencia a esos poderosos impulsos que amenazan con arrastrarlos hacia un estilo de vida totalmente abrumador y alejado de la palabra de Dios. Celebro su presencia entre nosotros, y oro continuamente para que el Señor Todopoderoso rompa las ataduras mentales, espirituales y emocionales con las cuales batallan. Jamás he sentido el menor impulso a juzgarlos o rechazarlos, recordando siempre mis propias deformaciones como ser humano. Sólo necesito un instante de honesta reflexión para recordar que constantemente batallo con mis propios impulsos siniestros, y que estoy perpetuamente obligado a aplicarme las palabras con que el Señor animó al apóstol Pablo cuando este le pidió liberación de su propio aguijón interior: “Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (II Cor 12:9).

Habiendo dicho esto, sin embargo, aclaro que es precisamente mi amor y respeto por la persona homosexual lo que me compele a resistir su esfuerzo por presentar su estilo de vida como algo legítimo y compatible con la palabra de Dios. Precisamente porque he visto de cerca cuán dañino y adictivo es el comportamiento homosexual, deseo evitar que el mayor número de personas posible caiga en él. Mi oposición activa y pública al estilo de vida homosexual ha sido motivada mayormente por el fuerte activismo político del movimiento homosexual en este país en los últimos años, el cual tiene el firme propósito de reconfigurar todos los sistemas de la sociedad, de manera que este estilo de vida tan controversial y deformante sea integrado totalmente a las estructuras que la fundamentan. En el caso más extremo, la población homosexual en este país sólo constituye un uno a dos por ciento de la población total. El esfuerzo por obligar la sociedad a efectuar cambios fundamentales en sus leyes e instituciones para acomodar el estilo de vida homosexual, por tanto, aparece como algo totalmente injusto y desproporcionado.

Mientras más exitosa se haga esa campaña para proyectar la homosexualidad como un derecho civil o una mera opción moral inofensiva, más personas caerán en ese comportamiento tan destructivo y espiritualmente deformante. Esto incluirá a niños y jóvenes que ya de por sí tienen bastantes tentaciones morales con las cuales lidiar en esta sociedad tan profundamente confundida moral y espiritualmente. Mis palabras y acciones como pastor no constituyen tanto una oposición contra la homosexualidad en sí, como una lucha para defender la concepción bíblica del matrimonio, así como para proteger la sociedad de una práctica profundamente adversa para su salud y bienestar.

IMPLICACIONES PROFUNDAS DEL AVANCE HOMOSEXUAL

La evolución radical que está teniendo lugar en la mente norteamericana con respecto a la homosexualidad es muy reveladora, y de gran importancia estratégica para la salud espiritual de esta nación. La preocupación que muchos cristianos sentimos con respecto al avance acelerado del movimiento homosexual tiene muy poco que ver con una mera preocupación farisaica por un aspecto superficial del comportamiento humano.

Muchos cristianos sinceros y bien intencionados, al observar esta controversia concluyen que hay cosas mucho más importantes, tales como la justicia social, el medio ambiente y la hipocresía dentro de la misma Iglesia, las cuales deberían demandar más la atención de los cristianos en este tiempo. Algunos piensan que si simplemente nos concentramos en vivir un cristianismo genuino y simpático, y nos comprometemos en arreglar los asuntos de nuestra propia casa eclesiástica, seremos más efectivos en alcanzar la cultura, que si nos enmarañamos en pugnas culturales estériles las cuales, según ellos, sólo logran enajenar más a la gente y alejarlos más de los valores del cristianismo.

La verdad es, sin embargo, que el abrazo de la homosexualidad como un comportamiento normal y hasta compatible con los valores de la fe cristiana representa un cambio revolucionario en la dirección moral de Occidente, y contiene poderosas implicaciones para muchos aspectos de la moral y espiritualidad de esta nación en particular. Una vez que esa columna estructural que declara la sexualidad humana como algo fijo y ordenado por Dios ceda y sea reemplazada por una concepción totalmente secular y racional, muchos otros aspectos del edificio moral de la humanidad comenzarán a desplomarse en sucesión.

El abandono de la idea de la unión sexual como algo diseñado por Dios para darse exclusivamente entre un hombre y una mujer requiere la revisión de otros principios sociales de gran importancia. Entre otras cosas, tiene serias implicaciones con respecto a nuestra concepción de la familia, el matrimonio, la educación moral de nuestros hijos, la relación entre hombre y mujer, la veracidad de las Escrituras y la naturaleza misma del ser humano. Arrastra, además, graves consecuencias en lo que respecta a importantes asuntos legales en las áreas de empleo, vivienda, derechos civiles, servicios sociales, herencia, adopción, derechos de los padres y derechos religiosos. Afecta también la gama de posibilidades que nuestros jóvenes han de considerar cuando se planteen qué patrones de comportamiento sexual han de adoptar para sus vidas.

