Sermón Julio 18, 2004 : Una Vida Sencilla (Romanos 12:1) Parte 4

Posted in Sermones
  • Presenter: Dr. Roberto Miranda | Traducción: Dr. Roberto Miranda
  • Length: 53:11
  • Date: July 18, 2004
  • Location: Congregación León de Judá, Boston MA

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Estoy predicando para nuestros visitantes una serie de sermones, basado en Romanos, Capítulo 12, los llamamos horizontales, sermones que tienen que ver con la vida cotidiana del creyente, tanto en el contexto de la iglesia como en el contexto también de vida general. El domingo pasado estuvimos hablando acerca de servir al Señor con esa actitud de gracia y de conocernos mejor. Hoy voy a hacer un resumen rápido. Vamos al versículo 3:

“Digo pues, por la gracia que me es dada a cada cual que está entre vosotros que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros pero no todos los miembros tienen la misma función así nosotros siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo y todos miembros los unos de los otros. De manera que teniendo diferentes dones según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad, el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría”.

Esa es la palabra del Señor para nosotros en esta mañana. El domingo pasado, hermanos, hablamos acerca de cómo se desarrollan, cómo se sirve en el contexto de la iglesia. Veíamos que Pablo dice “por la gracia que me es dada” reconociendo que los dones que el tenía venían de Dios. Vimos que dice que no tengamos más alto concepto de nosotros que el que debemos tener. No nos veamos a nosotros mismos más altos, más capaces o más dotados de lo que en realidad tenemos derecho a vernos a nosotros mismos sino que nos veamos con cordura, y ahí nos detuvimos.

Cómo nos debemos ver a nosotros? En una forma natural, en una forma modesta, no viéndonos ni más altos ni tampoco más bajos de lo que debemos vernos. Hablamos también de la importancia de que esto quiere decir que tenemos que conocernos a nosotros mismos, tenemos que conocer cuáles son los dones que tenemos. Es importante que nos conozcamos, que le pidamos al Señor sabiduría, discernimiento, conocimiento propio, que nos podamos ver a nosotros como Dios nos ve, en esa forma sabia, honesta. Muchos de nosotros a veces disfrazamos nuestros defectos, a veces ni siquiera sabemos que los tenemos y echamos culpa a los demás, proyectamos nuestros defectos sobre los demás para no vernos exactamente como tenemos que vernos.

Sabes tu, hermano, si tu no reconoces tus defectos esos defectos tarde o temprano van a conspirar para hacerte daño en tu vida. ES mejor uno ser honesto consigo mismo y admitir sus errores temprano en la vida para no estar haciendo los mismo tropiezos todo el tiempo.

La honestidad con nosotros mismos y con los demás es algo maravillosamente saludable para todos. Las neurosis vienen de aspectos de nuestra personalidad que no estamos reconociendo y que se van infectando por falta de expresión y de aire para respirar.

Lo otro que sale de ese texto que dijimos pues que tenemos que aceptarnos a nosotros mismos también. Necesitamos aceptarnos a nosotros mismos. Por qué? Porque muchas veces al reconocer nuestras fallas y nuestras faltas podemos caer en el exceso de estarnos viendo siempre como defectuosos y sentirnos perpetuamente culpables. Estamos a veces tan concientes de nuestras fallas que no tenemos paz. Entonces esto deforma nuestra manera. Algunos resuelven ese problema sobre compensando y yéndose al otro extremo y tratando de disimular esa inseguridad con grandes logros y con vestidos costosos y con un hablar de alarde y con orgullo porque hay una inseguridad esencial en su personalidad que no los deja vivir, y entonces quieren como echarle desodorante, hablando alto y aparentando mucho, pero en realidad está ahí esa inseguridad.

