Cuando el Señor da el don de la clarividencia o el don de la Visión, como se le quiera llamar, la persona en cuestión se queda como el ciego, porque ya no ve a lo exterior de igual manera que veía antes de tener el don. Y si se tiene también la clariaudiencia, con mayor razón. ¿Ustedes juzgarían a un ciego por clavar su mirada en el piso, en las cosas, y aún en el trasero o delantero de hombres Y mujeres, o lo que le pase por enfrente o el diablo se lo ponga a propósito para acusarlo de cosas bochornosas y abominables a los ojos de Dios, para acusarlo?. No tendría sentido, pues saben perfectamente que no está viendo con sus ojos carnales. Pues exactamente pasa con el que tiene puesta su mira hacia adentro de sí mismo, y oye también hacia adentro, y no como el común de las personas, el vidente a donde "pone su mira" es hacia lo que su interior está viendo. El Espíritu del Señor que todo lo escudriña y no pierde de vista a los que espían hasta la mirada de sus siervos, sabe cuando el corazón es puro, aunque sus ojos EXTERIORES estén fijos en cosas que "ve-sin-ver". Por eso el Señor es el Juez, el Unico y el Verdadero porque sabe hacia donde están puestos LOS OJOS DEL ALMA de aquel siervo o aquella sierva suya. Un día quizás aprendamos un poco más acerca DEL INTERIOR de los videntes porque su videncia y audiencia no solo está en sus ojos y orejas, SINO EN SU MENTE. Querer juzgar estos "pequeños" detalles pero que arrojan al deshonor a una persona solo por donde pone sus ojos, es mucho más significativo para Dios de lo que se cree. SOLO EL PUEDE JUZGAR A SUS POBRES VIDENTES Y CLARIAUDIENTES, porque muchas veces con la cabeza agachada (señal de percepción) está captando el pensamiento del Espíritu (del cual somos templos todos), mucho más que a las cosas del mundo y de lo que el diablo le "pone a la vista". Ruego a Dios se llegue a conocer un poquito aunque sea,del por qué los videntes son seres "extraños", recuerden que el soplo de Dios es lo único que los mantiene en esta tierra, porque ellos tienen que navegar en medio de dos mundos: El interior y el exterior. "Solo el que lleva el morral, sabe lo que pesa". Cuando menos sería de gran ayuda para los profetas del Altísimo, que se les respetara, exactamente igual que a las demás personas, solo por el hecho de existir, y con mayor razón por ser personas señaladas por Dios para servirle a El, aunque no se comprenda EN QUE sirven. Al mundo puede no importar esto, pero para Dios sí. A los lectores les pediría que trataran, con los ojos cerrados primero, de ver con su mirada interior y de oir con sus oídos internos, y verán que el exterior en esos momentos como que no existe, ahora con los ojos abiertos prueben a hacer esto mismo, centrando su atención hacia adentro de su ser, y no hacia donde ven sus ojos exteriores. Esta clase de percepciones quizá pueda ilustrar de mejor manera lo que trato de decir con palabras. Muchas gracias y que Dios los bendiga.

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