Sermon Clasico : No te afanes por nada

A propósito de Sermones
  • Presenter: Dr. Roberto Miranda
  • Length: 46:06
  • Fecha: May 26, 2002

Como hemos dicho en el pasado todo el mundo tiene cierta influencia. Liderazgo es influencia. En algún momento de su vida usted siempre está haciendo liderazgo, aunque sea encabezando un grupo de carros en una calle. Y siempre estamos ejerciendo influencia, y por lo tanto hay ciertas reglas y ciertas actitudes que son necesarias de entenderlas. Hay ciertos principios de la palabra que son importantes. Y hermanos les digo que cada día más y más me convenzo de que la frontera de la vida cristiana y de la humanidad está en nuestra capacidad para mantener relaciones armoniosas con los demás seres humanos.

¡Qué difícil es eso! ¡Qué difícil se hace mantener relaciones armoniosas unos con los otros, en la vida de la iglesia, en el hogar, donde sea! Me convenzo más y más, hermanos, que lo que nos diferencia a nosotros, o lo que nos puede diferenciar a esta religión cristiana es le énfasis que pone Cristo sobre el carácter de la humildad, la mansedumbre, el amor, la misericordia, la paciencia, la tolerancia los unos con los otros.

Déjenme decirles que cuando hay esa actitud en el corazón de la gente es muy difícil si cuando se están tratando dos personas que tienen esa actitud, que haya conflictos, que haya problemas. Lo que más afea la vida cristiana es esa incapacidad que nosotros tenemos, hermanos, de expresar el carácter suave de Jesús. Y yo levanto la mano como el primero que muchas veces fallo en esto.

Pero yo se bien que ahí es donde nos llama la palabra de Dios y muchas veces vienen las dificultades en la vida cristiana. Yo cada día le tengo más pena a Satanás, hasta cierto punto, aunque suene escandaloso. Lo que le quiero decir con eso es que le echamos la culpa de una cantidad de cosas que el pobre no tiene la culpa. Es nuestra falla, y estamos ahí continuamente echándole la culpa a el. Ya bastante mal que el ha hecho y le va a caer su condena, no se apure. Pero hay muchas excusas que nosotros cogemos que, mire el problema es con nosotros los creyentes. No estamos aplicando las verdades del Reino de Dios.

Y por eso para mi cada día se me hace más y importante, sobre todo cuando he visto últimamente tanto ministerio supuestamente ungido, caer en escándalos y tantas cosas feas allá afuera que yo me convenzo más y más que en última instancia, lo que nos salva es el carácter de Cristo. Asumir el carácter de Jesús lo más posible, en nuestro trato los unos con los otros. Contra tal cosa no hay ley, dice la palabra. El diablo no puede con un hombre o una mujer que ha sido tratado por el espíritu santo y que está expresando el fruto del espíritu de Dios. Bondad, mansedumbre, amor, paciencia, benignidad, amor, paz, gozo del espíritu. Tenemos que pelear para vestirnos de esas cosas, hermanos, y pedirle al Señor que nos de sabiduría para vivir la vida. Sabiduría. De todas las cosas que usted le puede pedir al Señor, pídanle a Dios sabiduría, porque con sabiduría usted tiene poder, tiene unción, tiene todo lo demás. Pero si no tiene sabiduría la unción no le va a servir de nada. El diablo puede bregar con la unción, déjenme decirles, pero no puede bregar con un hombre o una mujer tratado por el espíritu santo. Muy difícil. Pongamos la meta en adquirir esas cualidades de fruto del espíritu. Peleemos por eso. Yo me apunto como primero que voy a tratar lo más posible de hacer esto en mi vida. Y por eso es que hemos hablado de estas cualidades, porque el pueblo de Dios necesita prudencia, hermanos, necesitamos prudencia para saber cómo vivir la vida, cómo relacionarnos los unos con los otros. Tenemos que volver al abc de la vida cristiana. Cuando nosotros podamos vivir esas cualidades, usted verá que podemos ser felices los unos con los otros.

Yo quiero hablar con respecto a este pasaje porque la actitud de Juan me cautiva, en este texto que acabamos de leer y lo estoy usando como apoyo y como punto de partida para esta reflexión que yo he titulado “Siervos reemplazables”.

Lo que quiero en resumen decir es que cuando nosotros servimos al Señor debemos servir sin aferrarnos a las posiciones. Ahí es donde yo quiero quedarme un rato: sin aferrarnos a las posiciones. Y voy a poner énfasis en esa palabra aferrarse o afanarse. El Señor me ha estado manteniendo en estos días, una y otra vez por eso le digo que esto no tiene que ver solamente con liderazgo en el sentido básico de la palabra, sino con principios muy grandes de la vida humana, me ha tenido meditando en el afán y en el aferrarnos y en apegarnos a las cosas.

