Sermón 14 de mayo 2006 : La actitud del triunfo (Parte 5)

A propósito de Sermones

Hebreos, Capítulo 12, versículos 1 y 2. Este es el texto que constituye la base de nuestra meditación sobre cómo vivir una vida exitosa.

Dice aquí: “... por tanto nosotros también teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante. Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz , menospreciando el oprobio y se sentó a la diestra del trono de Dios.” Amen.

Les he dicho hermanos, acerca de estos dos versículos que yo leí que originalmente cuando comencé a mirarlos, mi único deseo, mi única intención era usarlo como una ilustración para uno de los puntos de este tema que yo he estado desarrollando durante estos sermones del éxito, la vida exitosa, la vida próspera. Pero después, al mirarlo más detenidamente me di cuenta que había tanto material, tanta enseñanza en él que merecía un enfoque aparte, un sermón, y se ha tornado, este creo que es el tercero que va en esa dirección, y creo que falta uno más por lo menos porque tiene tanto material.

Yo les decía el domingo pasado que estos dos versículos como que constituyen un esqueleto de lo que es la vida de éxito en cualquier forma que usted la mire, aunque el propósito original del Apóstol Pablo no fue que lo enfocáramos de la perspectiva del éxito, sino de la carrera cristiana, la vida cristiana, qué tenemos que hacer para tener una vida cristiana exitosa.

Pero ciertamente los elementos que él dice que nos ayudan a vivir una vida cristiana exitosa, también se pueden aplicar a cómo vivir una vida exitosa punto, en cualquier área de la vida. Puede ser el área, por ejemplo, profesional, de las artes o de los medios de comunicación, como Carla, o puede ser en la música, como Abby y Jessica y Jocabed, están desarrollando, y Elías que las acompañó. Puede ser en el ministerio, o en tu matrimonio, o en tus finanzas. Si tu quieres excelencia y éxito en cualquiera de esas áreas, yo creo que ahí tienes una base, una estructura que te puede ayudar para desarrollar ese éxito que tu persigues.

Y yo les decía que cada frase aquí como que tiene un significado, es como un eslabón o un escalón que tu puedes usar para subir hacia esa cima de éxito. Y cada una de esas frases, el domingo pasado hablamos acerca del hecho de que tenemos una nube de testigos alrededor de nosotros, que es importante. Hablamos de despojarnos de todo peso y de toda carga y del pecado que nos asedia. Eso lo toqué más en el servicio de las 12 y de correr con paciencia esa carrera que tenemos por delante.

Cada una de estas expresiones indica algo acerca de la vida de éxito. Es lo que quiero desarrollar un poco más. De nuevo, yo les decía el domingo pasado, ustedes recuerdan, que lo primero dice “teniendo una gran nube de testigos alrededor de nosotros”. El Apóstol Pablo está usando en estos dos versículos como una imagen de los corredores que están corriendo un maratón, por la manera en que él se expresa aquí.

En el mundo greco-romano en el cual él se movía estaban las olimpíadas y estaban os maratones. Todo eso que se hace hoy en día se aprendió del mundo de Grecia y de Roma. Ya eso existía, las olimpíadas y todas estas cosas, y los corredores corrían 26 millas con una gran multitud de gente acompañándolos, como en el maratón de Boston, todo a lo largo de las 26 millas hay gente animándolos a seguir adelante. Ellos tienen alrededor una gran nube de observadores que están mirando su esfuerzo.

Como nosotros, los cristianos, yo decía que tenemos mucha gente mirándonos: su familia, los que no son creyentes en su casa, los vecinos, la gente en su trabajo. Aunque usted no quiera están mirándolo. Desde que usted se identifica como un creyente, como un hijo de Dios, como un cristiano, ya enseguida la gente le pone los ojos en una manera diferente. Ya usted no es una persona meramente neutral, sino que la gente espera ahora que usted viva a la altura de lo que usted profesa, de lo que usted dice que usted es.

Y ellos quieren ver si verdaderamente el Evangelio funciona, si lleva al éxito y a los logros que dice la palabra. Los cristianos hablamos de que Cristo prospera, Cristo bendice, todo lo puedo en Cristo. Ellos dicen: ‘bueno, vamos a ver. Vamos a ver si es verdad eso. Yo te voy a estar observando’.

