Sermón 4 de junio 2006 : La actitud del triunfo (Parte 7)

A propósito de Sermones

Este particular mensaje en cuatro partes que he dado sobre Hebreos, Capítulo 12, la vida por diseño, la vida de éxito, la vida abundante que Cristo ha declarado sobre nosotros y mi ánimo ha sido infundir en ustedes visión acerca de cómo vivir una vida productiva.

En Hebreos, Capítulo 12, versículos 1 y 2, hemos hablado de que aquí el escritor de Hebreos llama a sus lectores a una vida cristiana de integridad y una vida que cumpla los propósitos del Evangelio. Y da unas lecciones de cómo llegar a esa vida cristiana espiritual, exitosa. Pero yo les he dicho que hay aquí también unas enseñanzas de cómo vivir una vida exitosa en cualquier aspecto de la vida.

Y lo que yo voy a hacer, voy a hacer un resumen rápido de todos los elementos principales, porque yo creo que estas cosas hay que repetirlas, renovarlas, dar detalles diferentes, hasta que se nos graben bien claramente en el cerebro los principios que estamos enunciando.

Quizás la primera vez que tu escuchas estos principios no los vas a entender completamente, pero la segunda y la tercera vez van a ser un impacto en tu vida y en tu sensibilidad. Y hemos dicho que el escritor comienza hablando de que nosotros también tenemos alrededor de nosotros una gran nube de testigos. Esta palabra ‘también’ se está refiriendo al Capítulo 11, donde él acaba de enumerar una serie de héroes de la fe que alcanzaron grandes metas, alcanzaron grandes logros espirituales y que merecen ser imitados como tutores, como modelos, como mentores de lo que es una vida exitosa en el Señor.

Y entonces él dice ‘nosotros también aquí en León de Judá, en el siglo XXI, que como ellos tenemos también alrededor de nosotros una gran nube de testigos.’ Ese es el primer elemento: nosotros tenemos alrededor de nosotros mucha gente, decía yo, mirándonos. Somos una comunidad que está bajo la mira de todo el mundo alrededor y esa comunidad de allá afuera quiere ver en nosotros una vida de éxito, una vida de excelencia, una vida emprendedora, una vida de integridad.

La gente quiere ver cristianos con matrimonios saludables, quiere ver cristianos viviendo vidas de altura y de excelencia en su vida económica, una vida disciplinada; en su vida moral, en su vida como padres, como hijos. Nosotros tenemos que ser los mejores hijos de la ciudad de Boston, tenemos que ser los mejores padres, los mejores esposos porque alrededor de nosotros hay una gran nube de personas mirándonos, y nosotros servimos para estímulo y ejemplo para ellos.

Nuestra iglesia está siendo llamada a ser una iglesia ejemplar, una iglesia que ejemplifique los mejores valores del Evangelio. Teniendo alrededor de nosotros una gran nube de testigos que nos están mirando, dice, despojémonos de todo peso.

Ahí hay un principio muy importante. Hemos dicho acerca de despojarnos, quitarnos todo exceso. Para vivir vidas exitosas hay que despojarse, hay que quitarse muchas impurezas. Hay que quitarse malos hábitos. Hay que deshacerse de malas actitudes. Hay que renovar la mente. Hay que quitar cosas del pasado, cosas que nos impiden correr.

Un corredor corre livianamente, no anda con ropas pesadas, con botas grandes, con ropa pesada, porque necesita correr ligeramente, necesita llegar a la meta. Nosotros tenemos que pensar qué áreas en mi vida hay que me hacen correr con peso, qué dramas del pasado, qué actitudes, qué formas de pensar, qué patrones de comportamiento, qué relaciones, qué cosas me impiden correr con ligereza, llegar a mis metas, vivir una vida de éxito, vivir una vida de superación personal. Y tenemos que renovarnos, tenemos que cambiarnos, no podemos quedarnos en el ayer, no podemos quedarnos con la misma forma de pensar y de comportarnos. Hay que despojarse.

Antes de uno hacer una nueva casa, muchas veces hay que destruir la estructura vieja o hay que quitar todo lo que está ya desgastado de una estructura para poder poner cosas nuevas. Hay que despojarse. Si queremos vivir vidas exitosas, tenemos que estar dispuestos a cambiar nuestros patrones mentales y renovar nuestra mente y adoptar nuevos hábitos. “.....despojémonos de todo peso.”