En el budismo una de las reglas más importantes y yo creo que el budismo, a pesar de que es una religión muy fallida en muchas cosas, tiene unos descubrimientos bien importantes, habla de que la raíz del dolor humano, la raíz del sufrimiento humano es en el apego, el afán, el aferrarse a las cosas. Y el antídoto es despegarse. En el budismo se persigue el despegue total del mundo cotidiano. El despegarse y adquirir una especie de completa indiferencia a las cosas de la vida. Eso es lo que persigue. Yo no creo que hay que llegar a ese punto. Para mi es una cuestión extrema, pero hay un grano de verdad ahí muy importante y es que muchas veces, hermanos, cuando cualquier cosa en la vida a la cual tu te apegues demasiado y que te aferres demasiado, es dañina y no es de Dios.

Nosotros no debemos perseguir de este mundo y pegarnos a ello psicológicamente. La palabra “agarrar” tiene una buena palabra que es garra, como si metiéramos las garras en algo y no nos queremos soltar. El ser humano puede sufrir mucho cuando hace eso. A veces nos aferramos a un dolor, por ejemplo. Cuantas personas hemos visto por ahí que se aferran a la memoria de un ser querido y no lo quieren dejarse ir. Se murió hace años y todavía están sangrando y visitando esa tumba en su mente y aferrándose a ese cuerpo muerto, porque no quieren dejarlo ir. No lo quieren soltar.

Eso le decía a alguien, no recuerdo ahora mismo una conversación que tenía, no es de la iglesia por si acaso, pero llegó estaba nerviosa, tensa y temblando y le digo: ¿Qué te pasa? ¿Por qué te sientes así? Me dice: “Hoy es el día del aniversario de la muerte de mi mamá y todos los años cuando llega ese día yo me pongo así”. Yo le dije: Mira, mi consejo es despide a tu madre. Suéltala, déjala irse.

Porque nos aferramos a los cosas, nos pegamos a ellas y puede ser apegarnos a un amor que no se dio y que simplemente no resultó y podemos vivir apegados a ese recuerdo. Puede ser aferrarnos a una posición que queremos lograr en el mundo secular. Yo quiero llegar a ser el jefe de mi oficina y hay gente que está dispuesta a venderle su alma al diablo para llegar a una posición de autoridad. Si o no, la gente a cada rato hace esa transacción, hermanos. Se ponen neuróticos, se divorcian, sus hijos los odian. Oh si pero llegue a la posición, quemados y secos completamente, pero llegaron.

Tenemos que pedirle al Señor que nos de sana sabiduría para no apegarnos a nada. Si Dios permitió que algo nos sea arrebatado, hermanos, después de llorar un poco, despidámoslo, digámosle adiós. Seamos así con todas las cosas en la vida, porque nada de este mundo demanda que nosotros nos amarguemos o vivamos secándonos por dentro por algo que no podemos resolver.

Mi papá tenía un dicho que creo que está en varios países, dice: Si tu mal no tiene cura, por qué te apuras, y si tiene cura por qué te apuras. Y yo creo que hay algo ahí de verdad en como nosotros debemos comportarnos en la vida. Es decir, tenemos que pedirle al Señor una posición intermedia entre ser sanamente activos y dinámicos y agresivos en una forma sana, y también a la vez saber cuando decir: suficiente, ya voy a descansar y voy a dejar ahora que las cosas tomen su curso, y voy a guardarle luto a lo que he perdido y entonces dejar que Dios me lo de si El lo quiere más adelante.

Por ahí hay un poema que ojalá lo hubiera conseguido que habla acerca de eso, que si tu tienes algo y si tu lo amas suéltalo y déjalo ir y si vuelve a ti, pues es que era para ti, sino despídelo, no era tuyo. Yo creo que hay algo ahí de sana sabiduría también, hermanos. Pidámosle al Señor esa capacidad para no aferrarnos a nada de este mundo. Por eso yo creo que el Apóstol Juan dice: “... no améis este mundo ni las cosas que están en el mundo...” porque todo lo que hay en el mundo, la vanidad de los ojos, el deseo de las cosas no es de Dios, todo eso se va para la basura, todo eso va a terminar un día. Como cristianos tenemos que caminar esta vida levemente, suavemente, dejando que el Señor nos de lo que El quiera y que nos quite lo que El quiera.

Ahora no quiere decir que no lloremos por un tiempo las cosas. Cuando a mi se me pierde algo bueno y amable que yo he querido mucho, yo digo me voy a encerrar por unos días en mi mente y proceso eso y lo trabajo y lo proceso a través de la palabra y cuando sale ya empacadito lo cojo y lo tiro al fondo del mar y le digo adiós, y sigo viviendo. Esa es mi filosofía espiritual de que yo no voy a permitir que ninguna cosa de este mundo me coma internamente. Nada que sea producto de afán o de agonía o de compulsión o aferrarse a las cosas, eso no es de Dios. Cristo nos ha llamado a paz, nos ha llamado a libertad, hermanos, nos ha llamado a que vivamos la vida suavemente para que lleguemos a la meta todavía con un poquito de jugo en el cerebro y en el cuerpo.

