Sermón 10 de diciembre 2006 : Justificado por fe sin las obras de la ley

A propósito de Sermones
  • Presenter: Dr. Roberto Miranda
  • Fecha: December 10, 2006
  • Ubicación: Congregación León de Judá, Boston MA

Vamos al versículo 21, Romanos 3:21, del 21 al 31. En realidad vamos a estar tocando todo el Capítulo pero estos versículos son representativos del contenido del resto del Capítulo.

Dice: .... Pero ahora... –hay dos cosas ahí bien importantes, un ‘pero’ y también dice ‘ahora’. Recuerde que el Apóstol Pablo está hablando en términos de su tiempo. Ahora, ¿por qué? Porque ha habido un cambio en la situación del hombre, de la humanidad en el tiempo de Pablo. Ese ahora es en Cristo-.

Dice: “....Pero ahora aparte de la ley –otro término revelador- aparte de la ley se ha manifestado la justicia de Dios testificada antes –yo pongo ahí antes- por la ley y por los profetas....”

Es decir, la justicia de Dios se había manifestado hasta el tiempo de Pablo por medio de la ley y los profetas, las ordenanzas, los mandamientos, los principios del Reino de Dios habían sido manifestados a través de la ley judaica, el Antiguo Testamento.

“.... por la ley por los profetas, pero ahora la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo...”

Es decir, ahora dice Pablo la justicia de Dios se está manifestando en una forma diferente, ahora es por medio de la fe en Jesucristo.

“.... para todos los que creen en él.” Eso me recuerda ese pasaje, ¿no¿ para salvación de todo aquel que cree, todo aquel que creen el él.

“.... porque no hay diferencia...” Recuerden que este es un tema que el Apóstol Pablo ha estado elaborando continuamente, esto de que no hay diferencia. No hay diferencia entre el judío, el griego, el romano y vamos a ver que incluye ni siquiera a los cristianos en qué sentido.

“..... para todo aquel que cree porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron”

¿Cuántos saben ese versículo de memoria? Dígalo conmigo:

“....por cuanto todos pecaron y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente.”

Ese es un término bien importante también, ‘gratuitamente’, quiere decir sin costo alguno. ¿Por qué? Por su gracia. Y ¿usando qué instrumento, por qué medio?

Dice “.... mediante la redención que es en Cristo Jesús a quien Dios puso como propiciación”

¿Qué quiere decir la palabra propiciación? Quiere decir como rescate, quiere decir como cuando una persona ha sido secuestrada que se le pide un rescate a los familiares. Es una idea más o menos así, no. El Señor fue puesto como rescate por nosotros. El `pagó el precio, él se puso en el lugar nuestro. Todas esas ideas están metidas en esa idea de propiciación.

“.... como propiciación por medio de la fe en su sangre para manifestar su justicia a causa de haber pasado por alto en su paciencia los pecados pasados con la mira de manifestar en este tiempo –el tiempo de Pablo pero de ahí en adelante esto alcanza hasta nuestro propio tiempo- su justicia a fin de que él sea el justo y el que justifica al que es de la fe de Jesús.”

Fíjense que Dios tiene un propósito como personal en hacer las cosas de esa manera, de que la salvación sea por Cristo y por gracia y por fe. El dice para que él reciba la gloria y el crédito. A Dios le interesa mucho su gloria, hermanos, y vamos a explicar un poquito por qué. Para que él sea el justo y el que justifica al que es de la fe de Jesús.

Entonces dice aquí “ ¿Dónde pues está la jactancia?” En otras palabras, esto es una pregunta retórica más bien. La jactancia es un tema que Pablo ha estado trabajando continuamente, la jactancia del hombre, el orgullo del hombre y la jactancia de los judíos que se creían mejores que nadie, la última Coca Cola en el desierto, como dicen por ahí. Ah, nosotros tenemos la ley, tenemos a Moisés, tenemos los profetas, tenemos la revelación del Dios único, y se jactaban de ser la gran cosa.

Por eso Pablo ya los atacó antes: “he aquí tu tienes el sobrenombre de judío, te apoyas en la ley, te glorías en Dios y conoces su voluntad e instruido por la ley y apruebas lo mejor y confías en que eres guía de los ciegos, luz de los que están en tinieblas, etc.”

Ya Pablo les ha dicho, ustedes no son nada, ha hablado a los judíos, y dice entonces aquí “¿Dónde pues está la jactancia?” No hay jactancia si la salvación es por fe nadie se puede jactar, nadie se puede gloriar.

¿Dónde pues está la jactancia? Queda excluida, en otras palabras queda neutralizada, queda anulada completamente ¿por cual ley? ¿Por la ley de las obras del Antiguo Testamento? No, dice “... por la de las obras no, sino por la ley de la fe”.

Y aquí está la conclusión de Pablo de todo esto, que yo voy a elaborar un poquito más en un momento, pero Pablo como un teólogo y como una persona que está escribiendo un tratado lógico, coherente, secuencial, él ha estado montando sus argumentos en una forma muy elaborada, muy concreta, dice:

“... concluimos pues, que el hombres, es decir la humanidad es justificado por fe sin las obras de la ley”.