Eso es importante también porque muchas veces, hermanos en el contexto de la iglesia si Dios te ha dado un don modesto, confórmate con ese don y recíbelo y dale gracias al Señor por el pero no estés envidiando el don del evangelista. Hay algunas personas que quieren ser Benny Hind y no están contentas porque simplemente Dios les ha dado un ministerio evangelístico local y no tienen paz porque no pueden usar ese traje blanco con esa corbata sedosa que usa Benny Hind, entonces están continuamente insatisfechos porque están deseando algo más y la palabra dice: acéptate tal y como tu eres.

La otra consecuencia, y estamos entrando en terreno nuevo ahora. La otra consecuencia de esto es que nuestras habilidades son dones, son regalos, carismata es la palabra en griego. Actos de gracia del Señor para nosotros que en realidad no merecemos todo lo que tenemos, cuántos saben que es por gracia de Dios. Yo soy pastor por misericordia y por gracia de Dios, no porque yo me lo gané, porque soy quien soy, no, Dios inmerecidamente me llamó al ministerio. Usted tiene un don de canto no porque usted se lo merece sino porque Dios le dio cuando lo creo, le dio unas cuerdas vocales que cantan bien. La consecuencia de eso, hermanos, es que nosotros debemos descargar nuestros deberes y nuestros dones con humildad y con gratitud al Señor, qué bueno es ser agradecido por lo que Dios nos ha dado. Que bueno es saber que es simplemente por gracia del Señor y darle gracias a Dios todos los días. Cada vez que un cantante se para aquí, o un músico o un adorador de un director, dale gracias al Señor porque el Señor te permite dirigir y presidir un aspecto tan importante de su iglesia. Cada vez que el ujier sirve y hace algo en la casa del Señor dale gracias a Dios por eso porque está jugando un papel importante.

Siempre tenemos que volver ante el Señor y darle gracias a Dios y comprometernos para hacerlo cada vez mejor porque es un don, es un acto misericordioso de parte de Dios. Tenemos que hacerlo con humildad y en sujeción al espíritu santo.

Hay una cuarta cosa también, una cuarta consecuencia de esta idea de hacer las cosas con cordura, conforme a la medida de fe y es que continua aquí diciendo de la manera que Dios repartió a cada uno, dice: “Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros pero no todos los miembros tienen la misma función así nosotros” . Hay una implicación aquí de que los dones y el servir al Señor debe siempre darse con una actitud de reconocimiento de que lo estamos haciendo en el contexto de una comunidad. Siendo muchos somos uno, somos parte de un cuerpo, una unidad indisoluble, total. En el lema de esta nación está “et pluribus unum” en latín. En latín quiere decir de muchos uno. Esta nación es una nación de inmigrantes, una multitud de razas y culturas y grupos étnicos y la idea en el lema de esta nación es que de todo eso hay una unidad. Eso es lo que la idea que está detrás de esto, de que hay muchos dones que Dios reparte en la iglesia, muchos dones, diferentes tipos de dones pero todos forman parte de una totalidad, de un solo propósito, un solo organismo. ¿Y cuál es el propósito de ese organismo? Avanzar el Reino de Dios. ¿Qué quiere decir eso? Que los dones no se supone que sean desempeñados por llaneros solitarios, cada uno en su caballo blanco en dos patas, haciendo lo suyo por allá y peleándonos con los otros, y cada uno buscando su propia gloria, sino que debe ser en unidad. Amén, en armonía, en equipo, nadie buscando su propia gloria, nadie buscando resaltar para pavonearse a si mismo. Eso es parte de “no piense en sí mismo más alto de lo que debe pensar”.

