Sermón 16 de febrero 2014: Dios quiere tu perfección

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[Dr. Roberto Miranda]
  • Presenter: Dr. Roberto Miranda
  • Date: February 16, 2014
  • Location: Congregación León de Judá, Boston MA

Vamos a la Palabra del Señor en Segunda de Timoteo capítulo 3 versículos 16-17, uno de muchos versículos que podríamos escoger para hablar de estos temas de que: Dios quiere su perfección. Voy a ser un buen pentecostal: tórnese a su hermano al lado suyo y dígale: Dios quiere tu perfección. Dios quiere que seamos perfectos, Dios quiere que seamos como Su Hijo.

La Palabra del Señor dice: "Sed perfectos como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto" y aunque nunca lleguemos a esa medida de perfección absoluta porque siempre estamos en la carne, y siempre estaremos en este cuerpo que nos traiciona muchas veces, en esta biología mas bien humana nunca llegaremos a esa perfección absoluta, pero la meta del Espíritu Santo es llevarnos a esa plenitud de atributos y de virtudes que nos asemejen más y más a Cristo y ese es el propósito del Espíritu Santo en nuestra vida y para eso el Espíritu de Dios ejerce todos sus esfuerzos y usa todos los recursos infinitos que Él tiene para llevarte a ti y a mí a ese estado de perfección.

Vemos aquí que aún las Escrituras, esta Biblia que Dios ha tomado tanto tiempo para forjarla y prepararla, y formarla ha sido para un propósito así mismo para nuestra perfección. Dice el apóstol Pablo en 3:16: "Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia" mire todos los nutrientes que hay en la Palabra de Dios, pero ¿para qué son todos esos nutrientes, para qué Dios estableció Su Palabra? Dice: "A fin de que el hombre de Dios" y mujeres no se pongan demasiado cómodas y digan: ah eso es para los hombres, no para nosotras; no, eso es para ustedes también, para que el ser humano, el hijo de Dios, la hija de Dios sea perfecto, sea perfecta, "enteramente preparado para toda buena obra."

Es decir que Dios usa todos los recursos del cielo para una sola cosa y es para prepararnos a nosotros para toda buena obra. Eso es demasiado, si me hace el favor me da la mitad por favor, un poquito solamente, gracias hermano. Yo que les digo que no traigan de tomar acá y pues entonces si se me botan se va a hacer un escándalo y no me lo dejarían olvidar por el resto de mis días aquí en la Iglesia, siempre le pido a los ujieres que por favor den solamente un poquitito. Gracias hermano, muy atento.

Dios quiere que seamos perfectos y esa perfección no es para que la exhibamos y andemos por allí pavoneándonos y haciendo alarde de ser perfectos sino para que estemos preparados dice: "Para toda buena obra", para lo que Dios quiera que hagamos, para cualquier cosa que Dios quiera que hagamos. Gracias, ¿ok?

Entonces de eso quiero hablar y ustedes saben que hemos estado tratando este tema en las últimas semanas que Dios ha puesto en nuestro corazón de uno de los aspectos más fundamentales de la vida cristiana y es que cuando nosotros entramos al Evangelio Dios nos entra a una jornada de crecimiento, y de perfeccionamiento, de esfuerzo como una jornada de un atleta o un soldado. No venimos al Reino de Dios para estar cómodos, eso es lo que hemos estado diciendo una y otra vez, no venimos al Reino de Dios simplemente para que Dios nos dé lo que queremos.

Muchas veces Dios nos va a bendecir entiéndame, en el proceso de la vida cristiana y yo he predicado, y ustedes saben que creemos mucho en la prosperidad como una bendición que Dios tiene para Sus hijos en la salud, en la felicidad y el gozo; pienso por ejemplo en la Palabra de Jesucristo: "Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia." Pero lo que pasa es que muchas veces nosotros ponemos la carreta delante del caballo y entonces ponemos lo que debe ser el resultado de un proceso, y lo hacemos como un fin en sí mismo como si el único propósito de Dios fuera que nosotros gozáramos de la vida cristiana y have a good time como dicen los americanos, pero no es así. Hay un proceso por el cual tenemos que pasar.

Y Dios nos bendice, nos prospera, nos da salud, responde a nuestras necesidades, contesta a nuestras oraciones pero también Él trata con nosotros y nos lleva a través de un proceso que muchas veces incluye sufrimientos y padecimientos, y tiempos de esfuerzo, y de preparación, y hasta de crucifixión, y de vez en cuando hasta nuestra pelita nos da como decíamos el domingo pasado ¿no? todas esas cosas son parte de la totalidad de la experiencia cristiana.

Si nosotros le decimos solamente a la gente: ¡oh! ven al Evangelio para que lo pases bien y para que tengas una buena vida y todas estas cosas le estamos mintiendo y estamos diluyendo la totalidad del Evangelio. Yo digo que la gente se pierde muchas veces de la belleza y del carácter sublime del Evangelio cuando lo reducen simplemente al aspecto luminoso y el aspecto bonito y placentero. Y ustedes saben que toda obra artística tiene tensión.

Si una obra de arte ya sea una novela, un poema, una película, una pintura no tiene tensión, la música, no es una gran obra. Piense en las Fugas de Juan Sebastián Bach por ejemplo o no sé, una pintura de Tintoretto o una novela de Cervantes por ejemplo, siempre hay lucha, siempre hay conflicto porque eso es lo que hace una gran obra. Si una pintura fuera solamente colores amarillos, no hubiera sombras, no habría entonces pintura; no habría entonces pintura, tiene que haber contraste, tiene que haber conflicto. Eso es parte de la belleza y la grandeza de algo y es parte de la grandeza de la vida cristiana también.

Tu vida va a incluir tiempos de prueba, dificultades, entrenamientos, confrontamiento de parte de Dios de tu vida y esa es la totalidad de la experiencia. En ese proceso de Dios tratar contigo también te lleva a unos niveles sublimes y muy hermosos.

Y yo lo que quiero es alertarnos a nosotros como Iglesia para que crezcamos parejos y para que tanta gente nueva que está entrando en los caminos del Señor sepa a qué viene, sepa a dónde está entrando en su jornada cristiana. No podemos entrar al Evangelio esperando sólo cosas placenteras. El principal deseo del Espíritu Santo es: nuestro perfeccionamiento, llevarnos más y más a ser como Cristo Jesús. Si esperamos sólo cosas placenteras vamos a ser decepcionados, no vamos a estar preparados para cuando vengan los tiempos difíciles.

Y ese es el problema con mucha de la predicación que uno escucha hoy en día, le robamos al pueblo de Dios la totalidad de la experiencia cristiana y los dejamos desprovistos de los anticuerpos que necesitan y los elementos interpretativos que necesitan para que cuando venga la prueba a la vida, sea enfermedad, sean situaciones económicas difíciles, sea la pérdida de un empleo, sea un sinsabor en la vida, un problema matrimonial, algo con un hijo, una traición de un amigo, la pérdida de un sueño; si no les damos los elementos interpretativos cuando vengan esas cosas a sus vidas no van a saber cómo bregar con ellos y no van a saber cómo bregar con ellos, y no van a saber cómo navegar esas aguas tormentosas hasta llegar a la otra orilla.

Y yo veo siempre la Escritura advirtiéndonos una y otra vez que vamos a pasar por tiempos también de dificultad en nuestra vida, y eso es parte del proceso de Dios, eso es bueno y es necesario para nuestra vida ¿amén? qué bueno que por lo menos algunos están de acuerdo conmigo.

