Multiplicadores de panes y peces

A propósito de Iglesia del Siglo 21

Parte 7 - [18 de enero 2009] Uno de los pasajes bíblicos que más me ha inspirado a emprender el trabajo social en mi ministerio pastoral se encuentra en Marcos 6:30-44. Se trata del conocido pasaje de la multiplicación de los panes y los peces. Allí vemos a Jesús, movido por la compasión, ministrando durante largo tiempo a una multitud por medio de la predicación de la Palabra. Al declinar el día, sus discípulos se acercan a él para que despida a la gente y los envíe a sus casas a procurarse comida. El Señor los sorprende con el mandato de que sean ellos quienes les den de comer al pueblo. Los discípulos reaccionan con temor y sorpresa, señalando su absoluta carencia de recursos materiales y financieros para dar de comer a tan grande multitud.

Lo primero que me motiva en este pasaje es la compasión de Jesús. El pospone la satisfacción de su propia necesidad de descanso para servir a una comunidad que se encuentra desorientada y sin liderazgo (vs. 24). De igual manera, la Iglesia de Jesucristo en nuestro tiempo debe estar motivada por el amor y la compasión, por esa capacidad de empatía que le permite ponerse a tono e identificarse con el profundo dolor y la necesidad de nuestro pueblo hispano en Estados Unidos.

Nuestra predicación y discipulado, por ejemplo, deben estar orientados hacia las necesidades de dirección práctica que manifiestan nuestros feligreses. Nuestros sermones deben tener ese mismo tono pragmático y variado que vemos en la enseñanza de Jesús, la cual se dirigió hacia una gama muy amplia de temas que tenían que ver con la vida y las necesidades diarias de sus oyentes. Temas como la Segunda Venida, la santidad, la guerra espiritual y la oración son de gran importancia, pero a ese repertorio temático debemos añadir también enseñanza práctica sobre el matrimonio, la familia, la sanidad de las emociones, el buen manejo del tiempo y el dinero, las relaciones humanas.

La verdad es que, como en el caso de la multitud que Jesús encontró, nuestro pueblo hispano frecuentemente se encuentra “como ovejas sin pastor”, desprovista de dirección sabia de parte de sus líderes políticos y sociales. Estos muchas veces se encuentran tan desorientados y confusos como sus seguidores, y se requiere la sabiduría sobrenatural de la Iglesia para proveer verdadera orientación ética y moral en un mundo terriblemente complejo y en estado de flujo. Ese tipo de enseñanza, a su vez, debe estar motivada por un profundo amor y misericordia hacia ese pueblo necesitado. En vez de golpearlo y aumentar su sentido de culpabilidad con sermones incesantemente legalistas y condenatorios, nuestra enseñanza deberá ser “siempre con gracia, sazonada con sal” (Col 4:6), dejando siempre en nuestros feligreses un sentido de esperanza y de ánimo para seguir adelante en busca de la perfección.

UN MINISTERIO DEL CUERPO Y DEL ESPÍRITU

Otro principio que vemos en este pasaje es el llamado a satisfacer las necesidades materiales del pueblo, y no limitarnos solamente a lo estrechamente espiritual. Los discípulos tienen una concepción muy limitada del ministerio, y cuando determinan que ya Jesús ha ministrado la Palabra lo suficiente, piensan que han cumplido su misión, y que es hora de despedir a la multitud para que se procuren su propia comida (vv. 35 y 36). El Señor busca expandir su universo teológico e impartirles una lección ministerial. Implícitamente les enseña que el ministerio completo exige que en ocasiones proveamos para las necesidades del cuerpo, y no solamente las del espíritu. Escuetamente les manda: “Dadles vosotros de comer”.

La reacción incrédula de los discípulos refleja la mentalidad actual de tantos ministerios cristianos en nuestras ciudades. Muchos pastores operamos desde una perspectiva de escasez, más que desde la mentalidad de abundancia y suficiencia a la cual la Palabra nos invita. En Isaías 54:2-3, por ejemplo, el profeta declara: “Ensancha el sitio de tu tienda, y las cortinas de tus habitaciones sean extendidas; no seas escasa; alarga tus cuerdas, y refuerza tus estacas. Porque te extenderás a la mano derecha y a la mano izquierda; y tu descendencia heredará naciones, y habitará las ciudades asoladas”. En el pasaje de Marcos, los discípulos están demasiado conscientes de sus limitaciones y falta de recursos como para pensar aun por un momento que tendrían entre ellos la capacidad para responder a las necesidades materiales de tan grande multitud. De igual manera, muchos ministerios urbanos se sienten limitados por su falta de una planta física adecuada, o un presupuesto o un personal ministerial lo suficientemente grande como para emprender una labor más amplia de alcance social. Jamás se les ocurre que el Espíritu Santo pueda haber implantado dentro de la congregación misma las semillas de dotación y poder necesarias para atender a esas necesidades sociales.