Y luego el escritor continua diciendo “...y del pecado que nos asedia”. La vida está llena de malos ejemplos. El mundo moderno es una gran trampa, sus valores no son los valores del Reino de Dios. Estamos rodeados de mala enseñanza, mal adoctrinamiento, malos ejemplos y el mundo quiere asediarnos, quiere rodearnos, quiere atacarnos, quiere presionarnos, quiere modelarnos a su forma.

Y el escritor de Romanos dice, “...no nos conformemos a este mundo sino que transformémonos por medio de la renovación de nuestra mente.”

Si tu quieres tener una vida exitosa tienes que despojarte de las cosas del pasado y no dejarte formatear tu mente, formatear tu mente por los valores del mundo que va a querer hacerlo.

Yo les decía a los hermanos, no solamente se refiere a las cosas pecaminosas de la vida, obviamente pecaminosas, sino que también se refiere a cosas que te impiden estar en comunión con el Señor, que te impiden tener tiempo para meditar en las cosas que tu necesitas meditar para poder ser una persona en crecimiento.

Yo les decía a los hermanos, hace tres meses o cuatro, que si usted llama a mi celular le va a decir que mi caja de mensajes está llena. Y ¿saben por qué? Eso es porque yo lo he decidido así. En algún momento yo estaba recibiendo.... en un día se me llenaba una y dos veces el departamento de mensajes de mi celular, y yo vivía en culpabilidad, me sentía mal porque ahora con el email, con el celular, con el teléfono la oficina y el teléfono de mi casa, uno no vive. Tiene una lista de mensajes y de personas..... y cada persona piensa que es la única que te está llamando.

¿Y qué pasa con eso? Entonces uno vive afanado, uno vive culpable. Tu te levantas por la mañana, y antes de cepillarte los dientes tienes que ir a la computadora para ver quién te mandó un email, y entonces tienes que responderle y a veces..... Entonces qué pasa, lo que se supone que te sirva a ti, te convierte en su esclavo. Tu no tienes tiempo para orar, no tienes tiempo para buscar de Dios, no tienes tiempo para reflexionar sobre tu vida, y estás atado. Y ese es el mundo en que la gente vive hoy en día.

Entonces, uno tiene que en algún momento decir ‘No, yo no voy a dejarme formatear por los valores del mundo, no voy a vivir continuamente de una cosa a la otra, de un afán al otro.’ Y uno tiene que decir ‘STOP’ ‘PARA’, yo voy a determinar qué tipo de vida yo quiero vivir en el Señor y según los valores del Reino de Dios.

Ese es el pecado que nos asedia. ¿Usted entiende? No es solamente la parte de la inmoralidad, a veces el pecado es aquello que te impide llegar a un nivel más alto de vida. Puede ser algo inclusive bueno, como es un celular, o el email, el correo electrónico, pero si eso te impide acceder a otro nivel, entonces no es bueno en el momento. A veces lo bueno es el enemigo de lo excelente y entonces uno tiene que poner a un lado esas cosas y decir ‘No, yo no voy a vivir como vive el mundo, con ese afán, ese ajetreo, sino que yo voy a decidir qué tipo de vida yo voy a vivir. Yo necesito sacar tiempo para estar con el Señor, necesito sacar tiempo para mi esposa, para mis hijos, tengo que descansar, tengo que leer nuevas cosas, tengo que ir a la iglesia.

Si usted se va a dejar llevar por el patrón del mundo, el patrón del mundo es más dinero, más dinero, un nuevo nivel en tu carrera, un nuevo título, y terminaste una cosa y ya te vas a la otra y a la otra y vives la vida sin reflexionar, sin examinarte a ti mismo, sin examinar los valores que te están influenciando. Ese es el pecado que nos asedia, no es solamente pecado en el sentido, como digo y enfatizo, moral o ético. A veces el pecado es simplemente un estilo materialista y circunstancial de vivir la vida, dejando todo peso y el pecado que nos asedia aquí viene “.....corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante.”

Esto de correr con paciencia. Hermanos, la paciencia es clave para toda vida de éxito. Si uno se cansa demasiado rápido, no tendrá éxito jamás. Déjenme darles 5 elementos claves para el éxito con respecto a la paciencia específicamente. Si quiere apúntelo allí, no lo voy a cobrar nada por esto.

Número 1: ser persistente, seguir, mantenerte en la meta. Trata una y otra vez hasta que llegues a tu meta. Como decía si usted quiere salir de deudas quizás le va a tomar 5 años hacerlo, y va a ser poquito a poquito allí, y en un momento la tarjeta se le va a subir un poquito más o la cuenta y va a bajar un poco, y usted va a estar ahí peleando. Si usted se decepcionó y se desanimó en el primer intento, no va a llegar. Usted tiene que seguir allí, persistir. Es importante la persistencia.

