Una Cita con Cristo : Una Vida con Gracia (Lucas 6:27) Parte 2

 

Estamos aquí en este día porque queremos compartir con ustedes la hermosa palabra de Dios y en nuestra meditación anterior comenzamos un estudio acerca de la vida de gracia, la actitud de gracia y eso es lo que queremos explorar en estas meditaciones, y estamos usando como base el pasaje que se encuentra en el Evangelio según San Lucas, Capítulo 6 comenzando con el versículo 27. A este pasaje se le ha llamado la regla de oro donde el Señor nos dice que hagamos a otros lo que queremos que los otros hagan con nosotros. Esa es la conocida regla de oro. Se nos habla también en este pasaje acerca del amor hacia los enemigos.

Lucas 6, 27 dice: “....pero a vosotros, los que oís os digo: amad a vuestros enemigos, haced bien a los que los aborrecen, bendecid a los que os maldicen y orad por los que os calumnian.”

Ahí está la esencia de esta la actitud de gracia que caracterizó y caracteriza la vida de Jesucristo y que constituye un llamado a nosotros, los que nos identificamos con Jesús a vivir en una forma similar a como El vivió. No podemos considerarnos discípulos de Jesucristo si nosotros no adoptamos esta conducta, este estilo de vida.

De hecho más adelante en el Capítulo 6 de Lucas, versículo 40, el Señor Jesucristo dice: “... el discípulo no es superior a su maestro mas todo el que fuese perfeccionado será como su maestro.” Qué quiere decir el Señor Jesucristo con estas palabras? Efectivamente, que si nosotros queremos ser discípulos del Señor Jesucristo no podemos pretender vivir en una forma diferente a como vivió nuestro maestro. Tenemos que ser como El y vivir como El vive.

En nuestro último mensaje aclaramos que esa es la manera en que Dios se conduce, Dios ama a sus enemigos, Dios hace bien a quienes lo aborrecen, Dios bendice a los que lo maldicen y Dios ciertamente lleva a cabo buenas obras hacia aquellos que lo calumnian. Porque hay mucha gente que calumnia a Dios, habla mal de Dios, le echa la culpa de cosas que Dios simplemente no tiene la culpa. Los hombres muchas veces hacen decisiones terribles y desobedientes y pecaminosas y cuando cosechan las consecuencias negativas de sus acciones entonces le echan la culpa a Dios, y calumnian a Dios. Y sin embargo Dios aún así extiende su mano de misericordia y pacientemente trata con nosotros. Si nosotros queremos ser como Cristo tenemos entonces que adoptar esta actitud de gracia para con los demás.

Déjenme tomar un momentito más para definir lo que yo quiero decir con esta actitud de gracia. La palabra gracia es una palabra muy profunda que se encuentra en la Escritura. Y gracia quiere decir cuando nosotros regalamos algo, cuando damos algo a alguien que esa persona no se merece, cuando usamos misericordia con alguien en vez de usar el látigo, o de la ley, o de la acusación o el juicio. Para mí una actitud de gracia es aquella que nos predispone a tratar a los demás con una actitud benévola, una forma generosa, una forma bondadosa. La actitud de gracia es aquella que perdona al ofensor. Es aquella actitud que asume bien en los demás en vez de asumir maldad y mala disposición.

La actitud de gracia yo a veces la comparo con la actitud de un abuelo hacia sus nietos. Es una actitud misericordiosa, benévola, tolerante, apacible que por el amor tan profundo que se tiene perdona, sobrelleva y tolera y es paciente con los demás. Esa es la actitud de gracia. Es una actitud que no le da a la gente lo que se merece en términos malos, y que le da a la gente lo que no se merece, en términos buenos. Dios es un Dios de gracia.

Dice la Biblia que Dios pudo habernos destruido, pudo haber destruido la raza humana por su pecado. Dice la Biblia que la paga del pecado es muerte, y en sus mandamientos el Señor dijo claramente que el alma que pecare, esa morirá. Todos nosotros estábamos sumidos en pecado, alejados de Dios, sin misericordia, sin amor, destruyéndonos y explotándonos unos a otros. Pero dice la Biblia que cuando el hombre estaba sumido, inmerso en el pecado, entonces Dios envió a su hijo Jesucristo para asumir una forma de hombre, vivir una vida de sufrimientos y de padecimientos y morir finalmente en una cruz, inmerecidamente y a través de su muerte darnos paz y reconciliación con Dios. Dios nos dio la recompensa de la salvación cuando nosotros ni siquiera estábamos buscando. No éramos capaces ni siquiera de concebir el deseo de servir a Dios y de buscar de Dios y de arrepentirnos. Sin embargo Cristo murió por nosotros. Dios por su gracia nos dio algo que nosotros no merecíamos, es decir, salvación. Y no nos dio algo que nosotros merecíamos, es decir, muerte y condenación. Esos es gracia.

