Dr. Miranda : Dando en la zona de la incomodidad (I Reyes 17:8)

A propósito de Sermones

Dios les bendiga, mis hermanos, un placer estar con ustedes de nuevo en esta mañana. Como siempre me bendice mucho la adoración que ustedes llevan delante del Señor y eso me carga las energías y me da ánimo para venir y compartir con ustedes la palabra. Son una congregación, como decía el pastor Antonio, absolutamente adorable, y estoy enamorado de sus niños, y de sus jóvenes, de todos ustedes, del cariño tan grande que me han mostrado al Dr Diehl, también. Bueno, estamos encantados. No podemos pedir más. Anoche las hermanas nos bendijeron con pastel riquísimo y bueno.... no hemos parado de comer desde que llegamos aquí. Así que Gloria al Señor y gracias por todo su cariño. Yo se que Dios va a hacer cosas grandes.

Uno sabe cuando una congregación está.... los americanos tienen una palabra que se llama ‘momentum’, viene del latín que quiere decir como impulso, movimiento, como que va, que tiene un avance y lleva un impulso. Como cuando uno comienza a correr desde una colina y corre y corre, y va aumentando, acelerando el movimiento. Uno siente eso, lo siente en la sonrisa de la gente, en la capacidad para reír, en la vitalidad que se muestra, en la diversidad de ministerios, en las cosas nuevas que se están haciendo, en el entusiasmo del pastor, la relación entre el pastor y su congregación, el gozo de los niños, la soltura que se siente para adorar al Señor, muchas cosas que son buenos indicadores para el ojo entrenado de que hay una vida y una salud en una congregación. Y ustedes muestran eso.

Así que les dejo saber que eso está ahí ya. Eso esta ahí, y cuando eso está ahí, la gente cuando viene, no tienen que ser expertos en iglecrecimiento, ni en teorías de cómo las iglesias crecen ni nada de eso, la gente lo siente viseralmente y en su ser interior saben si es un lugar donde hay vida y donde hay vitalidad y gozo del Señor y amor, y se dejan atraer, porque la necesidad siempre está buscando llenarse. Entonces, muchas veces la gente se deja llevar porque cuando llegan a un lugar su espíritu se siente como en paz. Y ahí donde experimentaron esa sensación, dicen ‘yo quiero volver allí’.

Así que es tan importante que una congregación, que cuidemos mucho esa atmósfera, hermanos. Hay que cuidar mucho la atmósfera de nuestra congregación. Y ¿saben qué?, que cada uno de ustedes, en este caso yo voy a hablar de ustedes, porque yo digo lo mismo de mi congregación, cada uno de ustedes tiene un pedacito de esa atmósfera que sostener. Como esas columnas cada uno de ellas sostiene una parte del peso del techo, asimismo, cada uno de ustedes juega un papel en mantener la salud de su congregación y proteger esa salud. Porque en esa salud, otros podrán venir y encontrar bendición.

Y eso quiere decir que mi esposa está predicando, probablemente ahora mismo por ahí, acerca del perdón allá en Boston en mi iglesia, y hay elementos tan importantes que son los que permiten que la gracia del Señor repose sobre una comunidad. Algunos de esos elementos son, por ejemplo, el perdón, perdonarnos unos a otros cuando los hermanos tienen sus roces que es inevitable, enseguida limpiar eso, pedir perdón, dar perdón, tolerarnos unos a otros las diferencias de estilo, temperamento, preferencias. Preferirnos unos a otros, reconocer el don que tiene otro que yo no tengo, sufrir el daño, si es necesario y remitir nuestra causa al Señor, en vez de nosotros buscar nuestra propia justicia. Estos son elementos que debemos practicarlos activamente en nuestras relaciones como congregación. Aunque también se pueden practicar en la familia para mantener la salud de una iglesia. Porque muchas veces, ‘ah, me ofendió’ y entonces comenzamos a dañar la atmósfera con murmuración o sentimientos negativos y ya le hemos robado un poquito de vida a nuestra congregación. Y si eso lo hacen 10, 15 personas en una congregación, pues, imagínense, ya se comienza a sentir el daño. Y si eso lo hacen líderes principales que tienen más autoridad espiritual, todavía mayor el daño.

Entonces uno siempre tiene que estar pensando ‘yo soy el responsable del bienestar de mi iglesia y por lo tanto, mejor prefiero absorber yo el daño y que el Señor me sane o me reponga, pero que mi iglesia se mantenga saludable’. Si usted practica eso Dios le va a bendecir grandemente. Amen. Así que yo le doy gracias al Señor por ese espíritu lindo que hay aquí. Protéjanlo con dientes y uñas. No deje que jamás entre en su iglesia y la divida o siembre discordia entre ustedes, o murmuraciones, o ningún tipo de acción dañina que glorifique al diablo. Todo lo que nosotros hacemos siempre tiene que glorificar el Reino de Dios y los valores del Reino de Dios.

Cualquier conducta que tu sabes que no glorifica a Dios es radioactiva. Aunque nadie se entere, los aires se van a enterar, por eso es que hay proteger el corazón, hay que guardar el corazón y la mente siempre. Porque aun cuando nosotros no expresamos las cosas, las ondas espirituales que se mueven dentro de nosotros afectan el ambiente. Somos seres misteriosos y hay una conexión terrible entre lo físico y lo espiritual, lo emocional y lo mental. Todo está interconectado. Entonces tenemos que guardar eso como un vaso precioso, una joya preciosa para que haya la atmósfera que permita que la gracia del Señor corra libremente a través de una congregación. Y ese es el recurso más poderoso para el crecimiento de una iglesia. Recuerda eso siempre. Y practica el fruto del espíritu santo porque eso te va a bendecir a ti, tu familia y tu congregación.

Vamos a la palabra del Señor en el Capítulo 17 de Primero de Reyes. Aquí hay buena luz así que hasta quizás voy a poder leer sin lentes, déjame ver, sino me los pongo. ¡Que bueno es esa luz fresca, ese aire rico que entra y .... estar en ese ambiente! Me dicen que en Boston está nevando ahora mismo, así que le doy gracias al Señor que me tiene aquí. Otra razón más para estar contento de estar en Mérida. Si esta mañana, de hecho, le di los saludos a Boston. Pudimos comunicarnos con la congregación, a través de la Internet, interesante, yo podía ver a mi iglesia allí en su reunión y los llamé y los saludamos y les enviamos saludos desde aquí, desde Mérida, y nuestros hermanos desde allá les mandan saludos a ustedes también. ¡Que bendición esas tecnologías que Dios está haciendo posible!