La palabra dice “... pedid y se os dará, buscad y hallaréis, tocad y se os abrirá”. Hay una repetición, hay que persistir en las cosas. No se de por vencido demasiado rápido. Persistencia.

Segundo: Visión a largo plazo. Muy importante. No piense que usted va a llegar a la meta de la noche a la mañana. Dese tiempo, expanda la medida, la escala de sus metas. Roma, dicen por allí, no se construyó en un día.

Para mi una de las claves para la vida exitosa es uno poder estirar el marco de referencia para las cosas. Si tu quieres tener un buen matrimonio, no se hace la noche a la mañana. Tienes que persistir aunque tengas una pelea con tu esposa, vuelve otra vez y trata, poco a poco, lo alcanzarás.

Si tu quieres dominar tu peso y quieres tener un peso más saludable en tu vida, no lo vas a hacer de la noche a la mañana, tienes que cambiar tu mente. Entonces tienes que decir, ‘Me voy a tomar 2 años’, y poquito a poquito un día en vez de comerte dos chuletas, te comes una y media y sacas la mitad antes de que te sientas tentado de comértela. Sácala de allí. La próxima vez será una y cuarto. Después de eso, deja de comer mucha carne roja y comienza a comer carnes como pollo y pescado y poquito a poquito vas cambiando tu dieta un poquito a la vez. Tu mente se va acostumbrando, porque si tu mente está acostumbrada a ver un plato, un monte de comida cada vez que te sientas a la mesa, ya tu cerebro está acostumbrado a eso. Tienes que ir poquito a poquito hasta que tu ganes la batalla. Es a largo plazo, hasta que tu mente y tu sensibilidad se vayan acostumbrando.

Persistencia. Visión a largo plazo.

Tercero: hacer decisiones pequeñas y que muchas veces al día vas a repetir hasta que formes un hábito. Comienza pequeñito en la vida. Muchas veces la gente fracasa porque son demasiado ambiciosos y comienzan demasiado alto para lo que pueden lograr. Entonces una persona decide ‘voy a comenzar a correr, voy a comenzar a hacer ejercicio’, y el primer día corren 3 millas y después usted los ve que no pueden ni siquiera caminar, porque los músculos los tienes destruidos, sus huesos no están acostumbrados, les duele todo el cuerpo por 3 semanas. Y dicen, ‘Ah, no, si eso es correr, no quiero saber de eso’.

Tenía que comenzar caminando, irse por ahí por un parquecito, caminar media hora y después acelerar el paso. Ni siquiera comenzar a correr. Tres meses caminando y acelerando un poquito más el paso. Después de eso comienzas a trotar un poquito y camina otro poco. Y poco a poco vas trotando más, caminado menos, hasta que ya puedes correr solamente.

Después de eso acelera un poco el paso y después aumenta el número de distancia. Poco a poco. Eso te puede tomar dos años. Pero poco a poco sus músculos, sus huesos, sus tendones, su mente se van acostumbrando y usted ni siquiera se dio cuenta de como se dio el proceso y ya se convierte en un estilo de vida. Porque el cerebro es así, el cerebro opera poco a poco y así también el sistema físico.

Entonces, decisiones pequeñas. Una decisión pequeña que tu haces todos los días se convierte en un hábito. Un hábito practicado por un tiempo se convierte en un rasgo de carácter. Y un rasgo de carácter con el tiempo se convierte en una condición de vida. Todo poco a poco. Decisiones pequeñas.

Cuarto: no te dejes desalentar por el fracaso. Si fallaste una vez, vuelve a tratar hasta tener éxito. Ven, todo esto está relacionado con la paciencia. Correr con paciencia la carrera que usted tiene.

Yo le preguntaba al pintor que está con nosotros allá arriba. El de hecho es autodidacta, nunca fue a una academia, nunca se le enseñaron clases de pintura. El aprendió solo. Y yo le decía, ‘¿cómo tu llegaste a pintar cuadros tan hermosos? Y me dijo, ‘¿sabes qué? Dañando muchos cuadros’. Dañando muchos cuadros.