Hermanos, nosotros cuando recibimos un don y cuando lo desempeñamos en la iglesia debemos hacerlo como un basketbolista que está en un juego con la bola, y el sabe que el no puede coger esa bola e ir recto a tratar de echarla en el cesto el solo, sino que el es parte de un equipo y si el ve otro jugador que está cerca que puede avanzar la bola más rápido, el no va a pensar “oh, me va a quitar la gloria de echar la bola”, no, el se la tira al otro, porque la idea es que el equipo gane. ¿Usted entiende? Un buen jugador que siempre está buscando su propia gloria no es un buen jugador en equipo. Y así mismo cuando nosotros desempeñamos nuestros dones, tenemos que hacerlo como que nosotros no queremos llevarnos la gloria, la gloria tiene que ser para Cristo Jesús, el avance tiene que ser para el Reino de Dios. Si usted hizo lo suyo siéntese y deje que otro se lleve la gloria. Usted sabrá en su corazón que usted contribuyó de alguna manera al éxito. Es tan importante que nosotros estemos seguros de nosotros mismos, la persona insegura no puede hacer esto. Ahora cuando uno está sentado en Dios usted no necesita la gloria de nadie porque usted sabe que el Señor allá arriba registra y El sabe donde está el balance, y entonces uno puede hacer las cosas sin pensar que otro se llevó la gloria.

Es tan importante eso, hermanos. Uno de los problemas que yo tengo a veces como pastor es cuando la gente se acostumbra a desarrollar una función en la iglesia y tiene una posición por ejemplo, y viene otra persona que quizás puede hacerlo igual que ellos o mejor, qué difícil es decir, “hermanito puedes abrir un poquito despacio a este hermano para que ....”, y gruñen y son como un perro que usted le viene a coger su hueso. Enseguida se le engrifan los pelos porque se sienten amenazados. “Este es mi terreno, yo he sangrado para conseguirlo, así que usted no me lo va a quitar”. Hay otras personas que dicen: “Está bien pastor, como usted quiera, no se preocupe, yo me iré por allá y me deprimiré solo pero, amén, gloria a Dios, Dios sabe algún día El dejará saber cuál es la verdad acerca de.... No se preocupe, hermano, siga adelante, siga.” Adoptan esta actitud de cordero degollado, pero siempre con las mismas cosas, de mostrar su herida porque se sienten que esto es mío. Hermanos, en el Reino de Dios no hay nada que le pertenezca a ninguno de nosotros, todo es del Señor, somos mayordomos, somos mayordomos de lo que Dios nos ha dado, en el momento que se requiera darlo, suéltalo, Dios tiene algo mejor para ti. La persona sencilla y humilde de corazón siempre tendrá algo que hacer en el Reino de Dios, ahora la persona que tiene agendas secretas personales siempre va a tener problemas en el Reino de Dios, porque el espíritu santo va a estar en contra de el o de ella. Esa es una verdad del servicio.

Es tan importante, hermanos, que nosotros desempeñemos nuestras labores con humildad de corazón, con un espíritu de servicio al Señor, de un contexto de comunidad, de que Dios nos circula como El quiere y cuando El quiere, que lo que yo tengo debo sostenerlo livianamente en mi mano porque no es mío de todas maneras, es de la iglesia y es del Reino del Señor, y eso bendice un ministerio. La persona que actúa de esa manera va a ser prosperada y bendecida y eso es cierto también en la familia. El hombre debe, aunque es el líder del hogar por declaración de Dios, pero debe delegar, debe compartir, debe servir. Esto de que tu eres el “cabeza de la casa”, algunos lo dicen con una cabeza hinchada “Yo soy la cabeza de la casa”, pero Cristo es cabeza de la iglesia y sin embargo se dio en servicio por ella. Cristo es un líder que sirve.

En la familia es importante, en el trabajo es importante. La persona que tiene un espíritu de equipo serán bendecidas y serán prosperadas y siempre habrá gente buscando ese tipo de liderazgo. Así que seamos líderes, siervos en el contexto del cuerpo. Los mejores líderes son gente que sabe vivir en equipo y en esta iglesia yo deseo siempre que nuestros líderes sean gente que saben trabajar en equipo.

Yo busco hombres y mujeres que sirvan al Señor en un contexto de humildad. A mi no me importa cuántos dones usted tenga, y cuánta destreza y cuántos títulos, si usted no tiene un corazón sencillo, humilde, manso, no me interesa trabajar mucho con usted porque a la larga va a ser para problema. Yo quisiera que el Señor nos permita que cada año más y más nosotros vayamos dotándonos de gente que tenga un espíritu de mansedumbre y que el fruto del espíritu santo sea evidente en todo lo que hacen.