Ahora, hermanos, los que están aquí que no conocen mucho de este lenguaje y estas imágenes bíblicas, que son nuevos, como digo en el Evangelio, cuando dice las obras de la ley se está refiriendo a la obediencia a todos esos mandamientos que Dios estableció a través de la ley mosaica. Cuando usted va a libros como Deuteronomio, Levítico, Éxodo, hasta un poco de Éxodo también, y todos esos libros donde está la ley y la ley establecida de... usted va a ver que había muchos mandamientos allí de dieta, mandamientos formales de lavarse las manos, de hacer esto, de hacer lo otro, y ¿saben qué? no contentos con esos mandamientos los judíos elaboraron una cantidad ... el Talmud eran literalmente cientos y cientos de tratados y de mandamientos adicionales para asegurarse de que esos mandamientos de la ley fueran cumplidos. Entonces se convirtió en un aparato increíble, una mogolla de mandamientos que gobernaba todo, absolutamente todo, toda la vida del hombre estaba... el judío no se podía mover sin que una ley tuviera algo que ver con cualquier funcionamiento. Se había convertido en algo aparatoso y abrumador en la vida del pueblo hebreo.

Y Pablo trae algo revolucionario, una revelación que tenía que venir de Dios, que él está aclarando ahora, porque cuando Cristo vino, murió en la cruz, no había por allí un libro que dijera qué significaba eso y cuáles eran las implicaciones detalladas de esa muerte del Señor en la cruz.

Tuvo que Dios usar a un hombre como Pablo y otros de los escritores de la Biblia para darle a la gente la explicación de qué quería decir, por qué era necesario que Cristo muriera, y cuál era la importancia de su muerte y cuáles eran las consecuencias positivas de la muerte de Jesús. La gente no entendía eso, Dios usó al Apóstol Pablo para aclararnos a nosotros el significado de todas esas cosas.

Entonces, Pablo dice el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley, es decir, aparte de todos esos mandamientos porque había muchos judíos que se convirtieron a Jesucristo que creyeron que él era el Mesías, pero como no se les había explicado, creían que ellos tenían que seguir guardando toda la ley de Moisés, siguiendo con todas esas ataduras religiosas y todos esos mandamientos, y todos esos rituales y que Cristo era simplemente como la cereza que se le pone encima al bizcocho, al pastel. Bum, una cerecita allí que lo hace bien bonito y lindo. Pero Pablo dice, no, no, Jesucristo no es la cereza. Jesucristo es el pastel completo. Ve, cuando Cristo murió él anuló ... vino un viento y se llevó toda esa porquería que era puramente mandamientos y elaboraciones de hombres. Además de eso Dios estableció la ley más tarde vamos a ver, para proveer un trasfondo para lo que iba a venir que era la gracia a través de Cristo Jesús. Vamos a aclarar eso también más adelante.

Pero todo eso está implicado en esa expresión “el hombre es justificado por fe aparte sin las obras de la ley”, por eso en el versículo 21 “pero aparte de la ley...” aquí lo dice en manera diferente.

“Concluimos que el hombre es justificado por fe sin las obras de la ley”.

Ahora, una de las conclusiones de esto es lo que dice el versículo 29: “¿Es Dios solamente Dios de los judíos? ¿No es también Dios de los gentiles? Ciertamente, también de los gentiles”

Ese fue uno de los grandes misterios que Dios le confió al Apóstol Pablo para que le revelara a la humanidad. Era que la salvación no era solamente para un grupito escogido de personas, nacidos en un pueblito que se llamaba Israel, sino que la salvación era para toda la humanidad, toda carne será salva, dice el escritor Joel.

Entonces, “.....también de los gentiles, dice, porque Dios es uno y él justificará por la fe a los de las circuncisión –es decir a los hebreos- y por medio de la fe a los de la incircuncisión –es decir a los gentiles, los que no nacieron en el judaísmo-. Luego ¿por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley.”

Ustedes ven hermanos por qué yo estoy tomándome este tiempo para trabajar estos conceptos. Hermanos, es que es importante que ustedes jóvenes y viejos en la fe, conozcan los principios básicos de la Biblia y de la fe cristiana.

Cuando yo me tomo tiempo, como me estoy haciendo, para ir peinando diferentes pasajes del libro de Romanos, lo estoy haciendo porque quiero darle un mensaje subliminal, un mensaje subconsciente, y no tan subconsciente porque lo estoy explicando ahora, y es que es importante que ustedes conozcan la Biblia, es importante que ustedes estudien los conceptos que están encerrados en ella.