Y es así, de la noche a la mañana no se desarrolla una sensibilidad color o a la técnica de la pintura o a las texturas. Se toma mucho tiempo y hay que dañar muchos cuadros, hay que fracasar muchas veces pero si uno se mantiene en el proceso y uno no se desalienta uno va mejorando, mejorando, mejorando hasta que llega a la meta. Trátalo. Sigue adelante. No piense ‘Ah, ya fracasé, ya no puedo volver’. No, sigue. Y el fracaso es parte del éxito.

Paradójicamente, yo digo hermanos, no hay fracasos. Lo que hay experimentos fallidos. Eso es todo. A mi me encanta experimentar, yo siempre estoy buscando diferentes opciones, exploro todo lo que puedo. Cada persona que yo conozco es un posible recurso para mi vida, mi ministerio o para algo en el Reino de Dios y yo veo cada oportunidad como un experimento. En esos experimentos algo bueno sucede.

Los vendedores dicen que, digamos de cien llamadas que usted hace por teléfono quizás diez le van a resultar, pero esas diez le hacen su salario por un año completo. Las noventa son fracasos en un sentido, pero se necesita un bateador se para al bate, y si batea 300 es un gran logro, 350 es fenomenal, eso quiere decir que de 3 veces que se para al bate, fracasa dos o tres, de cuatro.

Entonces, es importante que nosotros entendamos esto porque la vida no.... cada vez que tu trates de hacer algo no quiere decir que vas a tener éxito. Acostúmbrate a probar mucho, experimentar mucho y no dejarte vencer por los fracasos, sino mira los logros y deja que esos logros te guíen al éxito.

La cuarta cosa que creo que es: persistencia, visión a largo plazo, decisiones pequeñas.

Si, perfeccionar y mejorar con cada esfuerzo. Mejora. Cada día has las cosas un poquitito mejor. Incrementos pequeños son los que te llevan a la meta. Mejora, mejora, mejora cada día. Aprende de las cosas que te pasan en la vida. No te quedes simplemente con los fracasos, sino aprende de los fracasos.

Ok, cómo puedo yo mejorar esto, cómo puedo yo superar esto, qué puedo aprender de lo otro. Lo hice de esta manera, ahora puedo mejorar un poquito. Mejora.

Así es que el sistema científico de experimentación es así. Cómo han llegado a las computadoras esas que agarramos en la palma de nuestra mano, esos laptops que hoy en día pesan hasta una libra. Usted mira la primera computadora y era una cosa del tamaño de este edificio, inmensa.

¿Y saben qué? Hoy en día un laptop a veces tiene más potencia que una de esas máquinas que se tomaba un edificio completo hace 30, 40, 50 años atrás. ¿Por qué? Porque los hombres han aprendido a mejorar, mejorar, mejorar. Un día le cambian los cables, otro día descubren un aparato que pueden hacerlo como transistor, otro día descubren un material sintético que ayuda a comprimir las cosas. Otro día aprenden a usar un microscopio para ver las cosas más cercanamente y cada día van reduciendo el tamaño de las cosas hasta hacerlo más efectivo, más económico.

Hoy en día se habla de nanotecnología, eso quiere decir hoy en día la ciencia está bregando con máquinas que con el ojo humano no se pueden ver. Imagínense qué pequeñitas son. Porque han reducido, han encontrado la capacidad.... cada día ir mejorando, mejorando, mejorando. Esa es la clave del éxito en la vida. Mejorar poquito a poquito. Todo esto es parte de la paciencia.

Entonces tiene 5 elementos: persistencia, visión a largo plazo, decisiones pequeñas, no dejarse desalentar por el fracaso y perfeccionar y mejorar poco a poco.

El escritor dice “.... corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante”.

Hablábamos acerca de eso de que hay que mirar la vida como una carrera y hay que definir lo que tenemos por delante.

El Apóstol Pablo en Filipenses, Capítulo 3, versículo 12 al 14 dice: “....No que lo haya alcanzado ya, ni que yo sea perfecto sino que prosigo –ve allí la cuestión esta de persistir- por ver si logro asir –es decir agarrar- aquello por lo cual fui también agarrado por Cristo Jesús.”

Dice “.... Hermanos yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado”, y Pablo era un hombre de mucha experiencia y tenía mucho tiempo en el Evangelio, “....pero una cosa hago –aquí está la clave, dice- olvidándome ciertamente de lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante prosigo a la meta al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús.”

¿Tienes tu carrera tu bien definida por delante? En la vida hay que definir una visión claramente y vivir con los ojos puestos en esa visión hasta que la logremos.

Dice “... puestos los ojos en Jesús”. El domingo pasado hablamos acerca de poner los ojos en Jesús.