17 Primero de Reyes, comenzando con el versículo 8, un pasaje bastante conocido por muchos de ustedes. El texto del encuentro entre Elías y la viuda de Sarepta. Dice así la palabra del Señor “.... Vino luego a él (es decir al profeta Elías) palabra de Jehová diciendo ‘levántate, vete a Sarepta de Sidón y mora allí. He aquí, yo he dado orden allí a una mujer viuda que te sustente. Entonces él se levantó y se fue a Sarepta y cuando llegó a la puerta de la ciudad, he aquí una mujer viuda que estaba allí recogiendo leña y él la llamó, y le dijo ‘te ruego que me traigas un poco de agua en un vaso para que beba’, y yendo ella para traérsela, él la volvió a llamar y le dijo ‘te ruego que me traigas también un bocado de pan en tu mano’, y ella respondió, ‘vive Jehová tu Dios que no tengo pan cocido, solamente un puñado de harina tengo en la tinaja y un poco de aceite en una vasija y ahora recogía dos leños para entrar y prepararlo para mi y para mi hijo, para que lo comamos y nos dejemos morir’. Una de las palabras más tristes que yo encuentro en toda la Escrituras es ese pasaje, esa expresión de esta mujer desesperada, ya lista para dejarse morir.

“Elías le dijo ‘no tengas temor, ve, has como has dicho pero hazme a mi primero’. Digan todos primero. De nuevo ‘primero’. “..... hazme a mi primero de ello una pequeña torta cocida debajo de las cenizas y tráemela y después.....”

Digan todos después. “.... después harás para ti y para tu hijo, porque Jehová, Dios de Israel ha dicho así; la harina de la tinaja no escaseará, ni el aceite de la vasija disminuirá, hasta el día en que Jehová haga llover sobre la faz de la tierra. Entonces ella fue e hizo como le dijo Elías y comió él, y ella y su casa muchos días. Y la harina de la tinaja no escaseó, ni el aceite de la vasija menguó, conforme a la palabra que Jehová había dicho por Elías”. Bendiga el Señor su santa palabra.

Señor, ciertamente bendecimos tu palabra que es vida y alimento y la ingerimos desde ya, pura, como la hemos leído, Señor, y pedimos ahora que Tu sueltes los nutrientes que ella encierra dentro de nosotros, y que nos permitas ofrecerla a tu pueblo, Padre, desgranada y elucidada por medio de la iluminación de tu espíritu. Creemos que tu palabra es viva, que llegará al corazón de tu pueblo y se instalará allí para dar vida y para generar nuevas energías en cada uno de nosotros. En el nombre de Jesús. Amen. Amen.

En el mundo del desarrollo internacional hay toda una profesión y una clase de expertos, que son los expertos en desarrollo. Son personas que han estudiado economía, han estudiado los problemas de la pobreza. Estudian las estructuras económicas y políticas que mantienen a una nación pobre o subdesarrollada, que no permiten que una nación llegue a su máximo potencial de desarrollo. Y estos expertos internacionales viajan a los países subdesarrollados para servir de asesores y también en los mismos países se desarrollan personas que..... economistas, o sociólogos, etc, que estudian cómo adelantar sus sociedades, cómo llevarlas a un nivel de más alto desarrollo, cómo encontrar dónde está el atoramiento en la maquinaria nacional y como mecánicos quieren encontrar cómo resolver esos atoramientos, a fin de que la cosa marche y la máquina del desarrollo pueda fluir y una nación se pueda desarrollar y pueda salir del atoramiento económico o social.

Y hay muchas teorías de cómo una nación se puede desarrollar, cómo una sociedad se puede desarrollar. Yo estoy seguro que aquí en Mérida, sociólogos de aquí, economistas de aquí, y su gobierno de la ciudad de Mérida, ha hecho estudios de dónde están los problemas y dónde están los atoramientos, que podrían llevar a su ciudad y a su provincia o estado a un nivel de mayor desarrollo, y cómo la prosperidad podría venir a sus familias y a los ciudadanos de esta región.

Yo no soy experto en desarrollo ni cosa que se parezca, pero yo creo que tengo una sugerencia y más que una sugerencia es una regla, una ley del desarrollo que yo quiero compartir con ustedes.

¿A cuantos les gustaría ver a esta ciudad y a esta región desarrollada al máximo? ¿A cuantos les gustaría ver su familia prosperada financieramente? ¿A cuantos les gustaría ver a sus hijos educarse y convertirse en profesionales poderosos? Amen. Todos queremos esas cosas, ¿verdad? Bueno, yo creo que tengo algo que compartir desde la palabra de Dios, para cómo tu puedes entrar en la prosperidad y en el gozo y en la vida abundante que Cristo ha venido a darte.

Y es un secreto que yo te aseguro que los sociólogos y los economistas y expertos del desarrollo no se les ocurriría, porque no tiene que ver con el mundo material, sino que tiene que ver con el mundo espiritual. Una de las leyes más importantes que nosotros tenemos que entender en el mundo, en el universo, en el cosmos que habitamos, es la siguiente: el espíritu domina sobre la materia.

Lo que sucede en el mundo espiritual gobierna lo que sucede en el mundo material. El hombre natural, el hombre que solamente ve las cosas desde el punto de vista económico, sociológico, psicológico, o político, histórico, no entiende esto. Y solamente se mueve dentro del mundo de lo visible, del tiempo y del espacio y sus inquisiciones y preguntas, exploraciones y las respuesta que ofrecen, solamente se dan en la superestructura del mundo, es decir en lo que está encima de la superficie, lo visible, lo que se puede tocar, lo que se puede meter en el tubo de laboratorio y ver si funciona o no. Porque hoy en día la mente del hombre más que nunca es una mente naturalista. La filosofía que fundamenta la ciencia y casi todas las exploraciones de los científicos y de los diferentes expertos es una filosofía naturalista. Es decir, todo lo que sucede en el mundo es puramente el resultado de procesos naturales. Y no creen en la dimensión espiritual. Y si algunos permiten espacio para la dimensión espiritual es simplemente como para la religión, para las cosas de la moral y para la cosas que tienen que ver con la iglesia. Pero no tratan de mezclar lo espiritual con lo natural, porque piensan que eso es contrario al espíritu correcto de las ciencias.

Nosotros como cristianos sabemos ¿verdad?, que no es así. Sabemos que lo espiritual y lo material están conectados y que lo que pasa en una dimensión afecta a la otra. Le puedo dar un ejemplo de la Biblia para ilustrar este principio porque es muy importante que lo entendamos.

