Oh Dios todopoderoso, grande eres en poder e infinito en misericordias, que conoces el corazón y la mente y que ni las intenciones del corazón te son en oculto, bendito Señor, está en mi anhelo recobrar aquel primer amor, quiero y me esfuerzo por correr a Tu Casa de Oración, por estar en los medios de gracia donde abunda la oración los unos por los otros, el recorrer las calles llevando aquella palabra sazonada mi Señor a las almas sedientas, porque yo era una de ellas mi SEÑOR, y por la locura de la predicación Tu palabra había calado mi alma sin darme cuenta hasta que te glorificaste en mi vida, al honrarme SEÑOR JESUS cuando te cruzaste en mi camino y sin mirar mis bajezas me amaste y perdonaste todos mis pecados, me invitaste a seguirte y te acepte gosoza mi Señor, me lavaste con Tu preciosa Sangre y me vestiste con vestiduras nuevas, calzaste mis pies con el apresto del evangelio y pusiste la espada de doble filo con aquel modelo de vida para mi vida, diferente a lo que vivi en el mundo, enseñandome que fui comprada a precio de Sangre y por tanto hoy tengo un dueño, que me hizo peregrina y extranjera en este mundo, que debo esforzarme por estar en la presencia del Señor llenando mi vasija y tener mi lámpara encendida, es cierto que mi SEÑOR JESUS ha mejorado mi vida presente haciendo tanto bien a mi alma y a todos los míos, como así me reserva otra vida mejor más allá del sol, donde no existe el dolor ni la tristeza, ni la luz porque Jesús es nuestra Luz perpetua. Quiero alabar y glorificar el nombre de mi Dios por este medio de gracia, y dejar mi petición de que me permita llegar a ser una obrera que no tenga nada de que avergonzarme, que no haya ninguna justificación para dejar Sus medios de gracia, que me haga cada día valiente guerrera, atrevida y segura del poder de mi SEÑOR JESUS, que me permita alcanzar aquel PRIMER AMOR, donde mi alma se goce. Gracias quiero dar a Dios todopoderoso, se por las Escrituras que Jesús cuando estuvo en medio de los hombres levantó a Lázzaro de la tumba, sano a la hija de Jairo, sano al siervo del Centurion, dió la vista a los ciegos, hizo andar a los paraliticos, liberto a los cautivos por el diablo, sanó a la mujer que sufría de flujo de sangre, y creo que no terminaría nunca de mencionar todo el bien que mi Señor hizo y que ha seguido haciendo por misericordia a todos los que le buscan de corazón. Para Dios honra y gloria desde ahora y para siempre. Amen y amen

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