Hermanos, si nosotros queremos tener una vida poderosa, tenemos que basarla en Jesucristo. Cristo tiene que ser el centro de nuestra existencia. El cristiano vive una vida Cristo céntrica. Cristo es la fuente de poder.

El Señor ha dicho “...permaneced en mi y yo en vosotros y llevaréis mucho fruto”.

Dice “... sin mi nada podéis hacer”. La figura de Jesús tiene un poder mágico. Cuando tu miras el rostro de Jesús, cuando tu lees su palabra, cuando tu lees sus ejemplos, cuando tu meditas continuamente en su persona, hay algo misterioso que yo no te puedo decir, pero es como tu enchufar tu vida a un enchufe de poder que te transmite la vida de Cristo.

Por eso es que nosotros tenemos que estar siempre mirando a Jesús. Yo no estoy hablando aquí de un proceso mental, emocional, de pensamiento positivo. Estoy diciéndoles que cuando usted mira a Jesús día a día, él entonces se convierte en su mentor, se convierte en su tutor y eso le da resultado a lo que usted emprende.

Mágicamente por usar esa palabra, el poder de Cristo comienza a transmitirse a su propia vida y cosas maravillosas comienzan a suceder.

Miren, por ejemplo, si usted busca en Segunda de Corintios, Capítulo 3, dice el versículo 17 y 18, dice: “.... porque el Señor es el espíritu y donde está el espíritu del Señor allí hay libertad”.

Donde está Cristo en una vida, donde Jesús es el ejemplo, el modelo, el centro, hay libertad para emprender cosas grandes, para buscar proyectos ambiciosos. Dice “.... por tanto, como consecuencia de ese poder que hay en Cristo Jesús, nosotros todos mirando a cara descubierta, como en un espejo la gloria del Señor somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen como por el espíritu del Señor.”

¿Qué quiere decir eso? Cuando tu enfocas tu mirada en Jesucristo y que Jesús es el centro de tu vida y tu lo amas a él por sobre todas las cosas, y tu buscas su gloria, buscas su honra, lo pones primero en tu vida, analizas sus mensajes, sus enseñanzas, es como si tu lo estuvieras mirando a él y misteriosamente, tu rostro, tu vida va adquiriendo la misma configuración de Jesucristo. Por eso dice, “.... somos transformados de gloria en gloria como mirando un espejo en la misma imagen como por el espíritu del Señor”.

Es un proceso misterioso espiritual que se da que tu vida también va a ser transformada y la gloria de Cristo, el poder de Cristo, los logros de Cristo, su victoria sobre circunstancias, su carácter emprendedor que no se dejó vencer por nada, va a venir a ser parte de tu propia vida y de tu propio carácter.

“.... puestos los ojos en Jesús”. Dice aquí, “.... el autor y consumador de nuestra fe.”

Y déjenme señalar aquí dos cositas y con eso termino. Dice “... el cual por el gozo puesto delante de él, sufrió la cruz, menospreciando el oprobio”.

El Señor hizo dos cosas que lo llevaron a él al éxito, lo llevaron a él a consumar su carrera. Número uno, dice que “.....sufrió la cruz por el gozo puesto delante de él”. La cruz es el instrumento más terrible de agonía y de tortura que se ha diseñado en la historia de la humanidad y dice el escritor de Hebreos que si el Señor no hubiera puesto su mirada en el gozo que tenía delante de él, no hubiera podido pasar por la cruz.

Y aquí usted tiene una lección acerca del éxito. Si usted quiere tener éxito no se ponga a pensar demasiado en el costo, tanto como en el resultado y el provecho de lo que usted va a hacer. No piense... hablaba con el pastor Teo Alcántara, esta mañana, que ha sido un atleta toda su vida, y él me decía que eso es verdad. si el maratonista se pone a pensar en la agonía de 26 millas de correr, no lo hace. Pero el maratonista piensa en llegar a la meta, en la satisfacción que va sentir al llegar a la meta y piensa en el trofeo que se puede ganar, en el premio que se va a ganar, y eso en la gloria que va a recibir, eso es lo que lo anima a pasar a través del sufrimiento.

El Señor Jesús para llegar a la cruz pensó en los millares de vidas que iban a ser bendecidas por su sacrificio y por eso “por el gozo puesto delante de él”, por el hecho de ser levantado, como dice Filipenses, Capítulo 2 “.... el Señor le dio un nombre, que es sobre todo nombre para que ante el nombre de Jesús se doble toda rodilla de lo que está en el cielo, en la tierra y debajo de la tierra”, el Señor pensó en eso.