Es importante tener un pueblo que sea alfabetizado bíblicamente, porque tenemos muchas iglesias y mucha gente que son analfabetas bíblicamente. No conocen los principios de la fe, no conocen los términos de la fe, no conocen exactamente qué es lo que creen, no conocen los personajes de la Biblia, no conocen los grandes eventos de la Escritura, no conocen la diferencia entre los profetas y los reyes del antiguo Testamento y los patriarcas, no conocen es el Nuevo Testamento y Antiguo Testamento. Hay tantas cosas que ustedes deben conocer, hermanos, y que yo les animo en el nombre del Señor a que se metan a fondo y estudien la palabra de Dios y conozcan estas cosas y al nosotros tomar tiempo para desglosar la Biblia, de esa manera estamos diciéndole, es importante que ustedes sepan, cuando leen algo a qué se está refiriendo. Y eso se toma tiempo, pero todos podemos llegar a eso.

Yo les aseguro que esto no es para los superdotados, todos ustedes pueden recibir ese tipo de enseñanza. Ahora, recuerden bien, que Pablo ya le ha cortado la cabeza a los paganos, los romanos y los griegos. Dijo “los están bajo pecado, han desobedecido a Dios, lo han convertido en un ídolo, lo han convertido en una imagen de reptiles, de animales, de hombres y Dios está molesto con ellos y sus pecados los descalifican de ser salvos”.

Y entonces se dirige después de los romanos y los griegos y toda la demás humanidad que no conoce al Dios verdadero, se dirige a los judíos y dice: “y ustedes también, judíos, no se crean demasiado importantes porque ustedes también, ustedes dicen que guardan la ley y esto y lo otro, pero ustedes también pecan continuamente. Nadie se salva por las obras de la ley”.

Y entonces Pablo también le quita cualquier reclamo de justicia a los judíos y dice, ustedes también, como vimos en el Capítulo 2, han pecado y han desobedecido a Dios y también son hijos de pecado. Por la ley nadie se salva.

Pero ¿saben qué? Que ahora en el Capítulo 3 también dice lo mismo aún de los cristianos que se creen que ellos también pueden ser salvos por sus buenas obras.

¿Cuántos evangélicos conoce usted que se creen que porque vienen a la iglesia, y dan dinero o danzan o son miembros del grupo de diáconos o lo que sea, son salvos? Hay gente que tiene un sentido de justicia personal y se creen que, bueno porque pertenecen a León de Judá o porque son evangélicos, o porque su papá era pastor, o su abuela era una mujer de fe y oración, que ellos son salvos.

Y Pablo dice, mire, nadie puede ser salvo por la obra ni de nadie, ni de sus propias obras. Por eso Pablo dice aquí en el versículo 9: “...¿Qué pues somos nosotros mejores que ellos? -Hablando de los judíos- En ninguna manera, pues ya, dice Pablo, versículo 9, Capítulo 3, hemos acusado a judíos y a gentiles que todos están bajo pecado.”

Es muy importante para Pablo y para nosotros entender eso. Hermanos, no hay un solo ser humano caminando sobre esta tierra, ni que haya caminado sobre la tierra que pueda decir, que por sus buenas obras puede entrar al Reino de Dios.

Por eso es que hay tanta gente cuando usted le dice, mira, recibe a Cristo como tu Señor y salvador. Conviértete de tus pecados. Dicen, pero ¿para qué tengo yo que convertirme y arrepentirme? Yo no mato a nadie, yo no robo, yo no le hago daño a nadie, yo no ando por allí pateando perritos en la calle. Yo soy una persona buena. Yo no necesito arrepentirme de nada. Hermanos, todos, todos, dice la Biblia, hemos ofendido a Dios en alguna manera u otra. Ya sea de pensamiento, ya sea cosas que no hemos hechos, cosas que hemos hecho, miradas que hemos dado, deseos que hemos tenido en nuestra mente, cosas pequeñitas o grandes que hemos hecho, nadie entra al Reino de Dios por sus obras.

¿Cuántos dicen amen a eso? Lo único que podría permitirle a un hombre, a una mujer entrar al Reino de Dios por sus obras es si fuera impecable y perfecto. Desde que usted cometió un solo pecado, ya usted queda descalificado. Lo único que le permite a usted pasar por su propia inteligencia o astucia, o recursos, el examen de Dios es una A perfecta. ¿Y qué ser humano puede decir yo nunca he hecho nada malo?

Y eso es lo que Pablo quiere desarrollar aquí. El dice “no hay justo ni aún uno –citando la Biblia, ¿no? él está citando aquí el salmo 14. Si usted va al salmo 14 dice lo siguiente, hablando acerca de la humanidad, dice “se han corrompido, hacen obras abominables”. Ese eres tu y yo hermano. No hay quien haga el bien.

Dice “Jehová miró desde los cielos sobre los hijos de los hombres para ver si había algún entendido que buscara a Dios”. ¿Y saben cuál fue su conclusión al final de esa búsqueda? Dice: “todos se desviaron a una se corrompido, no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno”.

Cuando alguien le dice a usted que es una persona buena, que no tiene nada de qué arrepentirse, está haciendo a Dios mentiroso, porque ya Dios lo dijo, no hay nadie que se pueda salvar por su propia bondad.