Y por eso es que los cristianos, hermanos, tenemos un deber en un sentido: de vivir vidas de excelencia y vidas de éxito y vidas que muestren los valores más altos del Evangelio. Y no es para que vivamos como pensando ‘oh, como que .... vivamos a la merced de la opinión de los demás.’ No, pero que vivamos con una sana conciencia de que yo represento el Reino de Dios, yo represento una iglesia universal y mi vida debe ejemplificar, una vida de esfuerzo. No debe ser una vida haragana y de comodidad y de mediocridad, sino una vida que represente una persona que está en perpetuo crecimiento, con valores altos, desarrollándose a si misma, quemando etapas emocionales y yendo hacia la madurez espiritual y con un apartamento ordenado, y con hijos que sean funcionales y mostrar la excelencia.

Decíamos que nuestros hijos están mirando a sus padres para ver qué tipo de ejemplo sus padres le están dando. Cómo va un joven a aprender a ser un hombre amante de su esposa y respetuoso de su hogar, y un hombre de honra, y de buenos valores si su padre o su madre no ejemplifican eso. Nosotros tenemos siempre testigos alrededor de nosotros que nos están mirando y por eso tenemos que siempre ser mejores y mejores y mejores.

Y muchas veces hay cosas que no las vamos a hacer aunque todo dentro de nosotros grita ‘hazlo’, por respeto a esas personas que nos ven y que si los decepcionamos, les estamos haciendo daño a ellos en su corazón y en su propio crecimiento. Así que esa es una razón por la cual nosotros tenemos que ser excelentes en la vida y proseguir a buscar metas altas, y querer vivir una vida de excelencia que ejemplifique ese Cristo poderoso y que dice que él está con nosotros todos los días hasta el fin del mundo.

Tenemos que.... dice el Apóstol Pablo que vivir conforme a ese supremo llamamiento que nosotros hemos recibido. Ser cristiano es algo alto, exaltado y nosotros tenemos que ejemplificar eso. Así que, por eso el Apóstol dice ‘teniendo alrededor de nosotros una gran nube de testigos’, entonces habla acerca de despojarnos de todo peso. El continua con la imagen del corredor.

Los maratonistas, como tienen que correr tanto, y los corredores de larga distancia, adelgazan. Usted nunca va a ver un corredor de larga distancia con grandes músculos porque eso no es lo que ...... él tiene que estar lo más delgado posible. Un boxeador de peso completo sí tiene que estar bien pesado, o un futbolista o un bateador de baseball, pero un corredor tiene que ser “lean”, como dicen, bien delgado. No puede tener mucha grasa porque cada onza es peso adicional que él tiene que cargar, más trabajo para su sistema circulatorio, su corazón, sus pulmones. Entonces él trata de adelgazar a lo mínimo para poder correr a lo máximo.

¿Por qué usted ve los carros de carrera? No son carros como tipo Cadillac o SUV. Son carros pequeñitos, bien delgados, bien económicos en su peso y en su forma para poder correr rápidamente, para que el motor no tenga que cargar más y más peso. Hoy en día, por eso es que los carros los hacen como decía, los metales son bien..... más bien lo que tienen hoy en día son sustancias sintéticas, bien duras como el metal, pero plásticos muchas veces para quitar peso al carro para que ahorre gasolina y para que pueda correr más efectivamente.

Y eso Pablo dice “... quitando todo peso,..... dejando todo peso”. Si nosotros queremos correr una carrera de éxito en la vida, nosotros tenemos que identificar cuáles son esos defectos de mi carácter que me hacen correr más lentamente en la vida: el mal temperamento, por ejemplo, o una actitud crítica, o la ira, o el mal hablar, o el ser una persona resentida, que guarda resentimiento para con los demás, que se hiere fácilmente, etc. Todas estas cosas son peso que tenemos encima: el abuso verbal, el no expresar afirmación a nuestros hijos, las heridas del pasado que nos arrastran.

Muchas veces fuimos heridos cuando niños y vimos cosas terribles que nos hicieron daño y hemos tenido fracasos en el pasado. Todas estas cosas son peso que tenemos que dejarlo atrás. Déjalo atrás. Lo que pasó, pasó, déjalo atrás y ahora ve hacia delante y olvídate de lo que la vida te hizo. Ahora tu estás en Cristo Jesús y tu eres un más que vencedor, dice la palabra. No te lamentes del pasado. No vivas en el pasado. Mira ahora a ese Cristo que dice ‘Yo estoy contigo.’ Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Yo no puedo dejar que el mundo de atrás y lo que yo pasé atrás me deforme continuamente como una grabación que me está continuamente arrastrando y poniendo peso sobre mi vida. No, no, hay que desechar cosas y seguir adelante.