La gracia de Dios lo lleva a ser tolerante con nosotros, a perdonarnos nuestros pecados una y otra vez cuando nos confesamos y nos arrepentimos de ello. La gracia de Dios lo lleva a ser paciente con nosotros y a adoptar una mirada a largo plazo en vez de condenarnos inmediatamente que pecamos porque Dios mira lo que vamos a llegar a ser y Dios pacientemente nos lleva a través de un proceso de regeneración y de santificación y de perfeccionamiento y mientras llega ese momento de ser mejores, Dios tiene paciencia con nosotros. La gracia de Dios lo lleva a ver lo bueno que está en nosotros no solamente lo malo. La gracia de Dios lo lleva a saber que, como dice la Biblia, somos polvo. El salmista dice en el salmo 103, “... porque El conoce nuestra condición, se acuerda de que somos polvo”. Esa es la gracia de Dios para con nosotros y se supone que nosotros extendamos ese mismo tipo de gracia a la gente que nos rodea, a nuestros amigos, a nuestros enemigos, familiares, cónyuges, hijos, colegas en el trabajo, la gente en la iglesia, los que nos hacen mal, los que nos tratan mal, los que tienen mala disposición para con nosotros, los que hablan mal de nosotros, los que nos explotan. Nosotros debemos amar como Dios ama. Debemos extender la misma gracia, la misma misericordia que Dios tuvo con nosotros a aquellos que nos tratan en una forma inadecuada.

Al primer tipo de gracia, es decir la gracia de Dios para con los hombres, yo la llamo gracia vertical, de arriba hacia abajo. A la gracia que se supone que nosotros extendamos hacia nuestro prójimo, yo la llamo gracia horizontal, de lado a lado.

Tu no podrás recibir en plena medida la gracia de Dios hasta que no extiendas gracia a los que te rodean. Hay una relación íntima entre esos dos tipos de gracia. Si tu quieres ser un receptor de gracia, tu tienes que dar gracia, porque ya Dios te dio gracia a ti primero. Eso es bien claro, el Señor dice: si ustedes no les perdonan a los que los ofenden sus faltas, Dios no perdonará las faltas de ustedes. Es decir, hay una relación. Cuando oramos en el Padre Nuestro decimos “... y perdónanos nuestras deudas así como nosotros perdonamos a nuestros deudores.” Es decir hay una íntima conexión entre la gracia de Dios para con nosotros y la gracia que nosotros se supone que tengamos para con los demás.

Y ese es el llamado de la Biblia. Ese es el misterio de este pasaje que en un sentido Dios nos dice: Hijos, así como yo me comporto, así también tiene ustedes que comportarse. Yo doy gracia, yo regalo, yo soy generoso, yo me doy y doy continuamente sin esperar ni siquiera recompensa, y ustedes si quieren ser verdaderamente hijos míos pues entonces deben evidenciar las obras y la naturaleza de vuestro padre.

Si tu quieres ser un seguidor de Jesús, si tu quieres ser verdaderamente como Dios, si tu quieres ser un hijo de Dios, que expreses la naturaleza de Dios, entonces pídele a Dios que te haga un hombre, una mujer de gracia. Pídele a Dios que la actitud de gracia llegue a ser una parte característica, definitiva de tu vida.

Entrega tu vida a Jesús. Entrega tu carácter, tu temperamento y tu forma de actuar y de pensar al espíritu santo de Dios. Al entrar en relación personal con Jesucristo, pídele a Cristo: Señor, entra en mi vida. Toma control de mi mente y de mis pensamientos y ayúdame a amar como tu amas y a ser un hombre o una mujer de gracia. Que Dios te bendiga.

Comentarios

 
 

sigo dando gracias a DIOS por su vida pastor MIRANDA para que cada día seas mas utilizado por EL. TE BENDIGO EN EL NOMBRE DE CRISTO JESUS.

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