Y eso es lo que Pablo ha querido hacer claro antes de entrar en lo positivo. Primero él ha dicho: humanidad, todos ustedes son dignos del infierno. Nadie se puede salvar por obedecer a sistema religioso. Nadie se puede salvar por portarse bien y hacer lo correcto. Todos, y él lo prueba, uno por uno, paganos, judíos, cristianos, todos están bajo la misma condenación, excepto –y aquí es donde él comienza a ponerse positivo- excepto por la fe en Cristo Jesús.

Dice Pablo, la salvación en última instancia es por gracia divina, es por un favor divino, es porque Dios se ha propuesto hacerlo así. Por eso mire lo que dice en el versículo 25, dice:

“A quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre para manifestar su justicia a causa de haber pasado por alto en su paciencia los pecados pasados”.

En otras palabras, el Señor dijo, ¿saben qué? esta gente por más que quieran nunca se van a salvar por si mismos, así que ¿saben qué? yo voy a perdonarles sus pecados por medio de la sangre de mi hijo. Voy a pasar por alto sus pecados y los voy a salvar a todos.

¿Cuántos han ido a una biblioteca pública? Saben que a veces las bibliotecas tienen días de perdonarle las multas a las personas, les interesa que les devuelvan sus libros y dicen: hoy, vamos a perdonarle a todo el mundo que tiene multas y tráigannos los libros que se los vamos a perdonar. A ellos les interesa que les traigan los libros. ¿Por qué? Porque hay gente que no quieren aparecerse en la biblioteca porque le deben dinero entonces quedan con los libros en la casa. Dicen, vengan hoy que les vamos a perdonar todas sus multas, pero devuélvanos los libros.

¿Saben qué? Dios ha dicho asimismo a la humanidad. Miren, ¿saben qué? voy a perdonarles sus pecados, no se los voy a tomar en cuenta, pero hay una cosa que tenemos que hacer. ¿Sabe cuál es? Recibir el sacrificio de Cristo como aplicable a nosotros. Eso es lo que Pablo está diciendo.

Cada uno de nosotros, la única manera de poder ser salvos es cuando nosotros admitimos, Señor, por mi mismo, yo estoy frito, por mi mismo, yo me iría al infierno ahora mismo, pero ahora yo acepto el sacrificio de Jesús en la cruz del calvario como sustito por mi pecado y yo creo que por sangre yo soy salvo. Y yo lo recibo a él como mi salvador.

¿Usted entiende lo que quiere decir ahora recibir a Cristo como salvador? Quiere decir, yo reconozco que por mi propia fuerza yo no puedo salvarme, pero Cristo murió por mi y entonces tu pagas el precio de mi pecado. Y eso te hace salvo.

Y lo que Pablo está insistiendo aquí, eso es una doctrina tan importante en la vida cristiana de que la salvación es gratuita, de que la salvación es por gracia, de que la salvación es por medio de fe y que la salvación es por medio de Cristo Jesús, porque todos han pecado y están destituidos de la gloria de Dios. No hay remedio humano que valga contra la pecaminosidad del hombre. Solamente la sangre de Jesús.

Entonces, por eso en el versículo 27, miren lo que dice:

“¿Dónde pues está la jactancia?” En otras palabras, cuando uno entiende eso, que yo no me puedo salvar por mi mismo, que solo Cristo salva, eso me cancela inmediatamente cualquier orgullo que yo pueda tener.

Recuerdan que yo les he dicho algo que una de las grandes controversias de Dios, es más, la más grande controversia de Dios con la humanidad es con respecto al orgullo y la soberbia humana. Mire que desde Edén Dios ha estado bregando con el orgullo. El primer orgulloso fue Lucifer, el ángel más exaltado que Dios creó, que dice la Biblia, sugiere la Biblia que quiso hacerse como Dios y ponerse en el lugar de Dios, se llenó de orgullo.

Si usted lee ahí en Ezequiel, habla acerca de esto, dice que se llenó de soberbia y se quiso poner en el lugar de Dios y por eso Dios lo arrojó del cielo. Y ese es el Satanás que hoy en día nos crea tantos dolores de cabeza aquí en la tierra. Y ese Satanás tienta al hombre y el hombre a su vez, hace lo mismo. Dios le dice, no toques de ese árbol del conocimiento del bien y del mal, y el hombre lo hace y se revela contra Dios.

Y usted sigue la torre de Babel, los hombres volviendo otra vez a hacer lo mismo, enorgulleciéndose, diciendo, vamos a construir una torre bien alta como un monumento a nuestra sabiduría y nuestra grandeza. ¿Y qué hace Dios? Le da una patada a ese castillo de arena y le confunde las lenguas y los lanza por toda la tierra; orgullo de nuevo.

Y después, saca un pueblo de la nada, de un pobre beduino errante por allí que se llama Abraham, viejo ya, y seco y muerto casi, y le da un hijo y crea una nación y esa gente malagradecida y orgullosa salen de Egipto, de la esclavitud, y no bien han salido ya se están quejando de Dios y se revelan contra él en el desierto.

Y después, lo traicionan y adulteran con otros dioses mientras Dios los bendice, los bendice y los bendice. Y se creen lo mejor de lo mejor, y se revelan contra el Padre, le violan su realeza, su dignidad paternal, lo insultan continuamente.