El deseo de Dios no es nuestra comodidad sino nuestra perfección y nuestra santificación. A Dios no le interesa tanto que estés contento como que estés limpio y preparado para servirlo como Él necesita. El Espíritu Santo siempre está en dolores de parto hasta que tú des a luz la figura y el carácter de Jesucristo.

Piense en las palabras del apóstol Pablo en Gálatas 4:19 donde Pablo dice: "Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto hasta que Cristo sea formado en vosotros." Es como si Pablo estuviera manifestando el sentir del Espíritu Santo que está haciendo todo tipo de trabajo en nuestra vida para producir un bebé que se parece a Cristo. Dios quiere que tu vida al pasarte a través de un proceso de formación refleje el carácter y los atributos de Jesucristo y Él va a hacer todo lo que sea necesario en ti para llevarte a eso.

Mis hermanos: no se pierdan de lo sublime de la vida cristiana limitándose simplemente a una experiencia superficial, limitándose a venir solamente los domingos a la Iglesia religiosamente y pensar: bueno antes yo iba a la misa, pues ahora voy a la Iglesia evangélica y eso es todo. Y nos vamos de aquí y ponemos el candado al cofre de la vida cristiana hasta el próximo domingo cuando lo abrimos otra vez para venir otra vez a la Iglesia cuando Dios lo que quiere es un proceso de intimidad con nosotros.

Yo pienso en las palabras del apóstol Santiago que dice que el Espíritu de Dios nos anhela celosamente. ¿Tú sabes que lo que Dios quiere es tener intimidad contigo? Dios quiere pasar la vida junto contigo, Dios quiere caminar contigo todos los días de tu vida, todos los momentos todas las circunstancias. Dios quiere tener diálogo, quiere venir a tu vida y sentarse allí y tomarse un capuchino allí a las tres de la tarde a veces, y conversar contigo.

En estos días he estado pensando en eso, en el Libro de Génesis cuando dice que el Señor se acercó, en el huerto del Edén y se acercó para buscar compañía con Adán y Eva. ¿Qué hacía Dios en el huerto del Edén? y no me pregunten cómo se manifestó Dios, si vino en forma de una nube o, ¿cómo se adelgaza Dios para estar en comunión con dos humanos? no me pregunte eso. En la Biblia hay por ejemplo la idea del ángel de Jehová que dicen algunos que era como una epifanía, una manifestación de Dios para poder interactuar con los seres humanos reducida, como una proyección de Dios casi por decirlo de alguna manera, esas son profundidades teológicas muy grandes. Pero el caso es que yo veo allí a Dios acercándose a Adán y Eva para dialogar con ellos así en el huerto del Edén y desgraciadamente los encontró distantes y habiendo pecado.

Y así a veces Dios viene y quiere tener intimidad con nosotros, quiere tratar con nosotros, quiere dialogar y tener momentos íntimos, y entonces nos encuentra superficiales e indiferentes, o con una expectativa de que: no, Dios para lo único que está aquí es para hacer algo por mí y eso es todo, y yo voy a la Iglesia para prepararme para que cuando me muera me acepten allá en el cielo y eso es todo. No, Dios quiere.

Hermanos: los beneficios de la vida cristiana son totalmente secundarios. Nosotros existimos para la Gloria del Señor, para tener intimidad con Él, para llegar a ser como Cristo y yo les animo hermanos a entrar en la vida cristiana con apetito de tener intimidad con Dios y de ser tratado por Dios, de llegar a ser algo extraordinario para Dios y ser útiles para Él.

¿Por qué nos trata Dios en la manera en que nos trata, es decir nos disciplina? Yo hablaba de paideia, ese régimen de trato de Dios en nuestras vidas, ¿por qué trata Dios forjándonos y perfeccionándonos? Hay muchas razones. Número uno ya lo he mencionado levemente y es que Dios trata con tu vida, te disciplina, te pasa a través de diferentes experiencias formativas para que tú seas más como Cristo Jesús, que te parezcas más a Él, que ejemplifiques las cualidades y virtudes de carácter de Jesucristo, eso es lo que a Dios más placer le da: un cristiano que se parece a Su Hijo.

Y entonces Dios te va a tratar y a poner en situaciones difíciles muchas veces para ir cortando de ti todo lo que no se parezca a Cristo Jesús para que tú reflejes. ¿De qué nos sirve pasar toda la vida cristiana viniendo a la Iglesia y entonces viviendo como diablitos por ahí sin manifestar el carácter de Cristo? Dios quiere que tú reflejes los atributos de Jesús.

En segundo lugar, Dios te trata, te disciplina y te prueba para matar aquéllos rasgos carnales en ti que te hacen tropezar, te hacen infeliz y hacen infelices a otras personas también alrededor de ti. Cuando tú entras a los caminos del Señor Dios te hace un exámen por así decirlo, de todos los rasgos imperfectos que no le agradan a Él y que no reflejan los valores del Reino de Dios, y entonces Él comienza y Él desea ardientemente ponerte a través de un proceso de ir matando una a una todas las cosas que no le agradan a Él; tu sensualidad, tu apego al mundo, tu trato áspero a los demás, tu egoísmo, tu ira, tu rencor. Todas aquéllas cosas que te hacen daño a ti y le hacen daño a otros Dios quiere cortar todo eso y te pone a través de un proceso.

En tercer lugar Dios también te prueba y te quebranta para aminorar y disminuir, y opacar el amor por el mundo y su vanidad. ¿Sabe usted de que un cristiano mundano es una contradicción? a Dios no le agrada. La Palabra del Señor dice que no amemos al mundo, Primero de Juan capítulo 2 versículo 15 dice: "No améis al mundo ni las cosas que están en el mundo, porque si alguno ama al mundo el amor del Padre no está en él."

Hay cristianos que aman demasiado el mundo. Aman la Iglesia y tienen deseo por las cosas de Dios pero wow, se les van los ojos con cualquier cosa del mundo, viven en la vanidad. Hombres y mujeres demasiado conscientes de su apariencia y de su atractivo. Otros que aman demasiado el prestigio y la influencia, y la opinión de los demás. Otros que aman demasiado el dinero y las posesiones. Otros que aman su carrera desmedidamente.

Y muchas veces nosotros traemos esas cosas a la Iglesia, le damos una pinturita espiritual pero sigue ahí el diablo y la carne vivitos dentro de nosotros. Y por eso hay mucha gente que le gusta, no, quieren ser Pastores. Todo el mundo quiere ser Pastor, hoy en día todo el mundo quiere estar aquí en la plataforma cantando o lo que sea, no estoy tirando indirecta a nadie por favor entiendan, pero muchas veces es por eso, porque hay personas que les gusta tener influencia sobre los demás, quieren ser vistos y quiere ser respetados o que todo el mundo se pare, o se arrodille delante de ellos y entonces terminan espiritualizando pero están, la carne es lo que los está impulsando. Entonces Dios tiene que matar esos apetitos mundanos dentro de nosotros.

Una persona espiritualmente tratada por Dios es una persona que disfruta del mundo y de la vida. Por ejemplo si Dios te da la bendición de tener una buena profesión y que tú ganes un buen dinero, y que tengas una buena casa, y un carro de gran calidad mira: disfrútalo, es más; cómprame uno a mí también y regálamelo. No hay problema con eso. ¿Usted sabe lo que no le gusta a Dios? cuando usted se apega y se aferra a las cosas materiales.