Ante la resistencia inicial de los discípulos, el Señor los invita a explorar entre la multitud e indagar cuántos panes hay disponibles. Ellos regresan con un reporte de cinco panes y dos peces. Vemos aquí un tercer principio muy importante: Se requiere que los líderes exploremos activamente dentro de nuestras congregaciones y descubramos los recursos que frecuentemente yacen allí escondidos, antes de concluir prematuramente que no tenemos la capacidad para llevar a cabo las tareas ministeriales que se nos ofrecen por delante. Familiarizarnos con los talentos de nuestra gente es esencial para poder dar a luz congregaciones verdaderamente fructíferas e impactantes. Muchas veces me he quedado asombrado al descubrir los dones latentes e inexplorados que poseen mis feligreses. Esas gracias divinas generalmente son más que suficientes para responder a los variados retos que diariamente nos plantea el ministerio.

A veces nuestra gente es tímida en hablar de las capacidades que poseen. Necesitan que sus líderes indaguen activamente acerca de sus talentos y experiencias pasadas, y que los ayuden a sacar a la luz los dones reprimidos u olvidados. En ocasiones descubriremos tesoros que enriquecerán nuestros ministerios, y que harán mucho más fácil el trabajo de redimir y bendecir nuestras comunidades. Como los cinco panes y dos peces, esos dones humildes, puestos en las manos poderosas de nuestro Señor Jesucristo, serán ensanchados y multiplicados, y podrán satisfacer las necesidades de nuestras multitudes quebrantadas.

UNA LECCIÓN INESPERADA

Hace algún tiempo fui a visitar una célula de hombres nacida casi espontáneamente en el seno de nuestra iglesia unos cuantos meses atrás. El líder y fundador de este grupo, un joven caribeño que ha experimentado recientemente una fuerte renovación espiritual, no es altamente educado, ni posee ningún tipo de entrenamiento teológico. Hace algún tiempo que me insiste en que pase a visitar esa reunión de hombres, para que la revise y le imparta cierta legitimidad con mi visita. Durante un buen tiempo he resistido la invitación, dejando que otros miembros del personal ministerial ministren en algunas de las reuniones semanales. Pensaba que se trataba de un grupo pequeñito de personas, como suele suceder con grupos de esta naturaleza. Finalmente decidí apartar una noche para ir a visitarlos, un poco a regañadientes, admito.

Cuando llegué al lugar de la reunión, bastante alejado del centro de la ciudad y difícil de ubicar, me sorprendí de encontrar unos treinta hombres de diferentes nacionalidades y edades en intensa adoración, hacinados en la sala y cocina del pequeño apartamento. La intensidad de la reunión era palpable. El gozo que estos hombres sentían de estar juntos era evidente. Su entrega a una mezcla fluida de cánticos, alabanza espontánea y oración era contagiosa. Era claro que me encontraba en una reunión muy especial. Dirigiendo las alabanzas y tocando el teclado muy competentemente estaba Aquiles, un humilde carpintero hondureño que jamás hubiera pensado pudiera desempeñar ninguna de las dos funciones. Eduardo, el fundador de la célula, exhortaba a los hermanos con destreza natural, mostrando gran aplomo y capacidad de liderazgo. Hombres que jamás había visto decir una sola palabra en público durante las reuniones normales de la iglesia ahora oraban y se ministraban unos a otros con soltura y confianza, mostrando gran potencial de liderazgo. Al final de la reunión, todos celebramos alegremente un delicioso ágape, sirviéndonos de una gran olla de sancocho humeante que la dueña de la casa nos había preparado. Era claro que lo que estaba pasando en esa extraordinaria reunión hogareña reflejaba algunos de los valores más hermosos del Reino de Dios, y que bendecía a mi congregación en formas muy poderosas.