Y eso lo hacen los romanos, lo hacen los griegos, lo hace toda la humanidad a pesar de que Dios le ha dado una revelación natural para que conozcan porque el hombre sabe, tiene instintivamente el bosquejo de la personalidad divina escrita en sus genes. El hombre sabe quién es Dios en forma general y aún así persiste en rebajarlo.

Entonces, hermanos, yo veo a Dios como a un ser, un rey tremendamente consciente de su dignidad, su realeza, su santidad, continuamente ignorado por sus hijos.

Óigame los que son padres saben a qué me refiero. Un hijo rebelde, un hijo que descuida a su padre y a su madre, dice la Biblia que por eso Dios aborrece, ¿por qué es que Dios toma tan en serio a los hijos rebeldes insultantes con sus padres y desobedientes y descuidados con sus padres? ¿Por qué uno de los mandamientos primeros es ‘honra a tu padre y a tu madre’? ¿Por qué? Porque Dios sabe de lo que está hablando. Porque Dios sabe la ofensa que la humanidad continuamente lo ha descuidado, lo ha despreciado.

Y por eso ¿saben qué? Dios se ha asegurado de que el hombre nunca pueda salvarse por si mismo. Porque si se pudiera salvar por si mismo quitarían a Dios completamente de la película. Por eso es que aquí dice, entonces, ¿dónde pues está la jactancia? Queda excluida. ¿Ve?

Y en el versículo 26 “... con la mira, dice, Dios estableció las cosas de esa manera, con la mira, es decir, con el propósito de manifestar en este tiempo su justicia a fin de que él sea el justo y el que justifica”.

Porque hemos visto eso, hermanos , cada vez que el hombre puede hacer cualquier cosa por si mismo, enseguida saca a Dios del asunto. Por qué Dios cogió a Gedeón y le dijo: mira, tienes treinta mil hombres contra todo el ejército de cientos de miles, pero son demasiados, porque si ustedes ganan con esos treinta mil, se van a creer que fueron ustedes que lo hicieron. Así que llévamelos allí y dile a todos los que se quieran ir que se vayan, y después dice: aún todavía son muchos. Aún todavía pueden decir quizás que fue por una buena estrategia, o por su valor o su destreza militar. Dice: no, llévamelos a las aguas y pruébamelos y lo dejó con 300 hombres. ¿Por qué? Para que cuando ganaran tuvieran que darle la gloria a él.

Hermanos, es fascinante. Si tuviera la capacidad novelística para expresar toda la historia humana es Dios buscando el reconocimiento de su criatura, buscando que su criatura entienda que no hay nada más importante que sujetarse a él, el Padre, el soberano, el rey, el Señor. Por eso, hermanos, es que Dios ama tanto la humildad y la mansedumbre. Por eso es que la Biblia dice que al corazón contrito y humillado, Dios no lo despreciará. Por eso es que, hermanos, es importante respetar nuestras autoridades. Es importante que los jóvenes aprendan a respetar las canas. Es importante no andar con una actitud rebelde que todo lo cuestiona, que todo lo critica, que todo lo rebaja como esta generación actual, porque Dios aborrece al corazón rebelde, porque él sabe y por eso es que Dios siempre hace las cosas de manera que no le quede gloria al hombre, sino la gloria sea para él, porque todo lo que existe, existe porque Dios lo ha creado.

En última instancia, hermanos, todo es ilusión excepto la mente de Dios que concibe al hombre. Sin Dios no hay nada. Sin Dios no hay nada. Entonces por eso es que Dios se las arregló para establecer un sistema de miles de años para ir llevando a la humanidad como a un callejón sin salida, poco a poco, es como los vaqueros que cogen las reces y las van llevando poco a poco hasta meterlas en el corral. Dios elaboró un sistema que se llama la ley y le puso al hombre, dice, bueno, ¿tu te quieres justificar por ti mismo?, ok, no hay problema, te vamos a dar la manera de hacerlo: unos mandamientos y cuando tu llenes esos mandamientos, pues entonces puedes salvarte.

Y ¿saben qué? el hombres al final va a tener que concluir: no puedo. Ya agotado, cansado, Señor, la verdad es que no puedo salvarme. La ley fue un ardid, fue una trampa que Dios le metió la hombre, una zancadilla que Dios le metió al hombre. Eso es la ley. Fue una forma de Dios establecer un trasfondo de terciopelo negro sobre el cual poner el diamante de la figura de Cristo Jesús, hasta poético me puse allí.

Es el trasfondo negro del fracaso del hombre, el pecado del hombre. Y Dios estableció todo ese sistema de la ley. Por eso es que Pablo dice, no es que la ley sea mala, al contrario. Juega un papel bien importante, es un espejo ante el cual el hombre puede ver su incapacidad de salvarse a si mismo, así que juega un papel bien importante.