Mira: si Dios te dió la bendición de ser una persona atractiva gloria a Dios, dale gracias a Dios por eso pero si la vida con el paso del tiempo te va quitando esa belleza por la razón que sea no te deprimas ni te vayas a un sitio por allí a pegarte un tiro, a suicidarte, a tirarte por un puente. Esa es la realidad, esa es la vida; Dios dió y Dios quitó, sea Dios glorificado ¿no? Nosotros tenemos que disfrutar de lo que Dios nos da como si no lo tuviéramos ¿me entiende? Si Dios te da el privilegio de tener muchos amigos y de tener influencia en la vida mira: úsalo para gloria de Dios pero no te apegues a eso como si tu valor dependiera de lo que la gente piensa de ti.

El cristiano se mueve livianamente por el mundo, disfruta de las cosas que recibe pero como si no las tuviera en un sentido. Entonces cuando el cristiano camina no deja una huella muy profunda porque no pisa demasiado duro en el mundo y ese atributo es lo que capacita al hombre, la mujer de Dios para ser útil en el Reino de Dios, eso es lo que capacita a un hombre o una mujer de Dios para darle un consejo a alguien que ha perdido un hijo o que le han declarado un cáncer, o que ha perdido la casa y esa persona puede hablarle con autoridad a ese otro individuo y decirle: mira no te preocupes, tu valor no depende de eso.

La Biblia dice que teniendo sustento y abrigo estemos contentos con eso, que no pongamos el corazón en las riquezas ¿usted entiende? (aplausos). Ahora, gloria a Dios, si Dios te bendice con esas cosas: disfrútalas. Yo no estoy diciendo que andemos por ahí como pordioseros ¿usted entiende? o que no busquemos excelencia en la vida, que no estudiemos, no. Haz todo eso pero sabe que ahí no es donde está tu felicidad.

Entonces Dios muchas veces lo que quiere es desconectarnos los cables que nos unen a esas cosas y que nos hacen estar dispuestos a venderle nuestra alma al diablo por tenerlas. Y entonces nos permiten vivir en el mundo como extranjeros y peregrinos dice la Biblia, estamos de paso, y este mundo no nos agarra y no nos puede traicionar.

¿Sabe que el diablo patutea a la gente para usar una palabra muy caribeña y los torea muy fácilmente cuando están apegados al mundo? porque les pone cualquier cosa y entonces con eso los controla y los manipula. Sea una mujer bonita, sea un trabajo que le demanda ochenta horas a la semana, sea una cuenta de banco o lo que sea y con eso los lleva al mismo infierno
y los destruye muchas veces, porque están demasiado apegados al mundo. Entonces lo que quiere Dios es desconectarnos esos cables para que podamos vivir en el mundo como una presencia divina ejerciendo influencia del Reino de Dios en el mundo. Y entonces si Dios nos da riqueza la usamos para gloria del Reino de Dios y para avance del Reino de Dios.

Primera, Segunda de Pedro no recuerdo ahora mismo pero dice: "A los ricos de este mundo diles que no pongan el amor sobre las riquezas" ¿recuerdan ese pasaje? ¿qué dice? "Sino que inviertan en el Reino de Dios" en el futuro ¿no? en la vida eterna, que no pongan el amor sobre las cosas de este mundo; no me voy a preocupar mucho, si lo encuentro en algún momento. Bueno si lo consiguen por allí me dejan saber.

Pero de nuevo hermanos, dice que no pongan las esperanzas ni el afecto en esas cosas sino que lo pongan en las cosas eternas. Ahora ¿cómo llegamos a esa convicción, cómo llegamos a esa actitud tan iluminada? es el Señor trabajando en nosotros y tratando con nosotros para que poco a poco vayamos despegándonos de eso. Muchas veces cuando uno ve que la gente nos traiciona y que no podemos depender de ellos, cuando tenemos mucho dinero ahí está todo el mundo en la casa porque les damos buena comida y la barra está llena de bebida, pero el día que entramos en crisis porque perdimos el trabajo no se aparecen por allá por nada y entonces uno dice: ah mira, es así. Entonces uno llega a esa convicción.

Dios forja situaciones que te van despegando poco a poco a través de la vida hasta que tú entonces aprendes a no amar el mundo, porque ahí dice de nuevo en Primera de Juan donde yo estaba leyendo: "Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, la vanagloria de la vida no provienen del Padre sino del mundo, y el mundo pasa, y sus deseos pero el que hace la Voluntad de Dios permanece para siempre."

El Señor Jesucristo dice: Poned la mira en las cosas de arriba, y es ahí donde nosotros tenemos que poner siempre la mira, siempre en las cosas eternas ¿no? Entonces Dios a veces nos trata y nos disciplina, y nos hace pasar por sinsabores y situaciones difíciles para aminorar ese amor por el mundo y su vanidad.

Otra cosa, Dios también nos trata y nos disciplina para hacernos más aptos para el servicio cristiano. Tú nunca vas a poder ser útil al Señor a menos que Dios haya tratado con tu vida y te haya pasado por algunos sinsabores, algunas dificultades, algunas pruebas porque ¿cómo tú vas a poder consolar a otros si tú no has sido consolado tú mismo? ¿Cómo tú vas a hablarle a una persona que acaba de perder el trabajo si tú no sabes lo que es perder algo que tú amas mucho?

Entonces tú tienes que tener experiencia muchas veces negativa para pode ayudar a otros. Es más, hay personas que han tenido situaciones difíciles en la vida y entonces entran en los caminos del Señor, y pueden entonces ser útiles para aquéllos que están pasando situaciones similares. Una persona que está en el mundo de las drogas o del alcoholismo ahora puede ministrarle a otras personas que están pasando por la misma cosa, y Dios en Su soberana Voluntad muchas veces permite que nosotros pasemos por esas tribulaciones para poder llegar a ese punto de la vida.

Mire el caso de José en el Antiguo Testamento, que José es vendido por sus hermanos, traicionado por sus seres queridos, llega como esclavo a Egipto, allá también lo vuelven a traicionar, esta mujer que lo acusa falsamente de querer violarla, cae en la cárcel y todo ese proceso que él estaba viviendo era porque Dios quería posicionarlo para un encuentro con faraón que le permitiera interpretar ese sueño terrible que había tenido faraón y preparar el ambiente para que viniera su familia, y se llegaran a Egipto, y Egipto sirviera allí como una matriz para que el pueblo de Dios se desarrollara durante 300 años como nación, y entonces sacarlo de Egipto para llevarlo a Canaán cumpliendo con una promesa que le había hecho a Abraham siglos atrás, mire cómo es Dios.

Y yo me imagino que cuando José estaba pasando por esas pruebas y esas dificultades habrá dicho: ¿qué hice yo para merecerme todo esto? Yo he amado a Dios y he querido vivir en integridad, pero Dios estaba pensando en algo más allá. Muchas veces las situaciones que tú estás pasando en tu vida Dios las está usando, aunque se toma mucho tiempo, para forjarse un hombre, una mujer que pueda ser de bendición para el Reino de Dios, que pueda ser útil.

Cuando los hermanos de José llegan a Egipto buscando comida ¿ustedes recuerdan la historia? y descubren que ahora ese joven que ellos vendieron como esclavo a Egipto ahora es el vicepresidente de Egipto, comienzan a temblar y creen: este nos va a cortar la cabeza y se va a vengar de nosotros ¿y sabe lo que dice José? No, no se preocupen. Lo que ustedes quisieron hacer para mal Dios lo usó para preservación de vida y para bien, por eso yo no los odio a ustedes, porque entiendo ahora que no era que el diablo estaba trabajando a través de ustedes sino que Dios los estaba usando para propósitos mayores.