Lo que más protege nuestro ministerio, hermanos, es el fruto del espíritu santo, no es hablar mucho en lengua, ni el tener mucha unción, lo que nos protege de los ataques del diablo es el carácter de Jesucristo porque contra eso Satanás no sabe qué hacer. Seamos gente que manifestemos el fruto del espíritu santo siempre y que trabajemos en el contexto de un cuerpo.

Miren algunos de estos dones. Vamos a ver rápidamente algunas de las cualidades y de los servicios, los tipos de dones de servicio. De paso déjenme decirles algo, a veces en la iglesia se ha dicho que son 9 dones. Dice 9 dones: profecía, milagros, fe, discernimiento de espíritu, lenguas, interpretación de lenguas, evangelismo, etc. Hay más de 9 dones, hermanos. Esos 9 dones son dones muy especiales, muy específicos pero en realidad hay varias listas de dones. Esa lista que hay en Primera de Corintios, 12 no es una lista exhaustiva, es simplemente lista representativa pero hay muchos dones que Dios reparte y aquí tenemos otra lista también de dones muy parecidos y que son bastante diversos. Dice:

“...siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo y todos miembros los unos de los otros. De manera que teniendo diferentes dones según la gracia que nos es dada, según la bendición de Dios que hemos recibido, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; que quiere decir eso, el don de la profecía es un don precioso, la profecía no es solamente de hecho predecir el futuro. Profetizar no es solamente predecir el futuro, sino que también es declarar una verdad de Dios, un mensaje de Dios específico para un momento dado, para un contexto específico, no tiene que ser predecir el futuro. El profeta Ageo, por ejemplo profetiza acerca de la necesidad de edificar el templo que está decaído. El no está profetizando acerca del futuro en ese momento, está profetizando sí, acerca de un deseo de que Dios tiene de que su templo sea reconstruido, y eso es profetizar. Muchas veces la predicación puede ser profecía. Cuántos hermanos, muchas veces me dicen: “Pastor. Usted dio exactamente en le clavo con un problema que yo tenía en mi vida, y usted habló acerca de una necesidad específica, me contestó una pregunta específica”. Bueno, yo estaba profetizando en ese momento y ni siquiera me daba cuenta. Muchas veces, de hecho, cuando yo me paro aquí delante del púlpito todas las mañanas, yo me paro con la idea de que yo voy a profetizarles a ustedes la palabra del Señor, que Dios va a hablar su palabra, yo vengo con ciertas ideas, cierto estudio previo, notas que he hecho, reflexión durante la semana, pero yo me paro aquí y yo quiero que el Señor ensamble todo eso en la manera que el quiera y que salga la palabra que El quiere para ustedes.

Atrévete a hablar en esa manera en tu vida y cuando Dios ponga algo en tu espíritu, decláralo en el nombre del Señor. Saben ustedes esta mañana cuando yo estaba sentado allí, algo vino sobre mí, fue un pensamiento, no oí una voz audible, pero era: “hoy predica en inglés y en español”. ¿Saben lo que me motivó? Yo estoy aquí predicando este sermón y traduciéndolo ahí mismo, en el espíritu de la profecía. ¿Saben lo que me motivó a hacer eso? Cuando yo entré y vi a nuestro hermano norteamericano aquí, acompañando a esta hermana hondureña con su hijo, que están aquí visitando el estado de Massachussets para atención médica, y este hermano viene de Wooster, porque quiere que esta hermana tenga una experiencia en su hijo de adoración en un contexto hispano. Este hermano no tiene que estar haciendo eso, pero yo quise honrarlo a el predicando en inglés para bendecir su vida porque ese espíritu es lo que bendice la iglesia de Jesucristo. Por eso yo estoy haciendo lo que estoy haciendo en esta mañana, porque yo creo que Dios tiene su forma de bendecir a sus hijos y nosotros tenemos que obedecer esos impulsos del espíritu. Ese es el espíritu de la profecía. Muchas veces Dios quiere que hagamos cosas y nos viene un pensamiento, nos viene un impulso y decimos: “No, eso es....” y lo echamos a un lado, eso es a veces Dios que quiere que hagas algo a favor de alguien, y si tu te atreves a hacerlo en el nombre del Señor eso tiene poder y tu ves la bendición que fluye cuando tu haces las cosas.