Cuando los judíos estaban peleando con las tribus de Canaan, la tierra a donde Dios les había mandado, la primera ciudad con que pelearon fue Jericó. Una ciudad que dice la Biblia, que tenía unos muros altísimos, que estaba cerrada, bien cerrada, dice. Y el Señor les dio una respuesta bien sencilla, les dijo: ‘marchen alrededor de la ciudad seis días, una vez, en el séptimo día marchen alrededor de ella siete veces y en la séptima vez de darle vuelta griten, todo que ustedes puedan y los muros se van a desplomar y entonces métanse y saqueen la ciudad, y destruyan todo lo que hay en ella’. Los judíos lo hicieron y asimismo sucedió porque Dios cumple sus promesas. Y saquearon a Jericó, lo destruyeron completamente, pero un hombre se dejó fascinar. Y Dios le dijo ‘no cojan absolutamente nada de esa ciudad, todo tienen que destruirlo. Todo, vida, animales, propiedad material, todo porque está maldito, está radioactivo con maldición del pecado de esa ciudad.’

Pero un hombre se enamoró, dice, de un manto muy bello de una tela muy preciosa, un manto babilónico, creo que se llama, y también de un lingote, es decir un pedazo de plata o de oro, no recuerdo ahora mismo, creo que fue de oro, bien grande, que valía evidentemente mucho dinero. El se dejó fascinar por esto y lo cogió y lo escondió. Nadie lo vio y él dijo ‘bueno, hago una excepción, caramba, ¿qué daño puede hacer eso? Y lo escogió, lo escondió, lo enterró y se hizo de cuenta que nada había pasado.

Cuando los hebreos fueron a pelear con una segunda ciudad, mucho más pequeña, menos poderosa que la primera, Ai se llamaba, un buen nombre porque sufrieron bastante como consecuencia. La ciudad se llamaba Ai. Y fueron y dijeron ‘miren, esta es una cosita pequeñita, si destruimos a Jericó, esta ciudad, estos nos los vamos a comer como pan, así que no vaya todo el mundo. Dejen a la mayoría de los soldados que descansen y vamos a destruir a esta gente en un momentito. ¿Qué pasó? Cuando metieron mano, salieron derrotados completamente los judíos. Se dijeron ‘¿pero cómo es esto? Miren, comenzaron a echarle la culpa a Dios. Ven, lo primero eso fue una coincidencia o quizás Dios era inconsistente, pero ahora si no podemos pelear con esta gentuza, ¿cómo vamos a poder pelear con las otras tribus más poderosas?

Y comenzaron a echarle la culpa a Dios, así como hacemos nosotros muchas veces, ¿verdad? Cuando hay cosas que suceden en nuestras vidas, hay cosas que están atoradas, cerradas en nuestra vida. nuestra economía no funciona, nuestro matrimonio no va bien, nuestra salud es un desastre, y no digo que todas esas cosas son solamente por pecado, hay otras razones, pero a veces hay cosas escondidas.

Entonces, Moisés inquirió de parte de Dios ‘Señor, ¿qué es lo que está pasando, cómo Tu nos haces esto? De nuevo, echándole la culpa al Señor. Y Dios le dijo ‘Mira, el problema está en que hay pecado entre ustedes’. ¿Ve la dimensión espiritual? La material era la guerra, la conquista de la tierra, la lucha militar. Esa era el área material, pero debajo de esa área material había un área espiritual que no estaba arreglada. La ley del espíritu no estaba siendo respetada y Dios le dijo ‘hay maldición. Alguien ha cogido algo que estaba maldito de mi y por eso ustedes nunca van a poder vencer a sus enemigos, hasta que no resuelvan ese problema.’

Entonces por medio de un proceso espiritual llegaron a la persona que había cometido el delito espiritual. Encontraron el anatema, lo sacaron, lo confesaron y entonces todo se arreglo otra vez. Pudieron derrotar a sus enemigos y todo siguió exactamente como Dios había determinado.

¿Qué pasó? En el mundo espiritual había un defecto y por lo tanto estaba afectando el mundo material. Y hasta que el mundo espiritual no fue arreglado, el material no podía funcionar como es debido. Es como si ahora mismo nosotros construyéramos estas vigas y estas cosas sobre un terreno movedizo que supone que la sostengan. Puede que dure 3, 4 días, pero a la larga lo frágil del terreno se va a comenzar a manifestar y esa estructura fuerte y dura y que se supone que sostenga mucho peso, se comienza a deshacer porque el fundamento no está bien.

Y así hermanos muchas veces si no respetamos las leyes del espíritu, las leyes de la materia, no funcionan como es debido. Pero los científicos y los expertos se rehúsan entender esa conexión entre esas dos cosas. Ahora, nosotros como pueblo de Dios tenemos que ser más sabios que ellos y entender cómo funcionan estas leyes del espíritu.

Si nosotros queremos sociedades desarrolladas, culturas prósperas, familias bendecidas, que la bendición y la promesa de Dios corra en nuestras familias, hermanos, hay leyes espirituales que tenemos que entender. Y para mi una de las leyes más hermosas que permite que las naciones se desarrollen y las sociedades, las ciudades, las iglesias, las familias se desarrollen y pueda entrar la prosperidad de Dios, está en dar, dar, adoptar una ética en toda la vida de ser generoso y de dar. Y eso tiene que ver con la gracia que es la fuerza motriz de toda la relación entre Dios y el hombre, porque todas las relaciones de Dios con el hombre es por gracia, sino nos habría destruido hace tiempo.

Y nosotros tenemos que imitar a nuestro Padre viviendo vidas de gracia, de siempre dar. Y no me estoy refiriendo solamente a dinero, aunque eso es una parte importante, pero me refiero a ser generosos con todos, hermanos, con nuestro tiempo, nuestros talentos, nuestras energías, nuestros conocimientos, y nuestro dinero y nuestras posesiones. Pero tenemos que adoptar una actitud generosa con todos. Eso incluye también el perdonar, incluye el tolerar, incluye el obviar, e ignorar las ofensas, incluye el amar al débil y preferir a la persona humilde. Todo eso es parte de ese elemento, de esa ética de dar, dar, dar. El que vive así es una persona que es bendecida.

Y muchas veces dar, y esta es en realidad lo esencial de mi meditación, tenemos que dar en la zona de la incomodidad. Si yo pudiera titular este sermón diría “Dando en la zona de la incomodidad”. En esa zona, cuando entramos en esa zona, es donde se dan los grandes milagros que Dios quiere hacer en nuestra vida. Y yo quiero sugerirte, joven, que tienes todavía toda tu vida delante de ti, tus estudios y todo eso, adopta esto como una ética de vida. abrázalo. Yo voy a ser un dador generoso. Voy a ser una persona conocida por mi generosidad y voy a ser generoso con los demás y con todo lo que yo tenga. Y voy a dar en el nombre del Señor siempre. Voy a repartir a siete y a ocho, como dice el escritor del Eclesiastés. Y en toda ocasión que yo pueda ayudar a alguien y bendecir a alguien con mis dones, mis posesiones, lo voy a hacer, siempre en el nombre del Señor, como un acto espiritual, como algo intencional. No porque me pongan presión para hacerlo, no porque yo quiera manipular a Dios haciéndolo, no porque me gusta que la gente diga ‘oh, qué persona más espléndida’, sino porque al hacerlo yo estaré entrando en un pacto secreto con mi Dios. Y aunque nadie más me vea, mi Dios me va a ver y me va a bendecir.

