Una Cita con Cristo : Multiplicación de los panes y peces (Marcos 6:30) Parte 6

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Mis queridos hermanos les saludo en el nombre poderoso de Cristo Jesús. Les habla su amigo y hermano Roberto Miranda y estoy compartiendo con ustedes en estas últimas semanas el pasaje de Marcos, Capítulo 6, y nos hemos tomado tiempo analizando este pasaje que concluye y culmina con la multiplicación de los panes y los peces, porque tiene unas enseñanzas tremendas y profundas como ustedes, yo creo, que estarán de acuerdo conmigo.

Vemos aquí que esta multitud se acerca a Jesús necesitada de palabra y el Señor les dedica tiempo para enseñarlos. Al concluir el día una larga enseñanza, los discípulos le dicen al Señor Jesucristo: “Señor, ya despídelos para que vayan porque la noche ya se está acercando y compren comida, y vamos nosotros a continuar con el descanso que teníamos planificado.”

Pero el Señor, sorprendentemente, les dice: “Denles ustedes de comer.”. Respondiendo El les dijo: “Dadles, vosotros de comer”. Ellos le dijeron, estoy leyendo el versículo 37, capitulo 6: “Que vayamos y compremos pan por 200 denarios y les demos de comer?”, El les dijo: “Cuántos panes tenéis, id y vedlo”, y al saberlo dijeron “Cinco y dos peces.”

Cuando Cristo le dice a los discípulos que ellos les den de comer a la multitud, los discípulos se horrorizan, miran el número tan grande: 5000 hombres y aquí no estamos contando a las mujeres y los niños. Eran 5000 hombres solamente pero había una multitud aún mayor. Y claro, humanamente hablando, era imposible. Los discípulos primero no tenían el dinero, segundo no tenían el lugar donde comprar comida y tercero no había un lugar lo suficientemente grande para proveerle a tanta gente comida. Todas las condiciones parecían imposibles para que las palabras de Cristo se realizaran.

Pero yo veo algo importante aquí, quiere enfatizar esto de nuevo, que el Señor quiere una iglesia aquí en la tierra que se compadezca y que satisfaga las necesidades del mundo. Yo veo a Cristo a través de su ministerio, satisfaciendo necesidades. Cuando se acercaron a El gente físicamente enfermas, el Señor usó el poder de Dios para sanar, cuando se acercaron a El gente endemoniada, el Señor usó su autoridad para expulsar a los demonios, cuando vino gente atribulada emocionalmente y con problemas mentales, el Señor les ministró a los lunáticos y a los enfermos emocionalmente. Cuando se acercó gente como esta multitud, necesitada de una palabra de enseñanza espiritual el Señor se tomó tiempo para enseñarles. Y aquí vemos ahora que esta multitud tiene una necesidad física, necesitan comida y el Señor por medio de su gracia y de su misericordia ahora también siente la compasión dirigida hacia llenar esa necesidad física de comida que tiene la multitud.

Y la iglesia de Jesucristo aquí en la tierra tiene que ser una iglesia igualmente variada en su forma de ministrar. A veces tendremos que orar por sanidad para los enfermos, a veces tendremos que reprender a los demonios y liberar a la gente de la opresión demoníaca, en otras ocasiones la iglesia tendrá que tener un ministerio de consejería y ministrarle a las familias y a los individuos la enseñanza de la palabra de Dios que le permita recibir los conocimientos necesarios para resolver los problemas familiares, matrimoniales, personales, emocionales. Y a veces la iglesia de Jesucristo también tendrá que dirigirse a los problemas sociales, la iglesia de Cristo tiene la sabiduría y tiene el poder para alimentar a los que tienen hambre, para ayudar a los que no tienen hogar, para ayudar a los desempleados, para intervenir en los asuntos educativos y académicos de la comunidad. La iglesia es una voz muy poderosa y llena de sabiduría y debe intermediar en todos los eventos de la vida de la comunidad.

Hay muchas iglesias y muchos cristianos que tenemos una idea muy limitada de lo que es el ministerio y solamente creemos que nos tenemos que limitar a cosas espirituales. Si alguien viene con un problema material simplemente decimos: “Voy a orar por ti”. Pero la Palabra dice que tengamos cuidado de que cuando alguien viene con una necesidad material no los despidamos diciendo, bueno, que el Señor te bendiga. Voy a orar por ti. Sino que le ministremos también a ese aspecto material y que seamos hacedores de la palabra y no solamente oidores de ella.

Dice en Santiago, capítulo 2: “Hermanos míos, de qué aprovecha si alguno dice que tiene fe y no tiene obras. Podrá la fe salvarle? Y si un hermano, o una hermana, están desnudos y tienen necesidad de mantenimiento de cada día y alguno de vosotros le dice: Id en paz, calentaos y saciaos pero no les dais las cosas que son necesarias para el cuerpo, de qué aprovecha?