Es tan importante, hermanos, que aprendamos a vivir en el espíritu de la profecía. Tu has sido dotado con un receptor espiritual que se llama el espíritu santo que está dentro de ti, y Dios quiere hablar a tu vida y habla muchas veces a tu vida, si tu estás dispuesto a escucharlo. Abre tu vida a las comunicaciones de Dios. Yo le pido al Señor: “Padre, ayúdame a vivir mi vida proféticamente, a vivir cada día pensando que en cualquier momento tu puedes enviar un mensaje y querer usarme de alguna manera. Yo voy a obedecer esa palabra, así que tenemos que vivir como profetas en espera.

Si tu pones atención Dios muchas veces va a hablar a tu vida, pero se requiere fe. Por eso el Apóstol dice “... conforme a la medida de fe”. Porque algunos no tienen suficiente fe y entonces Dios quiere hablar a través de ellos, y Dios quiere hablar a través de ellos, o hacer algo proféticamente pero lo despiden, lo echan a un lado porque no siente que eso es importante, que verdaderamente es de Dios. Hay que arriesgarse. Muchas veces hablar la palabra de Dios requiere que usted se arriesgue. Hacer el ridículo o a decir algo que está fuera de lugar, o lo que sea pero usted lo hace en el nombre del Señor de todas maneras, y nunca va a ser avergonzado, si lo hace con sensibilidad. Mientras tu mas te dejas usar por el espíritu más el espíritu santo quiere usarte, pero cuando el espíritu te habla y tu echas a un lado su palabra y la ignoras, entonces el espíritu es contristado y dice “bueno, me voy a retirar, voy a esperar hasta que el o ella aprenda a escuchar mi voz y a obedecer mis impulsos”.

Profecía, muy importante, es algo maravilloso, es bello ese contexto de profecía. “... si de profecía, úsese conforme a la medida de fe; o si de servicio, en servir”. Primero me impacta el hecho de que en esta lista de 8 ó 9 dones, Pablo pone como segundo don, al lado de profecía, servir que parecería algo sencillo, algo humilde que no tiene mucho significado, sin embargo Pablo lo pone en segundo lugar.

Uno pensaría que el don de servicio Pablo lo pondría como último en la lista porque es uno de los más sencillos, sin embargo lo pone como segundo. ¿Por qué? Hermanos, para mí, el servir es la esencia misma de liderazgo cristiano. A través de cada día, a través de toda nuestra vida siempre hay oportunidades para servir, hermanos. Hay tantas maneras en que nosotros podemos enriquecer el Reino de Dios con actos pequeños de servicio. De nuevo lo que este hermano está haciendo, y perdonen si estoy siendo muy insistente en eso, mi deseo no es señalar a nadie en particular, o hacerlo sentirse mal, pero qué lindo es un acto de servicio como ese. Para mi eso vale más que inclusive lo que yo estoy haciendo aquí de predicar aquí arriba, porque eso, a menos que yo no lo mostrara quizás nadie se daría cuenta de eso, pero el Señor se da cuenta de eso.