Eso le pasó a la viuda. ¿Por qué es que a Dios le gustan las viudas? Aquí vimos una viuda y ahora otra viuda también. La viuda que dio todo lo que tenía, ¿recuerdan?. Dice la Biblia que los ricos iban al templo y daban mucho dinero y lo metían en las arcas pero dice que había una viuda que solo tenía un peso para comprarse el café, y llegó al templo y tenía tanto amor por Dios que cogió lo único que le quedaba, su único sustento, era todo lo que tenía en el mundo, y lo echó en la urna de las ofrendas. Y ¿qué sabía ella que el Señor estaba viéndola? Porque es que Dios ve todo. Y la Biblia registra estas cosas para que nosotros entendamos algo.

Mira, no hay nada que tu hagas que Dios no lo vea. Ni aún los movimientos ínfimos de tu alma están fuera de la visión de Dios. No me pregunte cómo El lo puede hacer, porque eso es más allá de la mente, pero Dios sabe. Aún los pensamientos fugaces que te pasan en un microsegundo, Dios los registra. Y por eso es que tenemos que caminar así.

Y esta mujer no sabía que ahí estaba el Señor mirando quizás desde una escalera del templo, mirando a la gente allá abajo, cómo los ricos daban su dinero y esta viuda. Y El se tornó a sus discípulos y dijo ‘Miren, muchachos, ¿vieron esa escena? Esos ricos dan mucho dinero, pero dan del exceso que tienen. A ellos no les cuesta nada. Ellos dan, digamos, mil pesos, pero es porque tienen un millón de pesos en el banco. Y para ellos 100 pesos o mil pesos no es nada. Ellos no lo sienten. Uno dice ‘guau, dio mil pesos, imagínate de ofrenda’.

Ahora, para esta viuda esos diez pesos que ella dio, representa todo lo que ella tenía. Y eso, proporcionalmente ese millón de pesos que esos hubieran dado y Dios no necesita.... para Dios diez pesos o un billón de pesos, no es nada, porque El es dueño de todo el universo. Pero lo que a Dios le agrada es el movimiento del corazón. ¿Usted entiende? Lo que representa esa acción de preferencia a Dios, de fe en Dios, de amor militante y feroz para con Dios. Y el Señor dijo ‘Esa mujer dio más ante los ojos del Padre, que esos ricos’, porque ellos dieron en la zona de la comodidad, de lo cómodo, de lo que no les causaba dolor ni incomodidad. Eso no amenazaba su economía, no amenazaba su bienestar, no amenazaba su supervivencia, nada. Lo tenían extra allí.

Pero esta mujer se metió en la zona de la aventura, de la incomodidad, del riesgo, de la posible muerte, de la locura, y por eso al Señor le agradó la ofrenda de esta mujer más y seguramente se fue bendecida.

Hermanos, nosotros necesitamos entender eso en toda la vida, porque allí hay un gran secreto de cómo desatar la bendición de Dios en nuestra vida y cómo hacer correr el poder de Dios en nuestra vida.

Hoy en día, sin embargo, quiero hacer una aclaración, en muchos círculos cristianos el dar se ha tornado en algo como mecánico, algo que tu usas para manipular a Dios y una bella y hermosa doctrina se ha, en mi opinión, torcido y como que, se ha hecho algo burdo y áspero, cuando es algo precioso y artístico casi. Porque hoy en día se habla tanto de que el dar es como torcerle el brazo a Dios ¿no? No se si en este país se usa eso de poner el santo boca abajo. ¿Aquí se usa eso? Que cogen los santos y los ponen boca abajo hasta que le de el milagro que uno quiere que haga. Esos son cosas quizás, solamente en el Caribe, esas supersticiones.

Pero, a veces creemos que si yo hago algo bien específico, entonces Dios me va a dar. Y ¿saben qué? Yo creo que en eso hay como algo de superstición y hasta de brujería, si no nos cuidamos. Y yo se que lo decimos con buenas intenciones y lo escuchamos de otros predicadores y todo esto, pero hay que tener cuidado, porque cuando las cosas se convierten así en algo mecánico, y no salen del corazón, no salen de una ética de vida, no salen de una convicción, no salen de un estilo de vivir, no salen de un proceso de concientización a través del cual, nosotros hemos pasado, que se ha dispersado a través de todas las partes de nuestro ser y que nos llena parejo, mente, cuerpo, alma, espíritu, todo. Entonces es como simplemente coger una piedra dura y tirarla en la tierra de Dios. Mientras que lo que Dios quiere es que todo nuestro ser sea permeado por una creencia, una fe, una actitud, y entonces como producto de esa actitud, orgánicamente nosotros damos, y Dios se glorifica. ¿No se si me doy a explicar lo que estoy tratando de decir?

Que nosotros tenemos que adoptar una ética de dar constantemente, no solamente cuando yo quiero que Dios me haga algo, sino que yo de porque esa sea mi naturaleza. Que Dios me haya convertido en un dador alegre. No en una persona que da solamente cuando hay una necesidad o cuando le conviene o cuando quiere sacar algo de Dios, sino que nosotros tenemos que simplemente, el ser dador se desprenda en una forma natural de nosotros.

Como cuando vino la mujer con el flujo de sangre y tocó a Jesús, por detrás y le tocó el borde de su manto. ¿Qué pasó? Dicen que gracia, virtud, salió de El. ¿Por qué? Porque el Señor era un sanador natural, sobrenatural y natural. Es decir, de El se desprendía la sanidad. Y esta mujer al tocarlo, como el Señor encarnaba la sanidad, virtud salió de El y la sanó, y El ni siquiera lo único que fue es que sintió un escape de virtud, porque Jesús era, su espíritu, era sanidad. El dijo que el espíritu del Señor está sobre mi y me ha enviado para sanar a los enfermos, los ciegos, etc. Y entonces, así tenemos que ser nosotros, hermanos.

Debemos ser de tal manera, que cuando la gente se pegue a nosotros, se desprenda gracia de nosotros porque hayamos absorbido la naturaleza del Padre de ser dadores. Y que a veces demos cuando sea inconveniente o cuando no podamos sacar nada de ello, sino simplemente glorificar a nuestro Padre, por ser como El. Y ese es el secreto. Cuando usted aprende a dar en la zona de lo incómodo, usted va a ser bendecido en una manera extraordinaria, su iglesia va a ser bendecida. Las iglesias tienen que ser generosas también, tienen que dar.