Y quizás tú has pasado por una situación muy difícil en tu vida o estás pasando por pruebas y dificultades, espera el final de Dios, porque muchas veces Dios usa esas situaciones de la vida, difíciles para algo precioso. Hay hermanas que han sido abusadas sexualmente cuando niñas o pasaron por todo tipo de abusos verbales, hermanos, hombres que tuvieron otro tipo de situaciones en sus vidas.

Y mucha gente vive deprimida y triste por esas cosas, ¿dónde estaba Dios cuando yo estaba sufriendo? Es que la misericordia y el trato de Dios es tan amplio y tan misterioso que si nosotros podemos ver a Dios aún en las situaciones más difíciles de nuestra vida eso puede redimir y cambiar totalmente los sufrimientos, ver a Dios preparándonos quizás para a la postre como dice la Biblia bendecirnos.

Dios puede tornar los errores, las caídas, los sufrimientos, los abusos, las tragedias de tu pasado. Si tú los ves a la luz del propósito grandioso de Dios puedes ver que Dios estaba preparándote allí mismo para algo mayor más adelante y eso nos permite a nosotros entonces no vivir deprimidos, y tristes, y sintiéndonos como víctimas. Todo lo que pasa en tu vida por medio de la fe tú lo puedes tornar en oro, todo, todo. Y yo te animo, cualquier cosa que haya habido en tu vida, un divorcio, un fracaso de algún tipo, algún sufrimiento, algún abuso que sufriste o algo así, cree que Dios puede usar todo eso para gloria de Su Nombre y para bendición de tu vida, y para bendición de otros también y por tu fe tú puedes redimir esas cosas.

Niégate a verte en la vida como una víctima, tú no eres una víctima si estás en Cristo Jesús. Si estás en Cristo Jesús todo lo que tú viviste en tu vida adquiere un propósito sublime, sea que viviste en pobreza o lo quera, cree que Dios tienen un propósito y entonces pregúntale al Señor: Señor, dame sabiduría para yo interpretar lo que ha pasado a la luz de Tu Palabra y Tu propósito redentor y enséñame el oro escondido en esa tragedia por la cual yo he estado pasando. Y mira a Dios preparándote para ser de bendición para Su Obra.

Y finalmente Dios nos trata y nos quebranta, y nos prueba para prepararnos para ser buenos testigos por medio de nuestro testimonio y nuestro comportamiento. Porque muchas veces hay muchos cristianos muy bien intencionados, diezman, ayunan pero tienen unas fallas de carácter que contradicen todo lo que predican con la boca, lo que hacen con las manos lo deshacen con los pies. Y la gente dice: ¿sabes qué? no puedo escuchar tu testimonio porque tu comportamiento habla demasiado alto y no puedo escuchar tus palabras.

Y Dios a veces nos trata para purificarnos, limpiarnos, tratar con nosotros para que podamos despedir ese olor fragante de la persona de Cristo en nuestra vida y cuando pasamos por esas dificultades y esas pruebas eso produce en nosotros un cada vez más excelente y eterno peso de gloria dice la Palabra del Señor.

¿Recuerdan ese pasaje? dice: "Aunque el hombre exterior se va desgastando el hombre interior se va renovando de día en día" y muchas veces Dios desgasta la parte externa de nuestra vida para que el óleo de bendición pueda manifestarse a través de nuestro comportamiento tratado por Dios.

Hay un pasaje muy lindo en Juan capítulo 15 versículos del 1 al 4 donde el Señor Jesucristo habla de que nosotros hemos sido hechos para dar fruto, Juan 15 versículo 1 en adelante. ¿Tú sabes que tú has sido llamado al Reino de Dios para producir buenas obras, para ser de bendición, para ser útil como he dicho al Reino de Dios? y si tú no das fruto de obras de justicia, de vidas que conozcan al Señor, de ayuda y respaldo para el Reino de Dios y avance de Su Iglesia entonces eres un cristiano inútil, eres una higuera estéril que no agrada al Señor. Y todo lo que Dios hace en tu vida cuando tú entras al Evangelio es para prepararte para que puedas dar fruto.

En el capítulo 15 versículo 1 el Señor Jesucristo dice: "Yo soy la vid verdadera y Mi Padre es el Labrador." Muchas veces en la Biblia se presenta a Dios como un dueño de una tierra o al Espíritu Santo como un viñador o un jardinero, o un labrador. ¿Por qué? porque nosotros somos como una planta, como un jardín, como una viña, como una tierra que Dios se toma mucho trabajo en perfeccionarla y prepararla para que dé fruto.

¿Para qué sirve una vid por ejemplo o una mata de mango, o de aguacate si no da fruto? es para cortarla simplemente. ¿Y para qué sirve un cristiano si no da fruto, si de alguna manera el Reino de Dios no se beneficia de su vida, si no está trayendo a otros al conocimiento de Cristo, si no está intercediendo por otros, si no está testificando, si no está contribuyendo al Reino de Dios?

Dios no te llama al Evangelio solamente para tu beneficio hermano, no te llama para simplemente venir y sentarte en una banca, Dios te llama para que des fruto para Su gloria y para Su honra. Nosotros debemos estar siempre inquietos ¿cómo me está usando Dios? ¿qué estoy yo haciendo para el Reino de Dios? ¿cómo estoy yo contribuyendo? Si cada cristiano se preguntara eso continuamente su experiencia cristiana sería completamente transformada.

Y entonces Dios está siempre trabajando en tu vida minuciosamente, detalladamente para formarte, prepararte y Él siempre está interviniendo en muchas maneras diferentes en tu vida a través de encuentros, sermones, servicio, pruebas, todo orientado para que tú produzcas fruto. Dios es el labrador por excelencia, Dios es el viñador por excelencia.

¿Recuerdan ustedes la Palabra de Jesucristo donde decía que un hombre tenía una vid que no producía fruto? el dueño y entonces viene a la vid y ve que no produce nada, y dice: ¿sabes qué? esta planta no está produciendo nada, córtala ¿para qué está ocupando la tierra? si podemos plantar otra cosa en ella. Y dice que el viñador que es imagen de Dios, en este caso del Espíritu Santo dice: no señor ¿sabes qué? dale un tiempo más, dale un tiempecito para ver si reacciona y si da fruto, y si no da fruto pues entonces córtala.

Pero fíjese que el dueño de la tierra viene y él espera que haya fruto. Esa viña no está allí para adorno, está allí para dar fruto y si no da fruto hay que cortarla. Y hay muchos cristianos que se preguntan: ¿por qué es que yo no soy bendecido más, por qué es que yo no me gozo en la vida cristiana, por qué es que Dios no me prospera más? bueno, quizás es porque no estás dando fruto. Y cuando una persona tiene mucho tiempo en el Evangelio y no da fruto Dios lo trata ahí como distantemente, entrará al Reino ya cuando se esté cerrando la puerta como esas películas que se tiran de cabeza para poder entrar oliendo a humo muchas veces.

