Dios siempre está con nosotros, de hecho con cada persona al rededor del mundo, el punto es que no todos están con él, no es lo mismo vivir en la misma casa que convivir con alguien. Es cuestión de abrir el corazón y disponerlo a que Jesús quite todo lo malo xq ya él pagó por nuestras enfermedades y demás, no haciendolo sólo porq tengo problemas y quiero librarme de ellos, sino porque quiero acercarme de corazón a él y en segundo plano él sanará lo q deba sanar, cambiar o renovar. No busques de hombres antes que de él, cierra tu cuarto y habla con él. cuentale esto q escribes y no dejes jamás entrar la autoconmiseración. Buen día, te amo desde acá hermana! bendiciones

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