Querido Pastor Miranda, verdadero mensaje de poder, desde la paradoja de la debilidad, el que Dios pone en sus labios y su Ministerio Pastoral, para llevar su bálsamo de infinito amor y consuelo sobre cada vida irrevocablemente transformada, cuyo indescriptible dolor me conmueve hasta las lágrimas y la oración, desde mi experiencia de la discapacidad y la vida del hijo enfermo que pendía de un hilo por cuatro años...

No sabíamos, usted y la Iglesia Global que Dios le ha confiado ministrar, que los mensajes de poder de las semanas previas, eran una preparación para la gran prueba que hoy toca a Boston y donde León de Judá tiene un especial llamado a sentar las bases espirituales de aquella lluvia tardía que mostrará la gloria de Dios, sobre la adversidad momentánea, propia de la escalada espiritual que conocemos como hombres y mujeres de fe y de servicio.

Quedemos junto a Cristo, unidos en una interminable oración, porque esta indescriptible tragedia, da cuenta que la gloria de Dios sobrepasará lo soñado e imaginado.

Adelante Pastor Miranda, empeño León de Judá, ¡Fuerza Boston, tenemos un Dios poderoso!...

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