Así que es muy importante y precisamente usted dirá, ¿qué le habrá pasado al pastor porque donde está el tema este? Pero está ahí porque quiero que ustedes se lleven estas lecciones, hermanos, porque muchas veces en el servicio al Señor, aquí viene esta aplicación, yo veo mucha gente compulsiva, aún en el servir al Señor y esto es causa de muchos conflictos en las iglesias, no solamente en esta iglesia sino en todas las iglesia, nos aferramos a las posiciones, nos aferramos al ideal de un ministerio, nos aferramos a algo que hemos hecho y que ya creemos como que me pertenece. Y entonces esa territorialidad que a veces el pueblo de Dios manifiesta en las cosas de servir al Señor, causa unos conflictos terribles y unas distorsiones, y unas deformaciones de la vida congregacional muy grande y unos sufrimientos, y una dificultades también en la institución misma, que no es saludable, no es bueno, no es del Señor.

Y Dios quiere, hermanos, que nosotros desempeñemos nuestras posiciones, nuestros cargos y nuestras responsabilidades con una sana distancia a la vez que damos, y nos entregamos, y nos comprometemos y somos excelentes en lo que hacemos, también que lo hagamos con un poco de despegue para que si esa posición por algunas razón u otra nos falta o desaparece o somos reemplazados o lo que sea, que nosotros no caigamos en una actitud defensiva, distorsionada, resentida, o que a veces cuando viene alguien y entra en nuestro ámbito de influencia, en una posición y parece como que puede representar una amenaza a nuestra seguridad le gruñimos enseguida, como los perritos cuando se le acerca y tienen un hueso en la boca y comenzamos... y le pegamos los dientes, y le enseñamos todo tipo de cosas y eso no es bueno. Eso no es del Señor.

Tenemos que desempeñar nuestras tareas con sencillez, no aferrándonos a ninguna cosa de este mundo, porque todo eso es simplemente cuestión psicológica, eso es de la carne, eso es de las emociones, no es del espíritu. Y en el servicio al Señor, hermanos, nosotros tenemos que hacer las cosas diferentes. Las palabras de Cristo siempre me suenan al oído “.... más entre vosotros no será así” Al Señor le gustaba decir eso, continuamente estaba diciendo eso en una forma u otra. Entre vosotros va a ser diferente la cosa, Y el Señor lo que estaba diciendo, una y otra vez, era un principio básico de la vida cristiana, ese principio de ceder. El poder más grande que tiene un hijo de Dios está en ceder. Aprender a ceder en el momento apropiado antes de que la cosa se torne atómica y nuclear y conflictiva. A ceder sabiendo que el Señor defiende nuestros intereses cuando lo ponemos a El como nuestro abogado y nuestro defensor. Contra tal cosa no hay ley. Escúchenme algunos principios con respecto a esto de no aferrarnos a nada del reino, a nada del servicio.

Como tenemos nosotros que servir al Señor con respecto a este principio:

1. Debemos cultivar la conciencia de que son los intereses de Dios y del reino los que necesitan ser avanzados, no los míos. Son los intereses de Dios y del reino los que necesitan ser adelantados. Yo simplemente soy una pieza, una tuerca en esa maquinaria que debe funcionar para que Dios sea glorificado y que avancen los intereses del Reino de Dios en la iglesia o en el mundo en general. Yo, en realidad no soy importante en ese asunto, excepto simplemente como un instrumento posible que Dios puede echar a un lado cuando El quiera.

He pensado mucho en Elías, cuando el Señor lo llevó al desierto y le reveló lo que iba a suceder más adelante en Israel y en Siria y todo esto y le dijo, a tal rey lo voy a poner en Siria, a tal rey en Israel , y al final le dijo “... Y Eliseo te va a sustituir a ti. Ve y úngelo para que sea tu reemplazo”. Elías simplemente dijo, si Señor, amen, lo voy a hacer así.

Porque en el Reino de Dios es así como se hacen las cosas. Elías había llegado ya a su final y Dios se daba cuenta de que ya Elías estaba gastado, en términos de su sistema nervioso y espiritual. Ya Elías necesitaba retirarse y Dios entonces le consiguió su reemplazo, Eliseo. Y le dijo, ahora tu ve, unge a Eliseo y el va a ser tu sustituto. No hay preguntas allí de... Elías, que te parece si....? No, esto es así y así va a ser y punto. Ya es tiempo de que así.... Elías simplemente saludó y dijo: Sí, Señor. Así ha de ser.

¡Qué lindo ejemplo, hermanos, para nosotros también, no! Yo veo aquí esto en Juan. Juan cuando le vienen a dar chismes de que aquel que el bautizó que todavía no se ha mostrado como el gran Mesías que es, dice: Juan, ¿tu sabes lo que está pasando? Que aquel a quien tu bautizaste, ahora esta bautizando más gente que tu. ¿Y qué le dice Juan? Dice: ¿cuál es el problema? Yo no soy el esposo, usando una imagen. Yo simplemente soy uno de los amigos de la corte nupcial y lo único que yo hago es ser un intermediario. Cuando yo veo que el esposo y la esposa se unen, pues ya mi papel es simplemente gozarme, celebrar, felicitarlos, en vez de ponerme celoso y ponerme a pelear de que el esposo, pues eso es lo que supone que se pase, que la esposa y el esposo se unan. Yo no soy nada en el asunto. Yo soy simplemente un intermediario. Así que ¿cuál es el problema? Juan tenía una perspectiva correcta de cual era su posición en el Reino. Su posición era simplemente bautizar al Mesías, ser un heraldo del Mesías, anunciarlo. Dijo: “Yo soy una voz que clama en el desierto”.