El vio a los ángeles recibiéndolo allá en el cielo. El vio la celebración que iba a haber en el universo como resultado de su sacrificio y dejó que eso al él verlo y celebrarlo en su mente lo llevar a pasar por la agonía y el sufrimiento.

Piensa siempre positivamente en la vida. No pienses en lo que te va a costar, por ejemplo tener tu título. No, piensa más bien en el gozo y el provecho y la satisfacción que tu vas a sentir en ello y deja que eso te anime. Los cristianos sufrimos de siempre pensar en las limitaciones, siempre pensamos negativamente.

Cuando el Señor les dijo a los discípulos ‘Denle de comer a la multitud’, ellos dijeron ‘¿pero como vamos a darles de comer si no tenemos pan ni tenemos dinero, y aún si tuviéramos dinero dónde vamos a conseguir tanta comida para tanta gente?’ Pensaron en las limitaciones.

El Señor podía ver más allá y él veía que solamente con un poquito él podía multiplicarlo y bendecir a toda la multitud. Y así fue. Les dijo ‘vayan, busquen por allí, ¿qué tienen alrededor de ustedes? Buscaron, se metieron, buscaron positivamente y encontraron 5 panes, 2 peces, se los trajeron al Señor y con eso el Señor lo bendijo y dio de comer a toda la multitud.

Tu tienes que pensar en lo positivo. ¿Qué hay en tu mano, qué tienes en la mano en tu vida? y qué puedes hacer con eso. Comienza con eso y piensa que eso Dios lo puede ir multiplicando poco a poco hasta convertirlo en algo grande.

Yo he descubierto que si yo me dejo llevar por las limitaciones y por lo terrible del proceso..... Nosotros acabamos de comenzar un servicio en inglés. No se cuántos saben acerca de eso, lo seguimos anunciando y les invito a visitarnos un sábado de hecho, a las 6 de la tarde.

Comenzamos un servicio en inglés y es difícil, ha cambiado una parte bien importante de mi vida, porque antes yo tomaba los sábados en la noche para prepararme para el domingo y para estar en meditación y descansar un poco y prepararme para el ajetreo del domingo. Pero ahora no. Ahora los sábados tengo que estar aquí. Y hay hermanos que sacrifican sus sábados para venir y ayudarnos y es .... hay un sacrificio, hay un precio que pagar.

Si tu querías antes ir y cenar con tu esposa o algo así, ahora no lo puedes.... y ya terminaste a las 8 de la noche y tienes que regresar a tu casa y prepararte para el domingo. Pero ¿saben qué? lo que me anima es, hermanos, que yo veo en mi espíritu un día una comunidad en inglés siendo bendecida por nuestros esfuerzos. Yo, por el gozo puesto delante de mi.

Ve, cuando yo vengo aquí el sábado y veo 20, 25 personas, yo le digo, ‘Señor, yo no me voy a dejar desanimar porque yo veo esto lleno de gente. Un día yo voy a celebrar. Un día yo voy a decir, lo logramos.’ Cuando yo vea gente nueva y estamos comenzando a ver gente nueva.

Y, hermanos, usted no sabe lo que es vivir la vida de esa manera. Cuando tu te atreves a emprender cosas en el nombre del Señor y tu sabes que hay que pagar un precio, hay que esforzarse y tu no sabes si va a llegar el éxito, pero tu dices ‘No, ya yo lo por antes y me gocé y lo voy a volver a ver’, y eso es lo que hace que uno emprenda cosas nuevas en la vida.

Siempre piensa en el gozo que está delante de ti. Piensa en lo que puede suceder. Piensa en la potencialidad de tus esfuerzos y que eso te anime. Para mi, este edificio ha sido un dolor de cabeza, mucho trabajo, muchas fechas para terminar pospuestas, mucho dinero, mucho esfuerzo, pero yo veo allí cientos de personas, y miles de personas al año recibiendo consejería, jóvenes educándose mejor, inmigrantes recibiendo información acerca de sus estudios, programas de diferentes tipos allí, ese gozo que está delante de mi inspira a seguir adelante. ¿Usted entiende?

Piense siempre en la posibilidad. Piense en la gloria, ¿por qué los conquistadores de lanzaron desde España y desde otros países del mundo a explorar mundos desconocidos? ¿Por qué Colón se tiró desde España para descubrir tierras nuevas? El no sabía lo que le esperaba, sufrió muchísimo, muchos desengaños, muchas dificultades. Cuando llegó a las Américas, su tripulación estaba ya lista para colgarlo a él y regresarse a Europa, hasta que descubrieron el Nuevo Mundo.