Ustedes recuerdan la fuente de bronce que tenían los sacerdotes en el Antiguo Testamento. Antes de ellos ministrar tenían que mirarse y si había una mancha o algo, tenían que lavarse las manos y los pies, como simbólicamente, las extremidades, antes de ministrar delante del Señor, tenían que mirarse en el espejo de bronce de la fuente y entonces se podían lavar. La ley es el espejo que le ha permitido a la humanidad concluir que no se puede salvar a si misma, obligándola a ir y tirarse a la misericordia y la gracia de Dios.

Entonces, qué maravilloso es lo que está diciendo Pablo, ¿no? Humanidad, tu has pecado, estás destituida de la gloria de Dios, no tienes derecho a nada de parte de Dios, ahora solamente te queda una opción: Cristo Jesús, la sangre de Cristo. La propiciación que viene por medio de la sangre de Jesús.

¿Cuántos dicen amen a eso? La verdad hermanos, la verdad es que yo no me atrevería a venir ante el trono de Dios el día del juicio, y pretender como que yo puedo argumentar a mi favor, porque ya hermanos, yo me descalifiqué hace miles de años, solamente por la misericordia y la gracia de Dios.

Qué triste va a ser aquellos que no tengan a Cristo como su abogado y que pretendan presentarse ante el trono de Dios y argumentar según sus propios argumentos, que es algo que Pablo también ha dicho.

Dice, hay gentiles que no conocen de Cristo. ¿Cuántos se han preguntado, bueno y qué pasará con aquel indio metido por allá en la jungla del Amazonas que no tiene ni un radio a transistor y que nunca ha oído de que Jesucristo salva y Yiye Ávila nunca llegó allá ni nada por el estilo? ¿Qué va a pasar con esa persona? ¿Podrá Dios condenarlo si nunca oyó de Cristo? Ese es un tema que, como se dice, le ha comido el cerebro a tanto teólogos, pero lo que Pablo intima y sugiere es lo siguiente: esas personas cuando lleguen al día del juicio, según la manera en que han vivido y según sus argumentos personales, Dios les va a decir, ok, te puedes defender a ti mismo. Vamos a ver, dentro de lo que tu conocías y recibiste, dentro de la luz que tu tenías disponible, cómo te portaste según lo que tu sabías.

Y dice la Biblia que dice, Pablo que va a tener que defenderlo sus propios razonamientos. Es como si usted fuera ahora a la corte de aquí de Boston a resolver un caso de manutención o de seguro o lo que sea, y no hay un abogado allí y usted tiene que fajarse allí a bregar con la ley de Boston que ni siquiera habla inglés, imagínense. Y tiene que usted ser su propio abogado. Dicen por ahí que la persona que se defiende a si mismo tiene por abogado un idiota o algo así.

Hermanos, en una corte, todo está hecho .... es un lenguaje, es toda una simbología, es un sistema críptico que usted necesita un conocimiento especializado. Imagínese comparecer ante Dios y tratar usted de defenderse por sus propios argumentos. Ah, que mi mamá no me trató bien, que me dio una bofetada cuando yo tenía tres años y eso me traumatizó. Y de ahí salí un criminal, un adicto a drogas. El Señor va a decir, si, pero cuando te dijeron a ti que Dios te ama y que te arrepientas, y que él te puede sanar y qué ahí.... entonces.... la idea es que nadie se podrá defender por si mismo, necesitamos un abogado que es Cristo Jesús que nunca ha perdido un caso.

Digan los pentecostales, gloria a Dios. ¡Aleluya!

Eso es. Así que concluyo con esto hermanos, qué dice eso acerca de cómo entonces nosotros debemos comportarnos. Primeramente, cristiano, ¿cuáles son las consecuencias de ese conocimiento? Número uno es que ya tu no tienes que vivir en agonía preguntándote si al final del examen te van a pasar o no. Porque ya Dios ha dicho, mira yo se que tu eres un sinvergüenza de todas maneras, pero te voy a pasar de todas maneras, así que lo que Dios dice es, mira, podemos descansar. No tenemos que estar bajo condenación, sintiéndonos culpables todo el tiempo: me salvaré, no me salvaré.

Si tu confías tu vida a Cristo Jesús y sabes que él ha pagado la deuda, tu eres salvo. Que si confesamos nuestros pecados, si creemos que él es el hijo de Dios, que él lo levantó de los muertos, somos salvos, dice la palabra. No es por obra, no es por lo que tu puedas hacer, al final del día habrá mil maneras que Dios te puede condenar si es porque lo hicieras todo bien. Cuando tu llegues al final del día y hayas tratado todo lo que tu puedas y hayas fallado, tu puedes decirle: Padre, ahora me confío a tu gracia y a tu misericordia porque yo se que no es por las obras de la carne, no es por las obras de la ley, sino es por tu misericordia.

Dios, cuando tu hayas hecho tu parte, Dios hará la suya de cubrir la falta, la deuda. Así que tu puedes estar confiado, tu puedes descansar en el Señor. Así que esa es una de las cosas, no es por obra sino por la misericordia de Dios.