No tenemos espacio para discutir todo esto en detalle dentro de los parámetros de este libro. Basta decir que todos estos asuntos ya están dejándose sentir poderosamente en las cortes, corporaciones, legislaturas, escuelas y agencias sociales de esta nación. El avance arrollador de la homosexualidad en este país, lejos de ser un tema meramente académico o religioso, tiene el potencial de afectar significativamente los más importantes aspectos de la vida de esta nación. El movimiento homosexual militante en este país se encargará, como ya lo está haciendo, de que las ramificaciones lógicas y legales de sus avances judiciales se extiendan hasta penetrar todos los ámbitos de esta sociedad, incluyendo el de las libertades religiosas. Ignorar este fenómeno tan significativo bajo la errónea idea de que se trata de un mero comportamiento sexual aislado y sin mayores consecuencias es completamente ingenuo e ilusorio, y peligroso para la salud espiritual a largo plazo de esta sociedad y de la Iglesia misma.

EVANGÉLICOS HISPANOS ACTIVISTAS

Cuando la Corte Suprema Estatal de Massachussets legalizó el matrimonio homosexual por medio de un voto de cuatro a tres en el 2004, esa acción unilateral de parte de un organismo judicial, la cual se imponía de forma dictatorial sobre los derechos y las preferencias morales de la población en general, desató una reacción apasionada de parte de los sectores conservadores del estado. Surgió una campaña dirigida por organizaciones cristianas ortodoxas para llevar ante los votantes una propuesta de enmienda a la Constitución del estado que neutralizara la decisión de la Corte Suprema Estatal, y que definiera el matrimonio para siempre en Massachussets como la unión exclusiva entre un hombre y una mujer.

Como era de esperarse, esa acción de parte del sector cristiano conservador desató la reacción airada de los grupos homosexuales militantes y sus aliados liberales. Esto llevó a una intensa campaña de presión política por parte de los homosexuales sobre los legisladores estatales, presionándolos a que impidieran que la propuesta de enmienda, la cual había recibido un apoyo abrumador de parte de los ciudadanos del estado, fuera sometida a la consideración de los votantes en las votaciones de noviembre del 2008.

Una vez que las líneas de batalla habían sido definidas, ambos grupos emprendieron sus estrategias para prevalecer en su propósito. En el largo y arduo proceso que se desató, las iglesias hispanas jugaron un papel de gran importancia. Durante numerosas protestas públicas ante la Casa del Estado, los creyentes hispanos hicieron acto de presencia en gran número una y otra vez. Los líderes y pastores de iglesias hispanas, incluyendo Congregación León de Judá, proveyeron asesoramiento estratégico y apoyo logístico en momentos clave de la campaña. Cuando muchas otras iglesias anglosajonas más prósperas se rehusaron a participar en el esfuerzo, los creyentes hispanos se mantuvieron firmes en su participación y persistieron hasta el desenlace final del arduo y largo esfuerzo. Durante todo el proceso, yo serví personalmente como presidente de la campaña al nivel estatal, e intervine en diversos congresos estatales y nacionales, así como en numerosas ruedas de prensa a nombre del clero hispano en Massachusetts. No es exagerado afirmar que el ingreso de la Iglesia hispana al inicio del proceso hizo una diferencia fundamental, y que sin la participación activa de esta a lo largo de la campaña la efectividad de todo el esfuerzo se habría visto seriamente empobrecida.

Desgraciadamente, la elección de un nuevo gobernador extremadamente liberal y vendido a los intereses del sector homosexual, la infusión de grandes cantidades de dinero para derrotar los esfuerzos de los grupos evangélicos y católicos conservadores, así como la indiferencia y falta de participación de muchas de las iglesias evangélicas en el estado, hizo que los legisladores, al cabo de un intenso y muy divisivo proceso, votaran cínicamente para impedir que el pueblo de Massachussets tuviera la última palabra sobre algo tan importante como lo es la naturaleza del matrimonio.

Lo importante de todo esto no es tanto el desenlace final de este triste proceso, aunque esto de por sí es muy interesante y aleccionador. A la luz de nuestro análisis, lo que más importa es resaltar la influencia social y espiritual que ya están teniendo y que pueden llegar a tener comunidades de creyentes hispanos como los de Massachusetts en los procesos sociales y morales que se desarrollan en diferentes partes de esta nación. A pesar de las desventajas actuales que le plantean el lenguaje, la falta de educación y las demás desventajas socio-económicas que la afectan, la Iglesia hispana aun así puede comenzar a desempeñar el papel espiritualmente redentor y enriquecedor para el cual Dios la ha comisionado. Sólo se requiere que miremos, no tanto a nuestras presentes limitaciones, como al Dios Todopoderoso que nos ha enviado a establecer el Reino dondequiera que nos encontremos, y que nos dice: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id” (Mateo 28:18).

PASTOREANDO UNA COMUNIDAD DESORIENTADA

Como hemos sugerido anteriormente, la realización del llamado transformador de la Iglesia hispana en esta nación no se dará automáticamente. Los dones de Dios, ya sea para una comunidad o un individuo, tienen que ser apropiados y cultivados. Necesitan, además, funcionar bajo la continua unción del Espíritu Santo, y estar informados por la Palabra de Dios. Es por eso que se requiere la intervención lúcida y continua de un liderazgo eclesiástico que haya discernido apropiadamente en qué consiste ese llamado colectivo, que lo proteja y cultive cuidadosamente, y que desarrolle una plataforma nacional unificada para instruir y adoctrinar a una comunidad espiritualmente desorientada en lo que respecta a los valores que establece la Palabra divina.