Por eso es que a mi, mi ética ministerial, yo la encuentro resumida, y no siempre la digo, déjenme decirles, soy humano y peco como cualquier otro. Pero en Eclesiastés, Capítulo 11, creo que es, donde dice ‘echa tu pan a las aguas porque después de muchos días volverá a ti’. Y más adelante dice ‘reparte a 7 y a 8. No seas escaso’.

Hay siempre un llamado en la Biblia a no ser escaso y a repartir a 7 y a 8. Yo creo que el ministro, la iglesia, siempre tiene que estar sembrando en gente, siempre tiene que estar sembrando en proyectos y en cosas y siempre tiene que ponerse en zonas de incomodidad y dar y sembrar gracia en la ciudad y despreocuparse, porque cuando menos espere muchas de esas semillas vuelven a uno, en las maneras más maravillosas y más bendecidas.

Y nosotros tenemos que ser así, en esa manera. Jesús ejemplifica eso, en una manera máxima. El escritor de Filipenses, Capítulo 2 dice “Haya pues, en vosotros el mismo sentir”. Mire eso, Dios nos llama a tener el mismo sentir que hubo en Cristo Jesús el cual siendo igual a Dios no tomó el ser igual a Dios como cosa a qué aferrarse sino que se despojó (ahí está dar), se robó a sí mismo, se saqueó a sí mismo, y asumió forma de hombre y fue a la muerte, y no cualquier muerte, sino muerte de cruz. El Señor fue generoso, se hizo hombre y no solamente hombre, sino un hombre pobre y no solamente hombre pobre sino un hombre perseguido, y no solamente perseguido sino un hombres asesinado, y no solamente asesinado sino torturado.

Porque cuando le dio al Padre, le dio con generosidad, y cuando nos dio a nosotros, nos dio con generosidad. ¡Y qué maravilloso que no se queda ahí! Sino que dice “.... por lo cual Dios lo levantó, lo exaltó hasta lo sumo y le dio un nombre que es sobre todo nombre para que ante el nombre de Jesús se doble toda rodilla que está en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra.”

Todo comenzó dando. Dice “por lo cual Dios”, porque El se dio, porque El dio generosamente, porque El se incomodó, porque se despojó, porque hizo algo loco que nadie puede entender racionalmente, por esa razón Dios lo levantó hasta lo sumo. Su exaltación fue inclusive más grande que su rebajamiento. Su enriquecimiento fue mucho mayor que su empobrecimiento auto inducido.

Y así esa dinámica, hermana, hermano, se cumple en todo ser humano que adopta la actitud y el comportamiento de Jesús en su vida. Si tu vives como una persona que se da y que da siempre, tu también vas a experimentar en tu vida esa bendición de Dios que te va a ir levantando poco a poco, va a levantar a tus hijos, va a levantar a tu economía, va a levantar tu mente, va levantar tus emociones, va levantar tu matrimonio, va levantar a tu iglesia, va levantar a tu ciudad.

Eso es increíble, es un misterio. Pero es en ultima instancia, es el misterio de la cruz. Que en la cruz, el instrumento más feo, más terrible, más cruel que se haya inventado el hombre para torturar a un ser humano, la cosa más tétrica que existe, ahí en eso hubo vida. En el Señor subirse a la cruz y despojarse a sí mismo y sentir el pecado, El que nunca lo sintió en su ser, ser desangrado, ser imposibilitado de moverse, allí en eso, dice que despojó a los principados y a las potestades. El poder de Dios estaba como nunca manifestado en la impotencia de ese sacrificio.

Y eso pasa, cuando nosotros nos robamos a nosotros mismos, cuando nos crucificamos en el egoísmo que es lo natural de la carne. La auto preservación es el instinto más poderoso que hay en el individuo. Cuando usted viola el instinto biológico más poderoso de todos, que es el instinto de usted auto preservarse de mantener su comodidad, mantener su permanencia, su supervivencia, sus pertenencias, cuando usted va en contra de ese principio carnal, terrenal, diabólico del egoísmo, usted está entrando, entonces en la zona de lo divino, donde Dios puede hacer milagros en su vida. Al usted subirse a la cruz por medio de un acto de despojo personal y de preferencia de otro, usted está, en ese momento, entrando en la misma dinámica que entró Cristo Jesús, y lo mismo entonces se va a cumplir en su vida. Porque así como El también fue levantado por auto despojarse, así también usted será levantada por auto despojarse, por robarse a sí mismo para darle a otro.

¡Qué maravillosa es la sabiduría del Señor! Fluimos entonces, en la misma dinámica. En este siglo XXI Dios quiere hacer grandes cosas a través de las iglesias. Y las iglesias, para poder hacer lo que Dios quiere que haga, van a necesitar plantas físicas de calidad, van a necesitar buenos sistemas de sonido, van a necesitar aparatos electrónicos para predicar el Evangelio, van a necesitar pastores y pastoras en el área de la consejería, de la juventud, de los niños, de los servicios sociales. Van a tener que servir a la comunidad allá afuera y dar a gente que no va a poder reembolsarle lo que dan. Van a tener que ser generosos en la ciudad. Van a necesitar pastores bien preparados que van a necesitar también su salario, porque el obrero es digno de su salario ¿si o no?

¿Y de dónde va a salir todo ese dinero para conquistar las naciones? ¿De dónde van a salir los recursos y los talentos para crear una iglesia poderosa que pueda servir como un arma de guerra para conquistar la ciudad y la sociedad? Va a salir de nosotros ¿si o no? Dios no va a enviar, Dios no va a hacer llover dinero del cielo. El podría hacerlo si le da la gana, lo crea a montones, nos hunde en dinero. Pero Dios no obra así.

Anoche mismo mientras yo predicaba vimos que el Señor hubiera podido, si hubiera querido, magnificar su voz sobrenaturalmente y predicarle a la multitud que se agolpaba sobre El por medio de un proceso sobrenatural. Pero El no lo hizo así ¿verdad que no? Miró y buscó a un hombre que se llamaba Pedro y le pidió que le prestara su barca, su posesión, su propiedad para usarla, para bendecir a la multitud.

Y Dios se glorifica en que su criatura, su iglesia le preste su dinero, sus talentos, su tiempo para El llevar a cabo la redención de la humanidad y avanzar su plan histórico. El podría hacerlo sobrenaturalmente, pero Dios hace las cosas siempre en sociedad con sus hijos, con sus profetas. Pero lo maravilloso es que el Señor dice ‘miren, Yo quiero que ustedes hagan esto como un símbolo de su adherencia a mi, de su fe en mi, pero cuando ustedes hayan dado Yo me comprometo, entonces, para bendecirlos mucho más allá de lo que ustedes han dado’. Entonces resulta que lo que damos es más bien una inversión, más que un sacrificio. Pero la manera en que su iglesia va a prosperar es cuando ustedes, cuando todas las iglesias y los feligreses aprendamos a darle generosamente al Señor en la zona de la incomodidad.