Ese dicho que dice ‘no llorar sobre leche derramada’. Para el cristiano tiene mucho significado: no dejes que el pasado te gobierne. Quítate el peso, sigue adelante. Todo lo que te impida ser un hombre o una mujer de excelencia échalo abajo. Porque si tu quiere vivir una vida de excelencia tienes que dejar atrás los patrones de pensamiento que no conducen al éxito, sino a una vida estancada.

Para uno tener éxito en la vida, tiene que cambiar su forma de pensar. Tiene que renovar su mente. Recuerdan que yo les dije al principio que una de las cosas que uno tiene que hacer para tener una vida de éxito es anchar el espacio mental, lo que uno puede creer. Si tu puedes creer cosas grandes, grandes cosas vendrán a tu vida. Pero si espacio mental es pequeñito, así mismo será tu vida, pequeñita.

Nosotros tenemos que pedirle al Señor, ‘Señor, ancha mi manera de pensar. Renueva mi mente para que yo pueda creer que yo puedo lograr grandes cosas. A muchos de nosotros se nos ha enseñado ‘No, tu no puedes llegar. Eso es solamente los americanos los gringos de ojos verdes’.

Pero no, en Cristo Jesús nosotros somos más que vencedores. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece, dice la palabra del Señor. Nada te puede arrastrar, así que no dependas de los pensamientos del pasado. Quítate ese peso y echa hacia adelante. Adelgázate. Hazte lo más económico posible en tus emociones y en tu composición psicológica mental, lo más eficiente posible. Cada día quita toda cosita que te impida correr con agilidad y destreza la carrera de la fe.

Entonces, dice ‘quitando todo peso, despojándonos de todo peso y del pecado que nos asedia’. El pecado que nos asedia. El Apóstol Pablo dice ‘mira, toda actitud en ti, toda imperfección pecaminosa, toda cosa que te hace daño espiritualmente y también en la cultura en que tu vives, esa es la idea.

Vivimos en una cultura, hermanos, que se ha alejado de Dios y dondequiera lo único que tenemos es malos ejemplos. En los medios de comunicación, en el entretenimiento, el periodismo, en la universidad te enseñan todo lo contrario a los valores espirituales correctos, la sociedad allá afuera. ¿Qué tenemos hoy en día? El matrimonio homosexual, suicidio, matrimonios divididos y quebrantados, jóvenes que no funcionan, separación entre padres e hijos, rebeldía. Es un desastre allá afuera, de rechazo de Dios y de los valores morales. Y la sociedad allá afuera está pagando el precio y nosotros vivimos en esa sociedad.

En un sentido esa sociedad nos asedia. La palabra asediar quiere decir ¿qué?: cercar, rodear, como cuando un ejército rodea una ciudad e impide que entre comida y que salga gente para destruirla, para reducirla a la derrota. Entonces el Apóstol Pablo dice ‘despójate de ese pecado que te rodea en tu vida y no dejes que influencie tu vida, no dejes que te controle, y cambia tu forma..... no dejes que el mundo con sus malos pensamientos te influencie’. Porque muchas veces el mundo va a decirnos, por ejemplo, cómo se llega al éxito.

En muchos ambientes, por ejemplo, en el mundo de donde se mueve nuestra hermana Carla y en el mundo de los negocios, te dicen ‘mira, pásale por encima a quien sea para llegar al éxito. No te dejes controlar por el amor o la ternura, o el respeto a los demás. Si alguien está enfrente de ti, quítalo. Si no funciona en tu negocio, échalo a un lado y búscate a alguien mejor, aunque haya trabajado para ti 30 años. Ya hay un joven por allí que sabe más que él y así no le tiene que pagar a este el retiro, así que bótalo antes de tiempo y consíguete otro fresquecito a quien tu puedas también sacar el jugo.’

Pero el cristiano dice ‘no, esos no son los valores míos. Yo tengo que ser leal a la gente. Tengo que ser fiel, tengo que amar, tengo que tomar la persona cuando está débil y fortalecerla y recordar que invirtió en mi vida y me bendijo, y ahora yo voy a ser fiel a él’.

Y ¿sabes qué? Dios te dice ‘sabes que porque hiciste eso te voy a bendecir, te voy a dar más’. Hay cosas a veces nosotros parece que vamos a perder, pero a la larga, ganamos porque el Señor está ahí. Entonces los valores nuestros no son los valores del mundo. Si tu quieres llegar al éxito tu tienes que hacerlo conforme a los valores del Evangelio, no conforme a los valores del mundo. Ese pecado que te asedia, esos malos ejemplos que hay en el mundo y que te presionan y que por dondequiera que tu miras los ves.