Ahora cuando vino el Mesías y comenzó a ejercer sus funciones mesiánicas, su función entonces como heraldo era echarse a un lado y dejarlo que El continuara. Juan tenía una sana estima acerca de si mismo. Cuando se haya cumplido, hermanos, el propósito de Dios debemos ponernos a un lado nosotros siempre. Tenemos que discernir ese momento.

El problema, sin embargo, en las iglesias y en los trabajos y en otras situaciones de la vida, es que inconscientemente nosotros inyectamos nuestra propia agenda, nuestra propia necesidad emocional de continuar en una posición. Hay una equivalencia falsa en esto. Nos ponemos caso como si los intereses del Reino de Dios son nuestros intereses y viceversa. Tenemos miedo de ceder muchas veces, por temor a quedarnos sin algo que apreciamos y que nos da placer desempeñar y le ponemos un barniz espiritual a esto y lo llamamos celo por las cosas del Señor, pero en realidad es celo por mi mismo y por mis propios intereses.

Dios nos llama a entender, hermanos, si yo sirvo para avanzar el Reino de Dios eso es todo lo que importa y yo nunca voy a ser obstáculo para nada. Si otra persona glorifica a Dios mejor que yo haciendo esa posición, gloria a Dios, que la tome y yo me voy a gozar en eso, porque yo soy simplemente el amigo del esposo, yo no soy el esposo. Es muy importante que nosotros nos conscientisemos con respecto a este asunto.

2. Siempre debemos estar dispuestos y ya lo he señalado, pero lo voy a enfatizar más ahora, siempre debemos estar dispuestos a que otro tome nuestra posición, y debemos en nuestra mente cultivar la conciencia de que ese día puede llegar y probablemente va a llegar. Siempre tenemos que estar dispuestos a que otra persona asuma nuestra posición. Y esto es muy doloroso a veces. Yo decía que es como ver a nuestra mujer casarse con otro, después de años de convivencia. Esa posición que yo tanto desempeñé, que tanto atendí, ahora otra persona la está desempeñando. Nos duele, pero es así.

Esto me vino a la mente porque en esta etapa en la vida de la congregación León de Juda, donde estamos haciendo cambios administrativos y continuamente hay más complejidad en la vida de la iglesia, y surgen otros ministerios y surgen otras cosas, esta es una época de muchos cambios y de muchos ajustes y se requiere, hermanos, en ese tipo de situación, que cada uno de nosotros tenga sus papeles listos, donde le firmemos a los lideres de la congregación una carta que diga: cuando usted necesite esto, cuando se necesite yo estoy dispuesto a cederlo para que venga otra persona quizás más capacitada que yo y haga esa función. No oigo muchos amenes por ahí, pero yo creo es importante.

Yo creo que, hermanos, en la vida de cualquier congregación, que todo líder maduro y espiritual sea capaz de hacerle la vida fácil a sus pastores y a su otros líderes diciéndoles; mis hermanos, yo estoy dispuesto, si hay otra cosa que pueda servir mejor, yo estoy dispuesto a hacerlo. Ahí está el fruto del espíritu santo, usted ve, es que difícil, se lo digo.

Déjenme darle una ilustración acerca de esto: voy a tomar mi hermano Omar, sin su permiso pero pasó algo esta semana y yo estaba hablando con Gregory acerca de esto, y yo creo que esto ejemplifica lo que yo quiere decirle. Les voy a dar un ejemplo de cómo el fruto del espíritu es tan importante para evitar malos entendidos, conflictos, problemas, etc.

Es una de esas escenas cotidianas de la vida del servicio. Yo había llamado a mi hermano Omar durante la semana, para pedirle que el predicara esta mañana a las 9 de la mañana porque Gregory tenía que salir, iba de viaje a California por el fin de semana, y entonces yo pensé que no podía predicar a las 9. Pues, llamé a Omar, le dejé un mensaje en el celular y entonces cuando llegué aquí a la iglesia un rato después, estaba hablando con Gregory y sucede que está la oficina abierta. Yo entro a saludarlo un momentito a la oficina y me doy cuenta de que el iba salir a California mucho más tarde y que bien hubiera podido predicar a las 9 de la mañana. Entonces yo, en vos alta, le digo a Gregory: “Ah, mira que lastima caramba, si yo hubiera sabido eso te hubiera pedido a ti que predicaras a las 9 de la mañana porque hace tiempo que no predicas y es bueno que de vez en cuando la congregación te escuche, etc.” Y sale la vos de Omar detrás de mi: “No se preocupe, pastor. El puede hacerlo.” Yo me sentí un poquito abochornado porque pensé quizás Omar piensa como que el es segundo plato o que yo estoy despreciándolo a el, etc. Si o no, puede haber personas que escuchando eso se hubieran ofendido. Un gran lío. Ahí tengo yo que darle explicaciones, ir a secarle las lagrimas y a decirle que yo lo amo y que no se preocupe, etc. Pero lo que me impactó fue su forma tan espontánea y real de decir: Pastor, no se preocupe. Y lo señalo para su alabanza y también para darles un ejemplo. Yo me sentí tan bien, y le agradecí a mi hermano su gentileza y su madurez. Uno tiene que sentirse muy seguro para poder tener esa actitud.