Ustedes están sentados aquí ahora mismo en un ambiente que evidentemente es mejor de lo que tenían, como dijo el pastor, hace unas cuantas semanas. Se ve muy bonito este ambiente aquí, las cortinas, el techo que les cubre. Ya están tomando, más y más forma de iglesia. Ahora, ¿cómo se dio esto? Hay aquí personas que aportaron sus conocimientos, aportaron dinero, ¿verdad que si?, aportaron tiempo. Cuando yo llegué aquí el jueves por la noche, había hermanos trabajando a esa hora. Yo veía a los pastores sudando la gota gorda para poder terminar algunas cosas para que estuviera listo todo para el viernes. Y ahora nosotros estamos aquí sentaditos, con abanicos que están refrescándonos, pero detrás de todo eso, hay sudor, hay gente que se dio, hay gente que dio. Algunos aportaron talentos, otros hermanas cocinaron para los que estaban trabajando. Algunos trajeron refrescos, otros dieron dinero para las vigas. Unos dieron conocimiento y mano de obra y todos trabajaron para que esté edificado esto.

Y muchas veces las congregación vienen a los lugares, se sientan sobre alfombras y sillas cómodas y miran ambientes muy hermosos y ven músicos tocando, y el sonido siendo magnificado a través de un sistema muy elegante. Pero todo eso ha sido posible, no porque Dios enviara dinero del cielo, sino porque gente se atrevió a dar, muchos de ellos en la zona de la incomodidad, sacrificialmente. Si queremos iglesias poderosas, iglesias que hagan la obra del Señor necesitamos gente generosa, generosa de corazón.

Si usted busca en los grandes proyectos de la Escritura, por ejemplo la construcción del tabernáculo, los diferentes templos, siempre habla de gente, los generosos de corazón. Busquen, si usted tiene una buena concordancia, busque la palabra generoso y entonces esa concordancia es limitada. Una concordancia es esas de las grandes, no abreviada y usted va a encontrar que hay muchas referencias a los generosos de corazón que dieron para la construcción del tabernáculo o del primer templo o del segundo templo, etc. y yo siempre he dicho, yo quiero pertenecer a esa casta selecta de hombres y mujeres que se llama los generosos de corazón.

Las iglesias avanzan y crecen por medio de la gente generosa de corazón, hermanos. Se han hecho muchos estudios acerca de las iglesias y hay una ley que gobierna generalmente en muchas áreas de la humanidad, y es la siguiente: en la mayoría de las iglesias, el 20% de la gente da el 80% del dinero. Yo sospecho que si analizamos aquí, es así, y en la mayoría de las iglesias es así.

Hay un grupo de personas que se destacan por ser generosos y porque Dios los ha bendecido. Pero a veces uno se pregunta ‘bueno, ¿qué viene primero el huevo o la gallina? ¿Son bendecidos porque son generosos o son generosos porque son bendecidos? Yo creo que generalmente la persona generosa va a ser bendecida. Y yo he visto eso continuamente que en la iglesia hay una correlación, que Dios bendice a las personas que son desprendidas, que son dadivosas, que siempre son los primeros en decir presente, cuando hay una necesidad y cuando hay un proyecto que se va a llevar a cabo.

Entonces, yo digo, hermano, se tu de ese 20% escogido. No te recuestes sobre la generosidad de los demás. Da según tu capacidad y da inclusive más allá de tu capacidad. En la Biblia, en Segunda de Corintios en el Capítulo 8 habla acerca de los de Macedonia. En el versículo 1, Capítulo 8 dice, “....asimismo, hermanos, os hacemos saber la gracia de Dios que se ha dado a las iglesias de Macedonia”.

Mire eso, la gracia de Dios cayó sobre ellos y por lo tanto dieron. El dar es una gracia, inclusive de Dios. “.... que en grande prueba de tribulación la abundancia de su gozo y su profunda pobreza abundaron en riquezas de su generosidad”.

¿Saben qué? Hay personas que dicen, ‘yo soy demasiado pobre para diezmar. Yo tengo demasiada necesidad. Eso lo puede hacer la gente que tiene dinero’. No estás entendiendo algo, si tu razonas de esa manera. Lo que Dios pide que tu des el 10% de lo que tu tienes, no de lo que no tienes. Ok. El que tiene mucho viene y da un 10% de lo mucho que tiene, el que tiene muy poco dinero da un 10% de lo muy poco que tiene.

Y esta gente, los macedonios, dieron, no porque eran ricos, sino dice “que de su profunda pobreza abundaron en riquezas de generosidad”. Mire qué alabanza tan grande tiene esta gente. Dice “... pues doy testimonio de que con agrado.....”, dice la Biblia que Dios ama al dador alegre. Cuando tu des, no des mirando ese dinerito que se te va así con una tristeza terrible, viendo los pesos cobrar alas e irse. No, da con corazón alegre. Da con un corazón atrevido. Da un grito de ¡Aleluya! aunque no te lo creas ni tu mismo.

“...... han dado conforme a sus fuerzas, con agrado, y aún más allá de sus fuerzas”. La gente dice ‘bueno, qué es esto del diezmo. Hay que dar, no hay que dar. Yo no creo en el diezmo porque eso es del Antiguo Testamento.’ Bueno, pongamos por un momento que sea así, que el diezmo era solamente para el Antiguo Testamento. Aquí yo veo algo interesante es que Dios alaba, en el Nuevo Testamento, Dios siempre alaba ¿a quienes?, a los que han dado más allá de sus fuerzas. Por eso alabó a la viuda, por eso alabó a los macedonios, por eso se alabó a Jesucristo. Siempre que Dios alaba a alguien que da, alaba a la persona generosa.

Pablo dice “el que siembra generosamente, cosechará generosamente”. Entonces, la pregunta es, bueno, no es el diezmo. Si tu no crees en el diezmo entonces ok, yo te voy a proponer algo. Da, como dice la Biblia, según tus fuerzas y más allá de tus fuerzas. ¿Saben qué? Van entonces a tener que dar más que el diezmo. Yo prefiero mejor quedarme con el diezmo que tener que dar más allá de mis fuerzas continuamente. Escoge lo que tu quieras, escoge dar según el diezmo o dar más allá de tus fuerzas.