Uno, como cristiano tiene que decir ‘no, esos no son mis valores. Los valores míos son los valores del Reino de Dios. Si yo voy a llegar al éxito conforme a los valores del Reino de Dios. Y ¿sabes qué? Llegas, porque llegas.

El Apóstol Pablo dice ‘no os conforméis a este siglo, a esta edad, a esta cultura, sino transformaos más bien por medio de la renovación de vuestro entendimiento’. Nosotros somos contra cultura más bien. No conforme a la cultura. Entonces dice ‘despojémonos del peso y del pecado que nos rodea y nos empuja y nos aprieta, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante.’

Yo quiero detenerme ahí en esa palabra ‘paciencia’. Dice ‘corramos con paciencia’. De nuevo, el Apóstol Pablo está pensando en un maratonista que tiene que correr 26 millas, 26.2 creo que es exactamente millas, y ese corredor tiene que correr con paciencia. Si se acelera demasiado y da todo lo que tiene en la primera milla, le quedan 25 todavía.

Entonces una de las cosas acerca de cómo correr un maratón, nunca he corrido uno, pero he leído acerca de ello. Uno tiene que medir sus energías y conocer la trayectoria que uno va a atravesar: dónde están lomas, dónde están las partes bajas, dónde están los lugares rocosas para uno poder economizar sus energías y manejarlas de manera que cuando uno llegue ya a la última milla uno tenga energía todavía para llegar a la meta. Y si hay alguien cerca de ti, que tu tengas suficiente energía para pasarle y tener esa última explosión de energía para llegar a la meta.

Mire un maratón para que usted vea que no es solamente correr, hay también una ciencia de cómo correr un maratón. Y hay que correrlo con paciencia, con buen paso. El paso del maratonista es tan importante como su energía y muchas otras cosas.

Entonces, el Apóstol Pablo dice ‘miren, cristianos usted tienen una carrera larga por delante. Jóvenes ustedes tienen 30, 40, 60 años todavía delante de ustedes para correr la carrera de la fe, así que asegúrense de correrla con paciencia. No se adelanten demasiado, no se cansen demasiado rápido. No se dejen tumbar por un fracaso. Pónganse de pie, límpiense la rodilla y sigan adelante, porque es una carrera a largo plazo. Amen.

La vida cristiana es una carrera de muchas millas, hermano. Aunque haya fracasos, aunque haya dolores, aunque haya adversidades y luchas, uno sigue adelante con paciencia. Y uno llega a la meta entonces.

Y ¿sabes qué?, asimismo es el éxito. Si tu te propones cualquier logro en tu vida, cualquier éxito, cualquier meta, tu tienes que mirar a largo plazo.

Hermanos, si yo les puedo decir algo hoy en día mirando hacia atrás mi propia vida, el ministerio y tantos otros pastores de iglesias que yo puedo observar y líderes, les puedo decir que una de las cosas más importantes del éxito es la paciencia, el uno ir poco a poco consiguiendo las metas. Si usted es de las personas de mecha corta, que solamente tiene un nivel de atención muy breve, y si usted no consigue lo que quiere en tres días usted ya tiró la toalla, olvídese, que usted no va para ninguna parte. La gente de éxito, que tiene una carrera que duran y que acumulan cosas y que levantan iglesias duraderas, y ministerios firmes, son gente que tienen una visión a largo plazo, a largo plazo.

Yo les puedo decir que ese es uno de los secretos más importantes del éxito: asumir una visión a largo plazo. Alguien dijo que Roma no se construyó en un día, y es cierto. Una carrera no se construye en un día. Una profesión no se construye en un día, se requiere tiempo, se requiere esfuerzo, se requiere persistencia para llegar.

Si tu te propusiste, por ejemplo, salir de deudas en tres años, pero cuando llegó el tercer año todavía tienes algunas deudas, bueno, extiéndelo un poco más, hasta cinco. Pero por lo menos ponte la meta y entonces asume que esto va a tomarme tiempo, voy a tener que ser paciente.

Si tu determinaste, bueno, quiero perder 30 libras. Dite las voy a perder en tres años, en vez de decir en 3 semanas. Y entonces ahí estás, aguantándote de la boca y sufriendo y mordiéndote los nudillos y llegaste, pero ¿sabes qué? Cuando llegaste a perder las 30 libras tienes tanto deseo de vengarte que en seis semanas las recuperas todas, porque no asumiste algo con paciencia, a largo plazo.