Ahora, si el hubiera querido hacer un lío allí, y hubiera tenido derecho en un sentido. Y yo veo cada día más y más esto, hermanos, que muchas veces los problemas de la vida se resuelven, no es por lo que tu tienes derecho, por lo que te deben dar sino que hay una ley más alta que es la ley del amor, es la ley de la misericordia, es la ley del fruto del espíritu, es la ley de la cruz. Si nosotros usamos esa regla tan maravillosa, se evitan una cantidad de conflictos en el matrimonio, en la amistad, en la iglesia.

Hermano, escucha el corazón de la gente, no escuches solamente sus palabras o te fijes solamente en su acciones. Hay una ley más honda, más profunda que es la ley del amor que te permite entrar en el corazón de la gente, leer su espíritu y ponerte a tono con su intención y poder juzgarlos como Dios juzga a la humanidad. Por eso es que habrá mucha gente en el cielo que nos sorprenderemos de verlas cuando lleguemos allá arriba, porque Dios ve de una manera mucho más profunda, más paternal, más amorosa, más generosa al ser humano de lo que nosotros lo vemos. Y si nosotros pudiéramos juzgar de esa manera a nuestro prójimo, cuantos conflictos se evitarían en la vida humana.

Seamos generosos. Seamos generosos y dejemos que otros, si es necesario, tomen nuestra posición. Y si la tomaron injustamente, ascuas de fuego amontona sobre su cabeza, dice la palabra.

No hay herramienta más poderosa que la cruz. No hay martillo más pesado que la cruz. Si usted la usa como un arma de poder en su vida. Ceda activamente, ceda en el espíritu y usted verá que poder tiene esa acción para liberar fuerzas a favor suyo. Es un gran secreto.

Yo pensé esta semana acerca de Mefiboset, una figura que mucho no conocemos en la escritura. Mefiboset era una de los hijos de Saúl y quedó lisiado de los pies en una caída que tuvo como niño. Y David le perdonó la vida a Mefiboset. Creo que era hijo de Jonatán y era descendiente de Saúl. Y David por amor a Jonatán puso a Mefiboset en una posición escogida en su reino y le dio tierras y una cantidad de cosas y cuando el hijo de David, Absalón atacó a su padre y lo exilió, el criado de Mefiboset le metió una calumnia a Mefiboset y le dijo a David que Mefiboset lo había traicionado. Y cuando David fue otra vez instalado al reino, Mefiboset vino a verlo, y David le dijo: Mefiboset, ¿qué te pasó? ¿por qué me traicionaste así? etc. Y Mefiboset le dijo: yo no lo hice, sino que mi criado me traicionó a mí.

En ese tiempo David le había dado al criado de Mefiboset toda la tierra de su señor y Mefiboset le dio la explicación de lo que había pasado en realidad a David. Y fíjense que David no se comportó.... por eso es que David no era tan sabio, David era un hombre muy de corazón genuino para con el Señor, pero no era un hombre muy sabio, y entonces David le dijo: bueno, mira, en realidad yo no tengo mucho tiempo para atender esta situación, ya yo hice la decisión y repártanse ustedes dos las tierras. Cuando en realidad lo que debió haber dicho es : bueno, coge todas tus tierras de nuevo.

Mefiboset le dijo, mira Señor, lo importante es que tu estés de regreso en el reino. Que se quede el con todas las tierras. ¡Qué conducta más linda es esa! Me ha impactado eso acerca de este hombre, Mefiboset. Y así, hermanos, tenemos que hacer nosotros muchas veces.

Aquí está: “... y Mefiboset dijo al rey “Deja que el las tome todas pues que mi Señor, el rey ha vuelto en paz a su casa”.

Y lo que nosotros tenemos que hacer es eso, hermanos, si otra personas te está serruchando el palo no te preocupes. Tu defiéndete, si puedes, pero no lo hagas tampoco con demasiada pasión, sobre todo en el Reino de Dios porque en el Reino de Dios las cosas se resuelven de diferente manera. Usa la cruz, cede. Abre espacio y tu verás como Dios entonces te da lo que tu necesitas en tu momento.

Siempre dite a ti mismo: Esta posición no es mía. Este ministerio no es mío, pertenece al Reino de Dios y mi iglesia. La usaré mientras se me permita y sea útil. La entregaré enseguida que se haga necesario. Ese es el pacto que nosotros debemos tener en nuestra mente con respecto a cualquier cargo, cualquier posición, cualquier cosa, que tenga que ver con el Reino de Dios. Que no seamos nosotros jamás encontrados peleando o en pugna por una posición.

Hermanos yo veo eso y mis ojos de pastor sufren, cuando yo veo eso entre nosotros aquí. Y tenga cuidado con decir amen porque quizás el que dice amen es el primero. Lo que el Señor quiere es ver esa generosidad, esa mansedumbre, ese fruto del espíritu entre su iglesia.