Si tu eres honesto, generalmente, la persona que se resiste a dar el diezmo se resiste, porque eso es más allá de mis fuerzas. Y Dios te dice ‘bueno, tienes que dar más allá de tus fuerzas’. Así que es imposible escaparse, hermanos. Dondequiera que tu te quieras esconder, allí te sigue la palabra del Señor, en este caso. No lo digo para que te sientas mal, o quizás sí para que te sientas mal. Porque quiero animarte a ir más allá de lo cómodo. La gente no entiende que nos empobrecemos, frenamos el fluir de la gracia de Dios cuando estamos calculando y contando las cosas para con Dios, cuando Dios nos ha dado todo.

Y Dios lo que quiere es que nosotros seamos generosos con El, que seamos alegres en dar, que seamos casi locos en dar, porque cuando hacemos así abrimos el corazón de Dios y Dios hace llover la bendición hasta que sobreabunde sobre nuestras vidas. Y así pasa con todo. Cuando tu tienes que perdonar, perdona generosamente, no perdones y después busques una manera de serrucharle el palo a la persona que te hizo el daño. No, perdona y olvídalo.

Uno a veces dice ‘yo perdono, pero no olvido. No, perdona y olvida si es posible. Que te de amnesia y ni siquiera recuerdes lo que pasó. Hay hermanos a veces que vienen a donde mi y dicen ‘pastor, perdóneme,’ como hace poco una señora vino ‘perdóneme porque una vez usted me prestó 700 dólares y yo.....’ la señora estaba en una situación de crisis y era una miembro de la iglesia y vimos que era una causa necesaria y justa y ella dijo que se lo prestaran. Yo ya he aprendido que cuando hay hermanos que me piden prestado, yo se que lo veré cuando Cristo venga o en el otro reino. Se lo di, se lo dimos al dinero y ella vino después como 3 años después, también pidiéndome disculpas porque se había ido de la iglesia. Y yo dije ‘hermana, la verdad es que yo no recuerdo’. Yo ni me acordaba que le habíamos dado dinero ni nada, ni cosa por el estilo, porque es que cuando uno da, hermanos, uno tiene que ser generoso y uno tiene que vivir esa ética. Y ¿saben qué? La bendición llueve sobre tu vida.

Se generoso con el perdón. Se generoso con bendecir a otros. Se generoso con animar a otros. Cuando tu veas algo bonito que alguien hace, se generoso en darle una palabra de ánimo. Cuando tu ves que alguien hace algo que lo avergüenza en su imagen, se generoso en voltear la mirada, y hazte que no viste nada, en vez de ir por allí a anunciárselo a los demás: ‘ay, tu sabes lo que hizo fulanito, que esto y que lo otro.....

En la Biblia hay la historia de uno de los hijos generosos, creo que fue Sem que vio a su padre borracho, tirado en el piso. Noé cometió un error, se emborrachó, y ¿qué hizo Cam? Fue a decirle a los hermanos a ver a papá tirado allí en pantaloncillos, desnudo completamente. Mira qué ridículo se ve. Y dice la Biblia que Sem, no queriendo deshonrar a su padre, cogió un vestido y caminó de espaldas para no ver la desnudez de su papá y le echó el vestido encima a su padre. Y cuando Noe vino en sí, maldijo a Cam y bendijo a Sem por su generosidad, porque quitó la mirada de la vergüenza de su padre. Y Sem, de ahí vienen los Semitas, que son los hebreos, el pueblo bendecido de Dios. Y Cam, de ahí vienen los Cananitas, que fueron el pueblo maldecido por Dios, que Dios los sacó de la tierra prometida y se la dio a los hebreos, siglos después de que pasó ese acto.

Cómo un acto de generosidad bendijo a un linaje y cómo un acto de mezquindad maldijo un linaje. Porque el mundo espiritual gobierna el mundo material. Cuando nosotros nos movemos, hermanos, en la generosidad para nuestras iglesias, para con Dios, para con nuestros hermanos, cuando damos sabiendo que mi Padre está mirándome. Ese es el secreto en mi vida y debe ser en la vida de usted.

Yo siempre veo a Dios mirándome. Si yo bendigo un niñito, si le rindo reverencia a un anciano, por más humilde y mal vestido que esté, Dios lo que yo hago en secreto, me lo recompensa en público. Porque hay que adoptar una ética de generosidad, de dar en cualquier manera que sea necesario.

Ustedes, con esto ya concluyo, han visto lo que pasó con Elías y la viuda de Sarepta. Dios quería bendecir a su profeta. El arroyo de Querit se había secado, donde Dios lo había dado agua y había mandado cuervos para que lo alimentaran. Y yo siempre veo algo aquí, yo digo, el Dios que hizo que el cuervo le trajeran pan y carne a Elías, ¿no podía que el arroyo brotara de nuevo después que se secó? ¿si o no? Uno se pregunta ‘bueno, como es que funcionan estas leyes del espíritu.

Pero yo creo que Dios permitió que se secara el arroyo, y suspendió el envío aéreo de comida a Elías porque El quería bendecir a la viuda. Y quería dejar establecido un principio para que su pueblo aprendiera cómo desatar la bendición de Dios en sus vidas, y entonces Dios dice ‘mira yo he mandado a una viuda en Sarepta que te dé de comer. Vete allá y vas a recibir comida mientras dure –había una gran hambre en la tierra porque había sequía-. Y Elías va a esa ciudad, que ni siquiera era una ciudad judía y allí encuentra a una mujer en extrema carencia. Por eso es que yo digo que era una situación depresiva. La mujer solo le quedaba un puñadito de harina y un poquitito de aceite y unos cuantos pedacitos de leña, y ya ella iba en ese momento a hacer su última comida para echarse a morir porque ya no había más nada en toda la tierra.

¿Por qué es que Dios escoge las situaciones más extremas? Muchas veces para mostrar su poder y es porque El quiere establecer leyes, de que no es conforme a la fuerza del hombre, sino con el poder de Dios. Y entonces Elías llega allí, a una viuda primeramente, y después a una viuda miserable y pobre y le ordena a esa viuda que le dé de comer, espiritualmente lo ordenó. Es decir, ya era imposible que era viuda se negara porque Dios había dado una orden. O bueno, yo creo que era posible, en un sentido. Ella tenía la opción de escoger si, si o no, pero Dios ya sabía lo que iba a pasar.

Entonces, cuando Elías llega allí, fíjese que Elías le dice ‘dame un poquito de agua’, y ella enseguida va y le busca agua. Le busca agua tan espontáneamente, sin decirle nada, porque tenía bastante agua. Ese no era su problema. Tenía bastante agua para durarle probablemente por algún tiempo.

En ese momento ella estaba dando de la zona de la comodidad, como nosotros cuando le damos al Señor esa monedita que no necesitamos y que después de todo podemos sobrevivir sin ella. No nos hace mella en la economía familiar.