Tu mente se tiene que acostumbrar a comer en cierta manera. También tu estómago, tu sistema nervioso y todo eso. Entonces lo que tu tienes que hacer es ir poquito a poquito. Quita el café, o reduce el azúcar, monta escaleras en vez de tomar el elevador. Trázate una meta a largo plazo y con paciencia y vas a llegar a la meta. Es poco a poco que se llega, hermanos. ¿Usted entiende? Cualquier meta que tu tengas en tu vida, fórjate un plan y entonces coge un cincel y golpecito a golpecito ve quitando pedacitos de ese bloque de cemento y vas a ver que vas a formar una hermosa imagen al final de todo eso.

Paciencia. Se requiere paciencia para llegar a cualquier etapa de éxito en la vida.:visión a largo plazo.

Digan todos ‘visión a largo plazo’. ‘Paciencia, persistencia, poco a poco, se llega’. Amen. Gloria al Señor.

Es poco a poco que llegamos a la meta. Corramos con paciencia. Dice ‘la carrera que tenemos ¿cómo? por delante. Saben que ahí hay algo bien importante en ese punto y es precisamente que Pablo está pensando en un corredor que tiene la imagen delante de sí. La carrera, él sabe la carrera que va a correr.

De nuevo, los maratonistas planifican, como yo decía, la carrera que quieren correr: dónde van a acelerar, dónde van a reducir el paso, calculan, conocen a sus competidores, los principales y saben dónde ellos son débiles. Saben, por ejemplo, que al final, en la última recta final de las últimas 100 yardas o 200 yardas el corredor que más promete ganarles es su competidor principal, no es tan bueno en velocidad. Entonces, ellos esperan hasta el último momento y cuando ya el otro competidor está cerca de ellos, si ellos son más fuertes, dan esa última explosión y lo dejan atrás porque él no tiene tanta rapidez. Entonces, ellos planifican. Tienen una carrera por delante y ellos la planifican para poder llegar a su meta.

Entonces, la imagen que Pablo emplea aquí, es una imagen que sugiere un camino determinado, una dirección determinada y una distancia determinada. El atleta tiene la vista fija hacia un objetivo claramente definido. El maratón greco romano, como decía, requería ese tipo porque lo corrían en los campos. No es como aquí en las ciudades, aunque también esto tiene sus diversidades, pero ellos corrían en el campo limpio. Había montes y áreas rocosas y lugares difíciles que ellos tenían que pasar y tenían que planificar, tenían que saber la carrera que tenían por delante.

Yo digo aquí, la mayoría de nosotros no tememos una visión clara del tipo de vida, del tipo de carrera que queremos vivir. Vivimos por improvisación, no por diseño. Usted tiene que primero ver la vida que usted quiere vivir en su mente.

Yo voy a hablar un poquito acerca de visión en algún momento, pero usted tiene que saber la vida y usted tiene que en todo lo posible anticipar cuáles son los obstáculos que usted va a encontrar en el camino para poder llegar a la meta. Hay que planificar en la vida.

Hay que sentarse como yo decía, y determinar ‘bueno, yo quiero ser un ingeniero’. Bueno, qué quiere decir eso, que será mejor que te fortalezcas en matemática. Hay jóvenes que yo le pregunto ‘¿qué tu quieres ser están digamos en High school? Yo quiero ser médico, oh....., pero si usted mira sus notas no reflejan el poder ser médicos. No son buenos ni en ciencias, ni en biología, ni en matemáticas, ni química, y tienen notas malas. No entienden que hay una competencia terrible. Solamente el treinta y pico por ciento de las personas que solicitan para entrar a una escuela de medicina son aceptados. Y ese treinta y pico, y el ciento por ciento que solicita ya son gente de alto nivel. Entonces, mejor no pienses que vas a ser un médico, se un poquito más modesto y di, ‘bueno, yo voy a ser más bien enfermera o voy a ser asistente de médico o lo que sea’, pero tu tienes que saber qué tipo de vida.

Otra cosa: un médico tiene que estar 24 al días muchas veces disponible y es una vida muy difícil de vivir y tiene que estar a veces 24 horas en un hospital. Y si te llaman a una cierta hora mientras tu estás en tu casa durmiendo porque hay un enfermo que se está muriendo y te requieren allí. You’re on call. Tienes que preguntarte ¿ese es el estilo de vida que yo quiero vivir? O yo quiero un estilo de vida un poco más suave, más normal.

Entonces, tu tienes que saber qué carrera tu tienes por delante, qué tipo de vida tu quieres vivir. Tu tienes que plantearte una meta, un plan y entonces adecuar tu vida según ese plan y por eso que muchos seres humanos fracasan en la vida porque no miran lo que tienen por delante. No planifican.