Esa noche, regresé a mi casa un poco pensativo pero muy gozoso, habiendo recibido una gran lección. Entendí como nunca que no debo subestimar las capacidades y los dones que yacen escondidos en mis feligreses. Dios los ha llenado con su Espíritu, y por lo tanto poseen capacidades latentes que los capacitan para servir en maneras que mi posición pastoral no me permite. De regreso a casa, me prometí de nuevo aprender cada vez más cómo abrir espacio y proveer oportunidades para que ese pueblo que yo sirvo, dotado y enriquecido por la presencia del Espíritu en sus corazones, pueda ejercer y sacar a la luz sus dones escondidos.

Me resultó más claro que nunca que no debo subestimar la dotación secreta que yace en el alma de cada hombre o mujer en el cual habita el Espíritu de Dios. El poder y la capacidad que habita en cada uno de nosotros los creyentes, no importa cuán humilde sea nuestro origen, es verdaderamente asombroso. Como declara el apóstol Pablo, tenemos que orar para recibir “espíritu de sabiduría y de revelación”, a fin de que podamos comprender “cuál es la esperanza a que él nos ha llamado, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos” (Ef 1:17-19).

Para que la Iglesia hispana en Estados Unidos pueda realizar la inmensa tarea redentora que Dios le ha asignado, tendremos que aprender a liberar el inmenso poder que Dios ha insertado en el corazón de cada creyente. Así como en el siglo veinte el hombre descubrió cómo desencadenar el asombroso poder que encierra el átomo minúsculo, lo cual revolucionó la historia de la humanidad, de igual manera la Iglesia de Jesucristo tiene que desarrollar y perfeccionar el arte de abrir espacio, inspirar y capacitar al pueblo de Dios para que entre en el pleno uso de la potencialidad que el Espíritu ha depositado en su interior. Sólo de esta manera podremos alimentar y liberar esa multitud hambrienta de la cual Jesucristo nos ha dicho: “Dadles vosotros de comer”.

Comentarios

 
 

gracias a Dios pro tan grande ministerio de todos lo q colaboran en esta pagina por las bendiciones q nos hacen llegar a travez de ella en lo particular e recibido mucho y no tengo como pagar solo le pido al señor q los bendiga muchas gracias hermanos

 
 

son de grande bendicion las enseñanzas porque enriquesen nuestras vidas. sigan adelante que el señor les siga usando y bendiciendo.atentamente pastor enrique velasquez

 
 

les pido oracion por mi sobrino para qu el señor lo saque d las garras de satanas y lo libere de la droga diccion del alcohol les pido que oren para que el señor toque los corazones de su madre y de su hermana y padre para que el señor lo traiga a los pies de cristo. tambien para que todos los jovenes que estan perdidos en las drogas puedan ser rescatados delas garras de satanas.
que dios los bendiga por tan maravillosa labor y que cada dia sean mas las personas que lleguen a los pies del señor.

 
 

Bendiciones para ese ministerio tan hermoso que el Señor les ha entregado.
Me siento muy identificada,con el contenido de sus mensajes,es hora de que se levante un liderazgo mas humano y menos religioso.

Espero algun dia conocerles.
Un abrazo desde COLOMBIA.

Proyecto social VUELVE A CASA.

 
 

es un placer recibir los informes de vuestra congregacion.reciban un cariñoso abrazo y los deseos fervientes de ricas bendiciones para este año. agradezco a Dios por uds. y la edificacion que regalan a mi vida. un abrazo Gabriel ( ciudad de durazno.Uruguay)

 
 

gracias al señor x k me puedo comunicar con udes x este medio los saludos en el amor de mi señor deceandoles k les vaya muy bien y doy gracias x k puedo entender k yo vivo x la fe k tengo en mi cristo k vive x siempre y el cual me a sanado de enfermedad k con el lo tengo todo camino en cristo confiada k nunca me a dejado y me entrego a el en todo el sentido de la palabra muchas gracias y k mi señor los bendiga en todo lo k emprendan espero en mi señor recibir muchas predicas en mi correo k es lo k me mantiene el alimento del espiritu muchas pero muchas bendiciones hely

 
 

Dios les bendiga, ya que Dios pone palabra en el que elabora el mensaje, porque a mi me ha hablado esta palabra, y lo que yo siento es que como verdadersos cristianos dejemos que el espirutu santo nos hable atraves de la palabra y dejemos fluir y escuchar lo que el quiere que hagamos para servir con nuestro talento y que el nos da, por que nos ha dado un potencial para poder hablar y bendecir a otros en el nombre de jesus.

 
 

gracias hermanos por la palabra q me envian, me ministra y me bendice poderosamente... espero q Dios los continue bendiciendo...

Rodolfo Morales.

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