Juan, cuando quisieron meterlo en controversia y vinieron a agitarlo: Hey, mira lo que está haciendo aquel por allá. Ve y llámale la atención. El no se quiso meter en controversia. Tranquilos, eso es de el. Eso pertenece a el. Nunca seas tu encontrado en controversia y en pelea por nada que tenga que ver con el Reino de Dios. Muy importante: está preparado para que otro tome tu posición si es necesario.

Un tercer principio:

3. Busca encontrar tu lugar de servicio pero sin afán. No ansiosamente. Yo veo hermanos, que llegan a la congregación o que están ya hace tiempo y Dios está trabajando ya en su vida, están tomando clases de discipulado; saben que Dios le ha dado dones; tienen un sentido de llamado en el reino y yo veo, a veces, hermanos, que hay mucha gente insegura, buscando compulsivamente su lugar en el reino. Como muchacha que tiene miedo de quedarse soltera y están como compulsivamente siempre poniéndose en posiciones de tratar de conseguir esa pareja que están buscando. Y entonces a veces se afean en su comportamiento y se ponen inseguras y así a veces hay personas buscando su situación en el reino, pero lo hacen en una manera inadecuada.

Y fíjense hay unas consecuencias muy negativas respecto a ese tipo de actitud: i). Muchas veces ponen presión sobre el sistema de la iglesia y sobre los pastores y los lideres para que se les consiga una posición donde sirvan. Y a veces estamos ahí los pastores, con la lengua afuera, rompiéndonos la cabeza: ¿qué le puedo conseguir a este hermanito, a esta hermanita para que no se me vaya de la iglesia? Y distorsionan las cosas, se pone presión.

ii). Otra cosa es que muchas veces es que los vemos de un sitio a otro, alocadamente como tratando de encajar en algo, y no encajan mientras mas tratan más se enmarañan y más difícil se hace y más se frustran y más carga son para ellos mismo y para otros. Óigame, que bueno es cuando hay santidad y hay gozo también. Y a veces la gente santa es la gente más aburrida y más amarga que yo conozco en la vida.

Pero dice Pablo: “... buena cosa es cuando las dos cosas se unen. Porque nada hemos traído a este mundo y sin duda, nada podremos sacar. Así que teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con eso.” Usted ve la actitud de contentamiento a la cual yo me estoy refiriendo desde el principio del sermón. Ahora, mire lo que dice: “Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo y en muchas codicias necias y dañinas que hunden a los hombres en destrucción y perdición, porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos se extraviaron de la fe y fueron traspasados de muchos dolores.”

Pablo está diciendo la gente que anda por ahí amando tanto el dinero, apegados al dinero, se mete en unos líos tremendos y en peligros y sufrimientos y así mismo es a veces con el servicio, la persona que anda muy aferrada a la necesidad de servir a Dios en algo, y de encontrar su posición en el reino, cae a veces en tantas tentaciones y tantos peligros y a veces el peligro de crear su propio ministerio cuando Dios no lo ha llamado a eso. Y después están echándole la culpa al Señor porque fracasó el bendito ministerio. Dios no te llamó a eso. El no te va a respaldar porque el no te puso esa carga a ti. Dios respalda cuando llama, pero muchas veces nosotros estamos creando quimeras artificiales y estamos esperando que el Señor las bendiga, las honre y las santifique y les de vida. No se puede.

Hermanos, busca servir al Señor pero siempre con ese contentamiento en tu corazón. No dejes que nada te quite la paz del Señor. Dios nos ha llamado a paz, dice la palabra , a disfrutar de la vida. En este Labor Day; que está mal puesto ese nombre, un día para descansar se llama el “día del trabajo”, no me pregunten cómo salieron con eso; descansa, disfruta, goza de la vida, pero no te afanes por nada, porque Dios se toma tiempo muchas veces para dar las cosas.

Otro cuarto principio bien importante:

4. Entiende que el departamento de empleo de Dios no tiene límites. El departamento de empleo de Dios no tiene límites. El departamento de empleo de Massachussets si tiene límites, pero no el de Dios. En el departamento de empleo de Dios siempre hay muchas posiciones.

Cristo dijo: “... en la casa de mi Padre, muchas moradas hay”. Y yo creo que si nosotros entendemos esto, esto nos va a ayudar. Siempre habrá algo útil que nosotros podemos hacer en el Reino de Dios, por eso es que no tenemos que pelearnos por una posición en particular. Porque hay muchas cosas en las cuales podemos servir al Señor, si algo se cierra se abren otras puertas. Tenemos que entender que si Dios nos quitó un trabajo, hay otros que podremos ocupar. Dios es quien emplea, no el hombre, mi hermano. Y Dios tiene infinitas posibilidades de trabajo. Yo trabajo para Dios, no para los hombres. Eso me ha ayudado a mi siempre. Siempre en mi labor al Señor, el que me emplea a mi es Dios. Yo trabajo para Dios a través de esta iglesia, pero mi patrón es mi Padre Celestial.