Si tu quieres por ejemplo, un matrimonio feliz, hermanos, aquí es una espinita que yo tengo con muchos de ustedes. Hay gente que se queja continuamente por ejemplo, y con razón, de que mi matrimonio no funciona como es debido. Pero cuando yo doy un taller, o alguien da un taller de matrimonio no los vemos aquí. Entonces, tu tienes una meta: quieres un buen matrimonio, pero no estás adecuando, no estás pensando ¿qué se requiere?

Hermanos, para tener un buen matrimonio, hay que estudiar. Mire, a ver la gente para manejar toman clases y sin embargo para algo mil veces más importante que es manejar un matrimonio, no se instruyen, y creen que eso es ahí al azar ¿no? Tirar a ver si pego, cuando es tan importante planificar. Hay que invertir, hay que leer buenos libros, tienes que cultivar un buen matrimonio.

Si tu dices: ‘bueno, yo quiero que dentro de 5 años mi matrimonio cambie ciento por ciento. Esa es la carrera que tu tienes por delante, tu te fijas la carrera. Entonces, tu miras, bueno, ¿cuál es la trayectoria que tengo que atravesar? Bueno, mi esposa y yo no nos comunicamos bien. Siempre que hablamos terminamos peleando, cuando hablamos. Ok, entonces tengo que mejorar la comunicación.

Yo soy un hombre cerrado, como todos los hombres, no me gusta comunicar. Llego con la cara dura a la casa, y la esposa pregunta ‘¿qué te pasa, querido?’ ¡Ah, olvídate de eso, que yo estoy bien! No comunicamos entonces ella se siente rechazada, se siente alejada, se siente inútil, porque la mujer quiere bendecir, quiere ayudar, quiere comunicar. Pero si tu te cierras, como ella va a ser parte. Cuando ella te comunica también, tu tienes que escucharla, tienes que sentarte, tienes que esforzarte aunque te duela y aprieta los dientes, pero escúchala. Pretende que te interesa lo que ella está diciendo. Invítala a comer un día y prepárala antes para que no se muera de un ataque al corazón. Pero, llévala a un restauran y siéntense allí. Si no están acostumbrados a hablar, quizás la primera sesión va a ser incómoda, pero a la tercera o la cuarta, tu vas a ver cómo empieza a fluir la comunicación y las cosas mejoran.

¿Tu entiendes? Háblale de tu pasado y de tus temores, háblense unos a otros. Hay que ejercitarse, porque la carrera que tienen por delante, una de las lomas que tienen que subir es la mala comunicación. Entonces, si tu quieres tener un matrimonio con buena comunicación tienes que trabajar en eso, porque la carrera que tienes por delante lo exige.

Si tus hijos son el problema y tu meta es: yo quiero tener buena comunicación con mis hijos. Yo quiero que mis hijos cuando yo tenga o cuando me haya muerto que me recuerden como un papá o una mamá que los bendijo, que fue un apoyo para ellos. Yo quiero que me recuerden como un modelo para sus vidas. Porque yo creo que uno de los mejores regalos que un padre o una madre le puede dar a un hijo es un buen recuerdo de un padre que los amó.

Eso, hermanos, va a ser como un faro que los va a guiar en medio de la tormenta en sus vidas. No les dejes a tus hijos necesariamente miles de dólares, déjale un buen recuerdo de un padre, una madre que los amó, que los apoyó, que estuvo con ellos en las buenas y en las malas, que los toleró y que les dio cariño. Porque eso va a ser un pedazo de carbón encendido que les va a dar calor cuando haga frío en medio de la vida.

Entonces, si tu quieres ser ese tipo de padre, bueno, tienes que comunicarte con tus hijos, tienes que afirmarlos, tienes que salir con ellos, tienes que dejar de atacarlos y de fustigarlos y abusar de ellos verbalmente. Tienes que portarte bien en el hogar, porque es una carrera a largo plazo, cada día tu vas a tener una oportunidad de poner un poquitito encima de esa imagen que tu quieres construir. Cada intervención, cada acción va a ser pequeño cincelazo que tu le des a la estatua que tu quieres que ellos vean cuando tu te hayas desaparecido de la vida.

Entonces, cada intervención que tu hagas va a ser una oportunidad de dejar un mal recuerdo o un buen recuerdo, un cúmulo de experiencias y de recuerdos que digan mi padre, mi madre fue una mujer, un hombre de honor, un hombre de palabra, una persona honesta. Amó a mi madre, la trató bien. Fue una mujer emprendedora, una mujer valiente, trabajadora. Esas son las cosas que nuestros hijos quieren recordar, entonces tu, padre, madre, tienes que preguntarte ¿cuál es la carrera que yo tengo por delante y qué tipo de imagen yo quiero dejar?

