Ni la muerte, ni la vida nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
En enfermedad alaba a DIos y los cielos se alegrarán de ver tu confianza en nuesto Señor. En la lucha ya hay una victoria. Nuestro Dios mira que en el dolor se le alaba, el amor de él se expresa de una forma misteriosa,las lágrimas son vistas como diamante para nuestro Señor. y el que nos acusa pierde, este quisiera ser protagonista de ese extraño amor, pero sólo es un expectador. La enfermedad puede seguir, pero hay justicia de Dios y son entregados misterios, que ni el mismo condenador sabe. Hay Victoria, los cielos no pueden contener la bendición, y el Espíritu de DIos nos ayuda en nuestra debilidad, hay una lucha, pero también hay un gozo en nuestro interior. El Pueblo de DIOS AVANZA. Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. Quién es el que condenará? Cristo es el que murió, más aún, el que también resucitó.

Alaba a DIos en tu enfermedad y los cielos no podrán contener la bendición. b

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