Se requiere que la Iglesia nacional hispana logre establecer una estrategia clara a fin de educar correctamente a nuestra comunidad en los aspectos básicos de su espiritualidad. De no ser así, nuestro pueblo indefectiblemente ha de sucumbir a los vientos seculares y humanistas de la cultura imperante en este país. Cualquier vacío doctrinal o moral que permita la Iglesia en la sensibilidad de nuestro pueblo hispano inevitablemente será llenado por la cizaña doctrinal de una cultura con valores muy diferentes, con las consecuencias funestas que observamos cada día.

En el libro de Oseas, Dios se lamenta: “Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento” (Os 4:6). Cada día, nuestros hijos son sometidos en sus escuelas a doctrinas destructivas concernientes a la sexualidad, la autoridad, las relaciones humanas, la naturaleza de la creación y otros aspectos importantes de la vida humana. Estas enseñanzas nocivas son proporcionadas por un sistema fundamentado en la falsa creencia que los asuntos espirituales deben ser confinados exclusivamente al hogar y la iglesia. Todos los demás ámbitos de la vida, según este paradigma humanista, deben regirse por consideraciones puramente seculares y científicas. La intervención de enseñanza moral o espiritual clara y práctica en los asuntos sociales se concibe como una violación de la ética secular y pluralista bajo la cual funciona esta cultura. Es evidente que esta es una división totalmente ilusoria y dañina, la cual separa artificialmente lo que es en realidad una totalidad indivisible. Lo único que esa división artificial del mundo logra producir es seres confundidos y en intenso conflicto consigo mismos, incapaces de integrar su vida individual con su vida social.

Ese tipo de mentalidad institucional ha llevado al triste espectáculo que contemplamos cada día: Una juventud hispana desorientada, sumida en la promiscuidad y la ignorancia, incapaz de progresar en el ámbito educativo o profesional. A pesar de todo el dinero y experimentos pedagógicos que se le aplican a esa juventud malograda por un sistema espiritualmente corrupto y vacío, el paciente sigue empeorando y languideciendo. Lejos de mejorar, la condición moral y espiritual de nuestros hijos e hijas empeora cada día. La única esperanza reside en una Iglesia renovada, consciente de su llamado redentor, ungida con el poder de Dios, y comprometida a emprender un ministerio abarcador, que proclame claramente e implante los valores del Reino de Dios en todos los ámbitos de la vida de nuestra comunidad.

En las siguientes páginas de este libro, desarrollaremos más algunos de los conceptos que hemos planteado anteriormente. A continuación, veremos cuáles son algunos de los principios bíblicos y teológicos que deben fundamentar la acción y el programa ministerial de la Iglesia hispana, a fin de que esta pueda desempeñar el exaltado papel que Dios le ha asignado en esta nación. Más adelante en la próxima sección, examinaremos cómo estos principios encarnan concretamente en la jornada espiritual e institucional que ha seguido la Congregación León de Judá a través de los últimos años, y cómo ese proceso de desarrollo valida muchos de los conceptos que señalamos a través de este libro.

Comentarios

 
 

Creo que ha expresado muy profesionalmente, este tan profundo mensaje respecto a la dificil situacion que confrontamos la Iglesia, y nuestra nacion sobre el homosexualismo. Se ha expresado como un verdadero siervo de Dios, con amor y sin apatia al homosexual. Ellos piensan que los cristianos somos homofobicos, cuando en realidad solo vivimos bajos los principios de Dios.

Me alegra saber de un Pastor y Activista para combatir con esta problematica. Yo quisiera ayudar y decir presente cuando tengan actividades en la comunidad. Asi que puede contactarse conmigo cuando lo desee.

Dios me liberto de un estilo de vida de alcoholismo, droga adiccion, y el estilo de vida tan bajo a que esto nos conlleva. Asi que mi testimonio es que si se puede ser libertado por el poder de Jesus!!

 
 

Dios Todopoderoso dice en el Apocalipsis.. sigan orando sigan adorando.. sigan pecando sigan fornicando que ya vendra el que es el que era y el que vendra para darles su paga a cada uno en particular y entonces ahi no quisiera ver a los votantes 4 contra 3..el que tenga oidos que oiga diga el Señor Jesus. Gloria a Dios por siempre vyaasem lija shalam.

 
 

Excelente, actualizado, instructivo y con una posicion determinante califico este editorial que expresa la conviccion que la palabra de Dios a logrado fundamentar en nuestros corazones, me uno a ese criterio y mis oraciones para que podamos levantar y mantener un frente espiritual cristiano, que pueda decir presente, en el momento preciso junto a otros defensores de la palabra de Dios y a la vez de todo corazon les agradezco por mantenerme actualizado

Pastor Carlos Cabrera

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