¿Saben lo que animaba a esos grandes hombres? El deseo de gloria. Los historiadores han descubierto esa parte del hombre renacentista, era el deseo de recibir gloria, de crearse un nombre, de tener fama y de tener un título de nobleza. Y eso los animaba a seguir adelante.

Nosotros debemos concebir grandes sueños y pensar ¡qué bello será cuando yo llegue a la meta!, y que eso te anime, te lleve adelante. Jesús por el gozo puesto delante de él sufrió ¿qué? la cruz.

Todo logro en la vida tiene una cruz, hay un precio que pagar. Tienes que despojarte de cosas, tienes que deshacerte de cosas que tu amas, tienes que tomarte mucha medicina de verdad en tu vida, tienes que escuchar cosas que te van a doler, cosas que te van a desagradar.

Hay una cruz que todos tenemos que pasar. Si tu quieres mejorar tu crédito y salir de deuda, tienes que cortar tarjetas, ir menos a restaurantes, tienes que .... la compra adelgazarla un poquito y comer más económicamente y viajar un poquito más para comprar los productos. Si tu quieres comprar una casa tienes que ahorrar más. Si tu quieres llegar a una meta profesional, tienes que ir a la escuela después del trabajo.

Hay una cruz que pasar. Hay que sufrir una cruz. Todo en la vida cuesta, hay que pagar el precio. Si tu quieres ser un buen padre, un esposo modelo, tienes que .... hay un precio que pagar, no vas a poder estar saliendo con los amigos todas las noches, o vas a tener que pasar más tiempo con tu esposa y con tus hijos. Si tu quieres tener Aes en la escuela, el sábado en la tarde mientras tus amigos están saliendo por allí, preparándose para la discoteca, tu vas a estar metido en tu cubículo, leyendo y preparando una clase o lo que sea.

Hay una cruz que pagar. Toda vida exitosa, hermanos, depende de una vida disciplinada. Recuerden eso siempre. Los psiquiatras hablan de sublimar, quiere decir, uno convierte ciertos tipos de energía negativa en energía positiva. El hombre, por ejemplo, que toda su energía la invierte en placer sexual, lo que está haciendo es, está tomando su vitalidad, su fuerza vital y la está echando en una forma no productiva.

Ahora, el hombre constructivo, el hombre que vive una vida positiva, toma esa energía sexual y la convierte, la sublima, la convierte en energía para trabajo, para su familia, para sus estudios, para su mejoramiento personal. Es decir coge la energía baja, animal y la convierte en energía divina, energía positiva, energía para logros.

Hay un precio que pagar, ¿usted entiende? Hay una cruz que hay que sufrir y hay un oprobio que menospreciar. ¿Qué quiere decir oprobio? Vergüenza. Hay que.... el Señor Jesucristo dijo, yo no les voy a dar demasiada importancia a la vergüenza. Usted puede imaginarse un hombre subido en una cruz, en una plaza pública, la gente pasando por ahí, viéndolo semidesnudo, viendo toda su intimidad expuesta, su cuerpo sangrar, riéndose de él, apuntando a él, haciéndolo un objeto de vergüenza. Ese fue nuestro Señor, el hijo de Dios, el ser más excelso que ha existido.

Pero ¿saben qué? el Señor dijo ‘eso no es nada, si con eso yo voy a honrar a mi Padre y voy a hacer posible la salvación de millares de seres humanos.’ Lo menospreció, eso es lo que quiere decir. El lo subestimó, no le dio importancia a la vergüenza, sino que miró el éxito.

Hay cierto grado de vergüenza que nosotros tenemos que pasar para tener éxito en la vida. El joven que sus amigos se burlan de él, de nuevo, por sus estudios.

Se han hecho encuestas, una de las cosas que más problemas les causa a los jóvenes afro americanos y latinos cuando quieren superarse es que sus amigos se burlan de ellos. Se han hecho estudios acerca de eso y ningún joven quiere que lo vean como un hijo de mamá, como un fracasado, como una persona que no es ‘cool’ como dicen por ahí. Y entonces, por eso muchas veces abandonan sus metas para unirse a sus amigos.