Pero yo quiero que cuando yo entre al Reino de Dios Dios me diga: "Ven buen siervo y fiel, sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré, entra en el gozo de tu Señor." Hay muchos cristianos que van a padecer pérdida, dice el apóstol Pablo cuando lleguen al Reino de Dios. Les van a decir: bueno entra, ya no podemos hacer más nada, entra porque estás bajo Cristo, pues entra pero hay otros que Dios les va a decir: gracias por haber trabajado tanto por Mi Obra, ven y entra en el gozo de tu Señor. Yo quiero que Dios me diga así y tú quieres también que Dios te diga así, no te aproveches solamente de Dios.

Dios espera que demos fruto y si nosotros queremos dar fruto como Dios quiere que lo demos entonces esperemos que Dios va a trabajar en nosotros y va a cavar alrededor. Fíjese que muchas veces las imágenes que hay en la Biblia de preparación de una planta para que dé fruto son imágenes de violencia. Imagínese una tierra cuando usted le mete el arado y rompe la corteza de la tierra y la viola, y penetra en ella para que pueda hacer lo que hace la tierra, recibir la semilla hondamente e interactuar con ella. Piense en el grano de trigo como yo decía los otros días que cae a tierra y se quiebra la corteza para que salga la vida que está en ella.

Entonces el Señor Jesucristo dice aquí: el Padre o el Espíritu Santo es el labrador "Y todo pámpano que en Mí no lleva fruto lo quitará." Hay otro pasaje que dice que el que tiene se le dará más y al que no tiene aún lo que tiene le será quitado, es decir la gente que Dios bendice más y les da más son aquéllos que están usando el talento que Dios les dió. Cuando Dios te llama al Evangelio pone algo dentro de ti, pone un don, un llamado, una capacidad. Todo cristiano tiene un llamado, todo cristiano tiene un don, crea eso.

Entonces la pregunta es: ¿qué vas a hacer tú con ese don? y si tú no haces algo con ese don vas a tener que darle cuenta al Señor por eso ¿sabes? La Biblia dice que un día tenemos que todos comparecer ante el Trono de Dios para dar cuenta de lo que hemos hecho sea bueno o sea malo. Es que a veces tenemos una idea tan errada de lo que es el paraíso y la vida eterna.

La vida eterna y el Reino de Dios, el cielo, lo que llamamos el cielo es un lugar muy dinámico, no es como que tú simplemente vas a llegar a las puertas de perla y te van a dar una bata blanca, y te van dar un arpa, y te van a dar una nubecita, y te van a decir: vete allá arriba y toca esa arpa por toda la eternidad, eso es lo que nosotros pensamos. No, no. El Reino de Dios es algo muy dinámico y una de las cosas es que vamos a llegar al Reino y nos van a decir: bueno ok, vamos a pasar revista ¿qué tú hiciste para el Reino de Dios?

Y no quiere decir que no entres al Reino de Dios pero yo creo que van a haber niveles de gloria, va a haber niveles de bendición, va a haber niveles de recompensa. Van a haber medallas de oro, de bronce y algunos van a recibir una medalla de lata, una Coca Cola que la van a cortar con un pedacito y van a decir: mira no hay más nada para ti porque ¿qué tú hiciste allá en el?

La Biblia dice que sembremos tesoros ¿no? para el Reino eterno. Hay una conexión entre lo que tú hagas aquí por Dios y lo que te den allá arriba. Algunos recibirán una mansión inmensa, otros un condominio allí de un dormitorio nomás, un estudio y eso es todo porque es todo lo que se merecen. Es así hermanos, hay que trabajar aquí para el Señor porque Dios va a juzgar tu obra.

Dice que la obra de cada uno será juzgada, sea paja o sea oro pero lo que tú produzcas. Yo te invito a entrar a la vida cristiana y ver lo dinámico que es esto. Por eso es que le hacemos una injusticia a los cristianos haciéndoles creer que bueno, simplemente vente a la Iglesia y se una persona religiosa, y ya tú estás viviendo como un cristiano. No, la vida cristiana es algo muy interactivo donde el labrador, el viñador, el Espíritu Santo está trabajando contigo y te está llamando a hacer algo muy sublime, a entrar en la experiencia de Cristo Jesús, a entrar en una jornada como un caballero andante, una gran aventura donde van a venir gigantes para que tú les cortes la cabeza y vas a experimentar grandes aventuras, y a veces te van a tumbar del caballo y a veces vas a sufrir; a veces vas a ser derrotado en una que otra batalla pero te vas a poner de pie y vas a seguir adelante más fuerte que antes, porque aún esas batallas que pierdes te enseñan cosas y te preparan.

¿Qué guerrero no tiene una cicatriz que mostrar de sus batallas? ¿qué soldado experimentado no ha sido herido en algún momento en alguna batalla? ¿o qué ejército que ha peleado muchas veces no ha perdido una batalla aquí y allí?

Y así nosotros los cristianos dice la Biblia que llevamos las marcas de Cristo en nosotros, eso nos hace sublimes y bellos. Hay soldados que usted los ve y tienen una cantidad de medallas porque han sido heridos, porque han dado muestras de valor, porque han tenido grandes logros en puntería o lo que sea y caminan con sus medallas allí pero también allí hay sangre, hay pérdidas, hay esfuerzos, hay trabajo. Mientras que usted ve un soldado por allí de esos que les baila el revólver porque ni siquiera se lo saben poner bien con la camisa toda arrugada y el pantalón, no tienen ni una medalla porque no han peleado ni una sola batalla ¿de qué sirve eso? Así hay muchos cristianos ¿sabe?

Hay muuchos cristianos así en la Iglesia que son una deshonra para el Reino de Dios. Yo quiero invitarte: abraza la vida cristiana en toda su plenitud. Abrázala en toda su tragedia y en toda su gloria también, abrázala en todo su sufrimiento y en todas sus victorias también, abrázala en tiempos de descanso y de refrigerio, y también en tiempos de batalla y de guerra porque tú has sido hecho para la guerra; tú eres un águila, tú eres un león y tienes que experimentar esas experiencias en tu vida para que verdaderamente seas un cristiano legítimo.

La Biblia dice que corramos legítimamente, que corramos auténticamente la carrera de la fe como Cristo la corrió, hay que pagar el precio de ser cristiano. Yo le decía a los hermanos esta mañana, ¿ustedes conocen la historia cuando el Señor está en la cruz y le dan una mezcla de mirra con creo que es otra sustancia? y le quieren dar eso, vinagre, era una sustancia que es como anestesia que se usaba como un acto de misericordia con una persona que era crucificada para aminorar los dolores y las agonías de la crucifixión que a veces duraba horas y horas.

Y los soldados romanos aún mientras ejecutaban a esta persona por medio de la cruz tenían una consideración con ese pobre hombre que estaba sufriendo tanta agonía y le daban esta sustancia que como que aminoraba un poquito los dolores de la cruz. Dice la Biblia que el Señor rehusó tomarla ¿por qué, porque Él era masoquista? no, porque Él sabía que Él tenía que pagar el precio completo en la cruz del calvario por la redención de la humanidad y nosotros tenemos que ser así también. Hay un precio que pagar, no lo rehuyas.

"Llevad Mi yugo sobre vosotros" dice la Palabra "Y aprended de Mí que soy manso y humilde." Tenemos que llevar el yugo. Si no llevamos el yugo, si Dios no trata con nosotros como decía el domingo pasado somos bastardos, si Dios no nos disciplina no somos legítimos, si no padecemos algo, si no pasamos por el proceso y el trato de Dios de la crucifixión, la transformación y el trato de Dios no merecemos el nombre de cristianos. Yo quiero invitarte a dar, a sacrificar por Cristo, a pagar el precio. Si no te duele la vida cristiana no estás viviéndola como debes vivirla ¿sabes? pero también vas a experimentar gloriosos momentos de felicidad y de triunfo, y vas a poder alardear de lo que Dios ha hecho en ti y a través de ti.