El hermano Jansen, trae a un hermano todos los domingos al servicio de las 9. Eso quiere decir que se tiene que levantar más temprano, irlo a buscar a donde reside, traerlo hasta aquí, llevarlo de nuevo a veces a comer a algún sitio. Eso es un acto de servicio. Se da cada domingo y eso glorifica al Señor. Hay gente que se queja de que: “Oh, no me están usando, no puedo hacer nada” y que están buscando que el pastor le consiga una posición. Hermanos, mira alrededor de ti hay necesidad. Tu puedes servir en tantas cosas trayendo alguien a la iglesia. Cuántas veces uno quiere encontrar a alguien que vaya a buscar a una persona, pero como eso no tiene gloria, y no tiene reconocimiento público, pues la gente no quiere hacerlo porque requiere que uno se salga, se extralimite, se salga de su comodidad. Y por eso muchas veces no servimos. Hay personas que hay que visitar en los hospitales. Sirva al Señor! Hay personas que hay que llamar por teléfono, llámelos y anímelos y bendígalos. Eso es servicio. Hay niños en nuestras clases que necesitan maestros. ¿Dónde están los maestros? Que se incomoden y dejen de venir al servicio unos cuantos domingos para bendecir esa niñez que el diablo está tratando de ganar para sí. Eso es servir al Señor. Servir es incomodarte tu para que otro sea bendecido.

Servicio. Servir es algo sencillo pero que tiene gran gloria y las cosas sencillas son a veces las que más Dios bendice porque las grandes ya tienen su recompensa, simplemente porque son reconocibles. Yo le doy gracias Señor por los hujieres que sirven cada día y le doy gracias al Señor por la persona que está allí en el estacionamiento haciendo su trabajo. Eso es servir. Las iglesias se nutren de personas que sirven.

Si tu no sabes servir, tu no sirves. Si tu primero no sabes hacer las cosas en humildad y en sencillez y en falta de reconocimiento, tu no puedes ser ascendido a otras cosas más grandes, no debes ser ascendido.

Ven buen siervo y fiel, sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré. Esa es la dinámica que debe servir el siervo de Dios. Sirve al Señor en las cosas pequeñas y Dios te ascenderá a las cosas grandes. Pero no estés buscando gloria, no te pongas en frente de los demás, deja que te lleven a donde te tienen que llevar. Busca siempre la bendición de Dios en tu vida. Sirve en las cosas pequeñas y serás promovido a cosas mayores.

Un tercero. “... el que enseña, en la enseñanza” . Me impacta esto de que, y en el griego original todavía se siente más claramente esta idea de que servir a Dios con naturalidad. Mira, si recibiste un don de servicio, pues sirve; si una de enseñanza, enseña; si uno de profetizar, profetiza; si de estar en liderazgo, se un líder adecuado. Lo que Dios te dio, desempéñalo con naturalidad, desempéñalo con soltura, desempéñalo con espontaneidad.

Enseñar, qué importante es tener buenos maestros en las escuelas, en las iglesias. No es suficiente convertir a la gente, también hay que llevarlos a ser gente que conoce la palabra de Dios. Una iglesia debe no solamente evangelizar, sino también instruir al pueblo de Dios.

Es importante mis hermanos, que ustedes que así como es importante que haya maestros en la iglesia y en cada iglesia haya un ministerio de enseñanza, es importante también que haya gente que se someta a la enseñanza, gente deseosa de aprender. Es tan triste que hay muchas iglesias, por ejemplo en nuestra iglesia para gloria del Señor, tenemos 7, 8, 9, 10 clases que se ofrecen cada semestre. Ahora en septiembre comienza de nuevo las clases de discipulado, tenemos cantidad de diferentes clases para diferentes niveles de enseñanza. Ahora falta que venga gente a esas clases, esa es la otra parte. Si se ofrece la mesa, tienen que venir los comensales y participar de ella. Que no sea como la parábola del rey que hizo un banquete y abrió las puertas y lo preparó todo y no llegó nadie. Qué triste eso.