Cuando tu quieras lograr una meta muchas veces la gente te va a querer arrastrar hacia abajo, porque les amenaza tu deseo de logro y de triunfo. La persona que está viviendo la vida mediocremente, cuando tu comiences a vivir en una forma exitosa, van a decirte sin a veces darse cuenta ‘No, queremos que tu te quedes aquí con nosotros’. Y entonces hay un tipo de vergüenza, un tipo de oprobio que tu tienes que menospreciar, tienes que decir, ‘No, no, no... yo voy a vivir mi vida con altura’.

El varón que dice a sus amigos ‘No, yo no puedo ir porque tengo que atender a mi esposa y a mis hijos. No voy a pasar mi noche bebiendo. No, yo soy un hombre de mi casa.’ Los amigos ‘ah, tu eres un fracasado, tu esposa te controla, que esto y que lo otro.’ Oprobio. Menosprécialo y pon tu mirada en la meta.

¿Cuál fue el resultado que Jesús obtuvo? Se sentó a la diestra del trono de Dios. Jesús logró su meta. El vino al mundo con una misión, con una visión clara. El sabía lo que su padre le había enviado a hacer y cuando él aterrizó en el mundo como un bebé, enseguida comenzó a crear toda una serie de circunstancias para llegar a su visión.

¿Sabe cuando él alcanzó la meta? Cuando en la cruz dio un grito que yo creo que removió los cimientos del universo y dijo ‘Consumado es’. Terminó la carrera es, hermanos.

Consumado quiere decir, terminado es. Alcanzó, y ¿saben qué? en ese momento todo el universo cambió y cuando el Señor se levantó de la tumba, allá arriba lo esperaban ángeles y el Señor lo esperaba con su trofeo por lo cual Dios le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que ante el nombre de Jesús se doble toda rodilla que hay en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra.

El llegó a la meta. El llegó al éxito. El vivió una vida exitosa y ese es el modelo que nosotros tenemos. Pongamos los ojos en Jesús y vivamos nosotros, corramos nuestras propias carreras en la vida. Hay muchas carreras que correr en esta vida, hermanos, pero con Cristo lo podemos lograr. Con él como nuestro modelo podemos llegar a la meta.

No pienses en la disciplina, no pienses en el oprobio, no pienses en la cruz, no pienses en el fracaso del pasado. Prosigue a la meta.

Pongámonos de pie. Hermanos, Dios quiere una iglesia exitosa. Dios quiere que vivamos vidas con propósito, vidas con diseño, vida.... no vivas la vida por inercia, no vivas la vida por simplemente porque hiciste lo mismo ayer, lo vas a hacer hoy y lo vas a hacer de nuevo mañana. Vive la vida con diseño.

Di, yo voy a controlar mis apetitos. Yo voy a tomar control de mis energías, yo me voy a trazar metas claras. Yo voy a vivir mis años logrando cosas, no los voy a vivir simplemente dando vueltas alrededor del mismo círculo como los hebreos: 40 años en el desierto dando vueltas alrededor del mismo pedacito de tierra. No, nosotros queremos vivir una vida hacia adelante.

Prosigo al blanco. Prosigo a la meta, olvidando lo que está detrás, prosigo hacia adelante para asir aquello por lo cual fui también yo asido. Pídele al Señor ahora, al concluir este mensaje en particular que ponga en usted esos elementos.

Padre, paciencia, persistencia, excelencia, una conciencia de que tenemos testigos alrededor de nosotros, la capacidad para despojarnos de todo lo que nos crea peso. También, Señor, el estar dispuestos a pagar el precio, menospreciar el oprobio, menospreciar la cruz para llegar a sentarnos en nuestros propios lugares de autoridad y de satisfacción, Señor.

Esa es mi petición en esta tarde que al proyectar estas ideas, estas imágenes sobre tu pueblo, Señor, veamos tu gloria manifestada y que cada día esta iglesia pueda ir de crecimiento en crecimiento, de altura en altura, Señor, para gloria de tu precioso nombre y a ti daremos toda la gloria y toda la honra, Señor.

Te bendecimos por nuestros estudiantes que han logrado sus metas. Se han graduado, han terminado la carrera, Padre, y ahora tienen otras cosas por delante. Y tu, Señor, te encargarás de que el que comenzó la buena obra la termine porque tu eres fiel, Señor. gracias, gracias, Jesús, en tu nombre. Amen y amen. Denle un gran aplauso al Señor en esta mañana.

Vamos a cantar ese coro que dice ‘aquel que la buena obra comenzó’. Amen.


Sermón de Dr. Roberto Miranda grabado 4 de junio 2006 en Congregación León de Judá Oir | Ver (100K) | Ver (400K)

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