"Todo pámpano que en Mí no lleva fruto lo quitará y todo aquél que lleva fruto lo limpiará." La palabra lo limpiará es lo podará en griego. Cuando tú llevas fruto Dios te dice: wow, mira mi hijo, mi hija qué bien me estás sirviendo, te voy a apretar un poco más las tuercas para que des más fruto todavía, te voy a poder. ¿Para qué nos poda Dios? para que demos más fruto.

Mire un viñador que coge una planta, un árbol y lo poda ¿para qué? para que dé más fruto. Yo creo que les he compartido una vez, el hermano Roberto Naranjo que yo lo invité a nuestra casa, nosotros tenemos como una parra en el patio de la casa y yo invité al hermano Naranjo que sabe mucho de esas cuestiones de agricultura y eso para que nos ayudara y cortara, y podara la parra. Yo pensé que iba a coger una tijerita e iba a cortar unas dos ramitas ahí.

Y un día que yo llegué a la casa él ya estaba allí y había comenzado a podar la parra esta, y cuando yo ví lo que él había hecho me puse las manos en la cabeza y dije: me mató la pobre parra esta, y yo pensé en Meche: cuando Meche llegue me va a matar porque la había dejado la pobrecita en los huesos solamente y yo dije: ya esta parra no echa más fruto por el resto de su vida ni más.

¿Sabe qué hermanos? eso fue como en la primavera. Para Septiembre, ya en el verano esa parra estaba tan llena de uvas y de hojas que era increíble ¿por qué? porque cuando tú podas una mata lo que pasa es que tú le quitas todas esas ramitas débiles y secas que le roban vida a la parte principal de la planta. Entonces tú al cortarle todas esas cosas externas innecesarias y esas ramitas finitas que no dan nada de todas maneras, y entonces tú dejas solamente las partes gruesas y saludables.

Entonces esas partes gruesas y saludables tienen más vida que beber, y la savia de la planta se distribuye en menos superficie y por lo tanto crece mucho más fuerte, y así pasa en la vida cristiana. ¿A dónde va Dios a mandar Su Poder, Su Gloria, Su bendición? es a las ramas que dan más fruto, las ramas saludables. ¿Cuáles son los árboles que Dios va a tratar más y va a poder más? aquéllos que son buenos, que dan fruto para que den más fruto. Ahora ese pobre árbol cuando lo están podando para que dé más fruto si pudiera quejarse se quejaría.

Y así nosotros. Cuando Dios quiere tratar con nosotros mira, nos pasa por dificultades, por pruebas, pero eso es Dios podándote, quitándote todo eso externo. El amor por el mundo, la sensualidad, el egoísmo, el orgullo, el rencor, la vanidad, todas estas cosas que te roban fuerza y dejando solamente lo que glorifica al Señor para que eso dé mas fruto para gloria de Él. Todo aquéllo que da fruto lo limpiará para que dé más fruto. Entonces sabe que eso es lo que Dios está haciendo en tu vida. Dios te está llamando a la santidad, te está llamando a la perfección.

Dios perfeccionó a Jesucristo por medio de tribulaciones y angustias, y Él quiere hacer lo mismo. No pienses que si Él hizo eso con Cristo no va a hacer lo mismo contigo. Mire por ejemplo Hebreos capítulo 2 versículo 10, el Señor Jesucristo pasó por ese proceso en Su carne y Su humanidad, y nosotros también tenemos que pasar por él. Dice: "Porque convenía a aquél por cuya causa son todas las cosas y por quien todas las cosas subsisten que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos."

Cristo fue perfeccionado por medio de aflicciones, en Su carne porque Él es Dios, pero en Su manifestación humana por todos esos sinsabores que Él pasó cuando estaba en el mundo Dios lo fue perfeccionando y puliendo para llevar a cabo Su bendita misión de redimir a la humanidad. Hebreos 5:9 dice algo parecido o aún vamos un poquito más, Hebreos 5:7, dice: "Y Cristo en los días de Su carne" ¿ve? era Cristo en Su forma humana "Ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte fue oído a causa de Su temor reverente, y aunque era Hijo por lo que padeció aprendió la obediencia."

Muchos de nosotros nunca aprenderemos a ser mansos, sumisos, sujetos al Señor a menos que no seamos probados y debilitados primeramente. Muchas veces las pruebas nos debilitan pero nos hacen más fuertes, qué interesante eso. Muchas veces las dificultades de la vida y las pruebas a través de las cuales Dios nos pone nos hacen peligrosos para el diablo y para el infierno. Un hombre, una mujer que ha sido tratado por Dios y quebrantado por Dios es algo terriblemente peligroso para el infierno.

Ahora la persona que anda por allí como un caballo indómito no tratado solamente sirve para correr por la pradera pero ni lo pueden montar ni lo pueden usar como carga ni nada y así hay muchos cristianos; muy bonitos, muy frondosos y aparentemente llamativos pero no sirven para nada porque no se han dejado tratar por Dios. Como Cristo ¿no?

Cristo aunque era Hijo por lo que padeció aprendió la obediencia "Y habiendo sido perfeccionado vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen." Cuando tú eres perfeccionado por medio de aflicciones y pruebas, y dificultades entonces tú puedes ser en un sentido autor de salvación para muchos también, por eso no reniegues de la disciplina del Señor, como dice la Biblia: "Porque Dios al que ama disciplina y trata con él."

Mire Primera de Pedro capítulo 5 porque eso está en todas partes, Primera de Pedro capítulo 5 versículo 10: "Mas el Dios de toda gracia que nos llamó a Su gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo Él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca." Qué lindo. Después que hemos padecido un poco de tiempo entonces Dios nos perfecciona, nos afirma, nos fortalece, nos establece.

Muchos de nosotros queremos ser fortalecidos, afirmados, perfeccionados pero no queremos padecer un poquito de tiempo. No, deja que Dios trate contigo. Invítalo a trabajar en tu vida. Entra al Evangelio con los dos pies para que Dios haga lo que Él quiere en tu vida y te prepare, y te use para Su gloria. El Espíritu Santo trabajará incansablemente en nosotros para perfeccionarnos.

Termino e invito a los hermanos de la alabanza a que pasen por acá un momento. En Efesios capítulo 4, Efesios capítulo 4 leamos un par de versículos aquí. Comencemos con el versículo 11, mire la obra de Dios en la economía del cristianismo de lo que Él quiere hacer. Dice el versículo 11: "Y Él mismo" Dios mismo "constituyó a unos apóstoles, a otros profetas, a otros evangelistas, a otros pastores y maestros" ¿para qué ha creado Dios estos dones a la Iglesia? Los Pastores, los evangelistas, los maestros, los profetas ¿para qué digamos esas diferentes categorías de servicio que existen en el mundo y en la Iglesia?

Dice: "A fin de perfeccionar a los santos para la obra del Ministerio y para la edificación del Cuerpo de Cristo." Mis hermanos, ustedes vienen a la Iglesia, Dios ha dado los dones de los Pastores, los evangelistas, los maestros, todas estas cosas; es para prepararse hombres y mujeres que lo sirvan a Él, que sean obreros. Hay tanta gente en la vida cristiana que son consumidores, no son productores. En la Iglesia de Jesucristo 20% a lo máximo sirve al Señor en alguna capacidad, en algo y no estoy diciendo que tiene que ser Pastor o cantar en el coro, o ser diácono, no. Estoy hablando de servir allá en tu trabajo, en tu vecindario, en la escuela donde estás, ser útil para el Reino de Dios pero yo diría que un 20% a lo máximo son útiles porque no les ha amanecido para qué es que vienen a la Iglesia.