La mayoría de los padres ni siquiera nos hacemos esa pregunta. Entonces, vivimos paternidad o maternidad defectuosa y al final lo que nuestros hijos tienen es una estatua hecha por un loco, con tres narices, un dedo, un ojo en la frente y 4 orejas, porque no nos preocupamos por esculpir una imagen coherente que tenga sentido, y que tenga coherencia y armonía, porque no vivimos la vida de esa manera.

Cada día, cada acción, cada intervención, cada contacto, cada palabra que tu le das a tus hijos es un cincelazo esa estatua que ellos van a mirar en su interior, cuando ellos estén en crisis o cuando ellos vayan a ser padre o madre, o esposo o esposa. Y tu tienes que desde ya comenzar a construir esa imagen, cincelazo a cincelazo, esa carrera que tu tienes por delante.

¿Cuántos entienden lo que estoy diciendo? Ok. Eso es una carrera, si tu no tienes una carrera por delante bien definida, no vas a llegar a la meta. Tienes que proponerte una carrera, la carrera que tenemos por delante. ¿Ven lo que estoy diciendo?

Teniendo testigos despojémonos de todo peso, todo pecado y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante. ¿Qué carrera tienes tu por delante? Hay muchas carreras que uno corre por la vida: matrimonio, finanzas, vida física, relaciones, temperamento, carácter, resolución de traumas del pasado y malos recuerdos. Todas esas son carreras en la vida, y cada una de ellas requiere un plan y mirarla antes de correrla para uno sabe cómo llegar al éxito.

Por eso es que yo estoy hablando, hermanos, todo estos mensajes que yo estoy dando sobre el éxito dependen de esa idea de vida por diseño, vivir una vida por diseño en vez de una vida por improvisación. Diseña tu vida y no dejes que la vida la diseñe por ti. Que los hombres o la sociedad o los eventos del pasado, te diseñen la vida en vez de tu diseñarla.

¿Saben qué? No les voy a cargar con más de ahí. Yo voy a pedirle a los músicos que pasen por acá ahora y nos bendigan.

Pero, hermanos, eso es bien importante. Si quieren Denle un aplauso al Señor. y recuerden eso..... amen. Gloria de Dios por eso, si. Mientras llegan nuestros músicos, yo les digo, recalco eso, de vivir con una visión por delante, una meta que tenemos por delante. Correr con paciencia.

Si tu fallaste una vez, vuelve al esfuerzo y continua. Nuestros músicos, por ejemplo, a veces yo tengo controversia con nuestros músicos y déjenme decirles por qué, y son de gran bendición para mi, pero aprovecho eso por ejemplo para una carrera que tienen por delante. Para mi, por ejemplo, si yo quiero ser un director de alabanza efectivo o un músico efectivo, un salmista para el Señor, yo tengo que forjarme una meta: ¿qué tipo de cantante yo quiero ser? ¿qué tipo de músico yo quiero ser? ¿qué tipo de adorador yo quiero ser? El músico, la persona que canta o que toca o que dirige en una iglesia tiene que forjarse un plan, una meta, tiene que estar preparado.

Mi meta, por ejemplo, es que los músicos siempre estén preparados para cualquier cosa que yo los necesite, de manera que no haya ni siquiera que llamarlos, sino que ellos vengan y estén listos siempre, que estén como soldados listos para entrar en acción. Entonces, hay que forjarse una meta y hay que mantenerse en esa meta.

Hay que preguntarse ¿qué tipo de músico yo quiero ser? ¿Qué tipo de adorador, qué tipo de salmista, qué tipo de guerrero espiritual? Y uno tiene que pensar previamente para uno poder llegar a esa meta y uno tiene que plantearse primero, no improvisar, sino uno plantearse.

Un ujier, ¿cómo yo puedo ser un ujier excelente? Bueno, que si hay una necesidad, enseguida yo pueda estar allí. Usted tiene que primero definir qué tipo de ujier usted quiere ser y entonces usted quiere ser una persona siempre disponible, diligente, observadora, rápida en detectar necesidades, paciente para aquietar a una persona exaltada, tiene que venir en oración, tiene que vestirse bien, tiene que usar un enjuague de la boca para acercarse a la gente. Todo este tipo de cosas, cosas sencillas y cosas grandes, pero todo eso hace una imagen. Usted tiene que primero plantearse la carrera que usted tiene por delante y entonces correrla con paciencia, día a día, aprendiendo, mejorando, trabajando con su equipo, preparándolo, instruyéndolo para usted pueda llegar a la meta.