Y eso quiere decir, hermanos, que el es quien me puso a trabajar aquí y cuando ya El quiera otra cosa, El me llevará a otro lugar. Yo no tengo que estar peleando ni afanándome por una posición. Y esta verdad es importante que ocupe nuestra conciencia con respecto al servicio, porque a veces la gente está buscando y maniobrando y manipulando en la carne y lo humano porque piensa como que la gente es quien tiene el poder para darle la posición. En el espíritu es Dios quien pone al siervo a trabajar en lo que El quiere. Dios siempre es el que llama. Y entonces tu lo que tienes que hacer, es asegurarte de que tu estés en sintonía con Dios, de que El sea quien te llame.

En la Biblia, hermanos, la mayoría de la gente grande que Dios llamó, ninguno estaba buscando servir al Señor. A Gedeón lo sorprendió el ángel y cuando le dijo “Varón esforzado y valiente”, Gedeón dijo: “quien yo?” A Moisés casi lo tiene que matar para que haga lo que le pidió. Le puso todo tipo de excusas. A David lo tuvieron que ir a sacar de la majada, metido por allá, porque ni siquiera se pensaba que el podía y el estaba tocando su arpa por allá y matando leones de los más despreocupado completamente.

A Abraham lo llamó a los 75 años y le tuvo que decir lo que tenía que hacer, etc. Y llevarlo a través de todo un camino zigzagueante para que llegara y encajara en su llamado. A Esther hubo que pelar con ella casi para que asumiera su función. A Pablo lo llamó cuando quería matar a los cristianos. Ese si que estaba lejos del servicio. ¿Por qué? Hermanos por eso porque Dios es quien siempre está buscando a la gente. Dios es quien escoge por razones que solo El conoce. Lo importante es que tu le digas a Dios: “heme aquí, envíame a mi, yo estoy disponible”. Y que tu levantes la mano y digas: “Señor, mira aquí estoy yo”.

Órale al Señor, busca su atención. No estés tu maniobrando al nivel terrenal, humano, maquiavélico muchas veces, para conseguir una posición. Trata con el Padre directamente, porque el Padre tiene miles y millones de posiciones que El te puede dar. Y si te quita una, te da otra y te abre otros caminos, y siempre va a estar moviéndote y llevándote a cosas mejores. Y a veces tu mismo te puedes perder la oportunidad que Dios tiene para ti por aferrarte a algo que no es lo que Dios quiere, ya en esa etapa de tu vida. Así que deja que el Señor sea quien te emplee. Deja que el Señor sea y tu llama su atención. Asegurarte de que tu vida sea agradable a El.

El último principio es eso, lo importante es que Dios se agrade de ti y de tu corazón. ¿Por qué digo esto? Porque si esto se da, si Dios se agrada de ti y de la configuración de tu espíritu, de tu persona, cuando Dios mire adentro de tu alma, si El encuentra algo ahí que le agrada, a ti nunca te faltará algo que hacer en el reino. Si Dios está contento contigo, mi hermano, El te va a usar. El no va permitir que tu vida sea ociosa.

Escucha lo que dice Segunda de Crónicas, Capítulo 16, versículo 9. Dice: “porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con El.”

Yo he subrayado ese versículo, lo tengo ahí en mi Biblia y siempre lo miro: Crónicas, 16:9. Porque yo siempre en mi mente tengo esa imagen de Dios recorriendo toda la tierra poéticamente hablando. Mirando, buscando. Dios vive anheloso de encontrar hombres y mujeres que tengan un corazón que El pueda agradarse de el. Son muy pocos.

Por eso fue que cuando David, por ejemplo, David tenia un corazón tan tierno para con Dios, amaba a Dios. Era como un muchacho hasta cierto punto. Un muchacho peligroso que le cortaba la cabeza a cualquiera, pero un muchacho muy amante del Señor, muy tierno para con Dios, muy celoso de la gloria de Dios, muy fácil de tirarse al piso cuando Dios lo acusaba de algo, y el reconocía que había pecado. Y por eso Dios le perdonó a David tantas cosas y lo defendió tanto y lo puso tan en alto, y lo amó entrañablemente y le dio el privilegio más grande de todo, de un reino que nunca terminaría a través de su descendiente, Jesús. Porque David tenía un corazón así, puro para con Dios, no era un corazón maquinador, calculador, sino un corazón transparente, limpio para con Dios. Y por eso Dios lo llamó de la majada, de lo más hondo del campo para que fuera rey de su pueblo, porque Dios no es tonto, ni es torpe, su mirada entra a lo más profundo y por eso muchas veces hay gente que quiere servir al Señor, tiene dones, pero nunca son puestos en posición, porque su corazón no es agradable a Dios.

Asegúrate de que tu corazón sea agradable a Dios, que tus motivaciones sean agradables al Señor, que tengas un corazón limpio y puro, inocente para con Dios porque Dios ama a la gente de corazón inocente y le perdona muchos pecados. Pero el corazón maquinador y calculador Dios lo repudia. Orgulloso. Y por lo tanto si tu corazón es agradable a Dios no te preocupes por posiciones, Dios te encontrará lo que tu necesitas hacer, Dios estará deseoso de que tu le sirvas.