Entonces hay mucha gente que viene a la Iglesia que mas bien vienen a la Iglesia como consumidores, como clientes, no como participantes y co-productores. Entonces vienen a la Iglesia y se sientan allí, y dicen: bueno hoy el coro como que bueno, no canta tan bien; a la Anita se le salió un gallo, la que estaba atrás de mí me molesta, la próxima vez me voy a sentar en otro lado si la veo. El Pastor: ¡ah! ha predicado mejor en otras ocasiones. En esa Iglesia siempre están pidiendo dinero para todo, etc., etc., etc.

Son catadores de vino, vienen a la Iglesia a ver qué tal está el vino hoy, hacen un buchito y después lo escupen otra vez como los catadores de vino, no se lo tragan, son críticos. Ah allí el ministerio de niños no es tan bueno, Dios quiere un ministerio donde mis hijos, sea un ministerio de primera; bueno, métete tú a trabajar en el ministerio de niños, ayuda. No, los maestros de discipulado no están tan bien preparados, no son buenos maestros. Mira prepárate, si tú eres tan bueno toma discipulado, aprieta los dientes, aprende y entonces haz tú un mejor trabajo para gloria del Señor. Ora, ayuna, prepárate, estudia y dale al Señor entonces el beneficio de tu provecho.

¿Tú sabes cuánta gente? por ejemplo aquí en Estados Unidos hay muchos cristianos que se viven quejando de lo que hay en la televisión cristiana, de que siempre las predicaciones no son teológicamente altas, de que estan diciendo una cantidad de barbaridades, de que hay gente allí que lo que quiere es robarle el dinero a la gente y todo eso. Esa gente teológicamente desarrollada con un gran carácter e integridad se limitan a criticar a esta gente en vez de ellos meterse entonces y levantar ellos sus estaciones de televisión con un mensaje sólido, y ellos entrar en el ministerio cristiano, y usar su entrenamiento académico y profesional, y su gran integridad, y presentarle al mundo una mejor cara del Evangelio.

Lo que pasa es que muchas veces son los locos el Evangelio que se meten a hacer lo que los sobrios y los sabios no hacen. Entonces como dice la Biblia ¿no? si los que son altamente desarrollados no lo hacen Dios va a usar a quien puede, a quien esté dispuesto; pero ¿por qué no se ponen mejor ellos en vez de estar criticando? sacrifícate tú, deja tu profesión, deja tus altos estudios y métete a trabajar para el Reino de Dios con integridad y calidad, y excelencia. No estés tirándole piedras a los pobres que hacen lo que pueden y a veces meten las patas pero por lo menos están haciendo algo y predicando el Evangelio, y la gente se convierte y vienen al Señor.

Hay muchas cosas en el mundo de la televisión y de la radio que yo sé que no agradan al Señor pero si es lo único que hay pues mire, mejor que haya alguien ahí metiendo las patas pero con buenas intenciones que no haya nada, no haya un testimonio para Cristo. Porque la gente sobria, sabia, comedida y prudente a veces no hace las locuras que hace la gente de fe y se mete de todas maneras ¿no?

Entonces lo que le digo hermano es que nosotros somos llamados al Evangelio para servir. Dios invierte y hace todas estas cosas en el mundo de la fe: "Para que seamos preparados para el servicio cristiano a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio." Óigame si la gente cambiara su entendimiento y entendiera que tú has venido al Reino, tú vienes a la Iglesia para servir no para ser servido, para dar no para recibir, para trabajar no para recostarte de los demás que trabajan, eso cambiaría tu vida.

Entonces desde que entras al Evangelio comenzarías de una vez a tomar clases para prepararte, estarías estudiando tu Biblia, ayunarías, orarías al Señor para que te use, buscarías con ánimo y con celo la bendición y la visitación del Espíritu Santo en tu vida, estarías clamando al Señor porque Dios te use y te permita dar a luz la vida de Cristo en tu vida, le pedirías al Señor que trabajara en ti y que tratara contigo porque tú sabes que tú has sido llamado para dar fruto y que un árbol que no da fruto Dios lo desdeña y lo corta, y estás en riesgo. Si no estás haciendo algo por el Reino estás en riesgo, Dios no está contento contigo.

"Para la edificación del Cuerpo de Cristo hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo." Hay mucha tela que cortar. Dios va a trabajar en ti hasta que tú llegues a esa belleza que Él describe aquí.

Dios no quiere en una Iglesia zonas frías o calientes. ¿Tú sabes cómo se hacen análisis de calor a través de la ciencia? se toma una foto a veces, como una radiografía y hay color rojo, amarillo, blanco y azul dependiendo de las zonas y cuán caliente está un ambiente, y así Dios puede tomar una foto, una radiografía de una Iglesia y ve zonas calientes, zonas tibias, zonas frías. No, Dios quiere que lleguemos todos a la unidad de la fe: "Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios."

Mi gran deseo como Pastor es que nuestra Iglesia sea una Iglesia como dice un dicho: pareja, donde todos estemos caminando juntos hacia la misma meta, donde no haya algunos allí dando el ciento por ciento y otros un veinte por ciento.

Yo no digo esto para criticar hermano ni para condenarlo, entiéndame, lo digo para animarte. No desperdicie esta gran oportunidad de ser un siervo, una sierva de Dios. No desperdicies lo bello del Evangelio por simplemente dos o tres banalidades allí, eso no es la vida cristiana y es lo que yo digo, no se nos ha enseñado para qué es que existimos y por qué es que Dios se esfuerza tanto en trabajar con nosotros, porque Él quiere cooperar para producir un hombre, una mujer que manifieste la misma vida de Cristo en él y en ella, y que una misma Congregación esté formada de gente que todos están siendo tratados simultáneamente por el Espíritu Santo, todos siendo llevados en unidad "Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo para que ya no seamos niños fluctuantes llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error."

Las iglesias están llenas de gente así: niños fluctuantes. La Biblia dice que el hombre de doble ánimo es: "Inconstante en todos sus caminos." Dice que no espere una persona que tiene esa actitud recibir nada del Señor. Un día en una Iglesia, otro día en otra Iglesia, un día mirando este programa de televisión, otro en otro saltando como el mono: de palo en palo como dicen por allí. Dios quiere gente sólida, gente comprometida, que escuchan un predicador y saben discernir si es Palabra de Dios o palabra de hombre.

Hay mucha gente que se deja engatusar por una corbata de doscientos dólares y creen que porque esta persona habla como un gigante es un gigante espiritual, discierne. Pídele al Señor que te dé sabiduría para que no te dejes. Hoy en día hay mucha doctrina de error diabólica, doctrina de demonio en el televisor, en las iglesias, en todas partes y hay gente que está siendo llevada por el diablo por un anillo que les ha metido en la nariz y los lleva donde quiere porque no conocen la Biblia, no conocen doctrina, no escuchan al Espíritu Santo dentro de ellos, no oran, no tienen discernimiento, no tienen madurez, no tienen experiencia en las cosas de Dios y el diablo los torea como le da la gana porque no han sido tratados por Dios; son niños fluctuantes, es decir niños efímeros, niños cambiantes, no tienen ese peso, esa madurez de un hijo, una hija de Dios.