Buena pregunta, la iglesia tiene que hacer obras de misericordia. Los cristianos tenemos que hacer obras de misericordia. Muchas veces tendremos ocasión de ser de bendición a algún familiar, algún amigo o aún algún extraño que tiene una necesidad material, podremos compartir nuestro dinero, nuestra casa, nuestra comida, una palabra de aliento con alguien. Pero muchas veces estamos tan ocupados que simplemente decimos: Que Dios te ayude, voy a orar por ti. Sabes qué, tu tienes los recursos en tu vida para bendecir a muchos, no les eches la carga solamente a Dios porque Dios quiere que compartas con El, Dios quiere que tu sientas las necesidades de los demás así como El la siente, y muchas veces El te escogerá a ti como instrumento. El podría hacer el trabajo directamente pero a Dios le gusta trabajar en sociedad con sus hijos y El quiere que nosotros, su iglesia, seamos instrumento de su gracia donde quiera que estemos. Tu eres un agente de la gracia de Dios, tu como cristiano tienes que verte como un instrumento en las manos de Dios.

Dondequiera que tu estés, encomiéndate a Dios y pídele a Dios que te haga un instrumento de su paz. En el trabajo a veces encontramos gente tan necesitada y simplemente nos desentendemos y decimos como dijo Caín: “acaso yo soy guarda de mi hermano?” Sabes que la respuesta es, sí. Tu eres guarda de tu hermano, Dios espera que tu te preocupes por la necesidad de tu hermano.

Muchas veces ofendemos a Dios viviendo vidas egoístas, tan metidos en nuestros propios problemas y nuestras propias necesidades que no tenemos tiempo para compadecernos del prójimo. El Señor Jesucristo te dice, dale tu de comer. No envíes a la gente simplemente así por así, sino que Cristo quiere usarte a ti en sociedad con El para bendecir a los que tienen necesidad, a los que están trabajados y cargados.

Yo quiero una iglesia misericordiosa y compasiva, así como El es misericordioso y compasivo. Y el Señor lo único que quiere es tu actitud de disposición, El quiere que tu te rindas a El. Cuando los discípulos le dijeron: Señor, no tenemos los recursos, el les dijo: Bueno, miren a ver qué tienen ustedes ahí en la multitud? Los discípulos comenzaron a buscar y a averiguar entre la gente y regresaron y dijeron: Señor, la único que encontramos entre toda esta gente es 5 panes y dos peces. Y el Señor dijo: eso es suficiente. Ves, siempre hay algo que tu le puedes dar a Dios. El Señor hubiera podido crear el pan y los peces de la nada. Era tan fácil para El crear de la nada como multiplicar lo poquito que había. Pero el quiere siempre que nosotros aportemos algo. Sabes que hay algo en tu vida, hay un don, hay una cualidad y hay una característica dentro de ti que Dios ha puesto en ti que eso Dios lo puede usar para bendecir a los demás. Cada cristiano tiene un don puesto por Dios, cada uno de nosotros vale y tiene algo que aportar al Reino de Dios si tan solo creemos.

Tu tienes solo cinco panes y dos peces dentro de ti para darle alimento a la multitud. Muchos de nosotros nos sentimos tan pobres, tan insignificantes, tan incompetentes que no pensamos que Dios nos puede usar. Pero todo hijo de Dios, por más humilde que sea, tiene algo de la gracia de Dios y eso Dios lo puede usar como un punto de partida para que su gracia y su misericordia se pongan en manifestación. Cinco panes y dos peces, un muchachito de la multitud tenía eso y Cristo les dijo: Denme eso, esa va a ser la materia prima que yo voy a usar para darle alimento a la multitud.

Los discípulos creían que no tenían nada pero había algo que Cristo podía usar y así hay algo en ti que puede ser el comienzo de la manifestación de la gracia de Dios en tu vida y a través de tu vida. Busca esos 5 panes y 2 peces, están dentro de ti y entonces comienza a ser un hombre o una mujer de misericordia. Que Dios te bendiga!

Comentarios

 
 

Muy buena explicación, pues hace reflexionar al lector y cuando una persona llega a pedir algo de comer muchas veces habiendo algo uno por pereza o por negligencia no se para a darle algo a la persona y cuando lo hace uno se siente bien porque dice ayude a alguien a suplir una necesidad, y esa ayuda es un compartir, la persona que recibe agradece y su cara se llena de alegría, todos tenemos algo que aportar o compartir con otros y esos son los 5 panes y los 2 peces que cada uno llevamos en nosotros mismos.

 
 

Me gusto mucho su enseñanza, la verdad es que Dios si me ha inquietado para ayudar, lo que sucede es que tengo tanta gente a mi alrededor necesitada a nivel economico y yo no tengo el dinero para ayudarla, me siento en la misma situacion que ellos, entonces es cuando pregunto cuales son mis cinco panes y dos peces, ello necesitan dinero o trabajo y de igual manera yo, que puedo hacer para ayudarlo? yo oro por ello y por sus necesidades pero me gustaria hacer mas.

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