Si no nos proponemos excelencia en nuestra vida, no vamos a llegar a ella. Y a veces yo puedo ser impaciente con ustedes, a veces se me cruzan los alambres porque yo se que a fuerza de insistir ya a veces soy un poquito áspero, pero es que yo tengo tanto deseo de que mi gente sea excelente. Yo no puedo tolerar la mediocridad, hermanos.

Y el primero que tiene que ser exigente es yo conmigo mismo. Pero yo quiero crear una comunidad en el nombre del Señor de excelencia, gente que sepa como comportarse. El ujier sabe lo que tiene que hacer, el músico y el adorador lo que tiene que hacer, el diácono sabe lo que tiene que se espera de él o de ella. El director de un ministerio sabe lo que se espera de él o de ella. El creyente sentado en la banca sabe que se espera de él fidelidad en los diezmos y sus ofrendas. El esposo sabe que se espera de él ser un hombre ejemplar con su mujer y con sus hijos. La esposa, una ayuda idónea para su esposo, una madre que demuestre excelencia y fortaleza, no una mujer apocada y dependiente. Los niños, los jóvenes que honren a sus padres y a sus madres porque saben que eso es un llamado de Dios en sus vidas.

Cada persona sabe lo que se espera, y cada uno de nosotros en la capacidad en que nos encontremos nos preguntamos ¿qué tengo yo que hacer en esta etapa de mi vida o en esta condición para ser un hombre, una mujer de excelencia, un joven de excelencia, un estudiante de excelencia? ¿Qué constituye ser un estudiante grande, hermoso y exitoso? ¿Y cómo puedo yo llegar a él? Trazarme una meta, una carrera que tengo por delante y llegar a esa meta.

¿Me entienden, hermanos? Gloria al Señor. Póngase de pie ahora. Reciba la palabra de Dios en su corazón en esta mañana. Eso es lo que Dios quiere de nosotros: esa excelencia. Yo quiero formar un ejército, un ejército excelente que le inspire miedo al diablo y al infierno. Una comunidad de gente excelente que aproveche lo que ha recibido de Dios, un espíritu poderoso que levantó a Cristo de los muertos, ese es el espíritu que tu tienes dentro de ti. No puedes ser mediocre.

Reprende la mediocridad y sácala de tu vida. y lánzate a una carrera de excelencia y córrela con paciencia. Cada día mejorando un poquito. Ustedes tienen la mala fortuna de tener a alguien que cree lo que predica y que va a forzarlos a ustedes, los va a empujar y yo también me voy a forzar a mi mismo, ¿ok?

Yo voy a tratar de poner de mi parte. Estamos entrenando maratonistas, no gente de corta carrera y corta duración y eso va a requerir disciplina y va a requerir claras instrucciones y claros valores. Pero yo creo que vamos a sacar, en el nombre del Señor lo mejor que hay en ustedes para gloria del Reino de Dios. Haga un compromiso en esta mañana de ser un hombre, una mujer de excelencia.

Padre, esa carrera que tenemos por delante queremos correrla y llegar a la meta, correrla pacientemente, persistentemente, con una visión a largo plazo. No nos vamos a conformar con mediocridades ni con improvisaciones, sino que queremos vivir una vida con propósito. Queremos despojarnos del peso, cualquier peso del pecado o de la cultura alrededor de nosotros. Queremos ser gente que sea un buen ejemplo para esa gran nube de testigos que tenemos alrededor de nosotros, Señor. Ayúdanos a Señor una comunidad ejemplar, una iglesia ejemplar, que traiga la gloria en nombre de Jesús y a ti daremos toda honra y toda gloria, Señor. Guárdanos de deshonrarte, Señor. Guárdanos de traer vergüenza a tu nombre, Padre, es tan alto el Evangelio que hemos recibido.

Queremos vivir a la altura de ese Cristo que es nuestro ejemplo, Señor. Bendice a este pueblo, Padre. Bendecimos de nuevo a nuestras madres en este día que su corazón sea sellado por ti hoy, Señor. Toda tristeza desterrada de ellos y puesta por tu gozo y tu esperanza, Señor. Gracias por una comunidad que puede vivir en armonía. Te bendecimos, Padre, y te damos todo honor y toda gloria. Amen y amen. Denle un gran aplauso al Señor en esta mañana. ¡Aleluya!


Sermón de Dr. Roberto Miranda grabado 14 de mayo 2006 en Congregación León de Judá Oir | Ver (100K) | Ver (400K)

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