Entonces ella se va muy espontánea, muy servicial a buscarle agua, y el profeta Elías, como quien no quiere las cosas, le dice ‘mire, hazme un favor, antes de eso, si puedes búscame una tortita por ahí para yo comerla, que tengo hambre.’ Y dice, ‘ah, ahí sí que no te puedo ayudar... porque lo único que tengo es este poquito para mi y para mi hijo y después de eso, es más nos vamos a echar a morir’. Y miren lo que Elías le dice ‘mira, no te preocupes por eso, dame a mi (por eso yo les digo a ustedes, repitan dame a mi ¿qué?) primero, dame a mi primero y luego haz para ti y para tu hijo, y tu vas a ver que nunca te va a faltar ni el aceite ni la harina.’

Elías estaba allí estableciendo un principio espiritual que nosotros ahora extraemos de la Escritura y lo aplicamos en el siglo XXI y que va a bendecir a Mérida, va a bendecir tu vida, va a bendecir tu economía, tus hijos, tu familia. Cuando la viuda le creyó a Elías, los profetas de Dios, los pastores estamos hablándoles continuamente a las congregaciones, y diciéndole a las congregaciones lo mismo. Dale a Dios primero. Dale a Dios las primicias de tu economía. No esperes a que hayas pagado todas las cuentas y que hayas comprado la ropa de tus hijos y que todo esté bien, para entonces comenzar a darle al Señor. Eso no es las primicias, eso el las ‘ultimicias’. Muchos cristianos somos expertos en las ultimicias pero no en las primicias.

Dios siempre dice ‘dame a mi primero’. Dios quería meter a esta mujer en la zona de la incomodidad. Porque es en esa zona donde se desata el corazón de Dios, donde fluye la bendición, donde fluye la gracia. y es ahí donde nosotros tenemos que aprender a darle a Dios y a darle a los demás. Cuando esta mujer obedeció al espíritu de Elías, y el principio espiritual, se desató la bendición y la prosperidad. Y dice la Biblia que “el aceite no menguó ni el aceite escaseó en todo el tiempo que Elías estuvo con ella”, hasta que terminó el hambre en el país.

Y fíjese que después de eso su hijo tuvo un infarto o lo que sea, se murió y como Elías estaba allí, revivió a su hijo también. Porque la bendición de los padres se extiende a los hijos. ¿Tu quieres que tus hijos sean bendecidos en el futuro? Si tu quieres una familia próspera, hijos bendecidos, si queremos un Mérida prosperado, un México bendecido, vamos a llenarlo de gente generosa para con Dios, vamos a llenarlo de gente que no tenga agarre ni frenos en la generosidad para con Dios. Vamos a tener gente que diga que en la casa del Señor no falte nada. Que tengamos una iglesia, que cuando haya una necesidad, siempre haya unos cuantos generosos de corazón que digan ‘Pastor, vamos adelante en el nombre del Señor, yo le respaldo’. Siempre y cuando las cosas se hagan dentro del orden de Dios para edificar el Reino de Dios. Si queremos una iglesia próspera, una iglesia que pueda hacer todo lo que necesita, por eso el Señor dice que no falte alimento en mi casa, queriendo decir, el alimento es la provisión para lo que una iglesia necesita para llevar a cabo sus proyectos.

Dios no quiere que le falte nada en su casa y eso descansa sobre cada uno de nosotros. Yo les puedo decir por experiencia personal, mis amados hermanos, que eso funciona. Si tuviera otra ocasión en algún momento de predicarles más podría hablarles de testimonio tras testimonio de cómo yo he visto la bendición de Dios en mi vida dar generosamente. Y es algo que tu puedes practicar.

Cuando yo comencé a diezmarle al Señor era el tiempo más frágil de mi vida, y el Señor .... yo dije ‘bueno, si la Biblia habla de darle al Señor generosamente, yo le voy a dar generosamente. No importa que sea ahora o mañana o cuando sea’. Yo les puedo hablar de cómo el Señor desató bendición material sobre nuestra vida. yo era estudiante graduado, no estaba trabajando así a tiempo completo. Mi esposa estaba estudiando también, y sin embargo el Señor desató una provisión increíble en nuestra vida en ese tiempo. Y el darle al Señor, mi profesión y todo lo demás, ha desatado una bendición tan grande en nuestra vida en tantas maneras, porque hay que darle al Señor en todas las áreas: dinero, profesión, intelecto, tiempo, energías, perdón, gracia, todas las cosas hay que repartir, repartir, repartir. Dar generosamente y no te preocupes, siembra, pon más de tiempo a través de toda tu vida y tu verás cómo siempre vas a poder cosechar. Lo que sembraste aquí, se tomará un tiempecito, pero hace ya un tiempo que tu sembraste por allá, entonces puedes recoger de esto y después de lo otro y siempre vas a tener matas que van a estar creciendo y dando frutos. Siempre, siempre, siempre.

La bendición va a fluir en tu vida continuamente. Así que el Señor te dice hoy ‘entra en la zona de la incomodidad’. Se generoso con los demás. Se generoso con Dios. Se generoso con tu iglesia y serás grandemente bendecido. Amen.

¿Cuántos reciben esa palabra ahora mismo en su espíritu? Gloria al Señor. Gloria al Señor. Vamos a adoptar una ética de generosidad en nuestras vidas. Padre, creemos en un Dios fiel que se compromete con sus hijos y Tu eres un dador por excelencia y ya Tu nos has dado lo máximo que es tu hijo, Jesucristo, y nosotros cualquier cosa que te demos será mínimo, simbólico, comparado con lo que hemos recibido de Ti. Así que Señor nos comprometemos ahora como iglesia a dar siempre, a ser dadores alegres en todas las dimensiones de la vida y creemos, escogemos creer que Tu nos vas a bendecir, que Tu nos vas a llevar a nuevas alturas.

Padre, yo declaro un espíritu de prosperidad sobre esta congregación, sobre sus pastores, sus líderes y establezco esta iglesia como un foco de bendición en esta comunidad que ha de bendecir y establecer su sabor alrededor de toda esta ciudad. Y pido que desates el corazón de tus hijos, Señor, en esta tarde. Que ellos puedan entender estas leyes del espíritu. Que desaten la prosperidad de sus familias, de sus iglesias, de sus comunidades. Padre, tu lo has prometido y nosotros sabemos que tu serás fiel para cumplirlo. Alabamos tu nombre porque nunca nos has fallado, Padre. Siempre has cumplido lo que te propusiste en nuestras vidas. Corra tu bendición y corra tu prosperidad en este pueblo, Señor. Y a ti daremos siempre la gloria, la honra y el honor. Gracias Jesús. Amen. Amen. Denle un gran aplauso de fe al Señor ahora. Gloria a Dios. Amen.

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