Número dos: yo creo que una de las cosas que tenemos que hacer es darle gloria a Dios, darle gracias a Dios, darle gracias a ese Padre tan misericordioso que nos ha perdonado nuestras ofensas y que nos ha dicho, no te preocupes, hijo, yo se que tu no lo puedes hacer por ti mismo, pero yo te perdono.

Yo creo que el cristiano tiene que estar continuamente poseído por un sentido de profunda, consumidora gratitud y humildad para con Dios y por eso tenemos que darle siempre gloria al Padre, alabarlo por esta salvación que nos ha dado gratuita. Y decirle, Señor, gracias por sacarme del infierno. Gracias por no tomarme en cuenta todos mis pecados. Tu eres bueno, tu eres misericordioso.

Tercera cosa muy importante, que asimismo tengamos misericordia de los demás. Porque si yo se que yo soy pecador y que yo no me puedo salvar a mi mismo, y que solo por la misericordia de Dios yo soy salvo, eso quiere decir que yo no me puedo estar allí dando alardes con los demás que están en pecado. No hay lugar para estar enjuiciando a los demás. No hay lugar para despreciar al pecador.

La Biblia dice “si alguno es sorprendido en alguna falta, ustedes que son espirituales restáurenlo con espíritu de mansedumbre mirando que no seas tu mismo tentado también en la misma manera”.

Dios nos llama continuamente a reconocer que como yo soy pecador, yo no puedo andar por allí con el dedo acusador apuntando a todos los demás. Yo primero tengo que mirar mi propia falta y mirar a los demás con ese mismo ojo de misericordia y de bondad y de gracia.

Cuando usted mire al homosexual, cuando usted mire al adicto a drogas, cuando usted mire a la adúltera, cuando usted mire al drogadicto o al alcohólico, cuando usted mire a la persona que está sumida en algún tipo de pecado, mírese a usted mismo allí excepto por la gracia de Dios y la misericordia de Dios.

No enjuicie. Recuerdan que hablamos acerca de enjuiciar a la gente, de juzgar con ese ojo que se deleita en ver la marca del pecado en los demás. No, cuando nosotros miremos a los demás primero veamos nuestra propia incapacidad de ser salvos y entonces tengamos misericordia y tratemos de ayudar a esa persona a salir de su pecado y bendigámoslo y seamos misericordioso. Mira primero la viga que está en tu ojo que te impediría entrar al Reino de Dios y después mira la paja que está en el ojo ajeno.

Qué bueno es Dios y qué hermoso es el Evangelio. Somos salvos por gracia, no por obras para que nadie se gloríe.

Pongámonos de pie. Y yo quisiera invitar en esta tarde a mis hermanos, primeramente a reconocer que estamos descalificados del Reino de Dios por nuestra propia cuenta. Confesemos ahora mismo, Señor, por mi mismo yo no puedo ser salvo.

Padre, yo soy el primero en confesar que solo por la gracia y la misericordia y la fe en Cristo Jesús y de te doy gracias Jesús porque tu moriste en la cruz por mis pecados y por eso yo soy salvo, y por eso yo estoy seguro que si me muerto ahora mismo iré al cielo, porque tu pagaste el precio. Tu pagaste el rescate, Señor, y te doy gracias por eso.

Padre, admito que te he ofendido muchas veces, te hemos ofendido y no podemos pretender tener nuestra propia justicia, nuestra propia santidad.

Perdónanos por enjuiciar a otros, perdónanos por mirar a otros con desprecio o con soberbia. Ayúdanos a ser gente de misericordia, de humildad, de gracia y extender gracia a los demás, así como tu has extendido gracia sobre nosotros también.

Padre, que esta iglesia siempre tenga una santidad frágil, una santidad condicional, una santidad transparente, una santidad que siempre esté con el ojo puesto en ti, con la mirada puesta en Jesús, con la mano metida en tu mano, Señor, no confiando en nosotros mismos sino siempre pegados a ti, nuestro Padre celestial.

Ayúdanos a ser una iglesia de santidad pero también una iglesia de amor y de misericordia, de gracia para con el caído y de gente que confiese continuamente sus pecados delante de ti para que tu nos sanes y nos salves.

Queremos, Señor, la espiritualidad de ese publicano que decía ‘ten piedad de mi, oh Dios, porque soy pecador’. Y ayúdanos a ser una iglesia así, Señor, que esté siempre consiente de la importancia de Jesús y por tu gracia lo llegaremos a hacer, Padre.

Hermanos, yo quiero invitarles también, si hay alguien aquí en esta tarde que no ha entregado su vida a Jesucristo todavía, a que levante su mano ahora y haga lo que dice el Apóstol Pablo, haga de Cristo su sustituto.

Yo quiero preguntarle si usted no ha dado ese paso de fe todavía, si usted le gustaría hacerlo en esta tarde. No conozco su vida, pero si alguien quiere dar ese paso de fe, yo quiero invitarlo en esta tarde a decir, “Señor, yo te recibo como mi propiciación, es decir mi sustituto”.

