Los cristianos en la punta de la lanza.

En mis cursos en Inmunología, en España, observaba a los catedráticos/científicos que nos impartían las conferencias o cátedras, en el área de las ciencias médicas; ellos planteaban en sus investigaciones diferentes rutas para encontrar soluciones en contra las enfermedades incurables y degenerativas; ellos desesperadamente buscan de una u otra manera, pero nada. La ciencia será aumentada pero nuestro Señor sabe a quién le da Luz dentro de ella. Hay medicina paliativa, que es conocimiento permitido por nuestro Padre celestial, es una de las formas de misericordia para todos. Pero, ¿Cómo es que piensan que pueden encontrar una luz, si no se invoca el favor al Omnipotente? ¿Cómo creen que el Altísimo dará los secretos escondidos, sino se le rinden su gloria? Al llegar a este nivel se concreta algo: Necesitamos a una generación de jóvenes profesionales cristianos, que mantenga una comunión con nuestro Dios, que le agraden a nuestro Dios, que conmuevan a nuestro Dios para que le arranquen promesas. Valientes en Cristo, guerreros de Fe, entrenados para batallar en este mundo real.

Para colocar los engranajes de la maquinaria operativa cristiana en su lugar, hay una secuencia retroalimentaciones, hechos y generaciones que nuestras Iglesias tienen que corregir, antes de reconciliar a nuestra juventud cristiana con su propósito en Dios. Apóstol Pablo dijo (Efesios5.14): Despierta tú que duermes levántate entre los muertos y te alumbrará Cristo.

El Pueblo de Dios tiene que ponerse en la punta de la lanza en los diferentes áreas de cambios de nuestra humanidad para que sean entes de una verdadera revolución espiritual, reflejando la luz que se nos es concedida de arriba por el Altísimo.
Se tendrá que reconciliar entre generaciones, entre gobiernos y principios sociales correctos, entre padres e hijos, entre familias, pero sobre todo se tendrán que reconciliar nuestras Iglesias, para que las debilidades de una sean compensadas con las fortalezas de otras, para que las experiencias de unas sean anticipadas a las otras, para que seamos uno en acción, cómo nuestro Jesús en el Padre, cuando ejerció su Ministerio en la Tierra. Así nosotros debemos ser perfectos en unidad, para seamos embajadores de Cristo, pidiendo la reconciliación con Dios.

La Iglesia en perfecta unidad gozará de la gloria concedida del Padre Celestial a nuestro Jesús, podrá manejar las prioridades espirituales, una Iglesia dotada en el espíritu, en el alma, y en la mente. Una Iglesia capaz de que la cultura moderna no haga estragos, sino que se cumpla: “Y los que aman a Dios todas las cosas le sirven para bien”; O sea que los instrumentos de la modernización sean instrumentos que nos sirvan a nosotros para pregonar el misterio de Cristo. Todo, todo está sometido a Cristo.

Necesitamos estrategias aplicándolas con cuidado para avanzar, andando como sabios aprovechando bien el tiempo (Ef5.15, 16). Aplicando estrategias siendo entendidos de cuál es la voluntad del Señor (Ef5, 17), usando estrategias de transformación social, estrategias de acciones económicas efectivas, estrategias de readaptación de las viejas generaciones en el lenguaje de las nuevas generaciones para restablecer su comunicación, estrategias de infiltración en los medios de comunicación modernos para la propagación de la palabra de Dios, estrategias de integración cultural…Estrategias para reflejar que somos hijos Luz en donde quiera que estemos. Estrategias para demostrar que somos embajadores de Cristo, estrategias para expandir el Reino de Dios.

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