Segunda de Pedro, 1 5 al 7. Dice: “.... vosotros también poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe, virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal y al afecto fraternal, amor, porque si estas cosas están en vosotros, si estas cosas están en vosotros, esas virtudes que acaba de mencionar aquí el pasaje, si están en vosotros y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto”

Mi hermano, mi hermana, si esas cualidades del fruto del espíritu santo están en tu corazón, es imposible que tu no encuentres algo que hacer en el Reino de Dios. La gente vendrá a tocar a tu puerta, la gente vendrá a buscarte y a rogarte que seas rey sobre ellos, como hicieron con Jesús. Lo que más necesita el mundo es gente sabia, gente, tratada por el espíritu santo, gente que pueda aconsejar, gente que pueda modelar el carácter de Cristo. Esa gente siempre estará en demanda, siempre tendrá ofertas de empleo en el Reino de Dios, lo que pasa es que a veces somos haraganes y queremos nosotros mismos ir como los discípulos que querían que Cristo los pusiera uno a su derecha y uno a su izquierda usando otros medios y Cristo le dijo: No, a esas posiciones se llega a través de la cruz. Hay que llegar a ellas legítimamente, mientras tu más quieras hacer en el Reino de Dios asegúrate de que más profunda sea la obra de la cruz en tu vida. La única forma de tener gloria y grandeza en el Reino de Dios a través de la cruz, a través del ser cortados y traspasados por el cuchillo de Dios. Pero la persona que está dispuesta a hacer eso, siempre será feliz, siempre tendrá cosas que hacer en el Reino de Dios.

Bajemos nuestras cabezas, yo quiero confesarle al Señor, que el primero que necesita tomarse esa medicina soy yo. Muchas veces le fallamos al Señor con actitudes que no convienen en su reino y Dios quiere una iglesia de amor, una iglesia genuina, una iglesia crucificada, una iglesia que proyecte el fruto del espíritu santo. Contra tales cosas no hay ley, contra tales cosas, las tragedias de la vida no tienen poder. Pídele al Señor que te ayude ahora mismo a despojarte de todo afán, de todo aferramiento a cosas artificiales y entrégalo todo al Señor, fírmale una carta al Padre en blanco, que diga: Padre, yo te lo doy todo y tu devuélveme lo que tu quieras. Si quieres devolverme algo devuélvemelo, sino todo es tuyo.

Y entrega lo que tu más amas, como entregó Abraham a Isaac y muy posiblemente Dios te lo devolverá y te dará mucho más: Que ese sea el lema de tu vida, que esa sea la forma de caminar en el Reino de Dios. Despréndete ahora mismo de todo sueño y de toda cosa deseable. Despréndete de tus ambiciones. Despréndete de lo que tu más amas y daselo al Señor y ama a los demás, y se generoso con los demás. Despréndete de todo y dalo, dalo a los pobres y tendrás tesoro en el reino de los cielos, serás feliz entonces.

Sabrás lo que es la aprobación del Señor , sabrás lo que es la complacencia de Dios en tu vida y en tu servicio al Señor, y tu servicio entonces será un holocausto de olor agradable al padre. Cada vez que el padre te vea expendiendo tus energías en el trabajo dirá: Ahí está mi siervo en quien tengo complacencia. A el le doy autoridad. Sirve con ese corazón. Ama, sirve a tus hijos así, sirve a tu esposo o a tu esposa así. Sirve a tus colegas en le trabajo así. Sirve a tus compañeros de estudios así.

Una persona desprendida, generosa, que no se aferra a las cosas, que ama como Cristo amó, que lo da todo porque tiene todo en su Padre celestial, y tu verás que nunca te faltará nada, nunca dejarás de ser feliz. El gozo del Señor te invadirá y estarás contento todos los días de tu vida. Vendrán las turbulencias de la vida y tu estarás firme y seguro, durmiendo en la barca como Jesús porque no te pueden quitar nada que tu no hayas dado de todas maneras. El secreto de la felicidad es ese. No te aferres. No agonices. No te afanes. No te agarres a las cosas. Somos peregrinos, camino a una patria celestial y estamos de paso. Mientras tanto celebramos lo poco que Dios nos da o lo mucho y lo gozamos y lo demás se lo dejamos a El.

Padre, ese es nuestro deseo, esa es nuestra confesión, esa es nuestra petición en esta tarde, Señor, ser así como iglesia. Padre, pedimos que nunca sean las posiciones y los afanes del servicio motivo de conflicto y de amargura en este lugar, que el nombre de Cristo jamás sea deshonrado por gente carnal, Señor. Queremos que el fruto del espíritu reine en este lugar y en nuestras vidas, en nuestros hogares, en nuestros trabajos. Queremos ser mensajeros de un reino de amor y de luz y de armonía como es el Reino de Dios. Perdónanos porque muchas veces fallamos en esto. Ayúdanos a encontrar descanso en ti en este día.

Danos tu paz en el día de mañana, los que no vamos a trabajar, Señor. Ayúdanos a descansar en ti y así simbólica y físicamente encontrar nuestro reposo, nuestra herencia eterna que nadie nos puede arrebatar. Gracias, Señor. Gracias, Dios. Aleluya. Amen.

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