Las iglesias están llenas de esas personas y Dios dice: Yo no quiero que tú seas así, yo quiero que tú seas una persona madura, sólida, firme que no te lleven por allí por donde les da la gana. Gente que lo que quiere es hacer dinero de ti o que tú vengas a su Iglesia y la adornes con tu cuerpo sentado en una banca para decir: tengo una Iglesia grande y cambian la buena doctrina, la sana doctrina del Evangelio.

En vez de eso dice que Dios quiere que: "Siguiendo la Verdad en amor crezcamos en todo en aquél que es la cabeza, Cristo Jesús, de quien todo el cuerpo bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayuda mutuamente según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor." Llévese eso allí para su casa y estúdielo porque es muy profundo.

Tú eres parte del cuerpo, tú eres un ojo, tú eres una mano, tú eres un pie, tú eres un pedacito del hígado, tú eres una oreja, tú eres un dedo de una mano, tú eres parte de la nariz, tú eres parte del corazón o del estómago; yo creo que nadie quiere ser parte del intestino pero alguien tiene que hacerlo. Pero cada uno de ustedes es una parte ínfima, una célula del cuerpo de Jesucristo y todas esas partes tienen que estar creciendo en armonía, tienen que estar creciendo orgánicamente porque ¿qué pasa cuando una célula dice: ¿sabes qué? yo no voy a obedecer a este cuerpo, qué pasa? se convierte en cáncer.

Eso es cáncer, es cuando una célula abandona su funcionamiento coherente y sujeto al cuerpo y desarrolla una vida propia, y desarrolla, y comienza y eso entonces es lo que es un tumor; un tumor es una célula que se volvió loca en otras palabras, esa es mi definición no médica. Una célula que decidió seguir su propio camino y comenzó a reproducirse locamente no tomando en cuenta el resto del cuerpo.

En vez de eso lo que Dios quiere es que cada célula, cada pedacito del cuerpo crezca todo dirigido por el Espíritu Santo en armonía produciendo una Iglesia fuerte, próspera, útil en la ciudad, testimonio para gloria de Dios dando fruto hermoso. Yo y tú queremos ser eso ¿sí o no hermanos? Oh pídele al Señor que te haga un pedacito del Cuerpo que esté creciendo conforme al director por excelencia que es el Espíritu Santo que se está forjando un cuerpo bello, que adorna el Reino de Dios y que es útil al Reino de Dios.

No le robes fuerza al Cuerpo de Jesucristo con tu inercia, tu inactividad. Asegúrate que cuando te encuentren te encuentren trabajando. Cuando venga el Señor te encuentre con la espada en la mano, el arado trabajando la tierra del Señor. Que te sorprenda la muerte dándole al Señor lo máximo de tu vida y experimentando el gozo de la vida cristiana recibiendo golpes y dando golpes también, haciendo cosas extraordinarias para el Reino de Dios, experimentando la belleza de ser un siervo legítimo que se está ganando su salario y que está justificando lo que Cristo hizo en la cruz del calvario por él o por ella.

Hermanos: ese es el deseo ardiente del Espíritu Santo y al hacer nosotros eso vamos a llegar a entender el carácter sublime del Evangelio. Vamos a bajar nuestras cabezas un momento y pedir al Espíritu Santo que obre en nosotros.

Quiero invitarte ahora mismo también si tú no has entregado tu vida a Jesucristo a hacerlo ahora mismo y poner tu vida en las Manos del Señor, y entrar en la milicia cristiana, entrar en esta vida gloriosa que es la vida cristiana. Y entra como decía con los dos pies, entra con apetito para experimentar cosas que los ángeles darían lo que no tienen por ellos vivir la vida que nosotros podemos vivir en el Evangelio. Los ángeles no tienen el privilegio que tiene un hombre, una mujer porque no tienen la libertad que nosotros tenemos; no son parte de ese plan misterioso, de esta raza que Dios ha puesto sobre la Tierra para completar un drama del que sólo Él conoce todos sus detalles.

Hay ángeles que yo creo que darían lo que no tienen por experimentar lo que nosotros podemos experimentar y sin embargo continuamente lo desperdiciamos. Dios te dice: Hijo mío, hija mía entra en la belleza, la gloria y el drama de esta carrera que Yo he diseñado para ti. Si tú sientes que Dios te está llamando no desperdicies más tiempo: entrega tu vida al Señor, ponte de pie y pídele al Espíritu Santo que entre en tu vida. Hazlo allí donde tú estás pero me gustaría orar por ti.

Si hay alguien que no lo ha hecho todavía hazlo ahí donde tú estás ahora mismo o ponte de pie si tú quieres, o al final del servicio ven y habla conmigo, y vamos a ponerte en las manos de alguien que te instruya y que te ponga donde tienes que ir para crecer como tú tienes que crecer. Si no lo has hecho hazlo ahora.

Yo me temo que muchas veces cuando estamos en este lugar así un poco más grande mucha gente se deja intimidar por esa oportunidad de dar su vida al Señor. Si no estamos dispuestos a padecer un poquito ahora para entregar nuestra vida al Señor entonces wow ¿cómo Dios nos va a bendecir si no estamos dispuestos a pagar el precio de algo tan sencillo como eso? Paga el precio y pídele al Señor que entre a tu vida, da testimonio de que tú eres un seguidor de Jesucristo y lo estás invitando a entrar en tu corazón.

Si hay alguien levante su mano y vamos a orar por ti en este momento, antes de irme me gustaría hacerlo. Vamos a orar y pedirle al Señor mientras tanto, que trabaje en nosotros y nos haga un miembro fidedigno y honroso del Cuerpo de Jesucristo. Padre: te adoramos, te bendecimos, decimos amén a la Palabra que Tú nos has confiado en esta tarde. Queremos ser como Jesús, queremos ver a Jesús, queremos honrarlo con nuestra vida, queremos imitarlo. Trata conmigo.

Padre: yo te pido que pongas hambre y sed de inquietud en el corazón de Tus hijos y Tus hijas en esta tarde, que nadie se quede sin sentir el aguijón del Espíritu picándolos, invitándolos a una vida más profunda y más cercana a Cristo Jesús. Te entregamos nuestra vida, te entregamos nuestro ser. Haz de cada persona aquí un siervo útil Señor y una viña que dé fruto para gloria de Tu Nombre. Danos una Iglesia pareja, una Iglesia homogénea en el sentido de que todos en unidad crezcamos para expresar toda la medida de Cristo Jesús en nuestras vidas.

Te entrego Padre esta grey, sigue trabajando con ella Señor como describe Tu Palabra, no nos dejes sin disciplina, no nos dejes sin trato Padre. Usa esta Palabra para crear hombres y mujeres con hambre y sed de Ti Señor. Gracias, te adoramos, te bendecimos, gracias Señor en el Nombre de Jesús, amén. Dios les bendiga mis hermanos.

Comments

 
 

Me gusto el sermon que DIOS quiere la perfeccion de uno hay luchar para conseguir esa perfeccion saludos hermanos y me gustaria recivir todos los dias la palabra de nuestro padre DIOS por medio de ustedes

 
 

Linda predica, que Dios le siga dando sabiduría de lo alto para continuar su obra aquí en la tierra, Que Dios lo bendiga abundantemente amen.

 
 

linda predica, muy edificante y restauradora, gracias Dios por hablarme y hacerme entender muchas cosas que tengo que mejorar.AMEN.

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