Querido hermano, he pasado por los ataque que tu sufres. Si mi fe hubiese sido del tamaño de un grano de mostaza, los hubiera superado con ella; como no pude, fuì al siquiatra, quien por medio de literatura especializada, me hizo reconocer que esas deformaciones del "intelecto" provienen de miedos adquiridos en la niñes. Allì comenzò el cambio que luego pude sostener con la palabra del Señor "no se cae un cabello de tu cabeza si el Padre asì lo dispone".
Ojalà te sirva, se valiente.
Un abrazo.-

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