¿Habrá alguien por cual yo pueda orar en esta tarde que quiera dar ese paso de fe? Dondequiera que esté levante su mano si no lo ha hecho antes, y ponga su vida en las manos del Señor. ¿Habrá alguien que no haya hecho eso todavía, que lo quiera hacer ahora en el nombre de Jesús? ¿Habrá alguien? Amen.

Dios bendiga esa hermana aquí. Dios te bendiga, hermana. Tu estás diciendo: Señor, yo no me puedo salvar por mi misma pero por Cristo Jesús yo puedo ser salva. Tu estás diciendo eso. Amen.

Hay otra mano que se ha levantado por acá también, donde aquí, al lado de Araceli. Ok, amen, gloria a Dios. Si, veo la hermana aquí detrás. Amen.

¿Alguien más que quiera dar ese paso de fe en esta tarde, oremos por usted, lo encomendemos a la mano del Señor? Allí, este caballero allí detrás levanta su mano. Usted está haciendo lo que dice la Biblia, ¿no? admitiendo: yo no me puedo salvar por mi mismo, solo por Cristo Jesús así que quiero firmar ese contrato. Quiero que quede claro, no es por mi, sino por Cristo.

¿Alguien más quiera dar ese paso de fe en esta tarde? Queremos orar por usted. ¿Alguien más?

Porque no pasa aquí rápidamente. Venga aquí. Acompáñele alguien, esos hermanos que han levantado su mano. Vengan por aquí un momentito rápido. Vengan acá, no se preocupen. Vamos a orar. Eso es todo lo que vamos a hacer, encomendarle a las manos del Señor y bendecir su vida y ponerle en las manos de Jesús. Pase por acá un momentito.

Ya usted dio la parte más difícil que es públicamente declarar eso. Venga aquí un momentito nada más. No le queremos avergonzar ni queremos ponerle en aprietos sino simplemente orar por usted.

La palabra dice que el que me confiesa ante los hombres, yo le confesaré ante mi Padre que está en los cielos. Y eso es todo, usted no se está comprometiendo con León de Judá, ni conmigo, no con nada. Es con el Padre Celestial, eso es todo. Aquí no hay ataduras humanas sino ataduras de amor en Dios.

Padre, yo bendigo este varón, esta dama que han pasado aquí al frente y esa dama que levantó su mano también, allí detrás, la bendigo también. Tu sabes su corazón, Padre, se con ella también.

Padre, tu has dicho que si confesamos nuestros pecados somos salvos por medio de la sangre de Jesús y ellos hacen esto en esta tarde, así que envía tu gracia ahora sobre sus vidas y endereza lo torcido, y entra a su corazón como dice tu palabra, “yo entraré a ellos, cenaré con ellos y ellos conmigo”.

Bendice sus vidas, confírmalos en la fe, Padre. Ilumina sus mentes para que puedan entender tus misterios y cancela toda acusación del diablo, todo reclamo sobre su vida, lo neutralizamos ahora y lo declaramos libres para vivir esa vida victoriosa y abundante en Cristo Jesús.

Gracias, Señor. Tu pueblo dice, amen. Gracias, Jesús. Hermanos, Dios les bendiga. Te amamos. Sigan en la fe.


Sermón de Dr. Roberto Miranda grabado 1o de diciembre 2006 en Congregación León de Judá Oir | Ver (100K)

Oir y ver más presentaciones grabados 10 de diciembre 2006

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Comentarios

 
 

SINCERAMENTE ES UN BENDICION ME GUSTARIA QUE ME ENVIEN A MI CORREO
PIDO ORACION POR MIS DEUDAS DIOS LOS SIGA BENDICIENDO

 
 

me gustaria aprender a hacer una predicas porque me gusta la predicacion favor si pueden enviarme materiales para aprender a predicar.-

Dios le bendiga.-

 
 

Gracias por permitirme el siguiente comentario: 1º"Y Pablo trae algo revolucionario, una revelación que tenía que venir de Dios, que él está aclarando ahora, porque cuando Cristo vino, murió en la cruz, no había por allí un libro que dijera qué significaba eso y cuáles eran las implicaciones detalladas de esa muerte del Señor en la cruz" -No había allí un libro que explicara?- ¿de dopnde cree ud. que Pablo aprendió sobre la obra de Jesucristo? ¡¡¡Del Antiguo Testamento!!! -Sí había un libro- 2º Todas esas "porquerías" que consistían en seremonias etc. como ud. le llama; son precisamente esas "porquerías", la que le dan el significado a la obra de Jesucristo,; esas "porquerías" son las que explican (eran sonbra i figura) el inmenso amor de Dios por la humanidad, lo obra de Jesús revelada al hombre, de estas "porquerías" es que Pablo (un erudito) logra hacerle entender a sus congeneres 'según las escrituras' que en Jesús fueron cumplidas todaslas profecías; amado hermano, creo que ud. tiene que estudiar nuevamente las Sagradas Escrituras, con humildad y dispuesto a aprender más que enseñar. Dios lo Bendiga. Dentro de este tema, tengo varias cosas mas, si ud. me da la oportunidad, se las envío.

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