Hermanos, Dios quiere que ustedes no vivan sus vidas raquíticamente en la fe. Dios no quiere simplemente dominguera que vienen a la iglesia y que no conocen la palabra de Dios. Escúchame si tu eres un nuevo creyente, si eres nuevo en el Reino de Dios, Dios quiere que tu procedas a la madurez. Dios quiere que tu desarrolles deseo de estudiar la palabra del Señor. Tu no tienes que ser un genio. Las clases que nosotros damos están hechas para cualquier nivel y no requerimos grandes despliegues de intelecto, sino simplemente un deseo sano de aprender. Inclusive si tu no sabes leer o escribir, no te preocupes, hay lugar para ti, pero necesitas aprender y tienes que incomodarte. Las clases se dan de 11 a 12 todos los domingos, comenzarán de nuevo en septiembre. Tu puedes incomodarte una hora más de tu tiempo, darle al Señor y a tu vida y vas a ser bendecido por ello. La gente que toma esas clases es bendecida y se necesita tanto maestros como gente que sea enseñada también. Yo te animo en el nombre de Jesús, cuando tengas oportunidad estudia la palabra de Dios.

Cuando vengas las pruebas, cuando vengan las dificultades tu tienes la palabra del Señor en tu corazón, esa palabra te va a mantener como una brújula, como una plomada que te va a mantener centrado, pero necesitas estudiar, recibir la palabra del Señor, la enseñanza es importante.

Al nosotros servir hermanos, en la iglesia, al nosotros servir en nuestra familia, hombres, mujeres, si tu diriges en alguna fábrica, en alguna oficina o si trabajas, si sirves en cualquier manera hazlo en el espíritu de Jesucristo, hazlo con humildad, hazlo con mansedumbre, hazlo con gratitud, hazlo con un sentido de no merecer ese privilegio, hazlo con un sentido de servicio a los demás y no de servirte a ti mismo, y Dios bendecirá tu ministerio. Esta es la sencillez en el servicio.

La sencillez en el servicio. Dios nos ayude en cualquier ámbito de la vida a servirle y a servir a los demás en sencillez de corazón. Amén

Vamos a bajar nuestras cabezas, vamos a pedirle al Señor. Vamos a recibir esa palabra activamente. Pídele al Señor que El permita que en tu ministerio, en tu vida de servicio cualquiera que sea, en cualquier ámbito que tu sirvas, si es en la iglesia, si es en la familia, si es en la comunidad, si es en el contexto de un trabajo, que Dios te permita hacerlo con sencillez de espíritu, como un trabajador en equipo, como una persona armoniosa, no con una agenda privada, no con una búsqueda de gloria, no con rebeldía, no con una agenda personal sino en el espíritu de Jesús, sabiendo que Dios está mirando sobre ti, que sus ojos recorren toda la tierra buscando a los de corazón perfecto para con El, para mostrarse poderoso a favor de ellos.

Sirvamos al Señor, ¿cómo es mi vida, cómo me ve la gente a mí? Me ve como una fuente de bendición, una persona que sirve con amor, con humildad, o me ven a mí como una carga para sus vidas y cuando me ven venir me cogen miedo. ¿Cómo tu sirves en tu casa? ¿Cómo tu sirves en tu trabajo? ¿Cómo tu sirves a tu familia? ¿Cómo tu sirves en la iglesia? Si tu sirves con sencillez, Dios te va a bendecir, te va a prosperar, te va a llevar a otro nivel de vida. Dondequiera que tu vayas sirve al Señor con humildad de corazón y haz las cosas no para los hombres, como los que quieren agradar el ojo, sino como para con Dios .

Gracias, Señor. Gracias, Padre por tu palabra en esta mañana. Te adoramos, te bendecimos, Señor, te damos todo honor y toda gloria, Padre. Bendecimos Señor a ti, exclusivamente sea el honor y sea la gloria. No a nosotros la gloria, Señor sino a ti, Padre. Ayúdanos a ser gente sencilla y humilde de corazón.

Recibimos tu palabra Señor en el nombre de Jesús.

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"We read to know that we are not alone". A scholar once said. It brings great comfort and clarity when the love of God and his guidance coming through the practical teaching of Christ. To know and accept one's own self and be the person God wants us to be demands great effort and courage, this courage can only come to us when we open ourselves to Him. My mother often disciplined us with these words: Be not so quick to point a finger at someone before we can exam the four pointing towards ourselves. Let us always bath ourselves in the words of God. Because He alone makes all things possible.

 
 

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